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Te quiero mucho, poquito o nada
Lo quiero mucho, poquito y todo
En cada pétalo veo su cara
Diciéndome te quiero Nada, poquito
Poquito
Nada, poquito o mucho
¡Te cayó la maldición de la Cardo!
Delfina, no me asustes.
¿Por qué lloras? Dame coordenadas para ver cómo sigo.
Pon ya las cámaras que quiero ver quién hizo la tapa.
¿Cómo quién hizo la tapa? Los chicos.
No, los chicos no fueron. Eso ayer era una cosa insulsa.
Lo del cardo lo hizo alguien con creatividad y buen gusto.
Y fue dedicado.
Debe haber sido Daisy.
- Explicó muy bien de qué se trataba. - No, no tiene la lucidez creativa.
Esa era Daisy, ¿no?
¿O es Zeki?
¡Páusalo!
¿Margarita?
¿Qué hacía esa chica aquí?
Nadie pregunta nada y se van todos ya a averiguar dónde está esa chica.
Cada plato tiene un autoadhesivo personalizado para cada silla.
¿Se entiende?
Margarita, pero ¿qué significa esto?
- La recompensa del triunfo, Ada. - Bravo.
Esos corazones merecían
un plato personalizado después de tanto esfuerzo.
- Para encariñarlos un poco. - ¡Qué detalle!
¿Y usted se acuerda del gusto de cada uno?
Me extraña araña que siendo mosca no me conozca.
Zeki es vegane, así que le preparé un falafel.
Sasha está en pleno crecimiento, así que mucha proteína.
Y pollo al curri para... Única.
¿Qué?
Se preguntará por qué le hice su plato favorito
a una persona que no es tan mi favorita.
Bueno, soy así.
Demasiado así es usted.
- ¿Qué pasó? - Merlín. No le gustó para nada.
¿Cómo? Si publicó que las empanadas árabes le encantaban.
Este es de Romeo.
Pero Merlín estaba en la silla con el autoadhesivo verde.
Se sentó en el lugar de Romeo. ¿Dónde está Romeo?
¡No! ¡Sabía que esto iba para mal!
¡Romeo se fue!
- ¿Adónde, Ada? - ¡Renunció a la beca!
Dejó su lugar.
¿Por qué la miras tanto?
Es tan obvio que es ella.
Hizo muy bien el personaje de la niña buena, amorosa, huerfanita.
Pero todo el mundo se da cuenta de que es una perversa
con sed de venganza.
Es la condesa de Montecristo.
Estás gritando.
El conde de Montecristo tenía tres enemigos de los cuales vengarse.
Yo tengo a los tres condes de Krikoragán que vinieron a destruirme.
¡Puedo asegurarte que están los tres trillizos tramando todo!
Deja de gritar trabalenguas. Calma.
¿Cómo quieres que me calme?
Si se metió en mi casa, tocó mis cosas, con la seguridad que tengo.
¿Cómo quieres que me calme si podemos ir presos?
Por eso, debemos actuar en frío. Lo primero es encontrarla.
¿Cómo?
La ciudad está llena de cámaras con el sistema de reconocimiento facial.
Y yo tengo mucha gente que me debe favores.
- Júrame que la vas a encontrar. - Te lo juro.
- Júrame que no me dejarás sola. - No te voy a dejar sola.
- ¿Qué pasa? - Tenemos un problema.
Que desmonten eso ya.
¿Y? ¿Qué tal?
Gracias, Delfi. Son geniales.
Nos prepararon a cada uno nuestro plato favorito. ¿Cómo sabían?
Al fin pude comer comida vegana con gusto a algo.
A mí me trajeron algo verde, todo hervido. Ni idea.
A Romeo no le gusta la mezcla de colores. Por eso, es todo hervido.
¡Qué lindo que hayan disfrutado!
Les quiero hacer una pregunta, porque me parece que no...
¿No se dieron cuenta de que hay una silla vacía?
Romeo renunció a su beca y se fue a su casa.
Y ninguno de ustedes se dio cuenta de nada, ¿no?
¿Qué hicieron?
¿Cómo puede ser que justo cuando están trabajando el desafío del bullying,
hacen sentir tan mal a alguien que se quiere ir a su casa?
