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Dicen que el desayuno es la comida más importante del día.
Pero como la media de edad en mi casa era de 68 años,
nuestro desayuno de campeones eran pastillas.
Las azules antes que las amarillas,
las amarillas y las rojas antes que las rosas y después, las blancas.
No, amarilla y roja y después, la azul.
Una rosa después de comer. Las blancas son para Mark.
Joder.
El abuelo no tenía mucha fe en las pastillas.
Prefería los remedios caseros con los que creció.
El asma no existe.
Lo que necesitas es un cataplasma de pan.
-Toma, ábrete la camisa. -El cataplasma de pan.
La respuesta del abuelo para todo, desde un padrastro hasta un balazo.
Una vez endurecido, supuestamente te curaba la enfermedad.
Estaría riquísimo con una taza de té.
Pero, normalmente, solo te estropeaba la camisa.
No funcionan con solo mirarlas.
¿Y cómo sabemos que funcionan?
Porque sigo viendo tu cabeza canosa.
¿Mary?
¿Podemos hablar de la puerta un momento?
¿Seguro que no quieres que te acompañe al hospital?
Estaré bien.
Dicen que es una operación muy rutinaria.
Además, los chicos te necesitan aquí.
Mira, estas cosas no se me dan muy bien,
pero vuelve a mí de una pieza.
Bueno, menos el trozo que te van a extirpar o lo que sea.
Lo haré.
Mi padre era tan suave como la lija
y la mitad de reconfortante.
The Evening Telegram Mulroney responsable
Desayuna ya para poder tomarte las pastillas.
¿Qué pasa?
Nada de lo que preocuparse, Mark.
Tengo que ir al hospital, eso es todo.
¿Puedo ir contigo? Me gusta ir de visita al hospital.
¿A quién vas a ver?
No importa. Me pondré un traje igualmente.
No, Mark, tu madre va a someterse a una pequeña cirugía.
Tienes suerte, puedes quedarte conmigo.
Mary, alguien tiene que decírselo al chico.
Recordad, las latas grandes son para vosotros. Las pequeñas, para la gata.
¿Te vas a morir?
No, Mark, no. No seas tonto.
Yo me voy a morir, tu padre se va a morir, la gata se va a morir,
todos en esta casa se van a morir.
Pero tu madre vivirá más que todos nosotros.
Ha llegado el taxi.
¿Qué? ¿Te vas ya?
Si no estás ni vestida.
¿Para qué me voy a vestir?
Me pondrán un camisón en cuanto llegue.
Mark, ya eres mayor.
Mira, te dejo al mando, ¿vale?
Cuida de todo en mi ausencia.
Yo volveré en plena forma.
Dame un abrazo.
Ven.
Sé bueno.
Ahora era el hombre de la casa, pero no necesitábamos otro hombre.
Necesitaba una madre.
Tenemos espaguetis enlatados o Purr-fect Feast.
Con ese nombre, me inclino por Purr-fect Feast.
No.
¿Quieres saber tu futuro?
¿Para qué?
Todos vamos a morir, de todas formas.
Eso es un no.
¿Qué te pasa?
Van a operar a mi madre, pero no sé de qué.
Qué rarito eres. ¿Cómo no sabes algo así?
No quieren que me preocupe, y eso me preocupa.
Estaba acostumbrado a los hospitales e incluso a los velatorios,
pero la idea de perder a mi madre me aterrorizaba.
Pero mis amigos no se daban cuenta.
Elige un color.
-Rojo. -R-O-J-O.
Elige un número.
Cuatro.
Ahora, lee tu futuro, idiota.
"Estás muerto".
¿Qué significa eso?
Si te pillo, serás tú el que esté en el hospital.
¿Y bien?
¡Mark!
Necesitaba amigos de mi edad.
Necesitaba al abuelo.
¿Qué es eso que apesta?
La cena. Está lista.
¿Lo del cuenco de la gata son espaguetis?
¿Y qué hay ahí?
Un popurrí.
