All language subtitles for Cathedral of the Sea S01E05 1080p Netflix WEB-DL DD+ 5.1 x264-TrollHD_track5_[spa]

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Original subtitles

[Arnau] Vengo a pedir perdón.

Huyamos juntos de Barcelona.

No puedo irme, Aledis. Sabes que me voy a casar.

[Aledis] ¡No puedes casarte!

Contaré a todo el mundo la verdad...

[Joan] Lo que Jaime de Mallorca pretende

es raptaros y llevaros prisionero.

Arnau, voy a ir a la universidad.

Ya se cree que es uno de nosotros.

Él nunca será uno de los nuestros.

[relámpago]

¡Arnau!

¡Atacad!

[grito]

[Aledis] Vengo buscando a mi esposo,

Arnau Estanyol.

[centinela] Es bastaix en el barrio de la Ribera

y está casado con una tal María Cardona.

¿Se os ofrece algo, señora?

[Francesca] Murió de una flecha

en el asalto del castillo.

[María] Arnau, por favor vete

antes de que sea tarde.

[padre Albert] Ramón, Miquel y tantos otros...

No hay médico que pueda salvar a María de la pestilencia...

-¡Muerte a los judíos! -¡Calmaos!

-¡Muerte a los judíos! -¡Silencio!

[padre Albert] ¡Silencio! ¡Calmaos!

[padre Albert] Os digo que los judíos no tienen culpa.

[padre Albert] La bula la dicta Clemente VI.

Ellos envenenaron los pozos.

¡Los judíos son la peste!

La bula papal lo deja bien claro.

Es una pestilencia con la que Dios ha querido afligir al pueblo cristiano.

Solo nos queda rezar

y arrepentirnos.

Envenenaron el agua que beben nuestros hijos.

¡Muerte a los judíos!

¡Deteneos!

[gritos]

¡Asesinos! ¡Herejes!

[Arnau] ¡Eh, eh!

[Arnau] ¡Deteneos!

¡Son judíos!

¡Son niños!

-¡Dejadlos ir! -¡Son judíos!

¡Mataron a Cristo! ¡Roban las hostias consagradas!

¡Envenenan nuestros pozos!

¿Estos niños envenenaron los pozos?

Si queréis matar judíos, id a la judería

a pelear con los soldados.

[cuchillada]

¡A la judería!

¡Fuera!

¿Estáis a cargo de estos niños?

Debo llevarlos a la judería.

Hoy no.

Vamos.

¿Por qué ayudas a los judíos?

Vamos. Sígueme.

¡Vamos!

-¡Entrad! -¿Aquí?

Nadie buscará en una cripta.

¿A qué esperas? Entra.

No. Yo debo luchar junto a mis amos. O enterrarlos.

¿Llevas comida en ese zurrón?

¿Cómo se llama tu amo?

Hasdai Crescas.

-¿Y tú? -Sahat.

Cuando las cosas se calmen los llevaré a casa.

Que tu Dios te ayude, Sahat.

¡Cristiano!

¿Cómo te llamas?

Arnau Estanyol.

Que tu Dios te bendiga, Estanyol.

[Arnau] No tengáis miedo. Solo son muertos.

Nos os harán ningún daño.

Vamos...

¿Sois hermanos?

Jucef y yo sí.

Saúl es nuestro vecino. Y también es amigo de Yucef.

Yo me llamo Arnau.

Yo Raquel.

Tú no los crees.

¿A quién?

Dicen que todo es culpa nuestra

y que hemos envenenado los pozos...

He visto muchos judíos en los carros de los muertos.

¿Por qué ibais a envenenar los pozos de los que vosotros mismos bebéis?

Eres un buen hombre.

Duérmete.

No durará mucho.

Deberíais deshaceros de él.

-¿Tiene la pestilencia? -No, pero está muy débil.

¿Qué vais a hacer con él cuando muera?

No lo sé, quién sabe.

Quizá muera yo antes por la epidemia. O tú.

