Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
[narrador] En el siglo XIV,
los campesinos vivían sujetos a los señores feudales
sin que ninguna ley los amparara.
Su dignidad era constantemente pisoteada
y solo podían alcanzar la libertad
huyendo a unas ciudades que crecían
enfrentadas al poder de la nobleza.
En Barcelona, la naciente burguesía estableció instituciones
que intentaron frenar los abusos de reyes y nobles
y alzó edificios que se han mantenido en pie a lo largo de los siglos.
La Iglesia de Santa Maria del Mar,
en el barrio de la Ribera, no fue construida por reyes
ni obispos, sino por el pueblo.
Esta es la historia de uno de los hombres
que convirtieron en realidad aquel sueño.
[música instrumental]
[Pere Esteve] ¡Estás loco, Estanyol, completamente loco!
[Bernat] Señor Esteve, ¿qué ha pasado?
[Pere Esteve] Tu padre, Bernat.
Ha tenido uno de sus ataques... ¡Le propongo hacer juntos la cosecha,
y me contesta que lo que quiero es robarle!
[Loco Estanyol] ¡No pondrás las manos en mis tierras!
¡Antes te mato!
[Pere Esteve] Cada día está peor. Deberías hacer algo.
Aquí, los dos solos, sin nadie que os eche una mano...
[Bernat] Nos apañamos...
Ya no eres un niño, Bernat.
A tu edad deberías tener nietos...
[Loco Estanyol] ¿Qué te decía ese granuja?
[Bernat] Pere Esteve solo quería ayudar.
[Loco Estanyol] ¡Mentira! Lo único que quiere
es ir quitándonos las tierras poco a poco...
Te ha vuelto a decir que deberías casarte, ¿no?
Da igual lo que haya dicho, padre.
Todo lo que tenía ahorrado se lo di como dote a tu hermana.
[Loco Estanyol] Primero su parte y luego la tuya.
Lo necesitaba su esposo para establecerse en Barcelona...
[Bernat] Y ya le dije que me parecía bien...
[Loco Estanyol] No debí hacerlo,
tú también tenías derecho a casarte...
No surgió la ocasión.
[Loco Estanyol] Hice mal.
[Loco Estanyol] Parte de ese dinero era tuyo.
Da igual de quién fuera, padre.
Además, nosotros ya tenemos las tierras.
[golpe contra el suelo]
Tu padre era un buen hombre.
Aunque a veces lo tomaran por loco, era un buen hombre.
[Pere Esteve] ¿Qué vas a hacer ahora?
Necesitas una esposa, Bernat.
Es muy trabajadora, llevará la casa, te ayudará con la tierra y con los animales.
Y es muy fuerte, te dará muchos hijos.
[Pere Esteve] Si te casas con mi Francesca,
nada habrá de faltarte.
[Pere Esteve] Acércate, hija...
[música alegre]
¡Te felicito, Bernat! Cuídamela bien.
¡Por los novios!
[rumor de conversaciones]
Dímelo otra vez...
Quiero volver a oírlo...
Yo, Francesca Esteve,
te doy mi corazón a ti,
Bernat Estanyol, como legítima mujer,
y tomo el tuyo como legítimo marido.
Y yo,
Bernat Estanyol,
tomo tu corazón
y te entrego el mío...
¿Para siempre?
Para siempre...
[relincho de caballo]
Atiende al señor y no te acerques a mi hija.
Y tú, ve con tu madre.
- ¿Qué ocurre? - ¡Obedece!
Mamá, ¿qué pasa?
No, no pasa nada.
No te muevas de mi lado.
Mi señor, sed bienvenido a nuestra casa.
Tenemos sed.
¡Ponnos de beber!
¡Tú no!
¡Quiero que me sirva tu mujer!
No, por favor.
Por favor, no.
¡Más vino!
¡Y a ellos también!
¡Más!
[Francesca] ¡No, no!
[Bernat] ¡Mi Señor! ¡Por favor!
[Francesca] ¡No, no!
[Francesca grita]
¡Estanyol! Te toca a ti.
Mi esposa está ya cansada de que me aparezcan hijos bastardos...
Y no aguanto más sus lloriqueos.
