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Zulu
Sí, hay que ir.
La Procuraduría abrió el expediente.
Tienen infinidad de pruebas.
¿Qué pasa? ¿Por qué tanto alboroto?
¿No viste? La ley anda detrás de Jenny.
¿Jenny? ¿Mi Jenny?
¿Por qué crees que vino la policía?
- Es que Paulina acusó a... - A Jenny.
Al Cacas.
Tienes que ver esto.
Porque en tierra de ciegos, no siempre el tuerto es rey.
Amor.
¿Ya lo viste?
Siéntate.
Ya lo habíamos platicado, Ernesto.
Ya te había platicado cómo las élites de poder que controlan el mundo
usan a los gobiernos para desprestigiar a la parvada.
Se habían tardado. Son fake news, obvio.
"Por esta razón y por haber cuidado de mis hijos,
quiero heredarte esa cantidad de dinero para tu retiro.
Te encargo la casa
y sobre todo,
te encargo a mis hijos, querida Delia".
Gracias, señora Virginia.
¿Me firma estos documentos, por favor?
- Ahí está la pluma. - Sí, licenciado.
¿Y de dónde sacó tanto dinero mamá?
No sé, pero bien por Delia. Ya chingó.
Seguramente del fideicomiso de la abuela.
Mamá no podía usar ese dinero.
Si no, no hubiera tenido que vender la florería.
¿Diego tenía razón?
Cállate, Julián, no digas tonterías.
Bueno, y aquí los dos últimos puntos
que corrigió Virginia en el nuevo testamento.
Punto número uno:
"Si Diego Olvera ha regresado con mi hijo Julián,
es mi voluntad se le regrese el anillo de la bisabuela, que le corresponde".
Sí regresamos.
El anillo...
¿Y dónde está el señor Diego?
Está presentemente indispuesto, pero es una confusión.
Yo me encargo de que se solucione,
- ¿verdad, Paulina? - Bien.
¿Por qué mamá le habría dejado el anillo a Diego?
Pues estaba mal. Seguro no sabía lo que hacía.
O sea, según tú, ¿Diego impugnó el testamento por un simple anillo?
Y a ver si no nos sale con que, en su delirio, también le dejó la casa.
Diego no impugnó nada y la casa sigue siendo de su abuela.
Aunque sí hay otro dinero a repartir.
¿Más dinero?
- Así es. - ¿Ven? Diego tenía razón.
Ya.
"Por último, quiero proteger a la persona que cuidó de mí durante mis últimos días.
Es por eso que el resto del dinero en la cuenta de Houston
tiene que ir íntegro a mi último gran amor.
Mi novio Alejo".
Fue, entonces, el señor Alejandro Salvat
quien impugnó el testamento, para darle validez y legitimidad
asignado en los Estados Unidos de América.
Teníamos esa corazonada,
pero él lo negó.
Y yo dejé de lado ese pensamiento.
Yo, en realidad,
solo quería saber...
...cómo pasó ella sus últimos meses.
Qué pensaba, qué sentía.
Y...
...él era la única forma de saberlo.
¿Te enamoraste?
No.
Me confundí.
¿Qué sientes ahora?
Me siento traicionada.
Te entiendo, hija.
Y de verdad, lo siento mucho.
Me... Me da miedo
pensar que mi mamá...
...murió engañada...
...y con desconocidos.
Tu mamá siempre hizo lo que quiso.
Nos hacía creer que los otros la guiaban, pero...
...no era así.
Ni la presión social, ni nada de eso.
Así que si ella te viera así, ya sabes lo que te diría.
No, no quiero saber.
¡Paulina!
Corre, Paulina, no te quedes sola.
Vete, Paulina, vete.
¿Quién?
Soy yo.
¿Puedo pasar?
Digo, porque sé que no me esperabas.
Tenemos que hablar.
Bueno, claro que tenemos que hablar. ¡Si ya te vas!
Solo me cambio de hotel.
¿Por qué no dices la verdad, Alejo?
¿La verdad de qué?
¿De qué?
De que querías hacer conmigo lo mismo que con mi mamá,
pero no te salió, porque yo ya no tengo dinero.
El dinero me da igual. Tú me gustas muchísimo.
¡Ya, por favor! Deja de decir eso, no es necesario,
si ya tienes tus millonzotes.
Si te decía lo de tu madre, no tendría oportunidad contigo.
Estás enfermo.
¡Yo puedo hacerte feliz!
No por ser más joven, ni por equivocarme...
No, la que se equivocó fui yo.
¿Qué tiene de malo que un chico salga con una mujer?
- ¿Ahorita? - Sí.
