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PREVIAMENTE EN A.D.
Si Pedro está en Jerusalén,
lo encontraré. Sabe quién soy.
No soy el mismo que una vez tuviste motivos para odiar.
¿A quién viste?
Vi a Jesucristo, el hijo de Dios.
Muéstrame cómo matar.
Retráctate, Calígula, antes de que te corte la garganta.
Hazlo.
¿Deseabas tener tu nuevo puesto en Roma?
¡De rodillas! ¡Ante la presencia de su nuevo emperador!
Saúl se ha convertido en seguidor de Jesús.
No puedes predicar la palabra de Jesús en la sinagoga.
Eso es lo que tenemos que hacer.
Él nos matará a todos.
Damasco
¡Saúl de Tarso! ¡Sabemos que te escondes! ¡Blasfemo!
¡Saúl!
¡Saúl de Tarso!
¡Encuentren al enemigo!
¡Encuentren al blasfemo!
Hay hombres en cada puerta. Están armados
y están gritando tu nombre.
Bernabé, eso fue increíble.
Convertiste una sinagoga en una trifulca.
Todos necesitan escuchar el evangelio de Cristo. Todos.
Por aquí.
Yo puedo dejar atrás a los guardias, pero tú no.
Cierren las puertas de la ciudad.
Anda.
Esto será emocionante.
- ¿Qué? - Regresar a Jerusalén, ver a Pedro.
Seguro que no pueden esperar.
Vamos.
Jerusalén
Esto no tiene sentido. Saúl, de todas las personas.
Simplemente enloqueció.
Estaba normal, y de repente...
Eso no es locura, es traición.
- ¿Te pareció que fue sincero? - ¿Acaso importa eso?
¡Te insultó!
Sus convicciones parecían sinceras, sí.
Encuéntralo.
Haz que se avergüence.
Y mátalo.
¿Por qué no están de rodillas?
Ella es bonita.
¿Perdón?
- Tu esposa. - Gracias.
¿Eres leal a tu Emperador?
Por supuesto.
¿Qué tan leal?
- Mi esposo y yo... - Él no.
Él no me importa. Te pregunto a ti.
¿Cómo demostrarías tu devoción hacia mí?
Yo...
¡Aurelio!
Sí, querido Emperador.
No le agrado a ella.
- Mi esposa y yo... - ¡No! No le agrado.
Es obvio.
¿Te agrado?
- Lo adoro. - ¿Adorar?
Me gusta eso.
¿Aunque te escucharon hablando de mí?
No.
¿Cuáles fueron las palabras?
Creo que dijo que estás demente.
- Nunca diría eso... - Aurelio,
fuiste el consejero más confiable de mi tío.
Sí. Y yo nunca diría...
¿Él también habló de mí?
¿Se burlaron de mí juntos?
Esos son rumores maliciosos.
¿Eres leal?
Absolutamente.
¿Me amas?
Sí.
¿Tanto como a mi tío?
Claro.
Pero le juraste devoción eterna a él.
Ofreciste tu vida.
Lo hice. Así como lo haría por usted.
- Tu vida. - Sí.
Entonces muéstrame tu espada.
Tu vida.
Por Roma.
Por mi Emperador.
Que los Dioses sonrían por mis acciones.
Estoy aburrido de Jerusalén.
Me parece recordar una fricción entre nosotros, gobernador.
De pie.
Fue un simple malentendido.
Esta es una región irritante.
La comida es repugnante. Hace demasiado calor.
Y no hay amor por Roma o por mí.
Eso cambiará.
Pensé, quizá...
- Una estatua. - Sí.
Estatuas tuyas por todo el Imperio.
Desde Galia hasta Egipto.
Sí.
Tendremos una en esta habitación.
La tendrán.
También pensé en tener una en el templo.
Para que todos vean mi efigie en el templo.
Eso será un comienzo.
Sí. Andando.
Es tan bello, ¿cierto?
Sí, lo es. ¿Podemos seguir adelante? ¿Por favor?
Es increíble como algo puede parecer tan maravilloso por tanto tiempo y luego...
Me encantaría hablar más de esto. Quizá, cuando no estemos
a media calle donde todos pueden vernos.
Tenemos que despedirnos del Emperador.
Lo siento.
¿Por qué?
La forma en la que te observó.
