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Original subtitles

LA MUJER SIN ALMA. (La esposa de Craig)

¡Mazie!

¡Saca tu mano de ahí inmediatamente!

- ¿Qué pasa? - ¡Ella se convertirá en una fiera si sabe que tocas eso!

¡Por el amor de Dios, Sra. Harold! ¡Casi me mata del susto!

¡Si ella estuviera aquí verías como es!

¡Pero no está aquí! ¡Está en Albany!

¡Si supiera que tiene un alfiler fuera de su lugar, tomaría el primer tren de vuelta!

¡Mazie, no lo olvides nunca! ¡Esta habitación es la más sagrada de las sagradas!

¿Tía Ellen, podemos tomar aquí el café hoy?

Fergus Patterson me está esperando para una partida de póquer.

Claro, querido. Sirva aquí el café, Mazie.

Sí, Sra.

Es bueno saber que vuelves a jugar al póker.

Hacía mucho tiempo que no jugabas.

- Tienes razón. - Te gustaba tanto jugar.

Es verdad.

Pero Harriet prefería el cine para la noche de los sábados.

A mi me daba igual una cosa u otra.

Hoy esperaba noticias de Harriet desde Albany, pero su hermana debe seguir igual.

Sabiendo que su hermana sigue tan delicada.

- Pobre Lillian, debe estar muy enferma. - Me temo que no lo superará esta vez, es verdaderamente serio.

Harriet se quedará muy disgustada.

Ya imagino

- ¿Acabaste? - Sí, y además tienes prisa.

Prometí llegar temprano.

Buenas noches, tita.

- Llegaré a casa... - No me digas una hora...

quédate todo el tiempo que quieras.

Espero que ganes mucho dinero.

Buenas noches.

Buenas noches, cariño.

Sra. Harold.

Sí, Sr. Craig.

Sra. Harold. Dejé un número de teléfono en la mesita de noche. Estaré allí hasta la medianoche, por si alguien me busca

De acuerdo, Sr. Craig. Buenas noches.

Buenas noches.

- Buenas noches, Sr. Craig. - Buenas noches, Sra. Frazier.

¿El día es demasiado corto para usted?

Debe pensar que estoy loca.

Pero sólo se pueden regar después de la puesta del sol.

Pobrecitas mías, están tan sedientas después un día tal largo como éste.

No quiero problemas, pero las suyas son las más bonitas de toda la ciudad.

¡Oh, gracias! Mis rosas nunca ganarán premios. Pero las adoro.

Siento mucho el estado de salud de la hermana de la Sra. Craig.

Sí.

Sé cómo detesta cuando ella viaja.

Sí..., la casa no es la misma sin Harriet.

Buenas noches, Sra. Frazier. Buenas noches.

¡Oh, hola!, Walter.

- ¡Que bueno verte! - ¡Hola, Fergus! - Pasa.

Walter..., perdóname, pero esta noche han salido todos los hombres.

Preparar nuestras propias bebidas no nos matará.

¿Quién va a jugar con nosotros?

- A eso me refería. - ¿Qué quieres decir?

Llamé a Jim Reynolds, Morrison y Billy Birkmire...

- Estupendo... - Espera... ¿Sabes lo qué pasa?

Usted es el único que ha aparecido.

No es ninguna sorpresa.

Ánimo. Todavía es temprano.

- ¿Te importaría cogerlo? - Voy.

Diga.

Sí, un momento.

¿Espera, eres Walter?

Llamé primero a tu casa y la sirvienta me comunicó que acababas de salir. Me dio el número de teléfono de Fergus.

Sí...

Uju...

Sí, ya le informo por ti.

¿Me harías un favor? Verás, hace 2 meses que Ferguson anda de un mal humor que me deprime.

Aun así esta vez, estaba a punto de irme, cuando, mira lo que me paso...

Mi padre acaba de llegar a la ciudad,

y está aquí sentado, todo entusiasmado por asistir a un show.

Así que Walter sé buen chico y cumple con el fair play.

