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Original subtitles

No tengo tiempo.

Ni siquiera para preguntarme cómo se llegó a esto.

El caso es que así son las cosas.

Se nos ha modificado genéticamente para dejar de envejecer a los 25.

El problema es que luego solo vivimos un año más,

salvo que ganemos más tiempo.

El tiempo es la moneda de nuestros días.

Se gana y se gasta.

Los ricos viven eternamente.

¿Y los demás?

Yo solo quiero despertar con más de un día por delante.

Hola, mamá.

- Anoche volviste tarde. - Hice horas extra.

¿Y en qué las gastaste?

En ti.

Es lo que beben en Nueva Greenwich. ¡Felices 50!

¿Cincuenta?

Es verdad.

Veinticinco, por 25ª vez.

Esperaba tener algún nieto a estas alturas.

Ya empezamos.

A la hija de Bela le gustas.

No tengo tiempo para novias. Además, no hay prisa.

¿Cuánto te queda?

Menos de tres días.

La mitad es para el alquiler. Ocho horas para la luz y falta la letra del préstamo.

Yo puedo ganar un dinero extra.

- Podría... - ¿Empezar a luchar?

Ahí nadie gana.

Ya.

Hoy no vuelvo. Trabajo dos días en la fábrica textil.

- Lo sé. - Ven mañana a la parada.

- Con la letra, iré justa de tiempo. - Descuida.

Will...

No sé qué haría si te perdiera.

Voy tarde.

Espera, te daré 30 minutos para que comas.

Te quiero.

Feliz cumpleaños, mamá.

Cuando vuelvas, lo celebraremos.

¡Will!

¡Will!

¿Tienes un minuto?

Venga ya, Mya. Tú tienes un año entero.

Pero aún no puedo usarlo.

Venga, Will, tengo que pagar las facturas.

Anda, toma cinco minutos.

Y ahora, largo.

- ¿Cuatro minutos por un café? - Ayer valía tres.

¿Queréis café o recordar viejos tiempos?

Dos cafés.

- ¿Cuántos turnos tienes hoy, Borel? - Solo dos.

Me muero de ganas.

Si hubieses salido a tu padre, ganaríamos una pasta gansa.

Yo no lucho.

Ahí hay otro. Y en pleno día.

Eh, un momento. ¿Y lo que falta?

- No alcanzaste el cupo. - Mi producción ha aumentado.

- El cupo también. Siguiente. - Será una broma, ¿no?

- Siguiente. - Vamos, que hay cola.

¿Una partidita, Will?

Ya no tengo tiempo para jugar.

Menos mal.

Desde que lo dejaste, estoy que arraso.

Me debes una hora.

¿Habéis visto a Borel?

- ¡Will! - Hola.

- Te busca tu mujer. - Alucina, tío.

Ese pirado lleva toda la noche invitando al personal. ¡Tiene un siglo!

Venga, te llevo a casa.

En cuanto termine la copa.

¡Eh! ¡Oye!

¡Oye!

¡Otra ronda para todos!

¿Me acompañas a casa?

Llévanos a las dos.

Disculpe.

Más vale que se marche.

Le van a desangrar.

¡Sí!

No se limitarán a robarle. Le matarán.

Robándole esa suma, no le dejarán vivir para contarlo.

Sí.

Creo que no se entera. ¡Aquí corre peligro!

Will. ¡Will!

¡Los temporeros!

¡Los temporeros! Will, no te metas.

Esos canallas no se andan con chiquitas.

Espera.

Lo estaba pidiendo a gritos. Vámonos. No es de los nuestros.

¿Crees que él nos ayudaría?

Tranquilo, no haré ninguna tontería.

Vete.

Me llamo Fortis.

Tiene usted un reloj muy bonito.

¿Le importa que me lo pruebe? Creo que es de mi estilo.

Le propongo una cosa.

Nos lo jugaremos en un combate.

Vamos.

Ya soy un anciano. Hace unos días cumplí 75 años.

Necesito un momento.

¿Listo?

Listo.

Vámonos.

¡Cogedlo!

¡Para! ¿Qué haces? Sé cuidarme solo.

Sí, ya lo he notado.

- Sé lo que me hago. - Corre. ¡Corre!

¡Vamos!

¡Por aquí!

¡Aprisa!

¡Corre!

¿Se puede saber adónde vas? ¡Adentro!

Sé quién se lo ha llevado.

Le conozco.

Le conocías.

La leche.

¿Qué narices haces aquí?

Fardando de relojito.

¿Estás mal de la azotea?

Henry Hamilton.

Will Salas.

Caray.

Echa otro trago, se le coge el gusto.

Yo no se lo cojo.

Estarás a salvo hasta mañana.

Te sacaré de aquí.

Eres de Nueva Greenwich.

¿Se me nota mucho?

Qué va.

Parece que te vendría bien una ayudita.

No, gracias.

¿Cuántos años tienes?

En tiempo real.

Veintiocho.

Yo tengo 105.

Mejor para ti.

No llegarás a los 106 si sigues en este plan.

