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Es un gran honor conocerte, Jenny.
¿Hiciste la transferencia?
Por la cantidad que me dijeron.
Me han hablado mucho de ti,
de tu pasión por mis enseñanzas.
- Me salvaron la vida. - Sí.
Después de la muerte de mi segunda mujer,
ya no quería seguir vivo.
Cuando conocí tu palabra, gracias a 62,
encontré de nuevo el sentido de la vida.
Y ahora solo quiero trascender, ser parte de la gran venida.
Eso dices, Ernesto, pero tienes miedo.
- ¡No! - Tienes miedo.
- No... - Sí, tienes miedo.
Sí, sí, sí, tengo miedo.
Así es.
Hay algo que te detiene de darme...
De darme...
De darlo todo.
Te tienes que desprender, renunciar, desapegar
de todo lo que esta sucia sociedad
nos enseña. ¡Clic!
Sí, sí, sí, lo sé. Lo sé. Pero mi familia no lo entiende.
A veces, tenemos que alejarnos de quien nos pudre, Ernesto.
Es muy doloroso
porque a veces amamos a esas personas.
Pero hay que crecer.
No permitiré que nadie me pudra, Jenny.
Eso.
Eso.
Muy bien, Ernesto.
Quiero que seas Ernesto de la Mora.
Mi esposo de luz.
Esposa de luz.
Quiero que seas...
...sesenta y cuatro, 64.
Sesenta y cuatro.
Bienvenido a tu peor pesadilla, Ernesto.
¡Descúbrete!
¿Van con todo?
Te necesitamos de vuelta.
No, Paulina. Ya te dije por teléfono que no se arma.
Tu papá nos sacó del lugar que más amábamos.
Pero entiéndelo, estaba confundido por su tristeza, oye.
¿Hay de cachete?
Maciza, ojo y lengua.
- Lengua. - ¿Cuántos?
Mi papá ya no tiene nada que ver con el negocio.
No le interesa, no va a tener nada que ver.
Los strippers se van por corrientes. O sea, va a ser toda una nueva etapa.
Y sin ti, las otras no van a querer volver.
Eres la líder, Amanda.
¡Jorge!
Tú eres mucho más que Jorge.
Mira, Paulina,
nosotros siempre supimos que La Casa de las Flores era la casa chica.
Y la casa chica sigue siendo parte de La Casa de las Flores.
¿Y Claudio?
¿Qué Claudio?
Ay, Claudio. ¿Él qué?
¿Él está de acuerdo con que tú lleves el cabaret?
Yo necesito su bendición. Es por la memoria de Roberta.
Mira qué de golpe de pecho me salió la cabaretera.
- ¿Esta pica? - Todas pican.
Ay, qué pelada.
Sí, espérame un segundito.
Todavía oigo un rechinido.
- No, Cacas... - Fíjate.
Así déjalo, Cacas, de verdad.
Eleni, ¿crees que sea suficiente para que no se enoje Pau?
No lo sé.
Elena.
Hola, Greg.
Estoy arreglando algo en casa de mis papás.
- La junta es en 10 minutos. - Yo sé.
Los nuevos clientes son vecinos. No te preocupes.
Te recuerdo que este proyecto es importantísimo.
No, créeme que para mí también.
Y ahí sigue el ruido.
Bien chingaquedito.
Como tú.
¿Y cómo te fue con la aplicación?
Fatal. No lo vi venir.
Hice como cinco matches.
Y solamente quieren coger.
Ni siquiera vernos, platicar. Nada, todo por celular.
Deli, ¿no?
Elena de la Mora.
Elena, qué sorpresa.
Por Dios, ¿cuál sorpresa?
Estoy detectando algo. Un sonido.
¿Tú también lo escuchas?
- Sí, un tonito ahí como... - Como...
Si van a querer que tome este proyecto,
van a tener que firmar un acuerdo de confidencialidad.
¿Tú vas a hacer este proyecto? No, lo va a hacer Elena Ciao.
Shaw.
Es mi apellido de casada.
Va más con mi personalidad, y... prácticamente, sigo casada.
