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[soldado de Bellera] Bernat Estanyol,
tu señor Llorenç de Bellera
reclama los servicios de tu mujer para amamantar a su hijo.
¡Tú, puta! ¡Suelta a mi hijo!
¡Via fora, por el rey!
[Sahat] Nos atacan, amo.
El vigía ha visto una gran flota cerca de Barcelona.
Dice que son más de treinta naves...
[cañones]
[Arnau] ¡Es una bombarda!
¿Quién ha sido el loco que ha armado una galera con una bombarda?
¡Su alteza el rey, así que mide tus palabras!
[rey] Arnau Estanyol,
os nombro barón de Granollers,
Sant Vicenç y Montbui.
Y os concedo la mano de mi muy cara y amada pupila Elionor.
No estarás sola, Mar. Vivirás conmigo.
¡Os declaro libres!
Si derogas los malos usos, nos quedaremos sin tierras.
Firma. Vivirás en un palacio de la calle de Montcada,
con todo el dinero y lujos que jamás hayas soñado.
Hijos, presentad vuestros respetos al Cónsul de la Mar.
[Elionor] ¿Qué sucedería si mi esposo falleciera?
Si no tenéis hijos, cuando vuestro esposo muera, os quedaréis sin nada.
Joan, ¿qué pasa?
[Joan] El padre Albert...
[Mar] Sé que no amas a Elionor.
Y un hombre no puede vivir sin una mujer a la que desear.
No puede ser verdad...
Sí que lo es, fray Joan.
Desde que nos casamos no he recibido de él una sola caricia...
Ni siquiera una muestra de afecto...
Entonces...
Cierto es que vuestro matrimonio
está regido por el distanciamiento... Sucede a veces
cuando la unión no surge del amor.
Aun así, tal vez deberíais hablar con él...
Lo hice,
pero Arnau,
que Dios me perdone...
Creo que...
¿Qué es lo que creéis?
Creo que Arnau está más pendiente de Mar que de su propia esposa.
- Ya sabéis que adora a esa muchacha. - No.
No me refiero a ese tipo de amor.
Sé que os costará creerlo, pero su ahijada le incita...
¡Lo he visto con mis propios ojos!
Os aseguro
que yo solo soy una mujer dispuesta a cumplir
el mandato que la Iglesia impone a las esposas,
pero cada vez que intento acercarme...
...no encuentro más que rechazo.
Necesito vuestra ayuda
y vuestro consejo.
[Joan] Lo que Dios ha unido
no lo separe el hombre.
Arnau es un hombre bueno y generoso.
Aún es joven.
Ya no lo es, Arnau. ¿A qué estás esperando?
A que encuentre un buen esposo, que la merezca, y al que ame.
¿Y qué mejor esposo que Nuestro Señor Jesucristo?
Ya la conoces. Mar no está hecha para la vida de oración.
Es joven y bella.
Está llena de alegría...
Y tú eres su padre. Puedes decidir por ella.
Tienes a tu esposa sumida en el desprecio.
Y mientras tanto dejas que la tentación se pasee ante tus ojos.
¿Tentación? ¿Qué estás insinuando? ¡No te consiento que me hables así!
¡Pues cumple con tu obligación!
¡Mar debe ingresar en un convento antes de que sea demasiado tarde!
Si no lo es ya.
¡No encerraré a mi hija en un convento
para calmar una locura que solo existe en tu cabeza!
¿Estás seguro? ¡Jura que no la deseas!
¡Te has vuelto loco!
¡Júralo por la Virgen y te creeré!
¡Juro que jamás he tocado a Mar!
¡No es ese el juramento que te he pedido!
¿Y que más quieres?
¡Que expulses a la tentación de esta casa!
[puerta]
Os lo dije.
Su obsesión le ciega.
Y nos obliga a tomar cartas en el asunto.
Perdónalos, Señor...
Perdónalos.
Perdóname a mí por no haberles sabido mostrar el camino recto, Señor.
Perdóname a mí, perdóname a mí...
[grito de dolor]
[Joan] Mi amor por mi hermano es infinito,
pero me preocupa que el rey se entere y tome represalias en su contra.
Doña Elionor fue su pupila.
