Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Czech
Danish
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Sí, Shirley.
Le dejé los últimos planos del ala nueva para que los revise.
Se reunirá con su equipo el jueves a la mañana.
Lo vi. Gracias.
Phillip Bronwyn del Crown Bank quiere reunirse con usted el jueves a la 1:00.
Reprogramaré la reunión con el contador.
- Genial. - Por último,
recuerde recoger a su padre para ir a la fiesta.
Carlos y él esperarán en la puerta del asilo.
Gracias, Shirley. Debo atender.
DESCUBRIENDO A MI HIJO
- Hola, Rachel. - Hola, Daniel.
- Mírate. Luces genial. - Gracias.
- ¿Cuánto ha pasado, 20 años? - Sí, 20 años.
- Te da una nueva perspectiva. - Sí.
Sí. Es emocionante, ¿no?
Sí. ¿Entonces por qué sólo me dedicas 45 minutos?
Porque eso querías. Te dije que hoy sólo tenía 45 minutos.
Eso preferiste.
Mañana tendría todo el tiempo del mundo.
Pero querías verme hoy. ¿Por qué?
Ofreciste 45 minutos. Tengamos nuestros 45 minutos.
Mañana tendríamos dos horas,
- pero insististe en hoy. - Olvídalo. No tiene importancia.
No pasa nada. Está bien.
Había estado pensando en ti recientemente
y en aquellos días.
Tuvimos momentos maravillosos, ¿verdad?
Los viajes y ese rinconcito que teníamos en la calle 110.
Risas, peleas, gritos.
- Tu danza del vientre. - Era flamenco.
Claro.
- ¿Sigues con eso? ¿Con el baile? - No. Ojalá.
¿Cómo has estado todos estos años?
- ¿Todavía estás en Canadá? - Sí. Eres un hombre muy educado.
Esta reunión es una tortura para ti.
De nuevo lo mismo. No es verdad. Me alegró mucho saber de ti.
No importa, lo siento.
¿Quién era la cantante que te encantaba?
Cantabas sus canciones todo el tiempo. Sanson. Véronique Sanson.
¿Todavía la escuchas?
¿Rachel? ¿Por qué lloras?
Vine hasta aquí sólo para hablar contigo.
Está bien, estamos hablando. Lamento si te hice daño, yo...
A veces en medio de vidas muy ocupadas...
Cuando volví a Canadá, después de separarnos...
me enteré de que estaba embarazada.
Y di a luz a Allen. El bebé más hermoso del mundo.
Hace dos meses cumplió 19 años.
Es un chico muy especial. Se parece a ti.
Nunca te hablé de él porque sabía que no querías hijos.
Y no quería nada de ti. No quería tu ayuda.
Todo estaba... Todo estaba bien.
Nos quedamos sin ternera.
Vamos a necesitar unos minutos más.
- Claro. Lo siento. - Lo siento. Dios.
Enseguida vuelvo.
- Hola, señor Bloch. - Sí, Shirley.
Localiza a mi abogado.
Averigua si está disponible en media hora más o menos.
- ¿Perry o James? - Perry. Sí.
Lo contactaré ahora mismo.
Puede que necesite hablar con él. Gracias. Adiós.
Lo siento.
Hace dos semanas,
se llevó mi auto y tuvo un accidente.
Estaba en un puente y el auto se desvió, y murió.
Quería decírtelo. Tú eres su padre. ¿No eres su padre?
Hola, Perry.
Hola, Daniel. Shirley me llamó.
- ¿Todavía me necesitas? - No. Está bien.
Bien. ¿Pensaste algo sobre el acuerdo que te envié?
Todavía no. Veámoslo mañana.
Dos de los puntos me están costando, pero sí, te llamaré mañana.
- Adiós. - Adiós.
Hola, Carlos. Hola, papá, ¿cómo estás?
Aquí vamos. Te tengo, Bill. Bien, siéntate.
Me alegro de verte. Lo lograste.
¡Sí!
De acuerdo.
Hola, señor Bloch.
Saldrá en el vuelo más temprano el martes,
como solicitó, y regresa el miércoles.
El conductor estará en la puerta.
Le enviaré el itinerario. Buenas noches.
Damas y caballeros, habla el Capitán.
Está nublado en Toronto y la temperatura es 20 grados centígrados.
Les deseo una agradable estancia. Gracias por elegirnos.
Estamos llegando a Hamilton, señor Bloch.
- Disculpe, padre. - Sí.
Vine por Allen Hilu. ¿Hay un servicio aquí?
Sí, yo también los estoy esperando. Puede esperar conmigo.
Gracias. Se suponía que iba a empezar hace diez minutos, ¿no?
Sí, parece que se les hizo tarde.
Ya veo.
Enseguida vuelvo.
Hola, soy Rachel. Deje su mensaje después del tono.
Hola, Rachel. Soy Daniel, y acabo de llegar.
Estoy en el cementerio. ¿Todo bien? Estás en camino, ¿verdad?
En fin, estoy aquí, esperando. Adiós.
Me temo que no puedo esperar más.
Iré a recitar una oración sobre la tumba
como pidió la señora Hilu.
Si lo desea, puede acompañarme.
- Claro. Sí, iré con usted. - Bueno. Por ahí.
- ¿Quién era para usted? - Era un familiar.
"Preparas una mesa ante mí en presencia de mis enemigos.
Unges mi cabeza con aceite. Mi copa está rebosando".
"El bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida
y habitaré en la casa del Señor para siempre". Amén.
Puede decir unas palabras si quiere.
No, creo que no lo haré.
Cualquier cosa que desee decirle. Cualquier cosa.
De acuerdo.
Hola.
- Hola, Daniel. - Sí.
Habla Robert Hilu. El marido de Rachel.
Hola. Estoy volviendo del cementerio ahora mismo.
Sí, acabamos de recibir tu mensaje. Lo sentimos mucho.
Rachel no te esperaba, por eso no te llamamos.
Rachel estuvo dos días en el Hospital.
Puede ser una enfermedad autoinmune.
La están tratando con esteroides. Lo siento mucho.
HOTEL WALPER
Qué horrible. ¿Cómo se siente ahora?
Es muy difícil para ella. Es doloroso.
Fueron días terribles. Ahora duerme,
y creo que le darán de alta en un día o dos.
Me voy mañana por la noche. Gracias.
Tal vez pueda ir a visitarla al Hospital por la mañana.
Puede ser un problema. No quiere que nadie la vea así.
Te llamaré mañana
- si algo cambia. - De acuerdo.
Estaré en el Hotel Walper hasta mañana por la tarde.
- Bien. Y de nuevo, lo siento, Daniel. - Lo lamento. Adiós.
Mercado que es extremadamente fuerte.
Esta economía más resistente y este...
- Hola. - Buenas noches, señor Bloch.
Lo espera un invitado en el vestíbulo.