Ni en cuenta. ¿Tú sabías?
No queremos perjudicarte, la verdad.
Buscaremos a alguien más. Gracias.
No, sí necesito el trabajo.
Con que firmen está perfecto.
A ver, Elena.
No vamos a firmar nada de confidencialidad contigo.
Ya lo firmé.
Muy bien, voy a empezar. Gracias.
Lupito.
Cacas. Cacas, ven.
- Aguántame. - Ven rápido.
Necesito decirte algo.
¿Qué pasó, Ernesto?
Estoy renaciendo.
Chido.
¡Lupito! Ven.
¿En dónde estabas?
Ven, tú, tranquilo.
Buenas tardes.
Buenas tardes, ¿en qué puedo...?
¡Paulina!
Qué coincidencia, soy Gloria.
Ya sé quién eres. No vine a pagar impuestos.
Me imagino. Aquí nadie viene a pagar impuestos.
Vine por ti, Gloria.
Aquí nadie me llama Gloria.
Aquí nadie me respeta.
Odio este lugar. Hasta el café me lo dan frío.
Vamos a reabrir el cabaret y quiero saber si tú quieres volver.
No sabes cómo esperaba que me dijeran esto.
¡Renuncio, imbéciles!
¡Estoy harta de su misoginia, de su transfobia,
de sus miradas, sus insultos...!
Gloria, cálmate, todavía no abrimos.
Las estoy reclutando a todas.
Necesito saber si vas a regresar, si cuento contigo.
Claro que cuentas conmigo. Sácame de aquí, por favor.
- Tranquila, te lo prometo. - Por favor.
- Hola. - Hola.
- Pensé que lo habías perdido. - Yo también.
¿No ibas a traer una ofrenda de paz?
Sí, mira.
Cajeta.
Lo hice con mis propias manos.
Pues, qué rico. Gracias.
Bueno, tienes que entender que...
...este barco ya zarpó.
¿Estás ocupado?
Porque tengo unos pendientes y pensé que tal vez me podías acompañar.
- Va. - ¿Va?
- Sí. - Vamos.
Esta está bien ranqueada
y tiene descuento.
¡Ah, la verga!
¿Esto es con todo y descuento?
No me va a alcanzar.
Mira mi lista.
Bueno, si quieres... yo la compro.
¿Y la vas a pagar con nuestro dinero?
- Gracias, pero no. - A ver.
Otra vez.
Yo solamente me lleve un millón, lo invertí y con eso compré el cabaret.
El resto del dinero...
¿Qué?
Mira, esta también está muy bien ranqueada.
Diego.
Una cosa es que hayas comprado el cabaret
y otra que quieras comprar nuestro perdón.
Está diseñada para papás
que están dispuestos a dejar el resentimiento atrás
para volver a amar al hombre de sus vidas.
Intentaste culpar a mi mamá.
Y también tiene descuento.
Perdóname.
No puedo.
Y entonces, ¿para qué me buscaste?
Si no me puedes decir que me perdonas...
...pues... mejor me voy a Celaya para morirme ahí.
Pues, vete.
Me cuesta tanto olvidarte.
"Y aunque fui yo quien decidió que ya no más,
y no me canse de jurarte que no habrá segunda parte,
me cuesta tanto olvidarte".
Ya, Diego.
"Entre el cielo y el suelo hay algo
con tendencia a quedarse calvo de tanto recordar".
Lloré como dos semanas seguidas.
"Y ese algo que soy yo mismo.
Es un cuadro de bifrontismo que solo da una faz".
Ya, por favor.
"La cara vista es un asunto de Signal
y la cara oculta es la resulta
de mi idea genial de echarte.
Me cuesta tanto olvidarte".
Ya.
Este barco ya zarpó.
¡Ay, guau!
¿Quién le dio la pastilla de chiquitolina al negocio?
Es para ti.
Para Micaela también.
¡No, niña!
- Ya te dije que no andes - ¡A volar!
volando a Delia en el jardín.
Micaela, ven, para que veas tu nuevo negocio.