Después de lo de hoy, tiene todo de malo.
Lo único que me importa perder eres tú.
Dime, ¿qué estás haciendo aquí?
Bueno, pues empecemos por que te hinques.
¡Así como lo oíste, de rodillas!
A ver si es cierto.
Ay de ti si me mientes.
Fíjate bien lo que te voy a preguntar.
¿Mi mamá tenía alguna especie de pacto con Diego Olvera?
¿Hablaban o tenían comunicación?
A ver, dime de dónde sacó mi mamá dinero para el tratamiento.
Si el seguro de gastos médicos estaba cancelado por falta de pago.
Se lo dio Pato.
¿Quién?
Voy a vender el anillo para sacarte de aquí.
No han puesto monto a la fianza.
No sabemos si voy a alcanzar fianza.
¿Le preguntamos a María José? O... no sé.
¿Por qué no le dicen a su hermana que diga la verdad?
Paulina haría lo correcto, ¿no?
No si sigue pensando que Diego se robó el dinero.
- Pero tú sí me crees, ¿no? - Claro.
¡Compórtense! No se pueden tocar.
Oye, ¿y tu celular?
Ahí tienes las conversaciones, ¿no?
Lo dejé en Berlín. No pensé que fuera a regresar.
Si encuentran el celular de Virginia, ahí debe estar todo.
- Vamos, Elena. - Vamos, vamos.
Yo te voy a sacar, mi amor.
Y sobre lo otro, no creo que sea buen momento que le digas.
No, ni te preocupes. De hecho, ni pegó, ¿okay? No pasa nada.
- Ya vámonos. - Sí.
Adiós.
¿Ahora sí le crees a Diego?
Tendría más sentido, ¿no?
¿Por qué le dejó el anillo?
¡No mames! ¡Me asustaste, Micaela!
Paulina estuvo aquí.
- ¿Cómo? - Sí.
Pinche Paulina.
Diego tenía razón.
¿Por qué no me dijiste nada antes?
Yo no sabía que Diego era Pato.
¿Me puedes dejar sola, por favor?
No...
¡Mamá!
Lo sentimos. La comunicación no pudo ser establecida.
María José, necesito que me ayudes.
Diego tenía razón y soy una cucaracha.
Necesito sacarlo de la cárcel,
después de todas las evidencias que presenté.
No sabes, estoy metida aquí en mi coche
y me siento como Yolanda Saldívar.
No sé qué le voy a decir a mis hermanos.
Por favor, háblame, ayúdame.
Ayúdame.
Oye, ¿todo bien?
¡Estupendo!
Eso no es una casa, es la Franja de Gaza.
SOY UN LUJO
Jenny, ese anillo es muy importante para mi hijo.
Virginia decidió que él se lo quedara.
Para triunfar en la vida, tienes que dejar ir.
Y ya es hora de que dejen de repetir ese nombre.
Es la madre de mis hijos. Es muy importante para ellos.
¡Ya, no quiero oír el nombre!
- ¿Virginia? - ¡Cállate!
- ¿Virginia? - ¡Cállate!
Me callo si me regresas el anillo.
¿Me estás retando por un anillo?
No, te estoy retando por mis hijos.
¿Sabes qué, Ernesto?
Nunca entendiste nada.
Creo que ahora lo entiendo todo.
Virginia, Virginia...
¡Cállate, cállate!
¡No tengo el pinche anillo! ¡No lo tengo!
¡Lo regalé!
A un aduanal.
¿Qué?
A un aduanal, que nos iba a dejar ir. ¡Ya!
¿Todo bien?
- Llévense las cosas ya. - Todo bien.
Sí, señora.
Brunito, ¿qué haces aquí?
¿Qué tal? Buenas noches. ¿Está Moi?
No me contesta el móvil, y necesito hablar con él.
Está castigado.
Es urgente, no tomará más de cinco minutos
y ya no lo vuelvo a molestar.
¡Moi! ¡Moisés!
- ¡Ya voy! - Te habla Bruno.
¿Qué onda, Bruno?
¿Nos puede dejar solos?
Pero no se tarden,
- y tú no te salgas de la casa. - No.
- ¿Qué onda, Moi? - ¿Qué pasó?
Oye, ¿te enteraste de que...
...asaltaron al mago Rommel
y le rompieron la rodilla y muñeca?
Sí, me dijeron.
No te preocupes, va a estar bien.
Fuiste tú, ¿verdad?
Micaela está en la final, ¿no?
A ver no, Micaela no sabe nada.
Júrame que no le vas a hacer nada a Rosita.
¿Y si ya no nos hacemos tontos?
