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@@@@@ #####
¿Crees en la magia?
No hablo de ilusiones y espejismos.
La magia controla los elementos y conquista los corazones de la gente.
La magia.
No los engaños.
La corriente de gracia.
Este vato, este jovencito, tenía los ojos, el corazón y las orejas grandes.
Hay cierta música que te impulsa a celebrar,
y cuando celebras algo, dejas de sentir miedo.
Lo único que queda es placer.
Esa es la magia de verdad.
Como un huracán.
Como un terremoto.
Como un tornado.
Puedes sacudir los cimientos del mundo.
He visto tocar a Stevie Ray y a Jimi Hendrix.
A Coltrane y Bob Marley.
Músicos de verdad.
Lo describen como una fuerza de la naturaleza.
Provocan algún tipo de transformación de la estructura molecular
a través del sonido, la resonancia y la vibración.
Mi padre solía decir:
"Sígueme".
Salíamos al jardín de atrás
y se estaba poniendo el sol, por lo que todo parecía dorado.
Y luego abría...
Abría el estuche del violín,
sacaba su violín
y, mientras me miraba con gran intensidad, decía:
"Quiero enseñarte algo".
Colocaba así el violín, se apoyaba bien y empezaba...
De repente, aparecía un pajarillo, se apoyaba en una rama y cantaba...
Y yo me quedaba atónito: "Dios, papá les habla a los pájaros".
Y el pájaro...
Y yo: "Ay, Dios".
Y mi padre: "¿Lo ves?
Si puedes hablar con los pájaros, hablarás con los corazones de la gente".
Cindy Cin.
Fíjate.
CINDY BLACKMAN SANTANA MUJER DE CARLOS
Qué diferencia con Tijuana, ¿verdad?
Precioso.
Cuando quieras, cariño.
HERMANAS DE CARLOS
Me he metido en un lío.
-Sí. -Era maravilloso.
Nos parecía de lo más natural que siempre sonase música en casa...
-Siempre. -Bailábamos sin parar,
porque mamá no nos dejaba salir, así que montábamos fiestas.
Hasta pasando la aspiradora.
Cuando no era una cuerda de guitarra salida de aquella máquina,
eran las cuerdas del violín de papá.
Y decíamos: "¿Cómo lo cortamos?".
-Éramos felices. -Sí.
Cada viernes y sábado por la noche, nos poníamos a tocar.
Vivíamos en Colonia Libertad.
Mi madre iba a lo suyo.
Era duro. Era muy duro.
Así que le dije a mi madre: "Mamá".
Y ella responde:
"Algún día te compraré una casa,
con nevera, lavavajillas,
lavadora y secadora".
Y ella me decía: "Qué bien, mijo".
Y yo: "Oye, no me ignores así, que voy a cumplirlo".
Mi madre tenía una determinación divina, que era algo digno de verse.
La forma en que visualizaba algo e iba a por ello
era como si viese a mi madre agarrar a Dios de su túnica
y frenarlo en seco, como diciendo: "Me lo vas a dar.
Sé perfectamente que me lo darás.
Así que dámelo ya".
Atracción futura. Eso lo aprendí de ella.
Ves algo, y lo persigues.
Mi madre diría: "Mi vida son mis hijos, cocinar y José".
Las mujeres se morían por mi padre.
Tenía carisma y encanto.
Mirad qué manos.
Qué suavidad.
Tenía unas manos de lo más suaves.
Mi padre tocaba sobre todo clásicos.
La música de Agustín Lara,
que se parece bastante a Cole Porter.
Y yo sabía que quería ser como mi padre.
Solo quería tocar.
Y se marchó.
Todo el mundo decía: "Josefina, estás loca.
No va a volver contigo".
Y ella decía: "Si no vuelve, que lo diga delante de mis hijos.
Quiero mirarlo a los ojos cuando nos diga que no nos quiere".
Menudo arresto que tenía.
Cuatro hermanas, dos hermanos y el perrito directos a Tijuana.
Nos llevó mucho tiempo llegar,
porque no había carreteras asfaltadas.
Dormíamos en el desierto.
La comida era horrorosa.
Las alubias que tomábamos en las paradas estaban rancias
y la gente se ponía enferma, pero mi madre no se arredraba.
BIENVENIDOS A TIJUANA
Al llegar a donde se alojaba mi padre, una mujer nos abrió la puerta.
Se notaba que era prostituta.
Él asomó la cabeza
y me vio a mí antes que a los demás hermanos,
y me miró con rabia, vergüenza y también miedo.
Mi padre tuvo que dejar a aquella mujer y volver con nosotros.
Era algo que no lograba entender,
porque quieres a tu padre y a tu madre.
Lo único que sabía era que se peleaban.
Luego mi padre volvía a eso de las cuatro de la madrugada
con un grupo de músicos y le daba una serenata a mi madre.
Mamá y papá redujeron esa distancia poco a poco y luego la cosa mejoró.
Tijuana. ¿Qué tal se vivía? ¿Fue duro criarse allí?
Creo que la única parte de Tijuana que he visto
es cuando cruzas la frontera al sur de California
y vuelves inmediatamente.
Pero aquello es todo un mundo, ¿verdad?
Sí, igual que Nueva York. No te quedes con la primera impresión.
Claro. Y ahora, ¿qué planes tienes?
Solo quería...
Tijuana es como la cantina de Star Wars.
La gente que vive en Tijuana procede de galaxias distintas.
Sobre todo donde me crie, en Colonia Libertad y La Coahuila.
Huele un poquito raro.
El gueto de los guetos.
Cuando mi padre llegó a Tijuana, casi todo eran mariachis,
porque era la música que querían oír los turistas americanos.
Por eso se hizo intérprete de mariachis.