Deberías advertirle. Son muchos los que recelan de tu hermano
por el poder acumulado y por sus actuaciones en sus dominios.
En mala hora Arnau prohijó a esa muchacha.
Tal vez sea la encarnación del mal, fray Joan.
Solo Cristo resistió las tentaciones del diablo.
Arnau es solo un hombre.
¿Acaso deben los hombres sufrir
la doctrina del diablo?
[llaman a la puerta]
Adelante.
Que Dios nos perdone.
Baronesa,
es un honor
contar con vuestra presencia en mi humilde morada.
He venido en persona a traeros malas noticias.
El barón no demorará el cobro de las deudas que tenéis con él.
Tendréis que devolver todo ese dinero cuanto antes.
Si vuestro esposo reclama el pago,
perderé estas tierras y hasta mi caballo de guerra.
¿Cómo podría seguir llamándome caballero?
Lo lamento.
Ayudadme, señora.
Os lo suplico.
Levantaos, Felip de Ponts.
Podría haber una posibilidad.
Pero es muy arriesgada.
¡Lo que sea! No tengo miedo a nada. He luchado con el rey.
Dame un poco de agua. Estoy sedienta.
Se trata de secuestrar a una muchacha.
No, no os entiendo.
Me habéis entendido perfectamente. Secuestrarla
y además violarla.
El estupro está castigado con la muerte...
No siempre.
Es la ahijada de mi esposo, Mar Estanyol.
¿Queréis que rapte y viole a vuestra pupila?
Y os puedo asegurar que no habrá castigo para vuestro delito.
[Elionor] ¿No es cierto, fray Joan?
¿No es cierto?
Sí... Pero...
¿Lo es o no lo es?
El estupro está castigado con la muerte,
pero...
...si la violada o sus tutores consienten el matrimonio con el raptor,
no hay pena.
La ofensa queda limpia. Es la ley.
¿Queréis que me case con ella?
La dote sería lo suficientemente cuantiosa para jugar todas vuestras deudas.
Además, ganaríais mi favor,
y ya sabéis lo cerca que estoy del rey.
¿Y qué hay del barón?
Me ocuparé de él... Podéis estar tranquilo.
Señora, con deudas o sin ellas, sigo siendo un caballero.
No termino de entenderlo.
Es poco lo que hay que entender.
Si os negáis, mañana mismo el barón ejecutará vuestra deuda
y adjudicará vuestras tierras, vuestras armas y animales.
Así que debéis decidir entre la ruina...
...o mi favor.
[Felip] ¡Mar! ¡Mar Estanyol!
Soy Felip de Ponts.
Nos conocimos en el Palacio Real, hace ya algunos años.
Sigues tan hermosa como siempre.
¿Me recuerdas?
Recuerdo que mantuvimos una charla muy poco agradable.
¡Suelta! ¡Ayuda, Ayuda!
¡Ayuda! ¡Suéltame!
¡Arre, vamos!
No debiste rechazarme...
¡No! ¡No!
[Mar grita]
[Joan] Madre,
os lo suplico,
no permitáis que le suceda nada malo.
[Sahat] Amo.
¿La han encontrado? ¿Está viva?
Suponemos que sí.
Sabemos quién la raptó: el caballero Felip de Ponts.
Ha negado nuestra autoridad aduciendo que se trata de un asunto mercantil.
¿Queréis convocar a la host?
¡No!
Esto es un asunto personal.
[espada enfundándose]
- ¡Via fora! - ¡Via fora!
¡Via fora! ¡Via fora!
Se han presentado voluntarios, Arnau. Todos quieren ayudar.
- ¡Via fora! - ¡Via fora!
¿Entraba esto en vuestros planes?
Arrasarán sus tierras, destrozarán su masía y entonces...
¿Y entonces qué?
¿Si se arrepiente y nos delata?
Contadle la verdad a Arnau,
hacedlo antes de que la host se ponga en marcha. ¡Hacedlo, por Dios!
¡Por Dios os digo que mantengáis la boca cerrada!
También es mi pupila.
¡Prendedlo!
¡No!
La ley dice que al hombre que se rinde no hay que prenderlo.
¡Ciudadanos de Barcelona!
Habéis venido hasta aquí buscando justicia.
¡Aquí me tenéis!
