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Original subtitles

Por fin vamos a abrirla.

No puedo.

¡Los clavos de Cristo!

- Shot la peluca. - Shot el anillo.

Oigan, no. No le falten el respeto así a mi mamá.

Tenemos que ver qué dice el testamento.

¡Ya, Elena! No es chistoso.

Estoy de acuerdo.

Oye, ¿y la pipa?

¿Se robaron la pipa, los hijos de la chingada?

- No, no lo puedo creer. - Sí.

¿Y este sobre qué es?

A ver.

- ¡Fotos! ¡Guau! Yo me las quedo. - A ver.

- ¿Quién es? - A ver.

- ¿No que había que esperar? - Cállate, Julián.

Tienen que enterrarla.

Papá, ¿cómo que enterrarla? No es un hámster.

Podemos guardarla en el clóset.

¡No! Tenemos que dejarla ir.

Jenny nos enseña que aferrarse a las cosas del pasado

es uno de los principales obstáculos para llegar al éxito.

De tal palo, tales astillas.

Y no,

esta no es la solución,

ya que hay secretos que jamás podrán ser enterrados.

- ¿Y si sacamos el celular? - ¡Ay, que no!

Bueno, ¿a ti te gustaría que, ya difunto,

alguien anduviera leyendo tus mensajes?

Ni de pedo.

Pues claro que no, Julián, y menos con las corrientadas que haces.

Además, ni siquiera nos sabemos la contraseña.

Claro que sí, es mi cumpleaños.

- ¿Cómo sabes? - Es obvio.

Soy el... Digo, era el favorito.

- Por favor. - Sí, tú...

- ¡Cómo no! - ¿Quieren apostar?

A ver, ya. No vamos a sacar el celular.

Ya, suéltalo, ¿okay? Ya.

- Oye, no lo avientes. - Bueno.

¿Quieren decir unas palabras?

Vas, para que te redimas de tu escenita en el funeral.

Mamá...

Vamos a recuperar la florería, que era lo que tú más amabas.

Cueste lo que cueste.

Pero Chiquis nunca nos va a vender la florería.

- Me caga esa perra. - A mí también.

Tengo que encontrar una forma de conmover su corazón de piedra.

¿Si le presentamos a mi hija?

Chiquis ni siquiera sabe de la existencia de Nairobi.

- Namibia. - Namibia, perdón.

Está bonita Namibia.

Claro que está hermosa, pero Chiquis...

Micaela...

¿Sabes lo feliz que va a hacer a mi mamá

el verte haciendo arreglos florales?

No llores, princesa.

Superfácil.

Le das este arreglo divino para que le dé ternura,

y así nos venda la florería.

- Bien, pero me deben un favor. - Obvio.

¡Ay, claro! Sin problema.

Lo que sí estaría bien es que tuvieras unas cortaditas muy pequeñitas en la mano.

- ¿Qué? ¿Por qué? - Para que parezca que son de espinas

y que tú lo hiciste.

Superfácil. Yo te las hago. No duele.

- ¿Traes navaja? - No.

Bueno. ¿Tijeras?

- Se me olvidó. - ¿Cúter?

No, bueno. Cúter, no. Ay, a ver...

Mira, agarra esto.

No pasa nada, ¿viste? Ponlas otra vez.

- ¡Ya! - No es nada. Última.

- No seas llorona. - ¿Qué haces, Paulina?

No hagas eso. Ponle curitas y ya.

¿Para qué la cortas? No mames.

Enséñales tus manos.

¿Qué...? ¿Qué tiene en las manos?

- Heridas. - De espinas.

Me siento vacía sin la florería.

Chiquis...

Chiquis, chula, no es solo ella.

Este espacio es muy importante para todos nosotros.

Es el recuerdo de mi mamá.

Pagamos lo que sea.

Siempre y cuando se arreglen cosas del seguro,

- del testamento... - Voy, voy, voy.

Ten.

No, bueno. Ni que fuera el Palacio de Bellas Artes.

¿Cómo?

Alacrán.

Pues eso es lo que cuesta.

