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Agárrate mamá Que traigo mi boleta
Y no es el 10 que esperas Agárrate, papá
Que tengo un novio nuevo Mas no tiene dinero
Agárrate, cariño Voy a tener un niño
Agárrate a mi cuerpo No ves que tengo miedo
Agárrate tú solo No ves que yo no quiero
No siempre las historias son como nos las han contado.
Por eso es hora de que, juntos, descubramos la verdad.
Agárrate a mi cuerpo No ves que tengo miedo
Agárrate tú solo No ves que yo no quiero
Agárrate a la vida Agarra, agarra, agarra, agarra
Agárrate, agárrate
Agárrate, agárrate
Porque si no, te tiran Agárrate, agárrate, agárrate
Porque si no, te quitan Agárrate, agárrate
Agárrate bien para que te sientas
Muy bien
Eso sí no me lo esperaba.
Bienvenidos a casa.
¡Ay! ¿Te robé el sueño?
Yo, la verdad, que ya no tengo nada que me puedan robar.
Una pesadilla, nada más.
¿Una pesadilla? Pues, ¿sabes qué? A mí me flipan las pesadillas.
Oye, ¿estás bien?
¿Qué te pasa, mujer?
Extraño mi país.
Soy de México.
Te lo he notado. Por el acento, claro.
Y vine aquí porque mi familia está toda destruida.
Vaya.
No puedo dejar de pensar en mi mamá.
Porque, por mi culpa, perdió lo que más quería, que era una florería.
O sea que estás así por... por una florería.
Qué bárbaro.
No exactamente, más bien, por culpa de un hombre que nos engañó.
Un hombre.
Pero ya vas a ver,
cuando yo lo encuentre, cuando dé con él...
...lo voy a hacer que se hinque. Se va a arrepentir de haber nacido.
Y ya, cuando pase todo eso...
Por favor.
...me voy a sentar en la puerta de mi casa...
...y voy a mirar cómo se lo lleva el viento.
Acuérdate de esta noche.
De la Mora. Es mi apellido, acuérdate. De la Mora.
De la Mora, eres muy fuerte, ¿eh?
Ya me tengo que meter.
Vete, pero ¿sabes a dónde te tienes que ir?
Al lugar donde perteneces.
¿No te das cuenta? Que se te está poniendo la cara de un coño.
¡Ay, qué fuerte, tú!
Voy para adentro.
Hay una mujer que se quiere suicidar.
Es de México, creo que tiene problemas con el narcotráfico.
¿Está todo bien? ¿Sí?
- ¿Te quedaste dormida? - ¡No! Claro que no.
Estamos escuchando el corazón del bebé.
Solo me dio una patadita. Fue todo.
¿Ya saben cómo se va a llamar?
¿Si le ponemos Virginia?
No, Julián. No.
Ya lo habíamos platicado.
Pues tienen que darse prisa.
Eso dígaselo a él.
¿Ya tienes el dinero para el parto?
No, todavía no.
Ya no falta tanto, ¿eh?
Verga. ¿Qué? ¿Cómo? ¿No falta un mes?
No creo.
Julián, le tienes que decir a tu familia,
para pedirle ayuda o para que se enteren.
No, no, no. No te preocupes. Yo lo soluciono.
Nunca pensé que alguien me pintaría.
Ay, mi amor, qué cosas dices.
Tú eres mi musa. Tú eres mi inspiración.
Te amo, Louis. Soy muy feliz a tu lado.
¿Y aprendiste francés por mí, o...?
No. Yo sé francés de toda la vida.
Sí.
Ya no te muevas, que quiero que quedes espectacular.
¿Seguro que ya no quieres que me mueva?
- No manches. - ¿Qué pasó?
Mierda.
- ¿Qué? - La junta de los planos de la tienda.
- ¿Y? - Se me olvidó.
Después, ¿no?
- No, me tengo que ir. - ¿No?
Ciao, bello.
Ciao bello es italiano. Au revoir es francés.
- Au revoir. - Eso.
Ya sabes cómo están las cosas.
Pensé que tú podías ayudarme.