No teníamos nada.
Mi madre debía ganárselo tocando el violín,
así que lo acompañaba.
Al principio, era una cuestión mecánica.
Mi padre me enseñó a leer e interpretar música mariachi.
El mariachi es una mezcla de clásicos, country and western y tradición mexicana.
Papá no era buen profesor.
Era muy estricto. "No. Te digo que no es así".
"Me va a dar un ataque al corazón".
Así que la historia del violín no acababa de encajarme.
No era cuestión del violín, sino mía.
Creo que esa música era demasiado sencilla para él.
Siempre acababa igual: dun-dun.
Perdón.
Seguía a mi madre hasta el parque de Tijuana
y allí tocaba la banda de Javier Bátiz y los TJ.
Y...
Tenía una guitarra conectada a un amplificador,
así que al tocar aquella nota...
Resonaba de una manera... que parecía haber visto a un ovni.
Conseguía aquel tono.
Menudo sonido.
Estaba hipnotizado.
En aquel momento supe qué quería hacer el resto de mi vida.
Así soy yo.
A Javier Bátiz lo seguí como un perrito dos o tres años.
Y vaya colección de discos.
Tenía discos de B. B. King, Ray Charles y Little Richard.
Él era una mezcla de los tres.
Fue una especie de primer ídolo.
Mi catálogo se amplió.
Había algo de John Lee Hooker, Jimmy Reed, Lightnin' Hopkins,
y mucho de Chuck Berry y Bo Diddley.
Más tarde descubrí a Lobo y Melón...
Era la primera vez que escuchaba "música tropical".
Era la música de Cuba, Puerto Rico y las islas del Caribe.
Vivíamos en La Coahuila, el barrio más pobre
y yo tocaba el violín con mi padre.
Dije: "Papá, no quiero tocar esta música".
Mi padre me miraba como diciendo: "¿Prefieres esa mierda pachuca?".
Se refería al blues y al rocanrol.
Y yo le respondí: "¿Tan malo puede ser? Mira dónde estamos.
No hay suelo. Es todo tierra. Además, huele fatal.
Mira dónde estamos. ¿Cómo de mala puede ser esta música?".
Y mi padre contestó: "Arrea".
Y me dijo: "Adelante".
Y yo...
Porque había triunfado, ¿entendéis?
Quería superar a lo mejor que había pasado por Tijuana.
Quería ser mejor que los mejores de San Francisco
y los mejores de Londres.
No me interesaba el típico...
Basta.
No soy ninguna víctima. No pienso tocar esa porquería.
Una vez crucé la frontera
porque había oído que una tienda exponía guitarras en el escaparate.
Quería ver las guitarras y sentirlas.
Quería olerlas.
De repente, oigo un grito: "¡Oye!".
Ni me doy la vuelta, porque no creo que vaya conmigo.
Solo soy un chaval mexicano. "¡Oye!".
Me giro y eran tres marineros.
Tres marineros blancos diciendo:
"Oye, Pancho Villa, hijueputa comealubias".
Y yo me preguntaba con quién estarían hablando.
Sé que no habla conmigo, porque ni siquiera me conoce.
Era la primera vez que sentía el aguijón del racismo y la ignorancia.
"Pancho Villa hijueputa comealubias".
Y me quedé...
"Menuda mala hostia".
Mi padre vino a San Francisco
con una de las primeras bandas de mariachis de la Bahía.
Empezó a ganar dinero y a enviar más a casa,
así que, al final, nos vinimos.
Yo empecé lavando platos en Tic Tock's
y después haciendo tortillas.
Lo mejor de Tic Tock's era la gramola.
Gracias a la gramola, conseguí mantener la cordura.
San Francisco era como...
ver cómo se abría el jardín de la música a cámara lenta.
Para mí era algo parecido a un vórtice de novedades.
Tampoco salía tanto por ahí.
Siempre estaba ensayando con sus amigos.
Carlos estaba centrado en su música.
-¿Empiezas tú? -No, tú.
1966 ENSAYO, 19 AÑOS PRIMERA GRABACIÓN CONOCIDA
¿Preparado?
Stan Markham y Ron Estrada,
ambos me encontraron mientras tocaba en la calle.
Seguía en el instituto Mission.
Me lo dijeron sin rodeos: "Mira, creemos en ti.
Te hemos visto tocar un par de veces.
Yo plantaré la peluquería y él dejará de ser fiador.
Vamos a dejar nuestros trabajos para ser representantes a tiempo completo.
Seguramente vendamos maría, porque no tenemos dinero".
Y añadieron: "Queremos llevarte a un sitio".
"¿A dónde vamos?". "Se llama Fillmore".
BILL GRAHAM'S FILLMORE WEST
"¿Qué es lo que hay?". "Ya lo verás".
Subidos al tren, puestos de cocaína.
Casey Jones, más te vale moderar la velocidad.
Tocaban los Grateful Dead, Quicksilver...
Country Joe y Great Society, o algo parecido.
Ya sabes que esa idea se me ha pasado por la cabeza.
Recuerdo aquellas luces, con todos esos colores.
Por no hablar del olor a maría y pachulí.
Yo veía todo aquello y... Porque sigo siendo abstemio.
Llevo rodeado de maría desde niño,
pero nunca he fumado.
Y les repetía a Ron y Stan:
"Estáis tratando de formar una banda y veo que fuman maría.
Yo no fumo.
Cada vez que fuman maría, no sale la misma canción.
La tocan de otra manera, porque se les olvidan cosas.
Ojalá no fumasen maría
para que pudiesen aprender la canción y tocarla como es debido".
Y me miraban diciendo: "Arrea".
Después liaron un porro así de grande y lo dejaron allí encima.
