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Original subtitles

LA S�PTIMA CRUZ

Cuando se hayan contado todas las historias,

grandes y peque�as, tragedias y melodramas,

cuando se hayan contado todas las historias de lo ocurrido en Europa,

algo que nunca se conseguir�,

la s�ptima cruz se recordar� como la historia de unos seres sencillos,

que demostraron que en el alma humana algo distingue a hombres de animales,

y les hace superiores,

Ocurri� en Alemania, en oto�o de 1936.

1936,

las guerras y sus horrores no hab�an comenzado a�n,

pero los campos de concentraci�n estaban repletos,

los nazis depuraban a los rebeldes de su pa�s,

purgaban a su naci�n de su propia fe en la humanidad.

Una ma�ana, poco antes del amanecer,

algunos prisioneros se escaparon del campo de concentraci�n de Westhofen,

yo era uno de ellos. Me llamo Emest Wallau.

�ramos siete en total,

Pelzer, el de las gafas, era maestro de escuela,

Bellani, un artista de variedades que fue el mejor acr�bata de alemania,

Aldinger hab�a sido campesino,

sus rasgos r�sticos conservaban su personalidad

pero su mente empezaba a trastornarse.

Beutler, dependiente de ultramarinos era jud�o.

Fuellgrabe, escritor, hab�a sido un novelista famoso.

Yo y George Heisler.

George fue un hombre de temple, pero ahora no era m�s

que una sombra de s� mismo.

Le hab�an reducido a una cascara vac�a incapaz de sentir y casi de pensar.

Hab�a visto y sufrido demasiadas cosas.

Ya no ten�a fe en las personas y quiz�s no volver�a a tenerla,

comprend� que era preferible que muriese intentado escapar

a que se pudriera un d�a m�s en Westhofen.

Seg�n nuestro plan, los dos ir�amos cada uno por su lado

a casa de mi viejo amigo Rudolf Schenk

en las afueras de la ciudad de Mainz.

Si logr�bamos llegar, Schenk nos esconder�a

y nos conseguir�a un pasaporte.

Nos separamos, era peligroso viajar juntos.

As� empez� todo.

WESTHOFEN CAMPO DE CONCENTRACI�N

George sab�a que hab�an cogido a alguien,

pero no sab�a que fuera yo, me acorralaron,

por mi parte s�lo pensaba en George,

que tuviera presente a Rudolf Schenk.

Pasaportes y dinero de Rudolf Schenk.

Morgenstrasse, 46 ciudad de Mainz,

Morgenstrasse, 46.

necesitaban informaci�n, y me reanimaron para interrogarme.

All� estaba fahrenburg, comandante del campo de concentraci�n de Westhofen

un neur�tico est�pido, de sangre fr�a y orgulloso de su maldad.

Zillich su ayudante, cruel como pocos.

En Westhofen ten�a ocasi�n de ejercitar sus habilidades,

y tambi�n estaba Overkamp,

un delegado especial de la Gestapo

cuya misi�n era investigar las fugas del campo,

un buen nazi, de coraz�n duro,

met�dico e implacable.

Se llama Ernest Wallau.

Est� casado con Hilda Wallau.

Tiene un hijo llamado Karl, de 4 a�os.

- �Verdad? - �Conteste!

S�lo dir� una cosa y es que no voy a contestar a ninguna pregunta.

A partir de este momento no hablar�.

Hablar�.

�Qui�n organiz� la fuga?

�Eran George Heisler y usted los cabecillas?

Hasta �l sab�a que George Heisler era un hombre especial,

capaz de arrastrar a los dem�s.

�Heisler era amigo suyo?

Tuve el privilegio de ser su amigo,

mi confinamiento en Westhofen era m�s soportable en su compa��a,

hasta que empezaron a destruirle.

Me obliga a considerar su silencio como un s�.

Ustedes dos ten�an un plan, �cu�l era?

Pedir pasaportes y dinero a Rudolf Schenk.

Morgenstrasse, 46

Ojal� Dios le ayude a llegar all� sano y salvo.

�Alguna mujer en la vida de Heisler? �C�mo se llama?

Gritaba su nombre en sue�os, Leni.

Eso es, Leni.

El primer mes le escribi� una carta.

"Te esperar� siempre. Te quiere, Leni. "

�Sigue neg�ndose a hablar, eh?

Alg�n d�a otros hablaran por m�, te gritaran la respuesta.

Ll�venselo.

Todos van a Mainz.

No hay otro sitio a d�nde ir en esta zona.

Pueden esconderse en los pajares o donde sea,

pero antes o despu�s les cogeremos en Mainz.

- �Ese puerco de Wallau! - �Esperaba que hablase?

En aquel patio hab�a una hilera de �rboles,

y, adem�s, lo que ellos llamaban "la cruz",

un sistema de castigo muy popular en Westhofen,

me hab�an pegado y torturado,

y estaba al borde de la muerte cuando me colgaron.

Voy a ordenar que conviertan esos otros �rboles en cruces.

Tendremos siete y habr� un hombre en cada una.

Te lo prometo, Overkamp.

Adi�s, Hilda,

Adi�s Karl, hijito m�o. procura recordar lo que te he ense�ado,

pero lo olvidar�s, tienes 4 a�os,

demasiado peque�o para recordar,

mi propia sangre me olvidar�,

Heisler, George Heisler se acordar� de m�, �o no?

George Heisler, antes de morir quiero decirte algo,

quiero decirte que hay en el hombre

un instinto de bondad que no puede ser destruido y que sobrevive,

incluso en estos tiempos de crueldad debe existir en alguna parte,

si en Alemania, en esta triste �poca de la historia,

h�yase un hombre que a�n conserve un rescoldo de bondad,

todav�a quedan esperanzas para la raza humana.

Hazme caso George Heisler, hay bondad en los hombres,

en el fondo de su coraz�n.

Si no me crees, ya no vale la pena luchar por nada.

Dios m�o haz que lo descubra, gu�ale,

cond�cele junto a los hombres buenos que quedan en Alemania,

que muera si debe morir, pero que su fe viva.

Yo fui uno de los siete que escaparon del campo de concentraci�n Westhofen

en oto�o de 1936.

Nos fugamos al amanecer,

era medio d�a cuando George Heisler sali� de su escondrijo.

yo estaba muerto, pod�a verlo.

Era un mediod�a cualquiera.

La niebla sehab�a disipado, cantaban los p�jaros

�Reconocer�a ella sus ropas de recluso? �Se lo dir�a a alguien?

La ni�a significaba un peligro.

Era listo, y jugar�a con ella para que no hablase.

Y en su desesperaci�n ser�a capaz de matarla

si no hab�a otro remedio.

Pasaban aviones de exploraci�n buscando a los prisioneros

evadidos de Westhofen.

Retuvo a la ni�a con �l.

Un hombre y una ni�a forman parte del paisaje para un avi�n.

�Un avi�n!

�Una moto!

�Mam�, mam�!

�Mam�!

�Mam�! �Mam�!

Algo, cualquier cosa para disimular sus ropas,

para ocultar el uniforme que le delataba

�Has visto que chutazo el del primer gol?