Ya, pero...

No voy a dejarlo morir en la calle como a un perro.

Salvó a mis hijos.

Yo también tengo hijos, Hasdai. Y estoy corriendo muchos riesgos.

¿Y si los soldados del Rey me descubren?

Págale. Y que salga por la puerta del establo. Es menos arriesgado.

De no ser por él, estaríamos todos muertos.

¿Por qué lo haría? Es un cristiano.

Es una buena persona.

Sígame.

[puerta]

El oficial de la guardia es un hombre codicioso.

Cuando el cristiano muera, lo sobornaré.

Costará mucho dinero, pero nos guardará el secreto

y no habrá represalias.

Aún está vivo.

Hasdai tiene fe en Dios.

Ha escrito el corresponsal en Sicilia.

Ofrece esclavos y especias.

-El precio no... -Lo siento, no me veo capaz

de hablar de negocios ahora.

Déjame solo, por favor.

He ido a tu iglesia y le he rezado a tu Virgen.

Dice que no hagas caso del médico. Vas a vivir.

Ella te salvó de la pestilencia porque quiere que vivas.

¿Qué haces ahí?

Has entrado en una iglesia cristiana.

-Los judíos no podemos. -Es mentira.

-Pero a él le haría ilusión. -Yo iría.

Incluso rezaría a su Virgen si sirviera para ayudarle.

[Hasdai] Tened abiertas las puertas del dormitorio.

Y estad atentos a cualquier cosa que pueda ocurrir.

¡En nombre del Consejo de Ciento

se hace saber que en la pasada semana

los muertos por pestilencia en Barcelona

solo ascendieron a treinta y dos!

¡Nueve personas han sido curadas

y sus casas han sido declaradas libres de pestilencia!

¡Amo!

¡La pestilencia ha terminado! Acaban de leer el registro.

Solo treinta y dos.

¡Alabado sea Dios!

¡Alhamdu Li-l-lah!

[Arnau] Agua...

¡Niños,

besad las manos de este hombre!

¡Dios le ha salvado de la muerte

y nos da la oportunidad de mostrar nuestra gratitud!

¿Sabéis qué preguntó apenas abrió los ojos?

¡Quería saber si estabais bien!

Arnau Estanyol,

soy un hombre rico. Pero todos mis bienes nada valen comparados con mis hijos,

la luz de mi vida.

El agradecimiento de Hasdai no tiene límites.

Todo lo mío es tuyo.

Perdonad.

Retiraos. Necesita descansar.

Sahat.

Escribe al corresponsal de Sicilia y compra todos los esclavos que tenga.

¿Todos?

Eran más de quinientos, amo.

Como si son mil. Los quiero todos.

Es mucho dinero, amo.

Las telas y las especias se venden a mejor precio.

Esclavos, Sahat.

Con toda la gente que ha muerto, Barcelona necesita trabajadores.

[risas]

Me duele que te vayas de mi casa de esta manera.

Estoy en deuda contigo.

Me habéis acogido.

Me habéis salvado la vida y mantenido durante meses.

Habéis debido de pagar mucho para que no os acusaran.

¿Quién está en deuda con quién?

Ni todo el oro del mundo podría compensar lo que tú me has dado.

Estáis demasiado débil para trabajar de bastaix.

Quedaos y dejad que os ayudemos.

Ya me habéis ayudado, Sahat. Y os lo agradeceré mientras viva.

Mis hijos son felices contigo. Jucef te ve como un héroe.

Pídeme lo que quieras.

Puedo conseguirte incluso un título.

La mitad de los nobles de Barcelona me deben dinero.

Se han arruinado con sus guerras,

viven de los préstamos de los cambistas judíos.

Me habéis dado más de lo que merezco.

Y no quiero saber nada de títulos ni de nobles.

Cada vez que un noble se ha cruzado en mi vida ha sido para arruinármela.

Y decidle a vuestro hijo que no soy ningún héroe.