"Nos vamos a comer. Ahora mismo volvemos". Y se fueron.
El porro hacía así...
Y yo: "No".
Pero al final: "Bueno, vale".
Mi siguiente visita al Fillmore fue bien distinta.
Es como ir a Disneyland por primera vez
y subirte a la montaña rusa.
Lástima que necesite dormir,
porque me quedaría despierto escuchando todo esto.
El Fillmore fue mi primera alma mater.
Pasé más tiempo allí que en el instituto Mission.
Como en la universidad, aprendí varias materias.
INSTITUTO MISSION
El último día de clase, mis amigos me decían:
"Oye, ¿qué vas a hacer, Carlos?".
Y yo: "¿Qué haréis vosotros?".
"Alistarme en la marina".
"¿Y tú qué vas a hacer?".
"Trabajar con mi padre en el almacén".
"¿Y tú qué vas a hacer? ¿Carlos, qué tienes pensado?".
Y respondí:
"Subirme al escenario y tocar con B. B. King y Eric Clapton".
Reían a carcajadas.
No quería abandonar a mamá y papá,
porque sabía que les hacía falta ayuda financiera.
Pero pensé: "Tendrán que explorar otras vías".
Me había comprometido.
Tienes que ser músico a tiempo completo.
Para lograrlo, debes dejar tu casa
sin pedir permiso, porque no te lo van a dar.
Algo debe estimular tu imaginación,
tu determinación y tu convicción.
Tu realidad es demasiado limitada.
No quiero vivir la realidad.
Prefiero soñar despierto.
Una ensoñación perpetua.
Estaba en la oficina de noche
y sentí un ruido en la pared, cerca de las ventanas.
FUNDADOR, THE FILLMORE
Me acerqué y había dos hombres
trepando por las cañerías del edificio.
¿Qué edad tenían?
Calculo que unos...
diecinueve o veinte años, más o menos.
No les pedí que entrasen, más bien los arrastré.
Trataban de colarse...
Sí, y les pregunté lo típico:
"¿Por qué queréis entrar?". Una estupidez, la verdad.
Y respondieron algo así como: "No tenemos para comer y...".
Uno dijo que le gustaba Butterfield,
que iba a tocar Cream con Eric Clapton
y llevaba una armónica en el bolsillo.
"Toco la armónica y la guitarra, pero no tenemos dinero".
El tono era muy amable.
No parecía de los que se colaban, aunque tuviese dinero.
Algunos, con 1000 dólares en el bolsillo,
se colarían igual solo por la experiencia.
-Carlos no era de esos. -Carlos no.
No lo era entonces y no creo que lo sea nunca.
El guitarrista de Michael Bloomfield
estaba tocando el teclado.
Stanley va y dice: "Disculpa. Acaba de entrar un mexicano delgaducho.
Toca muy bien la guitarra. ¿Le dejas que toque?".
Me miró y dijo: "Claro que sí. Venga, sube, chaval.
Toda tuya. Ahí tienes la guitarra".
Y subí de un salto.
Al acabar, se acerca Billy Graham y dice:
"Lo has hecho muy bien, chaval. ¿Estás en una banda?".
"Sí". "¿Y cómo se llama?". Le respondí: "Aún no tenemos nombre".
Y va y dice: "Perfecto. Os voy a contratar a ti y a tu banda
para ser teloneros de The Who.
También seréis teloneros de Steve Miller y Howlin' Wolf".
Y yo: "Vaya, qué bien".
Bill Graham era una mezcla entre los jipis de verdad
y Dick Clark.
Así era Bill Graham. Un conservador artístico.
Alguien que encuentra un cuadro que le gusta en la calle
y lo cuelga en el Louvre o en el museo de Bellas Artes.
Cada vez que cancelaba una banda en el Fillmore West, nos llamaba.
Santana era el único grupo que actuaba en el Fillmore
sin haber grabado un disco ni tener contrato.
BUTTERFIELD FILLMORE WEST
Aparecía en la sección rosa de los dominicales,
la sección para nuevas bandas.
En San Francisco había 20 grupos y nosotros éramos los líderes.
Comentaban: "Este es el grupo destinado a llegar más lejos".
-¿Quién te gusta? -Santana Blues Band. Me encantan.
Bill Graham fue quien lo vio.
Se habla de tener visión y pensar a lo grande.
Siempre dijo que le gustaba el grupo, pero me quería a mí.
Él fue quien declaró:
"Eres la combinación perfecta entre B. B. King y Tito Puente,
y esa es la música que me gusta".
"Santana es mi hijo".
Y así fue como nos adoptó.
Irma volvió a casa un día gritando: "Mamá, acabo de ver pasar un autobús
que ponía Santana Blues", o algo parecido. A lo mejor...
"¿Dónde estará? Me pregunto dónde andará metido".
Así, poquito a poco, empezamos a oír hablar del él.
Cada vez que íbamos a verlo tocar al Fillmore West,
primero hacíamos cola una manzana,
luego tres manzanas, y después daba la vuelta completa.
"¿Qué pasa aquí? Hay que hacer cola para verlo tocar".
No sé ni cómo, pero mamá y papá vinieron al Fillmore,
y era algo impensable.
Nos tocaba entre Chicago, Janis Joplin y Big Brother & the Holding Company.
Mi padre iba de corbata, camisa, chaqueta y sombrero.
Mi madre, medias de nailon, en pleno Fillmore.
"No queda sitio, mamá. Hay que sentarse en el suelo".
Nos sentamos en el suelo, a esperar.
Delante había unos jipis
pasándose un porro.
Mi madre y mi padre fumaban, así que mi madre va y dice:
"Mira, no les llega para cigarrillos. Se pasan uno pequeñísimo".