Bien. Bajaré enseguida. ¿Quién es?
- Hay alguien esperándome. - ¿Daniel?
Hola, soy Mikey. Era el mejor amigo de Allen.
Hola. Encantado de conocerte.
Robert y Rachel dijeron que estaba aquí.
Bueno, genial.
- ¿Podríamos? - Claro.
Tenía que verlo. Es increíble.
- ¿Qué cosa? - Que es el padre de Allen.
Sí, así es. Sí.
Se habría alegrado mucho de conocerlo.
- ¿Tú crees? - Definitivamente.
¿Cómo se conocieron? ¿Fueron juntos al colegio?
Nuestra escuela está aquí enfrente.
Es la roja grande con ladrillos y cuatro pilares. Sí.
Cuando nos conocimos, empezamos a hablar
y descubrimos que éramos músicos.
Allen tocaba el piano. Yo, el violonchelo.
- ¿Allen era pianista? - Sí, era increíble. Un virtuoso.
Tocaba Bach como nadie, y era locamente romántico.
Discutíamos por eso.
- Es maravilloso. - Sí.
¿Y otras cosas comunes? ¿Deportes?
Los Bulldogs de Hamilton. Somos grandes seguidores.
Es sorprendente. No se parecen en nada.
Excepto la barbilla. Y los labios. Los labios son iguales.
¿Y tenía novia?
¿Qué? ¿No le gustaban las chicas?
- ¿Por qué? ¿Porque le parezco gay? - No, para nada. Sólo me lo preguntaba.
A Allen le gustaban mucho las chicas, por desgracia para mí.
Pero a las chicas no les gustaba Allen, debido al problema con su pierna.
¿Qué problema?
Nació con una pierna más corta que la otra.
Apenas se notaba.
Llevaba zapato de plataforma y pantalones largos para cubrirlo.
- Apenas se notaba. - Así que cojeaba.
No. La suela gruesa igualaba la cojera.
- Rachel no me lo dijo. - Daniel, yo también vine aquí
porque hay algo que quería pedirle,
y espero que diga que sí porque estoy en problemas.
¿Qué pasa?
Allen y yo nunca teníamos suficiente dinero,
así que decidimos...
Esto va a sonar mal, pero no lo es.
Decidimos comprar hierba. Íbamos a venderla a nuestros amigos.
Compramos 1 kg para alivianarnos.
- ¿Un kilo? - No era riesgoso porque es recreativa,
y aquí no hacen escándalo.
Cuando Allen tuvo el accidente, llevaba nuestro alijo,
y el tipo que nos lo vendió quiere su dinero.
Son 5.000 dólares y no puedo hacerlo sólo.
Se me ocurrió que tal vez podría ayudar con la parte de Allen.
Bueno. Lo pensaré.
Cuéntame más sobre la música que tocaban.
- ¿Dónde tocaban? - Estoy en problemas.
Comprendo. En serio lo pensaré.
Tal vez hicimos algo mal, pero es el padre de Allen.
Si me ayuda, me sacaría de un lío con este tipo.
Mikey, te prometo que lo pensaré.
No puedes esperar que saque una chequera
y te emita un cheque en este momento.
En realidad, sí, eso es lo que estaba...
- Espera. Esperemos un poco. - ¿Por qué no? No lo entiendo.
Me estás pidiendo que financie un negocio de drogas. Lo siento.
No lo siente.
Sé que es un tipo con dinero. Es dueño de una fábrica.
Podría ayudarme.
Quizá es mejor que Allen no llegara a verlo.
No estaría orgulloso.
HOTEL WALPER
ESCUELA SECUNDARIA DELTA GRADUADOS 2023
- Buenos días. - Buenos días.
Perdón, ¿espero fuera?
Estamos ocupados. ¿Qué busca?
- ¿Teníamos algo programado? - No.
Soy Daniel Bloch. El padre de Allen Hilu.
Hola. Por favor, acepte mis condolencias.
Quedamos devastados al enterarnos.
Siento mucho su pérdida.
Sólo hemos conocido a la madre de Allen.
- Mi más sentido pésame. - Muchas gracias.
Por favor, siéntese. ¿Puedo ofrecerle algo?
No, gracias.
- Martha es la consejera escolar. - Hola.
Es una pérdida terrible, una tragedia. Era un joven encantador y tranquilo.
Con ojos inteligentes. Tendía a ser reservado.
No era un chico muy hablador, pero se sentía su fuerza.
Tenía fuerza. Su hijo era realmente extraordinario.
Gracias.
¿Qué quiso decir con que era reservado?
¿No tenía amigos?
Tenemos muy pocos estudiantes
de su parte de la ciudad, por desgracia.
No es que no nos esforcemos, pero tienden a mantenerse al margen.
Sí, por supuesto.
Estaba mirando las fotos de la clase y no lo vi.
Creo que ya no estaba en la escuela cuando se tomó esa foto.
- ¿Me dice que nunca se graduó? - Mire, señor Bloch.
Allen hizo algo muy grave,
que demandó una rápida y severa reacción por nuestra parte.
Dibujó un grafiti enorme y vulgar en la pared que da a la escuela.
Cosas terribles y lascivas sobre su Profesora Alice.
Fue absolutamente humillante para ella, y muy difícil de soportar.
¿Qué escribió? ¿Qué tipo de cosas?
Allen tenía cosas maravillosas.
Era uno de los mejores pianistas que hemos tenido.
Tocaba maravillosamente.
Sí, gracias. Realmente me gustaría saberlo.
Si le parece bien, ¿puede decirme exactamente lo que escribió?
Creo que sería un error, pero como quiera.
Le mostraré. Venga.
Ahí está. Lo pintaremos cuando pintemos el resto del edificio,
- pero... - No sé francés.
- ¿Me lo traduce? - Sí.
Alice es nuestra Profesora de literatura francesa.
Dice: "Si pones un pie en la puerta de la escuela
y otro junto a la biblioteca,
puedes sentarte en el techo del edificio
y dejar que la torrecilla te penetre.
Luego inclina el cuerpo hacia adelante y frota el clítoris contra el gimnasio.
Y cuando hayas terminado de gemir, nos sentaremos en el banco,
y te abrazaré. Y hablaremos".
Es un poema.
Es un poema, sobre... Pido disculpas, por supuesto,
por la ofensa a la Profesora, pero es un poema de amor, ¿no?
No, es degradante.
Paseó a Alice, una Profesora, desnuda por el patio de la escuela.
Fue muy difícil.
Obviamente, si escribe...
sobre su Profesora con lenguaje grosero,
va a ser un poco chocante. Pero la poesía hace eso, ¿no?
Tiene que ser impactante. Es un hermoso poema, es maravilloso.
Señor Bloch, claramente tenemos distintas opiniones sobre el arte.
Por mi vida, no puedo imaginar por qué expulsaría a un chico así
- por un poema. - Porque no es un poema de amor.
