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Mi padre y yo no jugábamos al hockey ni arreglábamos coches para estar unidos.
Leíamos el periódico.
The Evening Telegram - Varados en el bosque del centro de Newfoundland
Mi padre era su propio motor de búsqueda.
Menudo artículo sobre los federales. ¡Las tijeras!
Tenía montones de recortes de periódico a los que recurría para escribir.
Yo también leía los titulares en busca de noticias.
Hay un chiste buenísimo en la caricatura de Drabble. Las tijeras.
Mamá y el abuelo se enteraban de las noticias de otra forma.
Jean ha ido a trabajar en taxi hoy.
Dicen que tenía una cita con un trabajador de una plataforma petrolífera.
Apuesto a que anoche dejó su coche en el centro.
Y todos sabemos qué significa eso.
¡La furgoneta de correos ha parado en casa de los O'Connor!
¿Qué día es hoy, cinco?
No es la pensión de jubilación.
Los cheques sociales están descartados.
El pobre John O'Connor lleva meses sin trabajar.
Dice que es por la pierna, pero ¿sabes lo que he oído?
Que es por el codo.
Oye, Mark, deja de jugar con tu padre.
Tienes que empezar a ensayar para el castin de la obra del colegio.
¿Un castin? ¿Qué obra vas a hacer?
El Villancico de Pascua.
Es la historia de la resurrección contada...
A través de los ojos del posadero que sirvió la última cena.
Aún siguen haciéndola.
-¿La conoces? -¿Conocerla?
Actué en ella.
Fui Hamar el posadero.
Mi profesor dijo que estuve espectacular.
Querrás decir que fuiste un espectáculo.
Esa obra fue horrible.
¿A qué papel te vas a presentar?
Al de Hamar el posadero.
¡El mismo papel!
Puedo ayudarte con tu diálogo.
Eso es a lo que los actores llamamos "ensayar".
Mi padre estaba interesado en mí.
Era algo sin precedentes.
Sería genial.
De tal palo, tal astilla.
No son cheques.
-No. ¡Es un paquete! -¿Qué?
¿Por qué narices les iban a mandar un paquete?
Mary, prepara unas tazas de té, cielo.
Parece que hoy comeré al lado de la ventana.
Lo primero que has de saber es que actuar es fingir.
Es posible que escuches a la gente decir que actuar es escuchar.
No les hagas caso porque te despistarás.
Entonces, ¿una mesa para 13, sin reserva,
y todos queréis sentaros en un lado?
Veré qué puedo hacer, pero...
no hago milagros.
¡Bien!
Pero habla un poco más alto.
Tienes que proyectar al público.
Haz como si hubiera un anciano sordo en la sala.
-¿Qué? -Nada.
Ahora, pon los pies a menos cuarto y a y cuarto
para abrirte al público.
Siempre es buena idea dirigirse al público con un pequeño saludo.
Di: "¡Hola, público!".
Hola, público.
Adiós, idiota.
Esta obra siempre ha sido una mierda.
Nunca escuches las críticas.
No le hagas caso. Solo tiene envidia.
Nunca tuvimos la unión especial que tenemos tú y yo.
Estoy muy orgulloso de ti, hijo.
Y sé que no me decepcionarás.
Ahora,
ponte en posición,
hombros hacia atrás.
Y: "Hola, público".
Hola, público.
Muy bien.
¿Sientes la magia en el aire?
-Sí. -Eso es el mundo del espectáculo.
Hará ya unos cinco años, cielo.
Sí, estoy segura.
Elizabeth Critch murió en...
¡Santo Dios, dame eso!
¿Sí, hola?
Sí, soy Patrick Critch.
Estaba hablando con mi mujer, Elizabeth,
pero, tristemente, ha perdido la cabeza.
Lo sé, es una situación muy triste,
pero como puede ver, está vivita y coleando.
Y más fuerte de lo que parece.
Sí. Dios mío, va hacia la carretera.
Será mejor que vaya.
La abuela está muerta.
Mi querida Elizabeth siempre vivirá en mi corazón.
Más concretamente, su pensión también vivirá en mi cuenta bancaria,
porque no informé de su muerte.
¡Dios mío!
¿Cuál es el problema?
A ver, el Gobierno tiene dinero de sobra.
Ni siquiera se han dado cuenta hasta hace poco.
