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Te quiero mucho, poquito o nada
Lo quiero mucho, poquito y todo
En cada pétalo veo su cara
Diciéndome te quiero Nada, poquito
Poquito
Nada, poquito o mucho
No digas nada, pero me crucé a Margarita. Está aquí.
¿Está aquí? ¿Y por qué no aparece?
Te lo repito. Para mí es por culpa de Rey.
Totalmente.
Quiere llamar la atención. Es obvio.
No, es obvio que no viene porque sabe que no tiene chances.
No se puede creer el desaire de esta chica.
Encima que hicimos una movida tremenda por conseguir la tutela
¿y tiene la osadía de hacerse rogar?
Ganan un par de seguidores y ya se les suben los humos a la cabeza.
No es eso. Esta chica está jugando conmigo.
¿Jugando con qué?
No importa, tú ocúpate de resolverlo.
- Conseguimos otra. - ¡No! Tiene que ser ella.
Bueno.
- Ada. - ¿Qué?
- ¿Qué pasó con Margarita? - No sé.
Estaba entusiasmada y, de pronto, media vuelta y se fue.
- Pero ¿no dijo por qué? - No, no dijo nada.
Mi amiga triste
Nos faltó ese puente Por donde cruzar
Cuando todo duele
Mi amiga bella
Se apagó la estrella
Se fue la rayuela
Te fuiste con ella
Ahora somos tres En el espejo
Mi amiga, yo y este amor tan fresco
No quiero tentar a los deseos
Me hamaco entre tu cara
Y nuestro beso
Mi amiga triste
Nos faltó ese puente
Por donde cruzar Cuando todo duele
Mi amiga bella
Se apagó la estrella
Se fue la rayuela
Nos fuimos con ella
¡Corte!
Se suspende el rodaje del videoclip triste de Piperulo. No.
¿Qué dices? No estoy haciendo ningún videoclip triste.
Pipe, se te estalla el tristómetro.
¿Adónde vas con esos bolsos y así, tristudo?
Me voy. Ya te dije.
Tú ve. No te preocupes.
Entra al concurso y sé feliz con Daisy,
con Delfina, con Merlín,
y cumple tu sueño.
Es que yo no quiero que estés triste por mí.
Por favor, me parte el corazón verte así.
Aparte, necesito a mi mosquetero.
¿Qué pasó ahora?
Tengo un gran dilema.
¿Me acompañas?
¡Delfina!
Margarita arrancó un live.
No lo hice de desagradecida.
Les juro que se me puso el alma de pollo con semejante alegría.
¡Hangar Soho se unió!
Hola, Delfi, o Salo o Yamila. No sé quién está ahí atrás.
Pero bueno, como les estaba diciendo, yo casi giro el picaporte y entro.
Pero no me parece justo ocupar el lugar que le quitaron a Pez Eléctrico.
Y no porque ustedes hayan sido injustos.
Yo simplemente digo que la decisión que tomaron,
sí, fue medio injusticiera.
Y Delfi, a ti te quiero decir "gracias". Descomunal,
porque se me llenó la panza de abejas con tu pedido de guarda.
Pero no me puedo ir y dejar a Pipe a la buena de…
doña Lechuza y don Rinualdo.
No. Ojalá me entiendan.
Ojalá me entiendan. Yo puedo ser feliz
si la gente que me hace feliz a mí está entristecida.
Me da flíquiti.
¿Flíquiti?
Flíquiti.
Encima, el mamarracho este pone condiciones.
- ¿Quiere que la hagan ganadora también? - Y mejor compañera.
Yo creo que lo hace de buena.
No me gusta la gente que se hace la buena.
Típico de mosquita muerta. Agachas la cabeza y te roba la corona.
¿Qué pasa?
Estaba viendo la historia de Sasha y me encuentro con esto.
¿Qué es?
¿Cómo anda mi gente?
Como verán, aquí andamos, a puro ensayo.
