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PREVIAMENTE EN A.D.
El hombre con el que vine era un diplomático ambicioso y confiable.
¿Qué te está sucediendo?
Caifás debe ser reemplazado.
No juegues a la política a menos que seas bueno.
¡Rechacemos los miedos y reconozcamos la persecución que enfrentamos!
¡Sí!
Soy Saúl. Vine a eliminar a estos blasfemos.
Haz lo que sea necesario.
¡Tomen lo que puedan!
No me intimidará este hombre ni sus amenazas.
- Esta era mi tierra. Yo me quedo. - Y yo.
Te veo en Jerusalén.
¡Allí! ¡Atrápenlo!
¡No!
¡Te aplastaré!
¡Inténtalo!
Jerusalén
¡Saúl!
Los seguidores del Nazareno se esconden por aquí.
¿Dónde están?
Jesús nos dijo...
...que este vino...
...era su sangre.
Y este pan...
...su cuerpo.
- ¡Hijo! - ¡Mamá!
Ahora comamos y bebamos
para que nos den la fuerza
para dar testimonio
y vivir en unidad con Él.
El Espíritu Santo me dice
que debo ir a Samaria.
La palabra debe oírse en todas partes.
No creo que sea mejor en Samaria, Felipe.
Si descubren que eres de Jerusalén,
te despedazarán.
Estoy seguro de que hay buenos samaritanos.
Los encontraré.
Derríbala.
Busca en todas partes.
Ve.
Vamos.
Su lealtad es con Dios y el templo,
no su Jesús.
- Llévenselos. - Vamos.
Tengo hijos.
Por cada cinco personas con las que hablas,
ellos hablarán con cinco más.
Pronto seremos tan numerosos como las estrellas.
María.
Saúl arrestó a sus padres.
Los mantendremos a salvo.
También deberías pensar en irte, mientras no está Saúl.
Al que persigue es a ti.
La gente viene a nosotros todo el tiempo.
¿Qué harían si no estuviéramos aquí para dar refugio?
Debo irme mientras pueda.
Cuídense todos ustedes.
El Emperador está viniendo.
¿A Jerusalén?
Yo tampoco lo sabía.
Su llegada es inminente.
¿Por qué viene?
No lo sé.
Pero si encuentra fallas en uno de nosotros, tomará acciones.
No tiene poder sobre el templo.
Caifás, es el Emperador.
Si decide quitarnos nuestros puestos, lo hará.
Si decide quemar el templo contigo adentro, lo hará.
O lo soportamos o caemos juntos.
Espero tu apoyo total.
La violencia en las calles debe parar.
Reunir a los seguidores del Nazareno es un asunto judío.
Mientras dure la visita del Emperador, querida, es un asunto romano.
¿También espera que paguemos su visita?
Sí.
No puedo usar fondos del templo para cosas que no sean trabajo de Dios.
¡Eres el Sumo Sacerdote!
Puedo reducir los arrestos.
Pero estos fondos extra, no pueden venir del templo.
Pero podrían venir de una fuente privada.
Enviaré a Cornelio a recolectar.
¿Debemos malgastar dinero en Tiberio,
el hombre que expulsó a mucha de nuestra gente
de sus hogares en Roma por un capricho?
¿Cuán lejos irás para mantener a Roma feliz?
No tenemos el dinero.
No, nosotros no.
Déjame ayudarte.
Como tengo entendido, me expulsaste de esta casa.
Lo hice.
Pero conversando con tu hija,
me vi obligado a ofrecer la mano de reconciliación.
Esto es por el bien de todos.
Tu torpe intento por derrocarme se puede perdonar.
¿Sesenta mil denarios? ¿Estás loco?
Quedaré en bancarrota.
¿Este dinero es para Pilato o peor, Tiberio?
Es para donde yo elija enviarlo.
Sé que tienes una relación especial con Roma,
pero no supongas que todos están felices por eso.
La felicidad tiene un precio, Anás.
Este es el tuyo.
Con la llegada del Emperador, los hogares contratan más personal.
Me dijiste que era muy peligroso permanecer en Jerusalén,
¿y ahora quieres trabajar para los romanos?
Se llevaron casi toda la comida de la ciudad para alimentarlos.
Si soy parte de un hogar, tendré acceso a las cocinas.
Me alegra que estés de nuestro lado.
¿Puedo ayudarlo, amigo?
Al fin un rostro amable.
Me llamo Yitzhak.
Felipe.
¿De dónde vienes, Felipe?
Jerusalén.
La gente que viene de Jerusalén evita ciudades samaritanas. Son muy peligrosas.