Es cierto.

Pero llega un momento en que te hartas.

La mente se marchita, aunque el cuerpo siga igual.

Morir es lo natural.

Lo necesitamos.

¿Ese es tu problema? ¿Que has vivido demasiado?

¿Conoces a alguien que haya muerto?

La inmortalidad de unos pocos precisa la muerte de muchos.

¿Qué quieres decir?

No tienes ni idea, ¿verdad?

No todos pueden vivir eternamente. ¿Dónde se los metería?

¿Por qué crees que hay zonas horarias?

¿Por qué suben los impuestos y los precios a diario en el gueto?

La vida es cada vez más cara para que siempre muera alguien.

¿Quién si no tendría un millón de años mientras otros viven al día?

Pero lo cierto es

que hay más que suficiente.

Nadie tiene por qué morir antes de tiempo.

Si tuvieras tanto tiempo como yo en ese reloj,

¿qué harías con él?

Dejaría de mirarlo.

Una cosa es segura.

Si tuviera tanto tiempo,

no lo desperdiciaría.

Duerme un poco.

Tranquilo, no te lo quitaré.

Ni yo el tuyo.

Sí que se le coge el gusto.

No desperdicies mi tiempo

- Hola, Will. - Hola, Greta.

¿Está Borel?

Sí. ¿Borel?

Fíjate.

Qué pena tener que esperar 25 años. Ese año nos vendría genial ahora.

¿Borel?

Dime.

Llévatela para adentro, Greta.

Mira.

¿De dónde lo has sacado?

Del tipo del bar.

Iban a matarle.

Él me lo dio.

Se le agotó el tiempo y no pude hacer nada.

Nadie regala 100 años así como así.

No solo me regaló el tiempo. También me contó la verdad.

No dejes que lo vea nadie.

Eh.

Sabes que te matarán por ese tiempo.

¿Cuánto hace que somos amigos?

¿Diez años?

Toma.

Una década.

Somos como hermanos.

¿Adónde irás?

A donde esto no llame la atención.

Por fin puedo llevar a mi madre a Nueva Greenwich.

¡Greta, me voy un rato!

Cuota del préstamo recibida, dos días. Gracias.

A Dayton.

Dos horas.

Siempre ha costado una.

Ahora son dos. Ha subido el precio.

¿Cuándo?

Hoy.

Mi hijo pagará luego la diferencia.

No puedo hacer eso. Son las normas.

Por favor.

Andando tardaría dos horas.

Me queda hora y media.

Pues ya puede correr.

¡Alto! ¡Pare, por favor!

¡Espere! ¡Por favor, no!

¡Espere! ¡No! ¡Por favor!

¿Mamá?

¡Will!

¡Will!

- ¡Will! - ¡Mamá!

¡No, no, no!

¡No!

¡Mamá! ¡Mamá!

Trece ceros.

Eso da mala suerte.

La última vez que le vieron con vida, le quedaba más de un siglo.

Aquí te matan por una semana.

¿Qué hacía en esta zona horaria?

Me da

que él se lo buscó.

Interesante. ¿Desde cuándo es guardián del tiempo, Jaeger?

Desde hace cinco años.

Pues ya me dará su opinión cuando lleve 50.

Da igual por qué estuviera aquí.

Lo que importa son los 100 años que llevaba.

Habrá algún testigo.

Aquí nadie habrá visto nada.

¿Qué quiere que hagamos?

Lo de siempre. Seguir el rastro del tiempo.

Oye, Ray. Te doy 10 minutos a cambio de una hora.

¿Cuándo te jubilas, Leila? Ya eres casi una sesentona.

Eso, grítalo a los cuatro vientos.

¿Me equivoco de dirección?

No suelen llamarnos de esta zona.

Me he perdido.

Introduzca un mes, por favor.

Introduzca dos meses, por favor.

No recordaba que hubiera tantos.

Ese me ha costado un año.

Bienvenido a Nueva Greenwich.

¿A qué ha venido realmente?

Voy a despojarlos de todo cuanto tienen.

Pagarán por lo que han hecho.

Señorita, debe extremar las precauciones.

¿Seguro?

¿Cuánto cuesta una habitación?

La estándar, dos meses.

Prefiero una suite.

¿Le ayudamos con el equipaje?

No.

- Es rápido. - Más le vale.

En la grabación no se ve cómo acabó el cuerpo en el río.

¿Qué sabemos con certeza?

¿Qué sabemos?

Sabemos que en Dayton no suelen robarse más que horas o días.

Esto era un siglo entero.

No aparece más tiempo en circulación.

Podría haberlo encapsulado.

En el gueto no hay forma de esconder cien años.

Allí se huelen cuando uno va sobrado de tiempo.

Ese siglo ha salido de la ciudad.

Son ocho semanas y media.

Quédese con una semana.

Gracias.

Usted no es de por aquí, ¿verdad?

Lo hace todo demasiado deprisa.

Todo no.

¿Qué sitio es aquel?

El casino.

¿Puede entrar cualquiera?