- Casi no me lo creo, - S�, pero el centro ha sido m�o.

Bueno, bueno menos cuento.

Que el que m�s ha trotado durante el partido he sido yo,

Era nueva, reci�n estrenada.

Me cost� 26 marcos, la compr� la semana pasada.

Me iba un poco grande de espalda, pero con el tiempo como a la medida.

- �Color? - Marr�n, marr�n oscuro.

Me pas� ahorrando tres meses

- �Bolsillos? - Dos aqu� y dos aqu�.

�Llevaba algo?

Un pa�uelo, una moneda de 10 penins, un l�piz, y nada m�s.

Un l�piz amarillo.

Me pas� ahorrando tres meses.

Pudo ser un ladr�n, pero tal vez haya sido

uno de los hombres que se han fugado

del campo de concentraci�n de Westhofen esta ma�ana.

Andan por esta zona. Har� un informe.

�A la Gestapo?

- �Mirad! - �Qu� es esto?

- �Fijaos! - �Sangre!

- Alguien ha estado aqu�. - Genial.

- �La recuperar�? - S�, eso creo.

Era nueva, ten�a una cremallera en el bolsillo interior.

Te la devolveremos. Y la llevar�s mucho tiempo.

El que la rob� no durar� mucho.

- �Les matan? - Poco a poco

�Y por qu� no?

�Por qu� no puede calentar la sopa antes de llev�rmela al campo?

La sopa de patatas fr�a me da n�useas.

A m� no me importa. Me gusta la sopa de patatas fr�a.

Todos los Colemberg sois iguales.

Dices que te gusta porque eres su hermano.

Pero no hay nada como un buen plato de sopa de patatas caliente.

- �Qu� ocurre? - Algo debe pasar.

Nunca estaremos tranquilos.

Ana, madre, dejadlo todo y entrad en casa.

�No hab�is o�do? Todos adentro.

Estamos registrando el pueblo.

Ayer fue la bienvenida al regimiento 140

Hoy registran el pueblo y seguro que ma�ana pasar�n los tanques.

�Y la uva se pudre en la cepa!

�Tengo ropa que planchar!

Uno de los prisioneros de Westhofen debe andar por aqu�, �adentro!

Registraremos mi casa, Luego iremos a la de Burgner.

Vamos primero a mi casa.

Estamos de servicio. Buscamos a un fugitivo.

Hay un criminal escondido en el pueblo. No os mov�is de aqu�.

- �Y t�? �Ad�nde vas? - �D�jame! Debemos registrar la casa.

D�jale.

�Vamos!

�Leo, vamos!

�Vamos Leo!

�Fridz! �Fridz!

�Ya le han cogido! �Vamos ya le han cogido!

Le han encontrado en el patio de Magec.

- �Ya le han cogido! - �Mirad, all� est�!

Lleva ropa de presidiario.

�Vamos dejad paso! �Apartaos! �Fuera! �Vamos!

Eh, has perdido las gafas. Claro que tampoco las necesitar�s.

�Vamos, apartaos! �Vamos!

Buena le espera a ese.

El comandante fue fiel a su promesa.

Mand� a un grupo de prisioneros hacer seis cruces m�s.

S�lo eran las cinco y Fahrenburg ya ten�a a dos de los nuestros.

George, iba campo a trav�s y se escond�a en las acequias,

pero, al fin, cansado de tantas precauciones,

decidi� montar en un cami�n que se dirig�a a la ciudad.

- �Va muy lejos? - A Mainz.

S�, lo raro es que no haya m�s accidentes.

Yo me dorm� una vez al volante.

Era febrero y las carreteras estaban heladas.

Cuando recuper� el sentido Me estaban sacando la chaqueta de piel.

Tuvieron que cort�rmela por la espalda.

Pasado Westhofen paraban los coches en la carretera.

Me hicieron parar porque buscaban a un hombre con chaqueta de cuero.

De cuero, pero no como la m�a.

�Baje! �Baje!

�Baje de aqu�! �Yo no quiero meterme en l�os!

All� usted con sus problemas.

George lleg�, por fin, a Mainz.

demasiado d�bil para seguir.

Cansado, enfermo, hambriento, y la mano herida le dol�a.

El eterno lugar de refugio, la iglesia.

El edificio segu�a intacto.

pero el esp�ritu que lo levant� ya no exist�a en Alemania.

Los hombres ya no pensaban en otra cosa que en matar.

Esa misma noche,

un hombre llamado Frasz Marnetsal�a a cumplir una misi�n.

- �Es usted Leo Herman? - S�.

Me llamo Franz Marnet, yo...

Gracias

Vivo en casa de Wilhelm Reinhardt. Me dijo que le encontrar�a aqu�.

Es f�cil de identificar.

He llegado a Mainz hace muy pocos d�as, estaba en Berl�n.

- �Trabaja all�? - S�.

Pero soy de Mainz, �sabe?

- Tendr� muchos amigos aqu� - La mayor�a veo que ya no est�n

- �Fueron al ejercito? - No todos, algunos han desaparecido

Nadie sabe d�nde fueron a parar.

A otros se les da por muertos, pero no existe la certeza.

La gente no quiere decir nada.

Ya sabe que la discreci�n es una gran virtud.

- M�s bien es una necesidad. - Yo no he dicho eso.

- Cerveza - Lo mismo

- �Encuentra cambiada la ciudad? - Como todas, m�s o menos.

A prop�sito, me he enterado de una cosa.

Dicen que esta ma�ana han cortado las carreteras que unen a Mainz

con la zona de Westhofen.

Puede que haya ocurrido algo en el campo de concentraci�n.

�Sabe algo?

Los rumores de siempre �Por qu� tengo yo que saberlo?

Por ser quien es y lo que hace.

Es el �nico jefe de la resistencia que a�n act�a en esta zona por lo que s�.

Tengo un amigo que podr�a ser uno de los evadidos

y supongo que piensa buscarme, pero no sabe que he vuelto.

- �C�mo se llama su amigo? - George Heisler

Le har� falta ropa y dinero. Y un pasaporte.

Le har� falta m�s que eso.

Le har� falta fuerza, inteligencia y suerte.

Mucha suerte.

Oculto en la iglesia desierta, agitado, con fiebre,

y luchando contra el sue�o, todo el pasado vino a su mente.

su madre siempre sumida en sus rezos y Leni.

Leni y su bonito pelo rubio.

ten�a de ella un recuerdo tan agradable.

De ella y su bonito pelo rubio.

�Qu� le escribi� hac�a tanto tiempo?

"Te esperar� siempre, te quiere Leni".

Ma�ana la buscar�a para que le ayudara. Morgenstrasse, 46 estaba muy lejos.

Ella le ayudar�a a llegar.

Ma�ana.

Eres le... Leni

Soy George.

Soy George, Leni.

�Qu� te has hecho en el pelo?

Ten�a miedo de que te hubieses mudado.

Te necesito, he so�ado tanto contigo.

Al principio, en el campo de concentraci�n,

so�aba contigo todo el d�a,

y luego, mi cabeza qued� vac�a.

Pero, nada m�s salir de all�, todo ha vuelto a mi memoria.

