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- Ten, te he traído una. - Gracias.
Y ahora cojo la tuya porque has agitado la mía.
Un momento. Esperabas que hiciese eso.
Pero sabías que yo lo sabría.
A no ser que creyeras que soy tonto. Pero soy más listo de lo que...
¿Sabes? No soy tan listo, no lo sé. ¿Y qué? Qué más da.
No sé cuál de los dos es el genio.
MALCOLM
Genial. Me ha tocado Larry Neff de compañero de laboratorio. El sobón.
Bastante tengo con el experimento como para que encima
intenten tocarme las tetas cada cinco minutos.
No sé de qué te quejas. A mí me ha tocado con Vicki Jarret.
- ¿Estás de broma? - No.
Brad, para ya. Qué gracioso eres.
Vale, está muy buena.
Pero acabaré haciendo yo todo,
lo cual no me molestaría si no tuviese que explicárselo.
Se echará a llorar porque la bombillita a la que llama cerebro
cortocircuitará y quedaré como un capullo.
Vamos, Malcolm. Dale una oportunidad.
Igual inventáis una nueva fórmula para el brillo de labios.
Vale, ya tenéis parejas. Empezad.
- Hola. - Hola.
Tengo que confesarte algo. Pedí ser tu compañera.
Ya, no me sorprende.
Te lo explicaré todo, te haré las tareas,
pero nada de copiarme el examen.
Me parece bien.
Vale. Yo seco el sustrato y saco el éter del vaporizador.
¿Quieres lavar los matraces? También tiene su ciencia.
Venga ya, Malcolm. Somos un equipo.
Vicki, hazme caso. Te dejaría ayudarme si creyese
que tienes idea de lo que hay que hacer.
Pero te dedicas a cuchichear, a reírte...
Pásame la morfolina-ciclohexilamina
y tú mezcla el dioxano seco con la butenona.
Dios mío, eres lista.
Nadie tiene por qué enterarse.
No lo entiendo. ¿Para qué me necesitas?
Igual es que me pareces mono.
Y se agradece hablar de algo más profundo que los tonos de llamada.
La mayoría de mis amigos...
Sé que sigue hablando, pero yo solo he oído "me pareces mono".
Será posible.
- ¿Qué pasa? - El día de orientación profesional.
Fue el miércoles pasado y Reese no se apuntó.
¿Qué hacemos con él, Hal?
No muestra ningún interés por su futuro.
Creía que tú también lo dabas por perdido.
No estudia ni trabaja. Tiene 18 años y sigue igual.
- Es inaceptable. - ¿Qué le vamos a hacer?
Papá, lo logré.
He batido tu marca de golf en el Putt-Putt Palace.
¡Qué bien! A ver.
Cuatro en la Guarida de la Bruja. La lanzaste al pantano, ¿no?
Hay que usar un hierro 10.
Hice un birdie en Los Tres Cerditos y en la Cala Pirata.
Genial.
Bueno, cuando yo conseguí mi récord había mucho polen.
Podría haber sido aún mayor.
Pero eso no te resta ningún mérito.
Es un gran logro, hijo.
Oye, ¿hoyo en uno en el 18? Tienes una partida gratis.
La bola se quedó atascada en la boca del payaso.
El tío dijo que no valía.
¿Qué? Todo el mundo sabe que si la metes en el hoyo 18, ganas una partida gratis.
Es un pacto sagrado.
Si ya no se respeta,
¿qué será lo próximo? ¿Un hombre casándose con un caballo?
- ¿Quién te lo dijo? - No lo sé.
Un tío muy alto, bastante fuerte.
Ya sé quién es.
Me faltaban dos puntos para el peine gigante y no me lo dio.
Acabé con un llavero de los Trolls que se quedó calvo en una semana.
Bueno, ¿qué vas a hacer?
No es para tanto, papá.
- Dejas que se aprovechen de ti. - He conseguido mi mejor puntuación.
Hijo, esta tarjeta apesta a humillación.
Listo, cari.
Ya sé que el médico nos lo ha prohibido,
pero traigo un poco de dulce.
Vale, Hal, pero cuidado con tu nueva dentadura.
Vaya, fíjate.
Robby era un bebé monísimo.
Por cierto, ha llamado Malcolm.
Robby ha quemado la casa de la piscina de los vecinos.
Malcolm dice que está hasta el gorro de él.
Vais a flipar. He suspendido el examen de mates.
Reese, dijiste que habías estudiado.
¿Para qué perder el tiempo?
El señor Escobar me tiene manía
por llamar a su padre Sonrisa de Acero.
