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Te quiero mucho, poquito o nada
Lo quiero mucho, poquito y todo
En cada pétalo veo su cara
Diciéndome te quiero Nada, poquito
Poquito
Nada, poquito o mucho
No me van a decir que creyeron en esta farsa.
Deja de actuar. No te cree nadie, Camila.
Despierta.
- ¡Le está pegando! - Camila, despierta.
- Permiso. - Reacciona.
- ¿Qué pasó? - Llama a emergencias.
Está actuando, Salo.
Única, escúchame. Déjame a mí.
Luego hablamos, Única.
- ¿Qué pasó? - Nada.
No quiero hacer leña del árbol caído, pero Única puede echarse a hibernar.
Se esmeró tanto
que ya logró convertirse en la celebridad de la maldad.
No me parece mal lo que hace ella.
Sabe lo que quiere y va hacia ello. Hablan porque son envidiosos.
No.
Dudo que alguien quiera envidiar semejante aislamiento.
Que ella sola se lo generó, ¿entiendes?
Tú no sabes todo lo que nos hizo, todas las maldades.
¿Quieres que sea sincera? ¿Juega fuerte? Sí.
Eso es verdad.
Los hombres juegan igual de fuerte que ella, y nadie los critica.
Es porque es mujer.
A las mujeres que sabemos lo que queremos se nos juzga.
Esto es así.
- Es muy cierto. - Es así.
¿Y eso de...?
¿Eso de los hombres fuertes es por Rey?
Bueno, él no empezó bien.
Pero ahora se encaminó y está jugando bien limpio.
No me digas...
Él es como un puercoespín. Ataca porque tiene miedo.
Pero detrás de esas espinas es un peluche.
A ver...
¡Mira eso! Creí que los principitos solo jugaban al polo.
¿También juegan al fútbol?
Y, por lo que veo, el mendigo no es muy bueno...
Cualquiera puede empezar con el pie izquierdo.
Cualquiera.
- ¿Te incomodo? - No.
Si se corrige a tiempo, creo que está bien.
Por ejemplo, Merlín.
Lo único que le interesa
es reparar lo que le hicieron a tu hermana.
¿Qué hermana?
¿Cómo qué hermana? ¿Tienes más de una?
Si bien Merlín es el hijo del usurpador
del trono de los padres de Daisy,
no es astilla del mismo palo.
Uno no elige a los padres.
- No. - No.
- No, no los elige. - No.
Hay que decírselo a Rey.
Por suerte,
en casa de herrero, cuchillo de palo.
Bien.
Pero fue mi culpa. Por querer sacar un clavo con otro clavo,
terminé crucificada.
Ya sabes.
A buen entendedor, pocas palabras.
Pocas palabras. Qué interesante eso.
¡Romeo es de pocas palabras! ¡Claro!
- Pero está soltando la lengua. - No me digas...
Y el corazón.
Pipe, ¿cuál es mejor para una cita?
No sé, Romeo, lo que quieras.
No lo sé, por eso te pregunto.
- ¿Puedes ayudarme? - No sé, Romeo.
¿No ves que estoy mal?
Perdón. No lo noté.
- ¿Cuál es mejor para una cita? - ¡No sé!
No sé cuál es mejor para la cita.
Perdón.
No sé qué ponerme para la cita. Me pareció mejor consultártelo.
¿Cuál te gusta más?
Me parece más romántico esto.
Y pondría una flor en el ojal.
Está bien.
¿Podrías ponerte algo más liso?
Claro. Voy a ver qué tengo.
Okey.
El que busca, encuentra.
Y no sabes cómo buscaron Romeo y Julieta.
Estómago lleno, corazón contentísimo.
No entiendo cómo no te gustan los panificados.
- Me hacen mal. - Te daré uno.
Como tú.
¡Tu cara! ¡Te lo creíste!
¿Por qué no descansas un poco?
- Duerme. - ¿Sabes quién está feliz?
Yes! Daisy.
Me alegra tanto por mi tocayarita. No solo compartimos nombre.
- Es mucho. - Sí.
Compartimos dolores. Parecidos.
Ninguna de las dos tiene padres.
Ninguna de las dos sabe qué pasó con ellos.
- Es terrible. - Qué horror.
- Eso es un horror. - Sí.
- ¿Podemos hablar? - No puedo. Debo ayudar a Romeo.
Pipe.
Perdón.
No quise lastimarte, pero me sorprendí.
No sé, nunca me imaginé que...
Tranquila.