Luego mi padre abre su pitillera y le ofrece cigarros a todos.
"No, mamá, que es marihuana". "Ah, vale".
Gracias.
¿Os acordáis del alunizaje aquel día 20 de julio?
En la tele no hablaban de otra cosa
y vi que mi madre estaba llorando.
Le pregunté: "¿Estás llorando porque hay un hombre en la Luna?".
"No, lloro porque hoy es el cumpleaños de Carlos".
"Ah, vale".
Como madre, te centras en tus hijos,
pero nosotros creíamos que era por el alunizaje.
Estábamos tan acostumbrados a que estuviera en su mundo
que no nos parecía raro que papá trabajase todo el tiempo.
Pero nunca habíamos pensado que mamá echaba de menos a su hijo.
Sabía que mi madre sufría
al no saber dónde ni con quién estaba, o lo que hacía.
Pero tenía que hacerlo.
Debía dar a luz a Santana y dedicarme a lo mío.
Salir a la calle e ir a por todas.
Voy a presentarles a un caballero
muy relevante en el mundo musical.
Con Columbia Records,
ha tenido mucho que ver en la popularidad de Janis Joplin,
Blood, Sweat & Tears.
El señor Clive Davis.
La primera cualidad que buscas es la originalidad.
Gente que marque tendencia
y quizá lleve a la sociedad, poco a poco, un paso más lejos,
porque la música ha jugado un papel muy relevante
en la evolución del pensamiento de los últimos 20 años.
He oído que, en 1969,
estropeaste a propósito una audición con Atlantic Records.
-Cierto. -Porque querías trabajar para Columbia.
Con Columbia.
Con Columbia, hogar de Miles Davis y Bob Dylan. ¿Es verdad?
Absolutamente cierto.
¿No te ponía un poco nervioso estropear una audición a propósito?
No, porque, como Nirvana y Metallica,
cuando confías en lo que haces,
ellos te buscan a ti.
Aquella frescura, aquella intensidad,
me pusieron fácil decidir en el momento: "Esto es por mí, para Columbia".
Así que firmé con Santana.
Llamaron para decirnos que Bill Graham quería vernos.
Nos dijo: "Va a haber un festival".
Será el festival de los festivales.
Nuestro álbum aún no había salido. Acabábamos de grabarlo.
Y añadió: "Les he dicho que solo los ayudaría
si actuabais en el festival.
Lo he organizado para que vayáis al festival de Phoenix,
luego al festival de Dallas y después al de Atlantic City.
Pasaréis de 2000 a 5000,
luego de 15 000 a 30 000, y de 60 000 a 90 000.
Al final, actuaréis en Woodstock.
Así os acostumbráis al gran público".
De hecho, nos entrenó como a boxeadores.
Luego añadió: "Quiero que sepas que después de este festival
nunca volverás a ser el mismo.
Vete a casa, mírate al espejo y verás a una persona,
pero después de Woodstock, ese individuo ya no existirá".
Todo empezó en el helicóptero.
Miraba el panorama y oía...
Luego me bajé y vi que estaban Bill
y también Jerry Garcia.
Y pensé: "Vaya, qué alivio.
Ha venido Jerry Garcia. Genial".
"Hola, ¿qué tal?". "Hola, ¿cómo estás?".
"¿A qué hora vais a tocar?".
Y me dice: "Creo que salimos dos grupos después de vosotros".
"Más vale que os pongáis cómodos.
Me parece que no nos toca hasta pasada la medianoche.
Poneos cómodos".
Y allí me encontraba yo en aquel océano. Una multitud de carne.
Y Jerry Garcia comentó: "Por cierto...".
Y yo pensé: "Vaya".
Eché cuentas: "Si es a las dos o tres de la madrugada...
y ahora es mediodía...
Sí, me parece que serán seis, siete u ocho veces...
Me hará falta un poco de margen para pasar por lo que necesito pasar
y después, cuando aterrice, estaré en el mejor momento".
Una vez pasas el estado de ameba.
Así que me lo tomé y luego sentí que alguien decía...
Démosle la bienvenida a Santana.
Y pensé...
"¿Cómo?".
Noté algo dentro del pecho. "Mijo, confía".
"Dios, sé que estás ahí. Por favor, que siga el ritmo y afine".
¡Que no pare!
Todo parecía de otra dimensión.
El mástil de mi guitarra era como una serpiente eléctrica.
No paraba quieta.
Por eso ponía esas caras tan feas...
para tratar de evitar que se me escurriese tanto.
No paraba de decir: "No".
El mástil y la guitarra se movían así
y yo les decía: "No".
Nunca le he dicho a nadie por qué era una serpiente.
La serpiente representa a la duda y al miedo de fallar ante...
Es como si la cagases delante de toda esa gente.
Damas y caballeros, ¡Santana!
Después oí...
Algo parecido a un eco, eco, eco...
de aquel instante eterno.
Una semana después de Woodstock, lanzamos nuestro primer álbum.
SANTANA MANTIENE EN VILO AL PÚBLICO ROCKERO
Directo de San Francisco,
el grupo de rock cuyo álbum asciende imparable en las listas musicales.
¡Santana!
Hay algo en ti, cariño, que evita que me busque a otra.
Dios mío, aquel 26 de octubre.
El show de Ed Sullivan...
Estuvimos muchísimo tiempo.
Yo decía: "Mamá, ¿recuerdas cuando era niño,
y quería aparecer en este programa,
y nosotros asentíamos sin más?".
Era como un láser cuando se proponía algo.
Parecido a mamá.
Se concentraba como un láser en lo que quería y lo conseguía.
Carlos Santana, ¿cómo inició su grupo
y cómo llegó al mundo musical?
Contesta, hombre.
