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PREVIAMENTE EN A.D.
Deseamos sentarnos en el templo y ganar respeto.
Confío en que recordarás mi generosidad en los días venideros.
Mi estatua en el templo para que todos vean.
Defiendan su templo de esta abominación.
Estamos encendiendo un fuego que hará arder Roma hasta las cenizas.
Ve junto a Pilato.
Salva esta ciudad de una masacre romana.
Jamás.
Los celotes han formado una alianza con Etiopía.
Planean lanzar un gran levantamiento contra Roma.
Nos han traicionado. ¡Rápido!
Olvida las armas de los etíopes. Todavía tenemos las nuestras.
Joanna, ven conmigo.
Ella será condenada a muerte, Claudia.
Cornelio, comienza.
Esto se acaba aquí.
Juan, ¿qué pasa?
La estatua del Emperador,
está aquí.
Bueno, aquí está.
¿Qué quieres?
Cuando yo lo decrete, la estatua será escoltada hasta el templo.
Se colocará en el Patio de las Mujeres,
y allí permanecerá hasta que yo diga lo contrario.
Gobernador.
La única incertidumbre es la que se refiere al número de muertes.
Y ahí es donde tú eres útil.
No podemos ayudarte.
Y yo que pensaba que éramos amigos.
Tu esposa y yo somos amigos. ¿Verdad?
- ¿Sabes que tu esposa...? - Está mintiendo.
Tu esposa vino a mí
y me ayudó a sacar a la luz una conspiración entre Etiopía y los celotes.
Es nuestro pequeño secreto.
Y estoy en deuda contigo.
Pero su reacción de ahora hace que me pregunte:
"¿No eras consciente de esto?"
Tal vez no te deba nada, después de todo.
Mi esposa entregó esta información con mi conocimiento y aprobación.
Pero yo estoy al margen de sus acciones,
así que no hay deuda, pero tampoco tienes medios por los cuales chantajearme a mí
o al templo, que me parece que es el real propósito de nuestra conversación de hoy.
No tienes aliados aquí.
Nadie a quien sobornar o intimidar.
Y la estatua nunca, jamás entrará al templo.
Eso es lo que tú dices.
Pero cuando llegue el momento
y mis hombres marchen hacia ti,
¿cómo nos detendrás?
Necesitamos salir de Jerusalén.
¿Por qué abandonarías el templo?
Porque Jesús nos advirtió: "Estos son los comienzos de los sufrimientos".
No quedará ni una sola piedra del templo en pie, Simón.
Recuerda lo que Él nos dijo.
"Habrá terremotos, hambruna y problemas".
Así que debemos empacar e ir a las colinas.
Sí, hagámoslo.
Los romanos están a punto de hacer que Jerusalén adore a un falso ídolo.
No es nuestra lucha, ya no.
- ¿Quién era? - Un mensajero del Sumo Sacerdote.
¿Diciendo qué?
- Solo que quiere verme. - ¿El mismo día en que llega la estatua?
- Quiere que luchemos por él. - ¿Y por qué no?
Porque nos cortarán en pedazos.
¿Por qué le creímos cuando nos ofreció el santuario?
Siempre estuvo aguardando una oportunidad para utilizarnos.
No sabemos eso. Todavía no.
En el nombre de Cristo, yo te perdono.
Cornelio, Dios se ha apiadado de tu pesar y arrepentimiento.
Envía hombres a Jaffa y busca a un hombre llamado Pedro,
que está en casa de Simón el Curtidor, cerca del mar.
Pedro, estos son vistos como impuros,
pero no llames impuro nada de lo que Dios ha limpiado.
Hay tres hombres abajo. Han venido por ti.
Ve con ellos. No temas, porque yo los he enviado.
Pedro, hay unos hombres abajo.
¿Por qué sonríes?
¿Eres Pedro?
Sí.
Tuve un...
No estoy seguro de cómo lo llamaría, no fue un sueño, estaba despierto, pero...
Fui visitado
por un no sé qué.
Un ángel.
Y oí tu nombre.
He sido testigo y parte de muchas acciones terribles.
He visto morir a su Jesús.
Y estas manos han... Mi mente,
mi corazón grita: "Suficiente".
Mi amiga Joanna.
¿Cómo está?
Tú la mataste.
¿Verdad?
Levántate.
No te arrodilles ante mí.
Solo soy un hombre, como tú.
Gracias por venir tan rápido.
Cuando el Sumo Sacerdote llama...
He visto a algunos de tus hermanos en el templo.
Su alegría ha sido conmovedora.
¿Sabes lo de la estatua?
Sí, por supuesto.
Estoy tratando de unir a la ciudad contra esta abominación,
y si todos dejamos nuestras diferencias a un lado y nos presentamos como uno,
entonces podremos repeler esta barbaridad.
