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Te quiero mucho, poquito o nada
Lo quiero mucho, poquito y todo
En cada pétalo veo su cara
Diciéndome te quiero Nada, poquito
Poquito
Nada, poquito o mucho
¡Tenemos una emergencia!
¡Rápido! ¡A buscar los salvavidas!
¡Fuego!
¡Vamos, Otto!
¡Vayan bajando con cuidado!
¡Dejen los chalecos en los botes y bajen con sus pertenencias!
Señor, ¿sabe dónde estamos?
- A 160 km de Costa Diamante. - ¿A 160 km?
Bueno. No importa.
Escuchen. Presten atención.
Va a estar todo bien. No se preocupen.
Enviaremos un mensaje al Hangar y nos enviarán un crucero all inclusive.
- Es verdad. - No creo que haya señal aquí.
Pero hay un comunicador en el barco, ¿no?
- ¿Se hundió? - Perdimos toda comunicación.
- ¿Un teléfono satelital? - Quedó en el barco.
Tranquilos. Yo voy a buscar ayuda.
Quédense juntos y a salvo, ¿sí?
Les dejaré un walkie-talkie para que nos comuniquemos.
- Okey. - ¿Se va?
Definitivamente, alguien está en problemas.
- Vamos. - Vamos.
¿Pasó algo con los chicos?
Astrid, qué gusto recibirte.
Muchas gracias por venir.
Querido,
vine por el aprecio que le tengo a tu madre y a tu difunta abuela.
Ya sabrás que esta mujer me parece ordinaria.
Sí, lo sé perfectamente, pero creo que Delfina
te va a terminar sorprendiendo.
Además, te diré algo, si ella no es una verdadera Mecenas del Futuro,
honestamente, no sé quién lo es.
Quítate esa ridícula idea de la cabeza, Salustiano.
Mientras yo presida la entidad,
esa mujer nunca recibirá ese premio.
Con el talento que tienes, ¿te parece
estar en este museo de mal gusto?
Un segundo.
¿Qué sucede, querido?
Nada importante. Hagamos una cosa.
- Espérame. Vuelvo en dos segundos. - Bueno.
- Muy bien. - Permiso.
Sí, querido.
Delfina.
- Delfina. - ¿Qué?
Hubo un accidente.
¡Se acabó! ¡Nos vamos a morir!
¡Y no cumplí ningún objetivo de mi lista!
¡Y será lento y doloroso! ¡Moriremos por inanición!
- ¿Cómo? - ¿Se pueden calmar?
Es obvio que Delfina envió un ejército de rescatistas.
Totalmente de acuerdo con Única. Y eso que no solemos concordar.
Ya debe haber activado la rescatada. En menos de lo que canta un tero...
¡Cállate!
Cotorra. Tú ven conmigo.
Quizás ser miembro de la realeza tenga sus beneficios, ¿no?
El Servicio Secreto de Krikoragán debe estar desesperado buscando al heredero.
¿Escuchaste? ¡Hubo un accidente en el barco!
- Pensé que sabías. - ¿Que sabía qué?
- Que sabías... - ¿Alguien me puede contestar?
Disculpa. Yamila, ¿no le dijiste?
No le dije nada porque si no iba a arrancar con sus escrúpulos.
No sé, adiós.
Delfina, necesito que me digas...
Dos segundos. Necesito hacer un live.
¡No!
- No me retoques. - ¿Saldrás a cara lavada, Delf?
No, amor. Hoy sales tú.
Este es tu desafío. Te lo ganaste.
Disfrútalo.
Hoy eres la presentadora.
¡Retoque!
No hay señal. No hay comida.
No tenemos agua potable. No hay Internet.
Somos el famoso error 404.
Buenísimo. Estamos muy bien. Encaminados.
No sé.
Hola, mis amores.
Sé que están muy preocupados, pero no hay de qué.
Nuestros artistas están en perfecto estado.
El naufragio fue un gran simulacro.
Ahora deberán enfrentarse a un desafío totalmente inesperado.
Se preguntarán por qué estamos haciendo todo esto.
Es simple.
