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Te quiero mucho, poquito o nada
Lo quiero mucho, poquito y todo
En cada pétalo veo su cara
Diciéndome te quiero Nada, poquito
Poquito
Nada, poquito o mucho
Son días de incertidumbre para el pueblo de Krikoragán.
Tras la cirugía, el rey Pío Pietro I sigue en estado reservado
y la inquietud sobre el futuro de esta pequeña nación aumenta.
Sin embargo, en los últimos días,
un hecho inesperado renovó la esperanza de su gente.
A pesar de que el príncipe Merlín
había manifestado su deseo de renunciar a la Corona,
ante los problemas de salud de su padre,
regresó a Krikoragán para hacerse cargo de las funciones del rey.
Pero la noticia es que no vino solo,
sino que llegó con una joven
que rápidamente se ganó el corazón de todos los krikoraganos.
El príncipe Merlín la presentó como su amiga,
pero es tal el furor que causó esta misteriosa joven
que la gente la llama "Almira leish at matzil kialab",
que en krikón significa
"la princesa que vive en el corazón del pueblo".
Acompáñenme a conocer cómo me convertí
en la princesa que vive en el corazón del pueblo krikoragano.
Pero preparen las palomitas de maíz y rebobinemos,
porque esta historia no tiene desperdicio.
Merlín, ¿qué me estás pidiendo? Sabes que no puedo.
¿Por qué no? Dame una razón.
Razón número uno, soy menor.
Razón número dos, no tengo ni pasaporte ni ADN.
- Pero Mar... - Tres.
Viajamos en el avión de la Corona.
No hace falta que tengas pasaporte ni identificación, ni ADN ni nada.
No necesitas nada.
¿Qué raro? Los poderosos salteándose las leyes.
Cuatro. Dejé mi bici sin candado.
Cinco. Nunca viajo sin mi cardo.
Tranquila, a tu bici podemos dejarla en la bodega.
Y en cuanto a tu cardo,
cuando quieras buscarlo, te pongo un avión
y vuelves en cuestión de horas.
Por favor.
¿No le da vergüenza usar los recursos del Estado para eso?
Igual...
Me parece muy dulce lo que me pides, pero no puedo.
Estaremos conectados. Imagino que hay wifi en Krikoragán.
Voy a estar en Krikoragán,
pero en una ventanita virtual.
Está bien. Tú ganas.
Además, tienes a mis haditas.
Te descargué la aplicación.
En tu caso, te conviene Noble-hada.
Se parece a Ada, nuestra Ada.
Claro.
¿Por qué se mueve? ¿Merlín?
¿Por qué se mueve el avión? ¡Frénalo!
¡No lo puedo creer!
¡No cambian nunca! ¡Siguen siendo príncipes raptadores!
No, eso cambió. ¿Cómo vas a decir eso?
- ¡Me estás raptando! - Frenen el avión.
Ella no viaja.
Disculpe, su alteza. No hablo español.
¿Qué dijo?
Detengan el avión.
La aeromoza no hablaba español,
el cinto estaba trabado y el avión iba en picada...
¡Me quiero bajar!
¿Y? ¿No llamará a la policía?
¿Consumes pastillas o alcohol?
¿Cómo puede ser tan cruel?
¿Cómo pudo mentirle así a una niña inocente?
¡A dos!
No tiene escrúpulos, Delfina. Es perversa.
Sádica.
Lo que hizo no tiene perdón.
¡Todo por hacer una fortuna!
¿Qué clase de persona hace una cosa así?
No. Yo...
¡Sí, usted hizo eso y mucho más!
No entiendo, no me entra en la cabeza...
¿Cómo puede ser que usted lleve la misma sangre que Florencia?
Pero esta mentira se termina muy pronto.
Y no sé cómo les diré esto a ellas.
Pero yo misma me encargaré de que se haga justicia.
¡Qué dura la cuerva!
¡Qué resistencia!
¡No! ¿Qué hiciste, mamá?
Te salvé el pellejo, querida.
Ayúdame, saquémosla de aquí.
¡No!
No te vayas ahora.
Eres hombre para hablar de mí a mis espaldas. Dímelo en la cara.
Te lo dije mil veces. Es lo mismo que le digo a mamá.
¡Eres una basura que nos arruinó la vida a todos!
Tan basura no debo ser. Mira dónde estoy.
Siempre encuentras la manera.
Habrás arreglado con algún policía o te dejarán salir a robar.
