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Fernando de Magallanes lleva 9 meses navegando por el océano Atlántico.
¡Cazad velas!
Las tormentas invernales azotan día a día
con más fuerza al hemisferio sur.
El plan de Magallanes es descabellado e imposible,
pero la riqueza y el poder le saludan.
Serán la recompensa a tanto miedo sufrido.
Se propone encontrar un paso marítimo
que permita alcanzar Asia por el oeste.
¡Oh, Señor, déjame encontrar el paso!
Sé que existe. ¡Tiene que haber un paso!
Haré lo imposible. ¡Viajaré hasta el fin del mundo!
Su meta son las legendarias islas de las Especias
en el océano Índico.
(Música)
Las potencias navales, España y Portugal,
se repartían el mundo a principios del S. XVI.
Su pacto era no entrometerse en el expolio de otros países.
El papa Alejandro VI promete a España
los tesoros del nuevo mundo del oeste.
A Portugal las riquezas de África y Asia al este.
Aunque aún mantienen una tensa relación,
a causa de las islas de las Especias.
Los españoles no tienen forma de llegar hasta ellas.
La única vía conocida es la ruta
que atraviesa aguas de dominio portugués.
Es la era de los grandes descubrimientos.
Desde que Colón descubrió América para los españoles
y Vasco de Gama les enseñó la ruta de la India a los portugueses,
se estableció una lucha sin cuartel
entre las dos superpotencias navales de occidente:
Portugal y Castilla.
A partir de ahí, unos minúsculos productos como las especias
tenían un valor estratégico incalculable.
Quien los dominase, quien controlase la ruta hacia la especierías
dominaría el mundo.
Valladolid, el feudo del monarca español.
Hace poco que Carlos I de España llegó al trono.
Ahora quiere ampliar su poder.
Está empeñado en conquistar las riquezas de la tierra
y comienza una carrera exhaustiva con Portugal
para hacerse con la hegemonía de los siete mares.
El Obispo Fonseca, consejero de Carlos I,
estaba al corriente de todos los asuntos delicados de España.
Majestad,
por lo menos debemos escucharlo.
-¿Escuchar a un capitán portugués?
¿Puede sernos útil en algo?
-Los portugueses no muestran interés por lo que dice.
-¿No?
¿Puede interesarnos a nosotros?
-Sí, plantea una cuestión descomunal.
Afirma que ha descubierto que algo podría hacer peligrar
el monopolio comercial portugués en Asia.
-Sí, eso es verdad.
Los portugueses lo perseguirán por traidor.
Vamos a ver qué tiene que decirnos.
-¡Fernando de Magallanes!
-Majestad.
-Magallanes era portugués.
Y como portugués iba a ser el jefe,
iba a mandar sobre una armada castellana.
Allí está realmente la clave de la cuestión.
Si Magallanes hubiese sido castellano,
hubiese sido, además, de la nobleza castellana,
probablemente no hubiese habido ningún tipo de problemas
como los que hubo.
Magallanes convence a Carlos I para que apoye su plan.
Esto despierta la envidia de los españoles.
¿Es verdad que vais a confiarle una flota a ese traidor?
¿Quién nos garantiza que no trabaja en secreto para los portugueses?
-Vos deberéis controlarle.
Magallanes será el capitán general,
pero en las otras cuatro naves habrá capitanes españoles.
Entre esos cuatro...
Estáis vos, Juan de Cartagena.
El rey os da su confianza.
-¿Queréis someternos a las órdenes de un capitán portugués?
-Así lo quiere el rey.
-Juan de Cartagena es un grande de España.
Es sobrino del obispo Fonseca, mientras que Magallanes
es un humilde escudero,
es un humilde noble de cuarto grado en Portugal.
Esa diferencia, esa diferencia de estatus
hará que exista esa confrontación desde el principio.
(Música)
A principios del S. XVI Sevilla es el puerto español más importante.
De allí parten los conquistadores navegando hacia el nuevo mundo.
El puerto del Arenal de Sevilla, justo debajo de la Torre del Oro,
se convirtió durante dos siglos en el centro del mundo.
Desde aquí partían y llegaban dos veces al año
las flotas de la carrera de Indias,
probablemente, el mayor monopolio de toda la historia.
En el archivo de Indias se guardan los documentos
de la historia colonial española.
José de la Fuente sigue desde hace tiempo las huellas de Magallanes.
Antonio de Mora, comisario de la exposición,
siente un gran interés
por lo que supuso la parte económica de la expedición.
Los documentos de 500 años de antigüedad son un tesoro único.
