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Encuéntrenlo y mátenlo.
PREVIAMENTE EN A.D.
¿No sería mejor si pudiéramos recuperarlo?
Envió hombres a través del desierto para matarme.
Nuestro Emperador ha partido,
pero nos dejó un presente para Jerusalén.
Una estatua de él.
La cual mandó que sea colocada en el propio templo.
¡Se trata de la destrucción del templo!
Demos la bienvenida a Saúl como nuestro hermano en Cristo.
Todos han perdido la cordura.
Simón.
- Es mi culpa. - ¡No, Saúl!
Tengo que corregir esto.
Escuché que si quieres reunirte con cierta gente,
entonces este es el lugar correcto.
Enemigos de Roma.
Así que, habla.
- Él está aquí. - Encuéntrenlo.
¡Jesús!
¡Jesús!
En cuanto a Dios, Su camino es perfecto.
La palabra del Señor es impecable.
Jesús, ¿qué estás haciendo?
Te hemos buscado por doquier.
¿No sabías que estaría en la casa de mi padre?
Siempre sabrás dónde encontrarme, Santiago.
Así es él. Así es Saúl.
No se le puede decir nada.
No, debimos haberlo detenido.
Yo debí hacerlo.
Lo apedrearán, ¿cierto?
Tal vez el Sumo Sacerdote será indulgente.
De ninguna manera. No Caifás.
¿Crees que también tienen a Simón?
¿Dónde más podría estar?
No los asesinarán a los dos, ¿o sí?
No, porque no se los permitiré.
¿Qué quieres decir?
Iré al templo y pediré su liberación.
¡Muévete!
Bienvenido de nuevo, Saúl.
Mira a toda esta gente unida en su fe.
Y luego estás tú.
Entiendo tu ira.
Viniste a mí.
Me rogaste que te dejara atacar a los blasfemos y defender el templo.
Quería impresionarte.
Pero ahora entiendo la verdad.
¿Qué diría tu maestro, Gamaliel, de tu nuevo entendimiento?
¿Qué quieres de mí?
Ahora tienes la oportunidad de confesar tus pecados ante Dios, y regresar.
Regresa, Saúl.
Regresa al templo,
y no traiciones a los que te aman.
Estás aquí, en el centro del universo.
¿Cómo puedes irte y aislarte de Dios?
Aquí está tu fe, aquí mismo. Quiero perdonarte.
Todos se ven tan contentos.
Claro que sí. Están en casa.
Se siente como estar en casa.
Pero no lo es.
Y tú no puedes perdonarme.
Solo Jesús puede hacerlo.
Sí. Muy bien, Tabitha.
Excelente.
¿De qué me perdí?
Díganme.
Hemos estado hablando sobre lavado y costura...
Y nada más en absoluto.
No es cierto.
Háblenme de la aguja.
Jesús dijo:
"Es más fácil para..."
"Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja,
que para un hombre rico entrar al reino de los cielos".
¿Y qué hay de una mujer rica?
Ahora, repítelo.
La profecía de Isaías se ha cumplido.
Jesús es nuestro mesías.
Él se levantó de entre los muertos y yo he nacido de nuevo en su nombre.
Me he arrepentido y me ha perdonado.
Y mis pecados fueron limpiados para siempre.
Me parece que no es
necesaria tu eterna búsqueda de la pureza ritual,
ni de los mikve, ni de cualquier costumbre en el templo.
¿No es necesaria?
No es necesaria para el templo.
No es necesaria para ti.
¿Qué pasa contigo?
¿Qué pasa contigo?
¿Treinta y nueve latigazos curarían tu locura?
¿O un mes preso...
...hasta que entres en razón?
Podría dejarte allí consumiéndote hasta que estés completamente olvidado.
Seguro que hay otro plan que no implica que mueras.
Basta de esconderse.
Sí, pero ¿y si también te apresan?
Entonces predicarás como Jesús nos enseñó.
Lo intentaremos, pero si no estás, ¿quién nos liderará?
Porque no creo que Tomás pueda hacer frente.
Santiago.
¡Es Santiago!