Me confieso autor de todos los delitos que se me imputan.
Pero antes de que me prendáis y arraséis mis propiedades,
os suplico que me dejéis hablar.
Hazlo.
Es cierto
que contra su voluntad,
he secuestrado y yacido con Mar Estanyol...
Lo he hecho aún a costa de poner en peligro mi vida,
siendo consciente del castigo por tales delitos.
Pero volvería a hacerlo si naciera de nuevo,
pues tal es el amor que siento por esa muchacha,
tal la desazón por verla marchitarse sin un esposo,
que mis sentimientos superaron la razón
y mis actos fueron más los de un animal loco de pasión
que los de un caballero del rey Pedro.
Como animal que he sido me entrego a vosotros,
como caballero que pretendo seguir siendo,
me comprometo a desposarme con Mar Estanyol
para seguir amándola mientras viva.
¡Loado sea Dios!
Arnau, esto no es más que el resultado de nuestra propia negligencia.
- ¿Qué estás diciendo? - Es culpa mía. Mía.
Soy yo quien he descuidado mis deberes.
Debería haberte advertido de los designios del Señor.
Y no lo he hecho. Lo siento.
Este hombre ha venido a ocuparse de lo que era nuestra obligación.
[Joan] ¡Es la mano de Dios!
No podéis entregarla al hombre que la ha violado.
Diga lo que diga la ley, es un crimen.
No la casaré sin que consienta la muchacha.
Las leyes del rey
no valoran el deseo de una mujer casadera.
Eres tú quien debe consentir. Su deseo ya no importa.
Ese hombre ha yacido con Mar.
O se casa con él
o su vida se convertirá en un infierno.
Arnau, el matrimonio es su única salvación.
Y tu obligación como padre por amor hacia ella, por misericordia,
es consentir.
Si no lo haces, la condenas a ella a la infamia.
Y te condenas tú también.
Arnau,
aleja de tu alma esos pensamientos.
Sálvala a ella.
Sálvala de ti mismo...
Consiento.
- ¡Viva Arnau Estanyol! - ¡Viva!
- ¡Viva el Cónsul de la Mar! - ¡Viva!
[Elionor] ¡Traed a la muchacha
para que sepa la buena nueva!
[sollozos]
¿Qué ocurre, Arnau?
Felip de Ponts ha invocado el usatge: Si quis virginem...
Tu padre ha consentido nuestro matrimonio frente a la host.
¿Es eso cierto?
Arnau...
Padre...
[Mar llora]
[Mar llora]
[Mar] ¡No!
[sollozos]
"Amo Arnau...
acepto vuestra oferta de libertad.
Parto hacia Génova, vía Pisa...
[Arnau llora]
Quizá me establezca en una de esas ciudades
o quizá continúe el viaje hacia oriente
en busca de mis orígenes,
de mi familia.
Solo sé que mi vida debe comenzar de nuevo.
Quiero que sepáis que, ocurra lo que ocurra,
jamás os olvidaré.
Junto a Hasdai, habéis sido el mejor amigo que he tenido.
Cuidad de él.
Os estaré eternamente agradecido.
Que Alá y Santa María os protejan.
Rezaré por vos".
Tu hermano ha sido nombrado inquisidor.
Le han ordenado marchar a los Pirineos y no ha podido despedirse.
Me pidió que te presentara sus excusas.
En poco tiempo he perdido a mi mejor amigo,
a mi hermano y a mi hija.
No estás solo, Arnau.
Yo sigo a tu lado.
Si, Elionor.
Sigues a mi lado.
Y eso es mucho peor que estar solo.
[puerta]
Espero que esté todo a vuestro gusto, excelencia.
No me llaméis así.
Solo quiero un pedazo de queso, pan y agua. Retirad todo lo demás.
Como gustéis.
Ocupaos de que mis hombres estén bien atendidos.
Y convocad a todo el pueblo.
¿Ahora?
Es casi de noche y está nevando.
¡Arrepentíos!
¡El fuego eterno nos está esperando!
¡Ninguno de nosotros se librará!
¡Ninguno!
Él...
¡Él lo sabe todo!
Él os vigila.
Conoce vuestros pecados.
Aquel que contempla impasible el pecado
arderá en el infierno,
porque es peor quien esconde el pecado que quien peca.