Lo siento. Ahora cualquier cosa es un poema de amor,
pero eso no es un poema de amor. Y en serio lamentamos su pérdida.
Es terrible. Y ahora tenemos que irnos.
Tenemos reunión de personal.
No quiero que se pierda su reunión.
Quiero contarle lo que pasó tras la expulsión.
Empezó a traficar drogas. Sí.
Allen compró un gran cargamento de hierba
con un amigo para venderla.
Y desde mi punto de vista...
No lo sé.
Disculpe, pero realmente debemos irnos.
Creo que debe considerar reincorporarlo a la escuela.
Readmitirlo, darle el diploma. Creo que tiene que añadir su foto
a las fotos de la clase graduada como mínimo para corregir esto.
Daniel, vamos a ver qué podemos hacer al respecto.
Le prometo que lo llamaré. Ahora tenemos que llegar a una reunión.
Quédese si lo desea.
- ¡Arriba, ahora! - Vamos, chicos.
¡Atrápala!
Bien. Tira.
- ¿Es el padre de Allen? - Sí. ¿Por qué?
Dijeron que el padre de Allen estaba en la escuela.
¿Quién eres tú?
Pero el padre de Allen murió. Se ahogó.
- ¿Cómo que se ahogó? - Era un pianista que se ahogó.
Yo era pianista.
Soy Lillian. Yo era su novia. Encantada de conocerlo.
Igualmente. ¿Cuántos años tienes? Pareces muy joven.
- Tengo 16 años. - ¿Dieciséis?
Tenían tres años de diferencia.
- Eso es mucho a tu edad, ¿no? - No. Incluso vivía con nosotros.
¿Cómo? ¿No vivía en casa?
No. Compartía habitación con mi abuela.
¿Por qué vivía allí?
Porque peleaba con su madre y Robert todo el tiempo.
¿Así que no dormía en su propia casa?
No. Dormía en la nuestra. Con la boca abierta, así.
- Como si estuviera muerto. - Así dormía.
¿Y tus padres? ¿Les gustaba? ¿Cómo era eso?
Mi padre estaba en prisión casi siempre,
mi mamá lo malcriaba con comida, y yo era su mujer.
¿Qué hombre no querría eso?
- Tienes razón. - Allen es el amor de mi vida.
Nunca volveré a amar a alguien así.
Eres muy joven.
Habrá muchos otros grandes amores, te lo prometo.
Nunca. Y ni siquiera me amaba.
Estaba enamorado de Alice, su Profesora.
- Alice del poema. - Sí.
¿A que te refieres con que estaba enamorado de ella?
- ¿Pasaba algo entre ellos? - No.
Pero él pensaba que era la mujer más hermosa del mundo,
y hablaba de ella todo el tiempo, y la seguía a todas partes.
Tras su muerte, hallé un cuaderno
lleno de poemas que escribió sobre ella.
Pero ella no lo quería, así que siempre volvía a mí.
¿Crees que podría ver ese cuaderno? Me gustaría.
Claro, por supuesto.
Hola, Rachel. Voy a pasar otra noche aquí en el Hotel.
Estoy conociendo a los amigos de Allen, pero espero noticias tuyas.
Hazme saber qué pasa, ¿sí? Espero que te sientas mejor. Adiós.
Aquí es donde ocurrió. El accidente.
Los placeres van y vienen, el amor permanece
- ¿Alice? - Sí.
- Hola. - Hola.
Soy Daniel. El padre de Allen.
Hola. Sí, el director Thomas me dijo que vino a verlo.
Dijo que quería que agregaran la foto de Allen a su foto de graduación.
Creo que tiene toda la razón. Lo va a hacer.
- Va a añadirla. - ¿De verdad?
- Sí. - Estupendo.
Eso me hace muy feliz. Y me alegro de conocerla.
Encantada de conocerlo.
Siento que la conozco muy bien.
Pasé la noche leyendo eso.
Todos los poemas y pensamientos que Allen tenía sobre usted.
Todo el cuaderno trata de usted.
Hay cosas maravillosas ahí. Escribía muy bien.
Sí. Sé del cuaderno. Hablamos mucho de ello.
Obviamente, no era algo sobre lo que se pudiera actuar,
dada la diferencia de edad y porque yo era su Profesora.
- Eso estaba claro. - Nunca dejó de alabarla.
Cuando estás enamorado, tiendes a exagerar.
También escribió que era una mujer muy triste.
- Es curioso, le encantaba mi tristeza. - ¿Y usted? ¿Lo amaba?
No podía corresponder a su amor como él quería, pero sabía que lo quería mucho.
- ¿Cree que sufrió? - No. De ninguna manera.
De hecho, creo que lo disfrutó un poco.
¿De verdad? Bueno, eso espero.
Fue un placer conocerlo. Lamento su pérdida.
Alice, estoy de camino al cementerio ahora mismo.
Y sé que es mucho pedir,
pero tengo muchas preguntas sobre Allen.
Sería genial que viniera conmigo.
Podríamos seguir hablando sobre él. Sería estupendo.
Es un pensamiento hermoso. Gracias por invitarme.
Lamentablemente, hoy no puedo. Tengo que ir a un evento.
Pero prometo que iré a visitar su tumba en los próximos días.
Creo que eso es probablemente lo que más querría.
Por supuesto, y sin duda lo haré.
¿Qué tal si en un par de horas, tras su evento, vamos?
Alice, nunca hice nada por él, como padre.
Así que si ahora puedo hacer algo por él
que le haría feliz...
Y le prometí que iría a verlo en los próximos días.
Usted lo hizo. Es gracias a usted.
- De acuerdo. - Muy bien.
Alice. Lo siento.
Lo siento, no quiero ser grosero. Es que...
Hay algo que no me cierra
y quiero preguntarle sobre ello.
Allen era básicamente un buen chico,
no tenía problemas mentales importantes,
y lo que me pregunto es
cómo se enamora tanto de usted tan unilateralmente.
¿Interpretó algo mal?
O tal vez inconscientemente usted hizo algo para fomentarlo.
Yo no lo fomenté consciente ni inconscientemente.
Y ahora tengo que irme. Adiós.
Hola. ¿Tiene una pala que me pueda prestar un minuto?
- Sírvase. - Genial, gracias.
- Es muy hermosa. - Gracias.
- Soy Daniel. - Soy Jacob. Mucho gusto.
Igualmente.
- ¿Era su hija? - Sí. Era realmente hermosa.
La gente no podía dejar de mirarla. Igual que usted ahora.
- Una pelirroja. - Una pelirroja sin pecas.
Era un ángel.
Dondequiera que iba, era la más hermosa,
y yo era un padre orgulloso. Y tenía miedo.
- Siempre tenía miedo. - ¿Miedo de qué?
Era una excelente estudiante y una gran violinista.
Desde que tenía siete años, era perfecta.