Todo eso está detallado aquí.
Y en general, en la documentación... -Estamos hablando de 8 millones
y medio de maravedíes de la época
que hoy sería una fortuna incalculable que posiblemente
quizá alguna superpotencia en el mundo se podría permitir,
pero al cambio, en moneda actual, sería como un viaje al espacio.
-Esa elucubración pero, desde luego, se ve claramente
que hay un riesgo muy importante, que hay muchos intereses en juego,
rivalidad política con Portugal que trasciende
tras todo ese control y toda esa documentación.
La financiación tiene que salvar muchos obstáculos,
pero, finalmente, el dinero está encima de la mesa.
Magallanes tiene que planear dos años de navegación.
En realidad, Magallanes,
podríamos entender que se le dieron cinco antiguallas,
cinco barcos en muy malas condiciones,
pero su pericia náutica, su pericia como gran conocedor
del mundo de la navegación y de las barcos,
consiguió que, al final, lo que eran unos barcos de mal porte,
acabaran siendo cinco verdaderas joyas de la navegación,
como se demostró.
Magallanes precisa casi año y medio para poner a flote estos barcos.
Antes de hacerse a la mar,
llena los barcos de todo cuanto precisa para este viaje.
Los barcos eran sumamente incómodos, la higiene era desastrosa,
de hecho, en el viaje de Magallanes, de 265 tripulantes que partieron,
regresaron vivos solamente 18.
La tasa de mortalidad por las enfermedades
y las condiciones de vida a bordo eran tremendamente altas.
De modo que en el barco no había ningún tipo de comodidad
para que se acomoden los tripulantes.
Solamente al capitán gozaba de algún tipo de confort.
Los marineros duermen amontonados entre cajas, bidones, sacos y velas.
Expuestos al frío, el calor y la humedad sin protección alguna.
Cuando los españoles que financian la expedición
se enteran de que Magallanes quiere contratar a paisanos portugueses,
tratan de impedirlo a toda costa.
Pero no le ponen inconveniente a un joven de la nobleza italiana,
Antonio Pigafetta.
Personalmente, Magallanes lo vio como una anécdota.
Me quiero imaginar cuando se presenta Pigafetta ante Magallanes,
lo primero que se le ocurrió a Magallanes
es preguntarle: "¿Y usted qué sabe hacer?"
-No tenéis semblante de marinero.
¿Sois soldado, cañonero, carpintero? -No.
-Pues, ¿qué queréis? -Quiero viajar a países lejanos.
-Vamos a estar dos años navegando. El final... es incierto.
-Sé hablar varios idiomas y sé escribir.
Alguien tiene que relatar una expedición así
y escribirlo para que los que no están puedan saber lo que sucedió.
-Cuando le dijo lo que sabía hacer realmente,
que era una especie de aventurero,
lo que diríamos hoy en día, un niño de familia bien
en busca de aventuras y sensaciones fuertes,
le entrarían ganas de... mandarlo al viento,
pero venía muy bien recomendado.
Y como Magallanes no era tonto, entendió que tras esta recomendación
no tenía más remedio que aceptarlo.
Antonio Pigafetta recopiló el informe de esta expedición,
un documento único de esa época.
El 10 de agosto de 1519 zarpan del puerto de Sevilla cinco naves.
Para Magallanes es un sueño hecho realidad.
A partir de ahora es él quien marca el rumbo.
Empieza un viaje hacia lo desconocido.
¿Encontrará la ruta hacia las islas de las Especias
dirigiendo sus velas hacia el oeste?
¿Conseguirá la ventaja definitiva de la hegemonía de los mares del mundo
en la lucha contra Portugal?
En las primeras millas Magallanes ya pone de manifiesto
su liderazgo ante el resto de capitanes españoles.
Su barco siempre va por delante.
Resulta muy curioso.
Magallanes comienza la relación con el resto de la marinería
de una forma... de una forma, digamos, aséptica,
él tiene adversarios, prácticamente, en el mando.
En el resto de capitanes, que son todos castellanos, los veedores,
el contador, el tesorero.
Pero la marinería, la que es portuguesa le admira, lo adora,
es uno de los suyos, y los que son castellanos
lo tienen como una persona más bien adversaria por ser de otra nación.
Cuando Magallanes amarra en Tenerife para abastecerse de agua potable,
le alcanza una misiva desde Sevilla.
(LEE) Y es así como he recibido noticia
de que existe un plan secreto que han tramado los capitanes españoles.
