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PREVIAMENTE EN A.D.
¡No habrá misericordia!
¡El único hijo de mi hermana está colgado en una cruz!
- José. - ¡Esto tiene que terminar!
Tenemos que gobernarnos a nosotros mismos
y nunca volver a estar sujetos a la justicia romana.
No hiciste nada de valor.
Dejen pasar al rey Antipas.
Tu posición depende de mi aval.
Juan, mi alma está pobre y enferma.
- Me alegra darte estas tierras. - Son perfectas, Bernabé.
Dios tiene un plan para todos. El mío es predicar.
Ten paciencia, Esteban. Ya llegará el momento.
¿Y no dijo Jesús: "Reconstruiré el templo en tres días"
antes de volver de la muerte a la que lo condenaron?
Háganlo callar.
Señor Jesús, recibe mi espíritu.
Nunca más se oirá en tu tierra violencia,
destrucción ni quebrantamiento en tu territorio,
sino que a tus muros llamarás Salvación,
y a tus puertas, Alabanza.
El sol nunca más te servirá de luz para el día,
ni el resplandor de la luna te alumbrará,
sino que tendrás la luz eterna del señor
y a tu Dios por tu gloria.
¡Mi hijo está muerto!
¡Esteban está muerto! ¡Por tu culpa!
¡Tú y tus ideas políticas!
¿Dónde está?
¿Dónde está ahora tu mesías?
¿Por qué no lo resucita
o le pide al Señor que nos devuelva a Esteban?
¿Nos corresponde a nosotros ponerlo a prueba?
Anoche soñé que Esteban no sería el último de nosotros que morirá.
Otra alma hambrienta que oyó la palabra.
Que Dios esté contigo.
¿Has venido a oír la palabra de Jesús?
No.
Soy Saúl.
Erudito, judío, ciudadano romano,
fariseo, defensor del Gran Templo de Jerusalén.
Vine a enseñarles sobre la cólera que caerá sobre ustedes
si no ponen fin a su blasfemia.
Si es que no lo hacen.
Se alegrarán el desierto y la tierra seca.
La estepa se regocijará y florecerá
como la rosa.
Florecerá en abundancia.
También se alegrará
y cantará con júbilo.
Dinos, ¿por qué estamos tan equivocados en creer lo que creemos?
Amigo, háblanos.
¿Qué pasa? ¿No tienes lengua?
¿O no tienes cerebro?
Jesús de Nazaret, el mesías ordinario que aman y alaban,
no es más que un falso profeta.
¿Cómo osas venir aquí a decir eso?
No lo digo yo. Lo dice el sanedrín.
Los salmos de Salomón.
Las profecías de Jeremías, Isaías, y Daniel lo dicen.
¿Quién eres tú para contradecirlos? ¿Quién?
¿Qué pasa?
¿No tienes lengua?
¿No tienes coraje?
Vete, hombrecito.
No te entiendo, Jonatán.
Viste la masacre, la ola de crucifixiones,
viste cómo un caos de sangre invadió Jerusalén.
Claro, padre. No estoy ciego.
Y aceptas que Caifás, el sumo sacerdote, tenga las manos manchadas de sangre.
Sangre derramada por Pilato con el poder que Roma le otorga.
Sí, acepto que Caifás no manejó bien las cosas.
Entonces, ¿por qué no aceptas que hay que reemplazarlo?
Jerusalén necesita un hombre que forje una relación distinta con Roma
y nos devuelva a los tiempos de paz que Caifás alguna vez defendió.
El sanedrín está buscando a un hombre que desafíe a Caifás.
La familia Anás necesita que ese hombre seas tú.
La idea de que tu amada familia
se reúna en nuestra casa a dar las gracias me produce indigestión.
Toma una poción. Despéjate.
Tenemos dos nuevos invitados de honor.
Me podrían haber avisado antes que vendrían.
Antipas y Herodías.
No tenía idea de que el campamento nazareno estaba tan cerca de la ciudad.