Aquel que peca puede encontrar el perdón,
pero el que no admite el pecado...
¡Ese, ese no encontrará el perdón!
Nunca.
¡Nunca!
Todo aquel que confiese voluntariamente sus culpas
será tratado con benevolencia.
Pero el que no lo haga y sea descubierto
recibirá un castigo ejemplar.
Que Dios os proteja.
¿Se han acostado los niños, Guiamona?
Soy Margarida, padre... vuestra hija.
Comed...
Dios nos ha castigado...
Nos hemos portado mal, Isabel...
¡Vuestra esposa murió!
Como vamos a morir todos por tanta miseria...
[Margarida] ¡Genís!
¡Basta!
[portazo]
Te voy a dar un poco más, padre...
Pronto regresaremos a la ciudad.
A nuestro palacio.
Y todo volverá a ser como antes.
[sollozos]
[sollozos]
[mayordomo Pere] Señora...
Ya ha llegado.
Hacedla pasar.
Lamento la muerte de vuestro padre.
Gracias, señora.
No merecía morir en la indigencia...
...después de haber vivido en una casa como esta.
He leído vuestra carta y creo que tenemos un enemigo en común.
¡Campesinos, no voy a tolerar más revueltas!
Debéis ocupar el lugar que siempre os ha correspondido.
Mi padre, Llorenç de Bellera, señor de estas tierras,
luchó para que nada cambiase. ¡Y no voy a tolerar
que se desobedezca la voluntad divina!
¡Tenéis razón, mi señor!
¿Como osáis interrumpirme, campesino?
Cierto,
soy un campesino pero no siempre fue así, mi señor...
Soy hijo del difunto Grau Puig, señor de Barcelona,
al que las leyes y los hombres que a vos tanto os soliviantan
quitaron todo lo que tenía hasta dejarlo morir en la miseria.
¿Es eso lo que quieren?
¿Qué muramos todos en la miseria?
Eso parece, mi señor.
Y lo peor es que el instigador de las revueltas es hijo de estas tierras,
a las que fuimos desterrados por la fuerza.
¡Decidme su nombre!
Arnau Estanyol, hijo de Bernat Estanyol y Francesca Esteve.
¡El señor está poseído!
¡Brujería! ¡Diablo! ¡Fuera!
[gritos]
[cristiano] ¡Sacrilegio! ¡Sacrilegio, hermanos!
¡Los judíos han profanado la sagrada hostia!
[cristiano] No tienen suficiente
con haber matado a Jesucristo.
¡También tienen que profanar su cuerpo para seguir haciéndole sufrir!
Tus amigos.
[feligresa] ¿Y los niños?
¡Seguro que también habrán raptado a algún niño cristiano para crucificarlo
y comer su corazón!
¡Y beber su sangre!
¡A la judería!
- ¡A la judería! - ¡A por ellos!
¡A por ellos!
[gritos]
Si no te das prisa, no podrás reunirte con Hasdai y los otros judíos.
¿A qué tanto odio, Elionor?
No me das lo que deseo.
Quizá se lo estés dando a ellos.
¡Corre, no podrás ver a tu amante judía!
- ¡Dejadnos entrar! - ¡Hay que acabar con los judíos!
- ¡Muerte a los herejes! - ¡Marchaos a vuestras casas!
¡Los judíos han sido encerrados sin comida y sin agua
hasta que aparezcan los culpables!
- ¿Y si no aparecen? - ¡Solo queremos justicia!
- ¡Justicia! - ¡Justicia!
Atrás.
[oficial Missatges] ¡Paso al Cónsul de la Mar!
¿Quién está al mando?
El veguer está dentro, honorable.
Quiero hablar con él.
¿Para qué?
No es asunto vuestro.
Abrid.
[puerta]
Mis hombres van conmigo.
[gritos]
- Necesito hablar con los judíos. - No está permitido.
El infante don Juan ha ordenado que nadie...
Lo sé. Por eso mismo debo hablar con ellos.
Tengo muchos procedimientos en marcha que afectan a judíos.
- Lo siento, el infante ha ordenado... - ¡El infante vive de los judíos!
