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Original subtitles

Y además de lidiar con las gilipolleces de siempre para sacar el pasaporte,

además tenía que demostrar que Bruno era mi hijo.

¿Ya qué queréis? ¿Una prueba de paternidad o qué?

Lo bueno es que ya estás aquí.

Gracias por hacer ese trámite, princesa.

Oye, pero qué guay es esta casa, en serio. Que me mola un mogollón.

- ¿Verdad? - Sí, es preciosa.

¡Hermosa!

¿Qué pasó con el cuadro? Se ve rara la pared.

Ay, no, tu abuelita, que no tuvo tiempo de hacer un testamento,

pero sí tuvo tiempo de mandar a hacer otro cuadro.

Corazón, te quedas en el cuarto de visitas, ¿okay?

- Sí, vale, vale. - Pasa.

Deshaz la maleta.

Oye...

...y sí, tienes razón,

hay que regresarnos a Madrid en cuanto yo acabe con estos pendientitos.

Hacer funcionar un cabaret,

lo suficiente como para reunir una cantidad estratosférica de dinero.

Esos son tus pendientitos, ¿no?

A ver, te voy a decir una cosa y por favor, no te ofendas.

Siempre que te pones de malas, se te brota el hueso.

Es verdad.

Pues es feo eso.

No siempre han de volver las flores al cantarillo. ¿O no es así, pequeño niño?

Y va llegando, mi cielo. Así las cosas.

Bienvenido a casa, tío.

Llegas justo a tiempo. Necesito una bella asistente.

¿Qué tanto cariño le tienes a tus falanges?

- ¿Yo? - Sí.

¿Quieres que sea tu asistente?

Sí.

No. No, ni de broma.

Prefiero estar tras bambalinas, porque

el escenario no es lo mío.

¿Por qué hablas así?

Niña, cuando vas a España y la gente habla con este acentazo, pues,

se pega. No hay nada que yo pueda hacer.

Puedes ayudarme con mi vestuario.

Salo va a inscribirme, pero necesito encontrar mi estilo.

¿Salo? ¿Qué Salo? ¿Salo tu psicólogo?

Sí, Salo. Mi psicólogo, tu abuelo. El examante de Virginia.

Ostia, es que...Ya me había olvidado.

Bienvenido a casa, Ana Torroja.

Qué agresiva.

¿Todo eso traías en la bolsa de mano?

Claro. Es que si la dejo en la maleta y me la pierden, me muero.

¿No te estás tomando más hormonas de las recomendadas?

No, ¿por qué? ¿Me notas algo diferente o qué?

Paulina de la Mora...

No, María José.

- Mira, se me brota el hueso. - Espérame.

¿Qué pasa?

No sé.

Siento que todo está peor.

Diego devolvió todo el dinero, ¿no?

No, Diego compró el cabaret.

Y ya con eso, a todo mundo se le olvida lo que nos hizo.

Como si no tuvieran memoria.

A mí, no.

¡A mí, no!

Y soy la única que ve al monstruo en el ala del avión.

Me hacen sentir como si estuviera loca

y no estoy loca.

¡No estoy loca!

¿Verdad?

- No, no estás loca, cariño. - Exacto.

No estás loca.

Tengo que enseñarte algo.

Esto, María José, es muy importante.

Mira.

IFE, acta de nacimiento. Todo esto sobre Diego.

Paulina, ya hemos pasado por esto.

Pasa página.

¿No te das cuenta que lo que haces es

buscar pretextos para no continuar con tu vida?

¿Con nuestra intimidad?

¡No! ¡No es mi culpa que tus tratamientos te tengan todo el santo día caliente!

¡Micaela! Coño, Micaela, apúrate que nos van a que nos van a quitar el lugar.

¿Buscas a alguien?

Sí, han ido al baño y nos van a quitar el lugar.

Hablas rarísimo.

¿No quieres pasar?

Sí, pero... qué tal que Micaela se enoja.

Yo soy Rosita.

Rosita... Ah, pues, como tu camisa.

Sí.

Pues... voy, voy a pasar.