¡Cumple como un buen esposo cristiano!
Francesca... ¿Qué te han hecho?
Francesca...
[llanto]
[entre gritos y sollozos] ¡No, por favor, por favor, no, por favor!
No parece que el nuevo esposo haya consumado su matrimonio.
No puedo, mi señor...
Pues si tú no has podido,
estoy seguro de que alguno de mis soldados podrá.
¿Verdad, caballeros?
¡No, por favor! ¡No tenéis ningún derecho...!
[Bernat] Por favor...
[Llorenç de Bellera] ¿Cómo te atreves?
¿Pretendes aprovecharte del derecho de tu señor a yacer con la novia
y a venir luego a reclamar con un bastardo bajo el brazo? ¿Eso pretendes?
Dime, ¿eso pretendes?
[Bernat grita]
Lo siento...
Tenemos que hacerlo...
¡No me toques!
Si no lo hago yo, vendrá otro.
Lo siento...
Déjame, por favor...
Lo siento de verdad. Lo siento.
¡No, no!
[quejidos]
Casi he terminado la cuna...
[sollozos de bebé]
¿Cómo estás?
¿Por qué no me has dicho nada? Podías haber muerto...
Es hijo nuestro.
¿Lo has visto?
Tiene mi misma marca de nacimiento.
El lunar junto al ojo derecho.
[Bernat] Lo llamaremos Arnau...
¡Come, Bellera, come! ¡Parece que necesitas fuerzas!
[amigo] ¡Dicen que por aquí hay
quien abona las tierras,
pero que es otro quien las siembra!
[amigo 2] Pues en las mías yo no permito
que ningún campesino ponga en duda mi hombría.
[amigo] Yo en tu lugar prohibiría los lunares.
[soldado de Bellera] ¡Tú! ¡Coge a tu hijo y acompáñanos!
[Bernat] ¡Francesca! ¡No!
¡Francesca! ¡No!
¡Francesca!
Bernat Estanyol, tu señor,
Llorenç de Bellera reclama los servicios de tu mujer para amamantar a su hijo.
[Bernat] ¿Qué sabes de mi Arnau?
¿Qué haces aquí? Márchate...
Pero ¿está bien?
Eras mi amigo.
Por favor te lo pido... Solo quiero saber cómo está.
Bernat,
tenemos ordenes de no decirte nada...
[aprendiz herrero] ¡Ven!
El señor mandó dejar a tu hijo allí.
[aprendiz herrero] Antes tu mujer lo calmaba
dándole de mamar.
Hasta que llegó el alguacil del señor. Tu mujer se resistió,
pero el alguacil es fuerte...
Luego, cada vez que Francesca venía a darle de mamar,
había soldados esperando... para abusar de ella.
Y ahora ya casi no viene...
¿Qué haces?
Llevarme a mi hijo.
¡No, no, Bernat, no puedes hacer eso!
¡Suelta!
[llanto de bebé]
¡Mira por dónde vas!
¡Ayuda! ¡Guardias!
¡Guardias!
¡Tú, puta, suelta a mi hijo!
¡Vamos!
¡Entregadla a la tropa!
Buscadlo.
[jinetes] ¡Apartaos!
[llanto de bebé]
[soldado] Ha huido, señor.
¡Quemad la casa!
Soltadlos.
[ladridos de perro]
¡Arnau! ¡Arnau!
¡Arnau, hijo!
Tienes que vivir...
¿Me oyes?
Come, hijo... Sí... Sí...
Señor...
¿Lo habéis encontrado?
Llegamos hasta un barranco muy profundo.
Ha debido de caer por él...
¡Buscad hasta que lo encontréis!
Y si no lo encontráis, hacéis correr la voz.
Que lo busquen en Manresa, en Barcelona, en Zaragoza...
¡Hasta en el infierno si es necesario!
Francesca. ¡Francesca!
No los han encontrado.
Conozco muy bien al que los manda.
Ha dicho que han muerto, pero estaba mintiendo.
Ni siquiera el señor lo ha creído.
Estaba mintiendo. Lo sé.
Yo te cuidaré, Arnau.
No dejaré que nadie te haga daño.
Nadie.
