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[Joanet] Esta debe ser la catedral
que están construyendo.
[padre Albert] Aquí la tenéis, ¡Nuestra Señora de la Mar!
[Joana] Hoy has venido antes...
Vengo con un amigo.
[Arnau] Quiero ser un bastaix.
[Bernat] Cuando vengan por el camino
llevando las piedras, ofréceles agua fresca.
¡Vía fora!
¡Es la guerra!
[Arnau] ¿Están atacando Barcelona?
[Joanet] ¡Somos nosotros los que vamos a atacar!
¡El señor se ha ido! ¡Se rinden!
¡Victoria!
Tu hermana ha muerto.
[Grau Puig] Brindemos por la unión
de nuestras familias y los mutuos beneficios que conlleva.
[Bernat] ¿Piensas vendernos a todos?
Arnau y tú vendréis a palacio y trabajaréis en las cuadras.
[Isabel] No los quiero en mi casa.
Le prometí a Guiamona que cuidaría de ellos.
Joanet no aparece por ninguna parte.
Ha muerto.
[Arnau] Puedo pedirle a la Virgen
que sea también tu madre.
He hablado con el diácono.
Dice que podría conseguir que admitieran a Joan en la escuela de la catedral.
¡Genís!
¿Acaso quiere matar a todos los herederos de Grau Puig?
La baronesa ha enviado mensajes a todas las cuadras
para que nadie te contrate.
¡Bastardo! Tú preparaste la montura para que se rompiera, ¿verdad?
No va a encontrar trabajo en ninguna parte...
[Arnau] Vengo a pedir perdón.
[mujer grita]
[gritos]
No. Vuelve a casa. No quiero que me acompañes.
- Pero... - No es seguro.
- Pero, padre... - ¡Vuelve te he dicho!
¡Aparta!
- ¡Eh, tú! - No, padre.
Lo conozco. Es uno de los bastaixos.
Siempre está de mal humor...
¡Obedece! ¡Vuelve con Joanet! ¡Vamos!
No queda nada. Vuelve mañana.
¿Cuarenta y dos sueldos? ¡Es un robo!
¿Lo tomas o lo dejas?
- ¡Es mi turno! - ¡No, es el mío!
[mercader] ¡No hay más trigo! ¡Fuera todos!
[gritos]
[quejas]
[mercader] ¡Marchaos o llamaré a los alguaciles!
Perdonad,
¿os queda algo?
Solo quiero un cuartillo...
Márchate. No es para ti.
Por favor, tengo dinero.
Solo quiero un cuartillo para alimentar a mis hijos.
Lo tengo apalabrado.
¿Para quién?
[Isabel] Para mí.
Ese trigo es para muestra familia.
Nos estamos muriendo de hambre.
Ahí hay grano de sobra.
¡Eh, eh!
[multitud] ¡Tenemos hambre!
[mercader] ¡Fuera!
El padre Albert me ha dado unas tortas.
No. Comed vosotros. Yo no tengo hambre.
Mojadlas en vino.
Esto es todo lo que nos queda.
Guárdalo tú, por lo que pueda pasar.
¿Qué va a pasar?
No os preocupéis, padre. Saldremos adelante. Ya lo veréis.
Dios nos ayudará...
Esto no es cosa de Dios, sino de los hombres.
Hombres sin escrúpulos que abusan de su poder.
Nobles a los que poco importa el hambre que la gente pueda tener.
Guárdalo, Arnau. Hazme caso.
[turba] ¡Comida! ¡Tenemos hambre!
[turba] ¡Queremos comida!
[turba] ¡Sabemos lo que guardáis en el almacén!
[turba] ¡No queremos privilegios para los ricos!
[turba] ¡Tenemos hambre!
¡Marchaos o tendremos que dispersaros a golpes!
¡Largo de aquí!
[Bernat grita]
[gritos]
[grito]
[gritos]
¡Asaltemos el palacio del veguer!
¡No somos esclavos!
¡Somos ciudadanos!
¡Somos libres! ¡Vamos!
[gritos]
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Somos libres! ¡Libres!
¡Somos libres! ¡Somos libres!
¡Somos libres!
[veguer] ¡Alto! Apresadlos.
[veguer] Daremos un escarmiento.
Están saqueando la ciudad.
Se han vuelto todos locos...