Está muy difícil la situación, ya sé.
Muy... muy difícil. Sí.
Entiendo. Ya sé, tenemos años sin vernos.
Pero 15 años tampoco es tanto, si lo piensas.
¿No? O sea, en la secundaria...
Danza, magia. ¿Quién será el ganador de Talento México?
Ya sé, ya sé.
Es que así es el gobierno, nos tiene ahorcados.
Está bien difícil. Sí, te entiendo.
Te extrañé.
Muchísimo.
¡Ah, la verga!
- Pinche ratero de mierda. - Julián...
¿Qué haces aquí?
Vine por unos papeles y me enteré de lo de Lucía.
No quiero hablar contigo de nada, ratero de mierda.
Yo solo tomé lo que me merecía.
¿Cuántos millones te merecías, cabrón?
¿Tu mamá no les dijo la verdad? Yo no me robé el dinero.
Virginia accedió a darme un millón por todo lo que me habían hecho.
¿Ahora solo te robaste un millón?
¿Cómo crees que tu mamá pagó los tratamientos en Houston?
¿Ahora dirás que mamá se lo robó?
No, no se robó el dinero.
Tomó lo que era de ella.
Después de la boda fallida de Elena, en el cabaret,
cuando tu mamá me quitó el anillo y supe que te cogías a Mara...
Solo fue una, dos, tres, cuatro veces.
En la noche,
tu mamá me fue a ver.
Tomó el anillo porque estaba enferma y no sabía qué hacer.
Eres un insensible.
Por eso, vete
Olvida mi nombre, mi cara, mi casa Y pega la vuelta
Jamás te pude comprender
Vete, olvida mis ojos, mis manos Mis labios, que no te desean
Estás mintiendo, ya lo sé
Vete, olvida que existo, que me conociste
Y no te sorprendas
Olvídate todo que tú para eso Tienes experiencia
Tu mamá prometió decir la verdad cuando volviera.
Pero ten.
Aquí me puedes encontrar.
Tómalo.
Felicítame a Lucía.
Y es por eso que al lograr conservar la esencia de la marca,
a pesar de la remodelación, los clientes fieles se sentirán como en casa.
Y el público que aún no conoce la tienda, la verá très chic.
¿Chic?
Yo creo que el proyecto no es viable. Así no.
Es que no es que no sea viable, es que se está terminando de construir.
Me lo encargó Gregorio a mí, porque sabía que solo yo podía ejecutarlo.
Aun así, yo insisto en poner la columna de seguridad.
Sé que va a estorbar el paso, el flujo,
pero se hizo el cálculo y es necesario.
La trabe es ancha para aguantar el peso.
Mira, Gonzalo,
soy una de las mejores arquitectas del despacho.
Ve el proyecto para comprobarlo.
Te mandé un mail con los detalles.
Si tanta risa les da, los invito a que vayan y conozcan la obra.
- Vayan. - Ché, Elena,
yo creo que vas a estar ocupada.
Mirá.
Machistas, retrógrados.
- Como si ustedes no cogieran. - Todo el día cogiendo.
- Cavernícolas. - ¡Pelona!
Oye, Elena. Pero, entonces, ¿qué hago?
¿Aparte de burlarte de mí?
Yo no me estaba burlando de ti.
La columna es necesaria.
Tienes un proyecto maravilloso. ¿Por qué ponerlo en riesgo?
Pablo, déjalo como está. El proyecto se queda así.
- Déjame en paz. Ya. - Okay.
Disfruta tu tarde.
O sea, no que disfrutes tu tarde porque vas a coger,
o sea, que la disfrutes en general, porque puedes coger en la noche.
Purificación.
Sobre lo que escuchaste, malamente,
en la madrugada, solo te quería decir...
Perdón, pero he hecho tortilla para tres.
Quiero decir que yo estoy feliz. Fue una crisis, una pesadilla.
Cené morcilla y siempre me pone así...
Igual tienes suerte, porque si Brunito no despierta,
- puedes probar el huevo. - Estoy hablando, ¿me escuchas?
Te voy a decir una cosa, Paulina.