¿Esto es definitivo?

Sí, bebé.

¿Bebé? Tu abuela.

La pobre Tati se debe estar revolcando en su tumba,

por haber dejado estos bodrios sobre el planeta Tierra, pero ¿saben una cosa?

Voy a conseguir ese dinero y voy a secar su maldita pecera.

Que no se les olvide. Vámonos.

Qué miedo, se está poniendo como en el funeral.

Que Dios la guarde.

Los odio. Malditos Chiquis Dráculas.

Están cegados por su avaricia.

- Bueno, no sé, pero tienen razón. - ¡No!

- La vamos a recuperar. - Bueno...

Voy a conseguir ese dinero, es lo que mi mamá hubiera querido.

Imagínate...

La recuperamos...

Y en unos años, ya estás haciendo arreglos.

No, sí. Claro que sí.

¿Qué hacemos aquí?

Mi papá le regaló este lugar a tu mamá

con el dinero de la florería de mi mamá.

Es momento de regresar el favor.

Y tú y yo vamos a quedar a mano.

Ven.

No, yo... Yo sé que mi papá remató esta propiedad,

pero yo le ofrezco el doble.

A meses sin intereses.

Me da mucha pena, señorita De la Mora,

pero no está a la venta.

Por favor, mire las manos de mi hermanita.

- Señor... - Pollo.

¿Cómo, te llamas pollo?

Mauricio Pollo.

Se dice "pollo", pero se pronuncia "Pollo".

Soy pollista de décima generación.

Pues muchísimas felicidades, oiga.

He tenido errores que han puesto en juego mi visión,

pero no volverá a pasar.

La Casa de los Pollos será

la segunda pollería más grande de Latinoamérica.

Pollos rostizados

jamás antes vistos.

Al mojo de ajo...

...cubiertos de chocolate,

al pesto.

Ay, suena muy rico, señor Pollo.

¡Pollo!

Entonces...

La Casa de los Pollos

no está en venta.

¿Entienden?

Cerré todas mis cuentas de redes sociales, y...

...les dije a mis novios quién era en realidad.

¿Borraste los perfiles con las fotos falsas?

Borré las aplicaciones de mi celular.

María, no te hagas la loca.

Si te quieres rehabilitar, tienes que eliminar las cuentas.

A ver, ¿quién más quiere hablar?

Siéntate un momentito. Ya le hablé un poco mal.

- ¿Quién más quiere decir algo? - Yo.

¿Tú, Elena? Adelante.

Okay.

Me pasó algo horrible en mi trabajo.

No me digas.

Un poco por culpa de mi exnovio, porque me distrajo

y no pude pensar claro.

Y...

Le eché la culpa a un compañero de trabajo,

diciéndole que no me dijo, pero...

Pero luego me acordé que sí me dijo, y...

Ya no sé qué hacer.

Si digo la verdad, me van a correr.

Y se va a arruinar mi carrera.

Tenemos que hablar de tu relación con este hombre.

¿Otra vez? ¿Qué quieres ahora, Simón?

"A los justos los guía su integridad,

a los falsos los destruye su hipocresía".

Proverbios 11:3.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

Di la verdad y Dios será justo.

Elena.

- ¡Elena! - Mándeme.

¿Siempre que conoces a un hombre que te prende te pasa esto?

O sea, ¿se te cierra el mundo?

Sí, creo que sí.

Entonces...

- ¿Y tú, qué? - Quieta.

- ¡Ya! - Tú eres un cínico.

- ¿Por qué? - Primero, me coqueteabas a mí.

- ¡Estoy avanzando, Celeste! - No. Cállate, siéntate

- y no interrumpas la terapia. - No puede ser.

No, no. Eres un coqueto.

Estuvo mal lo que dije de tu mamá. Digo, no era el momento.

Ya. Ya cállate con eso. Ya.

Estás de la verga, Diego. ¿Todo porque me cogí a Mara?

¿O porque tengo una hija con Lucía y no contigo?

¿Qué?

¡No, no mames!

No, no voy a caer en tu juego,

donde yo soy el culero y tú la víctima.

