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Mamá, ¡Reese me está molestando!
Parad los dos. ¡Cada uno a un extremo del sofá!
¡Sigue molestándome!
Reese, ¡a tu habitación! ¡No te acerques a menos de diez metros!
MALCOLM
¡Venga, Hal! Vamos a llegar tarde.
Vale. No entiendo tanto alboroto.
Lleva un año sin beber, ¿y qué? Para eso vas a Alcohólicos Anónimos.
Para Francis es muy importante haber estado un año sin beber.
Eso se lo han inventado las empresas de tarjetas de felicitación.
¿A ti qué te pasa?
Está en Alcohólicos Anónimos, cambiando de vida.
Ellos lo han ayudado y nos los quiere presentar.
¿Qué hacían cuando aprendió a ir en bici? ¿Y al perder su primer diente?
Nosotros hicimos el trabajo duro y ellos se llevan la gloria.
Es increíble, estás celoso.
¿Para qué nos necesita? Los tiene a ellos. Somos inútiles.
Somos como su apéndice.
Se abrirá el estómago, nos sacará de ahí
y nos meterá en un frasco que pondrá en el comedor,
el estudio o sobre la chimenea, si es que tiene.
Te espero en el coche.
- ¿Y Jamie? - Ahí lo tienes.
Está deseando ir con la canguro.
Esa mujer se pasa el día atiborrándolo de azúcar.
¡Ya voy!
- Adiós. Recuerdos a Francis. - Esperad. Tenéis dinero para la comida
y los números de emergencia. Volvemos el domingo a las 21:00.
Se me olvidaba.
Lo único que me importa de esta casa.
No quiero estar preguntándome
quién lo romperá, dónde acabarán los trozos
o qué mentiras me contaréis. Así que...
Vale. Ya puedo relajarme.
Me aburro.
Mamá y papá no están. ¿Gastamos bromas?
No. Me estoy haciendo viejo. No me siento muy inspirado.
¿Petardos en el buzón de la vecina?
¿Para qué? Me perseguirá y tendrá un ataque de asma.
Llamarán a Emergencias.
Me libraré gracias a su desmayo.
Actuaremos por pura inercia.
Cierto. Aterrorizar a los mismos vecinos año tras año
ya no es tan satisfactorio. Será que nos hacemos mayores.
Quizá ya no necesitemos provocar el caos.
¡Estaba cavando cerca del garaje
y he encontrado una llave del coche de papá!
- ¿Sabéis qué significa eso? - ¡Podemos rayar cosas!
No. Disponemos de movilidad. Podemos ir a la ciudad.
¡Y rayar cosas!
Y rayar cosas. Y tirar petardos.
Reese, tenemos un coche sin supervisión de un adulto.
Haremos lo que queramos. Si nos cogen,
culparán a mamá y papá, por irresponsables.
- Es el crimen perfecto. - Vamos a los recreativos.
- ¿A los recreativos? ¿Tienes 12 años? - Sí.
Dewey, lárgate. Vamos a planear maldades.
¿Qué tal South High? La banda ensaya en dos horas.
Genial. Llamaré a mis amigos del matadero.
Una llamada y tendremos un montón de sangre de cerdo.
Es humilde, pero es un hogar.
Básicamente, le quitaron un dormitorio al apartamento de al lado.
Pero es un hogar.
Oye, tu madre y yo hemos pasado por un motel al venir...
Tonterías. No vais a hospedaros en un motel.
- Podéis dormir aquí. - ¿En la alfombra?
Es un futón.
Aunque parezca mentira, lo iban a tirar.
- Es que mi espalda... - Hal, deja al chico.
- Vale, nos quedamos. - ¡Genial!
Qué bien que hayáis venido para mi celebración.
- Hablando de lo cual... - ¡Piama!
Tranquila. Lo tengo controlado. Además,
no solo celebramos que estoy sobrio. También que tengo un nuevo trabajo.
Francis, ¡es maravilloso! ¿Qué es?
Vidrio grabado con láser. La fusión perfecta de ciencia y arte.
¡Vaya! El detalle es increíble.
- Y al hada desnuda se le ve todo. - Esa soy yo.
Puedes poner la imagen que quieras, pero se resume en una cosa:
independencia económica dentro de 12 años, máximo.
Vamos a montar un negocio.
Hemos buscado una franquicia y apalabrado un local.
Solo falta la financiación.
Tranquila, no queremos dinero.
Tenemos 10 000 dólares de la indemnización de su madre.