¿Qué te pasa? ¿Y padre?
Está con ellos.
Padre no es ningún ladrón. ¿Por qué iba a hacer algo así?
[Mariona] Porque tiene dos hijos que alimentar.
Los soldados del rey han sofocado la revuelta.
[Pere] Vuestro padre ha sido detenido.
¿Dónde le han llevado?
Al palacio del veguer.
¡Padre no ha hecho nada!
[Mariona] ¡Arnau...!
[veguer] Barcelona no consentirá más revueltas.
Estos son los cabecillas de los disturbios.
Como veguer de la ciudad, por la autoridad que me ha sido concedida,
los condeno a morir en la horca.
¡Que se cumpla la sentencia!
[grito de agonía]
[grito de agonía]
[suspiros]
¡No! ¡Padre!
¡No!
Vamos, hijo.
Dejadme, padre. Por favor.
¿Puedo bajarlo?
No, muchacho. El veguer ha ordenado que permanezcan colgando toda la noche,
hasta llevarlos mañana al pudridero.
Vamos, Arnau...
[Isabel] Mirad bien a esos delincuentes...
¿Qué podía esperarse de un siervo asesino y fugitivo?
No te busques la ruina.
Lo único que puedes hacer por tu padre es seguir vivo, Arnau.
[padre Albert] Por Dios os pido un poco de respeto.
Algún día la veré muerta.
Los veré muertos a todos.
Y juro por Dios que no permitiré que nadie se burle de mi padre.
No dejaré que se pudra colgado de esa soga.
No te muevas de aquí.
¿A dónde vas?
Haz lo que te digo.
[murmullos]
[crujido de la soga]
¡Alto en el nombre del rey!
¡Alto!
¡Alto en el nombre del rey!
¡Alto!
¡Ladrón!
¡Arnau!
¡Arnau!
¿Estás bien?
Me golpeó a traición. No pude verle la cara.
Pero ha sido él. Llevaba esta bolsa.
Esa bolsa no es la de la cofradía. La nuestra es más grande.
¿Y el rostro? ¿Para qué iba a embadurnárselo de barro?
Prendedle. Nos lo llevamos a prisión.
No, de ninguna manera.
Ha robado la caja, padre.
Eso lo tendrá que decidir un tribunal.
Y así será, pero esperará la sentencia en la cárcel.
Si tiene que ir a alguna cárcel, será a la del obispo.
El crimen se ha cometido en lugar santo
y por lo tanto es jurisdicción de la iglesia, no del veguer.
Era el dinero de los bastaixos,
con el que entierran a sus muertos,
y asisten a las viudas y a los huérfanos de la cofradía...
¿Por qué lo has hecho?
Si lo querías para enterrar a tu padre,
te lo hubiésemos dado...
Yo no he sido. Os lo juro.
¿Y qué hacías aquí a esas horas
y con ese dinero encima?
¿Y por qué llevas barro en la cara?
Había un hombre.
Intenté detenerlo, pero no le vi la cara. Era muy fuerte...
¿Estás acusando a un bastaix?
¡No! ¡No le vi!
¿Y por qué hay preguntas que no puedes responder?
¿Nos lo contarías a solas?
Tranquilo, hijo. Reza.
¡Venid conmigo!
¿Dónde están los prohombres de la cofradía?
Cada uno de vosotros tiene una de las tres llaves
que pueden abrir la caja, ¿no es cierto?
Sí, padre.
¿Juráis que esta caja solo ha sido abierta por vosotros tres de consuno
y en presencia de diez cofrades,
como determinan las ordenanzas?
Juramos.
¿Y juráis que la última anotación hecha en el libro de caja
coincide con la cantidad que debería haber depositada?
Sí, juramos.
Y vos, oficial,
¿juráis que esa es la bolsa que llevaba Arnau
y que su contenido es el mismo que cuando la encontrasteis?
¡Estáis ofendiendo a un oficial del rey!
¿Lo juráis o no lo juráis?
Sí, lo juro.
¿Qué pretendéis?
Traed el libro y contad las monedas.
Si el muchacho es el ladrón,
el contenido de la bolsa deberá ser igual o superior a la última cantidad anotada.
Si es inferior, deberá dársele crédito.
Contemos.
[Míquel] Arnau...
En la bolsa hay trece dineros y dos sueldos.