Me trajiste de tu pendejo durante cinco años.

Me trataste de la chingada,

diciéndome que te ibas de viaje con Lucía por las apariencias.

Pero ¿qué hacías?

¡Cogiéndotela chingón en Tulum!

¡No me fuiste fiel una semana de tu vida, cabrón!

Bueno, okay. Sí, está bien.

Pero en el balance, es mucho peor robar millones

a poner el cuerno.

No te quiero volver a ver.

¡Ratero de mierda!

Regrésate a Berlín.

En realidad ya no estoy en Berlín.

Estuve un par de meses y el frío estaba de la verga.

Ahora vivo en Celaya y le ayudo a mi abuela con la tienda.

Pues regrésate a vender chocolate.

- Es cajeta, güey. - ¡Me vale verga!

¡Yo abro, Delia!

¡Cacas!

¿Quihubolas, mi Julieta?

¡Cacas, qué gusto, pasa!

¿Cuándo saliste de la cárcel? Pásale.

Yo lo saqué.

¡Ay, qué gusto!

O sea que ahora los compañeritos de celda van a ser compañeritos de vida.

¡Ay, Cacas!

Por algo te mandó Dios aquí.

De tus amiguitos de la cárcel,

¿no tendrás alguno que todavía le haga al...?

Híjole, pues yo ya no ando en eso.

Pero mi primo, "El Suave"...

Acuérdate de este nombre: Diego Olvera.

Paulina.

- Es broma. - Suficiente de esto, ¿sí?

Tengo muchas cosas que contarte.

Hay unos cursos a los que me gustaría que...

Ay, no, papá, por favor. Deja de meter al Cacas en esa caca.

Perdón.

- ¿Ya comiste? - Pues todavía no.

¡Te quedas a comer! ¡Obvio!

¡Delia!

"A los justos los guía su integridad...

...y a los falsos, los destruye su hipocresía".

Palabra del Señor.

¿Perdón?

A lo que voy es que...

Sí me llegó el mail.

Y...

Pablo sí me preguntó.

Me dijo después de la junta lo de poner la columna y...

No sé, yo estaba muy preocupada por otras cosas y no lo pelé.

Le di el avión.

Fue totalmente mi culpa.

¿Sabes que este error nos va a costar mucho?

Yo sé.

Entiendo si me corren.

Adrianita, que venga Pablo, por favor.

¿Sí, señor?

Estás despedido.

Pero te dije que era mi culpa.

No, todo bien.

Chinguen...

...a...

...su madre.

No mames, Pablo, ¿qué te pasa?

¡Está mal, eso no se hace!

Es más fácil correr a alguien de abajo que de arriba.

Yo no inventé el sistema.

¡Pablo!

Eres la segunda mejor arquitecta del despacho.

Cometiste un error. A todos nos pasa.

- No puede volver a suceder. - ¿Quién es el primero?

Tenga, mi Eleni.

Aquí está.

- Provecho, mija. - Gracias, Delia.

¿Qué traes, eh?

- Seguí un mal consejo de Dios. - Gracias.

Bueno, ¿tú no tienes casa o comida, o qué?

Ay, ya. Qué hueva, Paulina.

¿Qué pasó con el cabaret?

Ay, ¿qué va a pasar? Nada.

No lo puedo comprar.

No, y qué paz.

Son señales.

Hay que soltar, avanzar.

Lo que necesito es que Pollo venda.

¿Mauricio Pollo?

¿Cómo, lo conoces?

Sí. Era cliente de Diego, de hecho.

Y nos la vivíamos riéndonos de su nombre y el de su familia.

En buena onda, no en mal plan.

Diego...

¿Qué sabes de él, Julián?

Estoy buscando a alguien que me ayude con ese temita.

¿Sabes dónde lo puedo encontrar?

No... No.

Seguro se fue a Celaya.

¿Cómo a Celaya?

Eso es a dos horas.

¿Dije Celaya?

No, más bien...

Quise decir Berlín.

Ay, estás mintiendo.

Mi amor, es todo ese rencor lo que te aleja del éxito.