¡Maravilloso!
¡Ay, Salomón! Me espantaste.
- Hola, hija. Hola. - Hola.
Está bien si me dices Paulina, ¿eh?
Supe que estabas por aquí y te quise visitar.
Gracias.
Yo no quiero hacer flores. Yo quiero hacer magia.
¡Pues, haz las dos! Magia con flores. Piénsalo.
Yo te sugiero que si Micaela
quiere hacer lo que le gusta, lo haga.
Presionar a un niño a esta edad para hacer cosas que no le gustan
- puede tener consecuencias graves. - No, sí, sí, claro.
- Gracias. - De qué.
¿A poco no está hermoso?
Divino. Me encanta, Elenita.
Qué bueno que te gustó.
Sí, qué padre. Guau.
Ay, niña.
Les voy a conseguir muchos clientes. Van a ver.
Mi mamá debe estar muy orgullosa de ti, Elenita.
En cambio, yo soy un desastre.
Pero ¿por qué? ¿No las convenciste de regresar al cabaret?
Solo a Gloria porque Amanda
dice que no regresa sin la bendición de Claudio.
Y Claudio no quiere saber nada del cabaret.
Si quieres, yo hablo con él.
No, Elenita, yo sé cómo gestionas tú esas cosas.
En serio, yo lo puedo arreglar.
¡Que no!
Tu adicción es más fuerte que tú.
Oye, mejor vamos todos a convencer a Yuri.
Juli, Micaela me acaba de dar una noticia que me tiene fatal.
Ahí estamos.
Mira nada más. Lo hubieras dejado a media calle.
- No entiendo las camionetas de señora. - Juli "Checo Pérez".
Parece que ya contrataron un arquitecto
para la construcción del Imperio de los Pescados.
A ver con qué barbaridad sale.
Yo creo que va a ser algo discreto y de buen gusto.
Imagínense cuánta gente va a entrar.
El ruido que va a haber.
Deja tú eso, van a demoler paredes que la abuela hizo con sus propias manos.
No tenemos que fingir cariño por la abuela.
Usó las manos para decir: "Aquí sí, aquí no",
pero con sus propias manos...
¡Con sus propias manos! Es por ahí, yo creo.
Pobrecita abuela.
- Ahora resulta que nos importa la abuela. - Cállate, creo que es aquí.
Elena... ¿tú no conoces a los arquitectos?
A lo mejor es algún amigo. Bueno, ahora enemigo.
Ya, olvídense de eso.
A nadie le importan los peces más que cuando están en veda.
A nosotras nos va a ir muy bien con el quiosco.
¡Ya con el maldito quiosco!
Bueno, afortunadamente nosotros tenemos...
...a la mejor arquitecta de México en la remodelación del cabaret.
- ¿A poco no? - ¿Quién es?
- Sí. - ¡Los De la Mora!
- ¡Hola! - ¡Hola!
Y pues, por eso quisimos venir todos, para que veas
que La Casa de las Flores va a volver a ser un negocio familiar.
Porque para nosotros...
- Gracias. - ...la familia es lo más importante.
Sí, pues yo pienso igual.
Por eso quiero dedicarle más tiempo a mis dos bendiciones.
Dámelo, es mío. ¡Toma!
¡No te lo doy, no te lo doy!
- Simpatiquísimos. - Bueno, ya.
Mira, Yuri. Lo importante es que si regresas,
podemos hacer algo muy especial.
- No es tema de dinero, ¿verdad? - No, no...
Es que Paulina me había dicho que tú te morías de ganas de ser Rihanna.
- No, era J-Lo. Britney. - No.
No, no son ni Rihanna ni J-Lo.
Pero tú y yo sabemos muy bien quién quieres ser.
Si.
- ¡Beyoncé! - ¡Beyoncé!
Me encanta tu tono de voz, es como muy...
- Sensual. - No...
- Muy cachondo... - ¿Cachondo? Tú sí estás bien mal.
Disculpen, jóvenes. Los busca la señora.
Me traicionaron.