[relincho de caballo]
Aquí seremos libres, hijo mío.
[Jaume] ¡Cuidado! Si se os cae una pieza a tierra
y se rompe, me la cobraré en vuestras espaldas.
Venga, llevad dentro esa arcilla.
¡Rápido, si no queréis que os despierte a bastonazos!
[Jaume] ¿Tú qué quieres?
¿Este es el taller de Grau Puig?
Si buscas trabajo, no necesitamos a nadie.
Soy... pariente del maestro.
¿Pariente? Tú lo que eres es un muerto de hambre. Largo de aquí.
Por favor...
He dicho "largo".
¿No entiendes cuando te hablan?
¡Fuera de aquí si no quieres que te saquen a bastonazos!
¡Y llévate también a ese diablo!
¡No llames así a mi hijo!
¡Ya te enseñaré yo a replicar!
[Guiamona] ¿Bernat?
¿Bernat? ¿Eres tú?
¡Guiamona!
¡Suelta la vara, es mi hermano!
Llévatelo, Habiba.
Bernat, ¿qué haces aquí? ¿Y tu mujer?
Guiamona...
Han pasado cosas terribles...
¿Cómo te has atrevido?
¿Sabes qué pasaría si encontraran a un fugitivo en nuestra casa?
Dale dinero y que se vaya...
Solo necesita que no lo encuentren durante un año y un día.
Después podrá pedir la carta de ciudadano, será un hombre libre.
Grau, conoces perfectamente las leyes de Barcelona.
Pero mientras tanto, Bernat es un siervo que se ha rebelado contra su señor.
Un delincuente. Y nosotros sus cómplices si lo ocultamos.
Grau Puig, él sacrificó su herencia para que yo pudiera tener una dote.
Y gracias a esa dote pudiste abandonar Navarcles
y abrirte un camino en Barcelona. No lo olvides.
Guiamona, solo soy un artesano.
Rico, pero un artesano.
Los nobles me desprecian,
los mercaderes me odian.
¿Qué dirían el veguer y baile si se enteran?
Lo que dirían ellos no me importa.
Esto es lo que digo yo.
Vigílalo, prohíbele salir a la calle si quieres,
pero mi hermano se queda en esta casa
hasta que sea un hombre libre.
Y su hijo vivirá y se educará con los nuestros.
- Es una locura... - No.
Si no los acoges, si no los escondes, antes o después los detendrán.
Y entonces descubrirán que son familia nuestra.
Familia tuya.
Entonces el baile y el veguer sí que tendrán cosas que decir.
¿Qué haces allí? ¿Espiar?
Quería darle las gracias...
No le hagas caso.
Grau ha cambiado mucho.
Ya no se ocupa del taller.
Ahora se dedica al comercio: barcos, vinos, aceites.
Preside la cofradía, es un prohombre.
Y solo está pendiente que lo nombren miembro del Consejo de Ciento.
Ya no es el mismo...
Pero está de acuerdo en que os quedéis.
Pero nunca... Bernat, escúchame bien,
nunca le cuentes a nadie lo sucedido con el muchacho de la forja.
Tú también has cambiado mucho, hermana...
Trabajarás de sol a sol a cambio de lecho, comida y ropa.
Tu hijo se quedará arriba, doña Guiamona cuidará de él.
Tienes prohibido entrar en la casa.
De ninguna manera se te ocurra acercarte.
No debes contar a nadie tu situación, ni siquiera a los de dentro.
Duermes aquí.
¡Y apagad esos candiles, que no nos regalan el aceite!
[Ahmed] Pulgas.
No es lo peor que encontrarás aquí.
No me seas tan delicado.
¿Cuándo podré ver a mi hijo?
Eso a mí no me incumbe. Venga...
¿Qué tengo que hacer?
Cargar leña para los hornos y procurar que estén siempre a punto.
[Jaume] Trasladar piezas a la trasera de la casa
para que se sequen.
Transportar arcilla.
Limpiar el barro y la ceniza de los hornos.
Llevar las piezas terminadas a la entrada del taller.
Y vigilar a los esclavos para que ninguna se rompa o se agriete.
[esclavo] ¡Cuidado, cuidado!
