All language subtitles for A.D.K.a.E.S01E05.The.First.Martyr.1080p.NF.WEB-DL.DD5.1.H.264-SiGMA_track4_[spa]

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Original subtitles

PREVIAMENTE EN A.D.

El asesino vino por mí.

Crucificarán a 10 judíos cada día hasta que yo tenga

al hombre que intentó matarme.

- Papá. - Su nombre y dónde encontrarlo.

Si yo te encontré, ellos te encontrarán.

Se llama Boaz.

Ningún lugar es seguro.

Hay un lugar. Hay gente que puede perdonarme mis pecados.

Soy Esteban.

- Quítate, muchacho. - No.

Ananías, ¿qué tienes en el corazón que mientes al Espíritu Santo?

Cuando tu esposo y tú vendieron su casa,

¿se quedaron con algo?

Puede que sí, pero ¿qué importa?

Mentiste. No solo a nosotros,

sino a Dios.

Vamos. Muévanse.

¿Qué debemos hacer?

Esperar más tiempo.

- No, escuchen. - Deben ganarse su manutención.

De mis hijos, uno sirve. El otro es un inútil.

¿Creen que sabe que la gente piensa eso?

¡Corran!

Me tienen miedo.

Lo que les pasó a Ananías y Safira no fue culpa tuya.

Fue la voluntad de Dios.

¿Por qué quiere Dios que la gente de este lugar

me mire con miedo en sus ojos?

¿Ves miedo en los míos?

Ellos tienen fe. Con el tiempo, entenderán.

Este debe ser un lugar de felicidad.

¿Cómo puede ser un lugar alegre

si crucifican a más de los nuestros a diario en Jerusalén?

Hay mucho dolor y desesperación.

Por eso vino mi hijo.

Para liberarnos de eso.

¿Hay noticias de Boaz?

Nada, Gobernador.

Hay una boda hoy en la parte occidental.

Estoy seguro de que entre ambas familias, encontrarán a quienes busca la justicia.

Tomen a 10 mujeres

y crucifíquenlas.

Sí, Gobernador.

¿Tienes algo qué decir?

- ¿No conoces la compasión? - No.

No hago más de lo que les haría a unos soldados insubordinados.

Dios castigó a Ananías y Safira

por mentirle al Espíritu Santo.

Este campamento está concentrado en eso,

y este miedo está paralizándonos a todos.

Pero nuestro mensaje es de amor y esperanza.

Entonces, ¿qué debemos hacer?

Hay gente sufriendo en Jerusalén,

y podemos ofrecerle seguridad aquí.

Compartamos lo que tenemos.

Si no, somos iguales a quienes Dios ha castigado.

Entonces debemos ir a Jerusalén sin importar cuán peligroso sea.

- Retrocedan. - ¡Deprisa!

Ahí vienen. Reconozco sus pasos.

- Allí están de nuevo. - ¡Huyamos ahora!

¡Fuera del camino!

David, ¡mira!

Procedamos a lo que vinimos.

¿Qué quieren de nuevo?

No los mires a los ojos.

Ya pasaron. Rápido, vamos a casa.

Maya. Ella es Tamar.

Perdió a todos sus allegados.

Necesita una amiga.

¿Buscamos un lugar dónde quedarte?

Hay esperanza.

Nos dieron un nombre: Boaz.

Se acercan.

Ya encontraron a su prometida. Ella podría llevarnos a él.

¿Eva?

Sabemos que fue Boaz quien asesinó al soldado romano.

Y tú también.

- No puedo ayudarte. - Es Jerusalén quien pide ayuda,

porque sacrifican a su pueblo a diario si él no aparece.

Si él ama a su pueblo de verdad,

dará su vida por la de ellos.

Pierdes el tiempo.

Te lo ruego, Eva.

Si sabes algo, un nombre o un lugar, cualquier cosa, debes decirme.

Lo siento, no sé nada.

No es traición salvar la vida de cientos de judíos inocentes.