O alguna de esas mugres que haces siempre.
Pero te aviso
que haré lo imposible por sacar a mis hermanos de aquí.
Mamá, sálvate antes de que sea tarde. No sé qué decirte.
Ve. Sigue disfrutando de la fama.
- Vendrás arrepentido. - Ya está.
Nos vamos. Ya está.
Gracias por el dinero. Lo gastaré en vinos.
En vinos caros.
Vamos.
Entonces, le dijiste que no lo querías ver.
¿Y se fue?
Sí, no se iba a quedar a comer.
¿Estás segura de que estás bien?
Mejor que nunca.
Es más, ni siquiera siento culpa porque me haya donado un riñón.
Creo que ahora estamos a mano.
Otto.
Necesito el tutorial para proponerle el noviazgo a Julieta urgente.
¿Puede ser en otro momento?
Bueno, pero que sea rápido.
Bueno.
Háblame de tus padres. ¿Cómo es su trabajo?
¿Ellos pueden elegir el destino?
No, van adonde se los necesite.
Igual, te recuerdo, no son vacaciones.
No, lo sé. ¿Y tienen algún lugar que sea el favorito?
Ver las consecuencias de la guerra no es lindo en ningún lugar, bella.
Esta mujer sabe todo. ¿Qué vamos a hacer?
Hacerla desaparecer. Eso haremos.
- ¿Cómo la haremos desaparecer? - No lo sé.
Podemos descuartizarla y hacerla comida.
Pero ¿quién querrá comerla? Nadie.
Se lo dejamos a Severino. Ayúdame.
La debemos llevar al auto.
Tú sujétala de ese lado.
- Desde aquí. - Sí.
Como cuando eras niña.
¡Qué es este funeral!
¡Somos jóvenes, chiques! Esta juventud nos durará media hora.
Más vale sacarle todo el jugo.
¿Cuándo fue la última vez que hicimos una buena fiesta?
¿Una fiesta para qué?
¿Quieres razones? Buenísimo, sobran.
Por... Mei.
Por Mei, que está regia.
Por Fach, que es guapísimo.
Por Alaska. Hermosa.
Por mí. Por todo.
Jano se fue de viaje por tres meses y no le avisó a nadie.
Okey.
- No estoy mal por Jano. - Un poco.
Pipe, se terminó.
- Encárgate de la música. - Bueno.
¡Fiesta!
¡Fiesta!
¡Fiesta!
¿Por qué ahora?
Justo ahora que me siento feliz, que ganaré el Mecenas del Futuro.
Justo ahora que estoy enamorada, ¿por qué?
Te dije que no te enamoraras porque te debilita.
Yo quería ser buena como Flor,
¡y siempre termino desmayando y secuestrando gente por tu culpa!
¿Por mi culpa? No, gracias a mí.
Te dejaré en libertad para que puedas ir a recibir ese maldito premio.
¡Pesa mucho!
Espera.
Salito.
Me demoré un poco, pero estoy yendo. Espérame.
En este momento,
tengo frente a mis ojos la mejor tortilla de todas,
y se está enfriando.
Sí.
Come tú ahora. Voy en un rato.
Pero se está enfriando.
No, es que...
Basta. No seas idiota.
- Basta. - ¿Estás con alguien?
No, es la energúmena de mi madre.
Enseguida voy. Espérame.
Dios mío, cómo te gustan los hippies roñosos.
¿Será posible?
¡Ayuda! ¡Tira!
- ¿No me ves respirar? - ¿Prefieres un skincare?
Eso me haré cuando esté muerto.
Hoy es fiesta, maquillaje, arreglarnos.
- Fiesta. - Espíritu de fiesta.
- Delfi. - ¡Hola!
¡Los que más quiero! ¿Qué hacen?
- Estamos de fiesta. Queremos cambiarnos. - ¡No!
¡Qué lindo, qué divertido! Siempre me gustaron las fiestas.
Hablando de fiestas... Dentro de poco tengo una espectacular.
Será en un lugar increíble. ¿Te animas a hacer un vestido?
Delfi, claro.
- Mañana hablamos de los detalles. - ¡No!
Ahora. También quiero quedarme tranquila.
- Porque mi cabeza... - Queremos buscar el maquillaje.
¿Adónde van a pasar?
¿No saben quién tiene el mejor maquillaje de la casa?
- ¿Quién? - Delfina.