Vestido así, no.

Suerte.

Señor, tenía usted razón.

Si se invierte el tiempo del día que murió Hamilton

y se estudian los movimientos,

alguien gastó mucho en cruzar cuatro zonas horarias, de Dayton...

Hasta Nueva Greenwich. Las cámaras han captado conducta sospechosa.

Se fija en la vigilancia, no tiene guardaespaldas y va corriendo.

Pero no necesita correr si tiene tiempo de sobra.

Cuesta perder el hábito.

¿Alguna concordancia?

Se llama Will Salas.

¿Le conoce?

No.

Pero me acuerdo de su padre.

Buenas noches.

Espero que mi tiempo valga tanto como el que más.

Sin duda. Aunque los no socios acostumbran a hacer

una donación voluntaria. Lo habitual es un año.

¿A qué desea jugar?

- Al póquer. - Acompáñeme.

¿Cuál es el límite?

No hay.

Creo que nunca habíamos disfrutado de su compañía, señor...

Salas.

Will Salas.

Philippe Weis. Deduzco que proviene de una familia acomodada.

Podría decirse que me estoy jugando mi herencia.

¿No tiene escolta, Sr. Salas?

Suponía que estaba entre amigos.

Apuesto 50 años.

Debe de ser usted joven.

Cuando llevas 85 años teniendo 25, como yo,

consciente de que solo un acto violento te puede quitar la vida,

aprendes a valorar lo que tienes.

Parece que usted tiene mucho que valorar.

Lo veo.

Hay quien opina que es una situación injusta.

La diferencia temporal entre zonas.

Eso dicen.

Pero ¿no se trata de un salto evolutivo lógico?

¿Acaso la evolución no es injusta? Siempre sobreviven los más aptos.

Lo veo y subo otros dos siglos.

No es sino capitalismo darwiniano.

Selección natural.

Desde luego.

Sobreviven los fuertes.

Y opino que tiene usted una mano débil.

Lo veo.

Ha echado usted el resto, Sr. Salas.

Trece cifras.

Buena jugada.

Se ha arriesgado.

No me arriesgaba.

No se ofenda, pero sabía que iba a ganar.

Corren tiempos confusos.

¿Será mi madre, mi hermana o mi hija?

Espera que no sea mi esposa.

Antes todo era más sencillo, según dicen.

Es hermosa.

Mi hija.

Aunque se parece mucho a mi esposa. ¿Sylvia?

Will Salas.

Enhorabuena, Sr. Salas.

Le ha quitado usted años de vida a mi padre.

Cosa que sueles hacer tú. ¿No es así, querida?

Mañana por la noche damos una fiesta.

Tal vez pueda darle la oportunidad de desquitarse.

Sería un placer.

Carl le dará mi dirección. Buenas noches, Sr. Salas.

Sylvia, no te alejes de tus guardaespaldas.

Cincuenta y nueve años.

Más impuestos.

El precio incluye la entrega.

¿La entrega?

A donde quiera usted exhibirlo.

¿Exhibirlo?

Y un cuerno. Voy a conducirlo.

Will Salas.

Le presento a mi suegra, Clara,

mi esposa, Michele, y mi hija, Sylvia.

Creo que a ella ya la conoce.

Tanto gusto.

Luego vendré a buscarle

para disputar la partida.

Será un placer.

¿Se divierte, Sr. Salas?

Llámame Will, por favor.

Puedes irte, Constantin.

¿Siempre tienes a un lacayo haciéndote sombra?

No, generalmente tengo dos.

Así no habrá quien intime contigo.

Creo que ese es el propósito.

¿Tuyo?

- De mi padre. - Entiendo.

Tu familia tiene mucho que perder.

Tú también.

¿A qué te dedicas, Will?

Aún no lo he decidido.

Es verdad, ¿para qué? No hay ninguna prisa.

Así es. ¿Por qué hacer hoy lo que puede hacerse dentro de un siglo?

Se me ocurre una cosa que hacer.

Vamos a bailar.

¿Provienes de una familia acomodada?

¿Qué te hace dudar?

Te vi correr.

Me recordaste a la gente del gueto.

A veces me dan envidia.

No sabes lo que dices.

¿Ah, no? El reloj no beneficia a nadie.

Los pobres se mueren y los ricos no viven.

Podemos vivir eternamente, si no cometemos ninguna locura.

¿No te asusta que se te pase la vida sin cometer ninguna locura?

¿Sin lanzarte a la aventura ni hacer nada digno de ser recordado?

Ven.

Es de esta noche.

Solo nos lleva una hora de ventaja.

Qué pasada.

No había visto nada parecido.

¿Qué haces?

Nunca nos metemos.

Estás loco.

Tienes esto a un tiro de piedra y no te metes nunca.

¿Y el loco soy yo?

Venga. ¿A qué esperas?

¡Vamos, Sylvia!

¿No decías que querías cometer locuras?

No te conozco.

Eso puede cambiar.

Te entiendo.

Estás aquí, a solas

con un desconocido.