No es tu culpa. Me pasa con todas.
Debo parecer más amigo que novio.
- ¿Qué puedo hacer? - No digas eso.
Nunca imaginé que...
Eso.
- No quiero que dejemos de ser amigos. - No quiero ser tu amigo, Daisy.
Quizá mañana sí, pero hoy no.
Hoy me gustaría invitarte a salir.
Pero todo bien. Tienes al Fachero, al lindo ese.
Fach.
Con él no hay nada. Recién nos estamos conociendo.
Así que...
¿Me estás diciendo que
puedo invitarte a salir?
Daisy, es hora de tu clase de latín y griego.
No puedo, Ada. Estoy con Pipe.
Con Pipe puedes estar después. Ahora es horario de tu clase.
Pipe, gracias.
No le des falsas esperanzas.
No sé si son falsas.
No sé. Yo no lo veía de esta forma.
Pero es gracioso, es bueno.
Me encanta bailar con él.
Yo lo veía como un amigo.
- Pero... - Pero nada.
Por favor, sigue viéndolo como un amigo.
Es un excelente candidato para otra niña. No para ti.
Las dos sabemos por qué.
- ¿Sí? - Sí.
A Daisy no la veo con un chico como Pipe.
No porque sea malo, es un buen chico, pero...
Lo dices por los distintos niveles sociales.
Sí.
No, Delfi. A ver.
- A fin de cuentas... - Sí.
Cuando termina la partida,
el peón y la reina vuelven a la misma caja.
- ¿No es cierto? - ¿Terminaste?
¡No! Me falta mucho. Hagamos un repaso por el resto.
Zeki, qué tema Zeki.
Tiene tanto ajulepamiento
que se anticipa a cualquier apocalipsis posible.
- No para. - ¿Qué es "ajulepamiento"?
- Que tiene miedo. - Entiendo.
- Ajulepamiento. - Sí, claro.
¿Cómo es esto?
¿Después de que me animé y abrí mi corazón, te vas?
- ¡Me pediste que me fuera! - ¡Porque no decías nada!
- ¡No sé bien qué decirte! - Perdón.
Sé que no es fácil cuando alguien se sincera así.
Pero no podía seguir guardándolo.
Ahora estoy mal de nuevo, asumiendo algo que no sé.
Quizá a ti no te pasa lo mismo que a mí, y está bien.
- Zeki... - Quizás sí, pero aún no lo sabes.
Eso también está bien. No tienes que saberlo.
No está mal. Lo que está mal es presionar.
Que es lo que estoy haciendo yo.
Está bien. Ve. No te preocupes.
- No... - ¡Sí! No puedo obligarte a irte.
- Pero no sé si quiero que estés aquí. - ¿Puedo hablar?
Sí. Eso es lo que estoy esperando.
Oye, Ze.
A mí contigo...
¿Vieron a Otto?
No lo encuentro y lo necesito.
- ¿Qué pasó? - Cometí un error.
Envié un mensaje a Cala, pero le dije "Abril". ¿Cómo lo elimino?
Muéstrame.
Lo que pasa con Sasha es tal cual lo que dice el refrán.
Es decir...
¡No me digas que no tienes refrán para Sasha! ¡No lo creo!
No se me ocurre ninguno.
¡El gato! Cuando el gato no está en la casa, los ratones bailan.
- Ese es Sasha. - Estás obsesionada con los refranes.
Me fascinan.
Es por Anieta. También le encantaban.
No tendré ninguna foto, pero me dejó todos sus dichos dichosos.
Otto, ¿qué haces aquí?
No me dijo nada. ¿Qué pasó?
No quería que nadie supiera. Está muy mal.
Si no recibe un trasplante pronto...
Ven, siéntate.
Siempre es mejor amar y perder
que nunca haber amado.
Pero cómo duele, ¿no?
¿Y para mí tienes algún refrán?
A veces,
eres como un lobo con piel de cordero.
- ¿Qué? - ¿En dónde estamos?
¿Adónde vamos? ¿Nos vamos de vacaciones?
Es una sorpresa que queda un poquito lejos.
¡Sí! Road movie! ¡Película de carretera!
¡Sí, me encanta!
Pero toda película de carretera necesita su música.
- Pongo algo. - Bien.
- No. - ¿Qué?
- Esta canción no sirve. - ¿Por qué no?
Tengo la música perfecta para nuestra aventura.
- ¿Puedo conectarme? Gracias. - No.
Una historia que es tu historia Una risa que es tu risa
¡No! ¿De dónde sacaste esta canción?