- Cierto. - ¡Qué criatura estúpida!
- También me voy a morir. - ¡Muchas gracias!
- Te limpiamos todas las brochas. - ¡Todo!
- Dejen todo como lo encontramos. - Lo cuidamos.
- Lo cuidan con su vida. - Eres la mejor, Delfi.
Hasta luego.
- Se fueron. - Eres estúpida.
- ¿Por qué? - ¿Tu maquillaje para esos mugrientos?
- Por favor. - Querida, no es así.
Fíjate si hay alguien afuera.
Fíjate bien, porque eres tan talentosa como inútil.
¿No hay nadie? Llevemos este mueble.
¿Será posible?
¿Y ahora?
¿Cómo no se puede dar vuelta el avión?
Déjame hablar con el piloto. ¡Es tan solo girar el volante!
- ¿Mar? - ¿Sí?
Dice que no puedes entrar a la cabina
y que tampoco podemos desviarnos.
No se puede cambiar el plan de vuelo.
¡Por favor!
Como si fuera una receta de pastelería francesa.
Llegarán una hora, dos, tres tarde.
Pero llegarán.
Merlín, déjame decirte algo.
Si no me resuelves esto ahora, ¡abro esa puerta y me tiro!
Que no grite como una loca.
¡Gritaré como tres locas si hace falta!
¡Soy una presa política!
¡Una raptada por la Corona y una adolescente en crisis!
Por fin apareciste.
Me estaba ocupando de otras cosas, María Laura.
- Entre ellas, de tu hija. - Vamos.
- Sal, estúpida. - Ponla ahí.
- Necesito ayuda. - ¡Adiós, cuerva!
Pobrecita, la mataré a la señora.
- Listo. - Ya está.
Cuidado con la cabeza.
- ¡Buen viaje! - Adiós.
Como habrás leído en el correo, te cité por algo muy importante.
Ya no puedo más de la ansiedad.
El Romeo Match finalizó
y no hay otra chica más compatible.
Eso quiere decir que...
Que a partir de ahora estamos habilitados a ser novios.
- ¿Desde ahora? - Sí.
O si tú quieres, puedes buscar a alguien más compatible.
No. Sí.
Acepto ser tu novia.
Deberíamos esperar para que nuestro primer beso sea ideal.
Tienes razón.
¿Y si nos vemos en la fiesta? Como en las películas.
Okey.
¿Hablas krikón?
Por favor, Merlín. Hay cosas que son universales.
No me desvíes el tema. Solo hay que desviar el avión.
No te negaré que fue sospechoso.
El manifiesto equivocado, la torre apurando el despegue...
Y ahora se ve que no hay aeropuerto para aterrizar.
Pero, sí, es sospechoso.
Sospechoso...
Sospechoso sería si usted no hubiera armado esto.
Para mí, fueron tus haditas que quieren que vengas conmigo.
Deje de hacerse el galán.
¿En esta situación crítica involucra a mis haditas?
Estamos en aguas internacionales y no podemos aterrizar
ni volver, a menos que sea una emergencia.
¡Es una emergencia!
- ¡Mayday! - ¡Mar!
No aterrizaremos hasta el próximo aeropuerto en la ruta.
¿Y dónde es, Merlín?
¿Qué estás diciendo?
Merlín, háblame en serio, por favor.
- No te entiendo, Merlín. - Es en África.
¿Qué?
Perdón. Lo mejor será que aterricemos en Krikoragán.
Lo sé. Perdón.
No me abanique.
Te juro que apenas lleguemos,
te volverás en avión de inmediato.
Así terminé yendo a Krikoragán.
En cuanto a mi fama arrolladora allí, ya verán.
No conoces a mi mamá.
Cada vez está peor. Perdón.
Sí. No pasa nada.
Perdón. Por favor.
Perdón. ¿Comemos? Perdón.
¿Te parece que cenemos otro día? Es un poco tarde.
No, ya cocinaste. Ya está la tortilla lista.
Comamos ahora, ¿sí?
- Muy rica, pero fría. - Qué hermosa se ve.
No importa. Hacemos un montadito.
- ¿Un qué? - Un montadito, como en España.
- Pan con queso y tortilla. - Está bien.
- ¿Lo haces? - Yo lo preparo.
- ¿Sabes cómo? - Sí, claro.
¿Comeremos con pan?
Comeremos con pan,
porque haremos una gran fiesta.
Usted sabe y yo también que es una vulgar delincuente.