Todos sabemos que el único talento de Rosita es...
...ser bonita.
Los tiempos cambian, la gente ya no quiere artistas de plástico.
¿Plástico?
Rosita canta cabrón.
- Uy, sí. - Sí.
Si me entero de que te le acercas a Rosita,
te juro que el que te rompe el cráneo soy yo.
Buenas noches.
Un chico tímido, algo especial
Ojos azules, me enamorarás
Tímido, búscame Te invito una copa en el mar
Tímido, atrévete ¿A qué hora podemos quedar?
Tímido, mírame Sé que te empiezo a gustar
Tí...
No te pongas nerviosa, mi niña. Te está saliendo muy bien.
No me sé la canción. No me preparé.
Y nadie va a ir a verme.
No digas eso.
Mira, tu papá no debe tardar en llegar
y tus hermanos seguramente te acompañarán.
Yo te voy a echar porras desde aquí. Estoy segura de que lo vas a lograr.
Solo quiero ganar para comprar la pinche florería y ya.
Pues que no te oiga Paulina, ¿eh?
Espérame, yo te llevo. Yo te presumo, vente.
Esa Mica, qué guay. ¿Ya, lista? Vámonos.
- ¿Y Paulina? - No la encuentro.
La he buscado toda la mañana y no aparece.
Lo más probable es que nos alcance en la final.
- Te dije. - ¿Han visto a Paulina?
No me contesta el móvil. Llevo buscándola toda la mañana.
¿Por qué estás vestida así?
¡Hoy es la final de Talento México, Viry!
Claro. ¡Qué padre!
Pero no los voy a poder acompañar, debo sacar a alguien de la cárcel.
- No puedo. - Ostia.
¿Otra vez metieron a mi papá a la cárcel? ¿O se fue a Japón?
- Buenos días. Me tengo que ir. - Ni Dios quiera.
- Elena, ¿a dónde vas? - A la farmacia.
¿Qué te duele?
- Gracias. - La garganta, nada grave.
- Te va a ir muy bien. Mucho éxito. - Gracias.
- Elena, es que... - Bye.
Ostia, si no viene ningún adulto, no se va a poder, Mica.
Lo sé.
No llores, Mica, que se te corre el maquillaje.
Delia, ¿tú no podrías acompañarnos?
- No te preocupes, yo los llevo. - ¡Papá!
- ¡Abuelo! - Vamos.
Fui a buscarlo y no lo encontré, señor.
Ya estoy listo para ver triunfar a mi hija.
- No sé si voy a poder. - Claro que sí, mi amor.
¿Por qué? ¿Te cambiamos de canción?
No, no. Canta la canción que a ti te guste,
lo que disfrutes y vístete como quieras.
- Voy a parecer Paquita la del Barrio. - No, para nada.
Mira, si no haces lo que quieres, es muy probable que no ganes.
Pero si lo haces y no ganas, te va a quedar la satisfacción de haberlo hecho.
Ahorita vengo.
Ostia, Mica, pero apúrate.
Compañeras,
compañeros,
compañeres,
muchas gracias por acudir a mi llamado.
Me equivoqué.
Cometí un error y solo ustedes pueden ayudarme a rectificarlo.
Paulina, ya no preocupes. ¿Qué pasó?
Quiero que sepan que Diego es inocente.
Yo me dejé arrastrar por una estúpida venganza
y, hoy, un hombre inocente está en la cárcel.
Necesitamos ir al ministerio público.
Necesitamos hablar con la verdad.
¿Y si nos meten a la cárcel por andar vendiendo cocaína a los clientes?
¿Vendiendo qué?
¡Cuenta con nosotras!
¡Cuenta con nosotres! ¡Cuenta con nosotres, cuenta con nosotres!
Yo no sé si esto esté bien, pero alguien tiene que ser culpable.
Sí, ya lo sé.
No permitiré que te declares culpable.
No, ya hablé con María José. Ella se encarga.
Estoy segura de que lo dejé aquí, en el monito.
Bueno, aparecerá.
No, me preocupa que me llame Bruno.
No te preocupes, ya le avisé. Si necesita algo, me llama a mí.
Es que estaba aquí.
- Mira, además... - Qué raro.
Si no aparece, el lunes te compras otro.
Te va a venir muy bien estar
- dos días sin móvil. - Es verdad.
Además, no te he dicho nada, pero tengo una sorpresa para ti.
- ¿Ah, sí? - Sí.
¿Qué sorpresa?
He reservado en un restaurante divino,
para cenar solas tú y yo.
Hace mucho tiempo que no estamos solitas.