¿Qué hicieron? ¡Qué desilusión! ¡Qué decepción!
No voy a ser la mecenas de un grupo de chicos
que segrega a sus propios compañeros, esa no es la misión de este lugar.
Por otro lado,
siento que tienen una muy buena oportunidad entre manos.
Así que les voy a anunciar el próximo desafío.
El próximo desafío es
traer a Romeo de vuelta.
Pero si fueron ellos los culpables. Que vayan ellos a pedirle perdón.
No, Romeo estaba en tu equipo, y se sintió tan incómodo que se fue.
Así que tú también eres responsable.
Como todas las acciones tienen consecuencias,
vamos a hacer lo siguiente.
O Romeo vuelve
a formar parte del certamen, o uno de ustedes pierde la beca.
Cuidado. Con calma.
¿Ves? No les pasó nada.
Una olita nada más y ya está.
Además, están acostumbrados, ahora que están a mi cuidado,
a los tsunamis.
¿Se te cayeron? Son muy frágiles.
Era una broma.
Los cuidé como tú me pediste, ¿sí?
Bueno, ¿quieres contarme qué pasó?
No quiero ir más a ese lugar.
¿Por qué? Si tenías muchas ganas de ir.
Se me fueron todas las ganas. Ahora tengo ganas de estar aquí.
¿Viste lo que hicieron, Pipe?
Delfina va a estar hervida de la decepción.
Con lo dulce que es Romeo.
Me voy a volver un chucrut de la rabia que tengo.
Ya me avinagré con solo decirlo.
Qué mal.
¿Tan achicharrada tienes que tener el alma para tratar a alguien así?
Tal cual.
No es tan complicado. Hay que pedirle disculpas.
- Sí. - A nosotros no nos va a escuchar.
- Apenas si les habla a ustedes. - Lo tiene que hacer quien lo lastimó.
¡Y tienen que ser disculpas sinceras!
Puedo disculparme en nombre del grupo.
Me apena mucho que se haya sentido tan mal.
Tan apenada no estabas. Bien que te reías.
- No me reí. - Tampoco lo defendieron.
Y todos sabemos quién se burló de él.
¡Quien debe disculparse es el pobre tipo que se mete con otros porque sí!
¿Dijiste algo? Oblígame a pedir disculpas.
Si no vuelve, te vas tú.
Vamos a ver quién se va. Quizá te vas tú detrás de tu Romeo.
Para protegerlo de los malvados como yo.
¿Es un personaje esto, Rey?
¿Te divierte ser el villano, el malo de la película?
Yo no le estoy haciendo nada.
Es más, lo estoy ayudando. Es un tiernito.
La vida es una selva.
Si no eres fuerte, te comen los leones.
- ¿Qué leones? ¿Te escuchas? - Un poco de empatía.
Qué mal yo también.
¿Cómo no me di cuenta de que no estaba?
¿Cómo no me di cuenta de que se había ido?
Bueno...
¡Basta, Pipe!
¿Qué son esos mensajes telegrafistas? No te cobran por palabra.
Te estoy contando hace mil horas lo que me está pasando y afectando,
y tú: "Qué mal", "sí".
No te pido que me escuches nada más.
Te pido que me alientes, que te expreses.
Un horóscopo semanal. No sé, Pipe.
Okey.
¡Basta!
La luna en Aries avivó la tensión.
Lo mejor sería que alguien con una energía más pisciana
vaya y pida disculpas.
¡Que vaya el rey de los monos!
- Me voy. - ¿Adónde?
A solucionar esto.
Como siempre, Única es la única que resuelve todo.
- Vamos. ¡Qué inútiles que son! - Vamos.
Holi...
¿Está Romi? Yo soy Única.
Su compañera del Hangar. Quiero hablar con él de lo que pasó.
Ya sé que Delfina les pidió que lo convencieran de volver.
Pero él no quiere. Cuando Romeo dice que no, es no.
Sí.
Me imagino cómo estará mi dulce.
Pero, créeme, nadie se me resiste.
- Déjame hablar con él. - ¡No!
Imposible. Me estampó la puerta en la nariz.