José es lo más importante que tengo en la vida
y no puedo permitir que nadie le haga daño, ¿okay?
Si estás pasando un mal momento, no voy a dejar que estropees el nuestro. ¿Okay?
- Buenos días, familia. - Buenos días.
¡Brunito, ya está el desayuno!
Perdón, es que pensaba que no desayunaría aquí y no tiene huevo.
Ah, pues pensaste mal.
Pero, bueno, no importa. Está perfecto.
¡Ay, mi vida!
¿Vas a ir al tenis?
Sí. ¿Qué más voy a hacer si no conozco a nadie?
Cariño, podemos ir al cine.
Bruno, no tienes permiso para desayunar en tu cuarto.
Con su permiso.
- Se te está hablando, niño. - ¡Bruno!
No puedo con él.
Nos despertamos bravas, ¿eh?
- ¿Y tú? - ¡Bruno, por favor!
¿Te hablamos en chino o en qué idioma estamos hablando?
- ¡Contesta, te hablan! - ¡No me hables así!
Vas a perder la llamada.
¿Bueno?
Licenciado.
¿Cómo?
No. ¿Qué me está diciendo? ¿Quién?
¿Quién impugnó?
Eso sí lo entiendo, pero, entonces tendría que ver si hay boleto.
Sí, yo le aviso.
No, gracias a usted. Gracias. Sí.
Adiós.
- ¿Qué pasó? ¿Todo bien? - Te va a dar un paro cardiaco.
No tuviera yo esa suerte.
Impugnaron el testamento.
- Nos tenemos que ir a México. - ¿Cómo?
¿Qué?
A ver, pero, ¿quién, por qué?
No sé, no sé y él no sabe y yo no entiendo qué.
Bueno, pero habrá que esperar.
No. Yo sí quiero ir a México.
Oye, yo no me voy a ir sola estando así. Nos vamos todos.
¿Todos?
No. Bueno, ella, yo y el niño.
Sí, yo sé que no conoces y es precioso.
Pero te tienes que quedar a cuidar la casa y a Esperanza.
- Pero no tenemos... - Boletos y a empacar.
Pues nada, si hay que irse a México... Pues nos iremos a México.
Esto es un... no parar. ¡No parar!
Esperancita, mi amor,
te tienes que quedar cuidando de la casa.
¿Que se quiere ir? Pues que se vaya.
Pero a mi familia, no se la lleva.
No, no, no.
En qué líos te metes, Julián.
Ya sé, ya sé, pero...
Te prometo que estoy buscando trabajo.
En serio.
Solo que tengo una emergencia y está cabrón, estoy ahorcado.
Hasta a mis amigos de la secundaria les pedí dinero, pero nadie tiene.
Es que estamos peor que tú, Julián.
- Te ayudo. - Me encantaría ayudarte...
pero después del disparo...
Sí, está cabrón, pero la verdad es que no quiero recurrir a la gente de siempre.
Y...
No sé, pensaba que tal vez...
Carmela tendría un dinerito.
No, ¿qué va a tener? Se nos fue todo.
Perdió la demanda del divorcio.
Ni un peso se quedó de todo lo que vendió.
No, pues está cabrón.
- ¡Juliancito! - Hola.
Qué gusto verte. Qué milagro.
Pues sí, estoy aquí. Acompañando a Ponchito y pidiéndole unos consejos.
Cuando quieras.
Esta es tu casa.
Gracias.
Si mi mamá lo supiera, se pondría muy feliz.
¿Sabes? Hoy voy a preparar una sopita de lentejas que me queda deliciosa, ¿verdad?
¿No te quieres quedar a comer?
Sí, sí.
Esto no es normal. Yo los dejé aquí los tres juntos.
Bueno, parece que no, Paulina.
No. ¡A ver, Purificación!
Yo los dejé los tres aquí.
En este cajón, y aquí tienen que aparecer.
¿Me oíste?
¿Por qué le hablas así a mi hermana?
Por favor, María José, porque es obvio que fue ella la que los escondió.
¿Perdona? Mira, estás enferma. Estás llena de rencor, cariño.