Dale, dale.

- Ya estamos de regreso. - ¿No estaba atrás?

Pues sí, pero, que... que has, que has ido al baño y pues la dejé pasar.

Bueno, bueno, bueno, ya. Pasemos.

Sí, vamos, vamos.

¿Te vas a hacer algo de comer? ¿Quieres que te haga un sandwichito?

Sí, un sandwichito.

Papá, ¿cómo le hago para sacar un préstamo?

¿Leíste los folletos? ¿Vas a venir conmigo al curso?

No, tengo deudas.

Jenny nos enseña que lo importante no está en el dinero.

Sino en tener un propósito en la vida.

¿Y si no tengo propósito?

Hijo, todos tenemos un propósito.

Incluso un caso perdido como tú.

Ya está bien que dejes de ser un niño.

¿Quieres que le corte las orillitas?

- En triangulitos y sin jitomate. - Triangulito. Muy bien.

- Una de las enseñanzas de Jenny... - Papá.

Esa es una secta.

Una de las enseñanzas de Jenny es que todos tenemos que saber

cuáles son nuestras fortalezas.

¿Cuál es la tuya?

A ver, ¿quién quiere empezar la sesión de hoy?

- ¿Nadie? - Yo.

- ¿Tú, Elena? - Sí.

Gracias.

Recientemente conocí a un hombre que me mintió.

Y sí estoy muy molesta.

Me dijo que era padre, pero no especificó de qué tipo.

Un papá normal, ¿no?

Si fuera un padre de uno o dos, no tengo problema.

Pero es que...

Pero a veces uno solo escucha lo que quiere, ¿no? ¿No?

Sí.

A mí sí me pasa. ¿Cuántos hijos tiene?

Una asume que cuando uno empieza un cortejo

es porque es libre de tener una relación.

¡Una relación! Oye, ¿no te estás adelantando un poquito, flaquiux?

¡Sácatelas! ¡Qué feo comentario, Simón!

¡No! ¿Hace cuánto lo conoces, o qué?

Ay, empezamos filositos hoy.

No, está durísimo.

Eso no es relevante.

Lo importante es que me mintió.

A lo mejor, si le preguntaran a él,

pues explicaría que siempre fue muy claro con sus intenciones y circunstancias.

Omitir no es decir la verdad.

¿Marilú?

Hola.

Hola.

Perdón, ¿no me dijiste tu nombre?

Me llamo, este... Pe... Pepedu.

Hola, Pepedu. Yo también tenía un cliente que se llamaba Pepedu.

Es bonito nombre.

¿Quieres ser escort? Porque futuro te veo.

Gracias.

Pues hice una cita en Papito.

Y... no sé.

- ¿Cómo sabes en quién confiar? - A ver.

¡Uy, no!

Este tipo contrata novatos para "cenas" y se va sin pagar.

Pero este se veía bien confiable, ¿no?

Vas a ir aprendiendo y rápido.

¿Sabes qué?

Un compañero del grupo se acaba de salir

y aquí tengo su cartera de clientes,

probados y verificados.

¿Te interesa?

Sí.

Qué hermoso, Ernesto. ¡Qué hermoso!

Se siente tanta vida.

Y todas las flores que han vivido en esta casa permanecen.

- Es hermoso. - ¿Virginia?

Sesenta y cuatro,

si realmente te estás preparando para la Gran Venida...

La Gran Venida.

Tienes que soltar.

¡Sí! ¡La Gran Venida!

Estás muy aferrado.

Tienes que renunciar a lo que te ata a esta tierra.

Incluyendo esta casa.

Pero esta casa es el patrimonio de mis hijos.

Aquí están todos los recuerdos con su madre.

¿Estás dudando, 64?

Creo que me equivoqué contigo.

Por favor, no me digas eso. No.

No. ¿Qué puedo hacer?

No sé.

No sé.

Podrías empezar por darme las llaves de este lugar.

Pero es tu decisión.

Hola, Chiquis, ¿reconoces mi voz?

Claudio, qué tranquilidad me da escuchar tu tersa voz.

