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¡Él merece morir!
¡Este hombre camina con el "Hijo de Dios"!
¡No es cierto! ¡No lo conozco!
PREVIAMENTE EN A.D.
Quiero ofrecer mi propia tumba como lugar de descanso final de tu hijo.
Fue muerto por repetir la blasfemia que era el hijo del Mesías.
¿Y si lo era?
Cuando los romanos vean que tu mensaje sigue siendo una amenaza, vendrán por ti.
El Nazareno era solamente carne y sangre.
Quiero que destines guardias del templo a la tumba de Arimatea.
Debe permanecer sellada.
Prometió resucitar al tercer día.
Destinaré una guardia pequeña fuera de la tumba.
El sello romano fue roto.
La tumba está abierta, y el Nazareno desapareció.
¿Cómo que "desapareció"?
Jerusalén
Jerusalén El tercer día
¿Una limosna?
¿Tienes más?
¿Eso te alcanza?
Necesito más.
¿Qué es esto?
La tumba del Nazareno fue saqueada anoche.
¿Y la guardia romana?
Huyó.
¿Me tomas por tonto?
Una roca enorme sellaba la tumba.
Un hombre jamás podría moverla. Tienen que haber sido muchos.
Así que, ¿cuántos viste?
Uno, pero no era humano.
¡Imposible!
Están mintiendo.
Aun así, no podemos permitir
que su relato sea la base de un rumor peligroso.
Entonces piensa rápido para que eso no suceda.
Si les preguntan, solo dirán
que se durmieron mientras prestaban servicio.
Y mientras dormían, los hombres del Nazareno robaron su cadáver.
Considérense afortunados de que su negligencia
no fuerce a mi marido a retirarlos del cargo religioso.
No quiero volver a verlos.
Los seguidores del Nazareno intentan fingir su resurrección.
¿Por qué este asunto no se termina?
¿Por qué este Jesús no podía quedarse muerto para siempre?
Necesitas mantener la cabeza fría, ahora más que nunca.
Eres reconocido por tu aguda inteligencia, Caifás.
Utilízala
antes de que Pilato descubra qué sucedió y lo use en contra de todos nosotros.
Encuentra el cuerpo del Nazareno antes de que los galileos publiquen su chiste.
Colgaremos su cadáver fuera del muro de la ciudad.
Será un alivio salir de este maldito agujero.
Me gané el tiempo fuera de aquí como nunca.
Terminaré de empacar hacia mediodía.
Por favor, no tardes más.
Estoy deseando que los vientos mediterráneos disipen los rastros
de tus pesadillas y apariciones.
Mi sueño fue claro.
El hombre que crucificaste fue favorecido por los dioses.
Todos sufriremos por su ejecución.
Realmente debes volver a la civilización.
Está vacía.
- ¿Qué? - La tumba.
Buen día, Gobernador.
Lo fue.
Espero que el temblor nocturno no haya perturbado su sueño.
En absoluto.
Díganme, ¿qué los trae por aquí, caballeros?
Quería venir en persona para agradecerle
sus consejos respecto al Nazareno en las últimas semanas.
Su gratitud es innecesaria. Mi tarea es gobernar.
Es el tercer día, ¿verdad?
Así es.
¿Y sigue muerto?
Sí.
Como yo y las leyes de la naturaleza lo predijimos.
Ya lo creo.
Donde sea que me destinen en el imperio,
sean cuales fueran los beneficios que reciba,
siempre están los que quieren desafiar la autoridad de Roma,
y el resultado suele ser el mismo.
Su apoyo es una gran ayuda.
Cuando me enfrento a la opción de ser firme o justo,
la firmeza, en general, es la más beneficiosa.
Buen día, caballeros.
Estamos a salvo.
No sabe nada.
Pero pronto se enterará. Hay que encontrar el cuerpo.
Me estoy ocupando de eso.
Esfuérzate más.
Señor.
¿Qué es esto?
Un miembro de la guardia de la tumba del Nazareno quiere hablarle.
¿Por qué tiembla?
- Tiene miedo. - ¿De qué?
De lo que pueda suceder cuando le cuente lo que me contó.
Basta de tonterías. Ese es mi precio.
Hace mucho que no nos vemos.
Sacerdote. ¿Qué quieres?
Por ahora, tu atención.
Y luego, tu ayuda para encontrar un cadáver.
Señor, nuestro Dios, eres la esperanza de Israel,
y los que renuncien a ti se avergonzarán, porque eres el Dios verdadero,
fuente del agua viviente.
Bendito eres, Señor, nuestro Dios.
Protégeme de mis enemigos y ayúdame a caminar con fortaleza.
¿Qué hice, además de apoyarlos en el modo que me lo pidieron?
Debo protestar por esta violación a mi sagrado...
¿Qué hice para merecer esta falta de respeto?