Conviene extremar las precauciones.

Pero sin pasarse.

¡Sylvia!

¡Sylvia!

Tengo que volver.

¿Adónde?

Será mejor que vuelvas.

- ¿Ha visto a mi hija? - Sí.

Está con sus guardaespaldas.

Detrás de usted.

Gracias a Dios.

Bueno,

¿comenzamos la partida?

Tranquilícense. ¿Qué sucede?

Lamento irrumpir en su fiesta, Sr. Weis.

Tengo que hablar con su amigo.

¿Mi amigo?

Adelante.

Soy el guardián del tiempo Raymond Leon.

- Will Salas. - Ya lo sé.

¿Qué hace en esta zona?

¿Acaso es ilegal cambiar de zona horaria?

No, en absoluto.

Tan solo es inusitado.

¿De dónde lo ha sacado?

Lo he ganado.

Jugando a las cartas.

¿Todo?

No.

Un tal Henry Hamilton me regaló más de un siglo.

Dijo que ya no lo necesitaba.

Agotó su tiempo.

Henry Hamilton poseía bienes por valor de miles de años.

Podía vivir eternamente.

¿Espera que me crea que, pese a ser inmortal, deseaba morir?

No espero que se lo crea.

Pero es la verdad.

Fue un regalo.

No soy ningún ladrón.

Pero oiga, si lo que buscan es tiempo robado,

aquí tienen para dar y tomar.

Ah, ya veo.

Me habla de justicia.

Yo soy guardián del tiempo.

La "justicia" no me incumbe.

Solo me incumbe lo que se puede medir.

Segundos, minutos, horas.

Salvaguardo el tiempo.

Y ese tiempo está donde no debe.

Nos incautaremos de él. Usted queda detenido.

Le dejaremos dos horas para hacer los trámites.

¿Por qué investigan un suicidio?

En el gueto se perpetran crímenes a diario.

Resulta fascinante.

Hace tiempo oí a un hombre hablar como usted.

Hace más de 20 años.

Seguro que es usted joven para acordarse de su padre.

Le trasladarán con todas las garantías.

Al fin y al cabo, estamos en Nueva Greenwich.

¿Sylvia? Ve con tus guardaespaldas.

Padre, en esta casa hay un ejército.

Si no podemos protegernos de un hombre, sería para suicidarnos.

¡Deténganlo!

¡Apartaos! ¡Quitad de en medio!

Suéltala o le vuelo la cabeza.

Gracias.

¡Nos vas a matar! ¡Deja que me baje, por favor!

¿Qué haces?

Pero ¿sabes conducir?

No tiene ningún misterio.

Mierda.

Dame algo de tiempo.

De modo que sí que eres del gueto.

¿Tú qué sabrás de dónde soy? Dame algo de tiempo.

¿O me matarás como a Henry Hamilton?

Préstame una hora.

No te daré ni un segundo.

Debí hacer caso a mi padre.

Llévame a casa, por favor.

- No puedo. - ¿Por qué?

Eres mi seguro de vida.

Tápate eso.

Si lo ve alguien, date por muerta.

Os habéis lucido. Un cochazo echado a perder.

Mira quién es.

Quién era.

En pocos minutos será historia.

Despertará para morir. Menudo marrón.

Qué lástima. Quería matarle con más estilo.

La chica aún respira.

Tiene una década.

No fastidies.

El hombre que me robó tenía más de un siglo.

¿Qué? Luego lo repartimos.

Nos ha caído un ángel del cielo.

¡Fortis!

¡Déjalo!

¡Fortis!

Mírame.

¿Estás bien?

No.

¿Por qué te ríes?

No estamos muertos.

Tampoco nos queda mucho.

¿Dónde está mi tiempo? ¡Me queda media hora!

Tienes suerte.

- Los temporeros. - ¿Es que en el gueto roban todos?

Qué gracia que lo digas tú.

- Ayúdame. - A ver si adivino,

ahora te parece bien lo de compartir.

Acércate.

Tranquila. Para mí es el pan de cada día.

Pues para mí es una novedad.

¿Qué vamos a hacer?

Lo que haga falta. Venga, hay que irse.

Central, envíeme el viático de hoy.

Abono de tiempo en curso.

De nuevo por los pelos, señor.

Sigo vivito y coleando.

Y a juzgar por la ausencia de cadáveres, me figuro que ellos también.

Les han asaltado. No les quedarán más que minutos de vida.

Él ha vuelto a su antiguo barrio.

¿Dónde buscamos primero?

No le buscaremos. Acudirá él a nuestro encuentro.

¿Borel?

Borel, abre. Soy Will.

Greta.

¿Dónde está Borel?

Ha muerto.

¿Ha muerto? ¿Cómo?

Le diste una década.

La bebida ha acabado con él, con nueve años a cuestas.

Santo cielo.

Greta, lo siento mucho.

Adiós, Will.

- Nos quedan pocos minutos. - Cálmate.

- ¿Qué quieres decir? - ¡Cállate!

¡Vamos a morir! ¿Es lo que quieres?