Tienes que conseguirme ropa.

No puedo ver a mi familia o amigos, les vigilan,

pero nadie sabe que los conocemos, nadie lo sabe.

T� puedes ayudarme.

Esta chaqueta... Esta chaqueta ya no me sirve.

Debo llegar al otro lado de la ciudad y no me sirve.

Yo...

No puedes llev�rtela. No puedes llev�rtela es de mi marido.

Vete de aqu�, fuera.

Te has casado.

Si puedo llegar hasta Morgenstrasse, estoy salvado

pero necesito ropa y alg�n dinero y no he comido nada.

Eres la �nica que puede ayudarme.

Estar� a salvo llego a Morgenstrasse pero no quiero desmayarme en el camino.

Si me desmayo, me coger�n.

Si no te vas, llamo a mi marido. �Te denunciar�!

No la toques.

Si la tocas, le dir� a mi marido que has venido y har� que te busquen.

�Podr�as vendarme la mano, por favor?

No lejos de la casa de Leni,

los habitantes de Mainz practicaban un estimulante deporte.

�Ah� est�!

Era uno de los siete de Westhofen.

Mis compatriotas son grandes cazadores. Les entusiasma la caza.

Y el olor de la sangre.

�Sabes a qui�n me recuerda? A Bellani, el gran acr�bata.

- Se le parece. - Por cierto, �que ha sido de �l?

Creo que se fue a Am�rica. Me gustaba mucho.

George, record� lo dicho por bellani la noche antes de la fuga

y fue en busca de...

Marelli.

Ese era el nombre.

�S�? �Voy enseguida!

Bellani, Luigi Bellani

Es usted amigo de Bellani. �le ha enviado �l?

Si�ntese.

�No se encuentra bien?

No, he estado enfermo. Me dijo que usted tendr�a ropa,

- que usted tendr�a un abrigo. - S�, ya est� preparado.

Me encarg� que le dijera que �l no podr� llevarlo pero...

- quiz� me vaya bien a m�. - �Qu� le ha pasado?

Estuvo aqu� esta ma�ana y dijo que volver�a en un par de horas.

Yo no ten�a nada aqu�, pero le dije que ir�a a buscarle algo.

�Por qu� habr� cambiado de parecer?

Los artistas son tan raros. Nunca saben que quieren.

A Bellani, a veces me paso un a�o sin verle,

y de repente aparece como esta ma�ana y quiere un traje en 10 minutos.

Y ahora ya no lo quiere. Caprichos, caprichos...

Pase, all� encontrar� un espejo.

- �Trabaja usted con Bellani? - S�.

Es un gran artista, un gran artista.

Recuerdo su n�mero.

Los de la profesi�n dicen que no hay cinco acr�batas en el mundo

que den el doble salto mortal.

Me gustan los grandes artistas

S�, ya lo creo.

Un gran artista tiene algo siempre inimitable.

Por ejemplo Bellani.

Bellani empieza su n�mero de un modo tan personal,

tan tranquilo y tan seguro de lo que va a hacer.

�Me entiende?

S�, la entiendo. Ya lo he visto.

Bien, as� est� mejor.

La buena apariencia es necesaria si quiere triunfar en este oficio.

Bellani no ten�a buena apariencia. Le he visto tan raro, tan cansado.

Ha de curarse esa mano.

No tengo dinero. Bellani me ha dicho que a lo mejor...

Est� pagado, Bellani lo ha pagado esta ma�ana.

Hay un m�dico en esta calle. En el n�mero 25.

- El doctor L�venstein - Gracias

- Adi�s - Hi, Hitler

Te ha puesto dinero en el bolsillo.

�Por qu� lo habr� hecho? �Por qu� raz�n?

Eso quer�a hacerle comprender a George.

Pero no pod�a o�rme.

�Su nombre? Arrem�nguese por favor.

Henrich Crose

- �D�nde vive? - En Oppenheim

- �Profesi�n? - Mec�nico

Seg�n la ley debo informarle antes de la consulta que soy jud�o.

Esto parece muy descuidado.

RudolfSchenk, Morgenstrasse, 46

RudolfSchenk, Morgenstrasse, 46

RudolfSchenk, Morgenstrasse, 46

RudolfSchenk, Morgenstrasse, 46

RudolfSchenk, Morgenstrasse, 46

Podr� volver a trabajar dentro de dos semanas.

No utilice esa mano, est� muy infectada.

Deber� volver ma�ana para que se la cure otra vez.

La herida le ha dado fiebre.

Seguir� teni�ndola durante un tiempo, pero bajar�.

Tiene todos los s�ntomas de un agotamiento terrible.

�Qu� le ha pasado?

El m�dico ten�a que dar parte. Su paciente resultaba sospechoso.

Le conviene descansar un tiempo.

- �Qui�n le ha enviado? - Nadie, he visto su placa.

El sombrero

ten�a que dar parte, pero no lo har�a jam�s.

Los fugitivos son por lo menos siete.

Tengo razones para creer que Ernest Wallau era uno de ellos.

Habr�n cogido a la mayor�a.

S�lo buscan a fuellgrabe, a Aldinger y a Heisler.

No s� si habr�n cogido a Wallau.

Las cosas se le ponen dif�ciles a George.

No s�lo le perseguir� la Gestapo, sino todos los habitantes de Mainz.

Puedo hacer que retoquen la foto a partir de esto.

Estar� m�s viejo y m�s delgado.

De poco servir� el pasaporte si no le encontramos.

Sabemos que est� aqu�, en Mainz.

�A qui�n buscar�?

- �Ad�nde ir�? - �Con su familia?

No, he ido a casa de su madre. Est� vigilada.

�Qui�n hay m�s? �Alguna mujer?

No lo s�. Tal vez.

- �No te buscar� a ti? - No, no lo creo.

Vi a Coldman que estuvo preso en Westhofen

y le dijo a George que yo estaba en Berl�n.

George no sabe que he vuelto.

�Y sus viejos amigos? A los m�s antiguos ya no les vigilan.

Al anochecer, George estaba cerca de Morgenstrasse,46.

El peri�dico le asust� terriblemente.

Olvid� lo que yo le dije en Westhofen antes de la fuga.

Le advert� que a muchos los capturan al creerse descubiertos.

Se asustan, echan a correr y entonces los capturan.

Pero lo olvid�.

�Me ha robado la cartera!

�Por ah�, por ah�!

�Va por ah�!

Mi cartera.

Ahora resulta que la llevaba en el bolsillo.

Debajo de la petaca.

Pues jurar�a que...

Muy bien, buenas noches.

Ya no le quedaban fuerzas.

Morgenstrasse, 46 tendr�a que esperar hasta el d�a siguiente.

Aquella noche se qued� all�, escondido en el almac�n.

La esperanza de acercarse a la meta le hab�a hecho cobrar nuevas fuerzas.

Morgenstrasse, 46.

Al fin Rudolf Schenk, ahora el resto ser�a f�cil.

- �Busca usted a alguien? - S�.

RudolfSchenk Seg�n parece no est� en casa.

No, no est� en casa.

