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Tú eres quien ha invitado a tu amigo.
Así que ya no puedes cambiar de opinión.
Levántate y sé amable con Ryan.
Vale.
Hola, Ryan. ¿Quieres una cerveza?
Pareces un bobo con esas gafas.
Pues que sepas que leí en un libro de póker
que mi mirada delataba mis cartas.
A ver quién es el bobo cuando acabe
forrado de fichas.
- Paso. - Paso.
- No voy. - ¡Jolines!
Caballeros.
¡Palomitas! Ahora sí que es una partida.
- Tranquilo. - No lo puedo evitar.
Kitty me mata de hambre con la dieta.
- Estas no son de marca. - Son caseras.
Calientas el maíz, le añades caramelo,
dejas que repose y tuestas dos veces los cacahuetes.
Pierdes un finde, pero ahorras 60 céntimos.
Un dólar.
- Paso. - No voy.
Yo tampoco.
Jolines, veis a través de los cristales, ¿verdad?
¡Ay, el diente!
Deja al dentista mirar.
Es este de aquí.
Vaya, se te ha roto el número 31.
¿Y es importante?
Solo para comer y hablar.
Es de los que más curra.
Arréglate eso.
Genial, el seguro de mi empresa no cubre el dentista.
Lo cambiaron por un futbolín.
- ¿Dónde vas? - A la uni de odontología.
Está bien, pero firmas una exención de muerte.
Olvídate de eso.
Ven el lunes a mi consulta, me ocupo yo.
- ¿De verdad? - Claro.
Hace tanto tiempo que no voy a un dentista de verdad.
¿Tenéis anestesia o me llevo la mía?
Me muero de aburrimiento. Todo es superaburrido.
Así hacer pellas parece una mala idea.
Hasta hablar del aburrimiento es aburrido.
Sí, qué aburrimiento.
Megaaburrido...
¿Habéis visto eso?
- ¿Qué? - ¡Una ardilla muerta!
Caballeros, preparaos.
Paso.
Ahora te llama la atención, pero acabará
en el armario con las otras.
Paso.
Vosotros os lo perdéis.
Nos vemos, pringados.
Muy bien.
¿Mamá?
¿Por qué no estás en clase?
¡Te has metido en un lío!
No lo creo.
Estás en un callejón con una bici.
Estás avergonzada.
Huelo la vergüenza.
Es como el coco podrido.
Vale.
En el trabajo hacen una carrera en bici.
Un idiota se ha quejado de la falta
de actividades solidarias.
- Pasa. - No puedo.
Yo soy el idiota y...
No sé montar...
y me muero de vergüenza.
- ¿No sabes montar de verdad? - No.
¡Escuchadme! Mi madre no...
No lo entiendes.
¡Mi padre no usaba ruedines!
- ¡Mamá! - Me subió a una bici
y me tiró calle abajo.
- ¡Hay cristales! - Me quedé con tres dientes
y me volvió a tirar.
Después de eso, dije que sabía montar.
¡Y he vivido una mentira desde entonces!
- ¡Mamá! - ¡Te mataré si dices algo!
¿Te queda claro?
No diré nada.
- ¡Te puedo ayudar! - ¿Qué?
¡Sé montar! ¡Te enseñaré!
¿De verdad?
No tienes que sentir vergüenza.
Nadie se enterará de tu horrible secreto.
¡No, señora, no quiero drogas!
Vaya, creía que Reese era el que nos amargaba.
Vamos a ver qué hace con la ardilla.
No merece la pena, seguro que ya le ha quitado lo mejor.
Nunca nos pasa nada guay.
Vaya, hasta nuestros milagros son un muermo.
Debe de haber caído de un avión.
Mira, está nuevo.
Seguro que un colchón nuevo es así.
- No tiene bultos. - Ni manchas raras.
Ni muelles saliéndose.
- La etiqueta. - La etiqueta.
Vaya.
Es como sentarse sobre una nube con dos nubes debajo.
Es alucinante.
Es el cielo de los culos.
Seguro que vale una pasta.
¿Lo vendemos o nos lo quedamos?
Vamos a pensarlo un segundo.
Vaya, nos hemos quedado dormidos.
Eso no es dormir.
Cuando duermes, te duele todo el cuerpo.
Nos lo quedamos.
¿Qué tal la peli en calidad alta?
Es increíble.
Sin colas ni anuncios...
Traeré a Lois en nuestro aniversario.
Qué pasada.
Un lavabo real para escupir.
No me lo tengo que tragar.
¿Estás llorando?
De felicidad.
- ¿Cuánto tardarás? - Ya está.
No puede ser.
¿Y el palo del dolor?
Ya está. Te he puesto una corona temporal.
Hal, lo tenías fatal,
pero los resultados te gustarán.
Vaya, qué buen amigo eres.
¿Dos mil dólares?
Disculpe, debe de haber un error.
Trey dijo que se ocuparía.
El doctor me dio la factura él mismo.
No me entiende. Soy amigo de Trey.
Y tiene el descuento de amigos, diez por ciento.
¿Iba a cobrarme más?
- ¿El baño? - Cuidado, le cobrarán por ello.