La única razón por la que me fui a la guerra fue para escapar.

¿Escapar de quién?

De un traidor,

un adúltero,

un hombre indigno.

Decidme su nombre y lo haré mi enemigo.

Ese hombre soy yo.

Me fui a la guerra para escapar de mis propios pecados.

Y a mi vuelta, solo hallé muerte y destrucción.

Mi mujer, mis amigos...

Todos muertos.

Dios los llevó consigo

y me dejó vivo, para saber lo que es estar solo en esta tierra.

Solo me queda un hermano y hace años que no lo veo.

No estás solo.

Aquí tienes dos amigos que te serán fieles hasta la muerte.

Por favor, déjame...

No soy digno de vuestros honores

ni de esta casa, Hasdai.

Arnau,

por favor, acepta estos regalos de despedida.

Soy un cristiano pobre,

no tengo una joya que esté a la altura de tu belleza.

Pero te daré algo que te será útil en la vida, un consejo:

nunca te entregues a un hombre que no sea digno de ti.

Debes cuidarte. Es lo que tu Virgen querría.

Has sobrevivido a una guerra,

a una epidemia. Tu Virgen te está enviando un mensaje.

Todavía te quedan muchas guerras que luchar.

Quizá haya algo que podáis hacer por mí.

Nada me honraría más.

¿Qué se necesita para ser cambista?

Nada que yo no pueda conseguir. Una casa, un aval, algo de dinero...

Y un hombre que conozca el negocio.

No puedo aceptarlo.

Os debo la vida.

Por favor.

Soy hijo de un payés.

Mi padre dio su vida por mi libertad.

No quiero esclavos.

Si quieres venir conmigo, será como hombre libre.

Sahat es el mejor regalo que puedo hacerte.

[Hasdai] Todo el mundo conoce a Sahat.

Él te dará prestigio, y yo el dinero para empezar el negocio.

Pero nadie debe saber que un judío te está ayudando.

Y nadie debe saber que Sahat fue un regalo mío.

Diremos que decidió convertirse al cristianismo,

y como un judío no puede tener esclavos cristianos,

me vi obligado a darle la libertad.

[padre Albert] bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,

y enseñándoles a cumplir lo que yo os he mandado.

¿Renuncias al demonio?

Sí, renuncio.

¿Renuncias a todas sus obras?

Sí, renuncio.

Yo te conozco. Eres pariente de Agustí.

¿Agustí?

El hermano pequeño de tu esposa.

No importa. Ahora están todos muertos. Ella tenía razón.

¿En qué tenía razón María?

Decía que tú no te ibas a morir.

Que volverías y tendríais hijos.

Bueno... En eso no tuvo razón.

¡Mar!

Yo te bautizo como Guillem.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Este tapete certifica que vuestra casa está asegurada

ante el magistrado municipal con mil marcos de plata.

Croat de oro, catalán. Florín de oro, aragonés.

Besante y mazmudina, musulmanas.

Torneses, de Francia...

En la primera línea las fichas valen uno cada ficha inferior,

y cinco la superior.

Segunda línea, diez veces más:

diez cada ficha inferior, cincuenta la superior.

¿Está claro?

Donaha sabe cocinar,

es casta y es discreta. Podemos comprarla por un buen precio.

Dije que no quería esclavos.

Alguien tiene que limpiar y hacer la comida, amo.

Podéis tomar una esclava o podéis tomar una esposa.

Tendrá su libertad cuando la desee.

De acuerdo. Pero no me llames "amo".

Coge.

¿Comprar dinero?

No lo entiendo.

Es muy sencillo.

Hoy el rey ha fijado

que un florín de oro vale trece croats de plata.

Pero en Venecia o en Alejandría,

lo que diga Pedro de Aragón les trae sin cuidado.

Allí saben que el oro que hay en un florín

no vale trece veces la plata que hay en un croat.

Eso lo sabe hasta un niño.