Usaron una foto suya en un artículo sobre deficientes mentales.
Firmad para avalar el préstamo.
Odio pedíroslo, pero sois los únicos a quienes Piama y yo podemos recurrir.
¿Has oído eso, cari? Recurre a nosotros.
- ¿Cuánto? - Es un préstamo pequeño, 20 000 dólares.
- ¿Veinte mil dólares? - ¿Tus amigos borrachos no te ayudan?
No. Tranquilos, el banco ya ha revisado vuestro crédito.
Es malo, pero de ese modo suben los intereses.
¿Y has pensado que íbamos a firmar esto?
Cari, ven aquí. Déjalo que hable.
- Ha dicho que nos necesita. - Hal, no voy a firmar nada.
- Tenemos muchas deudas. - Lois...
Odio interrumpir, pero ¿podríamos hablar luego?
- Tenemos que ir a mi fiesta. - ¡Sí!
Debo decirte, hijo, que estoy borracho como una cuba de orgullo.
Tenemos 12 horas y 30 litros de gasolina.
Este es nuestro radio de destrucción.
Mucho que hacer en poco tiempo. ¿Y mi antiguo profesor?
- ¿Y el calvo en la escuela femenina? - El calvo hay que hacerlo.
Estoy empezando a cuestionarme tu compromiso.
Si vamos a por él, no derraparé en el jardín de mi entrenador.
- ¿Y los recreativos? - Ahora no.
- Vale, derrapa. - Genial.
¿Qué hay del concurso de gatos?
Si hacemos lo del coyote, iremos allí.
- Los recreativos pillan de camino. - ¡Largo!
Mearemos en los buzones de la Quinta, ¿no?
Ya me he bebido tres. No me avergüences ahí fuera.
Venga, Reese, ya casi lo tenemos.
¿Cinco minutos para sacudir a tu compañero de laboratorio?
Sí. Si hay que hacerlo, lo haremos bien.
¿Crees que podrías sacudirlo en el coche?
- ¿Por qué? - Después de tumbar esas lápidas,
podríamos ir a por él. Cuando hayas terminado,
vamos al paseo marítimo y nos subimos a la acera.
Luego bajamos por la calle 45 justo cuando los viejos den su paseo.
- ¡Pasamos como una bala y está hecho! - ¡Sí!
En marcha. Necesitamos la llave.
- ¿Vamos a los recreativos? - No tenemos tiempo.
¿Sabéis qué? No recuerdo dónde la he puesto.
¡Estúpido! ¿Cómo has podido perderla?
Espera, está mintiendo.
- Dewey, ¡danos la llave! - No.
Vale, Dewey, lo podemos hacer por las...
No es justo. Yo iba a hacerle lo mismo.
REUNIÓN DE ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS
- ¡Crash! - ¡Francis, colega!
- Señorita P. - Hola, cariño.
- Te presento a mi padre. - Hola.
- Sé fuerte, hermano. - Vale.
Y esta es mi madre.
- ¿La auténtica? - ¿Perdón?
Es que... Creía...
No sé qué creía.
Lo siento. Perdonadme.
¿A qué ha venido eso?
- ¡Ríndete, Dewey! - ¡No!
- ¡Dinos dónde está la llave! - ¡No!
- ¡Dinos dónde está la llave! - No.
- Danos la llave. - No.
¡No nos quedan gusanos!
- Es inmune. - Es culpa nuestra.
Lo llevamos torturando desde que nació.
¿Lo recuerdas de bebé? Era muy fácil hacerle llorar.
Pero ahora no avanzamos.
Hemos avanzado mucho, pero aún queda mucho camino por recorrer.
Hemos podido llegar donde estamos gracias a todos los presentes.
Pero hay alguien a quien me gustaría agradecérselo especialmente.
¡Francis!
Tu honestidad me ha ayudado muchísimo en todo este proceso.
Durante toda mi vida, había sentido mucha pena por mí mismo,
creyendo que me habían maltratado,
hasta que oí tus terribles historias.
Vi que mi madre, drogadicta y abusadora, no era tan mala.
Sí, me pegaba y me dejó tirado en un contenedor,
pero era una santa comparada con "L".
No sé cómo sobreviviste, pero, gracias a Dios, lo lograste.
¿"L"? Hal, ¿te lo puedes creer?
Aquí son muy sinceros. ¡Les sale natural! Qué bonito.
Seamos justos. Todos tenemos una "L" en nuestras vidas.
Mi "L" fue la guerra de Vietnam.
