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Dame el chocolate.
Ya me has oído, Jamie. Dame.
¿Dónde ha caído? ¿Dónde está?
Vaya, hasta los cinco años no pude hacerle el truco a Reese.
MALCOLM
Perdona, no quería... Perdona.
Tranquilo, Malcolm. Algún día tú también podrás afeitarte.
- Vete. - Sí, claro.
Es Jessica. Duerme en nuestro sofá hasta que se celebre
el juicio de su padre.
El viernes se emborrachó, buscó a su madre
e intentó llegar a México en una máquina barredora. Tiene problemas.
Malcolm, Reese, Jessica, vamos.
¿Qué haces?
No voy a dejarle que vea lo bueno que estoy.
¿Por qué tardáis tanto?
Dile a la Pies Grandes que nos deje el baño.
¿Me dejas el coche? Frank Miller firma...
¿Y que vayas hasta allí para desmayarte de la emoción? Ni hablar.
¿Cómo? ¿Pero cómo se le ocurren esas cosas?
¿Es una abeja?
Así se sabe que es fresca.
No encontrarás abejas en la miel del supermercado, eso seguro.
- ¿De dónde ha salido? - Botín de guerra.
¿La colmena con la que he luchado meses?
La victoria es mía.
¿Tú solo? ¿Cómo sabías lo que hacer?
Es instintivo.
Los humanos nacemos con las herramientas necesarias para matar abejas.
- Menos veneno. Eso hay que comprarlo. - Me dan un poco de pena las abejas.
La supervivencia del más fuerte.
Si hubiesen ganado ellas, ahora mismo nos estarían desayunando.
Vaya tela.
No me dejan el coche para la firma.
Aunque conocer a tus héroes nunca es buena idea.
- Hola, Malcolm. - ¿Tienes el coche? ¿Cómo?
Tenía que ir a comprar y tu madre insistió.
¿Insistió? Me duele la boca de pedírselo y siempre me dice que no.
Ese es tu error.
Le muestro que soy vulnerable, le hablo de mi padre. Es fácil.
Increíble.
No es algo de lo que me sienta orgullosa.
Así se sobrevive en una familia disfuncional.
En un pozo de manipulación y chantaje emocional.
Todos pisándose entre todos.
Ni siquiera sé cómo conectar de una forma sincera con nadie.
Es horrible. Soy horrible.
Jessica, espera, lo siento.
Gracias por traerme las bolsas.
Te dije que era fácil.
- Vas a probar mis puños americanos, Zhao. - ¿De qué hablas?
El insti nos ha obligado a escribirnos con gente. Me ha tocado un pringado chino.
¿Qué pasa con China?
Son unos falsos.
No me quiere mandar petardos ilegales ni nunchakus .
Este tío es un capullo.
Empecé pidiendo una simple disculpa por Pearl Harbor.
Y se niega. Es un arrogante.
Mis dibujos son una tontería, pero, si son suyos, es un idioma.
Me cabreé un montón.
Pero pensé que lo mejor era razonar con él.
"¿Quieres que te parta la cara? Marca sí o no".
Y esta es su respuesta. No puede seguir instrucciones.
"Necesitas ayuda, Reese".
Se cree muy seguro porque está lejos.
Se cree muy listo.
A ver quién es el listo cuando me envíe a China y le parta la cara.
- ¿Qué? Reese, eso es una locura. - Dime una sola razón.
Tienes razón. Lo retiro.
Me muero por ver su cara cuando salga del paquete.
¿Y cómo vas a volver después de pegarle?
No sabes nada de la cultura asiática.
Tras humillarle, ganaré su respeto, la mitad de sus tierras y a su hermana,
si está buena.
Solo tengo que salir del radar de mamá tres días.
¿Esto está limpio?
No sé ni por qué te molestas para esto.
Dos días castigado sin salir de tu cuarto.
Esos días te vendrán bien para aprender a doblar calcetines.
- Que sean tres días. ¿Quieres más? - No, es el número perfecto.
Anda, una superviviente.
No estabas por aquí cuando el tío Hal hizo una visitilla.
Vale. Bien, tranquila. La guerra se ha acabado.
¡Basta ya! ¡Te lo digo en serio!
¡Atrás! Te estoy advirtiendo.
¡Tus amigas murieron como unas cobardes!
- ¿Qué te pasa? - Nada, estoy bien.
El cajón de las verduras está asqueroso.
- Malcolm, coge un estropajo y límpialo. - Vale.
¿No vas a pelearte ni a escaquearte?
Vale, ¿qué pasa?
Nada. Es que tengo un examen de mates y...
Déjalo. Lo vas a bordar, como siempre.
Ese es el problema. Todos esperáis que lo borde.
Los profesores lo esperan. Todo el mundo.
¿Te imaginas qué se siente
con tantas expectativas?