- ¿Sí? - La escuché anoche en el balcón.
Y todo el tema del testamento es una excusa para manipular a mi hermana.
Tu único objetivo de ir a México es vengarte de Diego.
Que estás loca. ¡Loca!
Loca, pero no mentirosa.
Y me vas a dar el pasaporte.
Deja de reírte.
Vale ya, las dos. ¡Por favor!
Pero ella tiene razón.
Vengarte de Diego no te va a devolver a Virginia.
No se trata ni de mi mamá, ni de Diego.
Estoy yendo por el testamento. ¿Qué te pasa?
Te tendrás que ir sola.
¿Es en serio lo que estás diciendo?
A ver, Paulina.
Compraste los billetes,
los pasaportes no aparecen y el avión está a punto de salir, ¿qué hacemos?
A ver, mamá.
- ¿Qué? - ¿Qué?
¿Perdiste los pasaportes?
Yo sí voy a ir a México.
¡Ay, Bruno, ya, por favor!
No se va a México. Irá ella.
Si aparecen los pasaportes, la alcanzamos. Si no, que termine
lo que tiene que hacer en México y la esperamos aquí, en nuestra casa.
Y no se habla más.
Tú no te vas a quedar con mi familia, Purificación.
Ay, Paulina.
En México no hay esperanza, así que tranquila, me voy a encargar de ellos.
Va, que está el coche.
Ya llegó.
Mi pasaporte.
Ay, ay, ay, ay Nos decimos siempre
Cuando algo nos pica
Ay, ay, ay, qué dolor, qué pena
Ay, ay, ay, ay, exclamaban tristes
Los que hoy no llegan
A ver a quienes quisieran
He gritado, he callado He pataleado en el suelo
Este es un reporte de última hora.
Hace unos momentos, se derrumbó una parte de la estructura de una plaza comercial
en el Pedregal, en la zona sur...
¿Qué? No mames, no mames.
Se vino abajo esta estructura.
Elementos de protección civil, policía federal y bomberos han arribado al lugar.
¡Mierda!
Acordonaron el área y se procedió...
No, no, no.
Mierda.
¡Elena!
Elena, ¿me escuchas?
Pablo, ¿qué pasó?
La estructura no aguantó el peso.
¿Qué? ¿Cómo que no aguantó el peso?
¿No ibas a poner una columna? Tú me dijiste.
Hice lo que me dijiste.
Mierda...
¿Hay muertos?
No, no. Elena, me pregunta mi jefe si vas a venir o vas a estar cogiendo.
Quédate ahí. Ya voy para allá, ¿okay?
No, créeme que no voy a ir a ningún lado.
¿Qué mierda...?
¡Verga, verga!
Perdón, pero...
..estoy ahorcado y me urge el dinero.
Tú siempre estás ahorcado o me estás ahorcando, Julián.
Mira, es una emergencia, pero...
...pensé que me podías ayudar.
Okay, bueno, pero entonces, esto equivale a...
- ¿Tres meses por adelantado? - ¿Tres meses?
Sí. Si quieres, digo. Si no...
- No, sí, sí. - ¿Sí?
Sí, sí.
- Okay. - Sí, sí, sí.
Por adelantado.
Perfecto.
Órale.
- Muy old school. - Classy.
Te voy a cumplir, lo prometo.
Claro que sí.
- ¿No quieres pastel? - No.
¿No?
Bueno...
- Estás haciendo ejercicio, ¿verdad? - Sí. Órale.
Es una de las bondades que me dio Dios,
fijarme en el alma de las personas, más que en su físico.
¿Sabes qué me encanta de las primeras citas?
Que me describan.
Que me digan qué les gusta de mí,
qué no les gusta... Hasta dónde quieren llegar...
Ana Paula Corcuera, eres tremenda.
Julián de la Mora, ¡te odio!
Y tú me cagas, pinche Chiquis.
Ya están.
A ver, mi niña Elena.
Un pancito para el susto, ¿eh?
Tú también puedes agarrar.
Delia, me van a correr.
Justo ahora que empezaba mi camino como arquitecta.