En ese momento, ya había desaparecido por tres días,
su madre estaba muy preocupada,
pero allí estaba, en el templo, debatiendo y discutiendo con los sacerdotes
como si fuera la cosa más natural en el mundo.
Tuve ese sueño.
Y entonces supe que tenía que estar aquí, con ustedes.
Te eché de menos.
¿Cómo era él de niño?
Todos solíamos jugar juntos de niños. Él era como el resto de nosotros.
Pero luego comenzabas a notar cosas.
Como su...
...calma, su sabiduría incluso desde muy joven, su bondad.
Tenía algo en sus ojos.
Yo lo amaba.
Yo lo quería mucho.
Pero eso fue entonces.
Ahora quiero escucharlos. Entiendo que todos han estado presos.
Algunos de nosotros dos veces.
Y sin embargo, aún continúan con gran progreso, estoy seguro.
Bueno, ¿qué pasa?
Ayer perdimos dos hermanos.
Un nuevo creyente, Saúl, fue capturado por los guardias.
Y Simón...
Él no regresó anoche.
Tengo que ir al templo.
¿Para ver al Sumo Sacerdote?
- ¿Quien te ha encarcelado dos veces? - Hemos intentado decirle.
¿Qué pasaría si yo fuera?
Gracias, pero es mi responsabilidad.
Déjame suplicar por ellos.
No lo conoces.
Él verá el miedo en tus ojos.
Disculpen mi presunción, pero también soy rabino,
y eso debe contar en nuestro favor.
Los he dejado sufrir solos por mucho tiempo.
Deja que los ayude.
¿Qué asunto lo trae aquí?
¡Su asunto!
Él no lo entiende.
¿Y usted es?
Jefe tesorero de la Reina de Etiopía.
- ¿Etiopía? - Está bien, centurión.
Dejamos nuestras armas en las puertas de la ciudad.
¿En serio?
Registren con cuidado.
Bendito Señor,
he cerrado mis oídos a tus enseñanzas e ignorado tus mandamientos.
He cerrado los ojos ante el sufrimiento de los demás.
Aunque soy indigna,
te pido perdón, Dios misericordioso y...
¡No!
- Acabo de ver a Saúl... - Lo dejé ir.
Está loco.
Sus palabras harán que lo maten. Él no es nada.
- No puedes hacer esto. - Ya está hecho.
Y ahora te ves débil.
Difunde que se trató de un acto de perdón
en la víspera de Yom Kippur.
Pero en ningún otro momento...
¡He dicho!
Vendrá en un día, en una semana.
No sé, pero pronto la abominación estará aquí,
una estatua que anuncia la guerra eterna.
¿No ves que necesitamos unir a todos los judíos,
cada pequeña secta y culto,
y juntarlos a todos para luchar contra esta monstruosidad?
Ya veo.
Es política, ¿cierto?
Está la voluntad de Roma, el miedo que inspira, y estamos nosotros.
Debemos hacer que se amen mas no que se teman, o todos moriremos.
Cada palabra que habla Saúl
es una mancha en tu reputación.
- ¿No escuchaste lo que acabo de decir? - ¿Me escuchaste?
Eres el Sumo Sacerdote del templo de Jerusalén.
¿Cuándo vas a actuar como tal?
Lo hago.
Todos los días.
Simplemente eres demasiado ciega para verlo.
Lo siento. Perdí la cabeza.
Estábamos preocupados. ¿Adónde fuiste?
Hay una posada. Bebí un par de copas.
Luego un poco más.
¿Y luego?
Y luego me desperté en un abrevadero.
Estamos muy contentos de verte.
Me alegra estar de vuelta.
No hay nada de qué preocuparse. Nada.
Nada de nada.
¿Y no le encontraste armas?
Ninguna.
¿Y revisaste los sacrificios, todas las cestas?
No había nada.
Tal vez él está de visita en el templo.
Mañana es uno de sus días sagrados, ¿cierto?
El hombre es un etíope, Claudia.
La gente viene de todas partes del mundo para visitar Jerusalén.
¿Sabes lo que él debió hacerse
para convertirse en tesorero de la reina
y asegurarle devoción eterna?
Es la mitad del hombre que era.
- ¿Él sabe lo de la estatua? - No le...