Está bien Billy, se lo explico a Fergus.

Adiós.

¿Y bien? Estoy esperando.

¿Qué coartada aduce?

Su padre llegó a la ciudad y quiere que le lleve a un show.

Se disculpó y dijo que ya habría otra.

Va a ser una hermosa noche de póker.

Los otros dos no tienen decencia suficiente como para excusarse.

¿Qué es lo que les molesta de mí?

¿Esperan que les ruegue que vengan a mi casa o ya ni siquiera eso?

Calla Fergus.

Billy dijo que el padre llegó inesperadamente y es la pura verdad.

Ya... ¿Y qué pasa con los otros dos?

Me supongo, que todos los padres deben haber llegado en el mismo tren.

¿Por qué no acudiste a un show, Walter?

¿No conseguiste un padre?

El show podía esperar porque tenía una buena razón: quería verte.

Hola Walter, y adiós. Hola, Adelaide.

Lo siento, pero estoy a punto de salir.

Adiós, querido.

Sé buen chico.

¿Tienes que salir hoy, Adelaida?

¿No puedes pasar y quedarte en casa?

¿Por qué habría de quedarme?

- Tú vas a jugar al póker. - No, no vamos a jugar.

Y hace tiempo que no ves a Walter.

Estoy sorprendida de que Harriet le haya soltado del collar.

Harriet no está aquí, está en Albany.

Ah, está fuera. Eso lo explica.

Siempre te cayó bien Walter.

¿Por qué no llamas a Emily... o a quien sea...

y le dices que no puedes ir?

Emily... si es Emily... Me espera en el teatro a las 8:30.

Y ya pasan de las ocho.

Vuelve con tu amigo, querido. Llego tarde.

Se te está dando bien, ¿eh?

¿Por qué dices eso?

Leí el otro día que conseguiste la administración de las máquinas de escribir Dunning.

Quince por ciento de eso debe significar mucho para tu agencia.

Ella apenas pudo esperar un rato para salir.

Me mira como si ni siquiera estuviera ahí.

Walt... Tú sabes cuánto la quiero.

Tú sabes cómo es ella con sus amigos.

¿Por qué tiene que tratarme con desprecio a mí?

Fergus...., no puedes discutir con ella el resto de tu vida.

¿Por qué no sales fuera de aquí un par de días a descansar?

Ella no querría ir.

Yo no me refiero a ella, sino que vayas tu solo.

Con un par de viejos amigos.

No.

Ahora no me puedo ir.

Te estás equivocando Fergus.

Llegas a conclusiones tan erróneas de las cosas más triviales que te dice la gente... Créeme viejo, son auténticas chorradas.

Ni Adelaide te demuestra desprecio...

ni Billy es capaz de mentirte.

¿Estás cogiendo el pinacle?

Por favor, por aquí.

¿A quién has visto? ¿Alguien a quien conozca?

¡Vaya morena más mona!

Sólo porque estés en New York, no es necesario que pierdas la cabeza.

Tengo que devolverte a mamá en el mejor estado posible.

Estás mucho mejor hoy, mamá. Te veo buen aspecto.

Ya estoy mejor.

Pero pareces cansada, Ethel.

Harriet, ¿esta niña ha estado en vela toda la noche preocupada por mí?

Ahora que te veo mejor, mamá. No me quedaré despierta esta noche.

¿Estás seguro de que está mejor mamá? ¿En serio?

Claro, cariño.

Supongo que no debería permitir que dejes el College. Pero me alegro tanto de verte aquí.

¡Oh, madre!

Estarás tan solemne con tu birrete,

y la borla sobre tu naricilla.

Tremendamente solemne.

¿Tú podrás venir si es el mes que viene?

Sí.

Enseguida vuelvo.

¡Srta. Rigby!

¿Sí, Sra. Craig?

La Srta. Landreth se ha quedado con su madre.

Sí, lo sé, Sra. Craig.

Mi hermana ha estado llorando esta tarde.

Me temo que tantas emociones la hagan tener una recaída.