¿Sí?
¿Me mandaron llamar?
- Este asunto de la estatua. - ¿Qué hay con ella?
Te vi cuando lo anunció. Vi tu rostro.
El vino estaba rancio.
Sabes lo que pasará si él la envía.
Jerusalén tendría disturbios y mis soldados matarían a miles.
Y la estatua profanaría el templo, algo que no te importaría.
No, pero a ti sí.
Lo veo. Así que podrías detenerlo.
- ¿Yo? - Habla con él. Convéncelo.
- No lo creo. - Pero es tu amigo.
Ahora es el Emperador.
Está bien. Lo intentaré.
Lo llevaré de vuelta a Roma, y quizá cuando esté lejos de aquí,
olvidará todo esto.
Si el mejor amigo del Emperador está temeroso de abordar el tema...
Encontraremos la manera.
¿Cómo controlas a un demente?
Este no es solo tu problema.
Es un problema para toda Judea.
¿Entonces?
Así que, compartimos la carga
Entonces, Pedro...
Sí, estaba pensando.
Tal vez debería ir y hablar con ellos.
¿Hablar sobre qué? Ahora todos somos hermanos en Cristo.
Sí. No estoy completamente seguro de que ellos lo vean de esa forma.
Te preocupas demasiado.
- Saúl. - Está aquí. En Jerusalén.
Un guardia del templo lo vio llegando a la ciudad.
Encuéntralo.
Este debe ser el lugar. ¡Espera aquí!
Primero déjame hablar con ellos,
- y entonces te diré que pases. - Está bien.
Diles todo lo que pasó, justo como te lo dije. ¿Sí?
- Palabra por palabra. - Bien.
Estoy un poco nervioso.
Espera aquí.
Espera.
- Es otra persona. - Nadie puede cambiar tanto.
Solo reúnete con él. Habla con él.
- No. - Eres un tonto.
¿No ves lo que has hecho?
No, no.
Entonces, ¿aquí es donde se están ocultando ahora?
- Hola, hermanos. - No eres mi hermano.
¿Vienes solo?
Claro. No soy una amenaza, lo juro.
- Hermano Simón. - No me llames así.
¿De verdad crees que ha aceptado a Cristo?
Sí. Su fe arde con mucho brillo.
Tal vez con demasiado brillo.
Entiendo tus miedos, de verdad,
pero he sido bautizado y volví a nacer.
- ¿Ahora lo entiendes? - Tomás.
Iba rumbo a Damasco cuando Jesús me visitó...
- No te atrevas a mencionar Su nombre. - Simón, por favor.
Teníamos un objetivo,
íbamos a construir algo, luego apareciste
y lo arruinaste todo.
- Sí. - ¿Y?
Y ahora he aceptado a Cristo.
¿Siempre es así?
Solo cuando está despierto.
Fuera.
Saúl.
Pedro, Juan.
Qué maravilla.
Estaba teniendo problemas para explicarme y...
Has aceptado a Cristo.
Pedro, esto no es correcto. Sé que no lo es.
Sé cómo se ve esto, pero puedo responder por él.
Quiero hablar con él a solas.
Solo tú y yo.
Tú y yo.
Comenzaremos con lo que pasó rumbo a Damasco.
Pero Bernabé no te ha...
Quiero escucharlo de tu boca.
Pedro, necesitamos empezar a planear...
Vas a decirme todo desde el principio.
Pero soy tu hermano en Cristo.
Desde el principio.
Era como si siempre hubiera sido ciego. Y ahora, veo por primera vez.
- No me crees, ¿cierto? - Me querías muerto.
- Sí. - Así que entenderás mi precaución.
Sí.
Pero todo esto es un poco ridículo, sin duda.
Sé lo que he hecho, Pedro,
pero al escucharlos a todos ustedes abajo,
era como si hubieran olvidado que Jesús les enseñó el perdón.
Es decir, viviste con Él,
conoces Su mensaje. Así que, lo siento, pero estoy confundido.
Tienes razón, yo viví con Él, así que no empieces a sermonearme.
¿Cómo era Él?
Fue mi mejor amigo, y mi maestro,
y mi hermano, y mi amo y señor. Él era...
Él es puro amor.
Lo extraño.
Yo no.
Lo siento.
Aquí.