Porque no fuiste natural. Pareces de plástico.
Sí, tienes razón. Ve tú, ridicule.
¿Cómo estás?
Soy Zeki, compañere de Romeo.
- ¿Podría hablar con él? - No.
- Pero solo un minuto y... - No.
Hola, soy Mei.
Me siento muy apenada. Me gustaría hablar con él.
- Explicarle que no me burlé... - No.
Él y yo somos muy amigos.
Compartimos cuarto. Dile que está Otto aquí.
No.
Te quería decir que mi tía ni yo vamos a permitir que esto se repita.
Nunca nadie va a molestar a Romeo. Yo soy Daisy.
No.
Él me ama. Todos me aman.
De seguro, tú ya me amas.
- ¿Puedes decirle que venga? - No.
Bueno...
No.
N-O.
Miren al mejor amigo.
Al salvador. Lo traen de vuelta.
Solo faltas tú, Rey.
¿Y tú quién eres?
No te vi en mi vida.
El Plumero tiene razón.
Ve. Terminemos con esto.
- Hola. - Contigo menos quiere hablar.
Pero...
Se van.
Bueno. Uno se tendrá que ir. ¿Qué vamos a hacer?
- No queda nada por hacer. - Ya sé qué vamos a hacer.
Tengo una idea.
Romi, amore.
Si estás viendo, aquí estamos todos tus amigos. Hicimos esto para ti.
Esperemos que te guste.
Por ese corazón, ese corazón
Que se agranda por amor
Por ese corazón, rojo corazón
Que camina hacia el sol
Corazón No te dejes atrapar
Corazón Por los corazones que no pueden amar
¡Atención, SOS!
Margarita necesita una ayudanthada de Enoj-hada.
Te escuchamos.
Enoj-hada.
¿Qué se hace con la impotencia? Porque soy un volcán en erupción.
Y no sé en dónde meter toda la bronca que me da esta injusticia.
No está mal alterarse frente a las injusticias.
Pero lo más importante es lo que hacemos con ese enojo.
Me gustaría que me consultaras más las cosas.
¿En qué mundo posible crees que un empleado mío
me va a decir cómo hacer las cosas en mi empresa?
Yo no soy tu empleado.
Soy tu asesor.
Entiendo que quizá no estés acostumbrada a que te marquen lo que hiciste mal,
pero ese es mi trabajo, Delfina.
¿Y qué es lo que hice mal?
Este desafío de Romeo.
- Si habíamos quedado en eso. - No.
No, quedamos en que ibas a hablar con los chicos
para que ellos se hicieran responsables de lo que había pasado.
- Es lo que hice. - No, no hiciste eso.
Porque si Romeo no vuelve, ¿el castigo es que se vaya otro?
Estás convirtiendo esto en un juego cruel sin sentido.
¿Viste la cantidad de vivos, de interacciones que tuvimos?
Sí, los vi.
Es mi trabajo.
- Pero ¿a qué costo? - No tengo idea.
Te lo explico. No podemos hacer de esto una competencia descarnada.
Es un mecenazgo.
Espérame un segundo.
Severino, ¿llegaste? Sube.
- ¿Quién es ese tipo? - ¿Quién?
Severino.
Porque lo veo aquí siempre. No sé si trabaja aquí.
Si es un benefactor o si es...
No sé, ¿es tu novio?
- Es insólito. - ¿Qué?
Hace mucho que no me pasa algo así. Es rarísimo.
¿Todo quieres saber?
- Es raro. - Sí, es rarísimo.
- Muy raro. - Sí, muy raro.
- Raro. - Sí, tienes razón.
¿Sabes qué? Mejor los dejo.
- Tuve que ser muy generoso. - ¿Y?
Con un contacto en el centro de monitoreo.
- Para que me diera acceso al sistema. - A ver.
Hay que agregar una imagen de Margarita ahí. Listo.
El sistema emitirá una alarma cuando una cámara la reconozca.
Bien.
¿Es esa? Acerca la cámara.
- Vamos. - Sí.
- ¡Búscala! - Sí.
Pipe.
Pipito.
Pipón.
Bueno, como me sigues ignorando,
esta montaña no tuvo otra opción que venir a Mahoma.