Si insiste en mantener una conversación, al menos, permítame vestir.
Quédate en el agua como la anguila que eres.
Gobernador, veo que está enojado.
Me hiciste creer
que la noche transcurrió apaciblemente en la tumba del Nazareno,
- y ahora sé que eso dista de ser verdad. - Gobernador.
¿Me mentiste o no esta mañana?
Sé cuánto desea
viajar a Cesarea con su esposa, y pensé que podía resolver la situación
sin desbaratar sus planes.
¿Y lo has hecho?
Todo está en marcha.
Mientras tanto, este culto de Jesús
se fortalece cada hora.
Pronto atraerá a cada loco y a cada revolucionario a Jerusalén
con el solo propósito de desafiarnos.
Los galileos robaron el cuerpo. Estoy seguro.
Si los encontramos, encontraremos el cadáver.
Envíame la información de su paradero de inmediato,
y yo me ocuparé de este asunto de una vez y para siempre.
Lo haré.
No entiendo.
¿Cómo es posible?
Lo dejamos aquí.
¿Qué sentido tendría llevarse el cuerpo?
Matarlo no bastaba. Tenían que borrar todo rastro.
Pero el sudario está doblado.
No sé quién pudo...
- ¿Por qué romper el sello romano? - No lo sé.
Es el tercer día.
¿Te atreves a creer?
¿Qué encontraron?
Nada, no encontramos nada...
Y encontramos todo.
¿Por qué lloras?
¿Te lo llevaste?
¿A quién?
Si te lo llevaste, por favor,
dime adónde e iré a buscarlo.
María.
Rabino.
La roca estaba fuera de lugar, y el sello romano, roto.
- Si Pilato nos cree responsables... - ¿Por qué creería eso?
¿Quién más se arriesgaría tanto para recuperar el cuerpo?
Juan cree que la profecía de Isaías explica lo que pasó.
El profeta predijo que el Mesías sería llevado como un cordero al matadero
y herido por nuestras transgresiones, que moriría junto a los impíos,
- mas con los ricos fue en su muerte. - ¡Juan!
En estos tres días, vi todo eso.
Pero ¿crees que se levantó de entre los muertos?
Él prometió que eso pasaría.
El sello del emperador está roto. ¿Nos quedamos o nos vamos?
¡Abran paso al Gobernador! ¡A un lado!
¡Los romanos!
Tenemos que irnos.
Esperen.
Tenemos que calmarnos.
No podemos descartar que la tumba fue abierta y vaciada por las autoridades,
para culparnos a nosotros.
- Lo vi. - ¿A quién?
A Jesús.
Me habló, tan claro como les estoy hablando a ustedes.
María.
Está vivo.
Se paró frente a mí y dijo mi nombre.
¿Será verdad?
¿Qué opinas, Pedro?
Creo que siento
dolor por su ausencia.
Y mucha culpa.
Porque no estuve con él en el final.
¡Y vergüenza!
Por no haberle dicho que lo lamentaba.
Que la paz sea contigo.
¡Rabino!
¿No pueden creer lo que están viendo?
¿Creen estar viendo un fantasma?
¿Qué fantasma hay de carne y hueso?
¿Hay comida?
- Sí. - Sí.
Sí.
Maestro.
Esto les dije mientras estuve con ustedes.
Todo lo escrito sobre mí en las leyes de Moisés,
los profetas y los Salmos, debe cumplirse.
¡Es Tomás!
Rabino.
No creerán el viaje que hice para volver.
Estaba convencido de que me seguían,
y luego me confundí, y no recordaba
cuál era la calle o la casa correctas.
Pero cuando vi...
¿Qué?
A Jesús.
Lo sé.
No. Tomás, él estaba acá.
¿Qué?
Jesús. Estaba acá, en este cuarto.
Compartió pan con nosotros.
¿Me hacen una broma de mal gusto porque fui el último en volver?
No.
Así que, Jesús...
¿Estuvo acá con todos?
Sí.
¿Qué clase de tonto creen que soy?
Yo no creería una historia como esa sin pruebas.
¿Qué opinión tienen de mí para pensar que me engañarán tan fácilmente?
Tomás, es verdad.
¡Basta!
Hace dos noches que no duermo.
Casi no comí. Era lo que podía hacer para volver.
- Tomás, nosotros... - ¡Ya cállate!
Ve a la tumba y míralo por ti mismo.
Con tus propios ojos.
Salvo que vea las marcas de los clavos en sus manos y meta mi dedo en ellas,
salvo que ponga mi mano en la herida de la lanza, no creeré.
¿Crees que él murió y que esto terminó?
¿Qué otra cosa?
La verdad.
María...
Ve a la tumba.
Haces bien en venir a mí.
¡No, no!
¡Tenías que custodiar la tumba!
¡Cobarde!
Ya basta.