Su espíritu me quema por dentro.
El Espíritu Santo nos ha visitado a todos, y también lo siento a Él.
A veces desearía que las cosas fueran un poco más claras.
Está perfectamente claro para mí.
- ¿En serio? - Sí.
Soy un estudiante de Gamaliel.
Soy un erudito farisaico,
mientras que tú tienes diferentes talentos.
Pero juntos, unidos por Jesús, podemos hacer maravillas.
¿No lo ves?
¿Cómo has podido vivir con Él,
escuchado su mensaje, tocarlo,
y aún no entiendes?
Fue visto a las orillas de la ciudad.
Estaba seguro de que lo capturaríamos, pero nos evadió.
¿Cuántas veces este hombre debe hacerte parecer tonto?
Voy a buscar en cada rincón de la ciudad hasta capturarlo.
Lo encontraré, lo juro.
Si el Emperador ya terminó, entonces es hora de marcharnos.
¿Ya?
Encontrarás mucha mejor calidad en Roma.
Mucho más apremiante.
Ya quiero estar en casa.
¿Y qué hay de ese tonto, Pilato? ¿Qué quería?
Nada. Solo ser más servil.
Vamos, tu caballo está esperando. Te reto a una carrera hacia Jaffa.
No le agradé mucho a esa chica.
Que nuestro Emperador tenga un viaje a salvo y sin incidentes.
¡Viva el César!
- Todo está bien. - No.
Está bien. Tabitha, soy yo. Ya se fue. Se acabó.
Se acabó.
¿Ahora qué?
Pensé que quizá finalmente tendríamos algo de paz.
Bueno, nuestro Emperador ha partido,
pero nos dejó un presente para Jerusalén.
De hecho, es en específico para el Sumo Sacerdote.
Una estatua de él mismo.
Ordenó que sea colocada en el propio templo.
Como un recordatorio de su divinidad y su poder.
Una imagen tallada profanaría el templo
y rompería uno de nuestros más sagrados mandamientos.
- No puede hacer esto. - Y sin embargo lo hace.
El Libro de Daniel predice un momento como este,
y promete muerte y destrucción.
Bueno, ahora tienen un nuevo dios, y es romano.
Cuando tienes en tus manos la sangre de miles, Pilato,
¿qué son unos miles más?
No si controlas a tu gente,
que es por lo que estarás aquí conmigo, como huésped,
para recordarles del fuerte vínculo entre Herodes y sus aliados romanos.
No se trata de maniobras políticas.
¡Se trata de la destrucción del templo!
¿Podrías mantener tu voz baja?
La única cosa en la que podemos estar de acuerdo
es que esto no puede hacerse público.
Si los extremistas se enteraran, habría miles de cadáveres por la mañana.
Gobernador, siempre hemos trabajado juntos para encontrar un terreno común...
Yo crucifico a tus indeseables, y tú...
¿Qué haces?
¿Ha pasado tanto desde que viniste,
y me dijiste que estaríamos y caeríamos juntos?
¿En serio quieres que te recuerde todo lo que he hecho
para asegurar paz en esta región?
Caifás, es el deseo del Emperador.
No es mi problema, es tuyo.
Resuélvelo.
Debe haber otra forma de abordar esto.
Si trabajamos juntos
para mantener la región estable tranquila, casi invisible,
entonces creo que el Emperador bien podría distraerse con otras cosas.
Eso debe ser fácil.
No hemos tenido un alboroto en una semana, al menos.
No es suficiente.
Necesitas sangre.
No es suficiente estar en paz y estable, aunque quizá ayude.
A tu Calígula le gusta la sangre.
Así que, encontremos a alguien
lo destruimos públicamente, y hacemos que se entere.
Parecería que toda Judea está unida
y acepta a Roma como amo.
Una obra de teatro, es todo.
¿Y quién es este chivo expiatorio?
¿Alguien de ustedes ha oído de un hombre llamado Saúl de Tarso?
¿Quién es él?
Era un buen hombre,
pero fue corrompido por los nazarenos,
y ahora es un blasfemo y un peligro para todos nosotros.
¿Un peligro? Por lo que entiendo, la fe nazarena es pacífica.
Ellos afirman que Jesús es el rey, no tu Emperador.
Que Él es el Mesías, un dios, no tu Calígula.