Juntas. Y tú estás muy alteradita.
Sí, muy alteradita. ¡Déjame ya!
Venga, vámonos a la calle, que tengo un agobio. Voy a coger el abrigo.
Lo siento mucho, joven, pero la señorita Ana Paula no quiere verlo.
- Insista. - Ya insistí, pero está muy dolida.
¡Pero solo fue un pinche beso, ni me prendí!
Tú sabes que los hombres, cuando besamos...
- O sea, ¿no se le paró? - ¡No!
Eso es lo que quería escuchar.
Chiquis.
Mira, a mí no me chiquitees.
Ana Paula, te amo.
Perdóname, lo que te dije fue una pendejada.
No significó nada, lo nuestro...
¿Cómo puedo confiar en ti?
Te prometo no volver a ver a Elena,
así tenga que dejar de ir a la casa De la Mora.
La Casa de las Flores ya no existe.
Bueno, al acuario.
Lo voy a demoler hoy.
Por favor, no lo hagas.
Si mi hermanita gana el concurso, más lo de Paulina,
seguro te pueden pagar lo que pides. Por favor.
Eso quiere decir que prefieres a los De la Mora.
Tienes una decisión que tomar.
- No mames. - ¡Eleni!
¿Qué?
¿Te quedas a comer?
¿Sí?
¿Sí?
¿Qué? ¡Dios mío, sí!
Bueno.
Antojo de lasaña.
No lo puedo creer.
¡Diego es inocente!
¿Por qué no esperamos a María José?
Que no. Yo hago esto por mi familia.
- Está bien. Mira, y si no... - No es el final.
A ver, en principio, tú ni siquiera deberías estar aquí.
Eres extranjero. Te puedes meter en un problemón.
Oye, Olga es rusa,
no la vayan a querer deportar. Que se vaya.
Yo no voy a ningún sitio sin ti.
- Te espero aquí afuera. - ¡Olga! Ven.
No, chiquito, yo, de verdad estoy muy agradecida contigo
y no tengo ningún rencor ni nada. Al contrario.
Escúchame, yo puedo hacerte feliz.
No soy ningún niño. Me he equivocado, pero puedo estar a la altura.
Eres tan lindo.
Ya vas a encontrar a alguien de tu edad, de verdad.
Vámonos, chicas.
José, me gustaría pedirte que, por favor...
...no nos separemos otra vez.
Pero fue poco más de un mes, Puri.
Además, aquí tienes tu vida.
No sé por qué te ha dado con venirte a México.
Perdona, pero yo no tengo a nadie más.
Bueno, el drama. ¿Podemos cenar?
- Venga, vamos a cenar. - No me estás entendiendo.
Yo quiero ser importante para ti, igual que tú lo eres para mí.
Estás muy rara.
- No. - ¿Qué te pasa?
Me llamaron del caso de la infanta.
Eso es lo que pasa, que no te han dado el caso.
Pues no pasa nada, cariño. ¿Estás mal por eso?
- ¿Por eso estás mal? - No.
Resulta que han elegido a otra abogada.
¿Ah?
Y da la casualidad que a esa abogada la admiro,
la amo, creo en ella como en nadie en este mundo.
- No. - Sí.
- No. - Enhorabuena, mi amor.
- Enhorabuena. Sí, es tuyo. - No, no. Es en serio.
- ¡Puri! - ¡Sí! Sí.
- Sí. - ¿Qué haces?
Perdona.
Perdona, es la emoción.
¿Chin chin?
Mica, ¿ya nos vais a decir cuál es la canción?
No, es sorpresa.
Ya, Bruno, déjala que tiene que ir a cambiarse.
¿Los veo en el público?
¿No quieres que te acompañemos al escenario?
- No, quiero ir sola. - Ya, no la presiones.
Mica.
- Suerte. - Gracias.
Suerte.
Les pedimos que, si tienen información
de dónde pueda estar Jennifer Elena Quetzal Rodríguez,
también conocida como Jenny Quetzal, líder de la secta "La Parvada",
llamen a este número.
Por eso le pedimos a la sociedad que, si tiene información para dar
- con el paradero... - ...se encuentra prófuga de la justicia.
Empresarios, hijos de políticos y actores
- están en este "programa de éxito". - ¡Abuelo! ¡Abuelo!
Tenemos que ir por los lugares.
Sí, ahora te alcanzo. Tengo que hacer una llamada.
- Pero los lugares... - Ahorita te alcanzo.
Vale, vale.
Comparta esa información al teléfono que aparece en su pantalla.
Por fin apareces.
Estuve ocupada, Julián.