-¿Qué es eso? -Abro el armario,
cojo todas las latas que puedo y lo mezclo todo.
Delicioso.
Mike, toma. Prueba esto.
-Tiene buena pinta, abuelo. -Sí, bien.
¿Cómo está? Venga, del uno al diez.
Diez.
Las opciones estaban claras: hambre o intoxicación alimentaria.
Muy bien.
Madre mía, Connie, qué gentil eres.
Esto parece un balneario más que un hospital.
Está mal decirlo, pero a veces está bien alejarse de la familia.
No tienes que explicármelo.
Tengo dos hijos y ya es bastante.
-Yo también. -¿De verdad?
Pero, la verdad sea dicha,
los chicos no son lo malo. Son...
-Los hombres. -Sí.
También tengo uno.
Bueno, supongo que todo irá bien.
Lo peor es que son...
Es que no hay nadie en casa con quien pueda hablarlo...
Todo irá bien. Créeme...
Y sé lo que digo.
Sí.
Ahora puedes descansar, para variar.
Hala.
Maclean's, Chatelaine, OWL... A Mark le encanta esa.
Creo que leeré Chatelaine.
Buenísima elección.
Gracias.
¿Quieres una taza de té?
Sí, querida. ¿Dónde está la tetera?
No. Tú, acuéstate.
-Lee la revista. -¿Qué?
Yo te la traigo.
Connie, me voy a venir a vivir aquí.
Eres bien recibida.
Doctor Patterson, a Urgencias, por favor. Doctor Patterson...
Abuelo, tienes que tomarte las pastillas.
Maldito traficante de drogas.
¿La habitación de Mary Critch, por favor?
Esto es lo que quiero.
Mostaza y pan. No hay nada mejor.
-Hola, ¿Mary? -Mike.
-Mike... -Repítelo otra vez.
Te oigo fatal.
¿Dices que entras al quirófano a las 9:00?
¡Santo cielo!
Se oye fatal.
Voy a tener que llamar a la compañía de teléfono. ¿Para qué les pago?
¿Qué dice el doctor Fisher?
Los niños escuchan más cosas de las que sus padres creen,
sobre todo cuando las dicen a gritos.
Escuché cada palabra en busca de un atisbo de verdad.
¡Una histerectomía total!
No te preocupes por nosotros. Lo tenemos todo controlado.
Tú descansa.
¿Hola? ¿Mary?
Mary, ¿hola?
Se ha muerto.
La línea... La llamada se ha cortado. La línea es malísima.
Era tu madre. Se lo está pasando genial.
La gata no ha tocado los espaguetis.
Misty era nuestra gata.
Solo aparecía para comer.
Como todo en nuestra casa, era vieja.
Papá la quería casi tanto como ella lo odiaba a él.
¡Es un maldito lince!
¡Puñetera gata!
-¿Abuelo? -Sí, señor.
¿Me harán una histermectomía algún día?
Puede. Puede que no.
Probablemente no.
¿Cómo lo sabes?
A veces, una flor pierde sus pétalos y...
Ya no tiene polen.
Las abejas zumban a su alrededor buscando esto y aquello.
Pero no te picará una abeja,
porque si te pica, se le arranca el culo.
Y si se queda sin culo, se muere.
Eso es lo que le pasa a tu madre.
Más o menos.
No sabía por qué el abuelo necesita todas esas pastillas,
pero cada vez estaba más claro que las necesitaba más que el cataplasma.
No me dejaron entrar con los pies planos.
Esas bombas que rebotan eran increíbles.
Salta.
Dale a la presa.
Hundido. Bum.
Qué cabrones.
Abuelo,
¿te has tomado las pastillas?
Sí.
Buenas noches, abuelo.
Gata buena.
-Mike Critch de Noticias VOCM. -¡Mike!
¿Estás despierto?
El autobús llegará pronto.
-¿Mike? -Me voy.
Les das de todo y les da igual.
Estaban decepcionados con el pollo frito.
¿Abuelo?
¿Abuelo?
¿Nadie puede responderme esta mañana?