¿Es la primera vez que llama Hacienda?
¿Te refieres a hoy?
¡Madre del amor hermoso!
¡Vas a poner fin a esto
o te reuniré con tu mujer antes de lo que pensabas!
En el gimnasio, los empollones y los deportistas
se vieron obligados a cruzar la línea entre el deporte y el arte,
como si estuvieran caminando sobre una cuerda floja.
Lo cual, ahora que lo pienso, es un deporte y un arte.
¿Serías tan amable de no poner tus pelotas en mi escenario?
¿Tu escenario?
Este es mi gimnasio.
Esto es del St. Bridget.
El hockey con pelota es una religión.
Y mis chicos tienen que practicar tanto como tus chicas.
Y Mark y Ritchie.
¿A qué papel te presentas? ¿A Hamar? ¿A Casca?
Director de escena. O tal vez maestro de atrezo.
¿Es mejor ser director o maestro?
Es mejor ser una estrella.
Podrías probar para Casca el centurión.
Solo tiene una frase, pero estarás en el escenario casi toda la obra.
No, el actor eres tú.
Seguro que serás el protagonista.
Sabes cómo emocionar a la multitud.
Seguro que hay muchos chicos igual de buenos.
Pero gracias.
Tina, ¿por qué no empiezas tú?
Lo siento, centurión.
La bebida no es gratis.
Ay, Tina.
Supongo que su padre no le habló del anciano sordo.
Fue un éxito.
¿Hay algo para mí?
Déjame ver.
Facturas...
Una revista para mamá.
-Y ¿la pensión para ti y Elizabeth Critch? -¿Qué? Dame eso.
-¿La abuela? -¿Por qué lees mi correo?
Eso es un delito federal.
Me lo has pedido tú.
Sí, bueno, ¿por qué no estás en el instituto?
Sigue con lo tuyo antes de que me chive de que eres un vago.
De nada.
¿Qué estás tramando?
¡Nada!
¿Qué nueva tontería es esta?
Genial, querida.
¿A quién le toca? Mark.
Centurión, reconozco al hombre que describes.
Está arriba con una docena de amigos.
Menuda panda.
Han pedido un pescado, una barra y una jarra de agua,
y quieren 13 cuentas diferentes.
Adelante. Saca a esos vagabundos de aquí.
Y el Oscar es para...
Bien, Mark.
¿Bien? ¡Lo he bordado!
Probablemente le estaba quitando importancia
para que los otros niños no se sintieran totalmente inferiores.
Se acabó.
Te lo advertí.
Tu pelota ahora es mía, Byrne.
Oye, la necesito para acabar el partido.
Y yo necesito más niños para la obra.
Quien haya tirado la pelota saldrá en la obra o no la recuperará, señor.
Vale. Me parece justo.
Venga, Fox.
Ni hablar. ¡Soy la mejor jugadora!
Ya.
Estás muerto, Critch.
Me has dado tú.
Venga, arriba.
¡Vamos!
"Solo son unos pobres hombres.
"¿Por qué tengo que servirlos?
"¿Cuándo descanso yo?
"¡Alguien debería servirme a mí!".
Qué intensidad.
¡Bravo!
Es increíble.
Ha sido un poco demasiado.
¿Y tú, Ritchie?
A Ritchie le va más el atrezo.
Tiene un corazón de oro, pero no es actor como yo.
¿Ah, no?
No está hecho para el escenario.
Es un chico de bambalinas,
el corazón y el alma de la obra.
Ya está decidido.
Fox será la mujer del posadero y Ritchie será Hamar el posadero.
-¿Yo? -¿Él?
Pero no ha hecho el castin.
Tal vez lo hubiera hecho si lo hubieras apoyado más, Mark.
¿O debería decir Casca el centurión?
¿Casca?
¡Pero solo tiene una frase!
Y es... Es horrible.
Así tendrás más tiempo para aprender una lección sobre humildad.
Entonces... ¿voy a hacer la obra?
Sí.
¿Humildad o humillación?
¿Qué tal el castin?
Bien, supongo.
Espero que mejor que bien, después de lo que te he enseñado.
¿Te han dado el papel?
¿El de Hamar?
En realidad, yo...
Quería ser actor.
Yo... Sí, soy... ¡Soy Hamar!
¡Hamar!
