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Sí. ¿De qué se quejarán estos chavales?
MALCOLM
Cuatro, tres, dos... Turbia.
Limpia.
Otra vez turbia.
Bien.
¿Y este reloj, papá? Solo cuesta 12,99 dólares.
Ese es el truco.
Pone 12,99 dólares, pero no incluye los cargos ocultos.
El envío, la manipulación, la caja.
Cuando te das cuenta, has pagado 15 dólares o más.
Nunca he tenido uno tan caro.
Pero yo lo necesito, papá.
Con un corcho y una cuerda, te haces un reloj solar.
Y te dará un tema de conversación con las chicas.
¿No te hacían hoy la foto para el anuario?
Sí.
¿Y no vas a ir más arreglado?
Si no volveré a ver a esa gente. Son unos capullos
que solo piensan en mandarse mensajitos y en quién irá al Baile de la Luna.
Niños trajeados y descalzos en la playa.
Es patético. No iría ni aunque me hubieran invitado.
Toma tu uniforme.
Qué bien que recuperases tu empleo.
¿Suerte? Estoy en la ruta de reparto cargando cosas todo el día.
Al menos en el matadero
descansábamos cada dos horas para buscar dedos.
Vale, el siguiente.
¿Tengo bien la corbata?
Sí. Hala.
Se toman la foto muy enserio.
¿Estás de coña?
Así es cómo nos recordarán el resto de nuestras vidas.
Como una cápsula del tiempo.
Dentro de unos años, nuestros hijos verán estas fotos para saber cómo éramos.
¿A que sí, cosita? Claro que sí.
Perfecta. Siguiente.
Otro rebelde, ¿no?
- ¿Qué? - Lo pillo, chaval.
La camiseta, el ceño fruncido. Tipo duro. Peligroso.
A los esmirriados os da por ahí.
- No es... - Va, malote. Acabemos ya.
Cometí un error. Quiero...
Para la posteridad.
Siguiente.
¿Qué tal el cole?
Fatal. Perdí el bus por no saber qué hora era
y llegué tarde a un dictado por no saber qué hora era.
Y luego David Klausner me pegó por no saber qué hora era.
¿Te digo qué hora es?
Son las casa, ropa limpia y tres comidas al día y media.
Esa es la hora.
Pues que sepas que hay goteras, mi ropa es usada y la comida es asquerosa.
- A tu cuarto. - ¡Está sucio!
Vaya, nos mandan las deudas de la tarjeta y una solicitud para pedir otra.
- ¡Dios mío! - ¿Qué pasa?
¡Es un cheque de 10 000 dólares para Malcolm!
¿Qué? Estás de broma.
No. Es una beca de una asociación de superdotados
para ampliar sus estudios. Sin condiciones.
¡Increíble! Es fantástico.
Alucinante. Nunca había visto tantos ceros a ese lado.
¿Te imaginas lo que puede hacer?
Lo que puede hacer cualquiera.
Lo que podríamos hacer nosotros.
- ¿A qué te refieres? - A nada.
Solo digo que nos vendría muy bien este dinero.
Pero no es nuestro. Es de Malcolm.
Ya lo sé. Pero hay que pararse a pensar
qué va a hacer un adolescente con 10 000 dólares.
Sabes muy bien que los va a derrochar en Legos y chucherías.
Además, es superdotado. Entrará gratis en la universidad que quiera.
No me gusta nada por dónde vas.
Lois, solo pienso en proteger a Malcolm.
Tiene una mente brillante,
pero ahora mismo está secuestrada por un ejército de hormonas adolescentes.
Solo propongo que lo conservemos un tiempo
hasta decidir qué hacemos.
Ya, pero Hal...
Gracias por dejarme ir con esta pinta. ¡He quedado como un idiota!
No es tu foto.
Te da igual cómo quede yo. ¿Alguna carta para mí?
No.
Estas plantas son perennes y tienen ese latente...
Los pies me están matando.
Te dije que dejaras gotear la sangre dentro de los zapatos.
Cuando coagula, es como caminar sobre nubes esponjosas.
Míralos.
Ahí sentados esperando la muerte.
Ojalá esos chiflados de los animalistas viesen esto.
Así estarían las vacas de no ser por nosotros.
Espera aquí. Voy a que me firmen la entrega.
Hacemos el corte bajo este capullo.
Como siempre, sellamos el corte
para que no entren en la planta ni hongos ni insectos.
Gracias por vencer a Hitler. Cambio.
Otro con un cuerpo de un millón de dólares y un cerebro de 10 centavos.
- Gracias. - ¿Cómo te quedas?
Esto está muy bien.
Pues sí que es verdad eso de que la vejez es la edad dorada.
Hal, estamos solos.
Nunca se sabe.
Quedamos en el tendedero.
¿Ves? Sabes que esto está mal.
Por eso te escondes.
¿De qué hablas? Hace un día precioso. ¿Es delito tomar el aire?
No, lo he pensado. No está bien. Hay que darle el dinero a Malcolm.