- No... - ¿Qué?
¿Sabes qué estoy pensando?
Los chicos me tomaron la casa y organizaron una fiesta.
¿Entiendes?
- ¿Y los dejaste? - Sí.
- Una Delfina renovada. - Totalmente.
¿Y si vemos qué están haciendo?
¿Los quieres ver?
¿Seguro? Bueno.
No. Nada de eso.
¡Hoy es día de fiesta! ¡Fiesta!
¡Fiesta!
¿Dónde estás, Ada? Te envié mil mensajes.
No.
No.
No.
¡Quieta!
Espera.
- ¿Algún problema? - No.
Si no me vas a acompañar,
¡al menos ten la dignidad de atender el teléfono!
El auto se detuvo porque, como siempre, no tiene combustible.
Te pido que vengas de inmediato.
Dios.
Bueno...
Yamila, ¿qué pasó?
Los chicos preguntan por ustedes. Quieren que vayan a la fiesta.
Bueno.
Estábamos hablando de eso.
- Así que... - Sí.
- Vamos. - Alguien debe ir primero.
¡Es mío!
Sabes que no me agrada Zeki, pero hoy tiene razón.
Disfrutemos y mañana vemos. ¿Sí?
Bien.
¿Qué pasa con esta fiesta? ¿Por qué están todos tan quietos?
- No saben quiénes llegaron. - No saben.
- Los mejores DJ de la ciudad. - Hasta tenemos nombre.
- Tenemos nombre. - ¿Quieren saber cuál es?
- ¿Cómo nos llamamos? - Ustedes lo pidieron.
Somos Del...
No.
- Salfina. - ¡Salfina!
Con un poquito de amor Me despierto y veo todo
Con un poquito de amor Busco el cielo de algún modo
Con un poquito de amor
Todo es fácil Todo cambia siempre de color
Con un poquito de amor Un poquitito
Siempre un motivo
Para decirlo
Poquitito Se me agranda el corazón si me miras
Solo un poquitito Como un sueño de noche y de día
Necesito Un abrazo, un gesto, una palabra
Es un poquitito Solo un poquitito de amor
Se me agranda el corazón si me miras
Como un sueño de noche y de día Solo un poquitito de amor
Un abrazo, un gesto, una palabra
Un poquitito
Solo un poquitito de amor
No quiero ser aguafiestas,
pero ya es muy tarde y mañana tenemos un día muy largo,
así que se terminó.
¿Viste a Margarita?
No, no la vi.
Mar, te lo prometo.
Apenas bajemos, te pediré un avión para volver.
Bueno, está bien.
Al menos, dejemos enfriar el motor.
Primero, me daré una ducha,
recorreré y conoceré un poco Krikoragán.
Y les llevaré regalos a los chicos.
Bueno, escucha.
Voy a bajar y me acompañarás.
No tengas miedo de los periodistas, ¿sí?
- No. - ¿Qué?
No. Pero no.
No.
No me dejes sola, por favor.
No tengo pasaporte ni ADN. No tengo nada.
Escúchame. ¿Qué ADN?
¿Me escuchas? ¿Sí?
Sí.
Tranquila. Estarás conmigo.
¿Sí?
Príncipe Merlín.
Ven, Mar.
Y sí...
Como saben, ahí estaba yo.
Después dicen que exagero cuando cuento mis historias.
Y así fue como todo Krikoragán se enteró de mi existencia.
¡Mira esta entrada!
¡Qué lindo el palacete de los Pietro! ¿Subo?
Permiso.
Nunca tuve una alfombra roja.
Tras mi llegada, la prensa empezó a especular
sobre quién era esa joven hermosa, simpática, vivaz y talentosa.
Como saben, cuando la prensa quiere averiguar,
averigua.
¡Qué serios! No quiero molestarlos.
¿Cómo están?
Nos vemos luego.
¿Cómo no vas a decirme? ¡Mira esto!
Qué hermoso. Hola, ¿cómo están?
- Bienvenida al palacio, señorita. - No me diga señorita.
Margarita. Seamos amigas.
Me quedaré un poco más aquí.
Hola, ¿cómo estás?
Hola.
Hola.
¡Qué lindas con estos uniformes!
Hola.
Permiso, nos vemos después.
- ¡Qué amorosas! - Acompáñame.
Te llevaré a un cuarto, así puedes acomodarte tranquila,
podrás probar todos los manjares de Krikoragán y volverte a casa, ¿sí?