Ya están nerviosos, ¿no? Y miren a quién se van a enfrentar.
No saben lo que estoy preparando.
Si yo supiera cómo hacer
Para que me mires una sola vez
Sería tu chico ideal
Bueno, hasta ahí va.
Si quieren más, van a tener que esperar un par de horitas.
No sean impacientes.
Y para los haters,
esta noche les robo el corazón.
¿Qué?
¿Cómo "qué"? Se ve cuando me tocas el celular.
Poco después, se me corta el beat en medio de la canción. Fuiste tú.
Sí. Fui yo, ¿y?
No tienes vergüenza, nena.
Rey.
No te lo tomes tan personal. Es una competencia.
Pensé que éramos amigos tú y yo.
¿Amigos? No.
Aliados, sí.
Y quizás algo más. Después veremos.
Ahora, lo importante es ganar protagonismo de entrada
e ir eliminando a los que pueden ser competencia.
¿Entiendes?
Por eso me querías eliminar tú a mí.
- Claro. - No.
Yo quiero ganar.
Pero tranquilo, porque juntos somos potencia.
Ni se te ocurra volver a hacerme algo así.
Yo puedo ser mucho peor que ti, bebé.
¿Se entendió?
Ven.
No te enojes. Tengo una sorpresa para ti.
Para compensarte.
¿Quieres saber qué esconde Merlín?
¿Viste el vivo que hizo?
Claro, es obvio. Ella tiene un plan armado.
Tuvo toda la vida para armar esto, para planificarlo.
¿La escuchaste cuando dijo "flíquiti"?
¿"Flíquiti"? ¿Y eso qué?
¿Cómo "qué"? Es la palabra que decía Florencia todo el tiempo.
- ¿Qué significa? - Qué sé yo qué significa.
Lo importante es que mi hermana decía siempre esa palabra.
¿Y ahora tengo que soportar que esta chica venga
y me la diga en la cara?
Ese flíquiti para mí es como un misil.
Es una declaración de guerra.
¡No! ¡Es insólito lo de esta mocosa!
¿Encima nos pone condiciones?
Voy a llamar a la segunda más votada.
Tú no vas a llamar a nadie.
Vas a ir a buscar al Pez Espada ese y lo vas a convencer para que vuelva.
Si es necesario, le haces un regalo. No sé cómo, pero haces que vuelva.
¿De verdad le vas a dar el gusto a esa borrega?
Vas y haces lo que te dije.
Tranquila.
La vamos a encontrar.
"Tranquila. La vamos a encontrar".
¿Es lo único que sabes decir? Mientras tanto, esa nena entra y sale.
Hace un vivo. Me amenaza.
Habla de la culpa.
Dice que ella no puede ser feliz si hay alguien que está sufriendo.
¿No te das cuenta de lo que está pasando aquí?
Es el mismo mensaje de la madre.
El mismo tono.
Las mismas palabras.
El mismo flíquiti.
Desde que apareciste en mi vivo, tienes un ejército de fanes.
Deja de inventar.
Yo no invento nada, Pipe. Mira.
"Qué lindo tu amigo. Preséntalo".
"Entrega a Pipe". "Chuchi". Corazón, corazón, fueguito.
Eres el galán del momento.
"Me caso con Pipe", dicen.
Pipe, no me mires así. Se me acongoja la garganta.
Me encantaría sentir eso por ti. Eres perfecto.
Eres mi mejor amigo, eres inteligente, lindo, bueno. Tienes todo, Pipe.
Pero los sentimientos son caprichosos.
No te sientas culpable por mí.
Es que meto pata tras pata, Pipe.
Los quise emparejar a ti y a Daisy
y fue peor. Ahora siento culpa por ella y por ti.
Y Merlín, que está detrás de mí y me da más flíquiti todavía.
No tienes la culpa, Mar.
Bueno, de esa cita a ciegas que nos armaste en la terraza, sí.
Pero fue con buenas intenciones.