Y tan densamente poblado.
¿Por qué alguien dejaría atrás todo lo que conocen para vivir así?
Tenemos el honor de que la fiesta de Purim los trajera a nuestra casa.
En verdad, fue una excusa para venir a Jerusalén.
Para ver si la ciudad seguía aquí.
Mi hijo y yo pensamos
que, como judíos, podemos hablar con sinceridad de las penurias recientes.
La gente tardará en olvidar la sangre que se derramó
por las crucifixiones del gobernador Pilato.
No deberían olvidar.
¿Alguna vez la gente estuvo satisfecha?
Si el enojo de la gente se estuviera calmando,
este método displicente tendría sentido.
Padre, no somos para nada displicentes.
Pero el enojo aumenta,
la nueva ciudad de carpas en el desierto crece.
¿Te refieres al campamento?
Ahora hay miles allí.
Sí. Lo pasamos de camino aquí.
¿Cuándo acabará?
¿Cuando lleguen a 5000 conversos? ¿A 100.000?
¿Pueden dejar de hablar de esa gente de una vez?
Dime, ¿qué quieres que haga exactamente?
¿Que los asesine en sus carpas?
Antipas, seguramente, la gente y tú, como su líder,
quieren que un sumo sacerdote tenga control de los acontecimientos.
No que se deje llevar por ellos.
Ni que lo gobierne a su antojo su amo romano.
Me encanta el olor a traición.
El pobre Caifás parece un hombre a punto de enfrentar a su verdugo.
Si hubiera que elegir entre él y el joven Jonatán para sumo sacerdote,
no sé a quién elegiría.
A ninguno.
Pero tengo que apoyar a uno de ellos
y después dejarle la responsabilidad a Pilato.
Señora.
Y estaba Zacarías de Beer-sheba,
un hombre apasionado que intentó seguir el ejemplo de Moisés
y conducir a sus amigos a través del Mar Rojo.
Se ahogó junto con ellos.
Y estaba Simón de Perea, valiente y con buenas intenciones.
Él creía que era un enviado de Dios,
pero solo hizo la vida de los judíos...
Pero solo hizo la vida de los judíos más difícil bajo el yugo de Roma.
Y hubo otro farsante, un impostor de Galilea,
el tal Jesús.
Tú eres Pedro. Te oí predicar.
Lo haces bien. Tal vez demasiado compasivo, pero...
¡Tengo algo que decir en contra de tu falso mesías!
¿Quieres oírlo, Pedro, o tienes miedo
de que desmantele tus engaños frente a esta multitud crédula?
Este hombre no ve y ni siquiera sabe que tiene los ojos cerrados.
Dice tener mucho conocimiento,
pero apenas se tropieza en la oscuridad y no lo sabe,
nadie puede llegar al Padre, excepto a través de Jesús.
Jesús es el camino, la verdad y la vida.
El tal Jesús no es más
que el falso profeta de pescadores analfabetos.
- Los enredó con sus mentiras. - ¡Juan!
Usas las palabras como un vendedor de rocas,
pero no tienen sentimiento, no tienen amor.
Yo amo las cosas que tú quieres destruir,
el templo en el corazón de Jerusalén.
Siglos de leyes y tradiciones que tu patética pandilla
llenaría de la misma manera que una pulga los zapatos de un hombre.
Habla con sencillez.
Si hay verdad en tus pensamientos, se te entenderá.
Aquí tienes una verdad simple.
Si se enfrentan al templo,
el templo los destruirá.
La simple verdad.
Aún si pudiera persuadir al sanedrín de que confíen en tu familia,
que se quedó de brazos cruzados ante las crucifixiones de nuestro pueblo.
- No podía... - Y aún si estuviera
dispuesto a defenderte
y así conseguirte el apoyo que necesitas para derrocar a Caifás
y curar las heridas que causaron,
¿no te daría vergüenza haber conspirado contra tu propio yerno?