Sí.
Ven. Por aquí, Mar.
- Mar. - ¿Sí?
Voy.
Hola, señor.
Margarita. ¿Cómo está?
- Es aquí. - Bien.
Pediré que te traigan ropa, ¿sí?
- Sí. - Luego, nos vemos en el comedor.
Permiso.
Pipe. ¿Pasó algo?
Eso me pregunto yo. ¿Se puede saber dónde estás?
Tranquilo. Estoy bien.
¿Segura? Estás llorando, te conozco.
Estoy con un poco de flíquiti,
pero debe ser que aquí el clima es medio pesado.
¿El clima dónde?
- En Krikoragán. - ¿Qué?
¿Estás en Krikoragán?
Margarita está en Krikoragán.
- ¿Cómo? - ¿Qué haces tú aquí?
Yo lo invité. Es mi amigo. Merlín no estaba...
¿Te fuiste a Krikoragán con Merlín?
Tranquilo. Volveré en un periquete.
¿Por qué llorabas? ¿Qué te hizo Merlín?
No seas tan protector. A ver...
Deben ser todas esas historias que me contó Ada sobre este lugar
y lo que les pasó a los padres de Daisy.
Ya sabes cómo soy.
Como algo y vuelvo.
¿Quieres un regalo?
- La pasé muy bien hoy. - Yo también.
¿Sabes qué pienso?
Qué pereza.
¿Irse ahora y volver dentro de tres horas?
- ¿Es una invitación? - No sé.
¿Quieres que me quede a dormir, Delfi?
¿Es una invitación formal a quedarme a dormir?
¿No escuchaste mis mensajes?
¡No puedo creerlo! ¿Qué haces aquí?
No.
No escuchaste mis mensajes. Te envié unos mil.
Severino, quiero ser claro.
Necesito que te ubiques.
No puedes entrar al cuarto de Delfina sin su permiso, ¿está claro?
- ¿No está claro? - Sí, está claro.
Tenemos un problema grave.
- Muy grave. - Delfina.
Por favor, perdóname.
Pero es un tema importante para nosotros, para la empresa...
- Esto también es importante. - Lo sé.
Pero puede esperar, lo otro no puede esperar. De verdad.
Si no, sabes que te diría que se vaya, pero no puedo.
Perdóname, por favor.
Perdón. Luego, seguimos conversando.
¡Imbécil! ¿Qué haces?
Si no estuvieras jugando a la noviecita,
sabrías que tu auto se quedó sin combustible.
- ¿Y? - ¿Y qué?
- Tuve que ir a la estación de carga. - Pobre.
- Pobre... - Sí.
Cuando volví, el auto ya no estaba. Se lo llevó la grúa.
- ¿Qué? - Eso.
- ¡Tráelo! - ¡Es tu auto!
¡Debes ir tú a reclamarlo!
Muchas gracias por acompañarme.
Ya conocía el camino, pero está bien.
¿Qué?
No, chicas. No.
No se hubieran molestado. Con un sándwich era suficiente.
Grazie. Merci. No.
Yusaj. Así se dice, ¿no?
¿Usted es la novia del príncipe, Margarita?
Oui. Muy rico todo.
¡Lo sabía! ¡Les dije, pero no me creían!
"Usted es la novia perfecta para el príncipe".
¿Qué? ¿Novia?
¡No, no, novia no!
Sadiva tampoco. Mon saj tampoco.
Princesa, no. Esposa, no. Novia, no.
Soy Margarita.
Una amiga.
¿Cómo te están atendiendo?
Perfecto. Mira lo que es todo esto.
Perfecto. Me encanta todo. Permiso, gracias.
Esos keppes son deliciosos.
Y las sfihas, con esa salsa, mis favoritas.
Para que sepas.
¿Qué te pasa?
Nada.
Nada.
Te conozco, Principito.
Sé cuando tienes algo que te molesta. Cuéntame.
Llegó el informe médico de mi padre. El pronóstico no es para nada bueno.
Aún si sale del coma, quedarán secuelas.
Así que deberé ocupar su lugar.
Tanto tiempo luchando en contra de esto.
Y ahora seré rey.
¿Qué era lo que más te gustaba hacer de niño?
- ¿Por qué? - No importa el porqué.
Contéstame.
Me gustaba mucho ir al lago...
y andar en bote.
Hagamos eso, entonces.