Firmamos un acuerdo de confidencialidad y me traicionaron.
Ese tonito es como muy...
¡Subieron mi foto a Instagram! ¿Por?
Fue problema del community manager.
Y no rompimos ningún acuerdo.
Tú firmaste por tu nombre, no por una foto.
No, no, no, pero salgo yo.
Por favor, ayúdenme. Ya se enteró Julián.
Chiquis, ayúdame. Tú dijiste que podíamos ser amigas.
Sí, pero en otra vida.
Como dice mi hermano,
la próxima vez que vayas a firmar algún contrato,
léelo muy bien y después lo firmas y así no vas a tener ningún problema.
Ya la borramos, ya.
¿Qué?
Mil gracias, de verdad, mil gracias.
Ya saben que los quiero mucho.
Sí, nosotros a ti. Adiós, que estés bien.
- ¿Qué? - Qué amable, qué lindo.
- ¿Por qué la borraste? - Porque tomé la decisión.
¿Por qué actúas sin consultármelo antes?
Pues, confía en mí. Bueno.
Voy a checar unas cosas de contabilidad.
Aquí te dejo el celular. Ahí está. Ya.
Como te decía...
- Tenga. - Gracias.
- Quiero ser Julieta Venegas. - Imposible.
Pero ¿por qué? A la Yuri sí la van a dejar hacer a Beyoncé.
A ver. Empieza siendo La Chica Dorada.
Ya después convencemos a Diego y eres Julieta.
- Julieta ni baila. - ¿A Diego? ¿Por qué?
Porque es el dueño del cabaret. Él tiene la última palabra.
No, así como vamos, al rato el Cacas también va a ser el dueño.
¿Y tú de qué conoces al Cacas?
Ya, cuéntame.
Quiero confesar
que llevo 134 días,
14 horas, 15 segundos ¡de ser fiel!
- ¡Bravo! - ¡Qué bárbara, Delia!
- Gracias, gracias, gracias. - No sé si creerte.
Aunque me gustaría decir que ya no se me antoja
una bonita nalga o una caderita inquieta. No, eso no es así.
Creo que con 15 o 20 personas está perfecto.
Lo que quiero es que parezca un éxito en su primer día.
¿Pusiste la veladora?
Tiene que ser la de San Diego. El patrón de los floristas.
Lo que quiero es que haya mucha gente.
Lo de las flores lo puedo comprar yo.
Quieres poner un bálsamo en tu culpa.
Pues sí, oye, soy una traidora.
Claro que no. Tus fines son nobles. Dios no te va a quitar su misericordia.
Dios, equis. ¡Mi hermana!
Te voy a mandar gente de la iglesia. Somos una comunidad muy grande.
- ¿A qué iglesia vas? - San Fermín.
No manches, a esa iba mi mamá.
Oigan, no, pero esto va a obstruir el paso.
La arquitecta nos la pidió.
Que por seguridad, es necesario reforzar el lugar.
No sabes lo caro que es tener un bebé.
Ay, claro que sé, Julián, tengo un hijo.
Necesito un sueldo.
Bueno, ¿qué no ves?
- Sí, pero ya casi está. - ¡Qué barbaridad!
- ¿Qué más falta? - ¿Qué más falta? Falta Amanda Miguel.
¿Por qué no hablas tú con Claudio?
Es que yo no acabé bien con él
y Amanda no va a regresar sin su bendición.
Hazme el favor.
Bueno, ¿cuánto me vas a pagar? Digo, ¿me puedes pagar ahorita?
Julián... de veras.
Siempre chichifeando de manera tan profesional.
- Tengo deudas. - Ay, sí. Todos.
Trescientos, señor.
No voy a decir que trabajas para la Chiquis.
Cállate.
Pero ya déjame ir, debo seguir practicando.
Un ratito más,
para que cuando salga Paulina, te vea aquí.
Ella quiere que estemos todos unidos, como familia, con La Casa de las Flores.
Este es un maldito quiosco pedorro.
Pues, sí.
¿Ya se decidió?
Una docena de azaleas, por favor.