Aprobarás el siguiente, ¿verdad?
¿Tengo pinta de genio?
¡No puedo predecir el futuro!
¡Así que no me des la brasa, vejestorio!
No trates así a tu padre.
- Cierra el pico, vieja chiflada. - Mis pastillas para el corazón.
Hazme un bocata y te las devuelvo. ¡Menea ese culo de pasa! ¡Andando!
Crees que puedes metérnosla doblada, ¡pero te tengo calado!
¡Mañana te pones a trabajar!
¡Y ni se te ocurra tocarle el tupé a tu padre!
Anoche tuve un sueño rarísimo.
Me gritaba una bruja con pelos de loca.
Parecía que iba a matarme,
pero por alguna razón quería que buscara trabajo.
- ¿Tenía ojos de chiflada? - ¡Sí!
También se me aparece en sueños.
Buenos días, Reese. ¿Listo para trabajar?
Ostras, qué turbio.
No te veo leer las ofertas.
Una vez tuve trabajo, mamá, pero analizando la experiencia,
he llegado a la conclusión de que no es lo mío.
Paso de trabajar.
Lo siento, pero no trabajar no es una opción.
Ya veo lo que pasa.
A ver, no es por criticaros ni a papá ni a ti.
Os da igual malgastar vuestras vidas en tareas inútiles y repetitivas
para jefes que no os valoran. Eso lo respeto.
¿Puedes decirme qué piensas hacer?
Me gustaría acabarme los cereales.
¡Ya está bien, Reese! Estoy harta de tener esta discusión.
Hasta que consigas trabajo, se cierra el grifo.
¿Vosotros no os estáis hartando de ella?
Perdóname, Spiderman.
¿Dónde estabas? Te lo has perdido.
Randy Gerber le ha metido una croqueta por la nariz a uno de 3.o.
Olvidé contártelo.
Vicki y yo vamos a ir a comer al centro comercial.
¿Qué haces? Quedamos en que es una animadora de pacotilla.
Eso fue antes de montárnoslo detrás del gimnasio durante una hora.
¡Qué dices!
Yo tampoco me lo creo. ¿Y sabes qué?
Es dulce y maja e inteligente. Muy inteligente.
O sea, que finge ser una narcisista boba y asquerosa.
Pues se le da bien.
Llegas un poquito tarde.
Perdona, mis amigas debatían si queda mejor el brillo con purpurina.
No podía escabullirme.
- ¿No lo resolvió Fermat con su teorema? - Ya le gustaría.
- Hola, chicos. - Qué hay.
¿Qué haces con el bicho raro? Química es a quinta hora.
Vamos a comer al centro comercial.
Qué gracioso.
Vamos, hijo, no te quedes atrás.
Recuerda, que alguien esté en una posición de poder
no le da derecho a intimidarte.
Metámosle una patata en el tubo de escape
- igual que a tu jefe. - Ahí está. Disculpa.
Decidme.
Será mejor que hables con este. Está que trina.
Hice un hoyo en uno en el 18 y no me disteis una partida gratis.
Me acuerdo de ti. La bola se atascó. Ya te lo expliqué.
Sí. No sé por qué,
pero quería venir a asegurarme.
¡Eh! Mi hijo no ha terminado.
Venga, díselo.
- Tengo amigos. - ¿Cómo dices?
Amigos a los que les da igual conducir 48 km más
para ir al siguiente minigolf, aunque esté infestado de cuervos.
- ¿Me estás amenazando? - A mí me parece que sí, macho.
A ver. Tu bola no hizo sonar la campana.
Si no suena, no hay partida gratis.
Pues el chaval cree que hizo un hoyo en uno.
Si es lo que crees, te daré otra tarjeta.
Puedes hacer 18 hoyos en uno. Disculpadme.
Dewey, ¡no!
Tranquilo, lo tengo. Pero no voy a estar aquí siempre.
Vamos. Tranquilízate.
¿Qué pasa? Habíamos quedado anoche en la librería.
¿Esperabas que apareciera después de cómo me trataste?
No te lo tomes así. Lo de ayer no tiene importancia.
Solo importa que eres especial para mí.
¿Especial?
Sí. Quiero estar contigo, Malcolm, pero no pueden vernos juntos.
¿Qué? ¿Hablas en serio?
Comprende mi situación. Soy muy popular.
He sido reina del baile dos veces.
Debo mantener la imagen que la gente tiene de mí.
¿Cómo crees que me hace sentir eso?
No sé dónde se reúne el club de mates, pringado.
¿Has perdido tu mapa plastificado?
Lo único que importa es que sabes que estoy loca por ti.