- Y sabe usted... - No volver� ni �l ni su mujer.

Rudolf Schenk y su mujer fueron detenidos ayer por la Gestapo.

Gracias.

�Y ahora qu�? Qu� hacer?

La �ltima esperanza se hab�a esfumado.

Estaba aturdido por la desesperaci�n, confuso, perplejo, ad�nde ir.

- George - Fuellgrabe

�Sabes que les han cogido a todos menos a ti y a m�?

S�lo quedamos los dos Nuestras fotos est�n en los peri�dicos.

�Las has visto?

Ayer aparecieron tres, y esta ma�ana s�lo dos.

Eso significa que han cogido al maestro,

al granjero, al jud�o, al acr�bata y a Wallau.

A Wallau no, no puede ser.

Ten la seguridad.

Si s�lo nos buscan a ti y a m� es que han cogido a los dem�s.

Lo que no comprendo es que a nadie le importa lo que nos pasa.

No somos criminales, pero a nadie le importa.

El mundo ha cambiado Heisler, estamos solos.

Vamos, ser� mejor que vengas conmigo.

�Por qu� perder el tiempo dando vueltas y vueltas hasta que nos cojan?

No vale la pena. Ven conmigo, voy a entregarme.

Es la �nica cosa sensata que podemos hacer.

- No seas loco, te matar�n. - �Qu� m�s da?

Casi prefiero morir de una vez.

�Te gusta esta vida?

�Para qu� luchar por conservarla? �Para qu�?

Mejor morir y pudrirse que ver lo inhumanos que son los hombres.

Este mundo es un asco, Heisler.

Es un mundo repugnante y olvidado de Dios.

No, no, no es cierto.

Ni en esta Alemania enloquecida, pero no pod�a o�rme.

Vamos.

Un repentino instinto de supervivencia le impidi� seguir a Fuellgrabe.

el ciego deseo animal de vivir.

En s�lo tres d�as hab�an capturado a seis de los nuestros sin esfuerzo.

A m�,

a Pelzer, el maestro que hab�a muerto por la noche;

a Bellani, el acr�bata;

al peque�o Beutler, que se qued� sin moverse en el lodo del pantano;

a Aldinger que fue capturado y aquella misma ma�ana muri� extenuado.

Fuellgrabe era el sexto.

ila s�ptima cruz esperaba a George Heisler.

George Heisler fue visto en el n�mero 46 de Morgenstrasse,

en la ciudad de Mainz, por Fraulein Johanna Bachmann.

Se interes� por un tal Rudolf Schenk,

anteriormente detenido por repartir propaganda subversiva.

Esta ma�ana ha sido visto, por el detenido fugitivo Fuellgrabe,

en el parque de Taunusstrasse.

Llevaba una mano vendada, abrigo gris, sombrero y un traje marr�n.

Comunique esta nueva informaci�n a los peri�dicos y emisoras de radio.

Aumente la recompensa a... 5000 marcos.

Se ofrece una recompensa de 5000 marcos

por cualquier informaci�n que permita la captura de George Heisler.

un enemigo del Reich alem�n.

est� oculto en la ciudad de Mainz.

Viste abrigo gris, sombrero y un traje marr�n.

Tiene la mano derecha herida y seguramente vendada.

�Atenci�n ciudadanos de Mainz! �Atenci�n!

Se ofrece una recompensa de 5000 marcos,

Por cualquier informaci�n que permita la captura de George Heisler.

Un enemigo del Reich alem�n.

�Ad�nde ir?

Aquella era su ciudad natal, mucha gente le conoc�a

Pero, �en qui�n confiar? �A qui�n dirigirse?

�Su familia? �Su hermano heinrich?

No, seguramente les vigilaban.

Bruno Sauer, no.

Emil Brand, no, la Gestapo le detuvo el a�o pasado.

Paul Roeder, quiz�. A Paul no le vigilar�an.

Paul Roeder un hombre peque�o de gran coraz�n.

nunca fue un antinazi, pero era un buen amigo.

Paul Roeder, quiz�...

Paul Roeder, pero no habr�a cambiado. No habr�a cambiado como Leni.

En este pa�s, no se puede confiar en nadie,

pod�a meterse en una trampa. A�n as�, no le quedaba otra opci�n.

�George!

�George no me reconoces?

Eres t�, sab�a que eras t�, pero no pod�a creerlo.

Hola, Paul.

Me dec�a a mi mismo ese es George Heisler.

Casi no te reconozco, George.

Has cambiado. Ven.

Pero si estas l�vido.

�Qu� te ocurre? Es un milagro que te haya reconocido.

No estoy muy bien, �sabes? Por culpa de la mano.

Vaya, caramba. �Alg�n dedo roto?

- No, tuve suerte - �Y d�nde estabas?

�Qu� has estado haciendo? Tienes mal aspecto, vamos.

Pues estaba de chofer en Castle y tuve un accidente con el coche.

Nos pregunt�bamos que hab�a sido de ti.

Vamos eso es, todo.

Pon otro cubierto en la mesa Liesel.

�Vaya por Dios! George Heisler

Me lo he encontrado en la escalera.

Y me dec�a a mi mismo Dios m�o, no puede ser George, pero lo es.

Hemos hablado tantas veces de ti.

Nos pregunt�bamos qu� ser� de �l. �D�nde estabas?

Ya conoces a George, de aqu� para all�. Nunca se sabe cu�ndo aparecer�.

- �Qu� tienes en la mano? - Es una tonter�a.

Pero, si�ntate.

Las voces de los ni�os, la cocina, el hogar...

la vida que George hab�a olvidado. Siempre fue as�

y contin�a igual.

Como en los viejos tiempos. George Heisler que se presenta a comer.

Ya s� que no vienes por m�, vienes por la comida de Liesel.

Has pensado: "ir� a ver a mi amigo Paul Roeder,

hace tres a�os que no le veo".

No, has pensado: "Ir� a casa de los Roeder

y me zampar� un plato de los que guisa Liesel. "

�Te acuerdas del peque�o Ludi? Pues es este.

Hola.

�Cu�ndo has vuelto a la ciudad, George?

Vamos Ludi, a comer.

Ya come con nosotros, es mayor.

Ponte la servilleta.

�Qu� te parece nuestra Ami? Ami, ven aqu�.

Arriba.

�Te has portado bien?

�Te lo has comido todo?

Es un poco t�mida.

- �Vives con tu familia, George? - Por ahora.

- �C�mo est� tu madre? - Bien.

- D�jame, yo la cortar� - Gracias.

- �Te gusta as�? - Muy bien.

- �Mostaza? - Gracias.

Parece que han pasado muchas cosas desde que nos vimos por �ltima vez.

La poblaci�n Alemana es ahora el triple.

- No escuchas los discursos de F�hrer. - S�, pero nunca le he o�do decir

que Paul Roeder lo haya conseguido �l solito.

- Hoy d�a no es tan dif�cil tener hijos. - Nunca lo ha sido.

George, sigues siendo el mismo.

S�, pero pareces mayor George.

Ludi tambi�n.

Ya est� bien, menos presumir.

Bromas aparte, ten en cuenta que te suprimen las deducciones del sueldo.