Y yo estaba aterrorizado. Así que la bajé.
Inventé cosas negativas de ella
porque la gente es envidiosa y resentida.
El mal de ojo. Sabía que algún día llegaría.
- Lo estaba esperando. - ¿Enfermó?
De repente, aparentemente sin razón,
a los 12 años, nuestra hija se puso triste.
Pensamos que eran las hormonas,
o tal vez alguien le había hecho daño, pero no.
Toda esa belleza e inteligencia estaban envueltas en una tristeza infinita
como si algo dentro de ella hubiera muerto. Ya nunca sonreía.
En su cumpleaños 18, ella... Nos habíamos ido.
No estoy enfadado con ella. No estoy molesto. Ella no aguantó más.
Es terrible.
Allen, mi hijo,
tenía 19 años y era pianista.
- Murió en un accidente de auto. - Lo siento mucho.
¿Usted y su esposa vienen aquí siempre?
- Se ve bonito. Mire esto. - No, sólo soy yo.
Mi esposa no viene.
Ella sigue adelante como si Elizabeth aún estuviera viva.
Es horrible.
Una verdadera belleza. Hay un poco de daño por agua
en la esquina de aquí. Le convendría sellar eso.
- Gracias. - De nada.
- Encantado de conocerlo. - Igualmente.
Hola, señor Bloch.
Cancelé sus reuniones de los próximos dos días.
Ernest Friar de OCL puede llamarlo. Parece ansioso por hablarle.
Tiene la reunión con el municipio sobre la ordenanza de zonificación.
No la pospondrán. Sugeriré una videollamada.
Buenas noches, señor Bloch.
Se trata de tendencias...
- Bonjour. - Bonjour.
Alors...
¿Qué es esto? ¿Qué sucede?
Me gustaría sentarme en su clase sí le parece bien.
Me temo que eso no va a ser posible.
- El director me dio su permiso. - ¿Permiso? ¿Para qué exactamente?
Para estar aquí, en el aula donde estudió Allen.
Entiendo que esta es el aula.
Sí. De acuerdo. Muy bien.
También me gustaría estar en su silla, sí es posible.
Claro. Muy bien, tendría que moverse hacia allí.
Anna, ¿podrías hacerle lugar al señor Bloch?
Gracias.
Explicaré lo que está pasando.
Sí, claro.
El señor Bloch, Daniel, es el padre de Allen Hilu,
un gran estudiante que asistía aquí el año pasado,
y que murió, lamentablemente, en un accidente de auto el mes pasado.
Seguro que oyeron hablar de ello. Sí.
Creo que Allen me dijo una vez
que su padre había muerto. Yo era su vecino.
Conozco a su padrastro. Robert.
Sí, creo que Allen no sabía que su padre estaba vivo.
Su madre nunca se lo dijo, y creo que Daniel tampoco sabía de Allen.
¿Por qué no se lo dijo?
Las familias enfrentan las situaciones de diferentes maneras
y debemos respetar...
- Disculpe, ¿puedo? - Sí, claro.
La madre de Allen no me dijo que estaba embarazada
porque sabía que yo no quería un hijo.
Me conocía muy bien. Siento decir que tenía razón.
Pero quiero decirles algo que es un poco difícil.
Desde mis primeros recuerdos, mi padre me pegaba.
Me daba grandes palizas hasta los 17 años.
Y cuando me convertí en adulto,
cada vez que pensaba en tener hijos, me asustaba.
Tenía miedo de que tal vez les pegaría como mi padre me pegaba a mí.
Y ese miedo me hizo no querer traer niños al mundo.
Por eso la madre de Allen no me dijo que estaba embarazada,
- y no le habló a Allen de mí. - ¿Así que nunca tuvo hijos?
Creo que debemos respetar...
Está bien, Alice. Yo saqué el tema.
No, no tengo hijos. Excepto Allen, por supuesto.
- ¿Cómo lo golpeaba? ¿Con qué? - Con todo.
Casi siempre con un cinturón. A veces con los puños o con un palo.
También me pateaba. Le gustaba mezclar.
¿Y qué hacía usted?
Bueno, ponía las manos así
- para protegerme la cabeza. - ¿Aún habla con él?
No hablo con él. Ahora está en un asilo.
No habla. Perdió bastante la memoria.
- Así que voy y me siento a su lado. - ¿Lo quiere?
- Muy bien, es suficiente por ahora. - No. Creo que no.
Daniel. Hola.
Quería darle las gracias. Y también quería disculparme.
Yo también quería disculparme.
¿No se debía volver a casa ya?
Sí, pero Rachel, la madre de Allen, va a salir del Hospital esta noche.
Mañana la visitaré y me iré.
Sí, claro. Bueno. No puedo ir al cementerio con usted hoy,
pero si quiere podríamos tomar un café cerca.
- Claro, sí. - Sí.
COMEDOR CALLE JOHN
Mi padre murió hace un año.
Así que lo siento. Puede que haya sido demasiado para mí.
Lo siento. No tenía ni idea. No quería presionarla.
No, está bien. Allen fue realmente maravilloso al respecto.
Después de que ocurriera,
hizo que los alumnos me hicieran cartas,
y me las trajo por la noche.
Muy cariñoso. Muy reconfortante.
Me vio llorar una vez, e inmediatamente vino a abrazarme.
Fue un error ese contacto entre Profesora y alumno,
pero no pude evitarlo.
- ¿Y ayudó? - Sí, ayudó.
Se ve que necesitaba un abrazo, pero igual...
- Un estudiante puede confundirse. - Sí.
¿Y una Profesora? ¿Un poco?
No, no lo creo. Pero sí veo la genética acción.
Ustedes dos son muy parecidos.
Son tenaces. No se rinden fácilmente.
Pero mi mayor error con Allen
fue aceptar ir a ver tocar a su banda.
Aquí.
Hay alguien en la esquina.
Este es el escenario donde tocaron,
y Allen estaba en el piano en la esquina allí.
¿Sí?
Mi mesa estaba ahí, junto a la columna.
- ¿Había mucha gente? - Sí.
- Genial. - Allen no dejaba de mirarme.
Obviamente estaba muy emocionado de que estuviera en la audiencia.
Sí, pero era demasiado. No me quitaba los ojos de encima.
La gente del público empezaba a darse cuenta.
Cuando terminó, se acercó a mí y me pidió que lo besara.
Básicamente me suplicaba que lo besara.
¿Lo hizo?
- No, no lo hice. - Disculpen. ¿Puedo ayudarles?
Lo sentimos mucho. Estábamos mirando algo.
Nos vamos.
Llegamos. Aquí es donde vivo.
En el segundo piso. Realmente fue un placer.
Para mí también. Lo pasé muy bien.
Allen solía sentarse en ese banco a mirarme.
Miraba el edificio.
A veces se sentaba allí durante horas.
Alice, es encantadora y especial,
y de todo corazón hago propio todo lo que Allen dijo de usted.