- Se llevaron tus zapatos. - Sí, y un colgante.
Pertenecía a mi madre. Significaba mucho para mí.
Ven al mercado.
Se producirán milagros.
Están aquí para presenciar
los poderes increíbles...
...de un hombre.
El poder de sorprender,
el poder de sanar todas las enfermedades,
¡el poder del mismo Dios!
Simón
¡el hechicero!
Dime dónde está Pedro,
y nos detendremos.
Otra vez.
¿Qué quieres?
¿Qué es eso?
Pilato exige que detengan los arrestos. Caifás está de acuerdo.
Pero hago el trabajo de Dios.
No en Jerusalén.
Al menos no mientras esté el Emperador.
Aquellos con experiencia en servir, levanten la mano.
¡Por aquí!
Tú, aquí.
¿Qué significa esto?
Significa que trabajas en la casa del gobernador.
No, no puedo.
Mi familia tiene hambre, por favor.
Trabajarás donde te ordenen. ¿Quién más?
¡Yo trabajaré!
Felipe,
¿de Jerusalén?
¿Está Felipe aquí?
Necesitas mi ayuda. Mi don es para todos. Déjenlo pasar.
Has caído en la desgracia,
y perdiste algo
de mucho valor personal.
¿Sí?
Un colgante...
...que me dio mi difunta madre.
Ya no está perdido.
¿Cuánto pagaste por esto?
¿O los ladrones trabajan para ti?
¿Ven?
No todos están agradecidos por los dones que traigo.
No tienes ningún don,
ningún poder de Dios.
Solo son engaños baratos.
Galilea
¡Espérame!
¿Buena pesca?
No puedes entrar aquí. Este es mi hogar.
Si buscas a mi padre, no está aquí.
¿Quién eres?
¿Podrías darme un poco de agua?
Por favor.
Si Pedro está en Jerusalén,
lo encontraré.
Si se queda allí o viene aquí,
no hay diferencia.
Él sabe quién soy.
Él sabe de qué soy capaz.
Mi nombre es Saúl.
¡Aclamen al Emperador!
¡Aclamen a su Emperador!
¡Le darán la bienvenida a Tiberio!
- ¡Aclamen a su Emperador! - Bien. Vamos.
Deja de esperar lo peor
y sonríe.
Emperador Tiberio.
Nos honra su visita.
Necesito darme un baño.
Mi esposa Claudia se ocupará de usted durante su estadía.
Un baño.
Mi tío siempre se pone así después de un largo viaje.
En Campania, no habló por tres días.
¿No es así, Calígula?
No me llames así, Agrippa.
Soy Cayo Julio César Augusto Germánico.
Tu padre fue un gran romano.
Bienvenido a Jerusalén.
No tendrás muchas ganas de acogernos cuando sepas por qué vinimos.
Saúl dijo que te encontraría.
¿Te lastimó?
No.
Pero, ¿te amenazó?
Me asustó.
Lo siento.
Lo siento mucho.
No deberías haber venido.
Jerusalén es muy peligroso.
Pero tenía que advertirte.
Debemos hacer algo.
Lo sé.
Lo sé.
- Preparamos un banquete para esta noche. - No quiero banquetes.
Pero tiene que comer.
Sin banquetes, sin anuncios, sin discursos y sin regalos.
Entonces una comida simple.
Y cuando desee marcharse, le mostraré el camino a su habitación.
Llevaré al Emperador a su habitación.
¿Hay algo en particular que desee ver mientras está aquí?
Solo a ti y a cualquiera que asegure gobernar esta provincia.
Si el Emperador te despidió,
debemos evitar la deshonra cultivando la benevolencia con su sucesor.
¿Te refieres a Calígula?
Y también debemos consentir a su amigo, aunque sea el hermano de Herodías.
Tengo el poder de Dios.
Puedo curar a tu madre.
Sus demonios son fuertes.
La mantienen alejada de mi alcance.
Llévenla de vuelta a mi tienda.
¡Esperen!
Déjenme intentar.
No.
Déjenlo pasar.
Él cree que puede hacer lo que yo no puedo.
Si fallas,
te matarán.
En el nombre de Jesús, hijo de Dios,
te libero de tu prisión.
Ese es el verdadero poder,
el poder de Jesús.
No tan sólida como las prostitutas romanas,
pero es carne suficiente para satisfacer al futuro emperador.
Supongo que está feliz con su habitación.
Es aceptable.
Le contaba a estos novatos
sobre la última vez que los judíos lo hicieron enojar en Roma.