Notamos que el certamen se volvió un poco competitivo,
y ese no es el espíritu del Hangar.
Queremos cooperación, comunidad, tribu.
Y, para eso, los obligamos a tener un objetivo en común.
Sobrevivir y volver a casa.
Vamos.
Vamos, Germán. ¿Para qué te pago?
¿Y, Ruccio? ¿Lo vas a poder analizar?
Estoy retirado de la fuerza, pero los amigos los tengo.
- Tranquilo. - Gracias, Ruccito.
Es inútil, Otto. Si no hay señal, ya está.
Tendremos que aprender a vivir así.
Para mí, estamos muertos, y no nos dimos cuenta.
Ya vendrán a buscarnos. Tampoco estamos en la cordillera.
El capitán ya se debe haber comunicado. No van a tardar.
¿Y si tardan? Apenas tenemos comida. No tenemos agua.
- Mercurio está retrógrado. - Yo tengo un poco de comida.
- Juntemos lo que tenemos. - Sí, traigan.
- Seguro que quedó algo en el gomón. - Sí.
¿Quién fue el idiota que dejó suelto el gomón?
- ¡No está! - ¿Cómo?
¿Cómo que no está?
Entonces, no solo no hay comida.
¡Tampoco tenemos cómo irnos y debemos pasar la noche aquí!
- No. - Y es época de tormentas.
- Fuertes. Con vientos huracanados. - ¡Basta! ¡Romeo, basta!
¡Bueno!
Tendremos que ser boy-scouts, no hay opción.
Hay que organizarse. Empecemos por conocer el lugar.
No podemos irnos de aquí. ¿Y si vienen y no nos encuentran?
O peor, ¿y si nos perdemos?
Quedarnos sin hacer nada es lo peor que podemos hacer.
Si anochece y no tenemos qué comer ni dónde dormir, ¿qué haremos?
No puedo creer que se estén peleando en este momento. ¡Basta!
Sí, aplausos, medalla y beso para Única.
Tiene toda la razón. Aquí no hay jefes.
Hay jefas, ¿no?
No, tampoco. Somos una comunidad horizontal.
Si alguien quiere, que vaya a buscar leña.
Si alguien quiere, que busque comida. ¡O si no quieren, no hagan nada!
¡Vamos!
- Vamos. - Vamos.
Sigo muerto.
Ahora hablemos de tu sueño premonitorio.
Sí, tengo la antena sintonizadísima.
Sí.
Soñaste que teníamos un naufragio. Y... naufragio.
Bruja total. ¡Zeki!
También, soñaste que besabas a Rey.
Fue un sueño. No podemos prestarle atención a todo lo que soñamos.
Romeo, ¿seguro? ¿Estás bien?
- Es una situación traumática para todos. - Sí, Otto.
Estoy como dirías tú: "Diez puntos".
Eso significa "bien". Me enfrenté a uno de mis más grandes temores y sobreviví.
Creo que ya superé ese miedo.
Por eso, tienes permiso para coquetear con mi hermana.
¿"Coquetear"? Usa cada palabra tu hermano...
Bueno, nos autorizó. Por fin.
¿Qué te dijo de la hermana?
Nada. Viste cómo es él.
No. ¿Cómo?
Nada, tranquila.
Todo estará bien. ¿Sí?
- ¿Podemos hablar? - No tengo nada que hablar contigo.
Merlín.
No tuve tiempo de decírtelo antes, pero me alegra que hayas vuelto.
Sí, me imagino. Me amenazaste y me delataste con mi tío.
Y me terminaron llevando. Pero ¿te alegra que haya vuelto?
Aunque no lo creas, sí, me alegra.
¿Se puede saber qué fue esa declaración de amor?
¿Qué te pasa?
Estás pendiente de cada cosa que hago.
¿Tienes una obsesión conmigo o qué?
¿Qué pasa? ¿Me tienes miedo ahora?
Terror te tengo.
Esto está que arde. Y nosotros vamos a estar aquí.
Necesitamos que los chicos se organicen,
puedan cooperar,
y trabajar en equipo para ganarle a este clima tan hostil.