Esa es sin duda una noble intención,
pero no podemos ayudar.
Disculpa.
Yo los dejé entrar. Les ofrecí seguridad.
Con condiciones ocultas, según parece.
¿De repente no me debes nada?
¿Qué pasa con el templo?
¿El edificio que, hasta que este Jesús apareció,
era el centro de tu universo?
- ¿No sientes nada por él? - Por supuesto que sí.
Pero ahora adoro a Jesús.
Te apartaré de tus seres queridos
y llevaré a tus seguidores y sus hijos al desierto.
Golpearé, azotaré y apedrearé a todos.
Ninguno escapará.
La rapidez con la que deslizas amenazas.
- Después de todo, tenían razón sobre ti. - No.
No.
¡Estoy tratando de salvar nuestra ciudad!
Pero no tienen interés en nada más que en ustedes mismos.
Sal de aquí.
¡Sal de aquí!
¿Crees que Pilato se dio cuenta?
Hice lo que tenía que hacer.
Creo que se dio cuenta de la verdad.
Se dio cuenta de que no tengo control sobre mi esposa,
que miente en mi cara.
Alguien tenía que tomar la decisión.
- Hace cosas a mis espaldas. - Tenía que hacerlo.
¿Qué pasaría si Pilato le dijera a los celotes lo que hiciste?
Me matarían.
El templo estaría en peligro.
¡El templo, Leah!
¿Quién se preocupa por ti, por una persona, una familia?
No eres mejor que los Nazarenos.
Lo hice por nosotros.
Y me rompiste el corazón en el proceso.
Vete a casa.
De ahora en adelante, te quedarás allí.
Para mí eres una esposa solo de nombre.
Eres solo un nombre. Una sombra.
Sin mí, nunca serías Sumo Sacerdote.
- Sin mi familia... - Deja de hablar.
Nadie está escuchando.
Tengo que saber el plan de Dios para mí.
¿Qué te ha dicho?
¿Qué me ha dicho Dios?
No estoy seguro. Solo soy un pescador.
Pero he sido enviado a predicar Su mensaje hasta los confines de la Tierra,
y ahora veo que también tú puedes
encontrar la salvación que Jesús te ofrece.
Así que si voy a hacer esto, entonces debo darte la bienvenida
y bautizarte.
Esto es para lo que hemos venido.
Esta es nuestra misión.
Ahí estaba yo, pensando que mi hija nos había olvidado.
Pido disculpas.
Estoy preocupada por mi esposo.
Creo que el peso de su cargo lo tiene agobiado.
Se ha vuelto irracional y a veces violento.
Ya no se comporta de una manera acorde con el rol de Sumo Sacerdote.
¿Y qué quieres que haga?
Bueno, el templo ya no es seguro.
Necesita tu influencia estable.
¿Quieres que retiremos a Caifás de su cargo?
Creo que sería beneficioso para nuestra familia.
¿Tu pobre marido tiene idea de lo que estás tramando?
¿No quisieras convertirte en Sumo Sacerdote?
Él está uniendo la nación, Leah.
Todas las sectas de Jerusalén, y de más allá, han acudido a su lado.
Cualquier intento de destituirlo ahora nos debilitaría a todos.
- Tienes miedo. - Basta.
Ya basta.
Caifás es intocable.
Solo la muerte puede robarle su posición.
Vuelve con tu esposo. Nadie puede ayudarte con esto.
Ella es peligrosa, está fuera de control.
Y nos va arrastrar si no tenemos cuidado.
Entonces, ¿qué haremos con ella?
Déjanos.
Soy el gobernador de Judea.
Tengo responsabilidades.
Si rehúso a hacer esto, me matarán,
y un nuevo hombre lo hará en mi lugar. Y tú también estarás acabada.
Así que no tengo alternativa.
¿Qué es lo que te pasa?
Lo disfrutas.
¿Es por esa mujer?
¿Esa estúpida seguidora de Jesús?
Ella no era nada. Un símbolo, un momento de ira.
Un recordatorio de que debo seguir siendo leal a mí mismo. Eso es todo.
- ¿Es eso todo lo que era ella? - Por supuesto.
No voy a cenar contigo y ver cómo alardeas.
Pero eres mi esposa.
Eres mi esposa.
Lucho contra ellos yo solo, y estoy ganando.
Pero no puedo luchar contra ti también.
Tal vez no puedas ganar todas las batallas.
Sí que puedo.
Prepararás nuestra velada con exquisito detalle,
y te pondrás hermosa, como siempre haces.
Y juntos ganaremos.
Esta es nuestra vida,
la tuya y la mía,
juntos.
Por favor, quédate con nosotros unos días más.
Todos estamos ansiosos de escuchar más palabras de Jesús.