El cheque está a su nombre.
No creo que el banco nos...
¡Aparta eso!
No, espera. Déjame verlo otra vez. ¡Dios mío!
No podemos hacerlo.
Cari, lo estás enfocando mal. Se lo devolveremos.
Somos como el banco.
Los bancos no te dan el mismo dinero que les das.
Lo usan y luego te pagan con otro dinero.
Por eso el mundo envidia nuestra economía.
- No sé, no me parece bien. - Míralo como un plan de ahorro forzoso.
Si le hacemos un favor.
Puedo decir que no había sido un buen padre para Malcolm
hasta que falsifiqué su firma en ese cheque.
Se lo devolveremos.
Claro, todo lo que gastemos.
Con intereses. Sin cláusulas abusivas.
- Vale. - Bien.
Cari, no hay de qué avergonzarse.
Vuelve dentro. Yo iré en 30 segundos.
Va.
Bien. Siguiente.
Ya tuviste tu oportunidad.
No. Tiene que hacerme otra foto. Por favor.
Creí que no me importaba lo que pensaran de mí, pero me importa.
Mira, saco 20 centavos por cabeza. Las repeticiones las pago yo.
Y además, me la suda.
No es culpa mía que sea un payaso que no sirve para otra cosa.
No me moveré hasta que me haga la foto.
Vale, como quieras.
Voy a quitarte los brillos.
¿Qué ha hecho? ¡Salgo fatal!
A mí me gusta.
Pero solo soy un payaso. ¡Siguiente!
¡Sí!
¿Tú no eres el que trae la carne? ¿Qué narices haces aquí?
Yo...
Es mi nieto.
Ha venido de visita.
Hola, abuela.
Cómo me alegro de verte.
Deja de fingir, chaval. No estoy gagá.
Pero me gusta que alguien se lo pase bien aquí.
Tendedero.
Me han dado presupuesto para las tuberías.
Imagínate. Agua limpia, cuando queramos.
Decidir si queremos agua fría o caliente.
Ya. Hombre, podemos gastarnos el dinero en tuberías
o podemos dar una entrada para este chisme.
- ¿De dónde sale eso? - De la feria de barcos.
Iba de camino al trabajo y vi un cartel gigante
de una feria de barcos a tan solo 100 km.
No digo que haya una mano invisible manejándonos,
pero es mucha casualidad, ¿no?
No derrocharemos el dinero.
No es un derroche, es una inversión.
Los barcos dan dinero, Lois.
¿Cuántas oportunidades habremos perdido por no movernos en los círculos adecuados?
¿Dónde se hacen contactos, se codea la gente importante y se cierran tratos?
¡En el club náutico!
Olvídalo. No nos gastaremos el dinero de Malcolm en un barco.
Fin de la historia.
¡Lois!
No lo comprendes.
Ya no es su dinero. Hasta que se lo devolvamos, es nuestro.
Quizá me pasé con el grande,
pero échales un vistazo, venga.
Nos vale el Rompeolas o el Dominguero.
¿Cómo lo ves?
Me gusta este.
¿Sabes lo que pasa?
¿Cómo pudo hacerme esto?
Parece terrible, pero te lo explico.
No lo defiendas.
Sé que no es perfecto, pero lo quiero.
¿Al fotógrafo de mi anuario?
Sí. A ver, igual querer es mucho decir,
pero trabaja muy bien.
Su trabajo es hacer buenas fotos.
Cuando mis nietos vean la foto, pensarán que su abuelo era imbécil.
Pues tengo que replantearme mis sentimientos.
¿Sí?
Sí. Hola, gobernador. ¿Está su madre en casa?
Es papá.
- ¿Hal? - Tendedero.
- ¿Qué hace este aquí? - Lo sabe.
¡Lo sabe y punto! Da igual cómo.
Sigamos con el plan, ¿vale?
Ten claro que no le robamos el dinero.
Le devolveremos cada centavo. Somos el banco.
Pues a este banco le van a dar un Rolex. Y grande.
El dinero es para las tuberías nuevas.
Que gaste lo suyo como quiera.
Y yo me gasto lo mío en un Rolex. Me lo he ganado.
¡No es para repartirlo! Oye.
No nos repartiremos el dinero.
- ¿Por qué mandas tú? - Eso. Votemos.
¡De votar nada!
- Yo voto por votar. - Y yo.
- Voy por el dinero. - Lo cambié de sitio.
Ya. Y yo lo volví a cambiar.
- Y yo también. - ¿Qué?
- Se me ocurrió a mí... - Está a buen recaudo.
¡Dámelo!
- ¡Que me lo des! - Suéltame.
Así se la ponen los franceses.
No sé, a mí me parece que pedía una paliza a gritos.
¡Eso dije yo!
No es más importante por ayudar a cruzar la calle.
"Cruza. No cruces". ¿Por qué voy a hacerle caso?
Qué energía tienes.
Muchos jóvenes se pasan el día tumbados viendo todo lo que echan en la tele.
¿Quieres tarta?