Los agentes pudieron...
¿Hablo con el aire?
¿Abuelo?
¡Abuelo!
¡Abuelo!
¡Abuelo!
Conduce con prudencia, llega vivo. Noticias VOCM, Critch al habla.
¡Al abuelo le pasa algo! ¡Ven rápido!
¿Papá? Dios, pareces Mark.
Esta línea está fatal.
Voy a tener que avisar a la compañía telefónica.
¡Soy Mark! ¡El abuelo está muerto! ¡Ven a casa!
Dios santo.
¿Crees que está muerto?
No, pero está amarillo.
Eso es el cataplasma. Creo que ha dejado de tomar las pastillas.
Soy muy joven para estar al mando. Primero, mamá se muere y ahora el abuelo.
¡No te deberías haber ido!
¡Y no deberías haberla dejado ir!
Mark, ¡ya basta!
Llama a emergencias.
¿Crees que necesitamos una ambulancia?
Necesitamos dos. Me está dando un infarto.
Tranquilo. ¡Voy a pedir ayuda!
Gracias, Connie. Eres un amor.
-Hola, Mary. -¡Joder!
¡Casi me da un infarto!
Bueno, Mike se te ha adelantado.
Dios mío, ¿estás bien?
Sí, estoy bien.
Acabo de tener un amago de infarto.
Me asusté un poco cuando encontré al abuelo muerto.
-¿El abuelo está muerto? -No estoy muerto.
El médico ha dicho que, si dejo de fumar, me quedan al menos diez años.
Ponle que sean cinco.
¿Cuándo te operan?
Ya la han operado.
Y está bien.
Pero, esto no es una sala de bingo del Legion.
¿Podéis volver a vuestras habitaciones?
No pasa nada, cielo. No me importa.
¿Nos dejas solos un minuto?
Vale.
Capullos, ¡os dejo solos 36 horas y acabáis en el hospital!
¿Quién está cuidando a los niños?
Tú dejaste a Mark al mando.
Al parecer, es la única buena decisión que he tomado esta semana.
Joder, me duele.
Esto está riquísimo.
Deberíamos comprarlo en casa.
Nuestros seres más queridos están en el hospital
y tu das una fiesta.
Increíble.
Hay dos personas. Estamos jugando a las cartas. Piérdete.
No puedo perderme en mi propio hogar, ¿no?
Eso es lo que es esta casa, por cierto.
Un hogar.
Al que vamos a respetar, imagino.
¡Oye, deja eso!
Es una luz estroboscópica.
Cuando se haga de noche, escucharemos a Floyd
y la encenderemos para flipar.
Mi hermano estaba convirtiendo nuestra casa en un fumadero de opio.
Mark, vete.
He perdido todo el control.
Mike tiene una fiesta.
Hay un músico aquí.
Mola. ¿Puedo ir?
Ritchie.
Los deberes.
Señora Pérez. ¿Cómo está?
Bien, Mark. Ritchie tiene que terminar los deberes.
Nada de teléfono.
Vale.
¡Vamos!
Esa es la perspectiva sobria que busco.
Buena decisión, señora Pérez.
Sin una mano firme al volante, todo se viene abajo.
Gracias, Mark.
No. Gracias a usted, señora Pérez.
¿Hola?
Sigue comunicando.
Dios, ni siquiera puedo disfrutar de una operación sola sin vosotros.
Espera, ¿te han dado muchos puntos?
Porque, ya sabes, un cataplasma de pan te irá bien.
Lárgate con tu vudú de la bahía.
Mike, ¿crees que Dick los cuidará?
Mike tiene 16 años
y Mark es más viejo que yo.
Estás bien cómodo, ¿eh?
¡Joder!
Fruta en almíbar, maravillosa. Totalmente.
Al igual que la señora Pérez, me di cuenta de que alguien tenía que cuidar del hogar.
Me tocaba a mí defender el fuerte.
Cuando había que cocinar, me convertí en el chef Boyardee.
-¿Qué haces? -¿La puerta?