Si no me respondes, voy a entrar.
No te creo.
¿Qué haces aquí? Te van a ver.
- ¿Y vas a dejar que atrapen a tu amiga? - ¿Qué quieres?
- Que te escapes. - No, no puedo.
Siempre puedes, Pipe.
Espérame en la puerta de atrás.
¿Por qué estás tan enojado?
Se te va a caer el entrecejo. No seas piperulo.
SOS, Enoj-hada, ¿me dirías por qué Pipe está con el humor tan huracanado?
- No te hagas la graciosa. - ¿Todo porque te dije que eras mi novio?
No te conocen, Pipón.
- No seas tan dramático. - Me molestó.
Entiéndeme.
Era para que Merlín se despertara y se fijara en Daisy.
No me interesa.
Dime para qué me necesitabas. Punto.
- Para esto. - ¿Qué tengo que hacer?
Como no te conocen,
vas a entregar estos regalos que compré en el mercado de pulgas.
Mientras, yo voy a hacer otras cosas.
Váyanse, por favor.
Vamos, toma la bolsa.
Exactamente.
¿Pueden pa...?
¿Familia Rodríguez? Traigo un pedido.
Gracias.
Permiso.
Los chicos que están afuera te dejaron una carta. ¿La quieres leer?
- ¿Pediste algo? - No.
A ver. A ver qué dice.
Vamos.
Yo me voy.
Cualquier cosa, ¿me llamas?
Hicimos de todo. Hasta se me ocurrió un musical divino.
Fuimos uno por uno a buscarlo.
Le hicimos una carta muy tierna, pero nada.
Como no cumplieron con el desafío, uno de ustedes va a abandonar el Hangar.
Menos mal que esto no depende de mí.
Serán ustedes quienes decidan quién se va.
- ¿Qué? - ¿Nosotros?
Solo llámame si estás muy curioso.
Me llamaste. Sabía que eras curiosiento.
Se dice curioso.
Bueno, es que me abatato... Me confundo. ¿Sabes quién soy?
Por tu forma particular de hablar, sí.
Eres Margarita Martínez.
Recordaste mi nombre y mi apellido.
¿Me trajiste todo esto? ¿Cómo sabías que me interesa?
Bueno, te escuché y te presté atención.
Y creo que te conocí un poquito.
Por cualquier cosa que necesites, estoy enfrente de tu casa.
Si quieres abrirme, yo voy.
Sí, ven.
¡Qué divinos! ¿Cómo se llaman?
- Ajolotes. - No, sus nombres.
Picasso y Frida.
¿Como Frida Kahlo? ¡Me encanta!
Te anticipo que no voy a volver.
Y yo te anticipo que estaré de acuerdo con lo que decidas.
Pero charlemos.
- ¿Los chicos te la escribieron? - No me interesa leerla.
¿Y yo? ¿Puedo?
Sabes que soy más curiosa que tú.
Este fue Merlín.
- Es muy dulce. - ¿Estás enamorada de Merlín?
No.
Los chicos no son malos. Meten la pata.
¿Dónde meten la pata?
No...
Cierto que te cuesta todo esto de las metáforas.
Te tomas todo muy literal. Y yo no paro de decir metáforas e inventar palabras.
A ver...
Lo que te iba a decir es que los chicos hoy no van a cambiar.
No te voy a mentir. Nadie cambia de un día para el otro.
Pero sí creo que deberías volver.
No solo porque es algo que quieres y disfrutas mucho,
sino porque te va a hacer bien.
Y a ellos les vas a hacer bien.
¿Sabes cuánto deben aprender de ti?
Y no solo ellos. Los que están en sus casas mirando también.
No soy maestro, no enseño nada.
Todos somos maestros de algo. Y todos aprendimos de alguien.
La verdad es que todos tenemos dificultades para relacionarnos.
A veces, uno espera que se pongan en nuestros zapatos,
y creo que es mejor revolearles el zapato por la cabeza.
- ¿Quieres que yo revolee zapatos? - Zapatos metafóricos.
No te entiendo.
Quiero decir que les hagas saber qué te pasa.
Lo que sientes, lo que te lastima.
Ya te dije que no iba a volver.
