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¿Algo para este pobre cojo?
PREVIAMENTE EN A.D.
En nombre de Jesús de Nazaret, levántate y anda.
Dios hizo a Jesús su Mesías.
Háganlos callar ahora.
¡Pedro!
Juan, quizá nunca salgamos de aquí.
Pilato visitará el templo en Pentecostés.
Boaz, es la abominación que los profetas decían.
Nuestro momento ha llegado.
¡Cornelio!
Espero que tu causa valga la muerte.
Yo espero lo mismo.
Marco Druso fue encontrado muerto.
Hemos arrestado a un grupo de hombres.
Ejecútalos.
Entreguen al asesino.
Bendito sea el nombre de su glorioso reino por siempre y para siempre.
Un amigo tuyo asesinó a un amigo mío.
¿Quién es él?
Solo termina.
Otros pagarán el precio por las cosas que has hecho.
Si dices un solo nombre, podrías salvarlos.
¿No es lo que querías? ¿Poder?
¿Cómo se siente?
Bien. Se siente bien.
Debo expresar nuestro profundo malestar.
Claro, que es tu derecho de hacer justicia por una muerte romana,
pero matar a tres judíos en el templo no es...
Ábrelo.
¿Qué es esto?
El oficial romano que fue asesinado.
Nos consterna que alguien pueda hacer esto en el templo.
El sicario venía por mí.
No se repetirá una nueva ofensa.
Y si no tenemos al propio sicario,
10 judíos serán castigados en su lugar.
¿Castigados?
Crucificados. Hoy.
Gobernador, yo estoy...
¿No hay otra forma para resarcirlo?
Y mañana. Y el día después. ¿Entiendes?
¿Cuántos días?
Diez judíos serán crucificados cada día
hasta tener al hombre que intentó matarme.
Anda, muévete.
¡Anda, muévete!
Solo son unos niños. Mírelos. ¿Qué han hecho?
Están encubriendo a un asesino.
Diez morirán cada día que él evada a la justicia.
Llévenselos.
Debemos retrasar el juicio de los seguidores de Jesús
hasta que el sicario de Pilato haya sido atrapado.
No, Anás.
Ahora el templo debe verse fuerte.
Necesitamos un juicio para poner fin al caos.
Déjame a mí al mendigo cojo. Yo me encargaré de eso.
¿Qué noticias hay del sicario, Reuben?
Les he preguntado a todos.
Reaccionarios, agitadores, contrabandistas e incluso bandidos.
Nadie sabe quién lo hizo.
Ve de nuevo. Presiona más fuerte.
Así que ha comenzado.
¿Te arrepientes de tus pecados?
Sí.
¿Crees que Jesucristo, el hijo de Dios,
quién murió en la cruz y resucitó al tercer día?
Sí.
Entonces en el nombre del padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
te bautizo.
Que el Señor te bendiga, hermano.
Regresa a la ciudad y espera nuestras órdenes.
Te hallaremos un lugar para quedarte antes de que anochezca.
- También iré a Jerusalén. - ¿Qué?
Necesito saber qué es lo le pasa a mi padre.
María, ¿por qué no te vas con ella? Nos haremos cargo.
¿Pedro es tu padre?
He escuchado mucho de él. Soy Esteban.
Maya.
¿Puedo ir contigo?
Papá.
Su nombre y el lugar dónde está.
Está bien. No llores.
Eres una niña grande.
Déjala ir.
Luego les diré.
Vamos a morir hoy, Juan.
¡Cohorte!
Señor.
El nombre del sicario es Boaz. Pero ha huido.
Me decepcionas, Cornelio. Continúa como antes.
Puedes irte.
Boaz es judío.
Deberías dar el nombre a Caifás. Él podría hallar a alguien de los suyos.
¿Sugieres que me humille ante Caifás?
Roma no le pide favores a sus súbditos, Claudia.
¿Melek?
De pie.
¿Cuánto te pagaron los nazarenos para fingir que estabas sano?
Nadie me pagó nada.
Este hombre, Pedro, intenta destruir el templo.
Ayúdanos a evitar eso.
Es tu problema ahora.
Por aquí.
Andando.
Dime, Pedro.
Pedro.
Tu padre te llamó Simón, ¿o no?
Así es.
No obstante, "Pedro". ¿Quién te puso ese nombre?
Jesucristo de Nazaret.
- ¿No honras a tu padre, Pedro? - Sí lo hago.