¿Cuánta presión tengo que soportar?
Ha sido pan comido.
Empecé con la chorrada del examen
y el resto salió solo.
En un segundo,
me estaba dejando el coche para que saliera.
Hasta me pagó la gasolina.
- Guay. ¿Estás llorando? - No.
Seis cajas de cereales,
siete litros de leche, ocho sándwiches,
- pañales y crucigramas. - Lo tienes todo.
Y también tengo mancuernas para mantenerme en forma.
Parecen latas de sopa.
¿Has visto? Hay cosas que tienen varios usos.
Como mi almohada, llena de M&M.
Descanso y comida en la misma fuente.
La NASA diseñó las cápsulas espaciales así.
Exactamente igual.
- ¿Tienes las cintas para mamá? - Claro.
Vamos, quiero estar en Correos a las 16:00 para la recogida de envíos.
- ¿Te pongo la pegatina de frágil? - ¿Qué insinúas?
Que comience la aventura.
Por casualidad, no sabrás cuánto vive una abeja, ¿no?
- No lo sé. - Estupendo.
¿De qué te sirve ese cabezón si no retienes un dato tan sencillo?
Hal, ya le presionan lo suficiente desde el instituto.
¿Mamá me acaba de defender?
La tontería de la vulnerabilidad es superefectiva.
El plato de Reese está frío.
- Se lo puedes llevar ya. - Vale.
Ya era hora, piltrafilla.
¿Se cree que me voy a comer esa bazofia?
¿Qué haces en casa? Son las 10:15.
Es la abeja, Lois.
Me ha atacado cuando iba al coche.
Casi no puedo volver. No me deja en paz.
Quiere vengarse de mí.
- Hal. - Vale.
No es tan disparatado si lo piensas.
Maté a toda su familia y amigos
y destruí todo su mundo.
Sería muy duro para ella.
Tienes que ir a trabajar.
Tienes razón. Es ridículo.
Vale, este es el plan, Lois.
Me iré despacio
hacia la puerta trasera y llamaré su atención allí.
Cuando esté distraída, corre hacia mi coche
y acércalo a la puerta lateral. Toca el claxon.
Dos cortos y uno largo. A la de tres
- abre las puertas. - Estás de guasa.
Cielo, no dejaré que una abeja controle así mi vida.
- ¿Adónde vas? - A la fiesta de Rick.
¿Cómo vas a ir?
Le diré a mi madre
que no puedo superar las expectativas del examen de ciencias.
- Eres un imbécil. - ¿Cómo?
Aficionados.
No estás manipulando a un tío cualquiera, Malcolm.
- Usa la cabeza. - Pero funcionó muy bien.
Por eso no lo puedes volver a usar. Sobre todo, con tu madre.
Ven, toma nota.
Tuviste suerte la primera vez.
Pero si quieres el coche dos noches seguidas,
- tienes que ser muy bueno. - ¿Por qué no puedo...?
¿Quieres ir a la fiesta en triciclo?
Tienes que sacar de dentro un miedo real
o sensación de inferioridad.
Si no eres sincero, te calará enseguida.
Vale... ¿Qué digo?
- No lo sé, ¿qué tienes? - Pues...
Vamos, tu mayor problema es elegir solo uno.
Bueno, no soy muy alto.
- ¿Y qué sacas de eso? - No lo sé, es difícil.
Repasemos la lista y elige cuál te hace sentir peor.
- Sabemos que eres bajo. - Sí.
- Y escuchimizado. - Sí.
- Y muy egocéntrico. - Sí.
- Tienes problemas con tu madre. - Sí.
- Tienes pinta de virgen. Bingo - ¡Oye!
Ha sido alucinante.
Nunca habíamos hablado así.
Ella se sentía marginada en el insti. Me ha contado muchas cosas.
Cosas personales, pero no era raro
como hablar con tu madre.
Ha sido como si fuéramos iguales. Ha sido genial.
Bien hecho, ¿tienes el coche?
¿Qué? Sí.
Pero voy a pasar de la fiesta.
- Estás de coña. - No sé...
No me apetece mucho salir.
¿Sabes qué? Voy a empezar un diario.
LECHE
Vaya avión más cutre.
¿Te han regalado el carné de piloto o qué?
Claro que me siento sola.
A veces, incluso me siento así con la familia. Siento un...
Siento un abismo entre nosotros y no puedo cruzarlo,
y puede que no quiera. ¿Es horrible?
No, te entiendo perfectamente.
Hay una sima profunda de soledad,
pero lo extraño es que no es tan horrible.
Es como algo...
¿Agridulce?
Creía que era el único que se sentía así.
No suelo hablar de ello. Es increíble que te lo esté contando.
Tranquila, mamá, te entiendo perfectamente.
Mira qué hora es, se me ha hecho tardísimo.