Es un desafío directo para la autoridad de Roma, ¿cierto?
Cuando consideras todos los problemas causados
por la ejecución innecesaria de Jesús de...
No fue innecesaria en absoluto.
Pensé que estábamos aquí para hablar de la destrucción de esta ciudad
que afirmas amar tanto,
y la masacre de tu gente,
¿y esto es todo lo que puedes ofrecer?
Por favor, dime, ¿qué vas a hacer?
No, querida,
esposa del gobernador, el opresor de nuestra nación,
la pregunta más bien es, ¿qué vas a hacer tú?
Cuando venía hacia aquí, estaba muy emocionado.
Bernabé me había hablado mucho sobre ti.
Y sí, sé lo que fuimos antes el uno del otro,
pero pensé, genuinamente,
que cuando te viera, a ti más que a nadie,
pensé que sería increíble.
Pero solo te sentaste a juzgarme.
¿Por qué crees que Él te eligió?
Porque nadie podría detenerme para encontrarte, excepto Él.
Salgamos.
Prediquemos su mensaje.
Ahora podemos salir.
¡Por ti hemos estado escondidos!
¿Nunca superarás eso?
- ¿No practicas algo de lo que predicas? - ¡No es tan fácil!
¿O sí?
Todos ustedes discuten y parlotean como niños,
cuando dentro de cada uno está el más grande regalo,
y tienen que compartirlo con la humanidad.
¡Tú tienes que compartirlo! Y yo también.
Perseguiste a mi hija.
Sí, lo hice.
Todo lo que he hecho es lastimarte, Pedro.
Jesús debió haberme detenido, pero no lo hizo. Él me perdonó.
Y también debo rogar tu perdón.
¿Él nunca te ha tenido que perdonar por algo, Pedro?
Cuando Ananías vino a mi casa,
me dijo que Jesús lo había enviado.
Le dijo a Ananías que yo iba a sufrir,
que voy a sufrir por Su nombre.
Nunca me perdonaré lo que te hice,
pero tengo miedo, estoy tan asustado que el dolor que siento en este momento
no se compara con el que vendrá.
Correr sería más fácil,
pero no puedo hacerlo.
Ahora,
¿podemos comenzar?
Busco a Saúl de Tarso.
En el barrio viejo.
Pero no podemos ir.
No podemos ir a ningún lugar.
Estamos presos en el propio palacio de mi padre.
- Así que nos quedamos. - ¿Y qué hacemos?
Cuando la estatua llegue, morirán miles.
Nos despedazarán debido a nuestra asociación con Roma.
Así que debemos prepararnos.
¿Prepararnos? ¿De qué hablas?
Una estatua del Emperador romano será colocada en el templo de mi padre,
y será profanada.
Sí, y Jerusalén se levantará
- y ahí habrá guerra. - Exacto.
Entonces necesitamos regresar a Galilea.
Muy lejos.
No. ¿No lo ves?
No hay forma de que Pilato pueda sobrevivir a esto.
Cuando la estatua llegue,
tú, el Herodes de Galilea, deberás estar aquí
listo para tomar su lugar,
y reclamar lo que es legítimamente tuyo,
y deshacerte de esos seguidores de Jesús de una vez por todas.
¿Quién está ahí?
¿Por qué Pedro está hablando con Saúl?
Bernabé ha respondido por él.
Pero como dijiste, ¿por qué nuestro Señor lo elegiría?
No parece lo correcto.
No lo sé.
Jesús siempre nos sorprendía, ¿cierto?
El Sumo Sacerdote desea hablar con Saúl de Tarso.
Creo que él está escondido aquí entre ustedes en este barrio.
Si alguien sabe dónde está ese hombre, entonces harían bien en decírmelo ahora.
Escucharon. ¡Fuera del camino!
- Hablen si saben algo. - ¡A un lado! ¿Dónde está?
¿María?
Necesito...
Necesito ver a Pedro. Me tengo que ir ahora mismo.
¿Puedes...? Debí entregar la ropa limpia.
Yo lo haré. Está bien. ¿Qué pasa? ¿Están en peligro?
Sí. No, más bien...
Todos lo estamos.
- Tal vez. No lo sé. - ¡Espera!
- Toma, para la causa. - Joanna...
Por favor. Quiero ayudar.