Gracias.
¿Le importa sí me siento en el banco un rato?
- Está bromeando, ¿verdad? - No, en absoluto.
De acuerdo.
- Adelante. Adiós. - Buenas noches.
- ¿Allen? - Papá.
Tocabas muy bien.
- ¿Tú crees? - Absolutamente.
- ¿La conociste? - Sí, la conocí.
Dijo cosas maravillosas sobre ti.
- No paraba de hablar de ti. - ¿Crees que le gusto de verdad?
No tengo duda de que,
sí las circunstancias fueran diferentes,
ella querría estar contigo más que nada en el mundo.
Soy muy consciente de las circunstancias.
Pero, Allen, hijo mío, mi dulce niño...
puedes hacer algo al respecto. Puedes conocer a otra persona.
Hay tantas chicas maravillosas
y hermosas. Chicas de pelo oscuro, rubias.
Incluso pelirrojas estupendas sin pecas.
Está empezando.
Vamos.
No pasa nada. Tú también puedes hacerlo.
No, estoy bien.
Hola, Rachel. ¿Cómo estás?
- ¿Robert? - Daniel. Es un placer conocerte.
- Gracias. - Adelante.
- Gracias. - De nada. Toma asiento.
Sí.
- Rachel estará aquí en un segundo. - Bien.
- Hola. - Hola.
- Hola, Daniel. - ¿Cómo te sientes?
Estoy bien.
Siento mucho que todo haya sucedido así.
Tuve una inflamación así a los 16 años, pero nada desde entonces.
Traeré algo de beber.
- Gracias. - Gracias.
Me alegro mucho de haber venido. Mucho.
- Te has movido un poco. - Sí.
Fui al Club donde tocaba. Conocí a Mikey y Lillian.
Leí el cuaderno que guardaba. Los poemas y las cartas que escribió.
Rachel, era un escritor fantástico.
Sé que soy imparcial,
pero creo que era un verdadero artista.
Poco a poco vas descubriendo lo increíble que era.
Sí. Y también conocí a su Profesora Alice, que fue maravillosa.
- ¿Dónde la conociste? - La conocí en la escuela.
Ella fue la que me mostró el Club donde tocaba.
También vi el lugar donde ocurrió el accidente.
- ¿Estás bien? - Daniel. Tenías buenas intenciones.
Pero esa mujer es una maldición.
Le destruyó la vida. En unos pocos años,
podría haber conocido a una chica de su edad, o más joven.
Se habría casado con ella, y yo habría estado orgullosa
saludando a los invitados en la boda.
Ya había planeado que todo el mundo se vistiera de blanco.
- En vez de eso, lo enterré. - Lo siento mucho.
Y soy una tonta. Vino a mí en un sueño.
Siempre viene a mí en sueños.
Y me pidió que pusiera una foto de ella junto a su tumba.
Como una idiota, fui al cementerio,
y cavé un hoyo, y puse una foto junto a su tumba.
Aquí tienes.
- ¿Qué es esto? - Una citación policial.
Ella presentó una denuncia contra él. Esa maravillosa Profesora.
- ¿Alice? - Sí.
No puedo creerlo.
Él se sentaba en el banco junto a su edificio y no se iba.
Se quedaba ahí sentado, y las dos últimas semanas de su vida,
había perdido la cabeza.
Descubrió que tenía una aventura con el director
y eso lo volvió absolutamente loco.
- ¿Qué director? ¿Thomas? - Sí.
- No puedo creerlo. - Eso es lo que pasó.
¿Qué estaba haciendo con el director? Él es muy hábil.
Le gustan los hombres astutos. ¿Qué importa, Daniel?
No puedo creerlo.
¿Por qué lo denunciaría por algo así?
Ya no importa, Daniel.
Sé que también hablaste con el director de la escuela.
Y exigiste... Eso estuvo muy bien.
Pero así no es cómo hacemos las cosas aquí.
En fin, quiero agradecerte por venir.
Pero, por favor, vuelve a tu vida en Nueva York,
y te invitaré a todos los servicios conmemorativos
- que tengamos en el futuro. - Claro. Sí, viajaré de vuelta hoy.
Gracias, Daniel. Gracias por venir. Gracias por todo.
Daniel. ¿Qué haces aquí?
- ¿Puedo? - Sí, claro.
Por favor.
¿Puede explicarme esto?
¿Qué es esto?
Rachel lo recibió hoy.
Daniel, en un punto, no tenía otra opción.
Así que lo denuncié.
- ¿Y por qué no me lo contó? - No lo sé.
Estuvimos caminando la mitad del día de ayer.
¿Por qué no me lo dijo? ¿Cómo pudo pasar algo así?
Presenta una queja contra Allen. ¿Por qué?
No podía soportarlo más, Daniel. No me dejaba en paz.
- No pude soportarlo. - De acuerdo.
¿Por qué mete a la Policía? No entiendo eso.
Era su alumno. ¿Qué clase de Profesor denuncia a un estudiante que la quiere?
Una noche va a escuchar su música. Al otro día, lo denuncia en la Policía.
Dije que fue un error ir a escucharlo.
¿Error de quién? Suyo. Era un niño que le escribía poesía.
Le enviaba cartas de la clase. La abrazaba para que se sintiera bien.
Es un amor infantil muy inocente. Y usted llama a la Policía.
No aguanté. Estuvo ahí sentado todo el día y la noche.
¿Y qué? ¿Es razón suficiente para ir a la Policía?
Fue el mismo día del accidente.
La Policía aparece, él se larga, y tiene el accidente.
- No sabía qué más hacer. - Lo traicionó.
Por su culpa huyó de la Policía y lo mataron.
- ¡Es una locura! - ¡Usted está loco! Fue abuso.
Me estaba torturando. No me dejaba en paz.
Me seguía a todas partes. Me amenazaba.
Dijo que si veía a alguien, lo lastimaría.
Me llamaba para ver dónde estaba.
Estaba arruinando mi vida. No sabía qué más hacer.
No soportaba verlo más.
No lo soportaba. Lo siento.
Disculpe, ¿podemos dar la vuelta?
Quisiera ir al Cementerio Puertas del Cielo.
Si hacemos eso, llegará tarde.
Puedo llegar un poco tarde.
Ya basta.
Tienes que olvidarte de ella. Ya basta.
Daniel. ¿Le gustaría acompañarme?
Hoy es el cumpleaños de Elizabeth y he traído vino.
- Sí, claro. - Bien.
Sí. La enmarqué como sugirió.
Es impermeable, a prueba de nieve, todo.
Perfecto.
Estoy en camino de regreso a Nueva York.
- ¿De verdad? - Sí.
Aquí tiene.
- Salud. - Salud.
Mírela.
Si Allen la hubiera conocido, se habría enamorado.
Es muy adecuada para él. Todo el curso de su vida habría cambiado.