Que todo iba perfecto, de maravilla, y de repente, ¡pum!
Todo se derrumbó.
Literal.
Delia...
Alguien se pudo haber muerto.
Ay, no. Necesito ver a Louis.
No, Elena.
Tú lo que necesitas, es concentrarte en tu trabajo,
¡y dejar de pensar en pitos!
¡Delia!
Tú tienes que enfocarte en tu bonito trabajo,
quitarte esa boina ridícula que te corta el cuello, mija.
Deja de pensar en ese tal Luis.
Yo te quiero mucho, Eleni, tú lo sabes.
Si quieres, puedo llevarte a un lugar donde te den ayuda.
¿Quién es?
Es una sorpresa.
Ya me cagan las sorpresas.
Qué bonita pubertad.
Hola.
Hola.
A ver, pásame esto.
- ¡Ay, te extrañamos! - Ele.
Hola.
¿Qué pasa?
No sé, estoy nerviosa.
¿Y mi papá? ¿Y Delia?
Creo que es mejor que hablemos primero a solas.
¿Y el cuadro?
Mamá lo mando pedir y nunca más lo regresaron.
La extraño mucho.
Pues no se nota, Paulina. Si no hubiera sido por la herencia,
- no hubieras regresado. - ¡Elena!
Pues nos hiciste falta.
Bueno, pero...
¿Qué te dijo el licenciado?
Lo voy a ver mañana y me va a explicar qué es lo que está pasando con la herencia.
¿Cuál herencia? Si mamá se murió porque no quedaba ni un peso.
- Ya sé. Y todo por culpa de ese. - Lo vi. Lo vi.
- ¿A Diego? - Sí.
¿Qué te dijo?
Nada importante, nada...
- Julián, por favor, no me hagas esto. - ¿Qué dijo?
¿Sabes cuánto tiempo llevo esperando este momento?
No regresaste por eso, ¿verdad?
No, claro que no, por Dios.
Bueno, sí me dijo algo.
Bueno, no sé... que mi mamá se llevó el dinero.
Ay, qué tonterías.
Que si no nos habíamos preguntado
cómo había pagado los tratamientos en Houston.
Sí, de su seguro.
Todos sabemos que mi mamá se murió porque no pudo superar haber perdido la florería.
Ella sabía lo importante que era para nosotros sacar a papá de la cárcel.
No nos quiso preocupar más.
Bueno, entonces, de haber sabido eso,
hubiera preferido que papá se quedara en Japón más tiempo.
Julián, las cosas que salen de tu boca.
A ver, ¿sabes dónde podemos encontrar a Diego?
- No sé. - Ay, sí.
¿Qué pasó con el testamento?
- ¡Papá! - Mi amor, Paulina. Cómo te he extrañado.
Más te vale que Diego te llame pronto o aprendes a mentir.
Pero ¿de qué estás disfrazado?
- Ay, mi amor. - De Osho.
Ustedes son los que están disfrazados.
Hay mucho de qué platicar.
Desde qué su mamá se fue,
solo he podido encontrar la felicidad con estos cursos.
Secta.
Ahora quiero aprovechar esta oportunidad que la vida me da de poder estar
con todos mis hijos. Juntos de nuevo.
Bueno, pero falta Micaela, ¿no?
De veras. ¿Dónde está?
En la cocina, para variar.
Ay, Julián.
Neta se la pasa en la cocina. No la sacas de ahí, con Delia.
A ver, vamos a saludar.
Por ser una estrella. Participa en Talento México. Próximamente.
¡Sorpresa!
¡Paulina!
Ay, qué bien. Bienvenida.
¿Y Bruno?
Bruno no vino, muñeca, pero va a venir muy pronto.
Quería enseñarle unos trucos de magia.
¡Magia! ¿Como qué trucos?
Como desaparecerte.
- Ay, niña. - ¡Micaela!
Además de adolescente, ¿ahora hace magia?
Han cambiado tanto las cosas por aquí, Pau.
Sí, ya sé.
¿Sí sabes que los Chiquis le compraron su casa a la señora Carmela?
Y que quieren demoler la florería, ¿no?