Tengo que vestirme.
Ve, ya termino yo de fregar.
Te recompensaré.
Qué maravilla.
¿Jessica? ¿Has estado ahí todo el rato?
De verdad, ha sido alucinante. ¿Qué quieres?
¿Qué? Nada.
Venga, Malcolm, soy yo. ¿Qué tramas?
Se ha abierto del todo. Olvídate del coche.
A ese nivel de intimidad, yo pediría un portátil.
Solo hablaba con ella.
- Vaya, Malcolm... Es patético. - Calla ya.
Mira, necesito que te lleves fuera a tu madre el lunes después de clase.
Id a ver una comedia romántica. Te gustará.
- ¿Por qué? - Viene mi novio.
- Quiero intimidad, no sé si me entiendes. - ¿Qué?
Bien, me entiendes.
Esos lloros por la soledad me han despistado.
No puedes hacer eso. Nunca he traído chicas.
Tú verás, Malcolm.
Pero me preocupa cómo reaccionará tu madre cuando sepa
que solo querías el coche.
Eso ya no es cierto. Y tú quedarás igual de mal.
Vivo en tu sofá y mi padre está encerrado.
Quedar mal no me importa mucho.
Me lo debes.
¿Te chivarías?
- ¿Conociéndome? Sí. - Vale.
No me puedo creer que me hagas esto. Creía que éramos amigos.
Mira, Malcolm, guárdate las ñoñadas para tu madre.
"Día 23.
No tengo comida, pero nunca me he sentido tan vivo y con un propósito.
Veo todo con una claridad cristalina...".
"Día 24. Creo que estoy cerca, me llega el olor de los muelles".
Mami quería que fuéramos al parque,
pero ¿por qué vamos a salir cuando hay cosas malas
que van a por papi si nos lo podemos pasar bien aquí?
¿Has visto mi barba de espuma de afeitar?
Hice una en el trabajo y les gustó a todos.
¡No!
¡No! ¡Vete!
Tranquilo, Jamie, va a por mí, no te hará nada.
- No me mires, Dewey. - No te estoy mirando.
- No me toques. - Que no te toco.
- Estás rozándome. - Cállate.
- ¿Por qué no te callas? - ¿Y si me obligas?
- Oblígame tú a mí. - Pues sí.
¿Cree que va de camino a China y lo has estado torturando en esa caja?
- ¿Puede respirar? - Sí. Sigue haciendo ruido.
- ¿Tiene comida y agua? - Sí.
Muy bien.
No me sentía tan unida a Malcolm desde que él tenía cuatro años.
Me va a invitar mañana al cine. No me lo puedo creer.
Una madre lo da todo, pero nunca sabe si se verá recompensada.
Y cuando lo hace, es maravilloso.
Compensa toda la mierda que aguantas.
Nuestro niño está creciendo, Lois.
- Estoy muy orgulloso de los dos. - Gracias, cari.
- ¿Puedes apagar el humo? - En un minuto.
- ¿Cuánto tiempo estaremos solos? - Dos horas.
¿Qué quieres hacer?
Tengo que hablar contigo.
Malcolm, ¿qué haces aquí? ¿Y tu madre?
En el cine. Le he contado todo. No podía ocultárselo más.
Estábamos esperando y algo me ha recordado lo que me quiere.
Una madre ayudaba a su hijo a beber
y he pensado que qué clase de madre deja a su hijo beber de una fuente.
La mía me hubiese gritado.
Y he pensado en lo mucho que me quiere.
- Hablamos luego. - Ha sido horrible.
He intentado explicarle que al principio quería manipularla,
pero luego se convirtió en algo real.
Pero le ha dado igual. Estaba demasiado dolida.
No quería ni mirarme.
Ha salido de Paseo otoñal y se ha ido directa a Desmembrados III.
Es una pena, Paseo otoñal tenía buena pinta.
- ¿Me puedo hacer un sándwich? - No tardaré mucho.
Mi madre me preparaba sándwiches.
Ahora no me hará ninguno más nunca.
- Malcolm, compórtate. - Esto es muy raro.
Espera, ¿Mike?
- Hola. - Hola.
- Mike, amigo de Jess. - Dewey.
- ¿Me puedo hacer un sándwich? - Claro.
¿Me podrías hacer un favor?
No puedo abrir una caja y tú pareces muy fuerte.
Claro.
No me esperabas, ¿eh, Zhao?
Vas a probar el sabor de los puños americanos.
Oye, para.
No hablo chino, imbécil.
Muy bien.
Tú... Vamos a calmarnos.
No hagamos nada estúpido.
¡A tomar viento, chupamieles!
Esto acaba aquí y ahora.
- ¿Está bien? - Está todo perfectamente.
¿Quién es el idiota ahora?
Subtítulos: Estrella García
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