A la primera oportunidad que se les presente,
habrá una rebelión contra vos.
Y no os debe sorprender saber quién es el cabecilla de la conspiración.
Juan de Cartagena.
El fiel servidor
y hombre de confianza del obispo consejero del rey, Carlos I.
Portugal también está interesado en arruinar el proyecto de Magallanes.
Hay mucho dinero en juego.
Se arma una flota que yo incluso pensaría
que después de las últimas investigaciones,
no solamente una flota, sino que se intenta
establecer una estrategia múltiple para, en distintos puntos del planeta
neutralizar, acabar con el ambicioso proyecto de Magallanes.
-¡30 ° a estribor!
Magallanes no hace partícipe a nadie de sus planes.
Percibe la traición por doquier.
Cuando tocan a diana da sus órdenes para toda la jornada.
No acepta consejos, ni mucho menos oposición.
Desde que recibe la advertencia,
no pierde de vista a un hombre en concreto,
Juan de Cartagena,
su vicealmirante.
¿Por qué habéis cambiado el rumbo sin consultarnos?
-No acepto que nadie me exija explicaciones, ni siquiera vos.
-No soy un simple grumete. -Entonces no os comportéis como tal.
-Hace dos semanas que navegamos sin rumbo fijo.
Los marineros murmuran y yo también me pregunto qué sucede.
¿Quizá nos queréis entregar a vuestros compatriotas?
-¡Callad o voy a... -¿Me amenazáis?
¿Un portugués a un español?
¿Qué planeáis? ¿A dónde vamos? ¡Queremos saberlo!
-¡No voy a permitir actitudes exigentes!
¡Soy el comandante general de esta flota!
¡Cualquiera que se oponga a mí,
pone en peligro la empresa de su majestad el rey!
Ya no comandaréis más la nave San Antonio.
¡Relevado!
-Magallanes es una persona muy contundente.
Yo diría...
Lo define muy bien Bartolomé de las Casas.
Es una persona agria y desagradable,
pero de un porte muy honrado
capaz de llevar a hacer las cosas que se propone.
Magallanes bordea la costa de América del sur
tras dos meses de navegación.
Quiere encontrar ahí un paso.
Cualquier cabo puede albergar la ruta anhelada.
A bordo todo el mundo está nervioso.
La inquietud se extiende entre la tripulación.
La búsqueda continúa sin éxito.
¡Agua!
¡Todo agua!
¡El mar se extiende por el oeste hasta el infinito!
-Por fin.
¡Dios mío, gracias!
Sabía que llegaríamos a conseguirlo.
¡Comprueba qué profundidad tenemos no vaya a ser que encallemos!
Dividiremos la flota.
Bordearemos la costa cabo a cabo buscando el pasaje.
Inspeccionaremos cada cala, todas, por pequeñas que sean.
No vamos a perder la oportunidad de encontrar el estrecho.
(Música)
La desembocadura del río de la Plata, en Buenos Aires,
es inmensamente grande, con una longitud de 290 km
y una anchura de 220 km.
Magallanes empieza a confiar.
Durante 15 días inspecciona cabo a cabo
buscando una conexión entre el océano Atlántico y el Pacífico.
Juan Petroni navega desde hace muchos años por esa desembocadura
que se puede confundir con el mar.
Y en esa búsqueda él ingresa en el río de la Plata.
Sin saber que esto era un río, no era un mar. Sin saber.
Y con la intención...
de manejarse en este río como si fuera el mar.
Pero no era.
Entonces vinieron las sorpresas.
Del viento, del agua, de la profundidad, de las olas.
Entonces Magallanes hace una prueba sencilla.
Entonces, ¿qué es esto?
Esto no es el mar, ¿dónde estoy?
Entonces prueba el agua, es agua dulce.
Entonces tiene que cambiar los planes.
Y tiene que irse del río de la Plata.
Eso es.
(Música)
Magallanes no puede creer que una vez más no haya conseguido el paso,
la ruta que le lleve del Atlántico al Pacífico.
¿Se habría equivocado en todos sus cálculos?
¿Se habría dejado confundir por su propio sueño?
A pesar de que hace más de medio año que partió de Sevilla,
parecía no haberse acercado ni una sola milla a su meta.
Magallanes, precisamente por esa personalidad tan especial,
tan peculiar que poseía,
en ningún caso iba a desistir de su proyecto.
Su proyecto era a muerte o a triunfo,
no había vuelta atrás.
Eso es una cosa que hay que tener muy claro
cuando se estudia la historia de este viaje y de Magallanes.
A todo o a nada.