Pensé que sería como estas historias de terror.

Cuando me enteré que eras tú, pensé cancelar la cita.

¿Entonces?

¿Guillermo Ríos? ¿Guillermo Ríos?

Mi nombre es Gloria del Río. Gloria del Río, señor.

Gloria del Río, ¿entendió?

No, no, no voy a esperar. No voy a esperar.

Perdona, Gloria, ¿verdad?

- Sí. - ¿Has visto a Paulina por aquí?

¿De la Mora o Rubio?

- De la Mora. - No, no ha venido por acá.

- Vale, gracias. - Sí.

Perdona que me meta, pero he escuchado la conversación y...

y no sé si tienes un problema o...

Llevo días intentando cambiar mi credencial en el gimnasio.

La verdad no he podido. O sea, tiene mi foto actual,

pero le quieren poner nombre de hombre.

Ya.

No se vale. ¿Qué les cuesta?

Pues les cuesta, hija, les cuesta.

Nos cuesta a nosotros. Les cuesta a nuestras familias,

a nuestros amigos. Pues parece que a quien más le cuesta es al del gimnasio.

Es fuerte, pero es así.

Tendré que dejar de ir.

No, tienes que cambiar los documentos oficiales.

Pero imagínate, sí así me tratan en un puto gimnasio,

¿cómo me van a tratar en un juzgado?

Te puedo echar una mano.

¿En serio?

Pero te me cambias.

Por favor.

Esto va a ser más fácil de lo que te imaginas.

Oye, gracias por acompañarme. Ya tenía tiempo posponiéndolo.

Aquí es.

¿También a ti te da pena venir conmigo?

¿Qué dices?

Esto es un derecho que tenemos todas.

Si no fuera por nosotras, ¿qué sería de nosotras?

¿Segura? Es que te siento...

- Te siento... - No, estoy cansada.

Estoy cansada de la familia De la Mora.

Y cansada de intentar hacer entrar en razón a alguien que...

que no quiere estar bien.

Ella no quiere estar bien.

Paulina es una necia. Mira que lograr convencernos a todas de volver.

Por ejemplo.

Pero es necia también cuando ella nota que le quitan algo.

Ahí sí, ahí sí.

Pero para otras cosas... las da por hecho, ¿sabes?

Y creo que si no las cuida, las va a perder.

¡Mira qué guay, tía!

No sabía que ibas a tener tanta competencia.

Mira, sé que vienes muy ensayada y todo,

pero tienes que destacar, tía.

Tienes que destacar. Yo digo que saquemos tu lado tierno.

Me confunde lo de "tía".

No sé si lo estás diciendo porque soy tu tía

o porque finges ser español.

Voy a sacar mi carta más fuerte, la pobre niña huérfana.

Ya toda la familia se aprovechó de eso, ¿no?

Ahora me toca a mí.

¡Ay, hostia! ¡Qué fuerte, niña!

Vale, está bien. Me gusta, me gusta.

Tú enfócate en eso y...

y yo me enfoco en lo de sacar tu lado tierno, ¿vale?

Vale, tío.

Oye, que no digas tío, que yo no soy tu tío.

No, pues como les decía, me siento muy preocupada por su hijo.

Tenía un gran potencial.

Es una lástima en lo que se ha convertido.

Ya sé, todo un récord criminal.

Pues sí, en estos días, bueno, ya nadie paga por esos actos inmorales.

Hubiera sido tan fácil que controlara sus impulsos.

Por más que intentamos encontrar una cura, nada.

¿Qué dicen?

La homosexualidad no es una enfermedad.

La homofobia sí.

Ese no es el problema de Diego.

Le vamos a pedir que se vaya.

Bueno, pues, qué pena, pero desafortunadamente para ustedes,

la estupidez no tiene cura.

Y solo para que les quede claro,

su hijo es un ladrón.

Un manipulador y un indecente.

Y eso no tiene nada que ver con con quién se está acostando.

Sí, sí, sí.

Claudio, ¿qué tal? ¿Tío, cómo estás?

¡Bruno!