Si compramos croats de plata en Barcelona y los vendemos en Venecia,

con el oro que saquemos podremos comprar montañas de croats de plata.

Luego los vendemos en Venecia... y vuelta a empezar.

Y si es tan fácil, ¿por qué no lo hace todo el mundo?

Porque no todo el mundo tiene un tapete de seda roja en la mesa

ni dinero para acumular plata.

Ni corresponsales en veinte ciudades.

Hay que hacerlo rápido, antes de que cambie el precio.

Mañana el rey podría decidir que un florín no vale nada.

Entonces si lo hubiera gastado todo en florines, me arruinaría.

Eso no va a pasar.

¿Y si pasa?

Yo lo impediré, amo.

¿Pero si pasa?

Si un cambista no es capaz de hacer frente a las cartas de pago, ¿entonces qué?

El magistrado le concede

seis meses para saldar las deudas.

¿Y si no paga?

Lo encarcelan.

¿Cuánto tiempo?

Hasta que salde la deuda.

Pero ¿cómo va a saldar la deuda si está encarcelado?

El magistrado pone en venta sus bienes.

¿Sus bienes?

¡Esta casa no vale ni la décima parte de las cartas de pago que he firmado!

Si los bienes no alcanzan...

el magistrado os declararía abatut.

¿Abatut...?

¡Abatut! ¡Abatut!

¡Esteban Castelló!

Por orden del veguer,

se te condena a morir decapitado.

¡Cambistas de Barcelona,

observad! ¡Cúmplase la Ley!

[latigazos]

[grito]

[truenos]

[respiración agitada]

Concededme la paz de espíritu, madre.

Haced que se vayan esos fantasmas,

y yo os juro que seré casto.

Nunca más volveré a tocar a una mujer.

[puerta]

¿Eres tú, niña?

Necesitamos más avales. Cien sueldos es mucho dinero.

[bastraix] A algún sitio tendré que ir con mi esposa y mis hijos.

[Sahat] Buscad una casa más modesta.

Arnau, tú conocías a mi familia.

Sabes que perdí a mis padres y hermanos. No tengo dinero.

Es un bastaix honrado y trabajador. Lo devolverá todo.

Además cuando se case, la Cofradía le pagará el doble.

Es mucho dinero. Necesitas avales.

[puerta]

Yo también te quería pedir algo...

El señor Estanyol ya contribuye generosamente a las obras de Santa María.

Lo sé, gracias a Arnau las obras en Santa María pueden continuar,

pero lo que quiero pedir no es para la iglesia.

¿La conoces?

Hija de los Fortuny. Bastaixos como tú.

Murieron todos de pestilencia. Y ahora está sola en este mundo.

Desde hace unos meses la tengo bajo mi custodia. Pero... no es propio.

-Voy a enviarla a un convento... -¡No voy a ir!

[padre Albert] ¡Silencio, muchacha!

Entrará de criada, y quizás con el tiempo será novicia.

No.

Como ves, no tiene mucha vocación.

Así que había pensado que tal vez podríamos casarla más adelante si...

¡No quiero casarme ni ser novicia!

-¿Pero te podrás callar? -¡Quiero vivir en Barcelona!

Esta es una casa triste y silenciosa.

La risa de un niño nos haría mucha compañía. Podría prohijarla.

Le pagaría un salario, comería bien y tendría una educación.

No creo que sus padres hubieran soñado mejor padrino que Arnau Estanyol.

No sería propio, mi amo.

¿Y por qué no sería propio?

-Porque no estáis casado. -Yo doy fe de la honestidad de esta casa.

Supongo que la palabra de un sacerdote tendrá algún valor.

No cuando se trata de dinero.

Y un cambista vive de su reputación. Yo solo quiero protegeros, amo.

La dotaré, para que pueda casarse.

Gracias, Arnau.

Vámonos, Mar.

Tú me has enseñado el negocio, Sahat. Por eso confío en tu criterio.

Pero hay una cosa que no me has explicado. ¿Para qué sirve el dinero?