No, peor.
Quieren poner un acuario.
¿Y qué tal de vecinos?
No, yo no sé. Yo evito verlos.
Si tan solo mi mamá...
Hija, por favor, tienes que dejar ir.
No puedes seguir con esa lucha absurda que te aleja del éxito.
No, tú eres el que tiene que dejar ir esos cursos,
que mira cómo te tienen.
¿Cómo no voy a seguir?
Jenny Quetzal está a punto de hacerme nivel diamante. ¿Sabes lo que es eso?
Jenny Quetzal nos enseña que el éxito y la felicidad
no están peleados, sino todo lo contrario.
Jenny Quetzal... Jenny Quetzal. No hubieras vendido el cabaret.
Era necesario deshacernos de las cosas tóxicas que nos ataban al pasado.
Además, necesitábamos el dinero.
Sí, por supuesto, para pagar esos cursos.
¿Por qué mejor no se ponen a trabajar? No lo digo por ti, Delia.
Por mí ni te preocupes, Paulina. Ya era hora que alguien hablara así.
¡Tarán! ¿Podemos abrir el paquete de Virginia?
¿No la han abierto?
Quedamos en que íbamos a esperar a que regresaras para hacerlo juntos.
¡Julián!
- ¿Qué pasó? - ¿Y Elenita?
No sé, se fue.
¡Ay, nunca vamos a abrirla!
Hola, mi amor.
Hola, amor. ¿Cómo estás?
Con razón no contestabas mis llamadas.
Elena, pues estoy trabajando.
Yo también tenía que estar trabajando.
Por estarte atendiendo, se me vino la tienda encima.
Eso ya es tu problema, ¿no?
¿Perdón?
¿No que yo era tu musa, cabrón?
Amiga, ¿sí te puedes tapar?
No quiero cortar a mi novio enfrente de una vieja encuerada.
¿Novio?
Perdón, es fantástico.
Yo pensaba que solo cogíamos.
¿Cómo?
Pues sí.
¿Te das cuenta que he cambiado un chingo de cosas en mi vida por ti?
Me compré una boina.
Es fantástico.
¿Te compraste una boina porque soy francés?
¿Sabes qué? ¡Huevos!
No, espérate.
¡Me cagan las boinas! Y me surra París.
Tú ya te puedes destapar las tetas.
- Te queda... - Cabrón. Cállate.
Hola, mamá.
Solo quería que supieras que estoy de regreso.
Que te extraño mucho.
La casa se siente muy rara sin ti. Se siente vacía.
Todo cambió. La florería ya no existe.
Y yo lo único que pienso es en vengarme de Diego.
¿Cómo ves que ahora salió con que tú fuiste la que se quedó con el dinero?
Hazme el favor.
Bueno, solo quería que supieras que si me fui, fue...
...porque no podía con tanto dolor en mi pecho.
Que no pasa un solo día sin que piense en ti.
¿Son para Virginia?
No, son para...
¡Para Roberta!
Me equivoqué de panteón.
Ay, Roberta...
A ti también ya te extrañaba.
¿Y quién iba a decir que iban a terminar juntas?
Niña, despídete de tu mamá.
Y esta es la tumba de mi mami, para que le den like y sienta su amor.
También yo estoy
En la región perdida
Oh, cielo santo
Adiós, adiós
Adiós
¿Esta es tu carta?
Mi amor, eres buenísima.
¿Crees que la mejor de México?
¿Puedo ganar un concurso?
A lo mejor.
Pá, ¿por qué no me ayudas a inscribirme a Talento México?
Esas cosas solo sirven para alimentar el ego.
La magia no está en la televisión. La magia está en tu corazón.
Buenos días.
Mi niña, buenos días.
Siéntate, ¿te sirvo? Verás.
Yo no sé por qué te mudaste, si comes, desayunas y cenas aquí.
Ay, por Dios, Julián.
Por mí no hay problema.
Te advierto el saludito que te va a dar Paulina cuando despierte.
- Ya sé. - ¿Cuánto dura el jet lag?
No. A ver, Delia, no, no. No vengo a desayunar.