Necesitas unos cursos de Jenny. Te cambia la vida.

Sí, papi. Sí.

A ver, Julián, ¿qué más sabes de Pollo?

Nada.

Bueno, sí. De hecho...

...le encanta apostar.

Creo que una vez perdió todo su dinero y le costó años recuperarlo.

Qué don Pollo...

Y tú, Paulina, ¿qué traes?

¡Uy! A ver, inténtalo.

Bueno, pues a ver esto.

- Estás haciendo todo mal. - Y le digo: "Chale".

Todo está en distraer a tu oponente y hacer el movimiento natural.

Esto es muy obvio, Micaela.

Pollo se va a dar cuenta de que hago trampa.

Si eres buena, no. A ver, ¿dónde está tu anillo?

¡Bravo, mi amor!

¡Niña!

Ese truquito me puede servir.

No, ya no, Cacas.

Bueno, espero haya tenido tiempo para reflexionarlo.

No.

Construir el castillo de los pollos

ha sido mi sueño de infancia.

Sí, claro, yo lo entiendo, pero...

A ver, don Pollo, ¿qué tal que lo apostamos?

No.

Y le voy a pedir que se retire,

no sin antes llevarse una muestra de nuestro delicioso producto.

Qué amable. Gracias, qué rico.

Pero, a ver, piénselo bien. Una partidita.

Te estoy diciendo que no.

Gracias.

Bueno.

Oiga, y de los nuggets de chocolate, ¿tiene?

Dicen que son muy buenos.

Desafortunadamente, me lo comí.

Oye...

El 25 tengo un evento en la revista y necesito que me acompañes.

Hay que ir vestidos de blanco, ¿okay?

Uy, el 25 no puedo.

Y me veo fatal de blanco. No me quieres ver ahí.

Nuestro acuerdo es que yo te pago una mensualidad,

y tú vas y haces lo que yo te diga, ¿okay?

¿Qué te pasa?

Nada, es que...

- Diego volvió. - Órale, qué huevos.

¿Y qué?

- ¿Ya regresaron? - No.

No, nunca.

No, solo que...

...no me gustaría que se enterara de nuestro acuerdo.

¿Y qué tiene? Si nunca vas a regresar con él.

Pues sí, ya sé, pero...

Me da miedo pensar que se entere que soy tu boy toy.

Imagínate.

Eran mejores amigos, ¿no?

Pues cogía bien.

Te dije que no me llamaras, ratero. Estoy en una junta.

Perdóname. Te dejo en paz.

No.

Ya me salí de mi junta.

¿Ya te fuiste?

Todavía no.

Bueno, y ¿cuándo te vas?

Como en dos horas.

Ah, okay. Okay.

Bueno, dejo que te vayas a tu junta y...

- No, oye... - Dime.

¿Te acuerdas de Mauricio Pollo?

¿El papá de los pollitos?

Claro, el esposo de mamá gallina.

Resulta que él compró el cabaret.

Paulina se lo quiere comprar para después comprar la florería.

Ya intentó todo, pero Mauricio Pollo no se la quiere vender.

¿Quieres recuperar la florería?

No, la florería no, pero el cabaret era divertido, ¿no?

Sí, la pasábamos muy bien juntos.

Muy.

Extraño mucho a los strippers.

- Oye... - Dime.

Me tengo que regresar a mi junta, pero...

...leí en Twitter que hubo un accidente en la carretera a Puebla.

Digo... No sé, por si te quieres regresar mañana, o...

Digo, para ir a Celaya no es por la carretera de Puebla.

Es por el otro lado.

Bueno, ya, no sé. Nada más estaba diciendo.

Okay. Adiós.

- No, no, al contrario. - Gracias, que les vaya bien.

- Buen día, hermana. - Buen día, hermano.

Aquí traigo a este nuevo hermano de luz que quiere ser parte de la parvada.

"De luz en luz, seremos un sol, un éxito".

- ¿Tiene su tarjeta, hermano? - Sí, claro.

Muchas gracias.

Felicidades, ha pasado de nivel. Enhorabuena.