Y el subsidio extra por cada hijo es un dinero.

- Y los pa�ales son gratis. - Y las vacaciones.

Te aseguro que ahora hacen las cosas bien.

Antes nadie se preocupaba de nosotros.

Las cosas han cambiado en Alemania.

Desde luego jam�s se hab�a intentado nada igual en la historia.

- Jam�s, �y te gusta Paul? - �380 marcos al mes?

Son 30 marcos m�s de lo que ganaba en el 29,

y fue el mejor a�o desde la guerra.

Y el 29 no dur�.

Ya no reconocer�as la f�brica.

A�n se llama f�brica de m�quinas de coser Groner,

pero ahora fabricamos armas.

�Y no te preocupa un poco que Alemania se arme en secreto?

Yo... No me preocupan esas cosas,

lo �nico que s� es que las f�bricas trabajan a tope.

- Liesel, me has dado tu comida. - Oh no, me encanta el queso.

Al fin, algo estall� en su interior.

Eso es, a dormir.

�Sabes una cosa? Entonces no me atrev� a dec�rtelo,

pero piensas demasiado, �De qu� te sirve?

�Recuerdas cuando estaba sin trabajo y me trajiste un folleto para leerlo?

Lo que yo necesitaba era trabajo.

Ten�as unas ideas descabelladas. Recuerdo que te dec�a:

George no quiero saber nada, no entiendo nada de pol�tica.

Lo �nico que quiero es asegurarme el pan. "

- �Mas caf�? - No, no gracias.

- Paul, �podr�a pasar aqu� la noche? - Claro, puedes dormir en el sof�.

Pero �por qu�? He tenido una discusi�n en casa

y quisiera esperar a que las cosas se calmen.

- �Qu� pas�, una de las chicas? - No con mi hermano peque�o Heinrich.

Le vi la semana pasada, ya est� hecho un hombre.

Bueno, ya tiene 17 a�os.

Los Heisler ten�is buena presencia, pero con el uniforme negro �l os gana.

�Uniforme?

�As� que te has peleado con Heinrich, tu hermano preferido, eh?

�Uniforme negro? �Heinrich est� en las SS?

�C�mo? �Es que no lo sabes?

George Heisler, t� no has estado en tu casa.

Vamos, Ludi.

Ludi, vamos. No mam� a�n no.

Dale las buenas noches a tu padre.

�Qu� te parece?

Me cuentas una sarta de mentiras y yo me las creo.

�Qu� has estado haciendo?

Ya me pareci� notar algo raro en tu aspecto, t� tienes problemas.

He hecho mal, no puedo quedarme, no deb� haber venido.

- Un momento, si�ntate. - No, no.

Te digo que te sientes y me lo cuentes todo.

�No has o�do la radio, no lees los peri�dicos?

No.

- Me escap� hace dos d�as, de Westhofen. - �De Westhofen?

�El campo de concentraci�n?

�T�?

�Has pasado todo este tiempo all�? Vaya, qui�n iba a decirlo.

- George, si te cogen te mataran. - Ya lo s�.

�Y quieres irte de aqu�? �Est�s loco!

Paul, no lo entiendes.

No puedo quedarme aqu�, no deb� haber venido.

No s� por qu�, pero no tengo las ideas claras.

Y t� eres el �nico al que pod�a...

No deb�a haber venido. La Gestapo puede estar sigui�ndome.

Si te siguen, ya es demasiado tarde.

Si vienen, les dir� que yo no s� nada. Que no me dijiste nada.

�Un viejo amigo tiene derecho a una visita inesperada, no?

No puedo dejarte en la calle. T� te quedas aqu�.

Ma�ana ser� otro d�a.

�Y tus amigos? Ya sabes a qui�n me refiero,

a los que podr�an proporcionarte pasaporte y esas cosas.

Tendr�a que saber d�nde se esconden Si es que no est�n enterrados.

- Vaya, �y Franz Mamet, d�nde est�? - No lo s�, en Berl�n supongo.

Pero hay otro hombre. Sauer, Bruno Sauer

Un arquitecto, pero es dif�cil.

Igual est� tambi�n en un campo de concentraci�n.

No, nunca fue de los nuestros.

Recuerdo que siempre me dec�a: "No me marees con esas tonter�as,

5 marcos para esto, 10 marcos para aquello,

pero si surge algo importante, muy importante, cuenta conmigo. "

Pues ha llegado esa ocasi�n. �Sabes d�nde vive?

Mezgerstasse, 12, creo.

Ir� a primera hora de la ma�ana. No se lo digas a Liesel.

�Que no me diga qu�?

He tenido una peque�a discusi�n en casa.

George pasar� la noche aqu�, pero no se lo digas a nadie.

- �Que ha ocurrido? - Es largo de contar.

- Puede dormir en el sof�. - Claro que s�.

Paul, �crees que encontrar�s entradas para el partido del Bockenheim?

Los Menik van a ir.

No es que me gusten los partidos de f�tbol,

pero si va la se�ora Menik, yo tambi�n quiero ir.

�Un poco m�s de caf�, Paul?

Bruno Sauer ARQUITECTO

El se�or Sauer, por favor. Es importante.

Un momento, por favor

- �Desea ver a mi marido? - S�.

Se est� afeitando. Es importante.

�Puede esperar?

Debo ir a trabajar, si pudiera verle unos minutos.

Bien.

S�game, por favor.

Puede pasar.

Adelante.

�Quer�a verme? �En qu� puedo servirle?

Le traigo saludos de un amigo com�n. �No s� si a�n le recuerda?

Una vez le acompa�� en una excursi�n en canoa por el lago Nida.

Lo siento, no le comprendo. �Qui�n me manda saludos?

Hace m�s de tres a�os, le dijo que si le necesitaba,

- pod�a contar con usted. - Sigo sin entender nada.

�No se ha equivocado de direcci�n? Tendr� que disculparme.

- Pero, Sr. Sauer... - Creo que su amigo se ha confundido.

Ahora tengo mucha prisa.

Hedy,

�quieres acompa�ar a este se�or a la puerta?

He o�do lo que ha dicho.

�Has visto como husmeaba esa rata? Quer�a meterme en alg�n l�o.

Te has cortado.

- Hablaba de George Heisler, �verdad? - Qu� s� yo.

- �Qui�n era? - No le hab�a visto nunca.

- Pero sab�a lo que dijiste a Heisler. - Podr�a ser un agente de la Gestapo.

Y podr�a ser un enviado de Heisler.

No has intentado averiguarlo si quiera.

Eres un cobarde.

�C�mo puedo estar seguro?

Durante a�os has dicho que alg�n d�a har�as algo,

pero jam�s lo has hecho.

Eres d�bil y s�lo te preocupa disimularlo.

Hoy has tenido una oportunidad y no la has aprovechado.

- Has tenido miedo. - Hedy, por favor, �por qu� me torturas?

- �Qu� nos ocurre? - �A ti qu� te parece?

Me fui de casa para casarme contigo, porque all� todo me daba asco.

Mi padre, mis hermanos, su forma de vivir.

A veces pienso en tus grandes proyectos.