No creo que este pequeño me deje ir.
Tampoco yo puedo dejar que te vayas.
Me siento tan vivo. Siento un hormigueo en la piel.
Ojalá tuviera las palabras.
Me siento lleno, completo, listo para estallar.
Centurión.
¿Qué pasa?
No, puedes hablar.
Tienes que volver a Jerusalén. Urgentemente.
¿Por qué?
La estatua de nuestro Emperador ha llegado.
El Gobernador te ha ordenado que asegures su paso hasta el templo.
Gracias.
Debo volver.
Nosotros también debemos.
Tú no puedes hacerlo.
No, no puedo, pero soy romano,
y un soldado que cumple órdenes.
Has sido bautizado en el nombre de Jesucristo.
Sí, pero todavía soy un soldado.
Entonces ¿qué harás?
Yo...
Rezaré para que el Espíritu Santo me guíe.
¡Prepárense!
Otra vez.
No vayas.
Ahora tienes una nueva vida.
Vendré y te encontraré más tarde.
Siento lo que ha pasado aquí.
Debo decir la verdad.
Soy la culpable de esto.
Lo sabía.
No sabía lo que estaba haciendo.
Pensé que estaba protegiendo el templo,
pero a mi esposo no le importas.
Por favor, perdónalo.
Me rompe el corazón,
pero fue mi esposo el que te traicionó.
Él te está buscando.
¿Cómo está tu familia?
Están bien. Gracias.
¿Estás listo para llevar a cabo tus deberes?
Ayer me llevaron a los discípulos del Nazareno.
¿Te llevaron? ¿Quién?
Un ángel.
Es cierto. Lo juro.
Fue como un sueño, excepto que todo el tiempo estuve despierto.
Y ahora entiendo su fe.
Creo.
- ¿Tú crees? - Sí.
- ¿Tan rápidamente? - Es algo hermoso.
Y podría ser nuestro escape.
Creo que mi esposo se está volviendo loco.
Entonces déjalo.
Ven y sigue esta nueva fe.
Ven y sigue a Jesús.
Pides mucho.
Necesito pensar.
Estoy aquí, siempre que lo necesites.
Pensé que era auténtico.
Pensé que teníamos la oportunidad de poner fin a la...
- Salgamos de la ciudad. - Genial.
Vayan a las colinas a esperar el regreso de Jesús.
Exactamente.
Nadie se está moviendo.
¿Y si este no es el momento del regreso de Jesús?
¿Y si cuando todo acabe, no hay problemas ni hambruna?
Solo un templo que abandonamos cuando más nos necesitaba.
El Sumo Sacerdote vendría por nosotros.
- No podemos actuar con temor. - No. Debemos seguir nuestra conciencia.
Pero miles morirán.
¿Quieres que nos quedemos atrapados en eso?
Nuestro trabajo es salir y predicar, no luchar.
¿Pedro?
Pedro, los romanos, ya sabes cómo son.
Sabes lo que harán.
Tomás tiene razón.
Esta no es nuestra lucha.
Pero si nos vamos de aquí y abandonamos este edificio
al que Jesús llamó la casa de su padre,
si no impedimos que mueran miles,
si no hacemos nada, ¿no somos iguales al sacerdote del cual Jesús nos habló?
¿Ese que caminó del otro lado del camino
y que ignoró a ese hombre que había sido atacado por ladrones?
Entonces debemos actuar.
- Tenemos que ayudar. - En la forma que podamos.
Entonces, vayamos.
Tengo noticias de las escuelas de Shammai y Hillel.
Ellos te apoyarán.
Ya es casi la hora.
Antes de que te vayas,
debo hablarte acerca de tu esposa.
¿Estás listo?
Sí, Gobernador.
¿Tienes suficientes hombres? ¿Ellos entienden sus deberes?
Sí.
No confiaría esto a ningún otro hombre.
¿Qué sucede?
Nada.
Son buenos hombres.
Esta ciudad debe aprender una lección hoy.
Si la multitud trata de impedir tu progreso,
mátalos a todos.
Está viniendo.
Abran paso.
- Háganse a un lado. - Háganse a un lado.
No puedes ganar esta.
No seas el primero en morir.
Abran paso.
Abran paso.
Háganse a un lado.
Tiren.
Manténganse firmes.
Manténganse firmes.
Resistan.
Retírese, Sumo Sacerdote.
Cumplo órdenes. Ahora por favor, retírese.
Haz lo que tengas que hacer, Centurión.
Puedes matarme con un simple golpe,
pero instantáneamente seré reemplazado. Y así lo será el próximo y el próximo.
No puedes asesinar a todos en Jerusalén.
¡Ahora!
Padre Nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu nombre.
- Venga a nosotros tu reino... - Yo vivo entre leones...