Mire, Sra. Craig, como ella insistió tanto en verlas, el Dr. Wood creyó mejor que las llamáramos.

¿No cree que su convalecencia sería mejor si no tuviera visitas?

Lo siento Sra. Craig, pero siempre que los pacientes lo pidan, los visitantes tienen derecho a volver.

Creo que volveremos a casa en el próximo tren.

- Pero la Srta. Landreth, la Srta. Landreth querrá... - La llevaré conmigo para que pueda descansar.

Si hay cambios en su estado, el Dr. Wood podrá llamarnos.

Entiendo su interés pero demos una oportunidad a la Srta. Landreth, para descansar...

y recuperarse de esta situación angustiosa.

Ethel, cariño, no llores.

Ya sabes que tu madre ha pasado por esto muchas veces antes.

Pero yo debería estar allí, Harriet.

¿Y si sucede algo?

Nada, nada va a suceder, querida.

Me siento fatal por haber dejado a mi madre en ese estado.

Pero ya sabes muy bien que ambas la estábamos alterando.

Había algo de lo que quería hablarle.

Creo que la habría tranquilizado.

- ¿Era algo tan importante? - Sí. Quería contarle acerca de Gene Fredericks y del College.

El pasado año mamá me convenció de que le diera una oportunidad.

Y quería explicarle que nos hemos comprometido.

En serio. ¿Cuándo ha sucedido?

Gene me pidió en matrimonio antes de la Pascua.

Nunca imaginé algo así.

Decidimos que queríamos vivir juntos el resto de nuestras vidas.

Tenemos toda la certeza del mundo.

Es maravilloso amar a alguien así, ¿No es así Harriet?

- El Sr. Fredericks es profesor de la Facultad, ¿no es así? - Es un gran profesor.

Todos lo dicen, no solo yo.

Es profesor de lenguas románicas.

Y ya te habrá dicho que te ama locamente, ¿no?

Supongo que no me habría pedido en matrimonio, sino me quisiera. En todo caso, yo sí.

Supongamos que sean amor los sentimientos que describes hacia ese chico,

¿Crees que el amor sea una condición necesaria para el matrimonio?

¡Dios mío, Harriet, qué cosas más horribles dices!

¿Tú te casaste con tío Walter porque lo amabas, no?

Pero no con ilusiones románticas, querida.

Vi al matrimonio como una forma de emanciparme.

No contaba con una fortuna personal, ni con una especial cualificación profesional...

El único camino para alcanzar una auténtica independencia para mí era el matrimonio.

El matrimonio como independencia.

¿Pero no independiente de tu marido, también?

Independiente de todos.

No entiendo a dónde quieres llegar.

Bien, tener una voluntad propia no significa destruir la de tu marido, ¿verdad?

Ciertamente.

Lo mismo podría decir él de ti.

¿No querrás decir que no confías en el tío Walter?

¿Y tú cómo sabes eso?

Porque sencillamente te adora.

Además, todos saben que es el hombre más confiable del mundo.

Ningún ser humano puede confiar en otro totalmente.

¿No dirás en serio que no confías en el tío Walter?

Confió en lo que sé: dónde está, con quién sale y lo que hace.

Si algo de lo que él hace no me gusta, consigo que no lo repita.

Él no se da cuenta y no se siente ofendido.

¿Tú no lo amas?

No de la forma romántica y absurda a la que te refieres.

Supongo que pensarás que soy una mujer muy mezquina

Mezquina, ¿no?

¿Entonces, qué opinas?

Siendo franca Harriet, no creo que resulte un proceder muy honesto.

¡Pero bueno, qué romántica que eres!

En el caso de que la esposa sea ese tipo de mujer, créeme, es mejor que su destino esté en sus manos y no en las de su marido.

MI TÍA ME LLEVA A SU CASA. MAMÁ ESTA MEJOR. ETHEL

¿Buenas noticias, no?

Creo que no fue ella la que escribió. Diez palabras y ninguna información.

- Llama a la tía. - ¿Cómo? No sé su nombre ni dirección.