¡Inútiles! ¿Qué habéis hecho? ¡Os voy a partir las espaldas!
¿Y tú qué miras? ¿Estás sordo? ¡Obedece!
Hazlo y te mato.
¡Os voy a arrancar la piel a tiras!
Esto no se lo darían ni a los cerdos.
Come. Tienes que conservar las fuerzas.
¿Puedo?
¿De dónde eres?
De muy lejos. Al otro lado del mar.
Todos dicen que eres un valiente.
No has dejado que te golpearan. Te admiran.
Si algún día decides huir y necesitas ayuda...
No puedo huir. No puedo abandonar a mi hijo.
Aunque solo pueda verme un par de días a la semana,
quiero que sepa que yo soy su padre.
¿Tú tienes hijos?
Puede ser. Cuando me capturaron,
mi mujer estaba embarazada.
¡Arnau!
Gracias...
Déjamelo un poco más, Habiba...
Con los esclavos pocos milagros pueden hacerse,
solo trabajan por miedo al látigo. Pero vuestro cuñado...
Te he dicho mil veces que no le llames así.
El campesino es diferente.
Pone interés en todo. Y aprende muy rápido.
¿Qué propones?
Dedicarlo a trabajos de más responsabilidad.
No nos ha costado dinero, como un esclavo, ni tendrá contrato de aprendizaje.
Será como un oficial, pero sin serlo. Y sin pagarle nada.
No te equivoques.
No nos habrá costado dinero, pero es el trabajador más caro que tengo.
Ya, yo me refería...
Sé a lo que te referías. Haz lo que creas conveniente,
pero que el campesino no olvide cuál es su sitio en el taller.
O te echaré y jamás serás maestro.
Si te mueres de tanto trabajar, no me sirves de nada.
Me faltaste al respeto.
Otro hubiera hecho que te colgaran. Pero a mí me gusta la gente con temple.
Yo cumplo con mi obligación. Quiero que lo entiendas.
[Jaume] Trabajas bien...
Vas a encargarte de un asunto de más responsabilidad
cuando yo tenga que ausentarme.
¿Qué es eso?
El sello de la alfarería. Solo, y fíjate bien,
se les pone a las piezas que no tienen ningún defecto.
Como esta.
¡Arnau! ¡Arnau!
Pensé que habías salido con los otros.
No es agradable ver cómo cuelgan a un hombre.
Habiba, llévate a los niños.
Dicen que era un campesino,
que había huido de las tierras de su señor.
No habría pasado el año aún.
Tú ya lo has pasado. ¿Qué piensas hacer?
Bernat, cuando matas a un hombre, es igual que seas ciudadano o siervo.
Si te descubren, te condenan igual.
Es mejor que te quedes aquí.
Por tu hijo.
[Margarida] ¡Venga, Arnau! ¡Venga, Arnau!
[Grau Puig] Yo me ocuparé de todo.
Tú limítate a atender a las mujeres.
¿No me crees capaz de atender a tus invitados?
No estoy a su altura, ¿verdad?
Genís cenará con nosotros...
¡Ten cuidado! ¡Eres un salvaje como tu padre!
Perdón...
Margarida, Arnau, Guiamón y tú cenaréis en la cocina...
¿En la cocina?
¡Pero si es Navidad y yo ya soy mayor!
[Guiamona] Por eso.
Tienes que cuidar de tus hermanos.
Arnau no es su hermano.
[Guiamona] Hoy es un día muy importante
para vuestro padre.
Ha ayudado al rey en la guerra
y hoy vienen nobles y artesanos a rendirle homenaje.
Por eso tenéis que portaros bien.
¿Y el rey va a hacernos nobles a nosotros, madre?
Algún día, hija. Algún día.
¿Ves?
Hoy tendrás una buena cena...
Gallo, fruta confitada y torta de almendras.
Qué rico...
Pero preferiría que cenáramos juntos...
Hace un poco de frío, Arnau.
Será mejor que subas.
¡Vamos, sube la casa!
¡Vamos!
Felices fiestas, padre.
[Bernat] ¿Tú qué haces aquí?
¿Te han invitado a cenar?
¿A mí?