Por suerte, no tengo que visitar a "L" en Navidad o en vacaciones.
Puedo enterrar a "L" en las oscuras profundidades de mi mente.
Por eso doy gracias a Dios. Sé fuerte, Francis.
Y ahora, escuchemos al hombre del momento,
nuestro querido Francis.
Gracias, George. Gracias a todos.
Hoy se han dicho muchas cosas horribles. Agradezco vuestra sinceridad.
Pero eso ya es agua pasada.
Tenemos que empezar de cero. Para eso, disculpémonos con quienes hemos ofendido.
Con mi bella esposa, Piama.
Por todas las cosas horribles que te he hecho pasar, perdóname.
Y con mis hermanos, que no están presentes ahora,
por las veces que os abandoné
porque estaba perdido en mi propio mundo. Perdonadme.
Con mi padre. Te hice sufrir mucho,
pero estuviste a mi lado.
Perdóname.
Y con mi madre, L.
Te perdono.
¿Tú me perdonas?
Vale, es un poco extremo, pero Dewey no nos deja otra opción.
Como ha soportado nuestras torturas más horribles,
Reese y yo tenemos que hacer algo que va contra las reglas de esta casa.
¿El jamón lo quieres muy fino?
Igual que antes.
- ¿Qué tal el batido? - Bastante rico.
No lleva mocos, escupitajos ni pis.
Ya veo que sabe distinto.
Y el masaje es brutal. Me estás quitando de los hombros
una tensión que ni sabía que tenía.
¡Me siento genial!
¿Quieres algo más?
Bueno, hay algo que... No.
- No, ¿qué es? - Es una chiquillada.
Tonterías. Venga, hoy es tu día.
Me encantaría ir a caballito por el barrio.
- Voy a por los zapatos. - Chicos, esto es maravilloso.
Hoy hemos cerrado muchas heridas.
¿Sí? Genial, Dewey. Oye, estaba pensando
que has comido y estás relajado, viendo tu programa favorito.
¿No crees que podrías darnos ya la llave del coche?
¿Sabes qué? Os lo habéis ganado, chicos. En serio.
- Ojalá os la pudiera dar. - ¿A qué te refieres?
Me pillasteis por sorpresa. No sabía que esto iba a ser así.
- Me la he tragado. - ¿Qué?
Lo sé. He sido un idiota y un rencoroso, pero fue antes de reconciliarnos.
¿Queda un poco más de batido?
¡Increíble!
¿Me invitas a tu celebración y te dedicas a atacarme por sorpresa?
¡Les has dicho a todos que soy un monstruo!
- Acepto tu rabia. - ¡Pues prepárate a aceptar mucha más!
¿Me perdonas? ¿Por las 27 horas de parto?
¿Por cuidarte esas noches que tenías 40 grados de fiebre?
¿Por los miles de horas obligándote a hacer los deberes?
Sí, mamá, te perdono.
¿Me culpas por tu desastre de vida y tu alcoholismo?
¿Soy la fuente de todos tus males?
Me gustaría hablarlo, pero solo en las reuniones.
¡Al coche! ¡Regresemos!
Lois, no estropees su día especial.
- ¡Si ya lo he estropeado todo! - El pasado, pasado está.
¿"El pasado, pasado está"? ¿También crees que tengo la culpa de todo?
- ¿Lo hablamos en otro cuarto? - ¡No hay más cuartos!
ACEITE DE RICINO
Admitidlo, chicos. Os he derrotado.
¿Bromeas? Ahora que sabemos dónde está, es cuestión de tiempo.
Los especiales de la abuela.
Tan potentes que la abuela los toma en el baño.
Atravesarás el techo con el retroceso.
¿Por qué hacemos esto? Mi método es más rápido.
No vamos a abrirlo en canal. Esto funcionará.
Basta con modificar nuestra lista.
Tendremos que pasar de tirar globos de pintura,
de poner señales falsas en la carrera benéfica
y de dejar revistas porno en la librería feminista.
¡Estás matando a mis hijos!
- Espera. - ¡Cállate, Dewey!
¡Que hable otra parte tuya!
¿Te pones de su parte?
No me pongo de ninguna parte. ¡No hay partes!
Solo digo que lo veas como lo ve él.
¡Me ha crucificado!
Normal que te sientas atacada, pero se trata de Francis.
Está creando una nueva vida. Tengamos paciencia con él.
Solo lleva sobrio un año.
Ahora tiene un año. ¡Peleas contra un niño!
¡Ese niño ha ensuciado mi nombre
y quiere que le demos 20 000 dólares!