(Música)
Magallanes sigue navegando hacia el sur
y, de repente, pleno invierno.
¿Cómo puede justificar ante su tripulación proseguir la búsqueda?
¿Tendría que haber llegado a la conclusión
de que sus mapas no eran correctos?
¿Dónde está ese paso a la tierra prometida del que tanto nos hablan?
-¿No íbamos a llegar al paraíso terrenal? ¿Al sol del sur?
¿Y dónde estamos?
En un maldito desierto de hielo.
-El viento sopla en contra, respiramos aire congelado.
Y si tocamos la escarcha, se nos congelan los dedos.
-Tenemos hambre.
-¿Por qué no os quejáis a Magallanes?
-¿Para que nos eche a los peces?
Vos ya sabéis lo que sucede cuando se le lleva la contraria.
Quizá sería mejor dar la vuelta y volver a nuestros hogares.
Hay muchos que piensan como nosotros. -Sí.
Y cada vez son más.
-No fui yo.
Fue el rey quien designó el rumbo de este viaje.
Vamos a navegar el tiempo que sea necesario para encontrar ese paso.
Si no en este invierno, pues la próxima primavera.
Hasta ahora no os ha faltado pan ni vino.
Y hay suficiente agua fresca.
¡A ver si alguien lo entiende!
¡Estamos a punto de conquistar un nuevo mundo!
¡El mundo de las especias!
Cuanto mayores sean los esfuerzos y los peligros, más ricos seremos.
Debemos continuar hasta encontrar el pasaje. ¡No nos rindamos!
El rey nos pagará generosamente.
Magallanes está obsesionado con su meta, que parece muy lejana.
Casi no avanza a causa de las tempestades invernales
del hemisferio sur.
Entonces, se abre inesperadamente delante de él un nuevo cabo.
El cabo se convierte en la salvación en el último momento.
En San Julián hay agua potable y peces fáciles de pescar.
Magallanes decide establecer ahí su cuartel de invierno
sin consultarlo a la tripulación.
En la latitud sur 49° 30' encontramos un buen puerto.
Decidimos pasar aquí el inverno
y esperar a la estación apropiada para proseguir el viaje.
Magallanes deja que le adelanten los barcos.
Llevan ya 9 meses en ruta.
Los marineros se encuentran con animales
que no habían visto en su vida:
pingüinos y focas.
La mar embravecida, los vientos helados,
el hambre persistente... Los hombres desfallecen lentamente.
Y por si faltase algo, el temor de salirse de la circunferencia
de la tierra para caerse por la insalvable nada.
Para muchos la tierra seguía siendo un disco.
¿Serían los delfines con sus formas peculiares
mensajeros de esa nada a la que se dirigían?
La expedición de Magallanes es la primera que llega hasta...
O sea, nunca un barco jamás había navegado por estas aguas.
En aquellos tiempos la mitología
que había respecto a los monstruos marinos,
el peligro de los océanos, era una cosa que estaba presente
en los marineros que no tenían muy alto nivel educativo,
entonces, le tenían muchísimo temor al mar.
En el caso de Magallanes se complica la situación
porque el aprovisionamiento de víveres estaba siendo cada vez más...
Se iba reduciendo cada vez más de modo que en la bahía de San Julián
tienen que empezar a racionar los alimentos,
con lo cual, ese clima adverso que había dentro de los...
tripulantes de la expedición se va poniendo cada vez peor y peor.
-¿Hasta cuándo habrá que aguantar esto?
Las ratas viven mejor que nosotros.
El descontento crecía entre la tripulación.
A pesar de ello, Magallanes no reparó en racionar la comida.
El pan y el vino tenían que alcanzar
hasta llegar a las islas de las Especias.
Esto podría suponer meses.
Magallanes tenía que ahorrar víveres.
Cuando Magallanes llega al puerto invernal de San Julián
las condiciones ya son verdaderamente terroríficas.
La tripulación está cercana al motín,
es un polvorín que está dispuesto a estallar en cualquier momento.
El hambre y el temor de no volver a ver la patria
hacen que vaya escalando el conflicto.
Pronto empiezan a surgir enfrentamientos
entre los portugueses fieles a Magallanes
y los marineros españoles.
Todos a una, coged armas. -Vamos.
-Daos prisa. -Esto vale como arma.
(Música tensión)
La noche del 2 de abril de 1520 estalla finalmente el motín.
Tres de los barcos se ponen en contra de Magallanes.
Solamente queda bajo el manejo de dos barcos.