¿Para qué sirve, si no es para decidir libremente?

Solo intento protegeros, amo.

No me llames amo cuando estamos a solas. No eres mi esclavo.

Y hay otra cosa que no me explico.

¿Cómo hemos ganado tanto dinero en tan poco tiempo?

Prestándolo no se llena la caja.

A partir de ahora, los esclavos que compremos no los traigas a Barcelona.

Véndelos en el mercado de Mallorca.

En Mallorca hay guerra.

Es peligroso fondear. Y pagan menos que aquí.

Tengo mis razones.

Y no queremos dinero.

Mejor una carta de pago.

Gracias por no hacer preguntas.

[llaman a la puerta]

Quiero hablar con tu amo.

Tenéis prohibido salir de la judería.

¿Y vos os quitáis la rodela

y os arriesgáis a ir de madrugada a mi casa,

en secreto?

¿Qué hacíais allí?

¿Crees que quiero algún mal para el hombre que salvó a mis hijos?

¿De dónde sale todo ese dinero, Hasdai?

Estáis comprando esclavos. ¿Es eso?

Si tú no comercias con esclavos, otros lo harán por ti, Arnau.

Renunciar a tu beneficio no les dará la libertad.

Sé que debo mi fortuna a vuestra generosidad.

Y sé que conocéis este negocio mejor que yo.

Pero en esto soy inflexible, Hasdai. No más esclavos, por favor.

¿Por qué los cristianos le dais tanta importancia a la pureza?

No es la pureza. Es la libertad.

Una vez tuve que humillarme ante otro hombre.

Y la vergüenza de haberme arrodillado me perseguirá toda mi vida.

No quiero que nadie se arrodille ante mí.

¿Ni siquiera tus enemigos?

Con el dinero que dan los esclavos te convertirás en un hombre poderoso.

Por eso querías ser cambista, ¿verdad?

Para vengarte de esos nobles que te arruinaron la vida.

Los culpables pagarán sus crímenes.

Pero no a costa de la libertad de un inocente.

No más esclavos. Por favor.

[martillos]

Padre.

Venid a casa mañana por la mañana y traed a la hija de los Fortuny.

Esa niña necesita un padrino, no un convento.

Y que venga también ese bastaix.

Le prestaré lo que necesite.

Que Dios te bendiga, Arnau.

Siempre apareces de repente.

Eres como un ratoncillo.

Levántate.

Quiero verte en pie.

Y con la cabeza alta.

uno con la nariz muy grande, otro que no tenía ojo...

[gatos]

[Mar imita el sonido de un pájaro]

El desayuno estará enseguida.

¿Sabes cuál es el mejor sitio para esconder algo?

A la vista de todos.

Si no hubieras escondido la mano, ni siquiera me habría fijado.

No debes jugar con esto.

Es muy importante para Arnau.

Perteneció a la que fue su esposa.

María.

Fue un tiempo muy triste.

La peste arrasó la ciudad

y se llevó a muchas personas buenas.

Por suerte Arnau escapó a la enfermedad.

La virgen quiere a Arnau y nunca dejará que le pase nada malo.

Yo tampoco dejaré que le pase nada malo.

Por eso no debes jugar con las cosas importantes para él.

Este anillo le trae muchos recuerdos.

[Arnau] Que juegue. No pasa nada.

No lo perderás, ¿verdad?

Tampoco hace falta que te escondas para dar las sobras a tus amigos.

¿Oléis eso? ¡Es cabrito asado!

¿Dónde está Adrià?

[puerta]

¡Mar!

¿Estás bien?

¿Qué ocurre?

¿Te han hecho algo?

Tu anillo. Se lo han llevado.

Bueno...

No pasa nada.

No pasa nada, está bien.

Pasa.

Sahat, ponle vino, que se le vaya el susto.

Siéntate.

Cuéntame qué ha pasado.

Ha sido culpa mía, amo. No eché el pasador a la puerta.

Donaha siempre me insiste, pero hoy se me olvidó.