�Que ha sido de ellos?

Las cosas que defend�as, lo que quer�as hacer.

No puedo evitarlo. No me atrevo a arriesgar nada.

Mi hogar, mi familia, tu.

Estoy muy enamorado de ti.

Pues as� es como me perder�s.

Yo me lo jugar�a todo. Para lo que sirve ahora...

Te he perdido el respeto, Bruno.

Es una l�stima.

No tendr�a que haber ocurrido.

75 marcos, no es mucho, pero es lo que hemos podido reunir.

Los documentos del marino.

El pasaporte

Eres un artista.

No seamos ilusos, �de qu� servir� esto si no encontramos a George?

De poco, pero tampoco servir� de mucho encontrar a George sin esto preparado.

Hay dos posibilidades: ue George est� acabado

y sea incapaz de discurrir o que a�n siga discurriendo

en cuyo caso intentar�amos adivinar su pensamiento.

No podemos quedarnos esperando. Debemos intentar...

- Buenas noches - Buenas noches, se�or Sauer.

Pasa.

- �Conoc�is a Bruno Sauer? - S�, ya recuerdo.

- Vengo porque tengo algo que deciros. - Hace mucho que no nos ve�amos.

- Si�ntate. - No, gracias.

Te doy el recado y me voy.

Esta ma�ana vino a verme un hombre.

No le he visto nunca, pero lo que dijo puede seros de inter�s.

Dijo que tra�a un recado de un amigo com�n.

No dio el nombre de ese amigo, pero creo que era George Heisler.

Todos sab�is que se fug� de Westhofen y se esconde en esta ciudad.

Necesita ayuda, creo que por eso envi� a ese hombre.

No estaba seguro de que aquel hombre fuese quien dec�a y lo ech�.

Pienso que quiz� me equivoqu�.

- �C�mo se llamaba el hombre? - No lo s�, no me lo dijo.

- �Qu� aspecto ten�a? - Bajo, delgado, pelirrojo y pecoso.

Por su ropa podr�a ser obrero de una f�brica, llevaba gafas.

Debe ser...

Comprendo que no quer�is hablar delante de m�.

Me voy. Ya os he dicho lo que s�.

Espera, si�ntate.

Nos has hecho un gran favor. Franz, �qui�n es ese hombre?

Paul Roeder, tiene que ser Paul.

�Peque�o, con la boca grande, con cara de de ni�o?

No s� su direcci�n pero s� el barrio, preguntar� en el mercado.

Ten cuidado. Preg�ntale donde est� Heisler.

Luego b�scale, entr�gale los documentos y dile lo del barco

Debe embarcar en el muelle Castella ma�ana por la noche,

Despu�s de la media noche.

El nombre de mi barco es el Wilhelmine. Zarpar� al amanecer.

Muelle Castella, el W�lhelmine, entre la media noche y el amanecer.

- Bienvenido. - Gracias,

por hablar de vuestros planes delante de m�, me ha conmovido.

- �Liesel? - Ha ido al mercado.

- Vaya amigo, tu amigo Sauer. - �Qu� ha pasado?

Me ech� de su casa. Dijo que no me comprend�a.

Pero me comprendi� muy bien. No quer�a arriesgarse.

Como si uno no tuviera hijos. Yo tambi�n tengo hijos.

Vaya un amigo.

�Y ahora qu�? �Qu� hago ahora?

- Vuelves a dormir aqu� esta noche. - Demasiado peligroso para vosotros.

Mi foto est� ya en todos los puestos de polic�a.

En cada puesto previenen a los responsables de cada barrio.

Y en cada barrio previenen a todos los porteros.

Y los porteros dan parte de qui�n entra y qui�n sale.

�Te vio alguien subir aqu� ayer?

En la entrada no hab�a nadie, en la calle no lo s�.

He hecho una cosa.

He hablado con un compa�ero de la f�brica.

- �De m�? - �De ti.

Hemos de confiar en alguien si queremos resolver algo.

Ese Sauer...

Deber�as ver su cuarto de ba�o.

- Como en las pel�culas de Hollywood - �Con qui�n hablaste en la f�brica?

Se llama Friedler.

Estuve pensando y me dije Heinrich, no; Boterman, no; Haller...

As� me pas� la ma�ana y me he quemado. No se lo digas a Liesel.

- Me decid� por Friedler. - �Por qu�?

No lo s�, he tenido un presentimiento. Tengo que verle a las siete.

Es un buen hombre, George.

�D�nde iba a pedir ayuda? Yo no s� qui�n tiene relaciones.

S�lo puedo confiar en los buenos sentimientos.

Puede que tengas raz�n.

Hab�a que hacer algo.

Escucha, George,

debes irte de aqu�.

Es Liesel.

La cena est� lista.

Qu�tate el jersey, Ludi.

Otra vez se acab� el caf� en el mercado.

Un hombre ha preguntado por nosotros.

S�, hace un rato, en el mercado. Alguien ha preguntado por nosotros.

�Han preguntado por nosotros?

S�, un hombre ha preguntado d�nde viv�amos.

�Qui�n crees que puede ser?

Si no sabe d�nde vivimos, es que no nos conoce mucho.

Tengo que irme, no puedo quedarme.

- �Sin cenar? - Se me hace tarde, gracias por todo.

- Yo te acompa�o. - T� te quedas.

Adi�s, Liesel.

�Est�is locos? Sin haber cenado...

- No vendr�s conmigo. - S� que voy.

Liesel, esc�chame.

No le digas a nadie que George ha estado aqu�.

Pregunte quien pregunte aqu� no ha estado.

�Con que era eso?

Sab�a que algo extra�o ocurr�a. Est� en un apuro.

- �Por qu� no me lo has dicho? - Ya no hay tiempo.

Te lo contar� cuando vuelva.

Por la escalera de atr�s.

- Vuelve, por favor. - No insistas,

te llevo para que conozcas a Friedler. Espera en la hoster�a Finkenhof.

- �Qu� desea? - �Sra. Roeder?

- �S�? - Quiero hablar con su marido.

No est�.

- �Cu�ndo volver�? - No lo s�, pero tardar�.

- �Cree que volver� muy tarde? - No se lo puedo decir.

- �Ad�nde ha ido? - No lo s�.

Me temo que no puedo ayudarle. No va a volver.

Gracias.

- Hi, Hitler. - Hi, Hitler.

aunque sabe que quienes son como �l mueren pronto en Alemania en 1936,i

y que llegar� un d�a en que todo habr�n muerto,

sigue haciendo lo que est� en su mano,

porque en su interior, a�n brilla esa peque�a llama

como una vela al viento que no se ha apagado,

ni siquiera, en este sombr�o pa�s.

Hubo complicaciones. �Qu� se te ha ocurrido?

�Has hecho algo?

He reservado una habitaci�n para mi primo Otto Haaz,

que est� de paso en Mainz. Puedes traerle ma�ana.

Recuerda el nombre: Otto Haaz.

Ma�ana ser� tarde. �No pod�a llegar tu primo un d�a antes?

- �Por qu�? - Porque est� ah� fuera.

Han estado preguntando por m�. Deb�a sacarle de casa.