Gracias.
Regresaré tan pronto como pueda. Tan pronto como...
¿Ella era...?
Joanna, ¿acabo de ver que esa mujer tomó dinero?
No lo necesitamos. Tenemos mucho.
¿Para quién es?
Para los Apóstoles. Para ayudar a difundir la Palabra.
¿La Palabra?
¿De Jesús?
- ¿Después de todo lo que ha pasado? - ¡Sí!
Después de que me llamaste demente.
Y te salvé la vida.
Es mi fe, Chuza.
Mi amor...
Me desespero.
Antes de Jesús eras callada y buena, como el resto, pero ahora...
Simplemente no sé qué hacer contigo.
No puedo estar en silencio.
¿Siempre hablas así con tu esposo?
Por supuesto.
¿Quién te dijo que podías hablar así?
Jesús me dio la fuerza.
¿Quién es Jesús? Háblame de él.
¿Cómo lo detenemos?
Vamos a detenerlo, ¿o no?
- ¿Pelearemos contra el ejército romano? - Es nuestro templo.
No estamos seguros de si podemos, aunque así lo quisiéramos.
- Tal vez no deberíamos intentarlo. - ¿Qué?
- Bueno, el Libro de Daniel... - ¡Juan!
El Libro de Daniel predice este momento.
"En el templo se establecerá una abominación que causará desolación".
Correcto.
"El gobernante que vendrá destruirá la ciudad y el santuario".
¿Entonces?
"El fin vendrá como una inundación. La guerra continuará hasta el fin".
Exactamente, la guerra eterna.
Jesús nos lo advirtió.
Dijo que sería peor que cualquier cosa jamás imaginada.
Hasta el fin. Este podría ser el fin.
- ¿Es el fin? - No lo sé, pero Él nos lo dijo.
Sí.
"Cuando la abominación se posa donde no pertenece, entonces..."
Entonces Jesús regresará.
Cuando lo encontremos hagamos todo un espectáculo.
Que el mundo vea lo que pasa cuando traicionas al Sumo Sacerdote.
- Tal vez. - ¿Tal vez?
Ese hombre se está riendo de ti.
Bueno, eso es difícil de saber sin verlo en persona.
Así que tienes un mejor plan, ¿cierto?
Él es un erudito,
un estudiante de Gamaliel, y lo que más importa, un hermano judío.
Podríamos apedrearlo, como sugieres.
Pero, ¿no sería mejor si pudiéramos recuperarlo?
Y con ello, ¿poner a prueba el poder de Dios?
¿Solo vas a ir a hablar con él?
Voy a mostrarle al mundo el verdadero poder del templo.
Caifás...
Hemos condenado, culpado
y apaleado nuestra opinión de los demás por demasiado tiempo. No ha funcionado.
Roma no tiene tantos reparos para mostrar su fuerza.
"No te vengarás, ni guardarás rencor, amarás a tu prójimo como a ti mismo".
Ahora quizá debas enviar el Libro de Levítico al Emperador,
ya que claramente parece que piensas que resolverá tus problemas.
Hablaré con Saúl, y luego decidiré qué hacer.
Hasta entonces, no hay nada más qué discutir.
Una estatua en el templo, Jesús nos advirtió sobre esto.
Necesitamos un plan. Necesitamos hacer algo.
Lamento molestarte con esto, encima de todo lo demás.
¿Cómo está Saúl?
- Él está... - Irritante, vanidoso, arrogante.
Alentó a la multitud para apedrear a Esteban.
Persiguió a mi hija.
Arrastró a los hombres por el desierto para matarme.
Habla como si mandara y ni siquiera conoció a Jesús,
pero eso aún no debe importar.
¿Le crees?
¿Sabes que los guardias lo están cazando?
Eso es una prueba.
¿Por qué no le permitiste que se quedara?
Me dijiste que Jesús una vez te lavó los pies,
cómo alteró el orden de todo.
Nadie era demasiado débil, demasiado pobre, demasiado pecador.
Nadie podía ser rechazado.
Bernabé.
- Él no es el arrogante, yo lo soy. - No.
¿Por qué él?
¡Abran! ¡Abran la puerta!
Ábranla. ¡Ábranla, les digo!
Estamos buscando a Saúl de Tarso.