Es de la banda de la mamá de Daisy. Nos la pasó Franco.
- ¿Qué? - Cierto.
Cierto que tú y Farolitos están como el agua y el aceite.
No, ¿cuándo lo viste, dónde y por qué?
No importa.
Cantemos, seamos felices y disfrutemos de esta road movie.
No, hablemos de nosotras.
Hablemos de otra cosa.
- Volvamos a los refranes. - Bueno.
- A ver. - Sí.
- Como dice el dicho... - Sí.
"Músicas y flores llaman amores".
Una historia que es tu historia Una risa que es tu risa
El amor que nos envuelve En la misma canción
Es un sueño que me espera Una espera que se sueña
Para todos una fiesta Y para ti mi corazón
Cuando llega Floricienta
La alegría se despierta
La ilusión se pone alas Y voy a volar contigo
Y el milagro de la vida Hoy te da la bienvenida
Cuando Floricienta baila Se nos prende el corazón
¿Cómo dice?
Corazones contentos
Corazones al viento
Corazones sin miedo
Que te gritan ¡Te quiero!
Que se junten las manos
Que te sientas mi hermano
No te vayas nunca
Para ti mi corazón
Para ti mi corazón
¿Cómo está todo, doctor? ¿Alguna secuela?
Por lo visto, fue solo un síncope, pero me gustaría evacuar las dudas.
Por supuesto.
No entiendo. Tenemos técnica de primer nivel.
Tranquila. Estos accidentes pasan.
Por suerte, el interruptor cortó la electricidad.
- Dudo que haya sido un accidente. - ¿Dices que lo hizo a propósito?
No sería la primera vez que hace algo así, deberías ver sus redes.
Tranquila. Tu hermana está bien.
Claro que está bien. Les dije que le gusta actuar.
Camila no hizo nada. Sufrió una descarga eléctrica.
Salo, no seas ingenuo. Necesita hacerse la víctima.
No sabe hacer otra cosa. Nunca le irá bien.
¿Hola?
¿Qué?
¡Con cuidado, estúpido!
Eso tiene un valor de 30 años de tu salario.
Por Dios. Paolito, mi amor.
Serás recompensado por haberme avisado que Delfina no estaba en la casa.
Qué lindo que es.
Vaya. Qué bien.
¿Qué es todo esto?
Saquen estos trastos de aquí ahora.
No será posible. Delfinita acordó todo conmigo.
Que el mundo entero sepa que la reina madre volvió.
De ninguna manera, Malala. Delfina nunca aceptaría esta locura.
En honor a nuestra amistad, te aviso algo.
Delfinita no pagó el último alquiler. Por eso, me quedé en la calle.
Pero si yo te doy la mensualidad
para cubrir tus gastos, ¿qué dices?
Despierta, querida.
Mira las noticias. No puede pagarse un alquiler ni por casualidad.
Está invivible el país, Jaqueline.
¿Jaqueline? Me llamo Yamila.
Bueno, es lo mismo.
Dile a Delfina que si me deja en la calle,
es abandono de persona y es un delito.
¡Así que vamos arriba, muchachos!
Vamos. Un, dos.
Con fuerza, mi amor. Tomen la sopa.
Tic tac, tic tac Dulce tic tac
Cuento los segundos Que faltan para verte
Voy a cortar esto. Perdón. Me duele mucho la cabeza.
Estas canciones debemos hacerlas en el Hangar.
¿Qué?
Estamos en el fin del mundo.
¿Dónde estamos? ¿Me quieres contar?
Te dije que era lejos, pero no pienso arruinar mi sorpresa.
- Necesito hablar con Delfina. - Dímelo a mí y se lo transmito.
- ¿Qué debo decirte? - Lo que tienes para decirle.
¿Desde cuándo debo consultarte? Tú no eres el jefe.
- ¿No soy el jefe? - No.
Si no tienes nada para decir, retírate.
Estoy ocupado.
- Perdí la señal. - Ya está.
- ¿Qué? - ¿Cómo?
Es que nos fuimos lejos, tal vez por eso...
- Claro. - Por eso no hay señal.
Sí, puede ser por eso.
Revisa otra vez. ¿No hay?
- No. - Okey.
No puedo creerlo. ¿Sin señal?
¿Aquí solas?
No sé.
Delfi, ya me parecía raro que no me llamaras.
No soy Delfina.
Claro. Debes ser el cómplice.
Llamé para decirte que Delfina se hartó de tus amenazas
y ha decidido pasar a la acción.