Cuando estás triste, hay que despertar al niño interior.
Para que te haga algunas cosquillas.
Pero, Mar, debes irte.
Merlín, aún no tengo boleto de vuelta.
Me quiero quedar hasta que estés mejor.
Aún no nos dimos un beso.
Si no me rendí antes, no me rendiré ahora que somos novios.
Sí, claro.
¿Y mi hermana? ¿Sigue haciéndose la santa?
Toda amorosa y solidaria. Es obvio que es mentira.
Excepto su amor con Rey. Para mí, le gusta en serio.
Atención. Por alguna razón, Margarita y Merlín están en Krikoragán.
Quiero toda la información al respecto.
Pero, Fach, sabes que es imposible entrar a los servidores de Krikoragán.
Lo intentamos mil veces.
Era imposible.
Pero con la caída de Pío Pietro,
la cortina de acero tiene fallas y debemos aprovecharlas.
- ¿Novedades? - Sí.
Me llegó la información de que el comité decidió
que Delfina sea la ganadora del Mecenas del Futuro.
Se premia a cada uno... Igualmente, nos sirve.
La vamos a desenmascarar. Juli, apresura los últimos pasos.
No nos pueden ver aquí. ¿No te das cuenta de eso?
- Soy la ganadora del Mecenas del Futuro. - Hubieras atendido el teléfono.
Si lo hubieras atendido, todo esto no pasaba.
Actúas como un mafioso que resuelve todos los problemas,
pero ¿no puedes quitar un auto de un estacionamiento?
¿Por qué no le pides a ese hippie que tienes de novio,
con olor a sándalo, romero y tomillo?
- Siempre besuqueándose. - ¿En qué los puedo ayudar?
- Tengo el auto aquí. - Está ahí.
- ¿Cuánto es? - Debe sacar número de atención.
¿Por qué?
- Estoy ocupada. - Claro.
No puedo estar como tú como una momia.
- No me falte el respeto. - Con ese teléfono.
- ¡Tengo mil cosas que hacer! - ¡Debe esperar!
- ¿Esperar? - Sí.
Les dije que sacaran número.
- Escuche. - Eso.
¿Qué pasa? ¿Qué tienen ahí?
Este es uno de mis lugares favoritos.
Se llama Kuidi Kialab,
que significa "el lago de los corazones enamorados".
Ahora entiendo todo.
Por eso saliste tan cursi.
- Los de Krikoragán son sentimentales. - Puede ser.
Casi todas nuestras leyendas son románticas.
Nos gusta el amor.
Mi padre me traía siempre a estos lugares.
Para contarme esas historias.
No sé dónde habrá quedado todo eso.
Si el recuerdo sigue vivo, es porque aún algo existe.
Cuéntame alguna leyenda.
Cuenta la leyenda
que estas aguas surgieron de las lágrimas de Crisolia.
Ada me contó de ella.
Es la diosa que fundó Krikoragán.
Vino con una semilla
y de ella surgió un oasis en medio del desierto.
Exacto. ¿Y sabes por qué eligió quedarse aquí?
Porque se enamoró de un hombre que estaba perdido en el desierto.
Y, para salvarlo,
le dio de beber sus lágrimas,
que, para su suerte, eran dulces.
El amor salva.
Y lo sé.
Pese a que todo lo que se viene me abruma y me da mucho miedo,
cada vez que te tengo cerca, me siento mucho más fuerte.
Sé que cometí muchos errores en este último tiempo.
Muchos.
Pero desde ese primer día que te vi caer en la basura,
supe que eras mi princesa.
Y en eso no me equivoqué.
Tú, Margarita,
eres la reina de la Basura.
Y tú, Margarita,
eres la reina que vive en mi corazón.
Adonde vayas Iré contigo
Aquí cerquita o al fin del mundo
Será el destino
Adonde vayas Y como sea
A tu manera A mi manera
Adonde quieras
Corazones rojos No son corazones rotos
Son corazones tan llenos de amor
Que sueñan un mundo mejor
Corazones negros Son corazones dormidos
Tan lastimados Sienten miedo
Porque están heridos
Soy un corazón rojo Lleno de amor
Sueño con un mundo mejor
Los corazones negros duermen
Sueñan con un mundo peor
Por ese corazón, ese corazón
Que se agranda por amor
Por ese corazón, rojo corazón
Que camina hacia el sol
Corazón No te dejes atrapar
Corazón Por los corazones que no pueden amar
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