¿Entonces?
La costumbre. Después de tantos años...
¿Qué miras?
Hay una grieta. Es pequeña, casi no se ve...
Quieres mucho a tu hijo. Eso no se puede negar...
No te hagas ilusiones. Nunca llegará a ser uno de los suyos.
No quiero que sea uno de los suyos.
El mío se enroló con las tropas del rey.
Hace mucho que no sé nada de él.
Volverá.
Sí.
Eso espero.
Seguro.
Os envidio. Lo unidos que estáis.
Si le pasara algo, me moriría.
Mi hermana ha hecho que estudie con sus hijos. ¡Ha aprendido a leer!
¿Crees que va a servirle para algo?
¡Muere, genovés, he hundido tu nave!
¡No quiero ser genovés, los genoveses han perdido!
Tu eres lo que yo diga...
¡Estranya, Arnau me ha pegado en el ojo!
[Arnau] ¡Mentira!
[Estranya] ¡Margarida, deja en paz a tu hermano!
[Grau Puig] Habiba.
Habiba, trae más vino. De las tinajas viejas.
- ¿Lo has entendido? - Sí, señor.
Date prisa, los invitados tienen sed.
[Margarida] Padre...
¿Qué quieres, Margarida?
Estábamos jugando a los barcos.
Y le decía a Arnau que las naves genovesas no podían atacar Barcelona.
Y el decía que sí...
¡Así es! No pueden porque son barcos grandes y pesados,
y no pueden llegar a la playa porque encallarían.
Al contrario que otras ciudades,
Barcelona no tiene un puerto natural protegido del mar.
¿Tener puerto es importante?
[Grau Puig] Mucho, hija.
Si tuviésemos puerto, los barcos podrían descargar en los muelles,
y no sería necesario todo ese enjambre de barqueros
que recogen la mercancía y la dejan en tierra.
¡Portaos bien!
- ¡Vamos! - ¿A dónde?
[Margarida] A la playa. A ver los barcos.
Pero no nos dejarán...
Tienen muchos invitados. No se darán cuenta.
¡Vamos!
No podemos...
¿Lo ves?
Tu no eres mi hermano...
No eres de mi familia...
No eres un Puig...
[Margarida] Eres un cobarde.
¿Vas a ir?
Sí.
¡Yo también!
[Margarida] ¡Seguidme, marineros!
[Margarida] ¡Vamos a reconquistar Cerdeña!
[Margarida] ¡Al abordaje!
[Margarida] ¡Subid a mi barca, marineros!
¡Te vas a caer!
[Margarida] ¡Al abordaje!
[Margarida] ¡Soltad los amarres! ¡Largad velas!
[vigilante] ¿Quién hay ahí?
[vigilante] ¿Quién vive?
- Vámonos. - No podemos. Vienen hacia aquí.
Por las atarazanas.
[Margarida] Tampoco.
¡Al mar!
- Pero... - ¡Vamos!
[Guiamón] ¡Está muy fría!
¡Cierra la boca!
¡Eh!
[vigilante] ¿Veis algo?
[vigilante 2] Nada. Por si acaso, echaremos un vistazo.
Tenemos que irnos. Guiamón está temblando.
Hay que esperar a que estén más lejos.
[Guiamón tose]
[Margarida chista]
[Habiba] Señora...
Señora...
¿Qué pasa, Habiba?
¡Los niños no están!
¿Cómo que no están?
[Habiba] ¡No, señora!
¿Qué sucede?
¡Los niños, señor!
¡No están!
- ¡Margarida tampoco! - ¿Pero has mirado bien?
[Habiba] ¡Habiba ha buscado, señora!
¡No están en la casa, señor!
[vigilante] ...y habrá más trigo,
porque Cerdeña produce mucho
y ahora es nuestra por derecho de conquista.
[vigilante 2] Pues tanto como nuestra...
Será del rey y de sus señores...
[vigilante] Y nuestra también.
De los ciudadanos de Barcelona,
que le hemos pagado al rey la guerra, con nuestro dinero y nuestra sangre.
[vigilante 2] Demasiada sangre tienes tú,
pero en la cabeza... ¿O será vino?