No le preguntaste. Por supuesto, no pudiste.
Quiero verlo, cara a cara.
Invítalo a cenar.
Y haz que vengan Herodes y su esposa para que parezca menos...
¿Obvio?
Sí.
Dile al eunuco etíope
que sería un honor recibir a tan importante visita en nuestra ciudad.
¿Qué quiere?
Necesito algo.
Tienes contactos.
Solo hago joyas.
Lo dudo.
- Debería irse. No puedo ayudarla. - No me echarás.
Fuera.
No importa lo que pienses de mí.
Tengo que ver a tu gente.
Y no se alegrarán cuando sepan que les negaste
la oportunidad de verme y de algo que puedo ofrecerles.
¿Qué es ese algo?
Se los diré cuando los vea.
Va a decirme o no llegará más lejos.
Quiero que maten a un hombre.
¡Saúl! ¿Cómo lo hiciste?
- ¿Te golpearon? - No. No.
¿Santiago consiguió que te liberaran?
- ¿Quién es Santiago? - Él...
¿Fuiste liberado?
No lo sé. Hablé con el Sumo Sacerdote,
y él simplemente me dejó ir.
Eso es increíblemente afortunado.
Simón.
Todos fuimos golpeados, arrestados, encarcelados o apedreados.
¿Y este hombre solo sale caminando?
¿De qué me estás acusando exactamente?
Bueno, se acabó.
Soy libre.
Mi nombre es Santiago, de Nazaret.
Sigo a Jesús.
¿Qué te trae al templo?
Todos debemos perdonar en vísperas del Día del Perdón, ¿no es así?
¿Debo perdonarlo?
Me reuní hoy con mis hermanos.
Tuve que fingir que era inmune a sus preocupaciones y dolor,
que yo era mucho más fuerte de lo que soy de verdad
debido a usted.
¿Qué clase de sumo sacerdote es usted para infundir tanto miedo?
Debo defender la fe.
Bueno, lo hace demasiado bien.
Y estoy aquí para pedirle que libere a dos de mis hermanos,
Saúl de Tarso y Simón de Cafarnaúm.
No te puedo ayudar.
Simón nunca estuvo aquí,
y Saúl salió en libertad hace rato.
¿Qué historias te han contado?
No somos enemigos, Santiago.
Los dos nos arrodillamos ante Dios y oramos por su bendición.
Si esto es verdad, deje de perseguirnos.
Sí, ya veo por qué te enviaron.
Ven.
¿Y si te prometiera un santuario?
¿Un santuario?
Un lugar seguro para orar.
Y el fin a la persecución.
Una oportunidad de hacer las paces con el templo.
¿Por qué?
Bueno, como dices, es casi Yom Kippur.
¿Por qué más?
Ve a hablar con tus amigos. Consideren mi oferta.
Si respetan el templo, entonces pueden orar aquí.
Pero no Saúl.
¿Saúl?
Eres bienvenido aquí.
Estoy dispuesto a unir a nuestra nación. Pero no con él.
Pero ¿qué ha hecho?
Claramente no lo conoces. Ya verás.
Gracias por su amabilidad para reunirse aquí.
De la Reina de Etiopía.
Y de un humilde creyente.
Gracias por su maravillosa generosidad.
Por favor, acepte a cambio estos escritos de nuestro Profeta Isaías.
Voy a atesorar estas palabras.
¿Oramos?
Orar sería maravilloso.
Cenará hoy en el palacio del gobernador de Judea.
No es tu lugar
para que ordenes a un invitado de honor en mi templo.
Está bien.
Estamos acostumbrados a los modales romanos.
Como quiera.
Me disculpo por eso,
especialmente cuando involucra a la esposa del Sumo Sacerdote.
Pero debemos tener cuidado.
Ha preguntado sobre asesinato.
A un blasfemo
y un enemigo del Estado.
Entonces elimínenlo.
Su marido tiene el poder.
El Sumo Sacerdote está dispuesto a dejar que viva este hereje, pero Ud. no.
Es un peligro para todos.
¿Para mí?
Lo dudo.
- ¿Quién es ese hombre? - Saúl de Tarso.
Recientemente se unió al culto de los nazarenos.