Te juro que sí, Pipe. Te juro que sí.
Por eso, no te vayas.
Te necesito.
No hay Margarita sin Pipe.
Ni Pipe sin Margarita.
¡Oiga! ¿Dónde está?
Sí, Ada. Ya sé, soy irresponsable. Descuéntame el día, el mes, todo.
¿Cómo me voy a ir sin avisarte?
No, no la llamo por eso.
La llamo por la palabra que dijo.
Flíquiti.
- ¿Qué tiene? - ¿De dónde la sacó?
No sé, Ada. Es una palabra.
Sí, pero ¿cómo la conoció?
No sé. De un diccionario.
No, es que no existe esa palabra en el diccionario. Es inventada.
Lo que yo quiero saber es cómo llegó a usted.
No sé. ¿Tú recuerdas cómo aprendiste cada palabra que sabes?
No,
pero lo que yo quiero saber es si alguien se la enseñó
o si se la escuchó decir a alguien en particular.
No sé, Ada. La verdad que no sé. Es una palabra que uso y ya.
¿Qué tanto lío con esa palabra? No entiendo.
Nada. No me haga caso.
Vuelva al certamen, Margarita, y deje de mortificarse con la culpa.
¿De qué hablabas?
¿De qué hablabas?
La palabra que dijo esta chica.
Flíquiti.
- ¿Y qué? - La decía tu mamá.
Solo tu mamá.
Y si la dice Margarita, no sé.
Quizá conoció a alguien cercano a tu mamá
o tuvo algún contacto con ella.
¿Con mi mamá?
O no sé. O con alguno de tus hermanos.
No lo sé.
- ¿Hacemos una story? - Obvio.
- No, gracias. - No tú te quedas aquí.
- Todo tuyo. - Gracias.
Escúchame, ¿tu Insta es eme_04?
¿Puede ser?
Porque te quería seguir, pero lo tienes en privado.
Sí, es solo para amigos.
Solo para amigos. Qué mal.
- No somos tan amigos, ¿no? - No, no somos tan amigos.
Claro.
Igual, no pasa nada. Mira, te encontré en otro lado.
Mira.
¿Y esto?
Así que este era tu secreto,
Principito.
Yo sabía que esto iba a pasar.
Era solo cuestión de tiempo
para que tuviéramos que empezar a pagar nuestras cuentas.
Delfina, te estás anticipando.
No pasó nada.
No hay ninguna investigación, ninguna denuncia, nada.
Sí.
Está pasando. ¿No te das cuenta?
Primero, viene y canta la canción. Después, planta el cardo.
Es como una tortura psicológica que me está haciendo.
Es muy lenta. ¿Entiendes?
Es como que no solamente quiere verme presa
sino que quiere desmoronarme.
Maldito el momento en el que tocaste el timbre de mi casa con esta propuesta.
Ahora la culpa es mía.
Sí, ¿sabes que sí?
Sí, es tu culpa.
Y es culpa de Malala.
Pero, por sobre todo, es culpa mía.
Porque yo ya había pagado por lo que hice y tenía una oportunidad.
Una oportunidad. Podía elegir ser una mejor persona.
Y yo siento que en el fondo lo soy, pero no.
Siempre termino haciendo lo que ustedes quieren. ¿Por qué?
Nosotros no le robamos nada. Ella estaba desaparecida.
Lo que hicimos nosotros fue salvarle la vida a Daisy.
No.
Le mentimos. No sabe ni quién es.
¿No te carcome la conciencia
que esa chica viva lo que está viviendo por nuestra culpa?
No puedo más. Es muchísimo para mí.
No puedo más. Es mucho, realmente.
- ¿Qué estás queriendo decir? - No quiero decir una cosa.
- No… ¿En qué estás pensando? - ¡Es mucho el peso para mí!
¡Delfina! ¡Delfina!
¡Delfina, ábreme!
¡Delfina!