Me avergüenza
no haber actuado antes y haber salvado a muchos del dolor,
a los que murieron y los que, como tú, perdieron a sus seres queridos.
Le pedimos que no deje que por esa falla haya más sangre y sufrimiento,
que no deje pasar la oportunidad para comenzar de nuevo.
Mi hijo Jonatán es un hombre íntegro
que realmente representaría al pueblo de Jerusalén.
- El único hombre que puede traer... - Hay muchas opiniones al respecto.
...tanto cambio como continuidad.
Antes de siquiera pensar en proponérselo a Pilato,
necesitarán el apoyo incondicional de Antipas.
Pilato querrá su aprobación para mantener el orden.
Si, con tu apoyo, podemos conseguir el apoyo de todo el sanedrín,
hoy mismo podemos hablar con Antipas.
No te arrepentirás, te lo prometo.
Este hombre quiere hacerlos creer en un mesías crucificado.
Deuteronomio dice:
"Aquel que cuelgan de un árbol o una cruz está maldito ante los ojos de Dios".
Pero Dios lo hizo resucitar y lo libró de los dolores de la muerte
porque no era posible que la muerte lo retuviera.
Eso dices tú, ¿pero quién de ustedes vio la resurrección? ¿Quién?
¿Tú? ¿Tú? ¿Tú? Solo los charlatanes
que necesitan que lo crean.
La gente ama a Jesús y la verdad de su mensaje.
¿Todos ustedes?
Ni siquiera toda Jerusalén.
Lo aman tan poco que lo ejecutaron.
Y así se cumplió la profecía de Isaías.
El mesías es un hombre apenado y acostumbrado al dolor.
Este hombre cree que es una muestra de éxito
que ejecuten a las personas que amas.
Solo estará contento cuando los maten a todos...
Como mataron a Esteban.
Si te quedas un momento más, te juro que...
te arrancaré la cabeza.
No te preocupes. Ya oí suficiente como para ver
que la razón no los hará ver sus engaños.
Pero nos volveremos a ver.
Se los aseguro.
Rabino Gamaliel,
¿por qué querrían los blasfemos del desierto terminar con todo esto?
No te preocupes por ellos.
Vuelve a tu estudio.
Mejora tu entendimiento y después...
Sí, pero simplemente no ven
que esto, todo esto, es el alma de Jerusalén.
Intenté decírselos, pero no entienden razones.
Entonces, Saúl, no gastes más energía
tratando de corregir sus errores.
Veo que tienes un camino trazado de erudito a rabino,
de rabino a miembro del sanedrín, tal vez.
¿Quién sabe?
Esos hombres hacen lo mismo que el sanedrín.
Trabajan para preservar lo viejo al renovarlo.
Lo que Pedro, el pescador,
y los otros quieren hacer es destruir lo viejo,
reemplazarlo con lo nuevo.
Tengo que encontrar la manera de detenerlos.
Tengo que hacerlo.
Creo que nos fue bien.
Para ti, regalo de aniversario.
Después de que te fuiste, mi esposa me recordó
que nos conocimos en Purim hace 10 años.
Yo era sumo sacerdote, tú, tetrarca de Galilea y Perea.
Tratábamos de deshacernos el uno del otro.
Y aquí estamos, aún intentándolo.
Por favor.
Tu suegro y su hijo
quieren sacarte la envestidura.
Ahora bien,
¿qué vas a hacer con los fanáticos del desierto?
El cabecilla del culto, al que siguen, es de Galilea.
Eso me hace quedar muy mal.
Pronto se cansarán de las privaciones
que implica seguir a su mesías.
Pero ¿qué pasa? El desacuerdo se convierte en rebelión.
La respuesta de Roma podría ser devastadora.
Resuélveme ese problema, Caifás.
Y si este intento de derrocarte llega a Pilato,
contarás con mi apoyo.
Sabemos que está conspirando con mi padre y mi hermano.
¿Debería saber de qué está hablando?