Todo saldrá bien. Estos hombres nos ayudarán, estoy seguro.

Sí.

Perdona nuestra intrusión,

pero esta gente está desesperada.

¿Puedes ayudarlos?

¿Incluso a los que no son creyentes?

- ¿Cómo te llamas? - Felipe.

- ¿Cómo llegaron aquí? - Yo los traje.

Te oí hablar.

Santiago me bautizó.

Y de alguna forma, yo sabía que vendrías.

Debemos sacar a esta gente de la ciudad lo antes posible.

¿Cómo?

Los romanos están allá buscando gente para crucificar.

Llévenlos al campamento.

Vayan en grupos pequeños. Usen rutas distintas.

¡Romanos!

- Allá. - Sí, señor.

Felipe, ¿puedo confiar en ti para organizar a esta gente?

Sí.

¡Ahora!

Fuiste tú, ¿no?

La boda judía, tú les avisaste.

Mira cómo le hablas a la esposa de tu Gobernador.

Me pregunto cómo reaccionaría si supiera que ella intentó sabotear su orden.

Tú y yo fuimos los únicos que la oímos.

Vi cuánto te desagradó.

Soy un soldado. No tengo opiniones.

Y Roma prospera por hombres como yo que obedecemos órdenes.

Sí, por supuesto.

Lo cual te conviene porque te libra de cualquier responsabilidad.

¿Qué creíste que pasaría?

Tuvimos que sacarlas del mercado, todo por culpa tuya.

¿Ellas merecían más la muerte o la merecían menos?

Ella oculta algo. Lo sé.

Y vendrá.

Créeme, vendrá.

Entiendo que las cosas no salieron como estaban planeadas hoy.

¿Cree que es posible que supieran que ustedes iban?

¿Que alguien les avisara?

No lo creo.

No había ninguna señal de que alguien hubiera huido.

Pero ¿no había mujeres en el mercado hoy?

Los hombres las mantuvieron fuera del alcance de la vista.

Confío en ti, Esteban,

por lo cual quiero que Felipe y tú cuiden el campamento.

¿En serio?

Está creciendo muy rápido, mucha gente se ha convertido.

Pedro, leo y estudio las Escrituras desde que tenía 13 años.

Sé páginas de memoria

y hablo, leo y escribo en cuatro idiomas.

Dios tiene un fin para cada uno. Tienes el tuyo, y yo, el mío.

Y ese no es el mío.

Nací para predicar.

Esteban.

Quizá yo pueda aprovechar tus conocimientos.

¿Eva?

Créeme, no sé dónde está,

pero dijo que iba para un lugar

donde la gente le perdonaría sus pecados.

Ven conmigo.

¿Por qué me trajiste aquí?

- Te dije lo que sé. - Sí,

pero si mi esposo regresa sin nada, tendré que considerar

si nos confundiste deliberadamente

- y qué verdad puedes ocultar. - Te dije la verdad.

Ojalá esté allá.

- Vamos. - ¡Vamos!

Dios dijo: "Hágase la luz", y la luz fue hecha.

¿Es esta la palabra para "Dios"?

Muy bien.

Creemos que el hombre que Pilato quiere está aquí.

Se llama Boaz.

Lo conoces, ¿verdad?

Él buscó alianza una vez.

Si está aquí, debes entregarlo a la justicia.

Sí.

Si está aquí.

Déjame recordarte que si no lo entregas,

Roma vendrá por él

y borrará este campamento de la Tierra en menos de una hora.

Si lo creyeran aquí, ya estaríamos muertos.

Lo invito a que lo busque.

¡No me pongas a prueba!

Hay cientos de personas inocentes aquí.

Por el bien de ellas, ruego a Dios que digas la verdad.

Le quitaste la vida a un hombre. Eres un asesino.

Igual que tú. Supe que mataron a marido y mujer.

¿Crees que fui yo? ¿Que tengo tanto poder?

Solo Dios decide quién vive y quién muere.

Dios y los romanos.

¿Cuántos judíos murieron en manos del hombre al que maté?