Esto es genial. No sabía que había viejos majos.
Creía que erais pasas quejándoos de lo caro que es todo.
Algunos sí, a otros aún nos queda algo de vidilla.
¿Ese quién es?
Teddy. Es guapo, ¿verdad?
¿Le digo algo?
No es buena idea.
No se permiten las relaciones entre residentes.
Les parece que ya no podemos tener sentimientos.
¡Qué injusto! A ver, mientras podáis veros desnudos sin vomitar,
deberíais hacer lo que os dé la gana.
Gracias.
He ordenado los nombres por orden alfabético,
le he llevado el equipo a la tienda
y le ayudé en esa sesión de fotos chunga. Tiene que hacerme otra foto.
Has cumplido, ahora me toca a mí. Siéntate.
Gracias.
Mira a la izquierda.
Hombros rectos.
Sonríe.
¿Qué me ha hecho? ¡Doy miedo!
Chaval, eres así. Tal cual.
Mis nietos no pueden verme así.
Arréglelo.
Póngale un filtro o use otra luz.
- Haga algo, por favor. - No se puede hacer nada.
Soy fotógrafo, no mago.
- ¿Dónde estabas? - En clase.
No sé si creérmelo.
Tu padre quiere contar el dinero.
Estaremos más tranquilos sabiendo que está todo.
Necesito algo de dinero
para la transmisión del coche.
Esto es del 1986, Hal. Se nota que has borrado la fecha.
- Aficionado. - ¿Ah, sí?
¿Y cómo sé yo que el fontanero no es un actor?
Ya, hice un castin mientras no estabas.
- ¡Lo sabía! - ¿Tú te oyes? ¡Te has vuelto loco!
Qué más quisieras, ¿no?
¡Pues no me vas a encerrar!
No me fío de vosotros desde los seis años.
A ver, mejor lo dividimos.
Tres partes y todos contentos.
Contentos tampoco, pero bueno.
Tengo una idea mejor.
Nos dejamos de locuras y le devolvemos el dinero a Malcolm.
Vale, ¡cambia las tuberías!
No es por salirme con la mía.
Este dinero nos ha convertido en animales.
Mañana haré un cheque a nombre de Malcolm.
Luego nos callaremos y olvidaremos este asunto.
¿No sabes controlarla?
- No te pases, jovencito. - ¿O qué?
- No harás nada, como con mamá. - ¡A tu cuarto!
Mejor nos vamos los dos.
¡Vale!
¡Código azul!
Alguna debe de ser Viagra. Toma.
¿Cómo podemos agradecértelo?
Esperad cinco minutos.
Cari, queremos disculparnos.
Sí. Tenías razón.
Nos estábamos volviendo monstruos. De los malos.
Tú eres mucho más fuerte.
Menos mal que eres más sensata
y la que mantuvo la cordura en esta casa.
Nos has dado una importante lección de honradez y confianza.
Así que puedes decirnos dónde escondiste el dinero.
- He hecho algo terrible. - ¿El qué?
Había una tienda de antigüedades frente al banco.
Vi esta casa de muñecas en el escaparate y la compré, sin darme cuenta.
Ese dinero mató a la antigua Lois
y la reemplazó por una loca.
Tranquila, cari. A ver...
Da igual que te gastases algo en eso.
No pasa nada. ¿Dónde está el resto del dinero?
No queda nada.
¿Qué?
¿Te gastaste 10 000 dólares en una puñetera casa de muñecas?
Pedían 12 000. Pero mira.
Tiene un ascensor pequeñito y luces.
¡No!
- Hola, Judith. - Hola, Reese.
Quiero darte las gracias por todo lo que has hecho.
Me gustó hacer una buena obra.
Hasta me estoy planteando hacerlo más a menudo.
¿Eres tú el que organizó el encuentro de Teddy y Judith?
Sí. Y volvería a hacerlo. Esas reglas son absurdas.
No hacen daño a nadie siendo felices.
¡Zorra!
¡Me has robado el marido!
No, solo lo usé sin tu permiso y te lo devolví.
Igual que hizo alguien con mi máquina de coser.
Mírala.
No pude resistirme. Nadie podría.
Cierra la boca, viejo idiota.
¡Esperad! Sé cómo arreglarlo.
Devuélvesela acostándote con otro.
¿Te gusta este?
Con la dentadura puesta es mono.
Vale, he vendido el coche.
Más lo que saqué por el anillo de pedida y las perlas de mi abuela.
Nadie quiso comprarme la bici,
pero unos chavales me pagaron por comerme un ciempiés.
Esto es lo correcto. Tengámoslo presente.
Déjate de sermones. Bastante tengo con la brasa que me dan los pasajeros.
¡Es increíble!
Me han dado una beca de 3857 dólares.
- Qué bien, Malcolm. - Enhorabuena, hijo.
Sí, enhorabuena.
Encima me viene genial.
Ya sé lo que haré con el dinero.
A ver si ahora les parezco imbécil.
Subtítulos: Marina Rodríguez García
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