¿Y cuánto había en la caja según la última anotación?
Sesenta y cuatro dineros y cinco sueldos.
Luego, no pudo ser el muchacho.
Podría tener un cómplice...
[Ramón] Arnau es inocente.
Aquí está el verdadero ladrón.
¡Soltadme! ¡Yo no he hecho nada!
Yo mismo encontré su puñal en la capilla.
Y mirad lo que hemos hallado en su casa.
¡Esa sí es la bolsa de la cofradía!
¡Alguien la habrá puesto en mi casa para inculparme!
¡Ladrón! ¡Mereces la muerte!
¡Basta! ¡Basta! ¡Esta es la casa de Dios!
El Mallorquín será un ladrón, pero tiene derecho a un juicio justo.
Llevádselo al obispo.
¡Cogedlo!
Has sido muy valiente, Arnau.
Vete a descansar.
Mañana, cuando amanezca, te espero en la cantera real.
Si eres lo bastante fuerte para acarrear piedras, serás uno de nosotros.
- ¿Yo, un bastaix? - Es demasiado joven, Ramón.
Eso no le impidió defender vuestros dineros.
Si te atreves a intentarlo y lo consigues,
el puesto es tuyo.
Allí estaré.
Gracias, madre.
Átala fuerte, para que el peso no te reviente los riñones.
¡Así no, muchacho! ¡Vamos a ver, coge de ahí!
El extremo...
y ahora, vueltas.
¡Eso es! ¡Ahí!
Claro, así, sí.
- ¡Listo! - ¡Muy bien!
Esto no será como repartir agua, Arnau.
Toma, tu capçana.
Es la más pequeña que hemos encontrado en la cofradía.
¡Que no se va a romper, hombre!
[risas]
Trae.
Pronto te saldrá el callo...
¿Qué callo?
Al principio sangrarás,
pero luego te saldrá un callo y ya no te dolerá.
Muy bien, Arnau.
Así es la cosa:
un bastaix, una piedra.
Pero nunca serías uno de los nuestros sin tu propio puñal.
El Mallorquín no se lo merecía.
No me obligues a reclamártelo.
Ramiro...
Fíjate cómo lo hace, ¿eh?
[gritos de esfuerzo]
[Ramiro] ¡Por la Virgen!
[todos] ¡Por la Virgen!
Vamos, Arnau.
¿Esta?
Si quieres agua, me la pides.
[grito de dolor]
¡Ánimo, Arnau!
- ¿Todo bien? - Sí, sí.
¡Pues en marcha!
[grito de esfuerzo]
¡Vamos valiente, que tú puedes!
[bastaix 1] ¡Vamos, Arnau!
[bastaix 2] ¡Vamos, valiente!
[bastaix 3] ¡Por la Virgen, muchacho!
[todos] ¡Por la Virgen!
[Ramón] ¡Por la Virgen, Arnau! ¡Por Santa María!
Por vos, padre...
Por vos...
[Cesc] ¡Vamos, Arnau! ¡Por la Virgen!
- ¡Venga! - ¡Por la Virgen!
[murmullos de fondo]
[murmullos]
Coged vuestras cosas y venid por aquí.
[risas]
Arnau,
te presento a nuestros nuevos inquilinos.
Gastó Segura, oficial curtidor.
Su esposa Eulàlia. Y sus tres hijos: Simó, Alesta y Aledis.
Él es Arnau, el bastaix del que os he hablado.
Encantado.
[risas]
¡Venga, niñas, a vuestro cuarto!
Pere, mi maestro vendrá mañana a visitarnos.
Quiero que le preparéis una buena cena.
[Pere] No os preocupéis,
mi mujer es una gran cocinera. Ya veréis.
¿Tú sabías algo de esto, hermano?
Dicen que con lo que pagamos no les da para nada, pobres.
Pere nos permite seguir viviendo aquí, por aprecio a padre.
Pero tendremos que dormir en la sala.
¡Échame una mano, hombre! Yo solo no puedo...
Tened. Solo me queda esta y es vieja, pero algo hará...
Gracias, señora Mariona. Estaremos bien. ¿Verdad, Arnau?
Y en cuanto al fuego, lo siento, pero no podemos gastar más leña.
Estaremos bien...
Os tendréis que levantar un poco antes y dejarlo todo como estaba...