¡Tasa del baño!
¿Sabe qué?
Dígale a Trey que esto es lo que pienso de su factura.
Ese era su tique del aparcamiento.
Lo sé.
¿Me puede dar otro?
Buenos días.
Buenos días.
- Anoche fue... - Maravilloso.
Qué maravilla de sabanas de 600 hilos.
Otra cosa hubiese sido un insulto a este colchón.
Hemos vivido como bestias.
Un sueño reparador.
Piensa en lo que podríamos hacer con tanta energía.
Sí.
- ¿Cinco minutos más? - Claro que sí.
¿Lo has visto? Hazlo.
- No puedo, Reese. - ¿Te lo enseño de nuevo?
Me da miedo.
- ¿Eres una cobardica? - Sí.
Mamá, puede que no lo sepas,
pero antes tenía mucho miedo.
A los truenos, ranas, buzones...
¿A los buzones?
Creía que si metía la mano,
me la arrancaría.
Pero conquisté mi miedo arrancando la tapa
de todos los buzones que vi.
Convertí ese miedo en odio
y tienes que odiar a esa bici del mismo modo.
- No tengo odio. - Sí tienes.
Tienes que encontrarlo. ¿Odias tu trabajo?
Pues no.
¿Y tu vida?
Tus mejores años no han sido buenos.
No odio mi vida, Reese.
¿Y todo lo que te he hecho?
Horneé tus zapatos
y rompí tu vajilla de bodas.
Y vendí entradas a los de sexto
- cuando te duchabas. - ¿Qué?
¡Redirige esa ira a la bici!
¡No me dejes caer!
Hemos progresado mucho.
Ya basta por hoy.
Estoy yendo a la biblioteca con mamá.
Eso es todo. No quiero que nadie nos siga.
Vamos a la biblioteca y hacemos...
cosas de biblioteca.
¿Y la bomba de la bici?
Hal, te toca. Tu turno.
¿Cinco dólares?
Voy.
Hola, ¿dónde dejo esto?
Yo me ocupo.
Gracias.
- ¿Es por la consulta? - No recuerdo ninguna consulta.
¡Recuerdo un robo!
Es curioso que lo menciones, ¡porque te fuiste sin pagar!
- ¡Timador! - ¡Moroso!
¿Qué pasa aquí?
Fui a que Trey me curase gratis, como prometió,
y este pirata me despidió con una factura de 2000 dólares.
¿Gratis? Nunca dije eso.
¡Dijiste que te ocupabas!
¡Y me ocupé!
¡Te lo arreglé!
¡Y ahora Hal va por ahí sin dolor con una sonrisa robada!
- Qué cara. Ellos son testigos. - ¿Quién tiene razón?
Creo que está clarísimo.
- Trey... - Hal...
¿Pero qué dices?
Todo el mundo sabe lo que significa ocuparse.
Sí, que lo hará gratis.
- ¡Gracias! - Lo dices porque se rompió
el diente con tus palomitas cutres.
¡Eso es mentira!
Chicos, nos estamos fastidiando la partida.
Malik, trabajas como mediador.
- ¿Puedes ayudar? - Claro.
Venga, tíos, vamos a sentarnos
y escucharnos.
Trey, ¿entiendes por qué "me ocuparé de ello"
se puede malinterpretar?
- Supongo que sí. - ¡Sí!
Y, Hal, ¿no ves que Trey es un profesional?
Pasó años en la universidad.
Y la dejó y acabó de dentista.
Trey merece una compensación por su trabajo.
Es justo y natural.
Supongo.
Lo siento, Trey.
No pasa nada.
Malik, ¿cuánto te debemos?
Nada, somos amigos.
¡Ajá! ¿Lo ves?
¡No es lo mismo!
Te ayudé como profesional.
Tú cobras un sueldo.
Imagina que vas a una casa, juegas al solitario,
pasas horas al teléfono y nadie te paga.
Ya basta. No quiero que me mandes a tus matones,
así que toma.
Así que Peterson dejó el informe en mi mesa y dijo...
Hal, no comas si te duele tanto.
Estoy bien.
Hal, para.
¿Que pare qué?
Te vas a atragantar.
No puedes comer sin masticar.
No me hace falta masticar.
Estoy bien.
La clave es relajar el esófago.
Jamie, presta atención.
¿Qué tal la carrera de bicis?
Genial. Tengo muchas ganas.
¿De verdad?
¿Cuánto has entrenado?
- Mucho. - ¡Fascinante!
¿Sabes qué me apetece?
Otro trozo de tarta.
No queda.
¿Y este de aquí?
¿Mi trozo?
No pasa nada.
Puedo seguir hablando. ¿De qué estaba hablando?
Claro, de cuánto montas en bici.
Estas sillas son incomodísimas.
No saben cómo mimar a nuestros cuerpos.
Hal, tienes una infección.
Tienes que ir al dentista.
Tengo cita con el Dr. Voorhees.
¿No le llevamos el hámster de Dewey?
Es médico.
Si no está en la guía,
no te basta, ¿eh, Lois?
¡Vuelve a ver a Trey!