Abran la puerta.
¡Abran! ¡Necesitamos registrar la casa!
¡Abran! ¡Abran la puerta!
¿Qué tan grave será?
Si pensamos detenidamente, podemos limitar la pérdida de vidas.
- ¿Limitar? - Sí.
¿A cuántos?
Debemos asumir que habrá una rebelión a gran escala.
Me temo que también se perderán vidas romanas.
¿Cuántos se perderían?
¿Cientos? ¿Miles?
Me temo que no se acabará ahí.
No, imagino que habrá varios intentos para destruir la estatua.
Esto durará por semanas, quizá meses,
dependiendo de cuánto tiempo les tome aceptarlo.
¿Por qué deberían aceptarlo?
- Claudia. - ¡No!
Debemos impedir que llegue.
¿Cómo?
Nosotros pensamos. Planeamos.
Eres el gobernador de Judea.
No se puede detener.
Solo podemos planear su llegada. Siento lo mismo,
pero es todo lo que podemos hacer.
Debemos reforzar la custodia del templo.
No puedo creerlo. Este puede ser el fin del templo.
¿Cómo puedes mantenerte al margen y...?
¿Cómo puedes no querer el regreso de Jesús?
Lo quiero, claro que sí,
pero no puedes estar seguro de eso.
Dime que no solo observarás sentado.
¡Ninguno de ustedes!
- Simón... - Bueno, ahora, buenas noticias.
Saúl es bienvenido
como nuestro hermano en Cristo.
Hay mucho que necesito pedirles,
porque al escuchar a Pedro,
me preocupa que no estén comprometidos con el mensaje de Jesús.
Todos han perdido la cordura.
Todos ustedes.
- Es mi culpa. - ¡No, Saúl!
Tengo que corregir esto.
Los guardias del templo, Saúl.
No me importa.
Yo iré. Es mejor si me atrapan a mí.
¡Simón! ¡Simón!
Si me escuchas, te darás cuenta de que estoy en lo correcto.
¿Lo han visto? Abran.
¡Saúl! ¡Saúl de Tarso!
¡Simón! ¡Simón!
¡Simón!
¡Simón!
Sabía que te atraparía.
Tú y tu estúpida boca indiscreta.
No sabes cuándo callarte, ¿verdad?
¿Más?
Sé que si quieres reunirte con cierta gente,
entonces este es el lugar correcto.
¿Enemigos de Roma?
Tengo información y es vital que los contacte.
De otra forma, la ciudad será destruida.
Escúchame, Marte. Por favor, detén tu ansia de guerra en este lugar.
Y escúchame, Vesta.
Por favor, protege este hogar.
Lo siento. No era mi intención molestarla.
Quédate. Por favor.
¿Tú y mi esposo hicieron buenos planes?
¿La ciudad será destruida?
Tengo órdenes.
Lo olvidé. Eres solo un soldado.
Lo soy.
Qué fácil debe ser tu vida.
¿Necesita algo más?
No. Te puedes ir.
¡Espera!
Tengo miedo.
¿Cómo te preparas para algo como esto?
Estoy seguro de que no va a llegar a eso.
No.
Me llamarán de Roma antes.
El Emperador ha fijado su mirada en mí y me utilizará para castigar a Pilato.
- ¿Qué harás entonces? - Haré...
No permitiría que eso pasara.
Y si fuera una orden expresa,
¿me defenderías?
Su esposo lucharía por usted, estoy seguro.
Hombres.
Qué fácil destruyen las cosas.
Solo estoy...
Lo sé...
Lo sé.
Solo vete.
Muy bien.
Llévalo a arriba.
Este es el primer paso.
Puedes levantarte e irte, si quieres.
Nunca me verás de nuevo, y te dejaremos vivir en paz.
Necesito hablar con tu líder.
El futuro del templo depende de ello. Sé que Boaz está muerto.
Boaz nunca fue nuestro líder.
El segundo paso te hace cruzar el umbral.
Después de eso, no hay retorno.
¿Me conoces?
Sabemos lo que eres.
Y aceptamos tus creencias.
Te protegeremos, y nos protegerás,
si tomas el segundo paso.
Está bien.
Sí.
Así que, habla.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Y perdona nuestras ofensas,
como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.
Traducido por: Javier Osorio Muñoz
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