Vengo a que me digas, ¿cuál es ese lugar donde me pueden ayudar?
Pues el psiquiatra.
No, Delia, lo que me dijiste el otro día, del tema de los hombres.
¿Sí era cierto o no?
Sí. Julián, ¿nos permites un momentito?
- Sí, pero, ¿me traes mi lechita? - Sí, sí, hijo. Sí.
Su lechita...
Es absolutamente cierto.
Yo era... Pero ya me rehabilité, gracias a Dios.
¿Tú, Delia?
Sí, yo saltaba de una relación a otra, así como tú.
Pero encontré este grupo.
Eleni, yo puedo ser tu madrina.
- Okay. - Bueno.
Delia, ¿sabes qué? Yo creo que lo del desayuno, sí te lo acepto.
Paulinita.
¡Licenciado! Ay, me espantó.
Qué bueno que regresaste. Tenemos que hablar.
Pues eso estamos haciendo.
Mira, todo parece indicar que apareció otro testamento en Houston.
¿De mi mamá?
Habrá que comprobar su validez,
pero me pareció importante que lo conocieran,
porque si esto procede, el otro testamento se anularía.
Pero ¿quién apeló?
Estamos a la espera de la documentación.
Es que estoy segura que es falso.
Sería sorprendente que tu madre hubiera cambiado,
en el último momento, de decisión.
¡Uy, licenciado!
Mi mamá, ya al final, no tenía cabeza para nada.
¿Es aquí, Delia?
Sí. Aquí te arreglan el exterior
y como un acto de fe, adentro, el interior.
Para mí, lo más importante, mi niña.
Yo pensé que eras otra persona.
Lo mismo pensaron tus jefes. Es broma.
- ¡Buenas tardes! - ¡Hola, Delia!
¡Celeste!
No me digas que recaíste.
Ay, no. ¿Cómo crees? No.
Lo que quiero es amadrinar a mi niña, Elena,
sufre el mismo mal que nosotras.
Ay, sí. Es re común. Hola, Elena. A ver, todos.
Hola, Elena.
Ven. Ándale, sin miedo, que aquí arreglamos todo.
Yo era ninfomaníaca, no me acordaba dónde me dormía
y cuando despertaba, unos sustos... Es que la hormona es canija.
- ¡Papá! - Pásale, hija.
Papá, tenemos que ir al hospital.
¿Necesitas tus pastillas?
Ay, no. ¡Le pasó algo a Julián! Vámonos.
Soy como muy entregada, muy pasional, y hago lo que sea por complacerlos.
De verdad, lo que sea.
El punto es que cada vez que hay un hombre en mi vida, arruino todo.
Y como siempre hay uno, pues arruino mi vida, siempre.
Elena, eres tan valiente.
Un aplauso para Elena,
porque no cualquiera habla con este nivel de honestidad.
¡Mi niña, tenemos que irnos!
Delia, no puedes interrumpir la terapia.
No me quiero ir, estoy pasándola bien.
- Es Julián y es urgente. - Delia...
No recaigas. Tú eres más fuerte que Julián.
- Julián es mi hermano. - Vamos.
- Delia... - Órale, picante la cosa.
¿Tú conoces a Julián, o qué te pasa?
¿Le podría entregar esto a Julián de la Mora? Cuando esté solo.
Y decirle que ya no se preocupe, que todo está pagado.
- Claro que sí. - Muchas gracias. Su pluma.
Pá, pues, ¿qué no reconoces nada? Ni que fuera tan...
- Había venido, pero... - Es que Julián dejó...
- Sí. Buenas. - Buenos días.
¿Julián de la Mora?
Gracias.
¿Está enfermito el nene?
Ojalá no haya sido un accidente.
Es así como la vida sigue sorprendiendo a la familia de la Mora.
Quiero ir.
Mientras unos se van,
otros llegan para cambiar su destino.
¿Qué hace ahí?
- Quítate el tapabocas. - No se entiende nada.
¡Es mi hija!
Ahora sí tenemos que recuperar la florería.
Ha nacido la heredera de la Casa de las Flores.
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