Por supuesto, tenemos preparados algunos contratiempos
para ver si los pueden resolver.
Quédense ahí. Hay mucho más aún.
Espera, Salo.
Es muy aburrido. Siempre lo mismo. Te enfadas, te explico.
- Entiendes... - No.
No te entiendo, Delfina.
Porque no me escuchas. De lo contrario, me entenderías.
No. ¿Sabes por qué no te escucho?
Porque tengo que ir a despedir a Astrid, que te esperaba en el salón.
¿Astrid Correa Guillot está aquí?
Sí.
Hablé con ella, quería que viera el hermoso trabajo
que estás haciendo como mecenas de artistas emergentes.
Me costó mucho.
Me costó mucho que viniera.
No tiene una buena imagen de ti, así que lo que menos quiero ahora
es que vea el desastre que estás haciendo.
¿"El desastre"?
Es un campamento.
Es un desafío, es un juego.
No es un juego, Delfina. Es un juego para ti.
¿No ves que están muertos de miedo? ¿Que Romeo tiene autismo?
¡Le tiene pánico al agua! ¡Al menos piensa en él!
- No veo chicos muertos de miedo. - Bueno.
No siento el pánico del que me hablas.
Sí, hay un chico del espectro autista,
pero lo veo superando sus propios traumas.
- Eso es lo que veo. - No, Delfina. Es una reacción al estrés.
Aunque te hubiera salido bien, no hay nadie que los esté controlando.
No hay ninguna persona que pueda resolver ninguna situación en ese lugar.
En eso, estás equivocado.
Mira.
Tenemos un equipo de casi 20 personas en la isla.
Los van cuidar las 24 horas, Salo. Confía.
Esos chicos no son ratas de laboratorio
para que hagan experimentos con ellos.
Y con todo el respeto que no le tengo, se lo voy a decir.
Usted y la señora Delfina están de-men-tes.
Sobre todo, usted.
Porque una idea tan delirante y peligrosa
solo puede salir de una mente maquiavélica como la suya.
¡Basta!
A ver, ¿cómo te lo explico, mucama con título?
Suficiente paciencia se te tuvo con esa beca cortesana.
- Sal de mi vista. - No se equivoque, damisela.
Soy la institutriz de la princesa.
Date cuenta. Daisy creció.
Ya no necesita una niñera.
Deja de colgarte de la realeza, ¿quieres?
Vamos. Empezamos el vivo ahora.
Te juro que pensé que sabías.
- Yamila no quiso contarte. - No me mientas.
Delfina, ¿crees que algo así,
esta logística, puede armarse de un día para el otro?
Hace semanas que están organizando esto, pero a nadie se le ocurrió,
a ti no se te ocurrió venir a consultarme nada.
- Nada. - Perdón.
¿Puedes confiar en mí?
Qué bronca que seas tan linda. Escucha esto.
Necesito dos cosas y...
Y tómatelas en serio.
Claro.
A todo lo que me digas, diré que sí. Sí es la respuesta a todo.
- ¿A todo? - A todo.
Bueno, en primer lugar, es fundamental
que el público sepa
que hay gente que está controlando, que no los enviamos a algo peligroso.
Perfecto, cuenta con eso. ¿Qué más?
Bien. En segundo lugar, Astrid.
Tú te encargarás de hablar con ella.
No me quiero hacer cargo de esta situación.
Si quieres ser Mecenas del Futuro, pregúntale qué debes hacer.
Yo no me ocuparé.
Encárgate tú.
Ocúpate tú.
- Eres mi asesor de imagen. - Te repetiré lo del primer día.
No vendo cosas en las que no creo.
En este momento, no me resulta muy fácil creerte.
Encárgate de Astrid.
Base a capitán.
Base a capitán.
Base a capitán.
Ni un pomelo, ni un limón.
¿Para qué tanto árbol, Madre Naturaleza, si no nos va a dar di mangiare?
Tendremos que cenar carpincho.
¿Qué? Ni se les ocurra. No.
- Esto es la nada misma. - Y el capitán ni responde.