¿Esta es tu amenaza?
Exactamente.
¿Y con qué? Si se puede saber.
Con algo que te importa.
No querías que Margarita se fuera, ¿no? Dudo que seas un fan demente.
Sí, Delfina tiene con qué amenazarte.
¿Buscas las señales de los teléfonos de Delfina y Margarita?
Te aviso que no podrás.
Te cambió la respiración. No me digas que te pusiste nervioso.
Bueno, ahora vamos a poder empezar a hablar.
¡Se llevan todo esto ya de aquí!
¡Y tú te vas!
Como te lo dijo ya mil veces Delfina.
¿Ahora eres amiga de Delfina? No parecía lo mismo la semana pasada.
¿Hasta la hipocresía le copias?
Lleva el gatito. Duermo con él todas las noches.
- Gracias. Adelante. - No. Basta. Malala, por favor.
¿Quiénes son? ¿Los de la pijamada de Delfina?
¡Qué lindo! ¡Qué ojos!
Esta chica. Pelirroja.
¡Qué bonito! ¡Sí!
- ¡Qué lindos que son! - ¿Quién es?
¿Cómo quién soy? ¿Delfina no les dijo?
Soy Malala Torres Oviedo, viuda de Santillán.
Subamos los muebles.
- No hay cuartos disponibles. - Sí.
- Están ocupados por los chicos. - Sí.
Arriba, vamos. Arriba, dos.
Arriba, tres. Al cuarto, a la suite de Delfi.
- ¡No! Malala. - Vamos.
No puedes quedarte en el cuarto de Delfina.
Merlín, tenemos que hablar.
Bueno.
Si no damos fecha de casamiento ahora, en corte sospecharán.
Sí, pero ahora no es un buen momento.
- ¿Qué? ¿Haberte arrepentido? - No.
Me gustaría arreglar algunas cosas primero.
Bueno.
SOS a mi equipo de costura. Abro caja analógica de consejos.
¿Qué pasó? ¿No sabes qué tela comprar para tu próxima colección?
- No me subestimes. - Bueno.
- Me le declaré a Jano. - ¿Qué haberle dicho?
Muchas gracias. Eres un genio.
Te debo un gran favor.
Por si no quedó claro, no me expliques nada.
El desubicade fui yo. Tú siempre fuiste una persona hermosa y divina.
No estoy acostumbrade a que me traten tan bien.
¿Me dejarás hablar, por favor?
Es obvio que tienes las cosas más claras.
Sabes lo que quieres, lo que sientes, lo que te gusta, pero yo...
Pero yo...
Puntos suspensivos.
¿Son porque no sabe o porque no quiere hacerme sentir mal?
¿No dijo nada más?
Ni siquiera sé qué voy a estudiar cuando termine la escuela.
No sé nada y no te echo la culpa, pero...
Pero le gustas.
- Aunque aún no se anima. - Nunca dijo eso.
Sí, me agradas, me gusta hablar contigo.
Pero no sé si te quiero como amigo...
- Amigue. - Si te quiero como amigue o...
No tengo nada claro.
No tengo nada claro, como verás. Creo que necesito tiempo.
Es un rotundo "no". ¿No?
No, no te dijo que no. Te pidió un tiempo.
Qué lento eres, principito. "Necesito tiempo" en la calle es "no".
Y punto.
En lugar de ayudarme, me generan más dudas.
Calma. Tiempo dará respuestas.
Ningún tiempo. La respuesta está en los astros.
0800 Mei.
Tranquila.
Más pronto de lo que pensamos, aparecerá un donante compatible.
A veces no me perdono no poder ser yo.
Si fuera por mí, le daría mis dos riñones.
No sé qué hacer. No paran de llamarla.
- ¿Y? - Nada.
0800 Otto.
- Dos segundos. - Sí.
- ¿Qué pasa, Zeki? - Otto, necesito un consejo.
Jano me pidió un tiempo porque...
Le confesé que me gusta...
Ahora no. Perdón.
Entiendo. Estás con Mei.
Por eso ella no me atiende. ¿Qué están haciendo?
Los chicos están preocupados.
Preguntan. No saben qué pasa.
- Ella no quiere que nadie sepa. - Está bien.
Hay que respetarla.
¿Mei?
¿Cielo?
¿Amor? Voy a buscar al médico.
Hola.
¿Qué haces aquí?
- ¿Te llamó mi mamá? - No.
Fui a tu casa y vi cuando te llevaban.
¿Por qué no me contaste nada?