Hoy, five o'clock tea.
¿Otra vez clase de té, Ada?
- Of course. - Course.
¿Cómo debería vestirse una princesa en situación five o'clock tea?
- ¿Con colores suaves? - Sí.
- Vete. Déjame con Daisy. - ¿Qué pasó?
- ¡Sal! - Sí, señora.
¿Qué pasó, tía? ¿Por qué estás así?
Necesito que escuches lo que tengo para decirte.
Bueno, pero qué sorpresa.
Yamila, ¿viniste a pedirle perdón? Se merece unas disculpas.
¿Viste lo que le dicen en las redes? Me da una pena…
Bueno, basta con la pena. Vuelvan los dos al Hangar.
Pez puede volver. Ya lo dijo Delfina.
No, yo vuelvo, Yamila.
- ¿Cómo? - Entiéndelo, pobre.
Después de que dijeron que hizo trampa, en las redes no pararon de insultarlo.
Ahora el hashtag Pez Eléctrico tramposo es trending topic.
No hay que darle tanta importancia a lo que dicen en las redes. Ya está.
Si no hay que darles tanta importancia, ¿por qué suben todo? ¿No?
Es horrible. No paran de llegarme notificaciones.
No me dejan en paz.
Le duele y no quiere volver.
Te pedimos disculpas públicas. ¿Sí? ¡Disculpas! Ya está. ¿Pueden volver?
Después hacemos alguna acción para que dejen de molestarte. Gracias.
Es que no pasa solo por pedir disculpas.
Hay que resolverlo en serio porque si no, no sirve.
Sabes que te amo con toda mi alma.
- ¿No? Lo sabes. - Sí.
Eres tan importante para mí.
Cuando yo te vi, en el orfanato,
sentí que la vida me estaba dando una nueva oportunidad.
Que tú me estabas dando una nueva oportunidad.
Y yo todo lo que hice en mi vida fue para cuidarte. Lo sabes, ¿no?
Sí, tía, obvio que lo sé.
No entiendo por qué estás así.
Porque además de cuidarte,
te hice mucho daño.
¿Qué dices? Si tú me rescataste.
Déjame terminar.
Responde.
Tía, me preocupas. Nunca te vi así.
Es que lo que tengo para decirte me carcome el alma.
Atiende. Debe ser importante.
No, tú eres importante para mí.
Eres lo más importante que yo tengo.
Aun ahora cuando escuches lo que tengo para decirte,
tienes que saber lo importante que eres para mí.
¿Qué haces tú aquí?
Tu hermana se llamaba… era…
- Clara. - Clara. Claro.
- Ella… - Te gusta mi hermana.
- No. - A todos les gusta mi hermana.
Porque tiene rasgos perfectos y es tan inteligente que enamora.
Pero no va a ser tu novia.
- ¿Por qué? ¿Tiene novio? - No.
- Pero no va a ser tu novia. - Chicos.
- ¿La vieron a Delfina? - ¿Tú?
- No. - No.
Gracias.
¿Recuerdas algo del día del orfanato?
Sé que eras muy pequeña, pero ¿tienes algún recuerdo de ese día?
No sé. Tengo imágenes.
Pero no sé si es lo que recuerdo o lo que me contaste.
Bueno.
Ese día…
¿Qué? ¿Qué pasó ese día?
Cuando te vi ese día en el orfanato,
yo ya sabía que tú no eras…
Yo sabía…
- ¡Tienes que venir! - Estoy hablando con Daisy.
- Pasó algo con Ada. - ¿Qué le pasó?
No sé. Se escuchó un grito. Creo que se accidentó.
- ¿Qué le dijiste? - Nada.
Pero hagas lo que hagas, no me vas a poder frenar,
porque voy a ser yo quien le diga la verdad.
Basta.
Este ataque de culpa se tiene que terminar ahora.
¿Te tengo que tratar de usted ahora?
Espere, su majestad. ¿Cómo es esto?