Sin techo, sin comida y sin adulto responsable, yo me entrego.
Hagamos fuego. Señales de humo.
- Así nos ven. - No.
Está decayendo un poco. ¿Le ponemos un toque de pimienta?
- Martín, ¿estás ahí? - Te copio, Camila.
Yamila.
Listos, fase dos.
Entendido, Yamila.
Nuestro capitán se comunicará con nuestros jóvenes supervivientes
para darles una noticia i-nes-pe-ra-da.
¡Hola, hola, hola!
- Hola. - Capitán a base.
Capitán a base.
Adelante, don. Toda la base lo escucha con cien orejas. Diga.
No pude comunicarme con el puerto. Cruzaré a la isla de enfrente a nado.
Tendrán que pasar la noche ahí. Manténganse juntos.
Creo que se aproxima una tormenta.
- ¡No! - ¿Cómo que una tormenta?
¿Nos va a dejar solos?
¿Capitán?
Base a capitán.
¡Base a capitán!
Me quedé muy sorprendida con lo del plagio de Marita.
Realmente. No lo sospeché.
Es una mujer tan talentosa...
No lo necesitaba.
Querida,
gente pérfida y carente de ideas hay por todos lados.
Bien lo sabrás tú, adorada.
De todos modos, su obra ya era decadente.
Hoy todos creen que cualquier cosa es arte.
Te llenan todo de imágenes, de colores, de brillo.
Se ha perdido el criterio.
También, hay ambientes saturados.
- Sí, también está la moda. - La moda, claro.
Hay tendencias que se siguen.
- Igualmente, encaramos una renovación. - Una renovación.
Detesto las modas, son efímeras.
- El verdadero arte es para siempre. - Para siempre.
Bueno, magnífica, ¿dónde están tus chicos?
Quiero conocer a esos artistas del futuro.
Sí...
Están en un retiro. ¿No organizaste...?
Sí, en un retiro espiritual.
- Algo que sentimos que puede darle... - Que puede sumar...
Pero, Salustiano, por favor.
¿Me haces venir y no están las personas que de verdad quiero conocer?
¡Delfina!
¿Cómo se le ocurre permitir semejante barbaridad?
¡No me quiero imaginar el escándalo que habrá cuando la corte se entere
del peligro en el que puso a Daisy!
- Estoy con una invitada, desubicada. - ¿Le parece?
¿Le parece tener a los chicos ahí?
¿Combatiendo contra molinos de viento como Don Quijote de la Mancha?
Dije y lo repito. Esto es maquiavélico.
¿Qué ocurre aquí?
No te quiero dar órdenes, Única, pero debemos trabajar en equipo.
¿Para qué? Si estamos perdidos.
Tenemos que sobrevivir solo una noche.
Una noche.
Todo esto es culpa de tu tía.
Si hubiera contratado un buen barco, no estaríamos aquí.
Mi tía no tiene nada que ver. No hables mal de ella.
Eso es verdad. El barco lo contrató Yamila.
¡No voy a comer carpincho!
¡Morirás si no lo comes!
¡Basta!
Se terminó.
¡No podemos pelearnos siempre por quién hace o no tal cosa!
Somos un equipo.
Todos sabemos hacer algo más que cantar y bailar.
¿O no?
No se puede someter a gente joven,
muchos de ellos menores, a semejante tormento.
Están totalmente protegidos. Nada malo les pasará.
Sí.
Hay 20 personas supervisándolos.
Estamos haciendo esto por una muy buena razón.
Sí, incrementar la audiencia de un burdo reality show.
Astrid, ¿hace cuántos años nos conocemos?
Te explicaré por qué lo estamos haciendo.
Cuando los chicos llegaron, Delfina reconoció,
con mucha perspicacia,
que eran una mezcla de individualidades,
que todos querían ganar el concurso.
Pero ahora tienen un objetivo en común.
Están trabajando juntos y unidos para lograr algo.
Míralo tú misma.
¿Cuándo vas a empezar con el fuego para alejar a las alimañas?
Cuando me traigan ramas secas.
Romeo, por ejemplo.