Pero al parecer lo honras menos que a un hombre que murió por blasfemia.
Pedro es un sobrenombre, una muestra de cariño.
Simplemente significa: "Mi piedra".
Una roca puede ser algo para construir.
Un nuevo templo, por ejemplo.
O un arma.
Una piedra en una honda. La pregunta es, ¿cuál eres tú?
Dinos, ¿en nombre de quién sostienes que el cojo fue sanado?
¡Que todos sepan, incluyendo el pueblo de Israel,
que él fue sanado por el nombre de Jesucristo de Nazaret,
a quien crucificaste!
¿Dices que el Nazareno lo sanó solo, y no Dios?
¡Digo que él lo sanó en nombre de Dios, con el nombre de Jesucristo,
quien resucitó!
¡Mentirosos!
No hubo tal curación, solo engaño.
Sabemos que este...
Este milagro no era más que un teatro,
¡con actores interpretando personajes
para glorificar falsamente a su Nazareno muerto!
- Es verdad. - Eso es verdad.
Di algo.
¿Eres el mendigo conocido como Melek?
Lo soy.
Y has mendigado en el templo desde niño,
presentándote como cojo, ¿cierto?
Sí.
Sin embargo, hoy, ante los ojos de Dios, te vemos muy bien.
Porque nunca estuvo cojo.
Él simplemente encontró que aparentar ser un niño enfermo
era más efectivo para obtener dinero, ¿cierto?
A decir verdad, ante los ojos de Dios,
¿admites que estos hombres conspiraron contigo
para crear la ilusión de curación, una pretensión,
que ellos le llamaron un milagro?
Soy un hombre pobre.
Toda mi vida he mendigado aquí. Y estoy en deuda con este templo.
Bajo los ojos de Dios, diré la verdad.
Nací siendo cojo.
Nunca caminé un paso en mi vida.
No hubo engaño. Ningún fraude.
Alabo a Dios por este hombre, Pedro, y por el que llaman Jesús de Nazaret.
Alabo a Dios por curarme.
- Son inocentes. Libérenlos. - ¡Libérenlos!
- ¡Déjenlos ir! ¡Por favor! - ¡Libérenlos!
Así que el cojo fue curado. Caifás, no puedes hacer más.
- ¡Libérenlos! - ¡Déjenlos ir!
¡Liberen a esos hombres!
Serán liberados.
Pero con la condición de que no hablen
o prediquen el nombre de Jesús de Nazaret.
Si no cumplen esta condición, cumplirán una sentencia a cambio.
Nos ha juzgado.
Ahora debe juzgar, si en los ojos de Dios,
es correcto que lo obedezcamos en lugar de a Él.
Váyanse antes de que cambie de parecer.
Oré por ti, Pedro.
Hermano.
Toda esta gente. ¿Qué pasó?
Lo hiciste. Y simplemente siguen viniendo.
Simón.
¿Estabas preparado para morir?
Sí. Y esto es el resultado, estoy preparado para hacerlo de nuevo.
¡Pedro!
Mis amigos, cuando salí de aquí,
solo éramos unos pocos escondidos.
Tímidos. Esperando.
Pero ahora regreso y encuentro que, ¡somos demasiados para contarnos!
¡Sí!
Nos hemos encontrado mutuamente en fe, y ahora debemos honrar eso.
Debemos proveernos mutuamente mientras sacamos fuerzas uno del otro.
El hombre a tu lado está de pie porque estás sosteniéndolo.
Estamos unidos cuando cada uno de nosotros da lo que tiene
y toma solo lo que necesitamos.
¡El reino de Dios ya viene, y seremos capaces de entrar!
¡Sí!
Algunos tienen tan poco para dar.
Pero como dieron todo lo que tenían, ellos serán nuestros grandes benefactores.
¿Estás seguro?
¿Estás seguro de que quieres dar todo?
Bueno, ese fue el trato.
Y si lo que dicen es verdad, que el reino de Dios ya viene...
Si es que es verdad.
Pero si sí es verdad, ¿no quieres ser parte de él
y alejarte de toda la corrupción y miseria de allá fuera?
Perdóname. Quiero creer. De verdad lo quiero.
Solo creo que debemos ser cautelosos.
Sí.
Vendimos nuestra vieja casa por una nueva.
Todo lo que teníamos en el mundo,
se lo dimos a Él.
Es para construir, Pedro.
Sí, es él.
¿Eres Pedro?
- Sí, lo soy. - Por favor, vengan.