�No podr�a ocupar la habitaci�n ahora?

Arriba, habitaci�n 7.

Mi primo est� aqu�, ya ha llegado. Tres cervezas, nos las tomamos arriba.

Las cosas han cambiado mucho. Es dif�cil saber en qui�n confiar.

He perdido mis enlaces.

�Qu� sabes de Reinhardt?

Juega al f�tbol con el Bockenheim. Yo no entiendo de eso.

Hablo de Reinhardt, porque hace poco le vi con Franz Mamet.

Y creo que Marnet pertenece a la resistencia.

�Has dicho Mamet? �Franz Mamet?

- �Est� en Mainz? - Le vi en un cine, estaba oscuro.

- Tal vez me equivoqu�. - Cre� que estaba en Berl�n.

Yo tambi�n.

- Si encontr�semos a Franz. - No s� d�nde encontrarlo.

�Y a Reinhardt? Podemos preguntarle d�nde est�.

No, es muy peligroso preguntarle a alguien una cosa as�.

Que Marnet estuviera en un cine con �l, no significa que piensen igual.

Hay que intentarlo. Ma�ana hablar� con Reinhardt,

cuando vaya al trabajo y le pedir� entradas para el partido.

Liesel quiere verlo.

Un poco de charla y me enterar� de d�nde est� Marnet.

Dir� que me han dicho que ha vuelto a la ciudad,

- y que soy amigo suyo. - Buena idea, hay que intentarlo.

Cuidado con lo que dices. Nosotros nos vamos.

Term�nate la cerveza.

Jam�s cre� que llegar�a a rechazar una jarra de cerveza.

Incre�ble. El est�mago, los nervios.

Lo siento, Paul.

Qu� importa un est�mago revuelto entre amigos.

Cu�nto valor se ha derrochado esta noche.

Paul y Friedler se arriesgan, se juegan la vida.

No tienen por qu� hacerlo y sin embargo lo hacen.

�Por qu�?

Fuellgrabe estaba equivocado.

�Por qu�?

5000 MARCOS

Un momento, �c�mo se llama?

- Paul Roeder - Acomp��enos, por favor.

Mam�.

Tengo que hacerle la cama.

�Cu�nto tiempo va a quedarse?

No lo s� exactamente.

Tengo que saberlo por las toallas.

- �De cu�ntas habitaciones se ocupa? - De todas, no son muchas.

- �C�mo se llama? - Toni, diminutivo de Antonia.

No puedo hacer la cama si est� sentado.

Eso est� muy bien. �D�nde aprendi� a hacerse la cama?

�En el ej�rcito?

Usted no es de Mainz.

- �C�mo lo sabe? - Por su modo de hablar.

S�lo tiene un modo de saberlo.

�Es usted de aqu�?

�De d�nde es usted?

- Soy de Butburg. - �C�mo ha venido a parar aqu�?

Vine al morir mis padres porque mi abuela viv�a aqu� hasta morir.

No hace falta que siga ayud�ndome.

Si�ntese ah�.

- �D�nde vive? - Aqu�, en la hoster�a.

- �Le pagan bien? - No necesito mucho.

- Tengo cama y comida. - �Buena comida?

�Se pasa todo el d�a ocupada?

Bueno, hay d�as que s�lo contesto preguntas.

Perdone, es que me gusta o�rla hablar. Es muy bonita.

No le gusta que se lo diga, �verdad?

S� que se lo habr�n dicho otros hu�spedes,

pero soy sincero.

Es la chica m�s bonita que he visto.

Espere.

�Me permite que le ayude a abrir la puerta?

S�.

Se lo llevaron en un coche.

Vigilo el edificio de la Gestapo y sigue ah�.

No puedes seguir aqu�, es peligroso. Te descubrir�n.

Roeder ceder�, les dir� d�nde est� George

debemos encontrarle antes.

No te arriesgues porque s�. Quedamos muy pocos.

Paul Roeder quiz� ha confesado. Estamos perdidos, ellos ganan.

- No quiero abandonar a George. - No es que le abandonemos,

es que no podemos hacer nada.

Paul Roeder era nuestro �nico v�nculo con George

y lo hemos perdido.

Necesitar�s por lo menos 32 litros.

P�delo a la compa��a holandesa de pinturas.

- Tienen precios razonables. - S�, pedir� la pintura esta tarde.

Hazlo. Tardar�n una semana en entregarla.

No tengo prisa.

- Nos veremos esta tarde. - Estar� en casa de Reinhardt.

- �D�nde est� Roeder? - No lo s�.

Dicen que esta ma�ana han detenido a Roeder.

Dicen que esta ma�ana han detenido a Roeder.

La Gestapo ha detenido a Roeder esta ma�ana.

La Gestapo ha detenido a Roeder esta ma�ana.

Soy Friedler.

No puedo quedarme, he venido a avisarte.

Tem�a que ya hubieran venido a por ti.

- �Qu� ocurre? - Roeder no ha ido a la f�brica.

Dicen que la Gestapo le ha detenido esta ma�ana.

Debes irte de aqu�. Si confiesa d�nde est�s,

este lugar ser� una trampa.

Ahora debo irme. Me voy de Mainz unos d�as.

�Qu� har�s t�?

- Me quedar� aqu�. - �Aqu�?

�Ad�nde quieres que vaya?

Si me quedo aqu�, puede que Marnet me encuentre.

Quiz� Paul haya hablado con Reinhardt o con Marnet

antes de que le detuvieran.

Debo quedarme para que me encuentre.

Pero si Paul le dice a la Gestapo d�nde est�s...

No lo har�.

Hombres mejores que Paul han sucumbido.

No hay hombre mejor que Paul Roeder.

Ser� mejor que te vayas.

- Yo me quedo. - Pero...

Te has arriesgado mucho al venir. Te lo agradezco.

Ser� posible.

Hola, Reinhardt.

Buenas noches, Roeder.

Siento molestarle, pero...

Liesel, mi mujer, quiere ir al partido del Bockenheim

el s�bado.

Me ha estado dando la lata... Ya sabe c�mo son las mujeres.

Pens� que a lo...

Gracias.

A prop�sito, hoy en la f�brica

se ha hablado de un viejo amigo m�o. Hace a�os que no le veo.

Siempre le apreci� mucho, es un tipo estupendo.

Me han dicho que le vieron en el cine con usted.

- �Qui�n es? - Franz Mamet.

Quiz� puede decirme d�nde encontrarle porque quer�a invitarle un d�a a comer.

Quisiera presentarle a Liesel. Es mi mujer.

Un tipo estupendo. Siempre le apreci�.

Lo que se dice todo un car�cter.

�Podr�a decirme d�nde est�?

Ver�, a �l le gustaba el Sauerbraten y nos gustar�a...

- �De d�nde ha sacado este reloj? - De Franz Marnet

Usted se lo regal� hace a�os.

Aqu� tiene lo que ha pedido, tenga.

Tengo otra cosa para usted.

No s� lo que es, pero me lo imagino.

Franz Marnet se lo env�a con sus saludos.