Está en el espectro autista.
Tenía mucho miedo al agua, no podía trabajar en grupo...
Y míralo ahora.
Está liderando, está trabajando en equipo.
Parece estar contento.
Si a mí me preguntan, veo un chico feliz.
- Iba a decir lo mismo. - ¿Te dio la misma sensación?
- Sí, es como la imagen... - Igual que a mí.
- Como la representación de la felicidad. - Absolutamente.
- Ahí veo la felicidad. - Es una foto de la felicidad.
Clara.
- ¿Qué pasa, Romeo? - Clara.
- ¿Sí? - Sácame de aquí.
¡Sácame de aquí, Clara!
- Romeo... - ¡Sácame de aquí, Clara!
Sácame de aquí, Clara, por favor.
Esto es una locura.
Son arañitas nada más.
Pero puede haber mosquitos, vinchucas, transmisores del dengue...
No, están armando una fogata enorme para espantarlos.
- ¿Y si no se van? - Se irán todos.
Mira quién quiere hablar contigo. Margarita.
Qué buen refugio estás armando.
Con todas las cañas que hay, podríamos hacer un castillo en medio de la selva.
¿Te imaginas?
Ya terminamos de atar todas las paredes.
Quedaron bien firmes.
Sí, y Pipe trajo hojas de eucalipto.
Podríamos improvisar algo para espantar a los insectos.
Y yo encontré repelente en el bolso de Alaska.
No queda mucho, pero puede servir.
Okey.
Gracias.
¿Y? ¿Qué pasó?
Se acaba de ir. Y no con muy buena cara.
¿Cómo no me avisaste que venía hoy?
¡No me avisaste que harías algo así!
¿Algo así? ¿Yo puse la araña para que lo asustara?
Ya sabes de qué hablo. La aventura en la que los metiste.
- Es un desafío. - Astrid es así.
¿Qué quieres que haga? Ella llega y se va cuando quiere.
Me avisó media hora antes que venía.
- ¿Te puedo decir algo? - Sí.
Gracias.
Es muy importante para mí.
Sé que no estás de acuerdo con lo que hago,
pero me sentí muy apoyada.
Sí, es mi trabajo.
¿Te digo algo? Puede parecer temerario.
Pero míralos. Míralos.
¿Imaginabas que estos chicos tan diferentes trabajarían bien juntos?
Voy a ser honesto, Delfina.
No me interesa si es una buena idea o una mala idea.
Lo único que me importa...
- Lo único que me importa... - Sí, dime.
Es que no se descontrole todo, ¿sí?
Sí.
Nuestros artistas se convirtieron en supervivientes.
¿Vamos a ver cómo pasan la noche?
Creo que es mi mejor obra. Ahora sí se puede desatar la tormenta.
Bueno. ¡Qué fogata!
De nada. Voy al baño.
¿Qué baño?
Bueno, Romeo, buscará un lugar para...
¿Vas a hacer tus necesidades? Hay que hacerlas como los nativos.
- ¿Sabes cómo? - No, averiguo.
Gracias.
Bueno, yo también haré mis necesidades como un nativo.
- Bien. - Recuerda. Puedes coquetear con ella.
Ya estoy acostumbrada a que mi hermano me deje en situaciones incómodas.
No sé tú, si eres el amigo, si vas a acostumbrarte.
De a poco, me voy acostumbrando.
Bueno, ¿y?
¿Qué hacemos?
Me contó todo.
Te podrás imaginar,
Me querías invitar a salir. No te dejó.
Te hizo bloquearme de las redes sociales.
Terrible.
No te preocupes. No te pediré una cita en esta emergencia.
Pero tal vez me puedas invitar a salir cuando volvamos.
Es uno de esos hoteles en medio de la selva.
- ¿Todo bien? - Perfecto.
Bueno, perfecto sería si estuviéramos en casa,
en Costa Diamante o...
en una cita.
- Voy a revisar... - Voy a ver si hay...
Por aquí.
- Dame la mano. - Puedo sola, Merlín.
Parece que nuestros aventureros encontraron una cabaña.
Veamos.