No es su estilo no llamarme.

Su madre debe haber mejorado, de lo contrario no habría abandonado Albany.

Aun así, preferiría hablar con ella.

Han sido tres días muy largos. Quiero saber cómo está.

¿Nunca mencionó el nombre de su tía?

Tal vez, pero no lo recuerdo.

Tal vez su compañera de habitación sepa su nombre y dirección.

¿Diga? Un momento.

¡Eh, Bunny!

- Un hombre al teléfono. - ¿Un hombre?

Es una bonita voz, además.

- Diga. - Diga.

¿Sí, al aparato? Ah, es usted, Sr. Fredericks.

¿Sabes el apellido de la tía de Ethel?

Espere un momento...

Lo sabía... Déjeme pensar.

Es Craig. ¿Qué?

Rye, creo. ¿O sería Largemount?

No, es Rye.

¿Paso algo?

No nada. Gracias, Bunny.

Adiós.

¡Qué bien! ¿Vas a llamar ya?

- Interurbana, por favor. - Espera. ¿Cuándo te mandó el telegrama?

- Medio día. - Entonces todavía está en el tren, no seas tonto.

Déjelo.

Algo está pasando con Ethel que su tía esconde.

Gracias, cariño.

- Hola, Sra. Frazier. - ¿Cómo está, Sra. Austen?

Le traigo algunas de mis rosas.

¡Qué detalle tan encantador!

No me digas que éste es el nieto del que tanto se habla.

Sí, éste es Tim. Saluda a la Sra. Austen.

- La otra mano, cariño. - ¡Encantado!

- La otra mano, cariño. - ¡Encantado! - ¡Encantada!

¡Oh, Sra. Harold!

- Póngalas en agua. - ¡Oh! ¡Qué bonitas!

¡Oh, Tim...!

Cariño...no se hace eso.

Vamos a subir a mi habitación. Vamos, Tim.

Tal vez haya algo lindo para ti ahí arriba.

¿Sra. Harold, no había trabajado Ud. en Willow Avenue?

Sí, trabajé allí durante 2 años para el Dr. Nicholson.

Nunca me importó mucho saber acerca de los Nicholson.

¿Conoces a alguien allí llamado Passmore?

No, ¿por qué?

Dice que los dos fueron encontrados muertos en su casa en Willow Avenue.

¡Oh, cielo santo! ¿Qué les pasó?

Ladrones, tal vez.

¡Qué ladrones ni qué cuentos! Esto tuvo que ser obra de él o de algunos sus libertinos amigos.

Pensé que habías dicho que no lo conocías.

¡Sí que conocía a ese tipo de gente!

¡Con sus cócteles, comiendo a deshoras, y esas pinturas sucias...!

Puedes dejarlas, querida. Mazie vendrá a cogerlas.

¡Mazie!

Rápido. Esconde ese periódico.

- ¿Cómo está, Sra. Craig? Veo que ha vuelto. - Hola, Sra. Harold.

- Ethel, ésta es mi empleada, la Sra. Harold. - ¿Cómo está?

- ¿Cómo está Sra. Craig? -

Mazie, puedes ir a recoger el equipaje, por favor.

Sí. Sra.

- Eh, Mazie... - Sí, ¿Sra. Craig?

Por favor cierra la puerta cuando salgas.

- Sí, Sra. - Estaba entreabierta cuando llegamos.

Sra. Harold, la Srta. Landreth se quedará con nosotros unas dos semanas. Ocupará la habitación de la esquina.

¿Por qué no subes, querida? Debes estar cansada.

- Me gustaría llamar antes a Gene, tía Harriet. - Pero si ya le mandé un telegrama, querida.

Lo más importante para ti ahora es subir las escaleras, ir a tu habitación y descansar durante una hora al menos.

Te aviso para la cena.

-¡Mazie! - Sí, Sra. Craig.

Mazie, le importaría bajar las escaleras y cerrar bien la puerta.

Lo siento Sra. Craig. He tratado de hacerlo.