Tal vez todo habría resultado diferente.
A veces, pienso en lo que podría haber pasado
sí Elizabeth se hubiera enamorado de alguien.
Seguro que se habrían enamorado.
Y su depresión no le habría molestado.
La habría hecho reír.
Se habría entregado completamente a ella.
La habría adulado con poemas.
Habría estado encima de ella.
- Allen era muy sensual. - Por favor.
No, hablo de ellos juntos como pareja.
Aunque no abandonara del todo la tristeza.
Estar enamorado hace que todo sea soportable. Incluso la tristeza.
Quizá se conozcan. Están aquí, ¿verdad?
No han ido a ninguna parte. Están deambulando.
Es curioso. En este horrible año de muerte y dolor,
Sonia, mi esposa... Tenemos vecinos chinos.
Son taoístas. Y le dijeron que en su tradición
cuando muere una mujer joven, la casan con un joven que también haya muerto.
Creen que esa boda haría que se conocieran
y tal vez vivirían juntos estén donde estén.
Sonia decidió que quería casar a Elizabeth
para que estuviera con alguien.
Así que fuimos a conocer todo tipo de familias chinas
que también habían perdido a sus jóvenes,
para hallar una pareja para Elizabeth.
Fue una pesadilla.
Mi mujer era una persona racional y maravillosa,
y vi cómo se volvió loca.
¿Entonces hacen parejas con bodas de verdad?
- Sí. - ¿Con invitados y todo?
- Sí, todo. - ¿Qué pasó? ¿Lo hicieron?
No. Afortunadamente, ella se cansó y se rindió.
No es tan mala idea.
- ¿Qué? - Esto de la boda. Es encantador.
Incluso si es con Allen y Elizabeth.
- ¿Bromea? - ¿Qué perdemos?
Son las personas que amamos.
¿No querríamos pasar tiempo especial con ellos?
Haríamos una fiesta. Invitaríamos gente.
Todos vestirían de blanco.
Recordaríamos su infancia. Leeríamos poemas.
Sé que es una locura, pero es encantador.
- Vamos. - No, en serio.
Jacob, es...
Si estuvieran vivos,
les daríamos los números de teléfono, y listo.
No están vivos. Debemos hacer algo grande.
Esta boda daría sentido.
Así lo entendemos. ¿Es estúpido?
Sí.
Tal vez es para conseguir que se vean.
Les damos dirección. Una pequeña fiesta.
Igualmente, ya no es relevante.
- Sonia superó la idea. - A Rachel le gustaría.
Es la madre de Allen.
¿Qué?
Estaba seguro de que te iba a encantar.
Es una locura. Lo siento mucho.
Obviamente es un poco alocado.
Rachel, me conoces. No soy un tipo voluble.
Ni siquiera soy espiritual.
Es alocado. Es una locura. Ni siquiera sé qué decir.
Algo pequeño. Como una fiesta íntima.
- No una boda exagerada. - A decir verdad, Daniel,
realmente no entiendo lo que te pasa.
Yo tampoco.
Hace unas semanas, no sabía que tenía un hijo.
Y ahora, gracias a ti...
Rachel, sé que esto suena completamente loco.
Esta chica, Elizabeth, es hermosa. Es pelirroja y tiene piel pálida.
Es del tipo del que Allen podría haberse enamorado.
Y también sufría depresión desde los 12 años.
A los 18 años, se suicidó. No podía soportarlo más.
Le gustaban las mujeres deprimidas, ¿no?
Supongo que sí.
Tenemos que ayudarle a olvidar a su Profesora.
- Allen está muerto, Daniel. - Elizabeth también.
Están en el mismo lugar. Sólo necesitan un empujoncito.
- Está atascado con esa Alice. - Lo siento. Ya basta.
Ya me cansé de tus tonterías. Lo siento, ya fue suficiente.
¿Enterrar su foto junto a su tumba no es una tontería?
- Él me lo pidió. - La desenterré, por cierto.
- ¿Desenterraste la foto? - Sí.
- ¿Por qué? - Para ponerle fin.
- Basta de esa Profesora. - Estás loco, Daniel.
Disculpe, señor.
El Hotel no permite tocar el piano tarde. Lo siento.
- Lo siento. Sí. - Gracias.
Gracias por hacer esto.
Daniel, quiero dejarlo claro otra vez.
No hablaremos de una boda ni de ninguna locura, ¿verdad?
Iremos a ver a una pareja agradable y hablar de nuestros hijos.
- Eso es todo. - Exactamente.
Sí.
- ¿Lista? - Sí.
- Hola. - Daniel.
- Hola. - Ella es Rachel.
- Hola, Rachel. Jacob. - Rachel.
- Soy Sonia. Mucho gusto. - Hola, Sonia.
- Hola, escuché mucho de ti. - Gran casa. Cuánta luz.
Sonia la diseñó.
- Es bonita. - Gracias.
Por aquí.
Veinte mil calorías. Puedo sentirlo ahora mismo en los muslos.
Gracias.
Delicia turca. Me encanta. Esa
- es como la que hacía mi madre. - ¿Sí?
- No. - Sí.
- Prueba un poco. - Lo haré, sí.
- ¿Qué te parece? - Me encanta.
- Son geniales. - Son delicados.
¿A eso te dedicas?
¿Importas delicias turcas o algo así?
No, en absoluto. Es el único dulce que le gusta a Elizabeth.
- ¿Allen comía delicias turcas? - Me lo estaba preguntando.
No me acuerdo.
De repente me entristece pensar que tal vez ni siquiera las probó.
Espero que sí.
Hoy nos pasaron cosas agradables.
Jacob halló una grabación que buscamos mucho tiempo.
Es la Sonata 21 para violín de Mozart en Mi Menor, que Elizabeth tocó.
Es lo que estamos escuchando ahora.
- ¿Es ella la que toca? - Así es.
- Es precioso. - Gracias.
Traje una pieza que Allen tocó también.
- Podemos escucharlo después. - Sí.
Sí, claro.
Es precioso.
La otra cosa buena. Trae la foto.
Es realmente emocionante.
Miren.
Es increíble. Hamilton Bulldogs. Mira esto.
Era el equipo de Allen.
Ella era portera del equipo femenino.
Es el equipo de este año. La agregaron con Photoshop.
Es ella. No puedo creerlo.
¿Allen jugó para los Bulldogs?
No, ojalá lo hiciera, pero...
No podía jugar, pero era un gran seguidor.
- ¿Por qué no podía jugar? - Tenía un problema en la pierna.
¿Qué tipo de problema?
Tenía una pierna más corta que la otra.
No cojeaba ni nada.
Uno de sus zapatos tenía una pequeña plataforma en el talón.
Así que no se notaba.
Pero jugar al hockey era un problema, así que se volvió un gran aficionado.
Iba a ver todos los partidos.
A veces iba a los partidos fuera de casa.