Querrá que aparezcan los culpables,
pero también tendrá interés
en que los asuntos de los judíos sigan su curso,
para que puedan pagarle los 12 000 sueldos de impuestos que ha ordenado el rey.
Están en la sinagoga mayor.
Acompañadlo.
[llanto de bebé]
¡Amo!
Deseo hablar con él en privado.
Me gustaría abrazaros...
No debemos. Ya has arriesgado bastante viniendo a verme.
No os preocupéis por mí. ¿Cómo estáis?
Mal, Arnau.
Los viejos poco importamos. Los jóvenes aguantarán,
pero los niños llevan ya horas sin comer ni beber.
Hay varios recién nacidos,
cuando a las madres se les acabe la leche...
¿Cómo puedo ayudaros?
Solo hay una manera de acabar con esta situación,
pero a nosotros no nos escuchan:
comprar nuestra libertad.
¿Cuánto puede valer la vida de miles de personas?
Confío en ti, Arnau.
He estado hablando con los consejeros de la ciudad,
y todos coinciden conmigo.
Si os acercáis a la playa veréis barcos esperando a ser descargados para partir.
Llevan comandas judías.
Y si los barcos no zarpan, todos perderemos dinero.
¿Y qué proponéis?
Multad a la judería.
La Sagrada Forma aún no ha sido encontrada y el pueblo exige culpables.
La profanación es un delito muy grave.
¿Qué os parecerían 25 000 libras? Es una fortuna.
[el veguer suspira]
Veinticinco mil me parece bien, si añadís quince culpables.
¿Pretendéis ejecutar a quince personas por la insidia de cuatro dementes?
Arnau, ¡esos dementes son la Santa Madre Iglesia!
¡Bien sabéis que no!
Veinticinco mil sin culpables.
No, no, no puede ser.
Solo os pido que lo consultéis por el bien de Barcelona.
Está bien, lo consultaré.
¿Cuándo tendré una respuesta?
El infante está cazando.
¿Cazando?
¡Por el amor de Dios, esa gente va a morir!
Treinta y cinco mil libras y cinco culpables.
Cuarenta mil sin culpables.
No, no estoy autorizado.
Acudiré al rey.
Don Pedro ya tiene suficientes problemas en la guerra con Castilla
como para indisponerse con su hijo.
Para algo le nombró lugarteniente.
Cuarenta y cinco mil libras. Pero ni una sola ejecución.
No puedo, Arnau. No puedo.
¡Consultadlo!
Os lo ruego.
Exigen culpables, Hasdai.
Empezamos por quince y ya vamos por cinco,
- pero espero que... - No podemos esperar.
Hoy ha muerto un anciano,
nuestros médicos no han podido ni mojarle los labios siquiera.
Tampoco nos permiten enterrarlo.
Hay gente que ya no se puede levantar, ni siquiera para hacer sus necesidades.
Y las madres se han quedado sin leche amamantando a todos los niños.
Si esperamos más, cinco culpables serán una minucia.
Y 40 000 libras.
¿Qué nos importa el dinero cuando podemos morir todos?
Tres culpables.
¡Son hombres!
¡Son judíos!
Herejes propiedad de la corona
que estarían todos muertos si no fuera por su favor.
Arnau, esos tres culpables evitarán que el pueblo se cobre una matanza.
Cuarenta mil libras y tres culpables.
Pero elegidos por ellos mismos.
De acuerdo.
No es necesario que volváis a pisar la sinagoga.
- Yo preferiría ir... - Estanyol,
no conviene que se os vea tanto con los judíos. Hacedme caso en esto.
Yo me encargaré de hacerles llegar las condiciones.
[puerta]
¡Herejes!
¡Acabemos con ellos!
¡Herejes!
¡Asesinos!
¡Muerte a los judíos!
- ¡Herejes! - ¡Muerte a los judíos!
¡Asesinos!
[gritos]
[gritos]
[gritos]
Mi padre no querría que te lastimaras por su causa.
Raquel, ¿qué haces aquí? Es peligroso.
Ya tienen su venganza. Nadie se fijará en mí.
Lo van a matar...
Debemos ser fuertes.
¿Por qué, Raquel?
¿Por qué tu padre?
Por mí.
Por Jucef.
Por mis hijos y los hijos de Jucef.