No es suficiente razón. ¡No puedes justificar el asesinato!

¿Por qué no me entregaste a Caifás?

¡Porque solo Dios decide quién vive y quién muere!

¡No me obligarán a decidir la suerte de un hombre!

Te daré albergue.

Pero no puedo obligarte a entregarte, ni lo haré.

La base de aquello en lo que creemos aquí

es el amor a todas las personas.

Lo único que puedo hacer

es perdonarte.

¿Aunque sepas que Roma vendrá a buscarme con seguridad

y destruirá este lugar?

Mi fe está en Dios. Si es Su voluntad,

que así sea.

Sumo Sacerdote.

¿Quién eres? ¿Qué quieres?

Soy el hombre al que busca.

Soy Boaz.

¿Por qué algunos hombres

se empeñan en jalarle la cola a la serpiente?

¿Es un deseo de muerte?

¿O es una vaga noción de heroísmo?

"Soy el hombre que..." esto, aquello o lo otro.

El heroísmo es para cuentos infantiles.

Pero los monstruos son reales

y no se les puede matar.

Si lo intentas, les sale otra cabeza que vuelve a morderte más duro.

Entonces, ¿qué hacer?

Apaciguarlos, halagarlos,

alimentarlos hasta que sean gordos e indolentes

y olvidar que son monstruos.

Y con el tiempo,

ellos se marchan.

Usted desprecia a Pilato más que yo.

Y sé que en el fondo,

lo que más quisiera de corazón

es que yo lo hubiera matado.

Él está aquí si quieres verlo.

¿Para que muera

sabiendo que yo lo traicioné?

Si de algo sirve, no lo hiciste.

No fue hallado por ti. Se entregó.

Pareces prendada a ella.

Recuerdo cómo se siente.

Yo tenía su edad cuando mi madre murió,

y no quise que volvieran a dejarme sola.

Fuiste maravillosa con ella hoy.

Pero no debes creer que es tu responsabilidad.

Pero sé cómo se siente.

- Sé qué necesita. - ¿Y crees que puedes dárselo?

Alguien debería. ¿Por qué no yo?

Porque eres una niña aún, Maya.

Quizá por eso quiera mi compañía.

Porque soy como ella.

No soy adulta.

Soy una amiga.

Por fin tenemos a Boaz.

- Gracias por acudir a mí. - Fue un riesgo.

No. Lo que sea por regresar por fin a la normalidad.

¿Normalidad? ¿Qué es eso?

El asesino será castigado por su crimen,

y las represalias acabarán.

Y el equilibrio natural de las cosas se restaurará. ¿Es eso?

- ¿Perdón? - Pareces creer que antes de Boaz,

todo era como debería ser.

Había estabilidad.

Nuestras naciones difieren, pero...

Vivimos bajo la suela de la tiranía romana,

un ejército invasor que drena nuestros recursos

y realiza masacres.

Estamos esclavizados.

Pero estás aquí conmigo, libre en este momento, ¿no?

Solo porque me lo permites.

Y a cambio, esperas que actúe como súbdita agradecida

porque eres una de ellos, eres romana.

Ustedes son el problema.

¡Muérdete la lengua, pequeña serpiente!

No presumas conocerme. Podría costarte caro.

Ya está. ¿Lo ves?

Al menos sabemos qué terreno pisamos.

¿Cómo lo encontraron?

La información puede ser tan eficaz como la fuerza.

Eres el asesino. Pruébalo.

Muéstrame dónde atacaste.

No. Aquí. En mí.

Así es. Más cerca.

Ahora muéstrame.

Al menos él murió rápido.

Pero tú morirás muy lentamente,

durante muchos días,

como escarmiento para que todos vean.

¿Qué se siente al estar así de cerca?

Es tentador.

Será interminable tu dolor, por lo que hiciste.

¡Séquito!

No solo Boaz murió una semana antes de lo que yo quería,

sino que de alguna manera, permitió que su asesino huyera.