- Ese no soy yo. - Claro que eres tú.
¿Para qué tanto misterio? ¿De qué te escondes?
¿Para qué entras a un certamen que se transmitirá por las redes
si te vas a vivir escondiendo?
Me da curiosidad, nada más.
¿No me vas a…?
¡Perdón! ¡Perdón!
Perdóname a mí. Crucé mal.
Qué bueno que nos hayamos cruzado, porque me tengo que ir.
¿Desde cuándo tanta formalidad? Nos vemos mañana.
- No, no vuelvo. - No, ¿por qué?
- ¿Qué hice ahora? - Nada. No hiciste nada.
No todos los males de este mundo son tu culpa, Mar.
Me tengo que ir. Simplemente eso.
Misterios conmigo, no. Tell me.
Bueno, pero aquí no.
¡Tenemos que pagar por lo que hicimos!
Sé que quizá la cárcel te parezca inmunda,
con comida fea, con ropa horrible.
Pero quizás encuentres tu verdadero propósito en la vida.
- Déjame salir. - ¡Quédate!
- ¡Déjame salir! - Mírala cómo está.
- ¡Déjame salir! - ¡Déjamela a mí!
- Mamá. Mamita. - Sí.
Es un muy buen momento para arrepentirse.
De verdad. Tenemos que pagar por lo que hicimos.
Es grave lo que hicimos.
¡Es grave lo que hicimos, y tenemos que pagar por eso!
Despiértate, estúpida.
¡Y termina con esas ideas ridículas de redención!
Y escucha a mamita.
¡Vaya! ¡Qué virtuosismo, caballero!
Pero ¿dónde aprendió a bailar así?
Aprendí mirando. No sé. Bailando.
Sí, mirando. Claro.
Pregunta. ¿Margarita volvió?
No sé. Me dijo que iba a hablar con Pez Eléctrico y volvía.
- Usted que la conoce tanto, dígame. - Sí.
¿Cómo es que sabe tantos idiomas?
Porque la adoptó ese señor francés que era embajador
- y viajó por todo el mundo. - Sí.
Pero ¿dónde vivió?
No sé.
Soy malo para la geografía, pero en un montón. ¿No le contó?
¡Sí, me contó! ¡Me contó!
Pero no le puedo seguir el hilo a esta chica.
- Lo que necesito saber… - Sí.
…es de dónde sacó la palabra 'flíquiti'.
Ada, ¿estás bien? Me dijo Severino que te pasó algo.
Sí, estoy regia. ¿Por qué? ¿Qué pasó?
Qué raro. Me dijo eso.
Ese hombre no me gusta nada.
- A ti no te gusta nadie. - No, señorita.
La gente que me gusta, me gusta. Y la que no…
No me gusta nada.
Ejemplo, este muchacho me gusta. Muchísimo.
Sí. Trabajador. Y baila…
Ada, ¿qué dice?
- ¿Qué quería tu tía? - No sé. Estaba rarísima.
No le entendí ni una palabra.
Nunca se le entiende ni una palabra.
Quédate tranquila. Confía en mí. Yo me ocupo.
¿Sabes algo de Margarita?
No, no sé. Ya debería haber llegado.
Fue raro lo de la terraza, ¿no?
O sea, a mí me disfraza de princesa,
a ti te pone un traje de gala y nos arma una cita.
Sí, qué sé yo.
Lo hizo para engancharnos, ¿no?
Por culpa, porque ella está con Merlín.
No sé por qué lo hizo.
Pero Mar es la persona más buena que conozco.
Y jamás, pero jamás, haría algo para lastimarte.
Es más, si ve una hormiga en el piso, la corre para no pisarla, literalmente.
Así que no pienses que tiene planes ocultos o malvados.
En serio. Habla con ella.
Bueno. Gracias.
Si tienes haters, es que vas bien, Pez.
En serio, vuelve. No te dejes vencer por los envidiosos.