No ahora Mazie, cuando tengas preparada la habitación de la esquina para la Srta. Landreth.

Esta escalera ya no volverá a ser lo que era por la forma en que se sube y se baja.

Esto también va por usted, Sra. Harold.

Venga a contarme todas las novedades.

La cocinera se fue el jueves pasado, Sra. Craig.

¿Entonces ha estado Ud. cocinando, Sra. Harold?

Estamos haciendo turnos.

Mazie cocina muy bien.

¿Han avisado a la agencia?

Sí, Sra. Craig. Pero la Sra. Hewitt desea hablar con Ud. antes.

¡Qué raro, no!

¿No sabe ya que siempre hago las mismas recomendaciones?

Sí, Sra. Pero dijo que ya mandó tantas que necesita saber cuál es el problema antes de mandar otra.

¿Cómo?

Sólo estoy diciendo lo que ella dijo, Sra. Craig.

Si fuera su casa sabría cuál era el problema...

¿De dónde vinieron esas rosas, Sra. Harold?

Sra. Craig, las trajo la vecina a la Sra. Austen.

Quítelas de aquí. Los pétalos están ensuciando la habitación.

- ¿Dónde quiere que las ponga? - Bueno, no me importa, siempre que no estén en las habitaciones.

Y venga a limpiar esto de pétalos en unos minutos.

Como se las dio a la Sra. Austen la Sra. Frazier, tal vez ella las quiera en su cuarto.

Pues pregúnteselo a ella. ¿Está la Sra. Austen en casa?

Ella y la Sra. Frazier están ahora en su habitación.

¿Cómo es que la Sra. Frazier se fue para allí arriba, Sra. Harold?

Me supongo que la Sra. Austen la ha invitado, no sé.

De acuerdo.

Oh, Sra. Harold.

Sí, Sra. Craig.

No hay razón para dejar notas sobre la mesa. Para eso tenemos un cuaderno de notas.

Lo siento, Sra. Craig, ayer tuve una noche tan ajetreada que no tuve tiempo.

El Sr. Craig lo dejó ahí antes de salir ayer por la noche.

¡Oh...!

Él dijo que era en caso que alguien llamara.

Entiendo. ¿Y llamó alguien?

Sí Sra., un Sr. llamado Birkmire.

¿Y Ud. le dio al Sr. Birkmire este número?

Sí, Sra. lo hice.

Servicio de información, por favor.

Información.

Deseo el nombre y la dirección de la persona cuyo número es Levering 3100.

Un momento, por favor.

Soy la supervisora...

Tengo una llamada pidiendo nombre y dirección para Levering 3100 en el interno nº dos.

Lo siento mucho, pero no podemos dar esa información.

¡Oh...! Gracias.

Está bien. Póngame con la oficina del agente especial.

Al habla agente especial Burton.

Gracias, Srta. McKinley.

¿Sí, Sr. Burton?

Encuentre el nombre y dirección de Hillside 7060.

Hillside 7060 Craig. Walter. 39 Benton Road.-

¿Central de Policía...? Me pone con el Sr. Kettel, por favor.

Hola, Sr. Kettel. Soy Burton.

¿Todavía está interesado en el número que pidió que se quedara bajo observación a las 6:30 de la mañana?

¿Levering 3100?

O.k.

Una solicitud de información para ese número fue recibida a las 5:27 proveniente de un particular.

Sí.

Hillside 7060

Su nombre es Walter Craig.

C-R-A-I-G.

39, Benton Road.

- Hola, Sra. Harold. - Buenas noches, Sr. Craig.

La Sra. Craig ha llegado.

¿Ha llegado? ¿Dónde está? ¿En el cuarto?

- Sí, Sr. - Gracias, Sra. Harold.

¡Hola cariño!

¡Cariño!

¡Cariño!

¡Harriet!

Mira quién está aquí.

Hola, querido.

¡Dios, qué bien que hayas vuelto a casa!

No tienes ni idea de lo que sentí cuando me lo dijo la Sra. Harold.

Deja que te eche un vistazo.