Mi hija está enferma. Si es tu voluntad, tráela de vuelta.
Sería la voluntad de Dios, no la mía.
En el nombre...
En el nombre de Jesucristo, que te sanes.
Niña, escúchame.
Caminé con Él, comí con Él, a Él lo llamé mi amigo.
En el nombre de Jesucristo, que te sanes.
Gracias.
Pedro, eso fue... Es decir... Necesitamos decirle a la gente sobre esto.
- Debemos ir al templo. - No predicaremos en el templo aún.
Dios está contigo. El Sumo Sacerdote debe verlo.
Dije que no.
Sé paciente, Esteban. El momento llegará.
¿Qué han hecho estos jóvenes?
Muévete, chico. Esto es asunto del gobernador.
Pregunté qué hicieron para recibir esto.
Hazte a un lado.
No.
No me obligues a cortarte la cabeza. Quiero que vivas.
¿Por qué?
Porque soy misericordioso.
Muévete.
¡Despejen el camino!
Pedro.
Dime qué te preocupa.
Todo está cambiando tan rápido.
Sabías que esto no sería fácil.
Van a suceder cosas malas.
A mí. A los otros. Cosas terribles.
Mi hijo te eligió por una razón.
Él sabía que tu fe era lo bastante fuerte para asumir la responsabilidad,
para ayudarte a convertirte en el hombre que nuestra gente necesita que seas.
Súbanlos ahí. Andando.
Sí, señor.
Pilato, ¿qué estás haciendo?
¿Alguna vez conociste a Marco Druso?
Aquí está. Asesinado.
Vino por mí.
Pero ahora construyo una montaña con sus cenizas.
Si te encontré, ellos podrán encontrarte.
Pero no te matarían rápido, como yo lo haría.
No les diría nada, Leví. Lo juro.
Pero no quiero que eso se ponga a prueba.
Si me ibas a matar, lo habrías hecho en la calle.
Entonces ¿por qué no?
Porque tomaste una vida romana.
Siempre y cuando no tomen la tuya, eres una inspiración.
Si uno lo puede hacer, también otros.
Entonces ¿qué propones?
Que desaparezcas.
Eres un hombre muy inusual, Juan.
¿Me conoces?
Vi tu juicio.
Ahora, estos días,
la gente mantiene un bajo perfil por miedo a la crucifixión.
Y sin embargo, tú...
Tuve una visión.
Y me manda estar aquí, en esta piedra agrietada.
Por si sirve de algo,
yo recomendaría no predicar aquí por el momento.
Veo que has prosperado. ¿Te conviene si no decimos nada?
Me decepciona que asumas que mi riqueza nos separe.
Cambiaría hasta el último centavo, con gusto, para oír tu mensaje predicado
al mundo desde este altar.
- Entonces ¿por qué no lo haces? - No me lo has pedido.
Ustedes mismos se confinan a los pobres y a los enfermos.
Soy pobre y enfermo en mi alma.
Pasé mi vida acumulando riquezas solo para hallar que mi lugar está tomado.
El hombre no tiene sentido.
Entonces ven conmigo ahora.
Únetenos en el nombre de Jesucristo, y el hombre estará completo.
¿Y qué hay de tu visión?
Creo que me condujo aquí para encontrarte.
El hombre con el que vine era un diplomático ambicioso confiable.
Pero estás extrayendo un sacrificio de sangre masivo
para apaciguar tu ira omnipotente.
¿Qué te sucede?
Soy un instrumento del poder romano.
Mis acciones son una expresión y un recordatorio del poder.
Y ese poder sostiene a Roma.
Es de suma importancia.
Nunca te involucrarás
en lo que claramente no entiendes.
Hay una historia,
y, es probablemente solo un medio para inflar el precio,
pero cuando compré esta tierra, me dijeron que el rey David hizo un campamento aquí.
- ¿Por eso lo compraste? - No.
Lo compré para hacer negocio.
Me costó un ojo de la cara.
Me alegra darte esta tierra.
Bernabé, es perfecto.
Un nuevo comienzo.
¡El hijo único de mi hermana,
un chico que acuné, enseñé y amé,
ahora está colgado de una cruz,
pagando una deuda que nunca fue de él!
- Amigo mío, me rompe el corazón. Ven. - José.
No quiero tus lugares comunes.
¡Lo que quiero, y lo que necesito, es que esto termine!
Has hecho una carrera por estar cerca de Pilato.
Haz que eso sirva de algo ahora.