FESTIVAL DE MÚSICA TANGLEWOOD, 1970 LENOX, MASSACHUSETTS
En cuanto empieza a sonar la música, sientes cómo la gente cambia.
Su estado de ánimo, cómo hablan y todo su entorno.
Se vuelven más naturales.
La gente es más como ella misma, y no como están programados.
¿Te sientes líder de un grupo de rock?
No, no soy el líder de nada.
SANTANA CONTINÚA SU ASCENSO A LA EXCELENCIA
SANTANA ABRAXAS
La verdad es que todo aquello parecía una montaña rusa.
Nos absorbía tanto el viaje
que no nos dábamos cuenta de que habíamos alcanzado la meta.
Porque no era nuestra meta, supongo.
Nuestra meta consistía en seguir tocando
y ser teloneros de gente como Janis Joplin y Chicago,
de todo tipo de grupos, porque éramos sus teloneros
y sabíamos perfectamente que teníamos nuestro propio estilo
y que al público le hacíamos la misma ilusión.
No he sabido qué era "jingo" hasta hace unos siete años,
y llevo tocándola desde el 67 o 66.
"Jingo" significa "ve con Dios".
Ve con Dios.
Es otra forma de decir "buena suerte".
Cuando recibí los derechos de autor
de mi primer álbum y luego de Abraxas,
traje el cheque y dije: "Mamá, aquí está el cheque.
Ve a comprarte tu casa, tu nevera y tu lavavajillas".
Al verlo, se le pusieron los ojos como platos.
Mis hermanas decían: "Madre mía, Carlos...".
Eso es mejor que los Grammy, los Oscar y el trofeo Heisman.
Es mejor que cualquier cosa.
Ser capaz de cumplir tu promesa,
darle a tu madre lo que le habías prometido...
No hay nada mejor.
Santana, para el mundo del rocanrol,
fue la primera experiencia latina para muchas personas.
Antes que yo estaban Ray Barretto, Mongo Santamaría
y los Temptations, porque tenían congas motown.
Claro.
Pero con nuestra forma de aunar el blues con la percusión,
se lo poníamos difícil a la hora de etiquetarnos.
-Ya. -Lo llaman rock mariachi psicodélico.
Y yo respondo: "Dadle otra vuelta, porque no se llama así".
Desde el 69 hasta el 71, durante ese periodo de tiempo,
se generó una auténtica...
tensión.
Nadie está preparado para lidiar con ese renombre y fama
en tal cantidad y así de rápido.
No ensayábamos tanto como me habría gustado ensayar.
Les interesaba mucho más el mundo de las drogas,
las mujeres y los coches caros.
Y empecé a sentirme...
Tenía celos
de que la gente invirtiese sus energías
en otra cosa que no fuese nuestra música.
Dimos 312 conciertos en un año.
Nos odiábamos.
No nos soportábamos. Estábamos agotados unos de otros.
Nos aburría nuestra ropa.
Nos aburrían nuestros peinados. Nos habíamos cansado unos de otros.
Me enseñó mucho sobre las giras y los conciertos.
También sobre el exceso de indulgencia.
No sé por qué, pero la gente que nos rodeaba
ya no eran artistas.
Solo eran tipejos,
gente que abusaba de las drogas.
Por esa razón, en aquella época,
formamos parte de aquello
y la música pasó a un segundo plano mientras ocurría todo lo demás.
Algunos de nosotros fuimos capaces de mantenerlo a raya,
pero otros no.
Al final, pasados dos o tres años...
el grupo se había...
terminado.
Nos barrieron.
Cuando Jimi se marchó, estábamos en Salt Lake City.
Te juro que se podía oír cómo la gente tiraba de la cisterna
para librarse de la cocaína y heroína.
"A él no le funcionaba y a mí tampoco, así que...".
Jimi Hendrix y Jim Morrison habían muerto.
Janis Joplin también se moría. No paraban de morir artistas.
En mi caso, se abrían dos caminos.
Uno era la heroína...
y el otro la meditación espiritual.
EXMUJER DE CARLOS
Recuerdo sus ojos.
Sus ojos eran...
No tenía más que mirarla para sentir...
Era algo interno. No se puede describir.
Lo que me atraía
era algo procedente de su corazón,
o más bien algo que manaba de su ser.
Lo sagrado no es Jerusalén, o el Vaticano o Stonehenge.
Para nosotros, la familia es sagrada.
Musicalmente, la distancia que separa al tercer álbum
de Caravanserai es enorme.
A Clive Davis le basta con sacar un sencillo.
En Caravanserai no había ni rastro de un sencillo.
Y me lo dijo tal cual: "Carlos, creo que cometes un error".
Recuerdo perfectamente que encendí una vela
y ni siquiera miraba a Clive.
No dejaba de mirar a la vela.
Luego añadí: "Clive, todo lo que dices
es absolutamente cierto.
Sin embargo, he elegido este camino
y pienso llegar al final".
Quería hacer algo más que tocar "Evil Ways"
y "Black Magic Woman".
Quería saber si era posible fusionar el rocanrol y el jazz.
Creo que resultaba frustrante
para algunos músicos del grupo,
porque querían conservar el aspecto soul de Santana,
y no creo que yo fuese por ahí.
Y dije: "Voy a cortarme el pelo y vestir todo de blanco
para probar de esta otra forma".
Por eso abracé una senda espiritual
y seguí las enseñanzas de Sri Chinmoy del 72 al 82.
Deborah y yo nos entregamos totalmente.
No fingíamos.
Lo vivíamos 24 horas al día.
En aquella época, lo llamábamos "fragancia del alma".
Para mis discípulos: sentid la necesidad
del Dios viviente en su interior.