Por sus amigos. Por todos los judíos de Barcelona.
Dijo que ya era viejo, que ya había vivido bastante.
[ayudante inquisidor] Su ilustrísimo reverendísimo señor,
don Nicolau Eimeric,
inquisidor general del reino.
¡Muerte a los judíos!
¡Muerte!
[llanto]
¡Miradlos! ¡Mirad cómo la abraza!
¡Esa judía es su amante! ¡Miradlos!
[caballo]
¿Sois fray Joan, el inquisidor?
Vuestro hermano ha sido detenido.
La Santa Inquisición lo acusa de hereje, de relacionarse con los judíos.
[caballo trotando]
No me parece conveniente que queráis organizar una cacería...
Os exponéis a que uno de estos ataques acabe con vuestra vida...
¡Maldita sea! Dejadme tranquilo.
[llaman a la puerta]
Señor, Genís Puig desea veros.
Que pase.
Tenéis que descansar...
Mi señor,
os traigo buenas nuevas...
¿Una cura para mi mal?
Me temo que no.
Pero sí la posibilidad de vengaros de aquel que os lo provocó.
¡Hablad!
La Inquisición ha detenido a Arnau Estanyol...
¿Cómo lo habéis conseguido?
Mi hermana Margarida le dio la idea a doña Elionor
de denunciar a su marido ante el inquisidor general.
Traed vino.
- No deberíais... - He dicho que traigáis vino.
¿De qué se le acusa?
[puerta]
Por ahora, de mantener relaciones con una judía...
Pero juntos podemos conseguir que las acusaciones sean aún mayores...
Acumuláis más rencor que yo mismo.
Por culpa de Estanyol murió mi hermano pequeño.
Y a causa del dolor, mi madre.
Nos llevó a la miseria... Él es el culpable de todos mis males
y de los vuestros, ya que fue su propia madre quien os embrujó.
Esa mujer me dio la leche de sus pechos y me hizo enfermar...
Solo su castigo podrá librarme de esa maldición.
Buscad a esa puta. Si la encontramos,
la inquisición no dudará de que está endemoniada
y que por tanto Arnau es hijo del mismísimo diablo.
No beneficia nada a la Santa Madre Iglesia que sus servidores presenten
un aspecto tan descuidado, fray Joan.
Eminencia, eminencia...
Levantaos.
Os creía velando por los intereses de la fe en tierras más lejanas.
Eminencia, eminencia,
me atrevo a postrarme humildemente ante vos para pediros,
para suplicaros, que corrijáis un error, sin duda lamentable.
¿Un error que yo he cometido?
No, vos no, eminencia.
¿Es la Santa Inquisición quien yerra?
No, no... No quería decir eso tampoco...
Sabéis que la misión de la Santa Inquisición es
interpretar la voluntad del Todopoderoso y velar por la pureza de la fe.
Sí.
- Hablamos en su nombre, fray Joan... - Sí, eminencia.
¿Acaso Dios puede estar equivocado?
Eso nunca.
Pero a veces los hombres... Algunos hombres,
movidos por la envidia, pueden intentar perjudicar a otros,
levantando falsos testimonios...
Falsos testimonios que, si se demuestra que lo son,
harán caer sobre quienes los hubieren propagado
la cólera de este Tribunal.
No hace falta que os explique cómo funciona la Santa Inquisición,
pues vos mismo formáis parte.
Por ese mismo motivo, eminencia. Se trata...
...de mi hermano.
¿Acaso no eran hermanos Caín y Abel?
Y solo los sacrificios del último
fuero agradables a los ojos del Señor, fray Joan.
Pero mi hermano es un hombre honrado... Es un hombre caritativo.
Ha dado importantes limosnas a la Iglesia, ha ayudado a los más desfavorecidos.
Hasta un hombre en el fondo de cuya alma habita la corrupción
puede realizar acciones virtuosas.
Decidme, por favor, de qué se le acusa...
Quizá si supiera quién...
Sabéis de sobra que nunca se desvelan las circunstancias del delito,
ni mucho menos la identidad del denunciante.
Pero por lo menos decidme, por caridad,
¿son acusaciones muy graves?
Os engañaría si os dijera que no lo son.
Os suplico de vuestra infinita misericordia
que me permitáis verlo y confortarlo...