No quiero que me veas así.
¿Cómo?
¿Hermosa?
¿Fuerte?
¿Valiente?
Eres la persona más increíble que conocí en mi vida.
Déjame estar contigo en un momento así.
De aquí salimos los dos juntos.
Bailando.
Te lo prometo.
Tanto que te gustaba hablar y amenazar. ¿Ahora estás mudo?
Si intentas rastrearla, ya te dije que es inútil.
Pero debes ser terco.
Cuando te canses de no encontrarla, llámame.
Pero no te tomes mucho tiempo más.
No sé cuánto puede aguantar Margarita.
¿Qué es esto?
No, seguro te equivocaste de camino.
Baja.
¿Qué hice yo para merecer esto?
Hola.
No, ¿hay que dejar los celulares?
No hay señal.
Podemos comunicarnos solo con señales de humo.
Así nos tomamos selfis con los pepinos en los ojos.
Y todas esas cosas.
Para conectarnos entre nosotras nos tenemos que desconectar del mundo.
Si lo necesitas, vienes a buscarlo.
- Gracias. - Gracias.
¿Qué te parece cerca de la puerta?
Así vemos a la gente pasar, opinamos sobre su ropa,
inventamos historias.
No me gusta que me vean comer. Traspasé mi zona de confort.
Paolo, deja eso.
Saca ya a esta señora si no quieres darte por despedido.
Cierra la boca, estúpida.
Si Delfina no quiere que esté aquí, que venga y me lo diga.
Ella es la original. Tú eres una cartera falsa.
Abuela Malala. Hola, ¿qué haces aquí?
¿Cómo te va? No me digas abuelita.
Vine a pasar un rato en familia, ¿entiendes?
¿Por qué no fuiste a la escuela?
No voy a la escuela, abuela. Estudio en casa.
No me digas "abuela".
¿Quién te da clases? ¿La monja bruta devenida en niñera?
No soy niñera, señora.
Soy institutriz de la realeza de Krikoragán
y gobernanta de esta casa,
a diferencia de usted, que, con respeto, es un blanco parásito.
Vaya, la doméstica contestataria. ¡Qué hermosa eres!
Te aclaro algo.
Desde hoy, yo le enseñaré a ella.
Eso es lo que hubiera querido la madre, que quién sabe quién es.
¿Qué dice?
Bueno, estamos todos.
¿Qué haces aquí, María Laura?
¿María Laura? Malala para los íntimos.
Porque somos íntimos. ¿Todo bien con Delfina ahora?
¿Por eso no vienes a visitar a tu amiga?
¡Delfinita!
¿Puede ser que mi hija no esté aquí para recibirme?
Se fue y no dijo adónde.
Qué increíble.
Quería averiguar algo que me impacta en el corazón.
Falsa Margarita, ¿dónde está la verdadera Margarita?
¿Perdón?
No, quise decir, ¿dónde está la falsa Margarita?
¿La parlanchina?
¿Margarita?
No sé. Salió.
Salió.
¿La parlanchina salió con Delfinita?
- Sí. - Qué raro.
No tienes que preocuparte por eso. Eres muy joven.
Hoy es Merlín. Mañana es Rey.
Pasado mañana te enamorarás de alguien que aún no conoces.
Pero te aseguro
que cuando conozcas al amor de tu vida, te darás cuenta.
Cuéntame del amor de tu vida.
Fueron tantos que no sabría por dónde empezar.
No, pero hubo uno que te marcó a fuego.
¿Cómo se llamaba el que me contaste que ella te lo robó?
Federico.
Perdóname.
Te pusiste seria.
Es impresionante, pasaron muchos años, pero me sigo poniendo mal.
Amores que matan nunca mueren.
¿Sabemos algo de él? ¿Sigue con ella?
Está muerto.
Qué triste, en serio.
Y yo vengo con estos refranes necrológicos...
Si serás, Margarita... Por eso te duele tanto.
No, me dolía de antes.
Me dolió cuando me dejó plantada en el altar,
me dolió cuando se enamoró de mi hermana.
¿Flor? ¿La mamá de Daisy?
¡Qué mala malísima!
Con todo respeto a la mamá de Daisy, pero esas cosas no se hacen.
Ella no sabía que era mi hermana cuando se enamoró de él.
No importa. No se hace y punto.
Igual, con todas las cosas que te hizo, él tampoco es trigo limpio.
¡Cómo te gustan los refranes! No puedes parar.
Son muy importantes.
Son simples, sabios.