Dios santo, son las seis y media de la tarde.
¡Voy!
En los 80, había empresas de taxis que te llevaban cerveza a casa,
sin preguntas.
Gracias. Quédese con el cambio.
¿Has comprado cerveza?
Vuelve a la cocina.
Santo cielo.
¡Vamos!
No te creo.
Me la estás liando.
Esto parece...
el Chateau Marmont.
Te dan igual mamá y papá
-y el abuelo. -Oye, claro que me preocupo por ellos,
pero no puedo hacer nada al respecto.
Y no soy un mal tío, ¿sabes?
Por eso nadie quiere salir contigo.
Intenta ser un niño, para variar.
Tenía razón.
Estaba alejando de mí a la única familia que me quedaba.
¿Solo hace eso?
A mí me parece que mola.
¡Sí!
A mí me parece una mierda.
¡Qué flipe!
Flipo. ¡Vamos! ¡Flipo!
Mike quería que me comportara acorde a mi edad,
pero nunca lo había hecho antes.
Flipo.
Estás muy cerca.
¿Quién es el aguafiestas ahora?
Mark, estás muy cerca.
Supongo que ningún momento es bueno para descubrir que eres epiléptico.
¡Mark!
Pero este tenía que ser uno de los peores.
Mark, cariño, ¿estás bien?
¿Dónde estoy?
¿Quiénes sois?
Dios, ni siquiera nos conoce. Mark, soy mamá.
Me desperté después del ataque como Dorothy después del tornado.
Mi cerebro estaba frito.
¿Estás drogado?
¿Has fumado marihuana?
¿Heroína? ¿Ácido?
El médico ha dicho que tiene epilepsia.
Le ha dado un ataque, eso es todo.
Alérgico a las luces parpadeantes. Qué tontería.
Lo que necesitas es un cataplasma de pan.
Connie, perdona.
Necesito el alta ya mismo.
Pero tienes que quedarte otra noche, Mary.
Lo sé.
Pero la única forma de tener paz esta noche es yéndome a casa.
Sí, vámonos de este lugar.
Estábamos todos bien hasta que vinimos aquí.
Me acuerdo de esto.
Estáis todos locos.
Y me preocupa mucho perderos porque...
sois viejos.
¿Qué? Yo no soy vieja.
Os quiero.
Nosotros también te queremos mucho, hijo.
¿Queda alguna cerveza?
Ya estamos.
Otra vez hablando sin sentido.
Qué tonto es.
¿Por qué no os vais a vestir?
-Yo cuido de Mark. -No, debería quedarme yo.
Mamá, tranquila. Todo controlado.
De acuerdo.
Me acuerdo de ti.
Eres mi hermano.
Bienvenido, hermanito.
Oye... ¿Quieres jugar?
Sí.
Vale.
-¿Guerra? -Sí.
Tengo un regalo de cumpleaños para ti.
-¿Qué me has comprado? -Una luz estroboscópica nueva.
Ay, madre.
A pesar de mi preocupación, la Parca finalmente había llamado a la puerta,
y Misty era la única que estaba en casa.
Nuestra gata había muerto
y su pérdida fue tan indeleble como su pelo en el sofá.
Creo que alguien debería decir algo.
Dieciséis años es una larga vida para un gato.
Hizo todo lo que se suponía que debía hacer.
Comió. Cagó.
Se lamió.
No se le puede pedir mucho más a la vida.
Gata buena.
A mí nunca me gustó, ¿sabes?
Está mal decirlo, pero se rascaba muchísimo.
Era de la familia.
Esa fue la primera y última vez que vi llorar a mi madre.
Que alguien diga algo, yo no puedo.
En ese momento, pensé que mi madre lloraba por Misty,
pero ahora pienso que sus lágrimas eran por otra cosa que había perdido.
Todavía no lo recuerdo todo,
pero ¿lo hice bien cuando estuve al mando?
Sí.
Sí, muy bien.
A veces, para seguir adelante, solo necesitas compartir la carga con alguien.
Oye.
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