Y yo, que iba a respetar tu decisión.
Ten, para que luego no me reclames nada.
¿Cuál es la idea?
- ¿Que nos quedemos de polizontes? - No.
Cuando tenga mi primer salario, alquilaremos algo.
Ahora te quedas aquí estatuado. Ya vuelvo.
Hola, perdida.
Hola, Merlín.
No puedo charlar. Tengo prisa. Dejé un fuego en la olla.
Espera. Quería preguntarte algo.
Me dijiste que tenías un novio.
¿Pipe?
¿Por qué le pones "amigo" en todas tus publicaciones?
Es una dislexia lingüística que tengo
porque me crie entre tantos idiomas que confundo el español con el inglés,
con el francés, el portugués...
¿Cómo es eso?
Es fácil.
En inglés, boyfriend es novio. La traducción literal es "chico amigo".
Donde diga "novio", debes leer "amigo".
- O al revés. - ¿Por qué mientes?
- ¿Quién? - Tú.
Es obvio que Pipe es tu amigo, no tu novio.
Es tu amigo en todos los idiomas.
Estoy muy ocupada para esta charla idiomática.
Permiso, amigo.
¿Amigo? Si soy tu friend, podría ser tu boyfriend.
No.
Friend, amigo, amico.
¿Por qué, si nos gustamos, Margarita?
Porque a una amiga le pasan cosas contigo,
y friend es más importante que boyfriend.
Como a Romeo, nos cuesta entender esa metáfora.
Estar en los zapatos del otro.
Entender profundamente lo que siente.
- ¿Están todos? - Falta Merlín, tía.
Aquí estoy.
Muy bien.
Tomen sus celulares y empiecen a votar. Hoy uno de ustedes se va.
Este Merlín me da una mala espina.
Si pudiera votar, lo votaría a Rey. Es un engreído.
No, Ada, no se tiene que ir nadie. Tiene que volver Romeo.
Tiene razón.
Casi entro en este juego maléfico.
Bueno, aquí están los resultados.
Rey tiene seis votos.
Y Merlín tiene seis votos.
¿Pueden tomar los celulares otra vez? Alguien deberá cambiar el voto.
Se abren las votaciones. Vamos, hoy se va uno sí o sí.
Tía, no vamos a votar entre nosotros. Es injusto.
Ro, volviste.
Soy Romeo, soy artista plástico y hago alebrijes.
Está dentro del espectro autista.
No creo que sea conveniente aceptarlo.
Romeo, ven con nosotros.
Muévete. Habla con una planta, que tiene más reacción que él.
Sube el volumen.
Fíjate por dónde caminas.
No como ni bebo nada naranja.
Come este dulce, vamos. ¡Come este dulce! ¡Vamos!
No quiero ir más a ese lugar. Ahora tengo ganas de estar aquí.
Gracias por esto que hiciste.
Hoy, gracias a ti,
todos pudimos ver el mundo a través de tus ojos.
Me alegra mucho que te hayan convencido para que vuelvas.
No fueron ellos.
¿Y quién fue?
Margarita.
La chica que hizo la mejor audición y que rechazaste.
Inexplicablemente.
¡Bienvenido!
Perdón, los decibeles.
Bienvenido de vuelta, amigo.
Y discúlpanos por no haberte escuchado antes.
- Gracias. - Nos vemos mañana.
Merlín, me alegra que te hayas salvado.
Si debías irte, yo renunciaba y te daba mi lugar.
Gracias.
- Pero yo debería darte mi lugar. - ¿Por qué dices eso?
Nada. No me hagas caso.
Espera. ¿Por qué dijiste eso?
¿Qué sería tu lugar?
Quise decir que me gustaría que vinieras a mi lugar.
Y que algún día conozcas dónde vivo.
Me encantaría. Cuando quieras.
Buenísimo.
Un día de estos arreglamos.
Bueno.
Ese idiota ya va a caer.
Concéntrate en ti. ¿Quieres?
- Es turbio, está en algo raro. - ¿Qué dices, Rey?
¿Cuántas cosas hicimos hasta ahora?
Un millón. Y no aparece en ninguna.
Se camufla.
Se va. No sé.