¡Bien!

- ¿Bien? - Bien.

Solo solicitamos su transferencia para que pueda tener una sesión en privado

con nuestra amada e iluminada Jenny Quetzal,

y pueda trascender al nivel diamante.

¡Por fin voy a conocer a Jenny!

A ver.

¿Cómo que transferencia, Ernesto?

O sea que aquí para ser de luz hay que dar una lana, ¿o qué?

No, la estamos cagando. Mejor vámonos.

- No. ¡Cacas! - Vente, vente.

Oye, Greg,

entre más pienso lo de Pablo, peor me siento.

Yo creo que hay que darle otra oportunidad.

No me digas Greg.

No le muevas, que estás en la cuerda floja.

De hecho, qué bueno que estás aquí.

Te tengo un proyecto con el que te puedes redimir.

Es muy ambicioso.

Pero si te quieres probar como esencial,

lo vas a hacer a la perfección. Sin errores.

Okay.

Voy a comprobar que soy la mejor arquitecta del despacho.

Delia, ¿no hay pan o algo?

Sí, Paulina, aquí voy.

Delia, ¿a mí por qué no me trajiste vino?

Por la dieta.

- Qué horror. - Voy, voy.

Bueno, Julián, eres una inventada.

Ahí voy de tonta a querer apostar con Pollo...

¡Sí, cómo no! Me mandó a volar.

No sé, es lo que me dijo Diego.

"Diego, Diego", me tiene harta ese nombre. Arruinándonos.

Mi amor, ¿cómo va el trabajo? ¿Leíste los folletos?

¿Qué haces aquí?

- Diego, ¿no vivías en Berlín? - ¿Qué no te habías ido?

- Hola, Diego. - Hola.

¿Vienes a regresarnos todo lo que te robaste?

¿Sí sabías que Dios te va a castigar por todo lo que hiciste? ¿Dios?

- ¡No, no! - ¡Paulina!

- ¡Suéltame! - ¡Por favor!

Diego, ¿qué haces aquí?

Bueno, quería decirles que lo siento mucho.

¿Haber robado?

No, la muerte de Virginia. Era una gran mujer.

¡No vuelvas a pronunciar el nombre de mi mamá!

A ver, creo que es importante que vean esto, por favor.

¿Qué es eso?

A ver.

- ¿Compraste el cabaret? - Lo voy a poner a tu nombre.

No es para mí, es para ustedes.

¿Y cómo lo compraste?

Se lo gané a Pollo en una pelea de gallos.

Ah, de gallos.

Sí, sí. No juega cartas, Paulina, apuesta a los gallos.

A ver. No entiendo nada.

¿Crees que con esto te vamos a perdonar, o cómo?

No, pero quiero ganarme su confianza otra vez.

¡No es posible! No hay manera de deshacerse de ese pinche cabaret.

Bueno, eso era todo. Con permiso.

Diego...

- ¡No! - ¡No!

- ¡Paulina! ¡Por favor! - ¡Maldito!

- ¡Ya, ya! - Perdóname, Pau.

¡Calma! Por favor, dale chance.

No será la primera vez que en esta familia demos una segunda oportunidad.

- ¿Ya te tomaste tus pastillas? - ¡Cállate!

Todo me parece tan complicado.

O sea, Diego, comprando el cabaret, ¡y el precio que le dio la Chiquis!

¿Qué se piensa que es eso, el Museo del Prado, o...?

Ya sé, es una locura.

Pero mira, si una vez reinventamos ese cabaret,

lo vamos a volver a reinventar.

Y con ese dinero, vamos a comprar la florería.

Paulina, es que estás siendo irracional. Estás siendo irracional.

Regrésate ya, por favor. Aquí te echamos de menos.

Yo también los extraño, pero...

tengo que resolver lo de la florería.

Por Namibia.

Namibia le pusieron. Qué nombre tan feo, por Dios.

Sí, la verdad, sí está feíto.

Pero ¿cuándo vas a volver?

No lo sé.

Paulina, creo que tienes que centrarte.