Hay algo que no puedo tolerar:
La deslealtad.
Hagámoslo rápido, antes de que el olor atraiga más preguntas que ratas.
Tiene las heridas de la crucifixión, manos, pies, costado,
marcas de espinas en la frente y los verdugones causados por el látigo,
todo fresco.
Pero este no es el Nazareno.
Te dije que me trajeras el cuerpo del Nazareno,
¡y me traes este cadáver asesinado y mutilado!
La gente creerá que es el Nazareno si usted se lo dice,
y si lo cuelga a bastante distancia del suelo,
el parecido será notable.
Y si el cuerpo del Nazareno no llegara a encontrarse,
¿no es esta una alternativa?
No quiero que me acusen de montar un fraude para engañar a la nación.
Por desgracia, la gente no es tan estúpida como crees.
Llévatelo. Esto me ensució.
Los guardias están volviendo a sellar la tumba.
¿Para qué?
Para fingir que el cuerpo está dentro, y acallar los rumores de que resucitó.
¿Ahora crees, Tomás?
Lo vimos.
Cada uno de nosotros lo tocó,
se sentó con él, comió con él, rio con él.
Pero yo no.
¿Cómo podemos equivocarnos todos de la misma manera
y al mismo tiempo?
Tomás.
Señor.
Ahora que has visto por ti mismo, ¿crees?
Benditos sean los que no me han visto y aun así creen.
¡A un lado!
Encuéntrenlos.
¡Destruyan el lugar!
¡Corredores! ¡Techo! ¡Puerta! ¡Escalera! ¡Vayan!
¡Deténganlos!
¡Detengan a ese hombre!
¡A un lado!
¡Oye!
¡Romanos!
Te veré en el portón. ¡Ve!
¿Adónde fueron?
¿Por qué quiere saberlo? ¡No hicieron nada malo!
Algunos dudan antes de golpear a una mujer en un interrogatorio.
Yo no soy uno de ellos.
No juegues conmigo. ¿Adónde fueron?
¿Dónde está el cuerpo de tu hijo?
Aquí no está.
¿Dónde está?
Si su madre no lo sabe, ¿cómo podría saberlo yo?
Nos llevan demasiada ventaja.
Cierren la ciudad.
Por aquí.
- ¿Dónde estoy? - A salvo, por ahora.
¿Por qué nos ayudas?
La historia dirá si tu camino o el mío sacará a los romanos de Judea.
Mientras tanto, sus enemigos son amigos nuestros.
Les dije a mis amigos que fueran al portón de la ciudad,
para encontrar cómo llegar a Galilea.
Ahí hay menos soldados.
Podemos ayudar.
Matando, no.
A diferencia de nuestros invasores, tomamos una vida como último recurso.
Hay muchos que están molestos
por lo cerca que estuviste con Pilato respecto del Nazareno.
¡Temen que sea una alianza que no puedas controlar!
El Sumo Sacerdote debe mantener un delicado equilibrio
entre influir sobre el gobernador y unir fuerzas con él contra nuestro pueblo.
Si tan solo nuestro pueblo fuera tan benigno como deseamos...
¿Creen que consulté ligeramente con Pilato sobre la ejecución de un judío?
Incluso ahora, me pregunto si fue el curso de acción correcto.
Pero tomé una decisión.
Y te verán apoyándola como un líder seguro.
Una resolución firme es la base del liderazgo, padre,
y no el apaciguamiento tranquilo de la voluntad general.
¡No debe entrar! ¡Por favor, señor!
Primero, instigas la ejecución de un predicador inofensivo,
y luego, profanas mi tumba para interferir con un cadáver.
¿Con qué autoridad te comportas así?
Nadie interfirió con el cadáver.
Y si tu tumba fue profanada, no fue nadie relacionado conmigo.
Extinguiste una pequeña llama judía apagándola con aceite romano.
Pero todavía podrías quemarte, Caifás.
Es un tonto ingenuo.
Pero influyente.
Cualquier intento de insuflar vida en la profecía de Isaías
debe ser sofocado
antes de que encienda la imaginación de la gente contra nosotros.
Estoy trabajando en eso.
¿Puedo sugerirte que te esfuerces más?
¡Firmes! ¡Mantengan la línea!
¡Mantengan la línea! ¡Que no avancen!
Prepárense. Los sacaremos.
Tomen uno.
Llegó el momento. ¡Abran las puertas!
¡Abran las puertas!
¡Abran las puertas!
¡Mantengan la línea!
¡Mantengan la línea!
¡Manténganla!
Vayan.
¡Vamos!
Peinaste la ciudad durante días. ¿Cómo puede desaparecer un grupo de hombres?
Conocen Jerusalén mejor que nosotros.
Quizá yo no sepa dónde están, Gobernador,
pero sé que no escaparon con el cadáver.