Bueno, al menos encontramos techo.
Sí.
Entramos todos.
Estamos lejos de la costa.
Pero es mucho más seguro pasar la noche aquí.
Puede ser.
¿Qué es eso? ¿Comida?
- Qué bien. - No alcanzará para todos.
Escucha, Daisy.
Sé que te impactó todo lo que te conté.
Debe ser difícil de procesar.
Pero debes confiar en mí.
No es solo por lo que me contaste.
Es otra cosa lo que me tiene así.
¿Qué?
Que haces todo esto por culpa, casi por obligación.
Te anotaste en el concurso, te acercaste a mí, me invitaste a salir,
me propusiste casamiento,
pero no me amas.
- Escucha... - ¿Por qué me haces esto?
Estás enamorado de Margarita.
Si te acercaste a mí...
fue porque lo sentiste como un deber.
Es verdad que siento culpa.
Pero también es verdad que siento cosas por ti.
No soy solo el príncipe de Krikoragán.
- ¿Cortaste? - Sí.
- Dime que cortaste. - Sí, la transmisión está cortada.
¿Escuchaste lo mismo que yo?
Sí, Astrid, creo que te llevaste una mala impresión.
Por eso quería que lo vieras.
Lejos de ser algo frívolo, creo que Delfina está haciendo algo genuino.
Y te aseguro,
te apuesto que esos chicos saldrán transformados.
Quizá tengas razón, tesoro.
Es posible que hasta sea conmovedor.
Delfina, ¿escuchaste lo que dijo Merlín? ¡Atiéndeme, por favor!
- Yamila, tienes que ver esto. - No puedo, Gabito.
- ¿No ves que estoy ocupada? - Nada es más importante que esto.
Pusimos cámaras en el refugio y captamos esto.
Es solo esta noche, mañana estamos de vuelta en casa.
¿Y si no?
Mañana debo hacerme diálisis.
No hice pis en todo el día.
Puedo morirme.
Exigimos mucho el "quiero",
el "puedo", y se te llena de problemas el "debo".
¿Qué es esto?
¿Recién empiezas a salir con mi hermana y ya la estás engañando?
- ¿Estás saliendo con Clara? - No.
- Pero quieren. - No.
- ¿No? - Bueno, no sé.
- ¿No sabes? - Pero ¿quieren?
- ¿Hola? - Hola, magnífica.
Te habla Astrid Correa Guillot.
Hola, Astrid, qué sorpresa.
No voy a negarte que el desafío que organizaste con esos muchachos,
en un principio, me resultó muy mortificante.
Pero Salustiano me hizo ver
algunas virtudes de lo que estás logrando.
Y debo reconocer que eso es lo que hacen los grandes mecenas.
Apostar.
Me emocionan mucho tus palabras, Astrid.
Lo sé, tesora, lo sé.
Entre nos, te voy a comentar
que esto te pone en carrera para el Mecenas del Futuro.
¿Me estás diciendo que soy
la Mecenas del Futuro?
Candidata.
Gracias.
¡Gracias!
Te prometo que no te arrepentirás. Muchas gracias.
Me ven tan dulce Y soy tan buena
Inalcanzable Como una estrella
Nada me hiere Soy como un hielo
Solo sonrío Y se abre el cielo
Soy la maga Bruja envidiada
De reina buena Voy disfrazada
A la orden Van mis deseos
Soy tan dulce Como un caramelo
Cuidado
- Hablé con Astrid. - Yo también hablé con ella.
- ¿Qué te dijo? - Que el Mecenas es mío.
Eres la reina de todo.
Reina de todo Dueña de todo
Puedo con todo Y más
Sueño abundancias Grandes tesoros
Nada me bastará
Reina de todo Dueña de todo
Puedo con todo y más Más, más, más
Sueño abundancias Grandes tesoros
Nada me bastará
Hubo otro tiempo que me hizo daño
Y la venganza me gusta tanto
Pobres de aquellos que me lastimen
Porque mi magia
Es invencible
Ya sabía.
Ya sabía yo que ese sujeto era poco honrado.