A mí me parece muy romántico.
Como Romeo y Julieta. Tenemos que esconder nuestro amor.
- Yo no pienso esconderlo. - Por favor.
O sea, que no pueden verte conmigo en la cafetería
- ni fuera ni en bailes. - Ni en partidos.
¿Solo podemos vernos donde no vayamos a encontrarnos a tus amigos?
- Exacto. - Vale.
Qué buena pinta tiene ese desayuno.
Sí. ¿Por qué no vas a apestar a otro lado?
A mí también me cuesta. Me huelo todo el rato.
Mira, llevo una semana complicada.
¿Me prestas un par de pavos?
Lo siento, no llevo la cartera. Otra vez será.
Que Dios te bendiga.
Dewey, lo que hace Reese es inútil y absurdo,
pero puedes aprender algo de él.
Esta es la facha de alguien que no se deja pisotear.
No conseguí la partida gratis.
Yo acepto que no se puede tener todo en la vida.
Formar parte de esta familia me ha ayudado a comprenderlo.
Oye, hazme un favor. Habla con tu hermano.
Veré lo que puedo hacer. ¿Puedes echarle un cable a un desgraciado?
Ten. No se lo digas a tu madre.
Huele a ardilla muerta otra vez.
Hal...
Dios mío, eres tú.
Reese, hueles a cloaca.
¿Y de quién es la culpa?
Tuya. Solo tienes que encontrar trabajo.
Perdona, pero creo que dejé clara mi postura sobre ese tema.
Así no puedes estar.
¿Eso es una disculpa?
No, es una invitación a mudarte al patio.
¡No hay culpabilidad en tu tono!
Bastantes oportunidades te he dado. ¡Largo!
¡Pues a mí no me culpes si empiezan a desaparecer los gatos del barrio!
Las cosas con Vicki van genial.
Fuimos de pícnic, al cine.
Hasta me deja ir en su coche si me agacho.
Me he librado de la reunión del consejo de estudiantes,
así que luego estoy libre.
Qué bien. Estaba pensando que...
Los iones hidróxidos necesarios para la neutralización
se obtienen con una base débil como el hidróxido amónico.
¿A ti qué te pasa, rarito?
No dejas de acosar a Vicki con ese estúpido experimento.
- ¿Te está molestando? - Un poco.
Deja en paz a Vicki.
¿Te queda claro, mierdecilla?
Llámame.
Al principio era escéptica,
pero ahora veo lo bonita que es vuestra relación.
¡Estás de broma!
- ¡Reese! - ¿Qué pasa ahora?
¿Qué narices estás haciendo?
Probar nuestro sistema de calefacción. Será un invierno agradable.
Hola. Soy Lloyd Johnson. Soy el socio de su hijo.
¡Sal de aquí o te doy un manguerazo!
No lo trates así, con lo que la CIA le hizo en el cerebro.
Reese, llévate de aquí esa monstruosidad.
¿Monstruosidad? Es de una nevera de lujo.
Es mucho más bonita que nuestras cajas.
Si no la tiras tú, la tiro yo.
¡Ay!
Te lo he dicho, son cajas reforzadas.
Quedará genial con cortinas y unas plantas.
¡Cállate y ayúdame a entrar en casa!
A ver, Vicki... Sí, ya, pero es un baile del instituto,
no es raro que yo vaya.
No, ya. Claro, todos se lo tragarán.
Pero es un poco raro que me hayas buscado pareja.
Ni siquiera me gusta Cindy, quiero estar con...
- ¿Qué haces? - Considéralo una intervención.
Te declaro incapaz de gestionar tu vida amorosa.
¿Qué dices? Vicki y yo tenemos una relación increíble.
Hay mundos en su interior que aún debo descubrir.
Y ella siente lo mismo.
Claro. ¿Por eso te lanzó una lata?
Fue culpa mía. No debí ir al patio.
Malcolm, te mereces algo mejor.
Muchas se enorgullecerían de que las vieran contigo.
- Ya, ¿como quién? - Como yo.
¿Qué? Pero... Si lo único que hacemos es discutir.
No te enteras de nada, genio.
Te traigo hielo para la espalda, mamá. Ya está.
Te he hecho una sopa, por si tienes hambre luego.
- Mucha hambre. - No me apetece, Reese.
Voy fuera a reparar las abolladuras de mi cuarto.
Reese.
Acerca tu caja al garaje, estará más resguardada del viento.
- Gracias. - Espera.
Te agradezco mucho tu ayuda. Si necesitas algo...
No. He encontrado un colchón
y mañana voy a pasar el día con Lloyd en su salida de la autovía.