No os preocupéis, dormimos poco...
Demos gracias a Dios.
Podían habernos echado y no lo han hecho.
Aunque tal vez deberíamos ir buscando otro sitio...
Hablaré con el Padre Albert...
¡Niñas! ¿Qué es ese alboroto?
No.
Si nos vamos, nadie pagará por dormir en el suelo...
Y necesitan el dinero...
En mi taller las cosas se hacen como Dios manda.
Todos mis curtidores saben que no tolero un fallo.
Por eso mi tenería es la más respetada de Barcelona.
Y Gastó es mi mejor adobador.
Hay zapateros que solo compran
las pieles que haya trabajado él.
Gracias por vuestros halagos, maestro.
Todos hemos pasado por malos momentos...
[Pere] Menuda hambruna...
[Pau] Cierto,
pero Gastó es persona seria y se repondrá.
Hasta entonces, yo respondo por él.
Dios os bendiga, maestro.
Bueno, bueno... Todo se arreglará...
[Pere] ¿Hay más vino?
[Eulàlia] ¡Claro señor!
[Pere] ¡Pues sírveme, mujer!
[Gastó] ¡Aledis! ¡Deja de jugar con la comida!
Todo te irá mejor cuando cases a una de estas.
Se avergüenza.
¿Lo has visto?
¿Por qué iba a avergonzarse?
No lo sé, pero lo hace.
No se atrevía a mirarme.
Es un bastaix, Aledis.
Trabaja en la playa y lleva piedras a la Virgen.
Si no te mira, es porque ni te ha visto.
No me mira porque le gusto.
¡Estás loca, es un hombre!
Para él, tú solo eres una niña.
Tú sí que eres una niña.
Además, no sabes de lo que hablas...
Mañana lo comprobarás.
¿Qué vas a hacer?
Ya lo verás.
Anoche no me mirabas así.
Puedes mirarme sin miedo.
¿No vas a decir nada?
[Alesta se ríe]
[Eulàlia] ¿Niñas?
[bastaix] ¡Por la Virgen, Arnau!
Joan, ¿le pasa algo a tu hermano?
[Joan] ¿Por?
Como siga así, reventará. No se puede trabajar a ese ritmo.
Arnau, ¿te pasa algo, muchacho?
Si tienes algún problema, dímelo.
Pero así no vas a aguantar mucho. Te vas a romper...
Estoy bien.
¿Va a salir, señora Mariona?
Qué remedio, hija,
es día de abstinencia. Tengo que ir por pescado.
¡Deje que vayamos nosotras!
Pero, Aledis, padre ha dicho mil veces que solas no podemos salir.
Que nos acompañe Simó.
Los curtidores hoy no trabajan.
Déjeme el cesto, señora Mariona.
¡Simó!
¿Qué hacemos aquí?
Esto es tarea de la vieja. ¡Para eso pagamos!
¡Y aún tenemos que ir a por fruta...!
Ya podría ir Aledis...
¿Y por qué no vas tú?
Tú eres la buena samaritana que se ha empeñado en hacernos venir...
Está bien, vuelvo enseguida.
No te alejes mucho.
Tendrás sed.
¡A casa! ¡A casa ahora mismo! ¡Cuando padre se entere...!
- ¿De qué tendría que enterarse? - Que andas detrás de ese esclavo.
¡No es un esclavo!
- ¡Los bastaixos son hombres libres! - ¡Calla!
¡Que sea la última vez que te acercas a mi hija! ¿Me oyes? ¡La última!
[Pere] No volverá a suceder, os lo aseguro...
¿Verdad, Arnau?
[golpe en la mesa]
Lo quiero fuera de la casa. Él y su hermano. Echadlos.
Dadle una oportunidad... Os lo suplico.
No tiene a donde ir.
Es una buena persona.
Sé lo que buscas en mi hija, y no lo tendrás.
Si te vuelves a acercar a ella, te vas a la calle... ¿Entendido?
[Gastó] ¿Entendido?
[grillos]
[agua]
Sé que estás despierto.
¿Vas a hacer caso a mi padre?
¿Qué?
Gracias por la naranja.
[risas]
[Eulàlia] ¿Aledis?
No es culpa tuya.
Es la malicia.