Aquellos que no fueron expulsados o asesinados
los reclutamos y enviamos a los límites más lejanos del Imperio.
Así tratas a esta gente, con mano firme.
¿Tienes una mano firme?
¿Aún albergas ambiciones, Pilato?
Muéstreme un romano sin ambición, y yo le mostraré uno muerto.
Y sin embargo, luchas por controlar una provincia menor como Judea.
Aquí hay problemas únicos, César,
manejar el Sanedrín, el templo, los sacerdotes...
¿Sacerdotes?
En Siria, el gobernador tiene partos invasores contra los que luchar.
Con todo respeto, cualquiera puede blandir una espada.
Judea necesita diplomacia y tacto.
Estas son cualidades que mi marido tiene en abundancia,
cualidades que condujeron al respeto y estima
pocas veces vistos en estas situaciones.
Te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
¿Te arrepientes de tus pecados?
Sí.
Te bautizo
en el nombre del Padre, del Hijo, Jesucristo, y del Espíritu Santo.
Gracias.
No es la primera vez que hay agitación en Jerusalén.
¿Qué tiene este lugar?
La gente se aproxima de todos lados,
gente de muchas religiones y creencias.
Esa es la energía que siente.
Es lo que me dio curiosidad.
¿Le gusta aquí?
Lo mejor de esta ciudad
es que está a un día de viaje de nuestro hogar en la costa.
Está a salvo aquí.
Soy el Emperador.
No estoy a salvo en ningún lado.
Puedes rebajarte a asustar niños,
pero tu persecución solo hace
que el Espíritu Santo se fortalezca dentro de nosotros.
Más razón para acabar contigo.
No puedes acabar conmigo, Saúl.
Es la voluntad de Dios que esté aquí,
y será la voluntad de Dios dónde y cuándo moriré.
Tal vez es la voluntad de Dios que yo esté aquí también, ¿sí?
Estoy seguro
de que descubriremos quién vivirá
y quién morirá, ¡muy pronto!
¿Qué? ¡Espera!
¿Solo vas a hablar con él?
- ¡Pedro! - Es suficiente.
¡No!
No somos hombres violentos.
Pero, Pedro, ya lo teníamos.
Uno creería que Dios les habría dado a todos una visión más clara
si, de hecho, Él los estuviera guiando.
Es bueno saber que todavía estás en Jerusalén, Pedro.
¿Te sientes diferente?
Dame tu cuchillo.
Está bien. Fui bautizado. Fui bautizado. Lo curaré.
¿Por qué? ¿Por qué no recibí los mismos poderes que Felipe?
¿Puedo vendarme la mano ahora?
Confío en que el condenado comió un desayuno abundante.
¿Descansaron bien anoche?
Sí, lo hicimos.
Herodes Antipas y Herodías.
¿Qué hacen aquí?
El Emperador me citó.
Pensamos que nos visitarías en tu camino a Jerusalén, hermano.
Él insistió,
pero lo obligué a permanecer con la caravana.
- Herodes. - Bienvenido a Judea.
Sabía que te conocía.
Eres seguidora del Nazareno.
¿Qué haces aquí?
Necesitaba un trabajo.
¿Para ayudar a tus amigos? ¿También están aquí?
Todos se fueron. Estoy sola.
Dime por qué no debería arrestarte aquí y ahora.
Haga lo que tenga que hacer.
¿No estás asustada?
Me enseñaron a amar a mis enemigos
y a bendecir a aquellos que me maldicen.
No dejes que te vea de nuevo cerca del gobernador.
¿Entendido?
Creo...
...que manejé la situación aquí tan bien como cualquiera.
¿Cuántos romanos murieron en esta rebelión?
Solo uno.
Y se atrapó y ejecutó al asesino.
¿Cuántos fanáticos se eliminaron? Muchos.
Algunos dicen que se reunió a la gente de manera indiscriminada.
Pensé que estarías feliz, Antipas,
por haberme entregado la responsabilidad de Jesús a mí.
Jesús el rebelde,
quien según el Sumo Sacerdote creaba problemas para el templo,
fue crucificado
y sus seguidores diseminados.
Una pequeña facción de fanáticos.
Ya no más una facción
gracias a mí.
¿Qué habrías hecho si hubieses estado gobernando?
Habría sido más decidido antes.
Sin ofender al gobernador,
pero yo habría eliminado el movimiento en sus orígenes
y usado la fuerza militar de Roma para destruir a la rebelión.
Aplastado sus huesos y triturado sus cráneos.
¿Puedo llamar a alguien para que hable?
Adelante.
Emperador Tiberio.