[risas]
[vigilante 2] Venga, volvamos a la hoguera,
que me estoy quedando helado...
Ya se van. ¡Vámonos!
Guiamón no está bien.
¡Espera! Cuando estén más lejos.
¡Ahora!
¡Margarida, vuelve! ¡Solo no puedo!
[Grau Puig] Buscad por todo el barrio.
Genís os acompañará. Dales antorchas.
Ahmed, llama a los esclavos, iremos a la playa.
A ver si estuviesen allí.
[Guiamona] Dios, que no les haya pasado nada...
[Ahmed] ¡Señor!
[Guiamona] ¿Dónde estabais?
Guiamón, ¿qué tienes?
- ¿Qué habéis hecho? Estáis empapados. - ¡Fue Arnau!
Él nos convenció para ir a la playa.
Yo no quería...
¡Está helado!
¡Id a la cocina!
Llenad un barreño con agua caliente! ¡Rápido!
[Grau Puig] ¡Tú, fuera de aquí! ¡Vete!
[Bernat] Arnau... ¿Qué pasa?
[Bernat] ¿Qué pasa, por qué estás tan mojado?
[Arnau] ¡Yo no quería, padre! ¡No quería!
¿Qué no querías qué? ¿Qué ha pasado?
¡Yo no lo he hecho!
¡Hemos sido todos, padre!
Ella dice que he sido yo.
Y no es verdad.
¿Se va a morir?
¡Llévatela!
¿Por qué?
¡Llévatela de aquí!
¡Estabas encargada de cuidarlos!
Esa niña es el demonio.
Debes contar lo que ha dicho tu hijo.
No puedo. Es mi hermana...
[Grau Puig] ¿Qué quieres?
El niño... ¿Cómo está?
¿Te atreves a preguntar?
¿Así es como tú y tu hijo pagáis lo que hemos hecho por vosotros?
¡Está empeorando! ¡Llamemos al médico de los judíos!
No podemos llamar al médico de los judíos.
- ¿Qué dirán de nuestro honor? - ¡Llámalo!
¡Nuestro hijo se está muriendo!
Guiamona...
Fuera.
¡Fuera!
[Bernat] Arnau...
Arnau hijo... No llores...
Ahora vamos a estar siempre juntos...
Vas a vivir conmigo en el taller.
Y dormirás aquí a mi lado.
¿Cómo está mi hermana?
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
[Grau Puig] Traedla.
Creía que no rezabas...
No rezo para mí.
Rezo para que lo que va a suceder...
...no suceda.
Que vengan todos... El muchacho también.
[Grau Puig] Ve.
[Margarida] ¡No, déjame!
¡Que no! ¡No quiero! ¡Suéltame, no quiero!
¡He dicho que me sueltes! ¡No!
Sé que no has dicho la verdad.
Nos has mentido a todos.
Pero eres mi hija y no quiero agravar el dolor de tu madre.
Así que no vuelvas a abrir la boca. ¿Está claro?
[Jaume] ¡Ya me habéis oído! ¡Todos afuera!
[Jaume] ¡Vamos, daos prisa!
No quiero que mi hijo lo vea.
Obedece, Bernat. No te busques más problemas...
No puedo...
Hazlo por él.
Has trabajado muy duro.
No lo eches todo a perder.
[Grau Puig] Quitadle la ropa y atadla a la viga.
No es a la esclava a quien debería azotar, sino a tu hijo.
[Grau Puig] Quiero que mire.
Debe aprender desde pequeño
que una mala acción siempre comporta un castigo.
Hijo, obedece...
¡Deberías haber vigilado a mis hijos!
[latigazo]
¡Tenías que haber cuidado de ellos!
[latigazo]
[Grau Puig] ¡No lo hiciste, y por tu culpa...!
¡Por tu culpa mi hijo ha muerto!
[Grau Puig] ¡Ha muerto!
[latigazo]
¡Por tu culpa! ¡Por tu culpa!
[Grau Puig] ¡Ha muerto!
[latigazo]
[Grau Puig] ¡Por tu culpa mi hijo ha muerto!
[latigazo]
[Jaume] Señor...
Está muerta. Señor.
Está muerta.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.