Mientras Diego se pudre en la cárcel por tu culpa.
Por eso quiero hablar contigo.
Diego es inocente.
Ya lo sé, Julián.
Ya lo sé.
Yo estuve ciega buscando culpables por lo de mi mamá.
Pero ya lo puedo ver.
Entonces, ¿qué vas a hacer?
Ya lo hice.
Y más vale que te apures,
porque seguro que él sale en menos de una hora.
¿Qué hiciste? ¿Todo está bien?
Pues lo que se tenía que hacer.
¿Tú estás bien?
Voy a estar bien.
Córrele.
Y dile a Diego...
...que me perdone.
Gracias, Paulina, estoy feliz.
Adiós, tontas.
Te buscan en la sala, mi niña.
Ahí voy.
- Con permiso. - Dios te bendiga, hija.
Qué guapa estás. En el cuadro.
Espero que después de todo lo que me dijiste...
...no estés esperando que yo regrese contigo.
Al contrario, Elena,
vine a despedirme de ti y a pedirte un último favor.
Está bien. ¿Cuál?
Elena, por los clavos de Cristo, prométeme
que vas a guardar el secreto de lo que vivimos y te lo vas a llevar a la tumba.
Ahora resulta que te importa nuestra relación.
Voy a ser cardenal, Elena. Me eligieron.
¡Vaya, cardenal! Más bien alacrán, ¿no, cabrón?
¿No me vas a felicitar?
Estoy embarazada.
¡Verga, no!
¿No me vas a felicitar?
Ya, quita esa cara. Tranquilo, no te preocupes.
Gracias a Dios,
esta criatura no es tuya, ni tampoco mía.
Así que ya te puedes largar. Órale.
¿Te cogías a otro cuando estabas conmigo?
Me sigue sorprendiendo tu pendejez.
¿Mi qué?
¡Tu pito chico, pues!
Ya me voy. Tengo que llegar al concurso de mi hermana. Adiós.
Ve con Dios, hija.
Esta niña es buenísima.
Sí, es una diosa, tío.
No soy tu tío, soy tu abuelo.
Sí, perdona.
Micaela va a tener que hacer algo muy especial,
si no, no va a tener ninguna oportunidad.
Abuelo, no seas tan negativo. La Mica va a ganar.
Y tú no seas tan positivo. Tu madre no te educó así.
Ya viene llegando Claudio.
Tengo algo muy importante que debo hacer.
Pero Mica va a ganar. Te lo digo, ¿sabes?
Perdona, con permiso.
Perdone, perdone. Con permiso.
Hola, Claudio, ¿qué tal? Hola, Chiquis.
Diego.
Julián.
Vamos a casa a que te bañes, ¿no?
Hoy es la final del concurso de Micaela.
- Lo vi en la tele. - ¿Lo viste?
Sí. Aquí hay tele, tienda, videojuegos, celulares. Hay de todo.
Suena de poca madre.
En el infierno todo es peor.
Oye, ¿y el Cacas?
El Cacas salió ayer.
Qué raro, no lo vi en la casa.
El Cacas no quiere saber nada de tu familia.
¿Y tú?
Yo soy parte de la familia.
A continuación, la sorpresa de esta noche.
Ya se había despedido, pero regresó para entregarnos un espectáculo.
En Talento México, tenemos el gusto de presentarles
a Micaela, la pequeña huérfana.
Qué triste fue decirnos adiós
Cuando nos adorábamos más
Hasta la golondrina emigró
Presagiando el final
Firme aquí, por favor.
Qué triste luce todo sin ti
Los mares de las playas se van
Se tiñen los colores de gris
Hoy todo es soledad
No sé si vuelva a verte después
No sé qué de mi vida será
Sin el lucero azul de tu ser
Que no me alumbra ya...
Dale, no te pares. ¡No te pares!
¡Vete por aquí a la izquierda! ¡Me vale madres! ¡Súbete a la banqueta!
No pido compasión ni piedad
La historia de este amor se escribió
Para la eternidad
El triste, todos dicen que soy...
¡Delia! ¿Dónde están mis nietos?
¡Señora Victoria, qué bueno que llegó!
¿Qué está pasando aquí?
¡Apaga eso, pendejo!
No saben que pensando en tu amor
En tu amor
He podido ayudarme a vivir
He podido ayudarme a vivir
¡Bravo!
¡Bravo, mi amor!
¡Nadie va a derrumbar mi florería!
¡Yo soy la dueña!
Hasta pronto. Gracias.
Hoy quiero saborear mi dolor
No pido compasión ni piedad
La historia de este amor se escribió
Para la eternidad
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