Tanto la autoridad de Magallanes como su misión
están a punto de derrumbarse.
Él sigue manteniendo su compostura.
Ante el motín manda negociadores
fingiendo que quieren llegar a un acuerdo.
Los amotinados se confían y, mientras están negociando,
los fieles a Magallanes escalan los barcos apoderándose de ellos.
Los amotinados tienen que entregar las armas.
(Barullo)
Esa noche del 2 de abril Magallanes logra controlar ese motín
demostrando un extraordinario manejo militar de la situación,
manejo de la estrategia, y al día siguiente Magallanes
planea hacer un juicio,
llevar a todos los que considera culpables de este motín a juicio.
Ese juicio iba a ser decisivo en el destino de la armada de Magallanes.
Magallanes es, según la legislación marítima,
juez supremo que juzga y condena.
¿Habéis olvidado al servicio de quién estáis?
Al servicio de su majestad.
¡Al servicio de España!
-No podéis acusarnos de no cumplir con nuestra obligación.
-¿Ahora también sois cobardes?
Llegué a pensar que, al menos,
teníais el valor que caracteriza a los españoles.
-¿Dónde está el paso que nos lleva las islas Molucas?
Llevamos meses en este desierto de hielo.
¡Queremos regresar! -¡Jamás!
Antes muerto que regresar humillado.
-Ya hemos perdido demasiados hombres.
Se han muerto de frío o se han caído por la borda. ¿Es eso lo que queréis?
-¡Al diablo con las especias! ¡Al diablo con el oro!
-Quizás consideráis que sería justo mataros.
Habéis traicionado algo más que nuestro objetivo.
Ya no sois dignos ni de sentaros en un barco con nosotros.
De acuerdo con el derecho marítimo y de guerra,
dicto la siguiente condena: Juan de Cartagena,
seréis privado de todos los cargos de los que disfrutabais
y seréis expulsado de a bordo.
Gaspar de Quesada, capitán de la armada real,
sois condenado por motín e intento de asesinato.
Por ello, la pena justa que merecéis es la muerte.
-¡Acabará con todos vosotros!
Uno por todos.
Magallanes tendría que haber condenado a muerte
a una quinta parte de los hombres, según la legislación marítima,
pero eso hubiera supuesto el fin de su expedición.
No hubiera tenido suficientes hombres para seguir el viaje.
Magallanes hace caer sobre Gaspar de Quesada toda su crueldad
como ejemplo de su intransigencia.
Cartagena tenía relaciones con el poder, con el...
con el rey de España, el obispo era su primo,
una persona sumamente importante, Magallanes no se atreve a ejecutarlo.
Lo que hace es desterrarlo, condenarlo a quedarse en tierra
mientras los cinco barcos de Magallanes
emprenden nuevamente el viaje hacia el sur.
Juan de Cartagena es desterrado en el cabo de San Julián
dejándole solo algo de comida.
En la salvaje Patagonia le esperaba una muerte segura,
aunque más lenta y cruel.
Dios mío...
Dios mío...
Os lo suplico.
¡No! ¡No voy a poder!
¡No me dejéis aquí!
¡Volved a por mí! ¡Volved ahora mismo!
¿Qué he hecho?
¡Esperad!
¡Volved!
¡Dios mío! ¡Dios mío!
-Los restos de Cartagena serán encontrados mucho tiempo después
al pie de esta horca que levanta Magallanes, que no llega a usar,
pero que la levanta como un símbolo del destino que les esperaba
a aquellos que osaran amotinarse en contra de él.
(Música)
A finales de agosto de 1520, casi 5 meses después de la parada,
la flota abandona el cabo de San Julián.
Ha pasado el invierno.
Magallanes prosigue en busca de la ruta marítima.
No hay tripulación que le haga retroceder.
No le importa que sus hombres hayan dejado de creer
en el éxito de su misión.
Dar la vuelta ahora sería darle la victoria a sus enemigos.
Cuando se vuelve a abrir el mar hacia el oeste,
vuelve a surgir la esperanza.
Manda dos naves de avanzadilla.
Comienza una larga espera.
Se levanta una tormenta que empuja a los dos barcos hacia el oeste,
de cabo en cabo.
Cristian Manca trabaja en el Museo Magallanes en Punta Arenas,
en el cono sur de Chile.
Conoce muy bien la historia del navegante portugués.
"Los dos barcos que descubrieron el estrecho
comenzaron a avanzar por la pequeña apertura,
que en español llamamos "primera angostura".