¡Que te calles!

Espero que sean auténticos. Corre.

PRESTAMISTAS

¡Alto! ¡Espere!

¡Espere, por favor!

Volved dentro de una hora.

No podremos.

¡Tenga!

Os doy dos días.

Son diamantes.

Usted verá: o 48 horas, o ser un flamante cadáver.

Trato hecho.

No hagas ruido.

Dame mi tiempo.

Vámonos.

Se ha cumplido mi deseo.

Ya he cometido una locura.

WEIS PRESTAMISTAS DE TIEMPO

Tu apellido está por todas partes.

El de mi padre.

¿A cuánto asciende su fortuna?

A millones de milenios.

¿Cuánto pagaría por recuperarte?

Eres de lo que no hay.

Introduzca un minuto, por favor.

Marca.

¿Diga?

Sr. Weis, que se ponga el guardián del tiempo.

Hola, Will. ¿Cuánto quieres?

Mil años.

Jamás podrás gastarlos.

MISIÓN

Repártalo entre las entidades sociales de Dayton.

Si lo hace antes de salir el sol, ella quedará libre.

Will...

Me preocupas, Will.

Si sigues hablando como él, morirás igual que él.

Mi padre murió en un combate, tratando de arrebatarle el tiempo a otro.

No. Su delito no fue robar tiempo.

Se dedicaba a algo mucho más peligroso.

No cometas el mismo error que tu padre.

Dayton. Plaza Pedre.

Lo conozco.

Mil años a las entidades sociales.

Mil años.

Eso no es nada.

Es por nuestra hija.

No, es por ellos.

Es de locos. Pueden arrebatarte el tiempo, como si tal cosa.

O puedes arrebatárselo tú a ellos.

Es de locos.

Sí que lo es.

Aquí estaremos a salvo hasta que amanezca.

Lo pago por días. Tardarán en encontrarme.

¿Vives aquí?

Hay agua. Está fría, pero menos da una piedra.

Puedes ponerte ropa limpia.

¿Dónde está tu familia?

A mi madre se le agotó el tiempo.

¿Este vestido era suyo?

Sí.

¿Y tu padre?

Murió siendo yo niño.

Era luchador de cronopulso.

No era demasiado fuerte, pero tenía un don para la lucha.

¿Cómo hacía para ganar?

Ven que te lo enseño.

Dejaba que el otro pusiera la mano encima.

Entonces, agotaba casi todo su propio tiempo.

Porque sabía

que cuando solo te quedan segundos

y el otro se cree vencedor,

empieza a mirar tu reloj

y se olvida de mirar el suyo.

¿Murió en un combate?

Creo que lo mataron por regalar sus ganancias.

No solo regalaba tiempo,

regalaba esperanza.

¿Cuánto hace que tienes esta edad?

Tengo 25 desde hace tres años.

Yo tengo 25 desde hace dos.

¿Qué sentiste cuando se activó tu reloj?

Estaba en la calle.

Casi pierdo el equilibrio.

Gastamos mi año en una semana para pagar deudas.

Desde entonces, vivo al día.

Para mí fue distinto.

Me despertó.

Me miré en el espejo.

Supongo que es lo típico.

Ver el aspecto que tendrás el resto de tu vida.

Mi padre me regaló una década.

Seguro que me odias.

Mi procedencia.

Nadie elige dónde nacer.

Están a punto de abrir.

Ahora comprobaremos la generosidad de tu padre.

EXISTENCIAS DE TIEMPO AGOTADAS

Los guardianes se lo habrán impedido.

No hace falta que me consueles.

¿Cómo crees que mi padre levantó tantos edificios?

¿Regalando mil años?

¿Qué hacemos ahora?

Vuelve a casa.

Hay gente en la calle. Pasaré desapercibido.

¿Cuánto te queda?

Once horas.

¿Cómo se puede vivir así?

Durmiendo lo justo.

Llámales para que te recojan.

Te vigilaré desde aquí.

Oye, podrías defenderte.

Puedo decir que yo quise huir al gueto.

Mi padre cree que soy una insensata.

Es un hombre poderoso. Te conseguiría un abogado.

Apañaría algo con los guardianes del tiempo.

Creo que ese en concreto no acepta apaños.

¿Qué harás si no?

¿Robar?

Si tomas algo robado, ¿sigue siendo robar?

Coge esto por si acaso.

Me quedo aquí.

Introduzca un minuto, por favor.

- ¿Padre? - ¿Sylvia?

¿No podías desprenderte ni de un segundo?

Ni siquiera me sorprende.

- ¿Me oyes? - Sabes que haría lo que fuera por ti.

Van a buscarte.

Saben dónde estás.

¡Will, cuidado!

Siento decepcionarte, pero nunca llevamos mucho encima.

Para disuadir a los ladrones de tu calaña.

Considéralo un regalo.

¡Will! ¡Vamos!

Solo pretendía asustarle, no dispararle.

Has hecho ambas cosas.

Podrías darme las gracias.

Gracias. ¿Cuánto te queda?