Como si no quisiera aparecer en cámara.
O se esconde
o esconde algo.
Y lo voy a averiguar.
Amiga, ¿estás en la cocina? Tengo que contarte algo. Te vas a morir.
Sí, Mar, Merlín me invitó a su casa.
Me dijo que vaya a conocer su lugar.
Ahora voy a buscar ropa de mi tía, que tiene unas cosas divinas.
¿Entiendes lo que hace?
Me quiere volver loca. Me quiere aniquilar psicológicamente.
Me está cocinando a fuego lento.
- Estás demasiado paranoica. - ¿Viste lo que hizo hoy?
Fue a la casa de Romeo y lo convenció para que volviera.
Lo que pasó con las cámaras no es normal.
Tiene controladas todas las cámaras de seguridad de la ciudad.
¿Cómo una chica de su edad puede hacer algo así?
Puede ser. Tuvo mil años para armar todo esto.
Para pensar en cada detalle, como Montecristo.
Basta de Montecristo.
Creo que sabe que usurpamos su lugar y vino a recuperarlo.
No voy a dejar que ella me destruya.
No voy a permitir que toda la farsa que hicimos con Daisy
sea en vano.
¡No!
¿De qué hablas, tía?
Tendrías que haberlo visto, Pipe.
Entró con valentía. Y eso que hizo fue muy hermoso.
Tan...
transparente.
Todo gracias a ti.
Eres increíble.
Solo tú puedes conocer a alguien
tan bien en tan poco tiempo.
No se necesita mucho tiempo. Solo hay que mirar y escuchar.
Y escuchas a todos, menos a mí.
¿Por qué dices eso, Pipe?
Eres al que más miro,
al que más escucho, al que más le hablo.
¿Por qué piensas eso?
Dime.
Escuché lo que hablaste con Merlín. Y lo que te dijo Daisy.
Qué feo.
Sí.
Ella está tan ilusionada...
Y él enamorándose de la Margarita equivocada.
Me cuesta mucho seguir sosteniendo este cuento.
Quizás es más difícil para ella.
Digo, yo me pongo en su lugar.
¿Qué quieres decir, Pipe?
No, que...
Estar enamorado de alguien que nunca se fijará en ti es complicado.
Y yo ya no quiero estar más en ese lugar.
Pipe, ¿me estás diciendo
lo que creo que me estás diciendo?
¿Dices que nunca vi, nunca me enteré
de algo que tenía justo frente a los ojos?
Pipe,
¿estás enamorado de mí?
A veces, hasta el más atento se vuelve miope.
Estaba preocupada porque nadie se ponía en el lugar de Romeo,
y no pude ver que tenía a Pipe sufriendo por mí.
Mi amiga triste
Se apagó la estrella
Se fue la rayuela
Nos fuimos con ella
No quiero perder
La risa verdadera
Los sueños escondidos
La luz de primavera
No quiero crecer
De golpe con heridas
Con miedos y secretos
Apurando mi vida
Espejito, ¿quién soy?
¿Somos muchas o soy yo?
¿Somos todas en una?
¿Somos muchas? ¿Quién soy?
¿La invisible? ¿La perfecta?
¿La que quieren o soy yo?
¿La que creen que no existe?
¿O la que grita "aquí estoy"?
Sin presente ni pasado
Solo un cuento de princesas
Con un príncipe encantado
Espejito, ¿yo quién soy?
¿La que quieren o soy yo?
¿La que quieren o soy yo?
No quiero soñar
Un mundo a escondidas
Y despierta vivir
Pero hoy estoy dormida
Y si al despertar
Me robaron mi vida
La saldré a buscar
No quiero más mentiras
Espejito, ¿quién soy?
¿Somos muchas o soy yo?
¿Somos todas en una?
¿Somos muchas? ¿Quién soy?
¿La invisible? ¿La perfecta?
¿La que quieren o soy yo?
¿La que creen que no existe?
¿O la que grita "aquí estoy"?
Sin presente ni pasado
Solo un cuento de princesas
Con un príncipe encantado
Espejito, ¿yo quién soy?
¿La que quieren o soy yo?
¿La que quieren o soy yo?
¿La que quieren o soy yo?
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