Y sintieron la necesidad de volver atrás
y contar a Magallanes que habían encontrado algo,
algo estrecho, así que retrocedieron".
-Pensamos que las naves de la avanzadilla
habían sucumbido a la tormenta, pero no.
Volvieron con las velas desplegadas y las banderas al viento.
-¡Ahí están!
Las naves de avanzadilla regresan con buenas nuevas.
La ruta se alargaba más y más hacia el oeste
y el agua seguía siendo igualmente salada.
Seguro que no es un río, como el de río de la Plata.
¿Habían conseguido llegar a la apertura?
Magallanes y su flota van tanteando cabo a cabo, fiordo a fiordo,
pasando por peñones y bancos de arena.
Cada vez se ramifican más las aguas en ese laberinto.
"La cuestión era dividirse
cuando el estrecho se separa en dos brazos.
Uno no tiene salida y el otro va hacia el norte otra vez.
En este punto es donde Magallanes tuvo más problemas.
Tenía que dividir la flota y eso era la primer vez que sucedía".
En aquella época no existían cartas de navegación de esa zona.
Los bancos de arena y los arrecifes subacuáticos
son una constante amenaza.
El laberinto no parece tener salida.
Es cuestión de valor y perseverancia.
Una y otra vez vuelven los barcos
y se dirigen nuevamente hacia el oeste.
¿Habrá alguna salida de ese laberinto marino?
"Esto no es un estrecho normal.
Tiene 600 millas de aguas navegables.
Y ellos fueron los primeros que se adentraron en él.
Tenían miedo de todo lo que les rodeaba, la gente, el tiempo...
Así que tuvieron que luchar contra las condiciones del estrecho.
(Música)
Cuanto más se sumergen en ese lío de vías acuáticas,
más extraño y amenazante les parece lo que ven.
Da miedo. Mira cómo baja el fuego.
Un fuego enorme azota la costa.
No se ven seres humanos.
Magallanes bautiza esta región inhóspita
y la llama "Tierra del fuego".
¿Qué clase de lugar es este?
Azotado por los vientos.
Tierra sin vida, ni animales ni hombres quieren vivir aquí.
¿Estoy en este mundo o ya en la antesala del otro?
¿A dónde me llevará este viaje?
¿Regresaré a mi tierra?
¿Volveré a ver a mi esposa y a mi hijo?
¿A mi llegada me recibirán con honores? ¿Tendré una fortuna?
¿Cuándo?
¿Cuándo sucederá eso?
Magallanes busca durante más de un mes la ruta del oeste.
Sin instrumentos de navegación modernos.
Exprime a su gente hasta la última gota.
Quien no se ha planteado hasta el momento acabar con su vida,
seguro que ahora lo hará.
Y entonces llega el giro decisivo.
(Música)
La ruta larga y angosta que parecía interminable,
comienza a ensancharse.
En el horizonte se dibuja un mar del sur desconocido.
Hasta la fecha esta ruta es conocida como "El estrecho de Magallanes".
Fernando de Magallanes creía indudablemente en ella.
Demostró que existe una ruta de comercio entre el Atlántico
y el inmenso mar de oeste
por la cual se llega navegando hasta las riquezas de Asia.
(REZA) Santa M, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gracias, Señor.
"Magallanes estaba en la gloria. Os podéis imaginar.
Si estás 5 años buscando algo...
Porque hay que calcular 5 años.
Preparar la expedición y convencer a Carlos I para que le apoye,
el viaje, el motín...
Y si finalmente lo encuentras, estás en la gloria.
Pero solo un par de días después recibió la noticia
de que uno de los barcos, el que llevaba las provisiones,
toda la comida, había desaparecido.
Y luego de la alegría pasas a la desesperación otra vez".
El barco que lleva las provisiones de la tripulación ha desertado
y ha vuelto a España.
Aún así, Magallanes no se rinde.
Las islas de las Especias no deben estar muy lejos.
Aún no sabe que tiene ante sus ojos el mar más grande del mundo.
Magallanes llama a su descubrimiento "Pacífico, mar de paz".
Los aires son templados y las olas suaves.
Será un viaje largo.
Días, semanas, pasan meses, pero no hay tierra a la vista.
Vuelven las dudas, la desesperación.
¿Encontrarán algún día las islas de las Especias?
Nada más encuentran un sol abrasador y un mar interminable.
Ya solo es cuestión de sobrevivir.
Cual cementerio flotante en este desierto de agua vagan los barcos.
Todas las provisiones se han acabado, el agua se ha podrido.
Se les caen los dientes,
se les pudren los miembros del cuerpo.