Nueve horas.

¿Por qué le has dado tiempo? Deberías habérselo quitado.

Los guardianes del tiempo viven al día.

Los demás tardarán horas en aparecer.

Podría morir en el gueto, a pesar de todo.

Guardián del tiempo, no corras tanto.

Quédate. ¡Verás como te gustamos cuando nos conozcas!

- Van a pensar que estás conmigo. - Sí.

Estamos en un buen aprieto.

Bienvenida a mi mundo.

¡Atrás!

Le han disparado. Le queda poco tiempo.

¿De dónde ha salido eso?

¿Qué vamos a hacer? No podemos seguir en un coche patrulla.

Vamos a detener a alguien.

¿Iba muy deprisa?

No lo suficiente.

Tu error ha sido parar.

Veamos quién va en la parte trasera.

Seguro que les sobran un par de años.

Se ha disparado sola.

Solo pretendía ayudar.

Sal.

Ahora diría: "La bolsa o la vida", pero dado que la bolsa es la vida...

¿Cómo te atreves a robarme?

- No lo veas como un robo. - ¿No?

Más bien como un recobro.

Te dejaré lo que he tenido yo casi toda la vida.

- Un día. - ¿Un día?

¿Estás loco?

Un día da para mucho.

Qué bonitos.

- Te los debía. - No tenías por qué.

Tú, fuera.

Will Salas, sospechoso del homicidio de Henry Hamilton,

parece viajar en compañía de Sylvia Weis,

hija del magnate financiero Philippe Weis.

Se recomienda a la población que procure...

Hacemos buena pareja.

No han dicho que te busque la ley.

Tampoco lo contrario.

Olvidas que disparé a un agente.

Aunque reconozco que no muy bien.

Era tu primera vez.

Eh.

Puedo decir que te obligué yo.

Podrás volver a casa.

¿Volver?

¿Qué vida me espera si solo me preocupa no morir por error?

Muchos dirían que el error es estar aquí.

Yo no tengo alternativa.

Empiezo a pensar que yo tampoco la tengo.

Les aseguro que no hay motivo de alarma. No he pagado ningún rescate.

Su zona corre peligro, Philippe.

Y nosotros también. Puede extenderse.

Demasiado tiempo en malas manos puede hundir el mercado.

Este secuestro se va a resolver en breve.

Señor.

Todo está bajo control. Ya hablaremos.

Guardián del tiempo. Tras tan lamentable suceso,

no es necesario que venga usted en persona.

Me temo que es muy necesario.

¿Cuándo se efectuará el rescate?

De eso se trata. Ella no quiere que la rescaten.

Sr. Leon.

Raymond. ¿Puedo tutearte?

Es culpa mía.

Yo invité a ese hombre a mi casa. Tenía tanto tiempo que no sospeché.

Claro que Sylvia se lo ha buscado con su imprudencia.

Por eso he procurado siempre atarla corta.

Pero ahora Will Salas la tiene dominada.

Si es una cuestión de recursos, estaré encantado de hacer una aportación.

Es una vergüenza lo que cobran ustedes.

He dictado una orden de captura contra su hija.

Si le presta cualquier tipo de ayuda,

haré lo mismo con usted.

Todo tiene un precio.

Dígame,

¿cuántos años quiere?

No hay años suficientes,

ni siquiera en su vida, Sr. Weis. Buenas noches.

Esto se llama gatillo.

Y no se aprieta hasta que no quieras disparar.

- Quería disparar. - Ya.

Will, si consigues mucho tiempo,

¿realmente vas a regalarlo?

Nunca he tenido más que un día.

¿Cuánto hace falta?

¿Cómo puedes vivir cuando la gente muere a tu alrededor?

Mirando para otro lado.

Cerrando los ojos.

Puedo ayudarte a conseguir el tiempo que quieras.

Necesito un préstamo de un mes. ¿A qué interés está?

Hoy está al 30%.

No puedo devolverlo.

Seguro que podemos llegar a un acuerdo.

Vamos.

Atención, me complazco en anunciar que Prestamistas Weis

ofrece créditos a cero interés y a fondo perdido.

Sin letras.

Adelante, llevaos un día.

Llevaos un mes. Mejor aún, un año.

- Venga, es todo vuestro. ¡A por él! - Llevaos el tiempo. Es gratis.

Nadie mira el reloj, ¿eh?

¡Largaos, u os confiscaré hasta el último segundo!

Debieron de tomarlo por un autolavado.

Dese la vuelta.

- No se mueva. - No tengo casi nada.

Todo lo que me llega, lo doy.

Lo sé.

HAY TIEMPO

Sí, señor, ya lo sé.

Hay demasiados años en esa zona.

Le pararé los pies, señor.

¿Es que no comprende que perjudica a aquellos a quienes pretende ayudar?

Vaya.

- No te quejarás. - No.

Por fin he podido comprar esto.

No perdamos los papeles.

¿Qué pasa aquí?

He perdido 30 días.