Después de todo, ¿qué es un actor sino un mentiroso con pretensiones?
De casta le viene al galgo.
Ojalá la hermana Margaret hubiera visto esa actuación.
Mary, mira cómo lleva ese plato.
Qué auténtico.
De verdad siento que estoy en un restaurante.
Sí, ya lo veo por como esperas a que te sirvan.
-¿Tengo que ir a la obra? -¡No!
El arte no es para todo el mundo.
De hecho, podéis pasar todos si queréis.
¡Genial!
-Me voy al cine. -Nada de eso.
Tu hermano es el protagonista de una producción teatral.
No es para tanto, de verdad.
Para mí, sí.
Vamos a ir todos a ver la obra
y no quiero oír ni una palabra más al respecto, ¿entendido?
-Sí. -Sí.
Buenos días, residencia de los Critch.
¿Elizabeth Critch?
No puede ponerse. Está acostada.
Se podría decir que está muerta para el mundo.
Ya veo. Sí.
Gracias.
Te debo una, Mary.
Claro que no podré pagarte hasta que llegue el próximo cheque.
Quieren hablar con ella.
-¿Qué? -Así es.
Hacienda necesita confirmar su identidad
y llamarán mañana.
¡Ay, señor!
¿Qué voy a hacer?
Pues yo, me muero de ganas de verlo.
A ver... Tengo una idea,
porque sabes cuánto te quería Elizabeth.
Sí.
Me dijo que eras su favorita muchas veces.
O sea, te quería muchísimo.
Así que, quizás...
Creo que estarás de acuerdo en que esto sería muy simple.
Si finges ser Elizabeth...
-Abuelo. -No. Te juro que...
informaré...
La semana que viene les diré que murió.
Tienes mi palabra.
Ritchie.
Espero que hayas memorizado tus frases.
Eres nuestra pequeña estrella.
No se preocupe, hermana.
Mi padre me ha ayudado a memorizarlas.
Debe de estar muy orgulloso.
El amor de Ritchie por el escenario crecía y el mío se desvanecía como un foco roto.
¡Acción!
Ahí estás, querida esposa.
¿Qué tal va todo en la sala de fiestas?
No muy bien, Hamar.
Están todos sentados en el mismo lado de la mesa.
Esa mesa es para 24 personas.
Necesitamos ese espacio.
Es jueves sediento.
Ritchie era tan malo
que hasta la hermana Margaret tenía problemas para creer en la Biblia.
¿Qué te parece?
Unas opciones muy interesantes.
O sea... Yo no lo haría así,
pero ¿a quién le importa lo que piensen los demás, verdad?
¿Tan mal lo he hecho?
Quizás deberías hacerlo tú.
Hora de robar el protagonismo.
Supongo.
Si le dices a la hermana Margaret
que realmente no quieres ser Hamar, podría hacerlo yo.
Puedes encargarte del atrezo.
Ganamos los dos.
Hermana.
Mark está intentando que Ritchie deje el papel y se encargue del atrezo.
-¡Eso es mentira! -Era verdad.
Ya que parece que tienes problemas para aprender a ser humilde, te ayudaré.
Estás fuera de la obra.
Yo también tengo que aprender a ser humilde.
¡Écheme a mí también, hermana!
Por favor, haré cualquier cosa.
Vale. Puedes hacer el trabajo que tanto ansías que haga Ritchie.
El atrezo.
Ritchie,
empieza en la escena del lavado de pies "sin zapatos no atendemos".
Me gusta esa escena.
Y, esta vez, no tengas miedo de actuar.
Sin zapatos no atendemos.
¡Jesús, María y José!
Venga. La obra empieza en media hora. ¿A qué esperáis?
Estoy esperando una llamada, pero...
Será mejor que nos vayamos.
Mike, ¡al coche!
-¿Nombre? -Elizabeth Critch.
-¿Fecha de nacimiento? -29 de junio.
¿En serio? Yo ni me acordaba.
-Creo que no puedo hacerlo. -Sí puedes.
No hay nadie mejor que tú para hablar de otras personas.
Naciste para este momento.
¿Diga?
Sí, soy Elizabeth Critch.
Pues claro que estoy viva. ¿No se lo parece?
Sí.
El 29 de junio de 1908.
Lo recuerdo como si fuera ayer.
No le diga mi edad a nadie
porque aún me piden la identificación en la licorería
cuando la luz es la adecuada.