Es increíble que Elizabeth estuviera en el equipo de las chicas.
Los imagino yendo juntos a los juegos,
- y lo perfecto que habría sido. - La llevé a algunos partidos.
Era muy feliz cuando marcaban un gol.
Si lo piensan, iban a los mismos partidos,
animaban por los mismos goles, al mismo tiempo.
Así es.
Me gustaría decir algo.
Estoy incómoda y es importante que lo diga,
aunque sea algo trivial y sé que puedo sonar retrógrada,
pero este problema que él tenía,
lo de la pierna corta y la cojera...
Sé que es una tontería, pero tengo un pequeño problema con eso.
No se puede hacer nada,
- pero... - ¿Cómo?
Dije que no cojeaba.
Pero es la primera vez que lo oigo.
Y aunque suene tonto e insignificante,
es inquietante. Me tomó por sorpresa.
¿Estás loca? ¿De qué hablas?
¿Tienes algún problema?
- No quería... - ¿De qué hablas?
Tu hija era depresiva.
Era una chica deprimida
que se estaba volviendo una mujer deprimida.
¿Sabes lo que significa ser una mujer clínicamente deprimida?
Puedo contarte mucho sobre eso.
Ya fue suficiente de esta tontería.
- Rachel, no quiso... - Gracias.
Ha sido un placer.
No quiero una depresiva para mi hijo. Busquen otra persona.
No, Rachel, no quiso decir eso.
¡Rachel! Disculpen. Hablaremos más tarde.
Entiendo que fuera molesto. A mí también me molestó.
Déjalo, ¿quieres? Déjame en paz.
- ¿Por qué me hablas así? - Ya estoy harta de esta farsa.
Qué asco de mujer. Qué tonta soy.
Aunque sea un asco, ¿qué importa?
¿Vas a ser su mejor amiga? No.
Los verás una o dos veces y listo.
¿Quién se cree que es para hablar así de Allen?
¿Quién es? Una mujer repugnante. Con una hija asquerosa y deprimida.
Elizabeth es increíble. Me di cuenta de que te gustaba.
Vi cómo mirabas su foto.
Podría haber tenido mil como ella.
¿Pero por qué arruinar todo? ¿Por qué lo haces?
Hay una manera de hablar las cosas, y te pones...
- ¿No lo entiendes? - No eres más que un lameculos.
Hay cosas irreversibles. No quememos puentes.
Te sentaste allí, con la boca cerrada. Y luego incluso te disculpaste.
"No se notaba su cojera".
Fue repugnante.
Sólo puedes sentir tu propio orgullo.
- ¿Mi propio orgullo? Pedazo de mierda. - Sí, tu orgullo. Así es.
Y te diré algo. La comprendo.
Sí, la comprendo. Aunque yo sea su padre, la primera vez que oí
que tenía un problema en la pierna, me hizo algo.
No lo tomé a la ligera. Hace algo.
Tienes que procesarlo. Seguro que cuando te lo contaron
tampoco fue fácil.
Lo habrás tomado mal, por supuesto, porque es algo duro.
¿No la comprendes?
No lo sabía, así que se lo tomó muy a pecho.
- Sal del auto. - Rachel...
¡Sal!
CAFÉ Y BAR F. L. A.
- Hola. - Hola.
- Una taza de café, por favor. - Sí.
¿Me dice la dirección de aquí para pedir un taxi?
- Avenida Riverside 190. - Bueno.
Hay una parada de taxis a 300 metros.
¿Por qué no lo dejó ahí?
Tuvimos una discusión y preferí salir.
Tomaré un taxi cuando termine el café.
De acuerdo. ¿Lo quiere fuerte o suave?
- Espresso. Fuerte, por favor. - De acuerdo.
Una discusión.
¿Puede resolverse con una charla?
Sí, no es nada importante.
¿Por qué fue? Si no le importa que pregunte.
Mi hijo se va a casar.
Y nos reunimos con los padres de la novia.
Es clásico. ¿Fue por dinero?
¿Cuánto paga cada uno?
- No. - ¿Clase? ¿Una cosa de clase?
¿No son su tipo de gente?
- Siempre es algo de clase. - Algo así.
¿Y los niños? Los novios. ¿Están enamorados?
Sí. Son una buena pareja.
Si están enamorados, todo se arreglará sólo.
- Sí. - En serio. Confíe en mí.
Si funciona, debe prometerme que hará la boda aquí.
- ¿Dónde? - ¿Cuántos invitados hay?
- Es un asunto pequeño, pero aún así... - Venga conmigo.
Venga, eche un vistazo.
Por aquí, señor.
¿Tenemos un trato? ¿Harán la boda aquí?
Esperemos que sí.
- Hola, Robert, ¿cómo estás? - Bien.
- ¿Puedo pasar? - Claro, pero Rachel no está.
- ¿Cuándo va a volver? - La verdad es que no tengo ni idea.
Ya veo.
- Tuvimos una pelea. ¿Te lo contó? - Sí, me lo dijo.
Así que quería venir a disculparme.
Y la pareja que visitamos también quiere disculparse.
Así que es importante para mí decirle eso.
De acuerdo.
Vendré más tarde. Nos vemos, gracias.
Nos vemos.
Daniel.
Desde ayer, he estado pensando sí debería hablar contigo.
Lo que estás haciendo es inútil.
Para mí, esta boda es una farsa. Es una broma.
Pero si va a suceder, tengo que estar involucrado.
En todo. Yo era su padre. Yo lo crié.
No puedes aparecer e ignorarme. Rachel y tú hablan,
deciden, visitan a los padres de la novia.
- ¿A qué viene eso? - Robert, soy un idiota.
También eres su padre y debes estar involucrado en todo.
Lo siento mucho. No quería ofenderte, de verdad.
Lo siento mucho.
De acuerdo. Bueno.
Creo que ella se ha calmado un poco.
Me contó sobre su incidente de ayer,
que se levantó y se fue. Nos reímos mucho.
- ¿De verdad? - Sí.
Creo que se siente un poco tonta. Dijo que iba a pedirte su número
- y llamar para disculparse. - Excelente.
También dijo que Elizabeth era realmente especial.
Puedo poner una alfombra roja desde donde entramos hasta el altar.
Es fantástico
cuando la novia y el novio hacen su gran entrada.
No hace falta alfombra roja.
¿Cómo van a hacer su gran entrada?
Esta boda es un poco diferente.
De acuerdo. Como quieran.
- Hola, Lillian. ¿Cómo estás? - Hola.
Me alegro de verte.
- ¿Qué es lo que está haciendo? - ¿Qué?
- ¿Una boda? - En realidad no es una boda.
Es una pequeña fiesta para los padres.
- No puede hacer esto. - Lillian, está bien. No pasa nada.
Es una fiesta. Ya enviamos las invitaciones.
¿Las invitaciones?