Hoy, Sylvia Weis ha retirado parte de su "herencia"

al atracar junto a Salas el banco del tiempo de su padre

por sexta vez en lo que va de semana.

Le he dado cuanto ha necesitado.

¿Es que quiere matarme?

Tú la estabas matando, Philippe.

La estabas asfixiando.

Nos asfixias a todos.

HOTEL PICO CERRADO HABITACIONES A 5 HORAS LA NOCHE

Lo veo.

Buena mano.

Claro que no tanto como la mía.

Mantienes tus dotes intactas.

¿Por qué accedí a jugar al strip póquer contigo?

Sí, ¿por qué?

Señor.

Siguen ahí.

¿Cómo lo ha sabido?

Aquí es donde está todo el tiempo robado.

Los ha sobornado a todos.

Y aquí es donde me escondería yo.

Vístete.

¡Alto!

- ¡Estamos atrapados! - ¡De eso nada!

Salta. Ellos no se atreverán.

Nosotros no deberíamos.

¡Corre!

¿Ves? No se atreven.

- Eso da al traste con tu teoría. - ¡Mierda!

¡Por aquí!

¡Sube!

¡Alto! ¡Alto!

- Él se rendirá antes que nosotros. - ¿Estás seguro?

No.

- Huye. - No puedo.

¡Claro que puedes! ¡Vete!

¡Será mamón!

Un momento.

Me suenan vuestras caras.

¿Y ahora?

Bienvenidos al Hotel Siglo.

Hola. Buscamos un sitio tranquilo.

- ¿Cuántas habitaciones? - Todas.

Queríamos quedarnos una temporada.

¿Podemos contar con la discreción del personal?

Por supuesto.

Lo siento, estamos al completo.

Ya.

¡Que nadie se mueva!

Quietos.

No me mires.

Ya sabéis a quién busco.

¡Busco a quien ha regalado un mes a este hombre!

E iré dejando secos todos vuestros relojes

hasta que alguien suelte prenda.

No oigo nada.

Vacíalo.

No, esperad. ¡Por favor!

No, por favor. ¡No sé dónde están!

Por favor.

¡Por favor!

Por favor.

Ahora te toca a ti.

Por fin alguien que actúa con cabeza.

Pero quiero una parte de la recompensa.

Mi joven amigo.

Tendrás tu recompensa.

WILL SALAS - SYLVIA WEIS RECOMPENSA DE 10 AÑOS

Diez años.

Qué cara más dura.

Si nos atrapan,

nos espera una muerte segura, ¿verdad?

¿Te arrepientes de esto?

Me has salvado la vida.

¿Cuándo?

Ahora.

Y cada día, desde que te conocí.

Olvidas que casi logro que nos maten.

Lo pasaré por alto.

¿Qué tal está la pobre niña rica?

No tuve ocasión

de agradecerte el tiempo que me concediste.

No me sorprende que te quedaras.

Esto es vida, ¿eh?

Aquí, la vida no se acaba

hasta que te mueres.

Aquí hay muchas más formas de morir.

Pero lo pasamos bien hasta el último momento.

Claro que me alegro todavía más de ver a tu amigo.

Has armado un buen follón, y esa es mi especialidad.

¿No lo entiendes?

Los guardianes del tiempo me dejan en paz porque sé cuál es mi sitio.

Yo robo a los míos.

Sí que se han torcido las cosas, cuando me toca a mí restablecer el orden.

Por suerte para ti, no me gusta matar a sangre fría.

A veces lo hago,

pero prefiero otras vías.

Creo que te mereces luchar por tu vida.

Nos la jugamos a todo o nada.

¿Para qué?

Si pierdo, me muero. Si gano, me matan.

Si no luchas, te mataré ahora mismo.

¿Y ella?

Después de ocuparme de ti,

me ocuparé de ella.

Ah, sí. Y le quitaré el tiempo.

Luego cobraré la recompensa por solucionar los problemas del mundo.

¡Por aquí!

Cuánto tiempo ha robado.

¿No querrá decir que lo ha regalado?

Incluso a usted.

He dedicado 50 años de mi vida a este trabajo.

No permitiré que haya sido en balde.

Vamos.

Siento daros esta mala noticia,

pero mañana a estas horas

no tendréis donde caeros muertos.

PRÉSTAMOS DE TIEMPO: INTERÉS 33%, 34%, 35%, 36%, 37%

Joder.

Se acabó.

Hemos perdido. Esto es inútil.

Al menos lo intentamos.

No. No lo entiendes. Basta con que suban el coste de la vida.

Cien años, doscientos, mil... No sirve de nada.

¿Y qué? ¿Dejamos de pelear?

No podemos ganar. Son intocables.

¡El tiempo que les quitamos les resbala!

¿Cómo, pues? ¿Cómo hacer que les duela?

Con un millón de años. ¿Llevas uno encima?

Supongo que sí, que harían falta un millón de años.

Rindámonos, pues.

¡Alto!

Soy Sylvia Weis.

Vengo a entregarme,

pero solo a mi padre.

Sylvia.

Hola, papá.