Bueno,

lo importante es que estamos todos bien.

Lo que había en la caja no era gran cosa.

Pero tu anillo...

Solo me traía recuerdos tristes.

No te preocupes.

Un croat de plata.

Si te parece poco, véndeselo a otro, bribón.

A mí no me sacarás más.

Ese es el anillo de mi padrino. Dámelo.

Disculpad.

¿Qué te ha pasado?

Estás sangrando.

Dile que lo has encontrado tú.

Y gracias por lo de anoche.

¿Qué has hecho? ¿Te has peleado?

Tropecé con la escalera.

¡Mar, ya he vuelto!

¿Está listo el almuerzo?

Sí, estoy con la carne. ¿Traes el pan?

Recién horneado.

Voy a avisar al señor.

¡Ya voy yo!

[consejero] Debes asistir a esa fiesta, Arnau.

Alguien tiene que hacer entrar en razón al rey.

Apenas quedan reservas de grano. Si viene una mala cosecha...

El rey ya sabe todo eso. Y no le importa.

Solo quiere más dinero.

A ti te escuchará. ¡Te ha invitado a palacio!

El Rey me ha invitado porque, como soy el hijo de un payés,

piensa que puede manejarme.

A los nobles no les interesan nuestros problemas.

Solo quieren más dinero para sus guerras.

Entonces ¿no contamos contigo?

[consejero] El Consejo de Ciento te estaría muy agradecido...

¡Niña! ¿Qué haces ahí?

No se te ocurra espiar por esa puerta.

Claro que no.

¿Qué hacéis aquí las dos?

¿Quién prepara la comida hoy?

¿Qué? ¿No vas a preguntar?

Vamos a dar un paseo. La comida puede esperar.

Sé que una fiesta en palacio es muy apetecible para una joven de tu edad.

Y ya estás en edad de casar,

será bueno ir buscando pretendientes.

Yo no quiero casarme. Solo quiero ver el palacio por dentro.

Lo sé y lo entiendo, pero...

No me gusta la idea de tener que mezclarme con esos nobles.

Pero ¿por qué?

Mira esta playa.

¿Acaso el rey o los nobles han gastado un sueldo

en construir un puerto en condiciones? No.

Ellos solo gastan en guerras.

Con el dinero de los comerciantes.

Cuando los barcos fondean aquí, quedan a merced de las olas.

Si se levanta temporal, tienen que levar anclas

y refugiarse en Salou o en Tarragona.

¿Sabes el tiempo y el dinero que se pierde?

Para colmo, solo pueden entrar por un canal estrechísimo,

de uno en uno.

Toda la dársena está rodeada por bancos de arena.

Un piloto inexperto y una mañana de mal viento

es todo lo que hace falta para encallar.

Y el barco, varado hasta que el mar se lo traga. Un desastre.

Por eso el año pasado compré una galera.

Para remolcar al menos los barcos más ligeros.

No es muy buen negocio, pero es bueno para la ciudad.

Y lo que es bueno para la ciudad, es bueno para mí.

No le pidas al rey ni a los nobles que entiendan eso.

Sanguijuelas, eso es lo que son.

Ven.

Amigos, ¿qué frutas traéis?

[comerciante] Déjanos ayudarte, Arnau.

Puedo caminar. He crecido metiendo los pies en el agua de esta playa.

Está bien.

-Gracias, Arnau. -Muchas gracias.

Iremos a esa fiesta. Y lucirás un traje digno de una princesa.

Pero recuerda: no somos como ellos.

Nosotros hemos sido bastaixos. Nosotros nos mojamos los pies.

[tormenta]

[Arnau] ¡Mírate!

¡Estás resplandeciente!

¡Amo!

Ha embarrancado un bajel en el banco de arena.

Viene cargado de especias de Egipto. El patrón ha pedido remolque.

Debes ir. La fiesta no importa.

[Sahat] Dicen que mañana habrá temporal.