¿Cómo puede casar a Allen así? No lo entiendo.
Lo siento. No quise lastimarte.
Es mi novio.
Era el amor de mi vida, mi único hombre.
¿Quién mierda es esta Elizabeth?
Lillian, Elizabeth era una joven maravillosa que se suicidó.
Esta pequeña ceremonia es entre dos personas
que ya no están aquí. Tú estás viva.
Prométame, aquí y ahora,
- que cancelará esta boda. - Eso es imposible.
La gente sabe de esto. Ya hay un salón.
Hay un guitarrista flamenco. Es demasiado tarde.
Cancele el guitarrista y esta estúpida boda.
Tiene que cancelar todo. Allen no lo querría.
- Allen ya no está aquí. - Allen está aquí.
- Lillian... - Su hijo está aquí.
- ¿Qué quieres decir? - Exactamente lo que dije.
¿Qué quieres decir con su hijo?
Su hijo.
¿Estás embarazada?
Sí.
¿Y quieres tener este niño?
- Sí, quiero. Pero no puedo. - ¿Por qué no?
Ya pedimos un turno.
Mi padre nunca estaría de acuerdo. Mi madre tampoco.
Si sólo dependiera de ti, ¿te quedarías con este bebé?
Tengo sólo 16 años.
- Es verdad. - Dicen que arruinaría mi vida.
Mi padre nunca lo permitiría.
- Déjame intentar hablar con él. - No estará de acuerdo.
Por favor, déjame intentarlo.
Bueno. Les diré que se lo dije.
Muy bien, los hemos escuchado
por respeto a su dolor y duelo.
Pero como dijimos, hemos tomado una decisión.
Harán el aborto mañana,
- y eso es todo. Es definitivo. - Sí, por supuesto.
Sólo quiero añadir que no tengo otros hijos
además de Allen.
Y Rachel está pasando el peor Infierno que una persona soportaría.
Y estoy empezando a entender algo,
a sentir algo.
Y de repente hay una oportunidad. De repente está el hijo de Allen.
Y el niño está aquí. Tiene abuela y abuelo.
Y otra abuela, un abuelo, y una madre.
Este niño tiene una familia maravillosa.
Y para Rachel y para mí, este es el único descendiente que tendremos.
Lo sé, pero no lo somos.
Por favor, prométannos que lo pensarán.
- Está bien. - No hay nada que pensar.
Aun así, tenemos esperanzas.
No hay nada que esperar ni en que pensar,
y es el fin. Basta.
No entiendo por qué nos habla así.
- ¿Cómo está el té? ¿Está bien? - Sí.
- ¿Agradeció? - ¿Qué quiere decir?
Basta, Alex. Déjalo.
Le servimos té hace cinco minutos. ¿Nos agradeció?
- No me acuerdo. Supongo que sí. - No, no lo hizo.
Tal vez tenga razón, pero es porque estoy triste
y no estaba prestando atención.
Su hijo vivió en esta casa durante tres años.
Tres años comió en esta casa. Tres años durmió en esta casa.
¿Alguna vez agradeció? Ni una vez le agradeció a ella ni a mí.
¿Alguna vez preguntó sí necesitábamos algo?
Fue duro para mí que eligiera vivir con ustedes.
Fue difícil como madre y quedé resentida.
Y cuando su dulce niño decidió darme las gracias
robándome 6.000 dólares, usted se enteró.
Sé que lo supo, ¿me llamó? ¿Vino con el dinero?
"Es mi hijo, asumo la responsabilidad".
No. Porque nos meó encima.
Al igual que ese querido niño nos meó encima.
El chico al que dejamos dormir en la habitación de mi madre,
que es un ángel sobre la Tierra.
Ella pasaba todos los días en la cama leyendo y vomitando.
Su dulce niño quiso acostarse con mi hija
de 13 años, ¡13!
Y pensó que mi madre podría despertar,
así que la drogó con somníferos.
Puso malditas pastillas para dormir en su comida
para acostarse con mi hija en paz.
Mi mujer me llamaba a la cárcel y me decía que mi madre dormía.
Creímos que era por la edad,
pero ese maldito imbécil la estaba drogando.
Ese perro cojo, esa mierda desagradecida,
ese jodido lisiado, ese pedazo de mierda...
Por favor. Basta.
- ¡Cállate de una puta vez! - Alex, tu libertad condicional.
Eran niños. Cuando ella tenía 13 años, él tenía 16.
Todo esto es una tontería juvenil.
- ¡Dije que te callaras! - ¡Alto!
Alex, ¿qué estás haciendo? ¿Estás loco?
- ¡Cállate! - ¡No, no me callaré!
- ¡Ya basta! - ¡No!
- ¡Mierda! - ¡Era maravilloso!
- No era una mierda. - Alto.
- No era un imbécil. - Basta.
No, era maravilloso. Tenía talento y era querido.
Se acostaron porque ella lo amaba.
- Y él la amaba. - Cállate.
Y envidio que ella y todos ustedes estuvieron con él.
- Y lo conocieron. - Cállate.
- Vamos. - Te partiré la cara.
- Lo amaron. - Lo denunciaré.
Muérete.
- Listo. - Tú muérete.
Vamos.
Perdón por despertarte. Estaba esperando la luz del día.
Estuve vagando toda la noche. No fui a la Policía.
Me volví loco. Ya no sé qué hacer.
No soporto pensar que este bebé va a morir.
Hola. Te pido disculpas. No quería despertarte,
pero estaba esperando a que amaneciera para venir.
No pude dormir, creo que estoy enloqueciendo.
Tiene que haber una solución. Esto no puede suceder.
Tiene que haber algo.
Estoy dispuesto a dar todo lo que tengo.
Soy propietario de una gran fábrica. Tengo medios.
Estoy dispuesto a darle todo a Lillian y al bebé.
Serían una madre y un hijo ricos. Ella tendría niñeras.
Tendría gente que la ayude.
Y podría seguir jugando con niños de su edad.
No necesito nada para mí. Sólo quiero ver crecer a este bebé.
Creo que eso ayuda, ¿no?
No sé qué más puedo hacer.
No hay nada que hacer. Lo siento.
Con el debido respeto por lo que estás pasando.
Pero este niño tiene que vivir.
Mi hija también tiene que vivir.
Lo siento mucho. Voy a cerrar la puerta.
- No. Sólo un minuto. - Lo siento. Basta.
- Sólo... - Cerraré.
Por favor...
Tiene razón. Sigue siendo una niña.
Tiene que hacer las cosas que hacen los niños.
Hizo lo que deben hacer los padres.
Allen, hijo mío.
No sé qué clase de padre habría sido
si tuviera que suponer. No lo sé.
Pero sé que me equivoqué todos estos años.
Nunca te habría puesto una mano encima. Jamás.
¿Dónde está Daniel?
Daniel, ven. Por favor. Ven.
Permiso. Disculpe.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.