Así es como ellos mismos llegan a ser dioses.
En pocas palabras: nada de carne, ni de alcohol, ni de maría, ni...
Aquello parecía Las desventuras de Beaver.
Una vida recta y aburrida.
Mi madre siempre decía:
"A veces pone a prueba mi fe.
Y me hace reflexionar sobre mi forma de pensar".
Los 11 años que pasó con el gurú
fueron totalmente increíbles.
Te pasas la vida siendo católica
y luego tu hijo busca otro credo...
A ella le resultaba incómodo,
porque decía: "visita estas religiones".
Pero no era una religión sino una búsqueda espiritual...
-Gracias. -¿Verdad?
Sí.
PAVILLON DE PARIS, 1976 PARÍS, FRANCIA
La gente comentaba: "El Carlos Cósmico se pasa de ácido,
toma demasiado LSD, mescalina, ayuahuasca y peyote".
Y yo respondía: "Vosotros no lo habéis probado
y se nota mucho".
No anda muy lejos. Estás metido de lleno.
Justo en el meollo, eso está claro.
Estar colocado
da a entender que alguien se encuentra desconectado,
pero yo soy plenamente consciente.
Llegados a ese punto, la gente me dice
que estoy loco o majara.
"No puedes hacer eso porque eres mexicano.
Los mexicanos no hacen eso".
No paraban de repetirlo, y yo decía:
"A lo mejor soy un mexicano multidimensional.
Debería ser capaz de recorrer el cosmos de la imaginación".
En el meollo, o el hueso...
Incluso más allá del hueso...
están la luz, el espíritu y el alma.
Me libero de todo cada mañana al despertarme.
Me ducho y veo cómo se marchan por el desagüe.
Culpa, vergüenza, juicios, condenas y remordimientos.
Las acusaciones y toda esa porquería se van desagüe abajo.
Y pienso: "Ese no soy yo".
La realidad solo es una percepción.
Cuando abandonas este planeta, ves la eternidad.
No ves el día y la noche,
porque eso depende de que la Tierra orbite.
Una vez alcanzas cierta altura...
y preguntas qué hora es, respondes "ahora".
Porque ya no importa.
Mañana.
Mañana.
Mañana me parece bien.
La cola ya rodea el estadio.
Están a 20 bloques.
Esperan que Santana toque canciones con la guitarra.
Pero antes de subir al bus,
empezó la tormenta.
Tranquilos, volveremos mañana y todo saldrá muy bien.
Mañana. Mañana.
Mañana me parece bien.
Mañana. Mañana.
Mañana me parece bien.
Por favor, no os disgustéis, porque mañana hará bueno.
Las guitarras sonarán
y el grupo tocará genial.
Santana ya está aquí, así que no os marchéis.
Regresaremos mañana.
A lo mejor no hace falta tocar.
Mañana.
Alguien me ha dicho que hay 35 versiones distintas
del grupo Santana.
No tenía ni idea. ¿Cómo es posible?
Hacen falta tres cosas para ser de la banda.
Resistencia, estabilidad y buena disposición.
Si te falta alguna,
mejor no vengas, porque la carretera es dura.
Mi estilo no se parece a los Rolling Stones o Grateful Dead,
como una familia inquebrantable.
Ojalá hubiera sido así, pero no era mi destino,
por eso no sucedió.
Conozco a una maga negra.
Conozco a una maga negra.
Conozco a una maga negra.
Me ha cegado de tal manera que ya no puedo ni ver.
Es una maga negra
y trata de convertirme en diablo.
Tocamos tres semanas o tres semanas y media como mucho.
Luego volvemos a casa una semana o semana y media.
Muchos grupos salen de gira nueve meses
y seguramente vendan más discos
y alcancen mayores éxitos,
pero luego rompen y se odian.
A mí me gusta la gente con la que estoy ahora
y me gusta ir poco a poco.
REPÚBLICA DOMINICANA
Damas y caballeros, sabemos que está lloviendo,
pero quédense en sus asientos.
Santana seguirá tocando mientras no suponga un riesgo.
Atención, debido a la lluvia y los relámpagos,
es peligroso que Santana continúe.
Nada más habría podido detenerlos.
Gracias por su paciencia
y, por favor, salgan con cuidado del anfiteatro.
Santana vive en su casa recién comprada de San Rafael.
Ofrece vistas de la bahía y es aquí donde medita
y desarrolla las características de su música.
Santana se cuida de predicar,
pero tampoco se corta al explicar
lo que él y su mujer Debbie quieren para sus hijos:
Salvador, de cinco años, y Stella, de tres.
Queremos construir una base sólida para que confíen en sus padres,
de modo que seamos amigos, primero, y padres, después.
Esa es la razón de que muchas familias se deshagan.
La adulación, los Grammy, los discos de platino,
Wimbledon y la Super Bowl se acaban enseguida.
Lo único duradero
son los valores familiares.
No soy lo que hago.
Esto es lo que hago, pero no lo que soy.
Para casarte, ser marido y ser padre
no hay escuela que te enseñe.
Cuando compras un coche...
en el maletero hay un manual.
Tus hijos son tus maestros.
...a Salvador y Stella, porque os quiero.
¿Todos listos?
¡Sí!
Mi padre es músico,
igual que su padre y el padre de su padre.
Sol.
Sol.
No, no.
Que la otra suene más limpia.
Suena como una cucaracha estrujada.
Mi familia se siente como pez en el agua.
La música nos atrae.
PLAZA DE TOROS DEL MAR, 1992 TIJUANA, MÉXICO
Tocamos en la plaza de toros de Tijuana.
Fue algo surrealista que viniese mi padre,
porque actuó de telonero con sus músicos.
Me interesaba él más que nadie.