Debo decirle tambi�n que a su otro amigo

le interrog� hoy la Gestapo pero no ha dicho nada

y le han soltado.

Debe estar en el embarcadero Castella del r�o al amanecer.

El barco es el Wilhelmine. Un barco holand�s.

Le esperan. Qu�dese aqu� hasta antes de zarpar.

Nadie sabe que est� aqu�. Y los que lo saben, callar�n.

Y eso es todo. Ah, los bocadillos.

Bien, buena suerte.

D� las gracias a Franz de mi parte.

- Y a los dem�s, no s� qui�nes son. - Se las dar�.

- Y a usted tambi�n. - No s� su nombre.

Schlamm, Poldi Schlamm. Pero no me d� las gracias.

- He hecho muy poco. - Para m�, mucho

�Sabe? Ayer por la tarde, en la charcuter�a donde trabajo,

se metieron hormigas en el bote del az�car.

Por la noche, el bote estaba vac�o.

Y las hormigas se hab�an llevado el az�car al otro lado de la tienda.

Cada una de ellas hab�a hecho un trabajo muy peque�o,

entre todas, hab�an vaciado el bote del az�car.

- �Me comprende? - Comprendo.

Bien, buena suerte

Y no podr�n matar a todas las hormigas, �verdad?

Adi�s.

C�mase el bocadillo de embutido. Lo he hecho yo mismo.

- Cerveza. - Enseguida.

- �S�? - Soy Toni.

Adelante.

- Le traigo cerveza. - Gracias

�Quiere un bocadillo?

- No, no, gracias - Yo tengo otro.

No, gracias, debo volver abajo.

La Gestapo viene siempre sobre esta hora

a inspeccionar la hoster�a.

Y luego debo ense�arles el libro de registro.

Parece que hay un fugitivo en esta zona

y lo est�n buscando.

Bueno, t�mese la cerveza.

No, por aqu�.

Volver�. Cierre con llave.

Basta.

Basta, estoy bien.

Estoy bien, cari�o. Estoy bien.

�D�nde est� Ludi? �Y los ni�os?

Los he llevado a casa de t�a Mary. Me daba miedo dejarles aqu�.

Bien, los dejaremos en su casa y nos correremos una peque�a juerga.

Iremos a cenar al restaurante y luego al cine.

�Qu� te parece?

Bueno...

Basta de llorar.

�Qu� ha pasado?

- �Qu� ha pasado en la Gestapo? - Ha sido todo una gran farsa.

Si les hubieras o�do...

me ha preguntado si hace mucho que conozco a George.

Y de d�nde y cu�ndo.

�Qui�nes eran sus amigos? �Y qui�nes los m�os?

Y yo me dije,

si supieran algo, no preguntar�an tanto.

Me han amenazado con cosas terribles si no les contaba todo.

�Y sabes qu� he descubierto?

Que s�lo saben lo que les decimos.

Quieren que creamos que lo saben todo y no es as�.

S�lo saben que soy un viejo amigo de George

y que ayer por la tarde tuve una visita.

�C�mo se enterraron?

La portera declar� que hab�a visto entrar a alguien.

- Pero, �c�mo? - Ella cre�a cumplir con su deber.

Es lo �nico que sabe.

Mira, Liesel, hoy hay que saber mucho para saber qu� se debe hacer.

- Nunca lo hubiera cre�do de ella. - No le digas nada.

Bien, ve a lavarte la cara.

Y a cambiarte. Iremos a cenar al Biederatz

y luego al Olimpia.

- Paul - �S�?

�Qu� pasa con George?

George est� bien. Van a ocuparse de �l.

Me alegro.

Cuando estaba sola esperando,

y no sab�a qu� te hab�a ocurrido,

odiaba a todos los que pon�an en peligro a ti o a nuestro hogar.

Pero sab�a

que no era culpa de George.

Lo s�.

Tambi�n yo lo he pensado.

Me gustar�a que una noche viniera Franz Marnet.

�Qui�n es? �Para qu�?

Un viejo amigo, para charlar, a tomar caf�.

Es interesante charlar con un tipo como Marnet.

�Me pongo el vestido rojo?

�Claro! �El vestido rojo!

- �S�? - Soy Toni.

Lo siento, no he podido venir antes. He tenido que quedarme abajo.

He tenido que servir cerveza. Me dio miedo irme.

Pod�an darse cuenta.

Los hombre de la Gestapo volver�n por la ma�ana.

Han registrado todo, pero el hu�sped de la 7 no estaba.

Volver�n por la ma�ana para verle.

Entonces ya me habr� ido.

Me voy entre la media noche y el amanecer.

A�n no he podido darle las gracias.

Ha sido muy valiente y generosa.

�Por qu� lo ha hecho?

- Toni... - No quiero que te vayas.

No quiero que te vayas.

Hay personas que viven juntas toda la vida.

Se ven cada d�a.

Se hablan y saben que ma�ana podr�n volver a hablar.

Y pasado ma�ana

y al d�a siguiente.

No se dan cuenta de la suerte que tienen.

Volveremos a vernos, ya lo ver�s.

No volver� a verte m�s. Lo s�, y t� lo sabes.

No, Toni. Te reunir�s conmigo. Te lo prometo.

Esto es todo lo que me quedar� como recuerdo,

estas horas.

Olvidar� tu cara.

Intentar� recordarla y no podr�, y eso me har� llorar.

Yo s� recordar� tu cara.

No es justo.

Unas horas...

Toda una vida reducida a unas horas.

Mi vida comenz� ayer.

Terminar� cuando amanezca

y no me quedar� nada.

Abr�zame.

Dios ayuda en la Tierra a los que ayudan a los dem�s.

A veces, a costa de su vida.

- �Ad�nde ir�s? - No lo s�.

- A m� puedes dec�rmelo. - No es eso, es que no lo s�.

A Holanda, quiz�.

�Cu�nto falta para que amanezca?

Poco, puede que una media hora.

Cu�date la mano.

- �Qu� har�s en Holanda? - Trabajar.

Debo pagar una deuda.

- Si necesitas dinero... - No, no es dinero.

Comprendo.

�Quieres devolver el da�o que te han hecho?

No, el bien que me han hecho.

Toni, Franz Marnet, Paul Roeder, i

Madame Marelli, Dr. L�wenstein, Friedler, Schlamm...

De algunos ni siquiera s� los nombres.

Leo Hermann, Reinhardt, Bruno Sauer, Hedy Sauer...

Les debo mucho. No s�lo por su ayuda,

sino por lo que me han ense�ado.

Ahora s� algo que siempre hab�a ignorado.

Por mucho que el mundo se porte cruelmente con los seres humanos,

hay en ellos una dignidad innata

que se manifestar� a la menor oportunidad.

Ah� est� la esperanza de la raza humana.

Debemos tener fe en ella.

Es la �nica raz�n que dar� valor a nuestra vida.

Sin duda era eso lo que Wallau quer�a que entendiese en Westhofen.

�Qui�n es Wallau?

Un amigo m�o.

Adi�s, George Heisler. Ahora, ya puedo dejarte.

Ir� contigo. Te acompa�ar�.

No

Adi�s, Toni.

Adi�s.

FIN

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