No tenemos ninguna disputa con los nazarenos.
Bueno, entonces deje en paz a los que se burlan de Dios.
No sabía qué tan laxas son sus convicciones.
No le aconsejaría cuestionar mi fe.
Aquí no. No estando solo.
Y no cuando tan intencionalmente es más leal con Roma.
¿Y qué va a hacer por mí?
¿Qué quiere?
¿Qué planea hacer su marido con la estatua del Emperador?
Sí, lo sé todo. ¿Qué es lo que hará?
No estoy segura.
Todos asumimos que haría lo que usted le dijera.
Yo solo soy su esposa.
Me gusta su respuesta.
Me gusta como evade su responsabilidad, pero no puede engañar a nadie.
Lo que yo quiero de usted, querida Leah, es sangre.
Quiero que la sangre de mil romanos,
y usted convencerá a su marido y al templo para darme eso.
¿Cómo?
Cuando la necesite,
lo sabrá.
No. No.
Tenía un vestido nuevo,
uno de seda.
Tabitha ya debería haberlo terminado.
- Él no está aquí, ¿verdad? - No, tienes tiempo. ¿Todo está bien?
Mi costurera no ha terminado su trabajo.
Tenemos costureras. Sígueme.
Me alegro por ti.
Te llevaré a los apóstoles para que te bauticen.
Es maravilloso.
Te sentirás viva, tan viva, como nunca te sentiste antes.
Gracias.
Gracias, Joanna, por guiarme hacia Jesús.
¿Llevaste con engaños a mis sirvientas a Jesús
después de todo lo que ha sucedido?
Esto es mi culpa.
Y yo me encargaré de eso más tarde.
Ahora mismo tenemos que estar listas para una visita importante.
¿Cómo pudiste?
Herodías, es una niña.
Es claro que mi sirvienta tiene la culpa, y eso lo arreglaré con ella.
Puedes castigar a tu sirvienta a tu gusto, pero estas chicas me pertenecen.
Ustedes dos serán desterradas de mi hogar y ya no estarán por la mañana.
¡Ahora salgan!
Sé lo que les ha hecho a todos ustedes,
pero lo sentí sincero.
- ¿Qué tenemos que hacer? - Solo respetar el templo.
- ¿Eso es todo? - Sí.
Podemos negociar el resto.
Podríamos salir a la calle sin miedo.
Podríamos celebrar fiestas y días santos.
¿Por qué necesitamos el templo?
Claro que queremos sentirnos seguros, no niego eso,
pero ahora que Jesús ha resucitado, ¿por qué molestarse para ir allí?
Él está aquí en nosotros, con nosotros, entonces ¿por qué?
Así que, el templo es...
Parte de la antigua ley, que ahora se ha completado.
Todavía somos judíos, Saúl.
El templo es importante para nosotros.
Tenemos un mensaje que predicar, Santiago,
pero no tiene nada que ver con esa pila de piedras.
¿Simplemente lo abandonarías?
Solo quiero salir y difundir la palabra de Cristo.
El templo ya no es relevante. No es tan difícil de entender.
- Entonces debo ser estúpido. - ¡Simón!
Tenemos a este hombre, a este extraño,
que alguna vez nos quiso muertos.
¿Todo esto de nuevo, Pedro?
Y luego de alguna manera es liberado por el Sumo Sacerdote
sin un rasguño.
Ahora, yo no sé lo que está haciendo.
No, por eso mismo, debes quedarte callado hasta que lo hagas.
No puedo creer que alguno de ustedes confíe en él.
- Simón. - No.
¡Simón!
Un poco de vino, mientras puedas.
Tu ayuno comienza al atardecer.
Me sorprende que preste atención a tales asuntos.
El gobernador se involucra en los asuntos judíos.
Desde luego, no estaré siguiendo sus costumbres oscuras.
Tendrá que perdonarme.
En el Yom Kippur, tratamos de perdonar y hacer las paces con nuestros enemigos.
¿Somos enemigos?
Pensé que todos aquí éramos amigos.
¿No es eso correcto, Herodes?
Es cierto. Nos comportamos con cierta civilidad.
Aunque ustedes los romanos suelen hacer enemigos donde quiera que vayan.