Mi padre se acercó y me dijo:
"Dime, papá".
"Mira...
la gente conoce tu música en todo el mundo".
"¿A dónde quieres llegar, papá?".
Y añadió: "Cuando toques 'Batuka' y 'No One to Depend On',
será la calle quien te conozca".
No tengo a nadie que...
Seguro que os suena.
No me había dado cuenta
de que mi padre escuchaba mi música.
Creí que escuchaba la suya
y yo escuchaba la mía.
Pero aquella noche me di cuenta de que papá nos seguía.
No tengo a nadie
de quien pueda depender.
No tengo a nadie
de quien pueda depender.
Para usted, ¿quién es Carlos Santana?
Es mi hijo.
Más querido de todo el mundo.
¿A qué se dedica?
A la música.
¿Qué es lo que toca?
Violín.
¿Usted le enseñó música a Carlos?
Un poquito.
Pero ya cuando creció, como todos, hacemos a un lado a los papás.
Cuando ya creció mi hijo...
Cuando estaba chamaco, empezó en la música.
Y así, Carlos, empezó conmigo.
Luego ya no quiso el violín y se dio a la guitarra.
No es grande su carrera, pero, de todas maneras, se la pasa suave.
Está orgulloso de mí y yo de él. Lo echo de menos.
Murió el día después de Halloween.
Teníamos un árbol en la casa de San Rafael.
Cada una de sus hojas estaba cubierta de mariposas.
A reventar de monarcas.
Por la mañana temprano, le dijo a mi madre:
Y mamá preguntó: "¿A dónde?".
Ya no podía tocar el violín ni podía hacer cosas...
"Me planto".
"Me planto".
Mamá le dice: "¿A dónde?".
"¿Quieres venir conmigo?". Y ella: "No, no".
"Todavía no".
"Quiero ver a unos cuantos nietos más".
Y parece que estaba viendo dibujos.
Y se fue.
Se fue, sin más.
En la Tierra, el tiempo es ilusorio.
Antes de darme cuenta, me reuniré con ellos.
Les presento a un ser humano que es digno, íntegro
y tiene el valor de plantar cara
a su propia existencia, con una familia que lo apoya.
Damas y caballeros,
permítanme presentar al ganador del Century Award 1996,
Carlos Santana.
De jóvenes había cuatro cosas que escuchábamos colocados:
Jimi Hendrix, John Coltrane,
P-Funk y también a Carlos.
Es un honor estar aquí
para investir a un samurái y sogún.
Generalmente, cuando te entregan el premio Hall of Fame, ya está.
Tenía una reunión con Chris Blackwell.
Era la persona responsable de PolyGram, Island Records.
Le dije: "Mira, esto es lo que hay".
Tú trabajas y compartes música con Bob Marley y Stevie Winwood.
Eres un artista como yo.
Yo llevo en mi interior...
un superdisco.
Puedo sentirlo. Será un álbum grande.
Llevo algo dentro y no creo que puedas dominarlo.
Por eso te pido,
de artista a artista,
que me dejes marchar".
Primero me miró a los ojos, luego hacia arriba y dijo:
"Dile a tu abogado que me llame".
Fíjate.
Muy bien. Va mejorando.
Hay mucha mezcla.
Empieza bajándolo del todo antes de...
Capta los bajos.
Hablé con Clive y Clive comentó: "A ver si lo he entendido.
Esta vez estás dispuesto a lanzarte conmigo.
¿Tú te encargas de una mitad y yo de la otra?
¿Puedo elegir?". Y le dije que sí.
"Tengo a Lauryn Hill, Wyclef...".
Empezó a enumerarlos y solo tenía que decir que sí.
Una, dos y tres.
A los demás artistas les decía:
"Te devuelvo la canción,
porque no suena bien, ni la siento".
No está al nivel de Carlos.
Es el álbum de Carlos.
No es tu álbum. Deja espacio para la guitarra".
Uno de los guitarristas más grandes
nos deleita con "Smooth".
Su nuevo cedé se titula Supernatural.
Un aplauso para Santana y Rob Thomas.
Qué calentón.
A unos centímetros de pleno sol.
Te oigo susurrar y tus palabras los derriten a todos,
pero tú sigues con la cabeza fría.
Mi muñequita.
Mi Mona Lisa del Harlem español.
Clive Davis me preguntó: "¿Qué quiere hacer Carlos Santana?".
Y yo respondí: "Me gustaría...
reconectar las moléculas con la luz".
Y si dijeses que esta vida no es lo bastante buena,
te entregaría mi mundo para animarte.
Sería capaz de cambiar de vida para adaptarme a tu estado de ánimo.
Lo que quiere decir "conectar las moléculas con la luz"
es, esencialmente, publicar un álbum para la radio.
Es como el océano bajo la Luna.
Es la misma emoción que siento al estar contigo.
Es difícil subirse al coche
y escuchar música padres e hijos,
porque nos gustan cosas distintas.
Por algún motivo, Supernatural cruzó esa frontera.
SANTANA SE PONE SOBRENATURAL
REY CARLOS
Damas y caballeros,
suban el volumen
para escuchar a Carlos Santana.
Supernatural, número uno en EE. UU.
María, María...
Eres un héroe para todos aquellos que creen en la segundas oportunidades.
Tú representas...
Se puede conseguir.
El mundo no les pertenece a los chicos de 17 a 27 años.
Vive una vida de estrella de cine.
María, María.
Seguro que Clive Davis toca un piano
y sabe qué notas elegir.
Sabe lo que es un éxito.
Tiene atracción futura.
Y si dijeses que esta vida no es lo bastante buena...
Supernatural me abrió otra puerta tan inmensa como Woodstock.
Y el Grammy es para: Santana.