No podemos remolcar una nave en plena noche. Y menos con este viento.

Reúne a la tripulación y remolcaremos el bajel con la primera luz del alba.

[Arnau] ¿Vamos?

¡Estanyol! Sois vos.

Soy Bernat de Cabrera,

ministro y consejero de su alteza el rey Pedro.

En su nombre os doy la bienvenida a palacio

y os expreso nuestro más sincero agradecimiento.

Permitidme que os presente a doña Elionor, la pupila del rey.

Mi ahijada, Mar.

Felip de Ponts, caballero del rey y vuestro servidor.

¿Es cierto que luchasteis con las tropas reales en el Rosellón?

Más de cuatro años, señora.

Un verdadero patriota.

Imagino que estaréis orgulloso de la victoria del rey Pedro en Cerdeña.

¿Cómo no estarlo?

Una gesta heroica que será cantada durante siglos.

¿No lo creéis así, Estanyol?

Es posible.

Lo que es seguro es que tardaremos siglos en pagarla.

Esta no es conversación para una doncella.

Permitidme que os muestre el palacio.

Un caballero de su alteza debería medir mejor sus palabras.

No soy un caballero. Soy un simple cambista.

Puedo decir que las guerras del rey Pedro

han sido caras porque en parte las he pagado yo.

Y han llenado el Mediterráneo de puertos hostiles a nuestro comercio.

¡Pero vencemos!

[rey] A Dios gracias.

Pero si alguien más quisiese atacarnos ahora,

¿con qué dinero podríamos pagar una nueva guerra?

¡Alteza! Disculpad mi lengua impetuosa. Solo pretendía...

Solo pretendíais decir la verdad.

Un empeño estéril en estos días

y en especial en estos lares.

La verdad se paga mal. Mucho peor que el elogio.

Pero yo os la agradezco, Estanyol.

Como agradezco vuestro apoyo, a pesar de todo.

Pero no aburramos a nuestros invitados hablando de política y de finanzas.

Esto es una fiesta. Con Dios, Estanyol.

Señor, la joven os espera.

¿Mar?

¡Margarida!

La guerra ha terminado.

Es hora de que los enemigos firmemos la paz.

Sois muy amable caballero, pero debo irme...

¡Pero, pero! No recuerdo esa palabra.

Me pasa lo mismo con la palabra "no".

En boca de una doncella, olvido su significado.

Debo irme. Dejadme, por favor.

Es muy pronto todavía.

¿Qué ha pasado? ¿Por qué estás tan furioso?

¡Tenía razón! ¡Este no es nuestro lugar ni lo será nunca!

¡Amo!

Grau Puig. Investígalo.

Quiero saberlo todo de él. Sus negocios, los de sus hijos.

Amigos, enemigos. Todo.

No hace falta que sea ahora.

Puedes continuar con tus plegarias.

No, no amo yo...

Conmigo no tienes que disimular.

¡No quiero remolque!

¡Quiero descargar la mercancía!

¡Imposible!

Lo remolcaremos hasta que pueda navegar, luego tendrá que recalar en Salou.

¡Si no entrego la carga hoy mismo, perderé dinero!

¡Perderéis más dinero si ese temporal os hunde el barco!

¡Señor! ¡No podemos esperar más!

¡La tormenta estará aquí antes de mediodía!

¡Tenéis que decidir!

¡Tardaremos una hora solo en llegar al barco y otras dos para el remolque!

¿Quién es el dueño del barco?

-¡Hablaré con él! -¡No!

¡De acuerdo! ¡Remolcadlo, lo llevaré a Salou!

[truenos]

¡Esperad! ¡Deteneos!

¿Qué pasa ahora?

¡Guillem! ¿Qué pasa?

Anoche me pedisteis que investigase a Grau Puig.

El barco encallado es suyo.

Ha invertido en ese cargamento todo lo que le quedaba.

Está completamente endeudado.

Y sus hijos también.

Así que "la guerra ha terminado"...