Y un poco nos enseñan de la vida.
- ¿Segura? ¿Estás mejor? - Sí, gracias.
Cualquier cosa, lo que necesites, me llamas.
- Gracias. - ¿Me dejas sola con mi herma...?
- Con Camila. - Por supuesto.
Todos piensan que fue mi culpa,
como cuando pasó lo del auto.
- Pero yo no... - No.
Tranquila. Sé que no tuviste nada que ver con todo esto.
¿Y por qué me miras con esa cara de odio?
¿Yo te miro con cara de odio, Angie?
Tú me miras con cara de odio.
Todo lo que dices que yo hago, en realidad, tú lo haces.
Tú eres la competitiva.
Tú eres quien me mira con cara de odio y de envidia todo el tiempo.
Tú quieres destacarte y llamar la atención.
Tú quieres ser la única y la elegida.
No yo.
Mirar la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio.
Ese refrán tan simple
nos enseña a no señalar la mugre de otros
y a mirarnos más a nosotros mismos.
Sabiduría para la vida cotidiana.
- ¿En terapia intensiva? - Es lo que podemos hacer ahora.
- ¿No apareció ningún donante? - Aún no.
Es una situación muy compleja, tú lo sabes.
¿No hay una medicina u otra cosa que se pueda hacer?
Por desgracia, no.
- Te pasarán a terapia intensiva. - ¿Por qué?
Porque le darán prioridad en la lista.
Tenemos que estar preparados. Te pueden hacer el trasplante pronto.
Al menos soy primera en algo.
Debo firmar los papeles del traslado. ¿Te quedas con ella?
Sí, claro.
Bueno, no pensemos más en el trasplante.
Pensemos en qué será lo primero que hagas
cuando salgas de aquí.
Comerme una buena porción de pizza.
¿Qué más?
Y darme un buen baño de sal.
Y comer más pizza.
- ¿Más pizza? - Sí.
La fe mueve montañas.
Nos da fuerzas para saltar las piedras que nos cruzamos.
Son coordenadas fundamentales para el laberinto que es la vida.
Mi presentación fue un stand-up. De elfos.
Pero no me eligieron.
Al menos, entré a trabajar al Hangar.
¿Te cuento un secreto?
Mentí en todo mi currículum.
¿Quieres que después vayamos al cine?
Gracias por venir. A veces me excedo y...
No te preocupes. Es bueno hablar.
Claro. Sí.
Igual, te prometo que me voy a contener,
porque si no luego me arrepiento de hablar tanto.
Como ahora.
¿Dónde nos sentamos?
- ¡Qué casualidad! - ¡Juli!
¡Siéntense!
¿Sí? Ustedes están en una cita...
No, todo bien. Sentémonos.
- Sí. - Sí. Vengan.
Bueno.
A ti te gusta la naturaleza.
Zeki me contó que te fuiste de campamento
con amigos y con una chica que Zeki creía que era tu novia.
Donde comen dos, comen tres.
Y yo agregaría una o dos sillas más.
No hay nada más lindo que compartir.
Nadie nos da un manual de instrucciones para la vida.
Para eso están los dichos.
Sabiduría popular que nos orienta un poco.
Recuéstate.
Descansa. Yo te cuido.
Cocodrilo que se duerme es cartera.
Mira el regalo que te envié.
¿Seguirás haciendo bromas
o empezarás a preocuparte por Margarita?
Porque te crees muy listo.
Pero nosotros somos letales
y no tienes idea de qué somos capaces de hacer.
Parece que estamos en asuntos serios, ¿no?
¿Por qué tienes una foto de Mar?
¿Quién eres?
¿Quién eres?
Nos preguntamos quién se esconde detrás de la máscara.
Pero mejor sería preguntarse qué se esconde.
Me ven tan dulce Y soy tan buena
Inalcanzable Como una estrella
Nada me hiere Soy como un hielo
Solo sonrío Y se abre el cielo
Soy la maga Bruja envidiada
De reina buena Voy disfrazada
A la orden Van mis deseos
Soy tan dulce Como un caramelo
Cuidado
Reina de todo Dueña de todo
Puedo con todo y más
Sueño abundancias Grandes tesoros
Nada me bastará
Reina de todo Dueña de todo
Puedo con todo y más Más, más, más
Sueño abundancias Grandes tesoros
Nada me bastará
Hubo otro tiempo que me hizo daño
Y la venganza me gusta tanto
Pobres de aquellos que me lastimen
Porque mi magia
Es invencible
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