Todas las naciones están felizmente unidas y en paz bajo el régimen romano.
No estaría tan seguro de eso,
considerando los problemas que usted está teniendo aquí.
¿Incapaz de reprimir a los fanáticos y a los nazarenos?
Yo los he aplastado.
Solo me resta pedir disculpas
pero estaba esperando este vestido nuevo.
Muy bonito.
Por desgracia, tuve que despedir a una de mis costureras.
¿Usted despidió a una sirvienta hoy?
Sí.
¿No pudo perdonarla?
Despedirla fue, en sí, un acto de perdón.
¿Por qué? ¿Qué había hecho?
Bueno, ella...
¿Qué crimen cometió bajo mi techo?
Ningún crimen bajo el derecho romano. No es nada.
Ella estaba intentado unirse a la secta Nazarena.
Pero pensé que ya los había aplastado.
Tráiganla.
Sí, gobernador.
Dios esté contigo.
Y contigo.
Te quería preguntar por uno de tus hermanos,
un hombre llamado Saúl de Tarso.
¿Qué pasa con él?
Se ha hecho de algunos enemigos.
Es una de sus habilidades especiales.
Él ha atraído nuestra atención.
Necesito un favor tuyo.
¿Tiene que ver con Saúl?
Quiero que nos lo traigas.
¿Y luego?
No es de tu incumbencia.
Pero él es mi hermano en Cristo.
Solo necesitas pensar en tus lealtades y las promesas hechas para mí.
No puedo. No hay...
Piensa en el templo.
Por el amor de Dios, ellas son mujeres, sirvientas.
Han cometido traición bajo mi techo.
Casi no una traición.
Me han humillado.
Serán azotadas en público,
para que todo el mundo sepa, desde Roma hasta Etiopía.
¿De verdad crees que el Emperador se preocupará por algo
de tan mal gusto como esto?
Esperemos que lo haga.
Cornelio, escóltalas hasta donde están nuestras queridas visitas.
¿A cuál debo azotar primero?
No tengas miedo.
Jesús te dará fuerza.
A ella. Solo a ella.
Tengo otros planes para ti.
Trajiste insurgentes a mi palacio, Herodes.
No tenía idea.
Mostrarás tu aprobación de estas acciones.
Admirarás el poder de Roma.
Luego, cuando esto termine, te irás con tu esposa
fuera de mi palacio. ¿Entiendes?
Como quieras.
Lamento que tenga que presenciar esto.
Todos los enemigos de Roma son castigados y aplastados.
Sin excepción.
Por la gloria de nuestro Emperador.
Creo que es un error confiar en ella.
No es más que una prostituta romana.
Ella tiene influencia.
Nos traicionará a la primera oportunidad, sé que lo hará.
Tal vez, pero es un riesgo que tenemos que tomar.
Tenemos solo una oportunidad, Eva,
una gloriosa oportunidad para liberar a nuestra ciudad del dominio romano.
- Esa estatua... - Lo sé.
Lo siento, pero asesinaremos a un hombre que no ha pecado o causado ofensa.
Él no es romano, solo un hablador, por lo que sé.
Me tengo que ir.
¿Por qué no vas y escuchas al hombre predicar?
A ver si en realidad es tan malo como Leah lo hace parecer.
Shalom.
No puedes hacer eso.
Eran sirvientas.
No puedes discutir conmigo de esa manera,
o mostrar tu desacuerdo en público.
- No dije una palabra. - Tu cara lo hizo.
Bueno, lo siento si mi actuación no fue tan pulida para tu gusto.
No lo vuelvas a hacer.
¿Qué pasará con la otra?
No lo sé.
No he encontrado la forma de hacer que valga la pena.
¿Qué valdrá la pena?
Su muerte.
¡Joanna! Mi amor.
No llores.
Estoy en paz.
Nada puede lastimarme ahora.
Fuiste el mejor esposo.
Así que, estoy muy feliz por lo que tuvimos.
Todos pueden renacer, reconciliarse con Dios,
liberarse de la tiranía del templo.
Hay una nueva vida, una nueva libertad, y deriva del amor de Jesucristo.
No deben temer a su mensaje.