Y aunque considero que eres bastante malo en tu poesía,
creo que si vuelves podrás mejorar.
Además, eres bueno en el baile.
Vamos, Pez. Te estamos esperando. Además, Mercurio está directo.
Es tu oportunidad para demostrar que lo mereces.
Mei tiene razón, amigo. Vuelve o te iremos a buscar.
¿Y? ¿Qué te dijo Merlín?
No, nada.
Pero no sabes cómo se puso.
Justo llegó Margarita y se fueron.
Esos dos andan en algo raro.
¿Y tú? ¿En qué andas?
Ocupándome de que Margarita no vuelva. Dijo que si Pez no volvía, ella tampoco.
Así que aquí estoy, hablando con mis Diablúnicos.
- ¿Con tus quiénes? - Son mis fanes.
Me aman, me idolatran. Dicen que soy su reina del mal.
Los mando a hacer algo y lo hacen en manada.
¿Y qué los estás mandando a hacer?
¡Chicos, subió Pez Eléctrico, vengan!
¡Bueno! ¿Cómo estás, Pez?
Si vienes, yo mismo te enseño a enfrentar a los haters.
Bueno.
¡Basta! ¡Paren! ¡Que dejen de insultar!
No, ya es demasiado.
Eso no está nada bien.
¿Por qué no volvemos al Hangar?
Que se puso friolento el viento. ¿O no?
¡No, ya sé! Vayamos a un bar y comamos una polenta superrica con mucho queso.
¡Qué plan! ¿Qué dices?
Te juro que no te traje con ningún plan romántico.
Simplemente, te quiero contar quién soy y por qué me voy.
¿Cómo quién eres?
Eres Merlín.
Sentémonos.
Hasta mis seis años, vivimos en las afueras de la ciudad.
En una casa.
De un día para el otro, nos mudamos a un palacio.
Y mi padre, que hasta la noche anterior había sido general,
se transformó en rey.
¿En rey?
¿Rey? Es decir… rey.
Rey. Sí, rey.
Los militares sacaron al rey que había antes,
mi padre ocupó su lugar.
De la noche a la mañana, éramos la familia real.
- Pero si aquí no hay monarquías. - No hablo de este país.
Yo nací aquí porque mi mamá es argentina.
Pero mi papá…
mi papá es de Krikoragán.
Mi papá es el que derrocó a los padres de Daisy.
Yo soy el príncipe que usurpó su lugar.
Nos dejamos llevar por la ambición.
Pusimos una falsa heredera. Engañamos a todo el mundo.
Y todo en esta vida se paga.
Sí. Dijiste muy bien.
Se paga. Se paga en dólares, querida.
Después del calvario que vivimos,
la vida nos premió, a ver si lo entiendes.
¿Y qué nos dio?
Dólares.
Jugamos sucio.
Robamos.
Ellos buscaban una heredera y les dimos una heredera.
Y nosotros fuimos generosos. ¿Y qué hicimos?
Le dimos una nueva vida a esta chica Daisy.
Y nos la dimos a nosotras también.
¿No entiendes que eso está mal?
Lo único que entiendo, querida,
es que te volvió el embrujo de la Cardo inmunda.
Estúpida.
¿Te acercaste a Daisy porque te dio ese flíquiti culposo?
Sí. De alguna manera, me gustaría arreglar
lo que mi papá les hizo a los padres de Daisy.
- ¿Los mató? - No sé.
Nadie sabe qué pasó con ellos
ni con los otros príncipes.
A la única que encontraron con vida fue a Daisy.
Y que ella no tenga a sus padres ni a sus hermanos
es culpa de mi familia.
Yo no puedo vivir con eso.
Qué cosa rara la culpa.
Por lo general, los que más la sienten son los que no la tienen.
A nosotras nos robaron todo. No sé si lo recuerdas.
Éramos millonarias.
Te ibas a casar con un hombre soñado.
¿Y quién llegó?
La Cardo.