¡Explíquese!

Cometí un error.

Debí anticipar un intento para callarlo.

Debí ubicar hombres en los techos donde atacó.

Al no hacerlo, le facilité la huida.

¿Por fin lo altera esta ciudad que hostiga?

Un solo error podría perdonarse,

pero este no es un solo error, ¿o sí?

Acepto cualquier castigo que le complazca.

Fuera de mi vista.

¿Quién era él?

Un hombre de gran convicción,

pero trágicamente desorientado.

Déjanos.

Sálvame, Dios

Pues las aguas me inundan el alma

Estoy hundido en cieno profundo

Donde no hay donde pisar

Entro en aguas profundas donde las riadas me inundan

Cansado de llorar, tengo la garganta seca

Cansado de llorar, tengo la garganta seca

La vista me falla mientras espero a mi Dios

La vista me falla mientras espero a mi Dios

- Ellos me odian sin motivo - Ellos me odian sin motivo

- Son más numerosos que mis cabellos - Son más numerosos que mis cabellos

No juzguen al hombre aquí expuesto.

Eso le corresponde a Dios.

Lo único que podemos hacer es perdonarlo,

como debemos perdonar a todas las personas

y demostrar amor a todos los hombres.

Solo entonces encontraremos la salvación, cuando nuestro Señor Jesucristo regrese

para establecer el nuevo reino de Dios en Jerusalén.

Llévenselo.

- ¿Lo detengo? - No.

Deja que les cuente a los demás. Vendrán por su amigo.

Y estaremos esperando.

Muy bien.

¿Qué pasa? No hemos hecho nada.

No.

Pero lo harán. ¡Arréstenlos!

¡Suéltenme!

Pedro. ¿Estás bien?

¡Sal de aquí!

- ¡Tú también! - ¡Sí, entra allí!

Pedro.

¡Entra!

¡Tú! ¡Adentro!

Esto no es bueno.

Nos esperaban.

Algo horrible nos sucederá.

Pero marcará el comienzo de algo maravilloso.

Al final, él sabe.

Gracias por hacerlo rápido.

No se hizo por amabilidad.

Era para salvar vidas. Boaz lo sabía.

Él era prescindible.

Tendrán que reemplazarlo.

También estoy en esto ahora. Enséñame como le enseñaste a Boaz.

Enséñame a matar.

Amigos míos, llegó la hora.

¿Adónde nos lleva?

Al templo.

Nuestra nación está envenenada.

Aléjense del odio.

Aléjense de la violencia.

- Jesús es la luz del mundo. - ¡Amén!

Abran sus corazones.

Oigan nuestro mensaje de esperanza y amor a todas las personas.

- Vengan. - Jesús es el buen pastor.

La gente no actuaría así si supiera

que el reino de nuestro Señor Jesucristo está por llegar a Jerusalén.

¡Muévanse!

- Él es la resurrección... - Él. Él. ¡Llévenselos!

...¡y la vida!

Mateo.

Supongo que no tiene sentido preguntar,

pero quiero saber cómo huyeron de tu celda.

Solo puedo suponer que tienen experiencia en abrir cerraduras,

habilidad que los razonables asociarían con delincuencia.

Muy bien. Se les acusa de enseñar el nombre de un falso profeta.

Desafían el templo y planean descarriar las almas perdidas de esta ciudad.

¿Qué tienen para decir a tu favor?

¡Respondan!

Por respeto a los ancianos sabios del Sanedrín,

no defenderemos nuestras creencias.

Solo sabemos que son ciertas.

No puede haber defensa o aclaración

ni mitigación de la verdad, sencillamente existe.

¿Y cuál es la verdad?

Dios resucitó a Jesús de entre los muertos,

lo sentó a su diestra cual Príncipe y Salvador.

Y fue Su espíritu el que nos liberó de sus cadenas.

Sabes que decir eso

los condena como falsos profetas, de acuerdo con la ley.

Solo hay un resultado.

Serán lapidados.