- ¿Qué tal? - ¿Tendrás de casualidad un disfraz

de... de conejito?

Pero, mira, está muy guay, tío.

Oye, ¿y le quedará esto a la Micaela?

Sí, sí, sí.

Vale, vale.

Llévatelo, luego me lo pagas.

No te preocupes, que traigo, que no pasa nada.

Nada más una cosa, ¿te importa si te pago con... cambio?

Sí, está bien.

- A ver, a ver. - Perfecto.

Oye, ¿y cómo has estado? ¿Todo bien?

- Bien. - Qué bueno, vale.

Bueno, pues con permiso, ¿eh? Que te vaya bien, que te vaya bien.

¿Crees que se dio cuenta?

- No. - ¿No?

- No. - Ven, ven, ven, te toca.

Esos labios, ¡qué ricos!

Me cayó de maravilla.

Contigo no voy a extrañar a Rafael.

Oye, ¿y si pedimos room service?

No, corazón. Ya vístete, que tengo que ir por mi niño a la escuela.

¿Tienes un hijo?

Yo también tengo una hija.

- ¿Cuántos años tiene? - Veintiocho.

Qué padre.

Aquí te dejo un extrita.

- Para que nos volvamos a ver. - Sí.

Pasa.

Ten.

Lo que te debo... Bueno, casi.

El resto te lo pago la semana que viene.

No es un asunto de dinero, Julián. A mí me gusta nuestro acuerdo.

Así que, todo sigue igual.

Bueno... ¿me puedes regresar el dinero, por favor?

¿Me quieres castigar?

No, quiero mi dinero.

¡Le voy a decir a Diego, cabrón!

A estas alturas es muy complicado,

porque quieren cajero automático. Además, ¿qué mujer o qué...?

Hola.

Gracias. Hola.

Perdón por el malentendido.

Perdón. Perdón por la escenita que me aventé.

Tengo un problema, lo sé.

Por eso estoy aquí.

Desde que entré al seminario

yo nunca había dudado de mi decisión, hasta ahora.

Sí, sí quiero ser tu novia.

¿Qué?

Lo haré por ti Porque te creo

Porque en tu mirada Veo el mismo cielo

Y cuando te beso

Siento que disparas En medio de mi alma

Gracias.

Gracias, de verdad, los quiero mucho.

Préstamelo. Préstamelo.

Despidamos a la Paulina Rubio.

¿Y qué creen?

Que el día de hoy estoy muy contenta porque gracias a María José,

la abogada más chingona,

el día de hoy, oficialmente soy Gloria del Río.

María José, pasa, por favor.

¡Bravo! ¡Que pase, que pase!

Ven, di unas palabras. Ven.

- No, no, por favor. - Ven.

- No, no. - Muchas gracias.

Bueno... a veces se me olvida por qué elegí ser abogada y...

gracias a ti, Gloria, hoy lo he recordado.

De verdad. Nada, chicas, a celebrar que es un gran día.

Y una ronda que corre de mi cuenta.

La Gloria bien colonizada. Así cayó La Malinche.

Qué perra eres.

¡Bravo!

¡Venga, Mica, venga! ¡Bravo!

- ¡Bravo, Mica! ¡Venga! - ¡Bien!

¡Muy bien! ¡Qué bien, qué bien!

¿Es tu hermanita?

¿Mica? Sí, es... No, no, es mi tía.

Vaya, que su padre es mi abuelo.

Bueno, no es mi abuelo. Él es mi abuelo, ¿sabes?

Es complicado.

Pues... supongo que nos estaremos viendo.

¿Bruno?

¡Cómo lo hace, tío! ¡Ostia, pero qué pavo! ¡Qué pavo!

Bien, amigos, ella es Magic Mic,

la niña huérfana, sorprendiendo al público de Talento México.

Felicidades, Micaela y nos vemos en la siguiente ronda.

Estaba pensando...

que yo siempre puedo ayudar a todes, menos a ti. ¿Te das cuenta?

O sea, ¿me estás diciendo que está mal que yo quiera recuperar la florería?