Jesús no vino para abolir la ley, sino para cumplirla.
Todo lo que se nos ha enseñado antes nos ha llevado a este momento.
¿Qué piensas?
¿Es esto lo que tu culto cree?
Algo de eso.
Él destruirá su nueva iglesia con esas palabras.
Le dije a Leví que deberíamos dejarlo en paz,
concentrarnos en nuestros asuntos,
pero no ahora.
Él no puede amenazar al templo así.
No puede poner en peligro al templo así.
Entrega a Saúl, solo, en la posada al atardecer.
Cuando haya terminado el Yom Kippur, haremos el resto.
Estás con nosotros ahora.
Estás conmigo.
¿Sí?
Lo siento mucho.
Debí estar en tu lugar.
Sí, así debió ser.
Sabías lo que pasaría.
La culpa es solo mía.
Aquí hay algo de dinero, hierbas y medicamento para ella.
¿Tienes algún lugar adónde ir?
Sí.
El gobernador está ocupado con asuntos de Estado.
Si te vas ahora, no va a verte.
Y él no sabrá que me involucré en esto.
Gracias.
¿Qué otra cosa podía hacer?
¿Qué pasará con Joanna?
Vete ya.
Deseo que estés bien.
¿Qué pasó?
Por favor no llores.
Porque si Dios está con nosotros, ¿quién puede estar en contra nuestra?
Y Dios está contigo, Tabitha.
Nada puede separarte del amor de Cristo, nada.
Ni la vida, ni la muerte, ni los ángeles o los demonios.
Nadie, ningún poder.
Ninguna autoridad puede separarnos del amor de Dios.
Y ese amor es Jesucristo.
Fue golpeada por órdenes de Pilato.
Necesito decirte algo.
Pongo todos los pecados de la nación sobre esta cabra.
¡Dejen que escape al desierto y se lleve todos nuestros pecados!
Lo siento mucho. No odio a Saúl. No es así.
Solo quería proteger el templo.
Te equivocaste, pero no mucho.
Entonces ¿qué hacemos?
¿Los fanáticos saben dónde se aloja?
Entonces está seguro aquí por ahora.
No. No lo sabemos.
Él es un peligro para sí mismo, y, por lo tanto, es un peligro para nosotros.
Nuestra creencia en Jesús es el peligro.
No, no ahora que Caifás nos ha ofrecido las paces.
Creo que Saúl es el problema. Su perspectiva es demasiado radical.
Ellos nos separarán. Las acciones de Simón son prueba de ello.
Malinterpretas su pasión.
Sabemos lo que el Sumo Sacerdote siente por él.
Él me lo dijo. Y los fanáticos.
Fue expulsado de Damasco.
Pone en riesgo nuestras vidas.
Entonces ¿qué sugieres?
¿Qué te dijeron que hicieras?
Tengo que llevarlo a una posada en las orillas de la ciudad
tan pronto termine el Yom Kippur.
Bien, entonces tenemos hasta que termine el día.
¿Para hacer qué? ¡Es uno de nosotros!
¿Qué es lo que tramas?
Si Simón está de vuelta significa, obviamente, que están hablando de mí.
Te deseamos todo el éxito.
Escuché que Felipe ha tenido gran progreso en Samaria.
Podría hacerlo mejor aquí en Jerusalén.
Creo que hay algo mejor para ti fuera de Jerusalén, Saúl.
Te quieren muerto.
No le temo a la muerte, Santiago.
Estoy intentando guiarlos a todos, pero nadie escucha.
No es seguro.
Y tememos por ti si te quedas.
Eso es todo.
Entiendo.
Entonces ¿aún todos somos hermanos?
Por supuesto.
¿Y nos reuniremos de nuevo?
Lo prometo.
Bueno, entonces.
Ya no arriesgaré sus vidas.
Me marcharé y enseñaré Su mensaje en el camino.
Sí, para cuando llegue a Tarso, tendré un centenar de seguidores.
Tendrás más que cualquiera de nosotros.
Dios esté con todos ustedes.
Si Jerusalén se sale de control,
ustedes siempre serán bienvenidos,
incluso tú, Simón.
Traducido por: Javier Osorio Muñoz
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