Tan pocas palabras pronunciadas

para condenar a muerte a tantos.

Rabino Gamaliel, ¿encuentra fallas en nuestra aplicación de la ley?

No, probablemente no.

Pero como presidente del Sanedrín,

debo intervenir en los asuntos que me suscitan interés.

Claro, pero ¿qué más se puede decir? Los hallaron culpables...

Sí. Es muy decepcionante.

Pero me pregunto, ¿no recuerdan

los entusiasmos de su juventud

y haberse dejado llevar por ellos?

Su sabiduría es sumamente valorada y reconocida por todos, pero...

Pero debo sentarme ya, ¿no?

No puedo hacerlo.

La conciencia me remuerde por nosotros dos.

Dejen en paz a estos hombres.

No son peligrosos.

Si lo que dicen es falso,

no saldrá nada de eso,

y con el tiempo, se desvanecerán.

Pero si es verdad, y los destruyen,

ustedes estarán contradiciendo a Dios.

Tras considerar la sabiduría de Gamaliel,

se acuerda la reducción de la condena.

Pero ¡serán azotados en un lugar público

para que todos conozcan su culpa!

¡Vamos!

Si no obedecen al Señor, su Dios,

si no siguen cuidadosamente todos Sus mandamientos y decretos,

serán maldecidos en la ciudad y también en el campo.

El fruto de su vientre recibirá maldición.

Los cultivos de su tierra,

los becerros de sus manadas, los corderos de sus rebaños.

Recibirán maldición al entrar y al salir.

El Señor les enviará maldiciones, confusión

y reprochará todo lo que hagan

hasta que queden destruidos y les llegue la ruina repentina

por la maldad que han hecho al renunciar a Él.

Todos sabíamos que debíamos hacer sacrificios.

Fue lo que Jesús nos dijo, Esteban.

No como este.

¿Vamos a casa

en Galilea?

¿A vivir allá?

¿Por qué no?

El campamento está instalado. Está creciendo.

Ya no necesitas estar aquí.

- ¿Es eso lo que quieres? - Sí.

Pero no puedes hacerlo, ¿o sí?

Cuando estás en casa,

atrapas peces, los vendes, puedes limpiar un barco, yo puedo, cualquiera puede.

Pero aquí es distinto.

Eres distinto.

Hasta tu nombre es distinto.

Eres Pedro.

Nadie más puede serlo.

Y por eso me voy a casa.

¿Cuándo?

Mañana.

Tamar decidió que soy la única que puede mantenerla a salvo,

y no puedo hacerlo aquí.

Te extrañaré más de lo que puedas imaginar.

Debemos gobernarnos a nosotros mismos de acuerdo a nuestra ley

para que esta ciudad y su gente

no vuelvan a quedar sujetas a la justicia romana.

Todo eso está muy bien,

pero según entiendo, Boaz se entregó por su propia voluntad.

¿Son estos los hombres que dicen guardar la ley de Moisés?

¡Ustedes recibieron la ley a través de los ángeles,

pero no la obedecieron!

Son iguales a nuestros ancestros.

¿Existió algún profeta al que no persiguieran?

¡Basta!

- ¿Cuál es la causa de esto? - El castigo injusto a hombres de bien.

Cuidado con tu lengua.

La condena fue impuesta bajo los ojos de Dios en Su morada.

¿Te refieres a este templo?

¿Creen que Dios se encerraría en una casa construida por hombres,

siendo que él lo creó todo?

Ten cuidado. Estás solo en esto.

¿No dijo Jesús: "Destruiré este templo y lo reconstruiré en tres días",

antes de resucitar de la muerte a la que lo condenaste?

- Que haga silencio. Cállenlo. - ¡Mira aquí conmigo!

¡Veo los cielos abiertos,

y a Cristo parado a la diestra de Dios!

¡Blasfemo!

¡Maten al blasfemo! ¡Mátenlo!

Señor, Jesús, recibe mi alma.

No tomes en cuenta este pecado.

Traducido por: Sonia Dyfan

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