El escorbuto, una falta de vitamina, el látigo de los marineros,
se los va llevando uno tras otro.
Vi a uno que miraba con ojo ávidos a un español que acababa de morir,
mientras movía la mandíbula como si algo masticara.
No había duda de que estaba pensando qué parte del cuerpo muerto
podía cortar para comérsela cruda inmediatamente.
Canibalismo.
Magallanes le da inmediatamente los muertos al mar.
Uno de cada diez muere en esta etapa del viaje.
19 hombres encuentran allí su tumba.
(Música)
¡Tierra!
¡Tierra a la vista! ¡Tierra a la vista!
La salvación en el último momento.
Después de tres meses y 20 días, tierra a la vista.
Llevan año y medio de travesía.
(Música)
En las primeras islas se reponen a bordo provisiones frescas
y agua potable. El viaje continúa.
Magallanes descubre las Filipinas.
Así se llamará más adelante este archipiélago.
Las islas fértiles tienen que haber sido como el paraíso terrenal
para estos hombres.
Aún queda muy cerca el recuerdo del hambre, la sed y la muerte.
Parece que las promesas comienzan a cumplirse.
(Música)
Magallanes lleva a bordo a su sirviente, Enrique.
Es de Sumatra,
lugar no muy distante de las islas de las Especias.
Este le servirá de intérprete.
Magallanes no puede imaginarse que ha llegado su hora en las Filipinas.
Cuando se acerca a los habitantes de la isla, sucede algo inesperado.
Señor, puedo entender lo que hablan. -¿Estás seguro?
-No lo entiendo todo, pero sí algunas palabras.
-¿Sabes lo que eso significa? -Que no estamos lejos de mi casa.
-¡De nuestra meta, Enrique!
-"No creo que el propósito original de Magallanes
de llegar a las islas de las Especias, las Molucas,
fuera para probar que la Tierra era redonda.
Yo creo que le daba igual si el mundo era plano o redondo.
Intentaba probar que los portugueses se equivocaban.
Si yo fuera Magallanes,
que había sido rechazado por el rey de Portugal
y financiado por la Corona española, se lo demostraría a los portugueses.
He encontrado una nueva ruta y esto será tu final.
El monopolio portugués de las especias está a punto de acabar
gracias a lo que yo voy a hacer".
Magallanes ha descubierto un archipiélago
cerca de las islas de las Especias
del que nadie tiene conocimiento en Europa.
Se apodera de él en nombre de Carlos I y en el suyo propio.
Según el contrato, le pertenece una parte de las ganancias
que lleguen a España de esta colonia.
"La llegada de Magallanes, probablemente,
no fue vista por los nativos como una invasión o colonización,
tal vez pensaron que estaban aquí para comerciar".
Magallanes establece con los indígenas
las primeras relaciones comerciales de que él luego se aprovechará.
Quiere fortalecer aquí su influencia.
Quizá sueña incluso con edificar su propio reino
en el suroeste del Pacífico.
Magallanes es un persona profundamente religiosa.
El Domingo de Pascual del año 1521
celebra en la playa de Limasawa la Santa Misa.
No sabemos si invitó a los indígenas a participar de ella.
La conquista del mundo por parte de los reyes de Portugal y de España
fue entendida como un encargo divino.
Las misiones tenían que servir para inculcar a los indígenas
que el poder era otorgado de forma divina,
por lo que había que rendir obediencia
a los soberanos elegidos por Dios.
Se lucharía en contra de quien no se convirtiera a la fe verdadera.
"Él estaba intentando convencer a los nativos
para que se pusieran del lado de España
para que se hicieran amigos de España y comerciaran.
Así que nunca sabremos, si se hubiera quedado más tiempo,
si hubiera llevado a cabo la conquista,
si habría sido igual de grande y brutal
que la acometida por los conquistadores de América del sur".
Magallanes navega de isla en isla.
Quiere anexionar tantas como le sea posible.
Eso le aportará riqueza y poder,
tanto para el soberano español como para sí mismo.
Los nativos lo acompañan.
Las aguas peligrosas no se pueden pasar sin ayuda.
Desde Limasawa la flota toma rumbo hacia Cebú,
un importante puerto comercial.
Magallanes y a la Corona española le interesaba tener a un líder,
a una alianza fuerte, poderosa, que diese confianza,
lógicamente en esa zona del planeta,
para el posterior control de la ruta de las especiarías.
Y lo ve, a Humabon, al rey de Cebú,
lo ve como una persona muy adecuada para ello.