Y te lo robó.
¿Quién es la verdadera villana de esta telenovela?
Ella.
Chiquita.
No te sientas culpable por querer defender lo tuyo.
La culpa es un invento
que da gastritis, insomnio, se te cae todo.
Es un invento para los animales pequeños,
los pollitos, los pajaritos, las gallinas.
¿Nosotras qué somos?
Dos gavilanas.
No vas a permitir que la Yuyito venga
y se quede con todo lo que conseguiste, ¿no es cierto?
- No. - Muy bien.
Como lo hizo su mamá.
"Pececito con Bucle" es gracioso.
¿Y "Cornalito Eléctrico"?
- "Tiburoncito Blanco". - Es espectacular.
A uno le cuesta perdonarse cuando lastima sin querer.
Pero lastimar queriendo es imperdonable.
Entiendo que te dé ese flíquiti.
Yo soy igual.
Pero tú no lastimaste a nadie, Merlín.
Sí.
Si no hago nada para reparar lo que hizo mi papá, sí.
Todos lastimamos a alguien en algún momento.
Sin darnos cuenta, sin querer,
sin poder evitarlo.
El único daño irreparable es el que se hace a propósito.
Todos los demás tienen arreglo.
Vas a ver, Delfinita, que mañana
vas a volver a ser tan mala como fuiste siempre.
Gracias, mami.
Delfinita.
Delfinita.
Ya está todo controlado.
Va a volver a ser la misma de toda la vida.
Te debo una.
Trescientos mil me debes.
Habíamos dicho 200 000.
Bueno, los otros cien me los abonas como puedas.
¿Cómo quieres que te pague?
Cash.
No sea cosa que tenga que pagar impuestos.
Gracias por escucharme. En serio.
Merlín, ya me lo dijiste 20 veces.
Gracias a ti,
por contarme todos tus secretos.
Ahora entiendo quelque chose.
¿Debería hacerle una reverencia al príncipe?
Mejor hacérselas a Daisy, ¿no?
Sí.
Dejemos las reverencias para otro día.
Mejor. Mejor, sí.
¿Te puedo dar un consejo?
No te escondas.
Ve con la verdad. No dejes que Rey se adueñe de tu historia.
Cuéntala tú.
¡Bueno! Apareció.
¿Le explica a este tribunal dónde estuvo metida todo el día?
Estaba haciendo justicia, Ada.
Pez Eléctrico se siente muy mal,
entonces, le dije a Delfina que lo solucione.
¿Volvió?
- Bueno, entonces me voy a cocinar. - No hace falta.
Hoy en la mansión es noche de pizza.
Así que vaya a descansar.
Buenas noches, Adita.
Buenas noches, querida.
Escuchen.
"Un poco de dignidad.
Electrifícate, Pez, y deja de dar lástima".
Te juro que no sé qué ganan poniendo esos comentarios.
No ganan nada.
No es un concurso. Simplemente, son malvados.
Totalmente, Roma. Haters gonna hate.
Mira este.
Bueno, seguramente, la mayoría ya esté al tanto de la situación.
Es algo que me guardaba para mí,
pero, evidentemente, trascendió y me gustaría explicarles.
No lo hice con malas intenciones.
¿De qué hablas, Merlín?
¿No sabes nada?
¿De qué?
Qué chiquito. Te dije que no hacía falta que les dijeras nada.
Que por culpa de este tonto
nos quedamos sin premios para el próximo desafío.
Se quiso hacer el justiciero, no sé. Le salió mal.
Ven.
Tranquilo, Principito.
Tu secreto está a salvo conmigo.
- ¿No dijiste nada? - No.
¿Cómo voy a hacer algo así?
Si no lo cuentas, tendrás tus razones.
Y yo las respeto.
Es decir, me conviene respetar tu secreto.
A los dos nos conviene, ¿no?
¿Cómo anda el pez más lindo del océano?
¿Listo para volver?