¡Alto ahí!

Has contratado más escoltas desde la última vez.

Los necesito, gracias a ti.

Tienes uno de más.

Bajad las pistolas.

¡Vamos!

Bajadlas.

Vamos a dar una vuelta.

Serías capaz de robar a tu padre.

Si tomas algo robado, ¿sigue siendo robar?

¿Cuál es la combinación?

Mi fecha de nacimiento no, eso seguro.

Imagino que maldices aquel día, padre.

Prueba con 12-2-18-09.

La fecha de nacimiento de Darwin.

La supervivencia del más fuerte.

Hemos gastado siglos para llegar hasta aquí.

Veamos si ha valido la pena.

Tiempo de calidad.

Es cierto que existe un hombre con un millón de años.

Es mi primer millón y no será el último.

- Podría hacerse mucho bien con él. - Podría hacerse mucho mal.

Aunque dierais un año a un millón de personas,

solo prolongaríais su agonía.

Prolongas su vida.

Inyectando un millón de años en la zona equivocada, el sistema colapsaría.

Esperemos que así sea.

Esto no está bien.

No debemos vivir eternamente.

Aunque me pregunto si has vivido un solo día en tu vida.

¿Ah, sí? Quizás alteréis el equilibrio durante una generación.

O dos.

Pero no os engañéis. Al final, nada habrá cambiado.

Todo el mundo quiere vivir eternamente.

Todos creen que serán capaces de alcanzar la inmortalidad,

aunque las pruebas en contra sean abrumadoras.

Todos creen que ellos serán la excepción,

pero lo cierto es que

la inmortalidad de algunos precisa muchas muertes.

Nadie debería ser inmortal

a costa de la vida de otros.

¿Qué pasa?

¿Qué pasa? ¿Qué sucede?

Un error. Se han borrado un millón de años en Nueva Greenwich.

No es ningún error.

- Tiene que ser un error. - No lo es.

Son ellos.

Tómate un mes, Maurice.

Central, ¿se ve algo?

Hay mucho tráfico en las inmediaciones.

Busquen el coche más lento.

A quien tiene un millón de años no le corre ninguna prisa.

Si esto da resultado...

Si da resultado, tendremos que repetir.

Dayton no es la única zona donde el tiempo escasea.

Y envíeme el viático.

No, olvide eso.

Ya lo tengo.

Dé la orden de abrir fuego a discreción.

¿En Nueva Greenwich? Va contra la normativa.

También que un millón de años salgan de la zona.

¡Que no salga de aquí ese tiempo! ¡Fuego a discreción!

Introduzca un mes, por favor. Introduzca un mes, por favor.

- ¡Sigue! ¡No pares! - ¡Estamos cerca!

¡Lo conseguiremos!

Llegas tarde.

¿Necesitas un minuto?

Vete.

¿Dónde está la cápsula?

Ya es tarde.

Ha perdido mucho tiempo, Sr. Leon.

A ti tampoco te queda mucho.

- ¡Tiempo! - ¡Hay tiempo!

¡Apartaos!

¡Apartaos!

¡Fuera! ¡Baja del coche!

Tenemos que llegar a Livingston.

- Lo lograremos. - ¿Sí?

¿Estás bien?

¡Alto!

Eres rápido.

También tú.

Te criaste aquí, ¿verdad?

Hace mucho de aquello.

Ya.

Di con la forma de escapar.

Y ahora te aseguras de que nadie más lo haga.

Así es como debe ser.

Yo no puse en marcha el reloj.

No puedo retrasarlo.

Solo me aseguro de que funcione.

Salvaguardo el tiempo.

"Salvaguardo el tiempo."

Tendrás que devolverme parte del tiempo que te presté.

Salvo que quieras vernos muertos antes de la ejecución.

Tiempo.

No tenemos suficiente.

Hay para uno. Quédate con el mío.

Quédate tú con el mío. ¡Tú puedes llegar hasta allí, yo no!

- No. No. - ¡Sí!

Por favor.

No.

Hay tiempo.

- ¿Qué? - El del guardián. ¡Corre!

¡Corre!

- Necesito tiempo. - Abono de tiempo en curso.

¿Cuánto tenemos?

Un día.

Un día da para mucho.

Haga algo, señor.

Ya está hecho.

Imágenes en directo desde Dayton. El pueblo se ha echado a la calle.

Hay tanto dinero robado en circulación

que las fábricas de Dayton están paradas.

Están cruzando fronteras. Aquí los vemos entrando en Nueva Greenwich.

Aunque las autoridades aseguran tenerla situación

bajo control, muchos temen que esto acarree el colapso del sistema.

Les mantendremos informados de nuevos acontecimientos.

- Señor, hemos perdido la zona ocho. - Y la diez.

Se está extendiendo.

¿Qué hacemos, señor?

Marchaos a casa.

Los fugitivos Will Salas y Sylvia Weis siguen en paradero desconocido.

Las autoridades solicitan su colaboración para atrapar a estos delincuentes.

¿Ves como hay bancos más grandes?

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