¿Llamas a un judío para que abogue por ti?
Puede parecer que estoy aquí para abogar por el gobernador,
pero nos unimos para proteger
a la gente y la ciudad del contagio.
Con los años, creo que Pilato y yo llegamos a un acuerdo
sobre cómo lidiar con estas situaciones.
Él ejecuta rebeldes para usted cuando son una amenaza para su estatus.
Y Jesús era un peligro para todos.
Alborotaba a la gente con mentiras y blasfemia.
Quería derribar todas las instituciones, toda autoridad, incluyendo la suya.
Había que frenarlo, y así fue.
Pero además tenías que preservar
a tu Santo Supremo, ¿no es así?
¿No entró el general Pompeyo el Grande a la recámara
y dijo que no había nada?
No necesitamos ídolos o imágenes porque sabemos que Él está ahí.
- ¿Quién? - Dios.
Nunca conocí un dios judío. Tal vez podría visitarlo.
Guárdate tus tontos pensamientos.
Llevaría años, César, para que cualquier administración
alcance el nivel de comprensión que tenemos el Sumo Sacerdote y yo.
Si necesita más...
Puedes marcharte.
César, sería útil saber
qué dirección tomará a continuación.
Ya se te informará.
César.
¡Tú, vuelve aquí!
¡Detente!
No es Pedro.
¿Te paraste frente a Tiberio
y abogaste por la causa de Pilato?
Tuve que hacerlo.
¿Y qué pasa si, a pesar de todo,
el Emperador decide reemplazar a Pilato?
- ¿Dónde nos dejará eso? - No lo sé.
Arriesgué la relación con mi familia por un "no lo sé".
¡Debes asegurarte de que sea a nuestra manera!
Pronto lo sabremos, ¿no?
¿Qué?
- Tenemos un problema. - Resuélvelo.
¡Resuélvelo!
Es Saúl.
Está arrestando gente de nuevo.
Llévalo a la celda, Aser.
Detente.
¿Qué sucede aquí?
Estamos arrestando herejes.
Seguidores de Jesús.
- ¡A prisión! - ¡A prisión!
¿Qué estás haciendo?
¡Soy romano!
¿Te atreves a tocarme?
Tenías razón sobre este lugar.
Tiene una especie de energía.
Y un espíritu, también.
Se te mete,
te cambia de alguna forma.
Vi cuatro buitres...
...en el camino costero, volando.
Mi augur dice que no me preocupe.
Los buitres pueden ser un buen presagio.
Aun así, en el viaje hacia aquí,
soñé con un cortejo fúnebre.
Este lugar le da visiones.
Algunos de mis sueños se hicieron realidad,
incluyendo uno del Nazareno, Jesús.
Pero no soñé que alguien moriría esta noche.
Buenas noches, Emperador.
Última oportunidad. Vengan con nosotros mientras está tranquilo.
Sabes que no podemos.
Pero seríamos libres.
Libres para predicar y bautizar de nuevo.
Si voy contigo, solo arrastraré a Saúl detrás de ti.
De todos modos, hay mucho que hacer aquí.
Alguno de nosotros tiene que quedarse en Jerusalén.
Cuídala a ella.
Creo que ella me cuidará a mí.
Adiós, hermano. Cuídate.
Tú también. Que Dios te acompañe.
¿Qué pasa si Tiberio piensa
que soy incapaz de gobernar
sin la ayuda de mi Sumo Sacerdote?
Y con Antipas esperando aprovecharse.
Antipas es una víbora interesada.
Pero es necesario para mantener el orden.
Pero no logra darse cuenta de que si uno de nosotros falla,
Tiberio podría derribarnos a todos.
Es un anciano cansado
que empieza a sentir que se acercan las sombras.
Pero aún es capaz de expulsarme de Judea.
Y, ¿qué sucede luego?
No podemos volver a Roma a ser el hazmerreír.
Tu antecedente aquí es ejemplar.
Creo que Tiberio empieza a ver por sí mismo
los problemas únicos que presenta Jerusalén.
Solo tenemos que mantenernos firmes.
Saúl.
Necesito que me sigas.
Hay algo que debes oír.
Diles a estos hombres lo que nos dijiste sobre Pedro.
Habla, hombre, o te azotaré de nuevo.
Pedro se fue.
¿Adónde?
Iba hacia el norte.
¿Dónde?
Damasco, Damasco.
Bájenlo.
Te lo ganaste.
Mordió el anzuelo.
Dile a un hombre lo que quiere oír, y siempre lo hará.
Te estás convirtiendo en un político.
Traducido por: Noelia Arakaki
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