El rey de Cebú está en guerra con el líder de la isla vecina.
Es un litigio de aduana.
Magallanes quiere luchar por el rey Humabon para demostrar su poder.
Magallanes...
llevado por primera vez de una prepotencia,
que no era lo habitual en su comportamiento,
dijo: "No, no me hace falta.
Con 50 guerreros de los nuestros podremos,
por muchos miles de indígenas que me pongan delante".
El contrincante de Magallanes, Lapulapu, y sus guerreros,
eran de armas tomar.
"Era un guerrero.
Tenía un pueblo entero luchando entre sí para controlar el territorio.
Y se marcaban el cuerpo,
se hacían tatuajes por cada batalla ganada.
Es por eso por lo que Pigafetta describió a los rajah humabon
como gente con tatuajes a fuego en la cara.
Se habían quedado sin espacio en el cuerpo para los tatuajes
y finalmente habían llegado a la cara.
Magallanes llegó sin tener idea alguna de lo que podía pasar.
Y no estaba preparado".
27 de abril de 1521.
Magallanes se dirige a la isla de Mactán,
isla vecina de Cebú,
para enfrentarse en guerra contra Lapulapu.
¡Podemos con ellos! Aunque nos superen en número.
¡Hemos superado dificultades mayores que un puñado de guerreros!
¡Vamos a demostrarles lo que significa
entrometerse en nuestro camino!
-"Estaba entrando en un territorio donde todos luchaban contra todos
o se aliaban, eran pueblos muy acostumbrados a la batalla".
-¡Fuego!
-Disparamos el enemigo desde los botes.
Disparamos durante una media hora sin hacerles demasiado daño.
En el instante en que dejamos de disparar, atacaron a muerte.
(Gritos)
"Todos ellos eran blancos fáciles.
Los 50 o 51 que iban
fueron blancos fáciles para las flechas y las lanzas de bambú.
Seguro que fue una bonita batalla digna de ver".
-¡Atrás! ¡Retirada al barco!
-"Y los lapulapu van ganando.
Es como al guerra de Vietnam.
Los americanos fueron a Vietnam y quedaron atrapados en el lodo
porque no tuvieron en cuenta que no conocían el terreno.
Esto es lo que le pasó a Magallanes".
(Música)
Magallanes ha muerto.
Demostró una constancia inamovible
dando prueba de ella en la adversidad más grande.
Dios haga que su fama le sobreviva.
En el Archivo de Protocolos de Sevilla,
donde se guardan los testimonios de la historia de la ciudad,
también han sobrevivido al tiempo documentos firmados por Magallanes.
Su fama sigue viva a pesar de no llegar a alcanzar su gran meta:
las islas de las Especias.
Pienso que Magallanes hasta hoy no ha recibido la consideración
de Cristóbal Colón o de Francis Drake,
a pesar de que sus hazañas son comparables
a la de estos grandes marinos, cuando no superiores.
(Música)
Bajo el nombre del español Juan Sebastián Elcano,
los hombres de Magallanes prosiguen su viaje.
Con dos de los cinco barcos y tras una larga odisea,
alcanzan su meta: las islas de las Especias.
(Música)
Allí, en las Molucas, los marineros cargan esos tesoros
por los que Magallanes había arriesgado tanto,
nuez moscada y clavo.
En la lejana Europa valen su peso en oro.
Junto al oro y la plata,
son las especias las que dan poder y riqueza
a la Corona portuguesa y a la española.
Pronto extenderán sus brazos las otras naciones europeas.
De los cinco barcos de Magallanes
tan solo uno se dirige de vuelta a España.
El Victoria navega miles de millas por aguas de dominio portugués,
siempre acompañado por el miedo de ser descubierto y expoliado.
(Música)
En septiembre de 1522 vuelven, después de casi tres años,
18 de los 265 marineros que Magallanes contrató.
Entre los 18 se encuentra Antonio Pigafetta.
La vuelta al mundo a vela de Magallanes
se debe a la fama que le dio Pigafetta.
(Música)
No le entregué a su majestad ni oro ni plata,
sí le pude entregar otras cosas a sus ojos más valiosas.
Entre otras, este cuaderno en el que relaté
todos los acontecimientos vividos en nuestra expedición a las Molucas.
Los retornados reciben una bienvenida oficial.
El estrecho de Magallanes,
cuyo descubrimiento tanto costó, y por el que tantos dieron su vida,
no resultó ser una vía comercial rentable
y no cobró la importancia esperada.
Navegar en sus aguas es demasiado difícil.
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