La malicia es una de las cuatro enfermedades naturales del hombre,
junto con la avaricia, la ignorancia y la incapacidad para hacer el bien.
Las mujeres son maliciosas por naturaleza. Por culpa del pecado original.
Y disfrutan tentando al hombre.
Y entonces, ¿qué hay que hacer? Si todas las mujeres son malas...
Hay que casarse con ellas...
Y controlar así su malicia... No te rías. Una mujer soltera es peligrosa.
"Soltera" viene de "suelta".
O sea, que tengo que atarla.
Tú bromeas. Pero la carne es débil. Hasta Jesucristo tuvo tentaciones.
Yo le pido matrimonio a Aledis si tú se lo pides a su hermana.
Estás loco. Yo voy para fraile.
¿Acaso no hay frailes que tienen barragana?
[risas]
Casi todos los bastaixos están casados.
Pero yo aún soy muy joven.
Dicen los padres de la Iglesia
que en la juventud y en la vejez se dan las pasiones más violentas.
¿De verdad crees que podría casarme con Aledis?
¡Claro que sí!
Pero deberías hablar primero con su padre...
Dadme fuerzas, madre...
¡Padre Albert!
Hoy cenaremos como el mismo rey Pedro.
¡Lomos de cerdo! ¡Miel, canela...!
El padre Albert, párroco de Santa María del Mar, ha venido a veros.
Quisiera hablarte sobre Aledis.
¿Aledis? ¿Qué ha hecho ahora? ¡Sube a buscarla! ¡Que la deslomo!
No, Gastó, no ha hecho nada.
Solo he venido a decirte que Arnau es persona de bien.
Lo conozco desde niño. Es buen cristiano, honrado y trabajador.
¿Y qué?
Ah, no os preocupéis, pueden quedarse en la casa, siempre y cuando...
[Arnau] Con todo respeto,
quiero pediros la mano de vuestra hija Aledis.
[risas]
¡Eso tiene gracia, hombre!
¿Y dónde vais a vivir?
¿Vas a ponerla a dormir en el suelo junto a tu hermano?
¿Cuántas piedras tienes que bajar de Montjuïc para comprar
una pieza como esta?
Ser buen cristiano no alcanza para alimentar una familia.
Tendré mi propia casa.
Cualquier cambista le prestará el dinero si la cofradía lo avala.
[Gastó] ¡Basta!
Aledis no es para ti.
Te dije que no te acercaras a ella.
Además, ya está comprometida. Así que no hay más que hablar.
[llaman a la puerta]
¡Maestro! ¡Pasad, pasad!
Aledis, sírvele vino al maestro.
¡Muévete, muchacha!
Pere.
Hoy quiero festejar el compromiso de mi hija Aledis con mi maestro.
Y no quiero a estos dos en mi mesa. ¡Que se busquen un jergón por ahí!
¿Cómo te atreves? ¿Desprecias mi dinero?
No desprecio vuestro dinero. Os desprecio a vos...
[padre Albert] ¡Arnau!
¡Tú, ven aquí!
Déjala. Ya la enseñaré yo a obedecer.
[música festiva]
Olvídala. Encontrarás una buena mujer.
No como ella.
Olvídala.
[cónsul] ¡Su alteza real Don Pedro,
rey de Aragón y de Valencia
y conde de Barcelona!
[algualcil] ¡Viva el rey!
[todos] ¡Viva!
¡Enhorabuena! Estáis haciendo un trabajo maravilloso.
Este templo será el orgullo de la ciudad.
Y vuestro rey os lo agradece y os anima a no desfallecer.
Gracias, muchachos.
Mira, Margarida. Ya se cree que es uno de nosotros.
Él nunca será uno de los nuestros.
Deberías aprender a perdonar. El buen cristiano...
Joan, nunca. Nunca perdonaré lo que esa familia le hizo a mi padre.
Es fiesta, Joan.
¡Vamos a divertirnos!
¿Qué os diré?
Voy a contaros cómo el emperador de Bizancio asesinó
a nuestro almirante Roger de Flor y a los capitanes almogávares.
[todos] ¡Traidor!
Y para eso, necesito un voluntario.
¡Un joven, un joven noble que interprete a Roger de Flor!
[risas y aplausos]
Y en mitad de aquel banquete, el vino tornóse en sangre,
Bizancio blandió su acero...