No creo que te haya hecho bien volver a México tan pronto,

perdona que te lo diga.

María José...

¿Qué pasó en el funeral de mi mamá?

¿Cómo que qué pasó? ¿Ya no te acuerdas?

No.

¿Cómo que no te acuerdas? ¿No te acuerdas de nada?

Dímelo.

- A ver, baja. - Ahí va.

¡Cuidado, Julián, despacio que me vas a descalabrar!

No seas exagerada, es una pancarta. No es nada.

- ¡Pero lento! - Más, más, más.

- A ver, ¿ahí? - Vas. Otro poquito.

¡Santo Dios!

Ay, ay.

Oigan, pues si ya le vamos a entrar a levantar este lugar,

hay que quitarle lo naco y horroroso, ¿no?

De acuerdo. Mi mamá no brillaba por su buen gusto.

¿Y si te encargas tú del proyecto, Elenita?

Sí, obvio.

Se lo podemos proponer al despacho y que me lo cambien

por el que me acaban de dar.

A ver, no. No hay dinero.

Sería contratarte a ti directo.

Y como eres una gran arquitecta...

¡Todavía funciona!

Oye, no puedo creer que Diego se reapareciera así,

como si nada, con el cabaret.

Sí, ¿verdad?

¿Cómo supo que lo queríamos comprar, July?

Contesta.

Te lo estás tirando otra vez, ¿verdad? Qué asco.

No, no me estoy acostando con él.

Solo hablamos por teléfono y, pues, salió el tema.

- Ay, sí, Julián. - Pues sí.

Oye, Paulina, yo creo que les vas a tener que hablar a tus amigas

las imitadoras, porque si no, va a estar cabrón.

Aunque, después de lo que les dijo mi papá en el funeral, pues...

Ya les estoy hablando a los strippers. Creo que vienen de regreso.

No, Julián, no te pongas creativo. Los strippers no funcionan.

Nunca han funcionado.

- ¡Claro que sí! - Oigan,

me deben un favor por lo de las manos.

Necesito que me ayuden a inscribirme a Talento México.

Quiero ganar con mi magia.

Ay, yo encantada.

Pero, con este proyecto, imagínate todas las citas que tengo.

O sea, albañiles, arquitectos, todo.

La verdad, estoy súper ocupada.

No sabes la cantidad de cosas que tengo. Me tengo que enfocar mucho.

¿Por qué no le dices a Claudio?

¿Claudio? Ah, mi hermano.

Dice que tiene un negocio que atender.

Yo te acompaño.

Se necesita un adulto, Julián.

¿Cómo te hicieron las heridas?

Con papel.

Que no se sorprendan si en unos años soy adicta al crack.

Qué bueno que te tengo a ti, si no...

Lo único que quieren tus hermanos, Micaela,

es recuperar la florería de Virginia.

Sí, pero yo no. Yo no quiero.

¿Por qué, Micaela, por qué?

Ya no me gustan las flores. Solo lo hacía para poner feliz a Virginia.

Necesito tu ayuda, Salo.

Dime.

¿Me ayudarías a entrar a Talento México?

¿Vas a cantar?

Lo hiciste increíble en el funeral de Virginia.

No. Desde ese día me prometí no volver a cantar.

Voy a hacer magia. ¿Me ayudas?

¡Por favor!

CORTES DE CABELLO

¡Ey! ¿A dónde vas?

A... Rumbo al parque americano.

Ya sé. ¿Enfrente de la iglesia de San Agustín?

Sí.

- Te llevo. Te doy un aventón. - Órale.

- ¿Va? - Sí.

Oye, te quería agradecer sobre tu consejo del otro día.

No te corrieron.

¡No! Hasta me ofrecieron otro proyecto.

Dios es grande. Cuando da, te da a manos llenas.

- Sí, ¿verdad? - Sí, claro.

¡Me dejó!

¿En qué momento se lo llevó todo el demonio?

En la búsqueda de soluciones

podemos encontrarnos con nuevos y terribles problemas.

Buena suerte, Ernesto.

Buena suerte a todos.

Ernesto de la Mora.

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