Forzado a vivir entre bestias voraces.
Hágase tu voluntad en la Tierra así como es en el Cielo.
Danos hoy el pan de cada día
- y perdona nuestras ofensas - Hombres con dientes de lanzas y flechas
así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden
Seas exaltado, oh Señor, arriba en el cielo.
Y no nos dejes caer en tentación,
mas líbranos del mal.
Padre Nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu nombre.
Venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la Tierra así como es en el Cielo.
Yo vivo entre leones,
forzado a vivir entre bestias voraces.
hombres con dientes de lanzas y flechas...
Así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden.
En tentación, mas líbranos del mal.
Yo vivo entre leones, forzado a vivir entre bestias voraces.
Danos hoy el pan de cada día, y perdona nuestras ofensas
así como nostros perdonamos a los que nos ofenden.
Y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.
¿Y ahora qué, señor?
Lo siento. Hubo un repentino ataque.
Los matamos a todos, claro,
pero no pudimos salvar la estatua.
- Lo intentamos, Centurión. - Estoy seguro.
Si debemos morir por nuestro fracaso...
No habrá más muertes hoy.
Regresen a los hombres y la estatua al palacio.
Sí, señor, ahora mismo.
¿Está herido?
¿Yo? No. ¿Por qué?
Pensé haberlo visto caer.
Tienes tus órdenes.
Sí, señor.
Soldados, reagrúpense.
Ven.
Tenías razón.
La profecía no se cumpliría hoy.
Y el templo está a salvo.
Pero ¿qué hay de Jesús?
Pensé que sucedería.
Pensé que lo vería de nuevo.
Hoy, ahora.
¿Viste al centurión?
Él no peleó.
¿Ninguno de ustedes lo vio?
Se arrodilló.
Se arrodilló ante ti, Pedro.
¿Un centurión?
- ¿Por qué habría de hacer tal cosa? - Porque yo lo bauticé.
¿Que hiciste qué?
Él enviará otra.
Y luego otra.
No puedo creer que esto no acabe todavía.
¿Qué estás pensando?
¿Qué te importa?
Traeré más hombres la próxima vez.
Crucificaré a cuarenta mujeres en la mañana para mantenerlas en sus casas,
mataré a cualquiera que esté en las calles. Eso resolverá el problema.
Necesito hablar con Cornelio.
Podemos ganar esto.
Solo necesito ser más duro con ellos.
Tus planes me dan asco.
Vinieron con el trabajo.
Te detesto.
Necesito ver al Sumo Sacerdote y a su esposa.
Intimidémoslos.
Organiza una comida para tapar cualquier molestia, ¿sí?
¿No me estás escuchando?
No puedo soportar estar ni un momento más en tu presencia.
- ¿Adónde irías? - A un lugar donde no puedas encontrarme.
Has visto cómo trato a mis enemigos.
¿No piensas que pelearía igual de duro por ti?
Casi lo haces sonar romántico.
Sabes quién soy yo y qué soy yo.
Y estamos unidos.
Entonces corto nuestros lazos.
Los corto en pedazos.
No volverás a verme de nuevo.
- Regresa. - No.
Regresa.
- ¿Está listo para mí? - ¿Qué?
El Gobernador. Me ha convocado.
Supongo.
No debería dejarlo esperando.
¿A cuántos has matado?
No maté a ninguno.
Abandoné mi puesto. No sé cómo sigo vivo.
¿No peleaste?
- ¿Alguien lo vio? - Posiblemente.
Entonces si mi esposo se entera de la verdad...
Seré ejecutado como un traidor.
Podemos escapar.
Tengo dinero, dinero suficiente para asegurar nuestra protección.
¿Adónde iríamos?
A los confines de la Tierra.
¿Realmente quieres que lo abandone?
Claro que sí. Eres tan infeliz.
¿Quieres que lo deje por ti?
Por Jesús.
Mi esposa y mis hijos están listos para partir.
Encontraremos a Pedro y a los otros y te bautizaremos.
Vas a encontrar una gran felicidad.
No importa dónde vivamos con Él en nuestro corazón.
¿Claudia?
Soy una tonta.
Soy tan tonta.
Es una gran decisión, plagada de peligros, pero...
Yo soy la esposa del gobernador de Judea.
¿Cómo podría?
Nadie será rechazado.
A pesar de todos mis pecados, me aceptaron.
Tú no entiendes.
Puedes ser libre.
No puedo.
¡Claudia!
Él me llama.
Debo ir.
Dios vino a mí. Tenía mis dudas, no estaba seguro de su significado.
- ¡Un romano! - Yo también tenía mis dudas.
Y sé lo extraño que puede parecer, pero...
¡Tú!
Vas a venir conmigo ahora.
Traducido por: Silvina Nora Bianchi
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