- Buscaremos el dinero. - No.
Tienes que solucionar esto.
Lo he hecho.
No soy idiota, Lois.
¿Podrías pasarme la caja de gritar?
No hagas tanto ruido. Ya sabes las normas.
Solo se permiten ronquidos.
Llevaba años esperando a ver a Conrad Horner
y me he dormido y me lo he perdido.
Volverá en unos años.
Tiene 98 años.
Llegué a tiempo de coger un programa
- y ver a la ambulancia irse. - Vaya.
¿Sabes qué te sentará bien? Dormir.
He soñado que dormía en esta cama.
Nos pasamos el día durmiendo.
¿Sabes qué día es hoy?
No sé ni qué año es.
¡Arriba!
¿Y tu examen de mañana?
¡Podría afectar a tu universidad! ¡Tu futuro!
Ya persigo mis sueños aquí
directamente.
Vale, ya estoy harto.
Mejor, más espacio para mí.
¿Ese es tu plan?
¿Vas a pasarte toda la vida dormido?
- Es patético. - Dejaré mi huella.
Y después de mi muerte, la viscoelástica
recordará la forma de mi cuerpo.
Te estás volviendo loco.
Esta cama es el mal.
Te está drenando el alma, Malcolm.
¿Malcolm?
Vale, mamá, creo que hoy podremos
batir el récord de ayer. Hora de aterrorizarse.
No pienso seguir.
- ¿Qué? - Sabes que no puedo.
No puedo montar en bicicleta, es muy difícil.
¿Muy difícil?
¿Y por qué no lo habías dicho?
Como es difícil, huye de tus sueños y ríndete.
Baja tus expectativas. No pasa nada.
Yo ya me he divertido.
Si quieres rendirte, adelante.
Muy bien, Reese. Tienes razón. Vamos a ello.
No, te lo decía de verdad.
Quería agradecerle a Hal su invitación
a esta noche especial.
No quiero ser quien rompa la tradición.
No he hecho nada malo.
- Si insinúas que... - Caballeros, nadie insinúa nada.
Solo digo que es difícil estar todos.
Y, a pesar de todo, estaréis de acuerdo
en que es distinto al incidente del 91.
- Otra vez con lo mismo. - Y tanto.
Dejaos de indirectas.
No soy un tramposo.
No dije que lo fueras.
Solo que lo parecías.
- Es distinto. - No necesito trampas.
No eres tan bueno jugando.
¿Y la carta que necesitaba
se fue solita de la mesa?
Venga, chicos.
Solo digo que si lo superamos, podemos superar esto también.
Creo que al final de la partida,
- todo estará solucionado. - Sí.
- Te toca. - Pareja de doses.
- No voy. - Yo tampoco.
La pareja gana.
¿He ganado de nuevo?
Estoy en racha.
Debo de haber ganado unos 1000.
Un segundo.
- No se puede. - Espera...
¡Tienes color! ¡Mirad!
- ¡Me estás dejando ganar! - ¿Sí?
Queremos solucionarlo.
No quiero vuestro dinero si no lo he ganado.
¡No necesito vuestra compasión!
No lo soporto.
Te daré una consulta gratis. ¿Feliz?
Vamos a mi clínica y te arreglo el diente.
- Ya está. - ¡No!
No necesito caridad
y no te ayudaré a limpiarte la conciencia.
- ¡Hal! - No.
¡Tú vivirás con el dolor! ¡No yo!
¡Dame ese vaso de hielo!
- ¡No lo hagas! - ¡No!
Espero que estés contento.
Hal, para. Piénsalo bien.
- ¡Hal! - ¡Venga, tío!
Tengo la espalda hecha un ocho.
¿Qué ha pasado?
Malcolm, estás despierto.
Nos tenías preocupados.
¿Qué ha pasado con el colchón nuevo?
- ¿De qué hablas? - ¡El colchón!
¡Había un colchón!
O quizás lo has soñado.
¡No fue un sueño!
El colchón era perfecto y blanco, ¡parecía una nube!
Cayó del cielo y me hizo feliz.
¿Cayó una cama solo o una judía mágica también?
Quizás lo he soñado.
Estabas feliz, Malcolm.
Claro que era un sueño.
Vamos a cortar por lo sano.
Cuando montes, no mires abajo.
- Pero... - Hazme caso.
Comienza a pedalear.
Te ayudaré a superarlo. No estás sola.
- Gracias, hijo. - ¡Vamos!
¡Madre mía!
¡Lo estoy haciendo!
Estoy montando.
¡Tranquila, mamá! Es por tu bien.
¿Reese?
Intenta ir más despacio.
Voy a chocar contigo.
Así verás que no pasa nada por caerte.
No, Reese, voy bien. ¿Lo ves?
Es la única manera.
¡Ha funcionado!
¡No tengo miedo!
Sé montar en bici. Gracias.
Mami...
¿Me pueden decir qué pasa aquí?
No es nada, agente.
Le hemos amordazado porque tiene un diente mal
y no quiere ir al dentista.
Bien, conduzcan con cuidado.
¡Gracias!
Subtítulos: Estrella García
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