Iba a decir que si querías la sopa...
Solo si tú no la quieres, a mí me da igual.
Malcolm, ¿dónde estabas?
Cindy está allí sentada, aburridísima.
Ya. Es que no voy a ir al baile.
Solo vengo a decirte que deberíamos dejar de vernos.
Creía que lo nuestro iba genial.
Escóndete un poco tras esa planta.
No, ya no voy a esconderme.
Igual no te das cuenta,
pero a muchas les encantaría que las vieran conmigo.
- Malcolm, por favor, creo que... - Vicki.
El uzbeco está bailando otra vez. Es para partirse de risa.
¿Qué pasa aquí?
Dame un momento.
Sé que ha sido difícil para ti.
No es más que un experimento, ¿vale?
Dame un poco más de tiempo. Las cosas mejorarán.
Me da igual que los cristales de cobalto no se disuelvan, ¡es viernes!
Dame otra oportunidad.
- Olvídalo, Vicki. Se acabó. - Como quieras.
¿Puedo volver a la cama?
Te diría que sí si pudieses cargar con ese peso sobre tu conciencia.
Vamos a conseguir esa partida gratis.
Este es el momento de la verdad,
podemos ir con la cabeza alta por defender nuestros valores.
Levanta la verja, me arrastraré por debajo.
Muy bien. Colócate bien.
Y golpéala despacio.
Papá, esto es ridículo. No veo nada.
Ya está bien, Dewey. Estoy harto de tu actitud.
¡Te deben un momento de diversión!
Si no nos divertimos, ¡solo somos dos idiotas
jugando al minigolf de madrugada!
¿Quieres pasártelo bien? Pues a divertirse.
- Genial. La bola se ha atascado. - Me alegro.
No. No nos vamos a rendir fácilmente.
Sé que estás enfadado,
pero sé sincero, no es conmigo.
Pues a mí me parece que sí.
No. Estás enfadado con el imbécil del dueño.
Seguro que está en su casa,
sentado en su butaca con un bol de palomitas, riéndose de nosotros.
"Ja, ja. Cómo se la colé a esos idiotas".
¿Qué ha sido eso?
Dewey, la puerta se ha cerrado. ¿Qué pasa?
Te dije que me daba igual la partida gratis,
pero no me hiciste ni caso.
Dewey, soy tu padre. Déjame salir.
Que alguien esté en una posición de poder
no le da derecho a intimidarte, ¿no?
No te vayas...
¡Dewey! ¡Oye! No estás dejando que te pisotee. ¡Bien hecho!
Espera. Eso es lo que quería.
¿Esto qué es? Mapaches.
Dewey, ¿te da igual que a tu padre se lo coman los mapaches? ¡Socorro!
Lo he hecho.
He cortado con Vicki. Y me ha sentado genial.
Hala, qué bien, Malcolm.
Creí que no serías capaz, la verdad.
Pues ya está. Ahora podemos estar juntos.
Sí. Solo hay un problema. Yo no siento lo mismo por ti, Malcolm.
¿Cómo? ¿Y lo que me dijiste?
Te mentí.
Es que no soportaba que se rieran de ti.
Alguien que no fuera yo, vaya.
Pero... Genial. Acabo de dejar a Vicki
y ahora he quedado como un idiota.
Pero te has dado cuenta. ¿Ves? Vas mejorando.
Tú lo tienes todo muy claro, ¿no?
Pues no te necesitaba. Me habría dado cuenta igual.
Sí, en algún momento entre tu boda secreta y tus tres hijos secretos.
Cierra el pico.
Mira, Malcolm, estoy de tu parte.
¿Crees que me llevo bien contigo por pena?
Eres un chico increíble y complicado
que no deja de sorprenderme.
Hasta puede que surja algo entre nosotros.
Nada. Buenas noches, Malcolm.
Almohadilla eléctrica lista.
Te dejo aquí la aspirina. Avísame si necesitas algo más.
- Siento lo de tu espalda, mamá. - Gracias, Reese.
Sigo enfadada contigo. Pero te has portado muy bien conmigo.
Tus mantas y sábanas están en mi coche.
Puedes mudarte aquí si quieres.
Gracias, mamá. Me encantaría.
¡Reese!
¡Ven aquí! ¿Me escuchas?
¿A ti qué te pasa? ¿Estás sordo?
Tienes que bañarme.
¿Crees que estos michelines se frotan solos?
Voy a conseguir trabajo.
Voy a tener mi propia vida.
Y, si no lo consigo, te limpias tú sola los michelines.
Subtítulos: Marina Rodríguez García
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