No tienes el aspecto cansado de una persona muy preocupada.

En lo que se refiere a Lily, a partir del tercer día, no hubo de que preocuparse.

De hecho, ahora está bien.

- ¡Estupendo! ¿Así que todo va mucho mejor, eh? - Ajá.

Me alegro muchísimo.

Siéntate en una silla estarías más cómodo.

Es que estoy cómodo aquí.

No parece el sitio más adecuado.

Mientras pueda verte, no me importa dónde sentarme.

- Me traje a Ethel conmigo. - ¡Qué bien! ¿Cómo está ella?

Está enamorada. No se lo digas. Estoy cómodo aquí. Vas a abollar la cama.

- ¿En serio? - ¡Oh, sí!

Espero que sea un gran tipo, se case con ella y la haga inmensamente feliz.

¡Oh, soy un gran entusiasta de las bodas!

Adivina por qué.

- No tengo idea. - Mentirosa.

Cariño, por favor, sé buen chico. Déjame sacar las cosas de la maleta y espérame abajo.

¡Oh, déjame quedar y mirar como lo haces!

- ¡Oh, no, no! Necesito un baño, vestirme, maquillarme. Estoy hecha un desastre. - Eres lo más bonito que he visto en una semana.

¡Déjame quedarme cariño!

Sólo quiero abrazarte.

- Tonto. - ¿Quién es el tonto?

- Tú sabes bien por qué tienes que ir a tu cuarto y encerrarte en él. - ¿Por qué?

- Nosotros tenemos visita. - ¿Te refieres a Ethel?

¡Oh, no! Tu tía está como una chiquilla en su habitación divirtiéndose con la Sra. Frazier.

Eso es estupendo. ¿Pero eso qué tiene que ver con encerrarme yo en mi propio cuarto con llave?

Walter, cariñito mío, no querrás que la Sra. Frazier se ponga a charlar contigo, ¿verdad?

Pues no tengo un particular interés.

Es una persona agradable, hemos tenido ocasión de charlar en un par de veces.

Uhhhh.

Hablé con ella ayer noche.

- ¿Lo hiciste? - Sí, antes de marchar.

- ¿Ah, saliste ayer por la noche? - Sí fui a jugar a las cartas con Fergus Passmore.

Ella estaba regando en el jardín cuando salía.

Y cuando regresaste, allí estaba ella en el jardín a la luz de la luna.

A esa hora las rosas de la Sra. Frazier debían ya estar encharcadas.

¿A dónde quieres llegar?

¡Oh, las rosas son sólo otra forma de captar tu atención!

¡Oh, Harriet. Eres increíble! ¿No creerás en serio que plantó esas rosas sólo para llevarme a la ruina?

Si no hablo del mal, ni lo veo, ni lo escucho... Juntos, los tres monitos sabios se llaman Walter Craig.

Tu cabeza funciona con una lentitud caritativa, querido.

Pero funciona con absoluta precisión, cuando se concentra en un solo punto.

Y ese punto no es ni la Sra. Frazier ni ninguna otra.

Porque no hay ninguna que se te pueda comparar.

Estoy demasiado ocupado amando a mi mujer.

Un discurso muy bonito.

¿No es ninguna sorpresa para ti. verdad?

¡Después de dos años maravillosos!

- ¡Oh, Harriet! - Cariño, ¿Me harás el favor de bajar y darme la oportunidad de que me cambie?

Te arrepentirás.

Llamadas de larga distancia, por favor.

Quiero hablar con el Sr. Walter Craig en Rye, Nueva York.

- ¿Diga? - Quiero hablar con la Srta. Ethel Landreth.

Soy el Sr. Fredericks.

Ella está durmiendo, Sr. Fredericks. Preferiría no llamarla.

No, no. Solo está cansada del viaje. ¿Por qué no me deja a mí el aviso?

¡Mi querido Sr. Fredericks acabo de decirle que está descansando y que no puede ser molestada!

¡Telefonista! Larga distancia.