Quizá si hablo con él
podré hacerme una idea de dónde procede esa acusación sin duda calumniosa.
Lo que pedís no es habitual...
Aunque tratándose de vuestro hermano,
quizás podáis conseguir que confiese su culpa y se arrepienta...
El castigo sería mucho menor en ese caso, como sabéis...
Os prometo que, si es culpable,
yo mismo os traeré su confesión.
Id pues.
Y que sea lo antes posible, ya habrá sufrido bastante.
Quiero que mi hermano tenga cuanta agua desee, comida y un cubo limpio.
¡Toma!
Habrá más, si cumples lo que te digo.
[gritos de presos en la lejanía]
Arnau.
- Hermano. - Joan.
Joan.
¿Qué, qué te han hecho?
Voy, voy a sacarte de aquí. Necesito saber de qué te acusan.
Elionor
les ha contado que tengo una relación con una judía.
Pero es falso.
Lo demostraremos. Haremos que confiese la verdad.
No, nadie nos creerá.
Ya no importa.
Tengo lo que merezco.
Pero hay otra persona.
Tienes que pedirle perdón en mi nombre.
¿Otra persona? ¿Quién?
Mar.
Quiero que vayas a buscarla.
¿Me has oído, Joan?
¿Me has oído?
Necesito verla.
No quiero morir
- sin volver a hablar con ella. - No vas a morir, no vas a morir.
¿Para qué quieres verla? Ha pasado mucho tiempo, hermano.
Quiero pedirle perdón.
Necesito su perdón.
Tú me conoces, Joan,
tú eres un hombre de Dios.
Sabes que nunca he hecho daño a nadie...
...excepto a ella.
Tienes que ayudarme, hermano,
eres lo único que tengo.
¿Y su esposo?
Murió,
combatiendo a las órdenes del rey.
- Aun así, hermano, tú... - Lo sé.
Lo sé. No temas.
Estoy atado a mi esposa, he dado mi palabra.
Pero quiero ver a Mar.
Necesito su perdón, Joan.
¿Lo harás? ¿Lo harás por mí?
¿Me prometes?
Coge el dinero que necesites de la casa de cambios,
si es que queda algo...
Ayudadme, Madre.
Dadme fuerzas para enfrentarme a mi pecado.
Madre...
[Nicolau] ¿Estáis agradeciendo a la Virgen
que os haya ayudado con vuestro hermano?
Eminencia.
[Nicolau] ¿Ha confesado?
[Joan] Si lo hiciera,
¿qué condena...?
[Nicolau] Ya he dicho que el delito era muy grave.
Mi hermano es un hombre muy rico, eminencia.
Si es condenado como hereje, todos sus bienes
serán confiscados por la Santa inquisición.
En ciertos casos, las multas están admitidas también como condena.
Depende de la gravedad del delito, y este lo es.
¡Elionor, Elionor ha mentido!
¡No puede acusarlo de nada!
Entonces,
los dos sabéis que ha sido la pupila del rey
la que ha formulado la denuncia.
¡Su propia esposa, fray Joan!
¿Qué esposa denunciaría a su marido
si no estuviera segura
de que es culpable?
¿Y cómo sabe él que ha sido ella?
¿Que no le habrá hecho
para que esté convencido de que ha sido ella quien ha denunciado?
¡Elionor...
- ...lo odia! - ¿Por qué?
Es una cristiana, temerosa de Dios.
¿Qué podría impulsarla a odiar a su propio esposo?
¿Qué sabéis, fray Joan?
¿Qué calláis?
Nada, eminencia, nada.
El matrimonio de Arnau y doña Elionor
fue un matrimonio impuesto por el rey.
Queriendo agradecerle a mi hermano sus servicios,
lo único que logró fue su desgracia...
La desgracia de ambos.
Fray Joan,
ambos somos hombres de Dios,
no debería importarnos lo que sucede en una alcoba
entre un hombre y su esposa.
[voces de gente]
[puerta]
¿Dónde está la que llaman Francesca?
Yo soy.
¿Quién la busca?
Acompáñame.
¿Adónde la lleváis?
El señor de Bellera la reclama. ¡Prendedla!
¡No!
Dejadla. Iremos voluntariamente.
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