- ¿Sabe qué le dijo a Daisy? - ¿Qué?
- ¿Quién? - ¡Merlín!
Le dijo que es el hijo de Pío Pietro, el Sanguinario.
¿Qué?
¡Se lo avisé!
Dije: "Ese mocoso esconde algo.
Ese mocoso no me gusta nada".
Claro, por algo nos ocultó sus datos.
Dios mío, Delfina. El hijo de Pío Pietro, el Sanguinario.
Un vástago del usurpador. ¿Sabe lo que hizo, Delfina?
- ¿Sabe lo que hizo? - No.
Le abrió las puertas
al hijo del asesino de su hermana.
Delfina.
Tenemos un problema grave.
- Ahora no, Yamila. - No, es grave en serio.
Mei tiene un problema de salud que desconocíamos.
Debe hacerse diálisis ahora.
- ¿Qué? - ¿Qué?
- ¿Qué? - ¿Qué?
Espera, no se ve nada.
Ven.
Pasa.
Cuidado con las ramas.
Dame esto. Eso es.
Bien. Perfecto.
Puede ser que haya venido a buscar una princesa.
Pero me enamoré.
Lo de Margarita fue algo platónico.
Como cuando te enamoras de una actriz.
Júramelo.
- Daisy, ¿en serio? - ¿Qué es lo que más quieres en la vida?
- A mi hermanito Alí. - Bueno.
Júramelo por él. Júrame que no estás enamorado de Margarita.
El deseo, la culpa, el querer y el deber
son hilos de un yoyó que nos tironean de un lado para el otro.
No sé si quiero saber cómo ni dónde aprendiste a abrir cerraduras.
- Pero eres un genio. - Aprendí robando.
Eso es.
- Bueno, un par de rimas me robaste. - No es broma.
Mi papá es ladrón. Me enseñó el oficio desde pequeño.
Sé todo lo que hay que saber, pero no me interesa el negocio familiar.
Quiero otra cosa para mi vida.
Mira cómo encendió.
Bueno, sí...
Tal vez tengas talento para robar.
Pero sé que tienes talento para cantar.
Además, eres el bombón que quieren en todas las pasarelas.
- Convengamos que... - ¿Qué está pasando aquí?
¿Aquí?
¿Aquí? ¿Qué?
¿Qué no va a pasar?
Somos homeless de la selva y estamos...
No, ¿qué está pasando aquí?
Aquí.
¿Me parece a mí o hay un featuring?
No sé, pero me parece que entre nosotros hay flow.
Y eso me encanta.
Y sí...
Alguien está en problemas.
Me parte la cabeza
Juega con mis sentidos
Mi gran debilidad
Es su carita de princesa
¿Qué está pasando?
No quiero perder
La risa verdadera
Los sueños escondidos
La luz de primavera
No quiero crecer
De golpe con heridas
Con miedos y secretos
Apurando mi vida
Espejito, ¿quién soy?
¿Somos muchas o soy yo?
¿Somos todas en una?
¿Somos muchas? ¿Quién soy?
¿La invisible? ¿La perfecta?
¿La que quieren o soy yo?
¿La que creen que no existe?
¿O la que grita "aquí estoy"?
Sin presente ni pasado
Solo un cuento de princesas
Con un príncipe encantado
Espejito, ¿yo quién soy?
¿La que quieren o soy yo?
¿La que quieren o soy yo?
No quiero soñar
Un mundo a escondidas
Y despierta vivir
Pero hoy estoy dormida
Y si al despertar
Me robaron mi vida
La saldré a buscar
No quiero más mentiras
Espejito, ¿quién soy?
¿Somos muchas o soy yo?
¿Somos todas en una?
¿Somos muchas? ¿Quién soy?
¿La invisible? ¿La perfecta?
¿La que quieren o soy yo?
¿La que creen que no existe?
¿O la que grita "aquí estoy"?
Sin presente ni pasado
Solo un cuento de princesas
Con un príncipe encantado
Espejito, ¿yo quién soy?
¿La que quieren o soy yo?
¿La que quieren o soy yo?
¿La que quieren o soy yo?
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