Tú viste todas las cosas que me están diciendo.
Se acabó todo, Mar.
Pero, Pez, hay gente aburrida a la que solo le sale ser odiadora.
- Hay que demostrarles que... - No.
Te agradezco, en serio, pero no.
Ni siquiera tendría que haberme presentado.
Pero tú ve. Y no dejes de ir por mí. En serio.
Sí, ya sé cómo te sientes.
Porque eres tan Margarita que quieres que todos sean felices.
Pero no es tu culpa que algunos estén mal.
- Ya sé. - Lo sabes, pero no te lo crees.
Y por querer que todos estén bien, te olvidas de ti.
No tienes la culpa de no quererme como yo.
O de que Merlín te quiera a ti y no a Daisy.
Y mucho menos de que hayan eliminado a Pez Eléctrico, Mar.
Piensa un poco más en ti y menos en los demás.
Un 20 o un 30 por ciento más en ti.
Vamos. Acepta esa beca. Te la mereces.
¿Y tú?
¿Qué piensas hacer?
Me voy.
No me gusta estar de polizonte. No me siento cómodo.
Además, ya conseguí otro lugar donde quedarme.
Sí. Tienes razón.
Yo mañana te sigo.
No puedo seguir aquí y no puedo aceptar esa beca.
No me sale.
Bueno. Ten cuidado.
Tendrás que salir por la ventana
para que no te vean los chicos, que están abajo.
Okey.
Nos vemos mañana.
¿Cómo puede ser que a los que no matamos ni a una hormiga
cualquier cosa nos quite el sueño,
mientras los verdaderos culpables duermen lo más tranquilos?
¿Por qué me quedo muda?
- ¿Quién eres? - Margarita.
Me da flíquiti.
O quizá no.
Tal vez, en lo profundo de la noche,
el culpable siempre busca su castigo.
Buenas noches.
Estamos buscando a la señora Delfina Santillán.
Severino, está la policía en la puerta.
Me descubrieron. Me van a llevar presa.
Los únicos que no sienten culpa son los malos malísimos.
Por eso, creo que donde hay culpa, hay esperanza.
A veces, la culpa es un intento del alma por curar algún daño que hicimos.
Es un tren que no se va a detener
hasta llevarnos al lugar donde todo empezó.
Un grito que no se va a callar hasta que pidamos perdón.
¡Por mis haditas! ¡Qué flíquiti!
Eso es un flíquiti.
Un sacudón del alma
que te avisa que hay algunos líos que tienes que arreglar.
Somos haditas muy especiales Tan singulares
No hacemos magia Damos señales
Muchos truquitos No tan geniales
Enamorhada
Soy arriesghada
Vivo angustihada
Tan alegrhada
Sigo enojhada
Somos las hadas que tú creas
EmotiHadas
Somos las grandes aliadas De tu corazón
Somos tu alma, tu espíritu, tu emoción
Si nos llamas, estamos listas para soñar
Si nos llamas, estamos
Listas para curar
Somos las grandes aliadas de tu corazón
Somos tu alma, tu espíritu, tu emoción
Si nos llamas, estamos
Listas para soñar
Si nos llamas, estamos
Listas para curar Las heridas
Si tienes penas
Yo las convierto En colores y sueños
Sé de princesas Enamoradas
De Cenicientas Que tienen alas
Somos quien eres No todo es magia
Nada es perfecto Solo tu alma
Que va aprendiendo Cuanto más ama
Somos las hadas que tú creas
Somos las hadas que tú creas
EmotiHadas
Somos las grandes aliadas de tu corazón
Somos tu alma, tu espíritu, tu emoción
Si nos llamas, estamos
Listas para soñar
Si nos llamas, estamos Listas para curar
Somos las grandes aliadas de tu corazón
Somos tu alma, tu espíritu, tu emoción
Si nos llamas, estamos
Listas para soñar
Si nos llamas, estamos
Listas para curar Las heridas
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