¿Azaleas? Esas eran las favoritas de mi mamá.
Pues también son las mías.
- ¿Eres español? - Para nada, catalán.
- Permítame. - Yo tenía un novio español.
- Gracias. - No, eran dos.
¿Os importaría que me diese una vueltecita por el jardín?
No. Pásale.
Está guapo.
Hola, ¿qué tal? ¿Y usted de dónde nos visita?
Vengo de la iglesia de San Agustín.
- De la iglesia. - Sí.
Gracias por venir.
¿Lista para ver a tu chulo?
No sé, Julián. Ya me la estoy pensando.
Me mandaste una carita feliz. Eso es un sí.
Eso no era una carita feliz.
Era un emoji con la manita en la boca.
Elena, no mames. Con todo y que guardo tu secreto.
Ya no hables del secreto. Ya.
¿Qué hace?
Oye, ¿quién es? Está muy guapo.
Pero ¿de qué se ríe?
No, está llorando. ¿Cómo se va a estar riendo?
- Se está cagando de risa. - No, está llorando, Julián.
¿Qué va a estar...?
- Mira. ¿Ves? Se está riendo. - ¿Qué hace?
¡Bravo, Mica, haz magia!
Ya, Elena.
Cada vez la soporto menos. Anda del peor carácter.
- Tiene que aprender a hacerlo bien, ¿no? - Sí, no mames.
Bueno, ya vámonos con Claudio.
¿Qué pedo?
Vas...
¿El nombre no te suena?
Sí.
Hola, buenas tardes, busco a Claudio.
- ¿Elena? - Claudio, perdón, no te reconocí.
Es que me rebajé la barba. ¿Quieres algo de tomar? ¿Café, té, leche?
No, estoy bien, muchas gracias. Oye, ¿qué has pensado de lo del cabaret?
Pues, ya no tengo mucho que agregar.
No quiero tener nada que ver.
- Okay. - Ernesto me dio mi parte,
y aquí me va muy bien, como puedes ver.
- Sí, está increíble. - Sí, ¿no?
Mira, la verdad es que Amanda quiere que le des tu bendición.
Entonces, no sé,
no estaría mal que le eches una llamadita, una bendicioncita.
Por favor, háblale. Ándale.
Está bien, yo hablo con ella.
¿Sí? Gracias.
- Eres una malvada. - ¿Por?
Sabías que si venías, no te podía decir que no.
Estás más guapa que nunca.
Gracias.
No, no puedo, Claudio, estoy en rehab. Perdón.
A veces me despierto en las mañanas solo para pensar en ti.
Vamos atrás.
- No, aquí me prende. - Me quito el disfraz.
- El disfraz me prende. - ¿No te estorban las ubres?
Me prenden.
Okay.
No es lo que parece.
Aquí está con el Dalai Lama.
Aquí, con el Papa Francisco.
Aquí, con Juan Pablo II.
A Benedicto nos lo saltamos.
Aquí está con Jay-Z y con Beyoncé.
Y esta es ella con Los Tigres del Norte.
A ver. Ah, esa sí está chida.
Tengo miedo.
Todos han tenido miedo.
Pero una vez que Jenny Quetzal te elige como su esposo,
ese miedo se transforma en fuerza,
y la fuerza, en inversiones a largo plazo.
Hermano, desgraciadamente, nuestra amada Jenny Quetzal no podrá recibirlo hoy.
Perdón, pero...
...soy el número mágico, necesito verla.
Imposible, y menos ahora que hay una oscuridad que la agobia.
¿Seré yo, o mi nariz, o...?
¿Eso es algodón?
Poliéster.
Vámonos, Ernesto.
No. Tengo algo que va a iluminar su día.
Neto, neta, no la cagues.
Sí, ven. Mira, corre. Lo vi por la ventana.
¿Cómo, quién lo hizo?
No lo sé.
¡Claudio! Sí, Paulina.
Oye, sé que hablaste con Amanda y solo te quería agradecer.
¿A Elena? ¿Cómo, si yo se lo pedí a Julián?