-Tengo... Tengo un poco de fiebre. -¿Qué?
Me cuesta respirar.
Veo una luz y un túnel. Papá, ¿eres tú?
¡Voy hacia la luz, adiós!
-¿Qué? -Se acabó.
¿Diga? Sí, soy yo.
Mi mujer... ha fallecido.
No me envíen más cheques.
A menos que... Elizabeth, ¿te estás recuperando?
No.
Está totalmente muerta.
Sí. Que tenga un buen día.
¿Para que voy a ir al teatro?
La mejor actuación que he visto en esta ciudad
ha sido esta.
Has estado fenomenal.
Ve.
¿No vienes?
No.
Tengo que ver a alguien.
Noche de estreno.
En unos momentos, el telón se levantaría y el foco iluminaría el escenario,
iluminando mis mentiras al mundo.
No tenía idea de cómo acabaría.
Me encanta tu vestido. Perdona.
-Hemos llegado. -Perdón.
-Es una gran noche. -Sí.
No todos los días tu hijo es una estrella.
Gracias.
23 DE SEPTIEMBRE DE 1986
-Estarás nervioso. -No.
Sé que tendrás tanto miedo que olvidarás las frases.
No, me las sé bien.
No puedo ni imaginarme cómo tienes el estómago.
Después voy a comer pizza.
Fue inútil.
Era imperturbable.
Y por mucho que quisiera el papel,
prefería que Ritchie fuera feliz.
Solo quería decirte que lo siento.
Sé que serás el mejor Hamar de la historia.
Gracias.
Vas a hacerlo genial.
Echa un vistazo.
Hay muchísima gente ahí fuera.
Supongo...
Me voy con el atrezo.
Ritchie había superado su miedo escénico y descubrió su miedo al público.
Bienvenido. ¿Mesa para uno?
Somos 13.
A nombre de Judas.
Tengo más de estas.
Había estado celoso de Ritchie,
pero, en ese momento, no quería ser él.
Me moría por interpretar a Hamar, pero Ritchie se moría en el escenario.
He preguntado dónde los sentamos.
Tenía que hacer algo.
¡Ritchie!
"¿Tiene reserva?".
¡Ritchie!
¡Ritchie! "¿Tiene reserva?".
He preguntado dónde los sentamos, Hamar.
La obra no es así. Están haciendo el ridículo.
-Cállate tú, desvergonzada. -¿Queréis callaros?
-Para. -Cállate.
-Ya basta. -Por favor.
-Mi mejor amigo necesitaba ayuda. -¿Dónde los sentamos, Hamar?
No podía soportarlo más.
Tenía que actuar, literalmente.
¡No tan rápido!
No te acerques a mi escenario.
Ritchie me necesita.
Deme.
Hala...
Al menos ya nadie miraba a Ritchie.
Público, bienvenidos a la obra.
Soy yo, Casca el centurión romano,
que también trabaja un par de turnos aquí en el restaurante.
Quería ser cómico, así que ¿por qué no ser un payaso?
¿Qué?
¿Quién quiere pan?
Algunos dirían que estaba tardando en ayudar a mi amigo,
otros, que estaba sobreactuando.
En cualquier caso, esta sería la primera escena de la Última Cena
-con final feliz. -¡Entra aquí!
Vaya sitio tan bonito.
¿Habéis pensado en hacer una noche temática?
Supongo que las fiestas con toga serían muy acertadas.
No eran las frases que había ensayado con mi padre,
-pero a él no pareció importarle. -¿Verdad?
-Entra. Corta. -¿Y Ritchie?
Siguiendo con el tema, revivió.
¿Tiene reserva?
Lo has clavado.
La vida es como una obra de teatro.
Todos interpretamos papeles diferentes según con quién estemos.
Pero no puedes fingir ser alguien que no eres
-con tu familia. -¿Tiene reserva?
¡Bravo!
¡Haz una reverencia!
Papá resultó ser mi mayor fan.
Un par de apuntes.
Él era el único público que realmente quería.
Si vas a hacer una reverencia,
tienes que tocar el suelo con la mano. Prueba.
Un poco más abajo.
Baja siempre y después, disfruta.
Pero el verdadero actor de la familia
era el que pretendía ser más fuerte de lo que realmente era.
Mi preciosa.
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