Ustedes tres no ganarán esta batalla.
Mi esposo seguirá siendo sumo sacerdote,
- y sufrirán por su traición. - La marea se está volviendo
en contra de su esposo, y no puedo pararla.
Si no lo aceptan, los dos terminarán ahogados.
Ni te imaginas los problemas
que tiene el sumo sacerdote,
¿y tú crees que debería traerlo a hablar contigo?
- Sí. - Vuelve en tres días.
La respuesta será la misma,
pero quizá me olvide de ti.
En tres días, el peligro en que está el templo podría duplicarse.
- ¿En qué peligro está el templo? - Disculpe,
solo me refería a los seguidores del falso mesías
que se reúnen en el desierto.
Venga conmigo.
- ¿Quería verme? - Gracias por su gentileza.
Leí mucho en el archivo del templo sobre la gran historia de su familia.
Y espero que, con todo respeto...
¿Podríamos tener un poco menos de respeto?
- El tiempo apremia. - Claro.
Creo que tenemos un interés común,
el deseo de librar a Jerusalén de una peste,
los pescadores y sus seguidores, que son cada vez más y más fuertes,
fuera de las murallas de la ciudad.
¿Y qué alimenta su deseo de no verlos más?
Me ofenden con sus acciones para socavar el templo.
Su rebeldía me ofende.
Su desafío al sanedrín,
que no podría haber sido más definitivo en su veredicto de que...
¿Qué es exactamente lo que quiere?
La autoridad...
...para actuar en su nombre y resolver el problema,
deshacerme de los blasfemos de una vez por todas
de manera que no quede ni su recuerdo.
No puedo dejar de pensar en Esteban.
No seas tan hombre.
¿Qué?
¿Ves a las mujeres en el funeral?
Lloran, gimen, gritan de dolor
para que todo el mundo se entere.
Y mientras sufren abiertamente,
los hombres miran el suelo
y ponen cara triste.
No lo reprimas. Deja salir el dolor.
Honra a Esteban y sé nuestro líder, Pedro.
Necesito que me dé la misma autoridad
que le daría al rango menos importante de la Guardia del Templo.
¿Autoridad para usar de que manera?
Y a 20 hombres de esa guardia.
Su fuerza es su popularidad.
Quiero quitárselas.
Tienen preguntas.
Preguntan: "¿Por qué Él me llamó Su piedra?"
Preguntan: "¿Soy los cimientos?
¿Es aquí donde se construirá su Iglesia?"
Hay solo una piedra de apoyo, ¡y se llama Jesucristo!
Y su Iglesia no está aquí. No son esas carpas ni esas paredes.
Son ustedes, todos ustedes.
Ustedes son Su Iglesia.
Y como esos a los que pedimos que crean a pesar de que no vieron la resurrección,
tenemos que deshacernos del miedo,
incluso aunque sepamos que seremos perseguidos.
¡Tenemos que ir a Jerusalén
y predicar la palabra para construir Su Iglesia!
Reclute a sus propios hombres.
Yo les pagaré.
Disculpe,
¿no sería beneficioso para usted que lo vean como el artífice?
Necesitamos recuperar el verdadero mensaje de nuestra fe
de las manos de las familias del templo y sus amos en Roma.
Crucificaron al hombre que les dijo:
"Yo soy la luz del mundo.
El que me sigue, no andará en tinieblas".
Y lo vi con mis propios ojos.
Acabamos de enterrar a un hombre,
un buen hombre y amigo,
lo apedrearon porque se atrevió a hablar con la verdad.
Era joven, como ustedes.
Sangró y sintió dolor, igual que ustedes.
Su madre llora por él, igual que lo harían sus madres.
Pero tenía un ansia ardiente de decir la verdad sobre la palabra de Dios.
Con la autoridad que me otorga el sumo sacerdote Caifás,
yo, Saúl de Tarso, acuso
a todos los presentes ¡de apoyar un acto de blasfemia!