Y el ganador es: Santana.
Qué gran forma de conocer a Santana.
Santana en colaboración con Everlast.
Mejor quédate arriba.
Doy las gracias a don Carlos Santana por esta oportunidad.
"Smooth".
El Grammy es para: Supernatural, Santana.
ÁLBUM DEL AÑO SUPERNATURAL
Con sus ocho premios Grammy,
Santana empata con el récord de Michael Jackson hace 17 años.
Nos sirves de inspiración a todos.
Gracias, Carlos Santana.
Larga vida a John Coltrane.
Parece un sueño surrealista.
El mundo entero te anima.
Toda clase de gente.
Me sentí...
totalmente reconocido.
Gracias a Supernatural, pude subirme a la cresta de la ola.
Durante mucho tiempo...
lo que te ocurre de pequeño se te queda muy adentro.
No es entretenimiento.
No es sensacionalismo, cotilleo y escándalos.
No quiero entrar en la sala y decir:
"Hola, soy el tipo del que abusaron", y sentirme orgulloso de ello.
Pero hay cosas que deben saberse,
porque muchos se enfrentan a ellas.
Del año 57 al 59,
abusó de mí un estadounidense.
Y cuando salió aquel número de la revista Rolling Stone...
LA VIDA ÉPICA DE SANTANA
...todos los que lo leyeron
confesaron que les pasó.
"Le agradezco a Carlos que haya tenido tanto valor".
Mi madre se enteró por otra persona
de que había abusado de otros niños
y me preguntó.
"¿Pasó tal y cual cosa?".
Pero ella no sabía cómo lidiar con ello y yo tampoco.
Y contesté que no.
Durante mucho tiempo, sentí ira hacia mi madre.
La adoraba y la odiaba.
Como he dicho, no tenía habilidades ni destreza
para sentarse con alguien y decirle: "Te quiero".
Debo trascender la mentalidad victimista,
guardarle rencor o mandarlo al infierno a diario.
"No soy lo que me ha pasado.
Soy quien soy. Soy la luz.
No soy mi cuerpo. Soy libre".
Durante el cénit de Supernatural, regresé a Ayutla, Jalisco.
Algo me llamó la atención. "Acércate hasta allí".
Una pintura preciosa de la Virgen de Guadalupe.
Me arrodillé
y la miré.
Encendí una vela, sin dejar de mirarla.
Yo la miraba a ella y ella me miraba a mí.
Luego oí una voz:
"Estoy orgulloso de ti".
Sentí una descarga por todo el cuerpo.
"Ay, Dios, que me habla a mí".
Y dice:
"Estoy muy orgullosa de ti".
Y se quedó conmigo, como en un trance.
Lo único que sé es...
"Estoy muy orgullosa de ti, por lo que estás haciendo,
cómo lo estás haciendo y para quién lo estás haciendo".
Me dio su visto bueno.
Utilizaré tu energía para crear algo hermoso.
Y por fin aprendí...
a domar a la serpiente.
Y no tengo miedo.
Y no tengo miedo.
Ya no.
Ya no tengo miedo.
En absoluto.
No tengo miedo.
Ya no.
No tengo miedo en absoluto.
Nada.
Papá, ¿qué te parece esto que me he inventado? Así.
Así.
Después de Supernatural, creo que todo nos desbordó,
porque Deborah se encargaba del negocio y los despachos,
los niños, las casas, las familias y todo.
Es muy sencillo. Nada complicado.
La gente se junta para ganar impulso espiritual.
Para crecer juntos.
Cuando es por comodidad y una persona no es feliz,
se acaba la fuerza espiritual.
No creces espiritualmente.
Deberíais distanciaros,
porque lo más importante es crecer espiritualmente.
Juntos, o por separado.
Seguro que siempre ocuparé un lugar especial en su corazón
y ella también en el mío,
porque hemos dado a luz a unos niños increíbles.
50 ANIVERSARIO DE WOODSTOCK
Espera un segundo.
No quiero actuar por inercia.
Que sea una energía clara e intensa.
Pacíficamente, sin tomar prisioneros.
Solo las congas.
Dos, tres y...
Lo vi dirigirse a la banda como líder.
Me quedé asombrada.
"Sabe lo que quiere".
Le dije a Dios:
"Dios, me has dado mucho,
y hay tanto que disfrutar.
Encuéntrame una reina
con la que compartir los galardones
de los que me has hecho entrega".
Y apareciste tú.
Me encanta la forma de andar de Cindy.
Y es de Nueva York,
así que no le falta determinación,
como a nuestra madre.
Esa convicción y determinación.
Me encanta esa cualidad en una mujer.
Así, tal cual.
Fíjate, Cindy.
Tenía un amigo que, fuese la música que fuese,
siempre bailaba así.
¿Cómo consigues cristalizar todas esas influencias?
No paro de aprender de mis hermanas
cómo ser más clemente
y menos dispuesto a pelear.
Soy quien soy por mi madre
y, una vez más, por mi padre,
pero, sobre todo, mi madre.
Fue ella quien me inculcó el arrojo.
Vamos.
Al tocar un solo de guitarra,
equilibras la melodía y el ritmo.
La entonación.
El tiempo.
La emoción, la pasión.
Y el fuego.
Sientes que hay cuerdas entre tu propio corazón
y el de otras personas.
Por eso la gente dice:
"Me llegas a lo más hondo cada vez que tocas".
Me lo dicen.
Debes saber de qué hablas, en lugar de repetir
lo que has oído en los discos.
Cuando tocas un solo, sabes hacia dónde te diriges...
lo que intentas comunicar...
y luego te largas.
Genial.
Vámonos a comer tacos.
Subtítulos traducidos por: Tomás Costal Criado
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