¿Lo dejaron en su escondite?
Registré el lugar yo mismo.
Ninguno lo tenía al huir, y no lo dejaron atrás.
¡Detesto este lugar! El calor...
Y su gente histérica.
Cada piedra es testigo de un milagro,
cada perro muerto es un presagio de malicia sobrenatural,
la mínima incoherencia en el clima es un preludio del fin del mundo.
Veo el camino en el que debería estar hacia la costa,
Claudia a mi lado,
volviéndose más ella misma a cada kilómetro que nos alejamos de aquí.
Pero seguimos aquí,
culpa del maldito Nazareno que nos bloquea la salida.
Bueno, somos Roma.
Es hora de cerrar esta historia.
Galilea
¿Cuánto falta para recoger las redes?
Un poco.
¿No creen que los peces quedaron atrapados
durante la noche?
Son más activos al alba.
Es pleno día.
¿Yo te digo cómo recaudar impuestos?
No.
Entonces no quieras enseñarme a pescar.
- Pero ¿no crees...? - Una palabra más, y te tiro por la borda.
Yo te ayudo.
Y yo.
No entiendo.
En esta época, el mar es un hervidero de peces.
Debemos volver a lanzar los que atrapamos.
Quizá si hubieran recogido las redes...
¡Cállate, por favor!
¿Cómo va la pesca?
¡Mal!
Lancen las redes del lado derecho.
Izquierdo o derecho no cambiará nada.
Láncenlas del lado derecho.
¡Pedro!
Es él.
¡Pedro!
Pedro.
Cuando me dijiste que te negaría tres veces, pensé que era imposible.
Pensé: "No me conoces".
Pero me conocías mejor de lo que yo me conozco.
Pedro, ¿tú me quieres?
Tú sabes que te quiero.
Alimenta a mis corderos.
¿En verdad me quieres?
Tú sabes que sí.
Alimenta a mis ovejas.
Pedro, ¿tú me quieres?
Te quiero.
Entonces sígueme.
La rabieta de Pilato te irritó, y yo soy invisible.
¿Qué pasa?
Puedo manejar a Pilato.
Sin embargo, tu padre
se olvida de que soy el Sumo Sacerdote.
Y creo que su hija también lo olvida a veces.
Debes perdonarlo.
Te quiere como a un hijo.
Y yo te quiero como una esposa.
Tienes su apoyo y el mío.
¿Qué más podrías querer?
Sumo Sacerdote.
¿Qué pasa?
Los religiosos apostados en la tumba del Nazareno.
¿Qué hay con ellos?
Encontraron a dos asesinados, y los otros están desaparecidos.
¿Asesinados?
Pilato quiere verlo ahora mismo.
Se profetizó que yo sufriría y que resucitaría después de tres días.
Cree, Pedro,
y el poder del Espíritu Santo vendrá a ti.
¿Cuándo?
Vuelve a Jerusalén y espera.
Solo entonces estarás listo para difundir la palabra.
Haz esto por mí, Pedro,
y algún día, morirás por mí.
¿Estás listo para hacerlo?
Estoy listo.
Serán mis testigos en Jerusalén,
y en todo Judea y Samaria, y hasta los confines del mundo.
Vayan al mundo y prediquen el evangelio a todo ser vivo.
Esto terminará pronto.
Gobernador.
El Imperio Romano prospera, Caifás,
no porque consuma civilizaciones menores,
sino porque las abraza y forma sociedades con ellas.
En el nivel más alto, esto solo puede pasar en un espíritu de confianza mutua.
Entiendo.
¿Sí?
Que entren los guardias.
¿Guardias?
Guardias romanos que insististe para que pusiera en la tumba del Nazareno
y que descubrí
que abandonaron su puesto en medio de la noche.
Una y otra vez, te encargué que concluyeras este asunto, Caifás.
Pero fallaste, así que ahora debo hacerlo yo.
Mató a mis religiosos...
¡Estoy hablando!
Considera esto una lección de administración cívica.
Si no puedes controlar una historia,
mátala.
Gobernador, por favor.
Vine a usted en buena fe y lealtad,
porque mi honor no me permitía huir y esconderme con los otros.
Entiendo, y me alegra.
Gracias, Gobernador.
Pero tú también fuiste un testigo esa noche.
Y viniste a mí no por buena fe y lealtad,
sino para salvar tu pellejo a costa de tus camaradas.
Buenos hombres que no merecían morir,
a diferencia de un perro cobarde que sí lo merece.
Finalmente, la profecía de la resurrección
yace tan muerta como estos hombres.
Que los seguidores del Nazareno corran por ahí con el cadáver en descomposición.
No podrán mostrarse sin ser atrapados y ejecutados.
Mi esposa me espera,
y la costa nos espera a ambos.
Limpien esto.
Traducido por: Graciela González
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