Ningún lugar es seguro.
Hay un lugar. Gente que puede perdonar mis pecados.
Te encontrarán. Por favor, quédate aquí. Quédate conmigo.
No puedo. También te matarán.
Entonces déjalos.
Pedro.
Nos honraría si te nos unieras.
¿Puedo decir
que admiramos lo que has alcanzado aquí, Pedro?
Este campamento, toda esta gente, están aquí solamente
porque te oyeron hablar, incluyéndonos.
Ninguno de ellos es mi logro. Es el trabajo del Espíritu Santo.
Y nos honra su presencia.
Grito en voz alta para Dios que me puede oír.
Nunca lo he visto así.
La devoción de tu esposo es admirable.
En el día de mis problemas, busco al Señor.
Él toma consuelo en el olvido, y es humilde ante Dios.
En cuyo caso, todos somos cobardes.
No, él tiene una posición y una responsabilidad como ninguno.
Sostienes mis ojos para que no se cierren.
Tengo tantos problemas que no puedo hablar.
Grito en voz alta para Dios que me puede oír.
En el día de mis problemas, busco al Señor.
Boaz.
¿Vamos a hablar como hombres, o a reñir como niños?
Tú y yo ya hablamos.
Sí aún discrepamos, este lugar no es para ti.
Entonces temo que estamos a punto de reñir.
No te juzgo, y no sé por qué estás aquí.
Solo sé que crees en un curso de acción
que no toleraré o condonaré.
Pero si te arrepientes de tus pecados en nombre de Jesús...
Soy un hombre de Dios,
pero no reconozco el nombre de Jesús de las escrituras.
Recuerdo a Joshua, Salomón, al rey David. A todos los guerreros.
¿Estás tan perdido como para odiar?
¿Recuerdas los salmos, Pedro?
"Bendito sea el Señor. Mi piedra entrena a mis manos para la guerra".
Aquí hay gente que se aprovecha de nosotros.
Entonces nómbralos, y haremos que se marchen.
No. No es la forma.
Entonces ¿qué se debe hacer?
Todo lo que tenemos en el mundo, se lo damos a Él.
¿Te sientes bien?
¿Qué hay en tu corazón para mentirle al Espíritu Santo?
¿Qué?
Te quedaste con algo de dinero de la venta de tu casa.
¿Qué te hizo pensar hacer tal cosa?
Esto es absurdo.
Mentiste. No solo a nosotros, sino a Dios.
Entiérrenlo. Ahora.
Pedro.
¿Qué sucedió? ¿Dónde está Ananías?
Safira.
Por favor, habla con la verdad.
Cuándo tú y tu esposo vendieron su casa,
¿se quedaron con algo para ustedes?
No.
Mientes.
Sé que lo hicieron. El Espíritu Santo me lo dijo.
Quizá hubo algo, pero ¿qué importa?
Donamos un enorme monto, con mucha alegría.
¡Tiene importancia porque apostaron en contra del éxito de nuestra misión!
¡Apostaste en contra de Dios, Safira!
¿Cómo puedes conspirar para probar el Espíritu del Señor?
¡No fue malicia de ninguna manera!
¡Simplemente fuimos prudentes!
¿Dónde está Ananías?
Escucha.
Los pies del hombre que enterró a tu esposo
están afuera.
Y te van a enterrar a ti también.
Gobernador.
Vengo a pedir tu misericordia. Por favor, acaba con las crucifixiones.
No entiendo. ¿Fuiste atacado?
Es un ritual para conmemorar nuestro dolor.
¿Dolor?
¿Puedo hablar con franqueza? No parece bueno para ti.
¿En serio? ¿Cómo?
Tu principal responsabilidad como gobernador es mantener la paz,
pero has malgastado eso.
Debido a tus acciones, un sentimiento contra Roma inunda la ciudad.
Más sangre será derramada.
Sangre romana.
Tú tienes mil hombres. Nosotros tenemos un millón.
Tú, Pilato, provocarás una insurrección por tu error catastrófico,
y tu poder terminará, Pilato.
Sujétenlo.
Abre tu boca.
- Come. - No, no.
Cómelo.
No. No.
Dije que lo comas.
¡Seguiré como me parezca hasta que tenga lo que quiero!
¡No habrá piedad!
Leah.
La brutalidad de Pilato nunca encontrará al sicario,
pero tú sí.
Puedes acabar con esto.
Su nombre es Boaz.
Traducido por: Javier Osorio Muñoz
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