- ¡Paulina! - ¡Cuidado! ¡Aléjense!
Claudio, perdón, es que... ¿Te... te marco después?
- Se quema. ¡Paulina, que vengas! - ¡Que vengas!
Se está quemando.
Se está quemando, nadie se acerque. Porque es muy peligroso.
¡Atrás! ¡Atrás, yo voy!
¡No!
¡Papá, no te acerques! ¡Papá, ven para acá!
Cálmate. Cálmate, Micaela. Hazte para atrás.
- ¡Mi suéter! - Ay, Dios santo.
Se prende cada vez más, háblenles a los bomberos.
- ¿No era cashmere? - ¿Qué hiciste?
Yo no fui.
- Pinche Chiquis. - Es una perra.
Iba sola por la calle
Cuando vino de pronto un apagón
Vale más que yo me calle
La aventura que allí me sucedió...
Oye, quedó increíble.
- La verdad, sí. - Hasta el cuadro de la jefa y todo.
¿Viste? Todo gracias a Elenita.
- Sé lo importante que es para ti. - Gracias.
Por eso me urgía que vinieran.
Después del incendio de hoy,
esta es nuestra única salida para recuperar la florería.
Aunque la florería cada vez está más lejos.
Con eso de que van a construir El Imperio de los Peces ahí, ¿verdad?
Oigan.
Yo les quería contar algo.
Elena es la arquitecta del Imperio de los Peces.
¿Tú?
Julián se sigue cogiendo a Diego.
- ¡No mames! - ¡No mames, tú!
¡Oigan, no, no!
Yo no me regresé de Madrid para que me salgan con estas tonterías.
Elenita, ¿de verdad trabajas para los Chiquis Dráculas?
Pues, sí.
Naca.
No, tú ni muevas la cabeza. Cogiéndote al ratero ese. ¿Qué tienes?
Todavía no hemos... hecho el amor.
¡Ay, ya, Julián!
Además, eso no es lo que les quería contar.
Era otra cosa.
¿Qué?
Dejé una vela prendida en el quiosco.
No, de verdad, ustedes dos sí llevan la tontería al límite.
O sea, al paso que vamos...
...vamos a acabar perdiendo la casa.
No, la casa no.
Bueno, pues si no quieren seguir perdiendo cosas, por favor, por piedad,
hagan acopio de que no pueden meter gente en nuestras decisiones.
Nadie puede entrar a nuestro núcleo familiar.
Sí lo entienden, ¿o no?
- Sí. - Sí.
Prométanlo.
Prometido.
Tontas.
Me encanta tu casa, 64.
Mi humilde casa es tu casa.
Siento...
Siento, como mucha luz... en este hogar.
Aquí podría ser nuestra boda.
Yo no creo en las bodas, 64.
Perdón.
Yo creo en el empoderamiento humano.
En la excelencia.
En la trascendencia.
¿Y sabes qué veo aquí?
Este... ¿luz? ¿Amor?
El futuro, Ernesto.
El futuro.
Qué bello se te ve.
Es el de la bisabuela.
¿Y qué más cosas bonitas tenía la bisabuela?
Mi niña,
acaba de llegar tu papá en unas camionetas.
Con gente muy rara.
¿No será que lo van a encarcelar?
Delia, si lo fueran a encarcelar, se lo estarían llevando,
no regresando.
Ah, pues sí. Oye, Elena,
sería bueno que alguno de ustedes estuviera aquí.
No, yo no puedo.
Tengo que ver a alguien que me hizo un gran favor y debo agradecerle.
¿Vas a pecar?
Voy a agradecerle a Dios, Delia.
Escúchate, Elena.
Tú ni siquiera eres creyente.
Ese tal Simón te está llenando la cabeza con esas cosas.
Ya llegué a mi cita, me tengo que ir. Luego te marco. Bye.
Hola, buen día.
¿Ustedes conocen a Simón?
¿Simón?
Solo que sea Simón, el párroco.
¡Verga santa!
Hay nuevos integrantes de la familia.
Unos, enviados del cielo.
Otros, del mismísimo infierno.
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