¡No hay remolque!

¡Que nuestra galera ponga rumbo a Salou! ¡Inmediatamente!

Pero ¿qué es esto? ¿Qué pasa?

El temporal llegará antes de lo previsto.

Pondría en peligro nuestra embarcación.

¿Qué? ¿Y mi carga?

¡Nos vamos a Salou, ya lo habéis oído!

¡Todos a bordo!

[llanto]

Compra sus deudas. Cueste lo que cueste. Pide prestado si es necesario.

Pero quiero tener a Grau Puig en mis manos.

No abras.

¿Quién vive?

[Sahat] ¡El propietario de este edificio!

[Sahat] ¡Abrid, en nombre del veguer!

¿Qué vienes a buscar, muerto de hambre?

Por orden del veguer, este edificio y todos los bienes que en él se hallen

son ahora propiedad de Arnau Estanyol.

No esperes que nos arrodillemos ante ti.

Nosotros tenemos dignidad.

El señor Estanyol renuncia a vuestra masía de Navarcles,

donde podréis vivir a partir de ahora.

El resto de vuestras posesiones se quedarán en esta casa.

Esos zapatos. Son míos. Dámelos.

¡No te atreverás, perro!

Hace años te salvé la vida en una batalla.

Todavía hoy me pregunto por qué hice semejante estupidez.

No tientes a tu suerte.

Saldréis de esta casa descalzos... O muertos.

Ese vestido también es mío.

No serás capaz.

No te costó tanto quitártelo cuando tenías algo que ganar.

Os quiero fuera de esta casa hoy.

Recoge sus zapatos y quémalos en el patio.

Que se quiten sus vestidos y los den a los esclavos.

Si los Puig quieren ropa,

tendrán que coger la que los esclavos desechen.

Vende sus muebles, sus caballos y sus joyas.

Libera a sus esclavos.

Y cierra esta casa para siempre.

Padre,

vamos.

No nos vamos a rendir, padre.

¡No nos vamos a rendir!

[Vidal Monader] En mi vida había visto una chica así.

Soy un hombre de fortuna.

Junto a mí podríais disfrutar de las mismas comodidades

de las que disfrutáis junto a vuestro padre...

Si él consiente,

si me permite seguir acudiendo a visitaros,

estoy seguro de que mis sentimientos...

Este le gusta.

[Vidal susurra]

Vidal Monader...

Muchas gracias por vuestra visita.

Gracias a vos por vuestra confianza, señor Estanyol.

Siempre seréis bienvenido en mi casa,

y si Dios quiere y Mar consiente, también en mi familia.

Hasta pronto.

Muchas gracias, caballero.

Mi amo estaba desesperado. Pensaba que nadie se casaría jamás con ella.

¿Por qué? Es una joven hermosa.

Hermosa, y con una buena dote.

Con una dote espléndida.

Pero su promesa...

Es una bendición que a vos no os importe.

Mi amo os escribirá en breve para concertar la petición de mano.

Id con Dios.

Un momento.

¿Qué promesa es ésa?

¿No os lo ha dicho ella?

Prometió morir virgen.

Lo juró solemnemente en el monasterio de Pedralbes,

ante su mismísima fundadora Elisenda de Montcada,

a cambio del perdón para su hermano.

Lo habían condenado por...

Pero en fin, esa es una larga historia.

[puerta]

A ese no le volverás a ver por aquí.

Gracias.

¿Cuánto tiempo voy a tener que inventarme esas historias?

Debería irme a un convento.

Arnau jamás lo permitiría. Te quiere a su lado.

Pero entonces, ¿por qué no...?

Es como si no me viera.

Es imposible, Mar.

Arnau es tu padrino. Olvídalo.

¿Y qué puedo hacer?

No hay nada que puedas hacer. Ya te lo dije:

no hay plegaria, brujería ni artimaña que pueda conseguirte el amor de Arnau.

Para él no eres una mujer.

Eres su niña.

Nuestra niña.

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