¿Que está mal honrar la memoria de mi mamá?

Digamos que el resto de la familia

le está echando ganas, para no seguir R que R Ramón.

Bueno, cada quién, ¿no?

Y yo simplemente quiero que todo vuelva a ser como antes.

- ¿Sí? - Sí.

¿Quieres que Julián vuelva a entrar en el clóset?

¿O que Elena sea infeliz con su afroamericano?

¡Ay, por favor!

¿Que tu papá tenga un amante y yo me quito las chichis y me dejo bigote?

A ver, a ver, María José.

Te voy a pedir por favor que no me vuelvas a decir que le eche ganas.

Pareces Chabelo.

Vientos, Neto. Unos 30 tuppers y ya chingamos.

Cacas, Cacas, Cacas...

No sé qué voy a hacer contigo.

No te saqué de la cárcel para que volvieras a delinquir.

Si esto no es ilegal, solo que te atrapen.

Creo que te haría muy bien unirte a la parvada.

Voy a pedir un favorcito, a ver si te podemos pagar el primer nivel.

¡No mames! ¡Cómo crees!

Mejor regálame esa lana,

en lugar de estarla dando a la pirámide esa.

No, la parvada no es una organización piramidal.

Es una red de luz.

¿Y la Julieta ya sabe

toda la lana que te está bajando esa red de luz y fuerza?

No, no tiene por qué enterarse.

Ya estoy grandecito para saber en qué me gasto mi dinero.

Además, con lo de la venta del cabaret...

...invertir en la parvada fue lo mejor.

Ay, Neto.

Si te apendejas, hasta las escrituras de la casa te van a bajar.

Veinticinco años.

¡Felicidades!

"Las obras de la carne son evidentes.

Inmoralidad, impureza, sensualidad". Gálatas, 5:19.

Por favor.

Hija.

¿Has estado estudiando la Biblia?

Lo que hacemos está mal.

No vaya a ser la de malas

y en una de esas, exista el cielo y el infierno.

De acuerdo.

Y el cielo y el infierno sí existen. Es pecado.

Pues, espero que podamos ser amigos.

Me encantaría.

Aunque...

¿No le estamos haciendo daño a nadie, ¿o sí?

A nuestras almas.

- Listo. Gracias. - Gracias.

Aquí están las llaves. Y que sean muy felices aquí.

- ¿Sean? ¿Quiénes? - Con permiso.

¿Y esta ca...?

- ¡Sorpresa! - Me asustaste, pendejo.

¿Qué haces aquí?

Fue una larga historia.

Tuve que sobornar a la agente de bienes raíces.

Perdón, Diego.

Güey, estás loco, neta.

Mira, no la hagamos difícil.

Yo te amo, tú me amas.

Cogí con Oliver.

Durante casi un año.

Se volvió como mi sugar daddy.

Pero la verdad es que,

como Lucía me seguía pidiendo dinero para Namibia,

no sé, era un trato que funcionaba mientras tú no estabas.

Pero volviste.

¿No vas a decir nada?

Lo sospechaba.

Fue una necesidad

y coger es lo único que hago bien.

Eso no me lo tienes que decir. Me queda muy claro.

- Te amo. - Y yo a ti.

¿Sí?

Quiero que estemos juntos para siempre.

- Es más, ¿sabes qué? - ¿Qué?

Es lo que te pertenece. Te lo voy a regresar.

¿De veras?

Voy por él ahorita.

- ¿Ahorita? - Ahorita.

A ver, te ayu...

Ahorita regreso.

Mamá,

sé que en el fondo estarás muy feliz de que Diego tenga el anillo.

Él me ama tal y como soy.

¿Sabes lo difícil que es encontrar a alguien

que te ame sin importar quién eres?

Me hubiera encantado que tú lo hubieras vivido.

Pero la verdad, escogías bien mal.

¡Ah, la verga!

Ay, hola.

A huevo.

¡No, no, no!

¡Carajo!

¿Y si los últimos días de Virginia

no fueron tan tristes como ustedes lo habían pensado?

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