¿Ven esto? Los amigos de Roma nos enfrentan.
¿Esta es la respuesta? ¿La violencia?
No me subestimen.
Se los llevarán a todos y pondrán sus nombres en una lista de infractores.
Esta gente no ha hecho nada malo.
¡Una ofensa más y deberán enfrentar la corte del sanedrín!
Llévennos a nosotros. Usen nuestros nombres.
- Somos nosotros a quienes deben arrestar. - No.
Ustedes dos se pueden ir.
Esta gente pronto entenderá el riesgo de estar en su compañía.
Tú y tus hombres no son contrincantes
para el fuego del Espíritu Santo que llevamos dentro.
¿En serio?
Veamos el fuego de quién arde más.
¡Llévenselos!
Debilité a los fanáticos aislándolos,
volviendo a sus seguidores en su contra.
¿Intimidando a los ciudadanos de Jerusalén?
Había un problema que nadie parecía poder resolver.
Tú tampoco lo has resuelto.
Saben que los perseguirás si escuchan a los predicadores en Jerusalén,
así que se van de la ciudad para escuchar lo que tienen para decir.
¿Realmente pensaste que el tal Saúl sería un obstáculo para nuestra misión?
El templo no aceptará esto,
no dejarán que siga por mucho tiempo.
¡La ciudad no es segura!
Parece que tu héroe, Saúl,
no pudo resolver el problema del campamento nazareno.
¿Dónde están los otros dos conspiradores?
No vine a discutir.
Vine a pedirte que muestres un poco de dignidad,
que reconozcas que la voluntad del sanedrín se está volviendo en tu contra
y que, por el bien de la familia, renuncies.
¿Por el bien de la familia?
Por el bien de esta familia, tú, que como sumo sacerdote
no tuviste la inteligencia para asociarte a Roma.
Tú, que dejaste un lío tremendo que yo tuve que resolver.
¿Tú conspiras contra mí?
Ahora tengo que escuchar el sermón de un viejo amargado y fracasado,
¿por el bien de la familia? Sal de mi casa
antes de que olvide que eres el padre de mi esposa y te apuñale.
Hablaremos con Pilato.
Debes elegir a Caifás y no a su cuñado.
¿Sí?
No me digas qué hacer.
No deberías descartar una alianza de 10 años sin una buena causa.
¿Te gusta Caifás o su esposa?
Dicen que se están convirtiendo en mejores amigas.
Minerva, la diosa de la sabiduría.
Minerva, ¿cuál de estos dos hombres será sumo sacerdote
y cuál se pudrirá en el desierto?
Nada.
Muy decepcionante.
Se rumora que sabías de la conspiración contra mi vida y no hiciste nada.
- ¿Es verdad? - No, qué ridiculez.
Y se rumora que tienes un espía aquí en mi palacio.
Y también que visitas el campamento nazareno todas las noches
y rezas con ellos.
Por lo que, han sugerido,
que no eres apto para seguir en tu puesto.
- ¿Algo de eso es verdad? - Nada.
Son mentiras de aquellos que quieren debilitarme.
Tú mismo te debilitas al no...
¡Suficiente!
No perderé el tiempo distinguiendo entre la verdad y la ficción
como una madre con hijos que se pelean.
Tiberio decidirá.
Una vez conocí a un griego
que tomaba todas las decisiones tirando una moneda.
¿La cara del emperador o la divina Livia?
¿Debería felicitarte por tu ambición?
¿O te condeno por esparcir rumores sin fundamento?
Cara, te condeno.
Livia, te premio.
Cara.
Entonces te condeno por tu mediocre traición.
Esos pescadores y sus seguidores, ¿alguien se está haciendo cargo?
Sí, con firmeza y de una vez por todas.
A menos que quiera ser amado por todos,
el trabajo del sumo sacerdote no es difícil.
Debe cumplir con lo que Roma espera de la provincia de Judea,
y resistir las muchas, a menudo irracionales, demandas de su pueblo.