Invertimos en la empresa de nuestro hijo.
¿Por dejar de beber ya sabe llevar una empresa?
¡No puedes escapar de esa tonta pelea a muerte
que mantienes contra él desde que nació!
¡Francis ha cambiado y tienes que aceptarlo!
¡No! ¡Francis no ha cambiado!
Tiene trucos nuevos para lograr lo que quiere.
- ¡Lo de hoy ha sido para que firmemos! - ¡Otra vez!
¡Sé que no ha sido para que firmemos!
- ¿Cómo lo sabes? - Porque yo ya lo había firmado.
- ¿Cambiamos de tema? - ¿Qué?
Todavía nada.
Ojalá pudiera hacer algo. Me siento impotente.
Ten pensamientos positivos.
Reese, ¡rápido, trae el colador!
- ¿Por dónde empezamos? - Tú empieza y ya está.
¡Dewey! ¡Ha tenido la llave todo el rato!
¡No!
- ¿Qué haces? - Podría haber una copia.
¡Es increíble que hayas actuado a mis espaldas!
¿Crees que te vas a librar? ¡Te equivocas!
¡Veinte mil dólares, Francis! ¿Cómo demonios...?
- ¿Qué es? - El préstamo.
- Si no queréis, no lo haremos. - ¿Qué?
No quiero que discutáis por nosotros.
No queremos que el negocio empiece así.
- Ya lo conseguiremos de otro modo. - Pero yo...
- ¿En serio? - Claro.
Vamos a comer algo.
- Han abierto un tailandés ahí al lado. - No suena mal.
- Coge la chaqueta, hace frío. - Vale.
- ¿Francis? - ¿Sí, mamá?
- ¿Seguro que no quieres el dinero? - No quiero nada que no quieras darme.
- Mamá... - Quiero que lo tengas.
Me equivoqué. Has cambiado.
¿En serio? No hace falta que lo hagas.
Lo sé. Por eso quiero que lo tengáis.
Piama y tú podéis abrir el negocio con nuestra bendición.
¡Vaya, mamá, es genial!
- Es mucho dinero. - El préstamo no. Tú.
- ¿Qué? - Has admitido que te has equivocado.
Es el primer paso. ¿Lista para el segundo?
¿Qué dices? ¿Qué paso?
El primer paso para admitir que eres alcohólica.
No soy alcohólica.
Vale, no estás lista. Culpa mía. Recomiendan no hacerlo.
Tiene que salir de ti. ¿Estáis todos listos?
Francis, yo no bebo.
- Una copa de champán en mi cumpleaños. - ¿En todos?
- ¿A qué viene eso? - ¿Nos vamos?
Mamá, tienes todos los síntomas.
Conducta irracional, no controlas tus emociones.
Culpas a los demás.
Francis, no bebo. No soy alcohólica.
No hace falta beber para ser alcohólico.
¡Sí que hace falta! Alcoholismo. Lo dice la propia palabra.
- Creo que tu madre tiene razón. - Qué va.
- Apenas bebo y soy alcohólico. - Solo lo vi achispado una vez.
Se pone malo. No tolera ni el jarabe para la tos.
¿Por qué te consideras alcohólico si ni siquiera bebes?
¡Porque mi vida era un desastre!
No tenía futuro ni esperanza. Tenía los síntomas.
¡Excepto el alcohol!
¿Por qué insistes en eso? ¿Por qué lo haces?
¡No me dejabas tener nada! ¡Ni la bici ni las estrellas ninja!
¡Y ahora no me dejas tener alcoholismo, lo único que hago bien!
Increíble.
Si no soy yo, es el alcohol, ¿no? El problema siempre está en otra parte.
Francis, necesitas mirarte al espejo.
- Venga, Hal, vamos a casa. - Un momento.
¡No puedes abandonarme! ¡También es tu problema!
- Tú me apoyas, ¿verdad? - Creía que sí,
pero he visto que lo hacía por motivos equivocados.
Estaba intentado comprar tu amor.
Nos vemos en tu cumpleaños de verdad.
A lo mejor mamá tenía razón.
Culpaba de mis problemas a ella y al alcohol,
pero tengo delante al verdadero problema.
- ¿Yo? - Sí, tú.
¿Quién sino? No me dijiste que no soy alcohólico.
¿Cómo iba a saberlo? Te veía hecho polvo.
- ¡Me has dejado como un idiota! - Eso es fácil.
¿Me insultas?
Subtítulos: Antonio Núñez
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