Roger de Flor cayó herido,
traicionado como Abel por quien su hermano se dijo
y juró morir por él.
[abucheos]
Mil trescientos almogávares Miquel quiso matar.
Mil trescientas y una afrentas
contra el honor catalán.
¡Venganza! ¡Asesino!
¡Otro voluntario! ¡Un joven que interprete
al capitán de los almogávares vengadores!
¡Vamos, Arnau!
¡Ah!
¡Más voluntarios
para hacer a los vencidos de la Tracia y de Calcidia,
de Macedonia y Tesalia!
¿Qué os diré?
[trovador] Y humilladas sus ciudades
y arrasados sus campos.
Los gloriosos catalanes a sus mujeres tomaron.
¡Mujeres de Barcelona!
¡Necesito voluntarias!
¿Ninguna? ¡Almogávares,
tomadlas por la fuerza!
[trovador] ¡Otra! ¡Necesito otra esposa!
¡Es mi esposa!
[trovador] ¡Los vencidos no tienen esposas!
¡Todas son para los almogávares!
[trovador] ¿Qué os diré?
¡Cada soldado almogávar fue premiado con una mujer!
¡Soldados! ¡Elegidlas!
[trovador] ¡Qué comiencen los esponsales!
[trovador] ¡Músicas! ¡Bailes!
[música festiva]
[Pau] ¡Basta!
[trovador] ¿Qué es esto? ¡Un griego ha resucitado!
¡Rematadlo!
[abucheos]
¡Ved como los almogávares también saben ser misericordiosos!
¡Ramera!
¡Eres una ramera!
Mostrándote delante de todos...
¡Humillándome!
¡Por favor, mi señor!
No sé por qué lo he hecho...
¿Era él, verdad?
El esclavo que te deseaba...
No lo volverás a ver...
Te quedarás aquí encerrada
hasta que te pudras.
¡Ramera!
Me voy a casa.
Estoy cansado.
[padre Albert] No puedes irte.
Mi mujer ha hecho comida para todos. La lleva preparando desde ayer.
Miráis la comida como si os fuera a hablar. ¡Comed!
¡Tiene azafrán!
- Azafrán, pimienta y canela. - Niña,
ponle más vino a Arnau.
Me voy a emborrachar.
¡Mejor!
¿Qué celebramos?
Díselo, Joan.
Quiero ser franciscano.
Tu hermano ha decidido tomar los hábitos e ingresar en la orden.
¡Felicidades, hermano! Estoy muy orgulloso de ti.
Pero no puedo hacerlo, Arnau. No puedo dejarte solo.
Antes tengo que verte casado con una buena mujer.
He intentado convencerle, pero está empeñado.
Y yo creo que con razón.
Ya no eres un niño, Arnau.
Deberías empezar a pensar en formar una familia.
Yo...
...me sentiría muy honrado
si aceptases a mi hija María como esposa.
[padre Albert] No concibo mejor esposo para tu hija.
[Ramón] Y la dotaría bien,
suficiente para que tuvieseis casa propia.
No voy a dejarte solo. Antes dejo la escuela.
La cofradía no verá con buenos ojos que sigas soltero por mucho más tiempo.
¿Vas ayudar a tu hermano?
María. Ven aquí.
Quince primaveras, Arnau.
Te dará muchos hijos.
¡Niña, levanta esa cara!
[Aledis] ¡Arnau!
¡Aledis!
¿Qué haces aquí? No pueden verme contigo.
¿Qué te pasa? ¿Qué te ha hecho?
Lo voy a matar... ¿Estás bien?
[llanto]
[Ramón] ¡Vamos! ¡Por la Virgen!
¡Bastaixos!
¡Todos a la iglesia!
Como todos sabéis,
esta cofradía no permite que ninguno de sus miembros conozca mujer
fuera del matrimonio.
Pero uno de vosotros ha incumplido esa regla.
[Ramón] Uno de vosotros ofendiendo a sus hermanos
ha yacido con una mujer casada.
Y la cofradía exige que quien la deshonra
reconozca su culpa y sea apartado de sus compañeros.
Ramiro Terrasa,
Sergi Victori te acusa de haber yacido con una lavandera.
¡Has deshonrado la cofradía!
A partir de hoy no eres uno de los nuestros.
¡Abandona la iglesia!
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