Hay muchachas en la cocina que pueden hacer eso.
Perros de la calle.
Hasta un burro.
Cara, te quedas.
Livia,
pondré a un burro como tu reemplazo.
Tómala, Caifás.
- Cara. - Excelente.
Ustedes dos se pueden ir. Necesito hablar con el sumo sacerdote.
Y la lección es, no jueguen a la política a menos que sean buenos.
Esta moneda
tiene dos caras.
Así es, ¿no?
- Veremos. - Por orden de Caifás,
que seguirá siendo sumo sacerdote, queda fuera del sanedrín.
¿Aunque fueron su padre y su hermano los que idearon la conspiración?
Y se irá de Jerusalén si no quiere que lo arresten por traición.
Todo comenzó con el asesinato del nazareno, Jesús.
Todas sus intrigas e interferencias los harán caer, tarde o temprano.
Intenté hacerlos entrar en razón, pero no quisieron escuchar.
Quise meterme entre ellos y sus seguidores,
pero parece que prefieren la doctrina idiota del nazareno.
Esto te da completa autoridad para que te deshagas de ellos.
Permanentemente.
Haz lo que sea necesario.
Lo que sea.
Les diré algo sobre esta gente.
Esta gente quiere derribar el templo,
el templo,
la mano que guía en sus vidas y la mía,
la fuente de la sabiduría.
Y creen que nadie,
nadie, se los impedirá.
Pasan por alto la decisión del sanedrín,
que los llamó blasfemos.
Al otro día, uno de ellos entró al templo
a proclamar su blasfemia.
Y a pesar de que...
Y a pesar de que la gente de Jerusalén hizo justicia
y lo apedrearon,
siguen reclutando
a los crédulos y los débiles de carácter.
¿Decimos "suficiente"?
¡Suficiente!
¿Les rompemos la cabeza?
¡Sí!
Con espadas y garrotes y los puños,
les diremos:
"¡Váyanse de estas tierras,
o se irán de este mundo en una mortaja de sangre!"
- ¡Sí! - ¡Sí!
¡Sí!
¡Agarren sus armas!
¡Agarren su armadura!
¡Síganme!
¡Salgan!
Tengan esto en cuenta y que se sepa.
Esta gente está siendo arrestada por ayudar,
dar cobijo y alimentar a los seguidores del falso mesías.
Serán...
serán encarcelados.
Cualquier otro que haga lo mismo que ellos también pagará con su libertad.
Y no piensen en salir corriendo al desierto
para que los ayuden sus amigos.
Ahora les toca a ellos.
¡Ya viene!
¡Saúl está volviendo!
Trae hombres con espadas.
¡Tomen todo lo que puedan!
Saquen a todos de aquí.
- Por aquí. - ¡Ve con ellos!
- Deberíamos volver a Galilea. - No.
Tenemos que mantenernos juntos.
Nos reuniremos en Jerusalén.
Ahora tenemos que irnos.
No. Yo me quedo.
No me intimidarán este hombre y sus amenazas.
No dejaré que lo enfrentes solo.
No estará solo.
Esta era mi tierra. Yo me quedo.
Yo también.
Hay muchas maneras de darle la bienvenida a la visita.
Nos vemos en Jerusalén.
¡Por favor, apresúrate! ¡Corre!
Mezcla con cuidado.
Si mezclas demasiado, no funcionará.
¡Vamos! ¡Más rápido!
Toma mi mano.
Ve, Santiago.
Arrasen con todo.
Quémenlo.
Quiero que no quede rastro de que estuvieron aquí.
¡Ahora!
Es demasiado tarde.
No. Sabe lo que hace.
¡Por allí!
¡Ahí!
¡Agárrenlo!
Veamos el fuego de quién arde más.
¡No!
¡No!
¡Te aplastaré!
¡Inténtalo!
¡Inténtalo!
Traducido por: María Belén Bustos
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