Estaba hablando con Rye, Nueva York, y me desconectaron.

¿Qué?

Oh...

- Habrase visto. - ¿Qué pasa?

- Hazme un favor, Ted. - Claro.

Acabo de salir de una reunión departamental en la sala 10.

Dile a Donnelly, que tiene carta blanca para decidir sobre las pruebas.

Dile que tuve que hacer un viaje inesperado.

Volveré a las 3:00 mañana.

- No le va a gustar. - No me importa.

O Ethel está muy enferma o su tía trama algo.

Hablaré con Ethel aunque tenga que poner la casa boca abajo.

No es una exageración, eres muy inteligente para ser un niño de dos años.

- Hola, Walter, querido. - Hola, tía Ellen.

¿Cómo está usted, Sra. Frazier?

- Hola, muy bien Sr. Craig. - ¡Bueno, bueno! ¿Quién es este chico?

Tim Brooks es mi nieto.

No doy crédito.

Pero es la verdad.

Vaya fuerte que eres. ¿Cuántos años tienes?

- Dos años. - ¿Dos años?

¡Eh, cómo me gusta tu niqui, y con tirantes y todo!

Mi nombre no es Tim.

¿No te llamas Tim?

Le gusta que le llamen Timothy.

Ojala visitará su colegio se divertiría un montón con todos los niños.

- ¿De qué color es tu coche, Tim? - Rojo. - ¡Rojo! Y sabes conducir.

Vamos, a decir adiós, cariño. Qué van a terminar llamando a la policía pensando que nos perdimos.

- Adiós. - Adiós. - Adiós.

- Y muchas gracias por las flores. - No hay de qué.

Ahora vuelvo, tía Ellen.

¡Harriet!

No sabía que habías regresado.

¿Su hermana ha mejorado?

Sí, volví. Y ya era hora, ¿no crees?

- ¿Por qué, querida? - ¿Por qué?

Sí, no entiendo lo que quieres decir.

Si hubiera tardado más, vería mi casa transformada en un club.

¿Está refiriéndose a la presencia de la Sra. Frazier?

Exactamente.

Solo quiero saber una cosa.

¿Cómo consiguió entrar?

La invité yo, claro.

¿Por qué habría de tener un motivo concreto para entrar aquí?

Por la misma razón que no tolero la presencia de otras mujeres del barrio en mi casa.

Solo quieren satisfacer su curiosidad y husmear por aquí.

¡Oh niña! ¿Por qué molestarse si quieren ver tu casa?

No quiero intimidad con los vecinos.

En ocasiones, es bueno tener un buen vecino, Harriet.

Pero no quiero nadie alrededor de mí.

Que yo recuerde, nadie ha entrado en esta casa para estar a tu alrededor.

Una acaba de salir.

Ella no vino a verte.

Estaba en mi casa.

Y en la casa de tu marido.

No fue a mi marido lo que ella vino a visitar...

¿o lo fue?

No, no lo fue.

¡Pero sé que lo interpretarías de esta manera, si con ello logras que Walter te creyera!

¡Cualquier cosa, cualquier cosa con tal de mantener a la gente fuera de tu templo sagrado!

Me sorprende que no nos hagas quitarnos los zapatos para que no pisemos tu alfombra.

No tienes una opinión muy favorable de mí, ¿verdad?

No se trata de qué opino yo de ti, Harriet,

sino tú de mí.

El caso es que no quiero a la Sra. Frazier aquí.

Sé sincera, Harriet.

- ¿Qué quieres decir? - No quieres a nadie aquí.

No siquiera a tu marido.

De que estás hablando

Él es necesario para mantener la casa.

Pero si pensaras que podrías sostenerla sin él...

su posición aquí, sería con toda seguridad, como la de ese jarrón sobre la repisa.

- Qué cosas tan encantadoras me dices. - Tú quieres tu casa, Harriet; es lo único que quieres.

Y es lo único que tendrás al final.

La gente que vive para sí misma, Harriet, por lo general, se queda consigo misma.

Exprésate con mayor propiedad, te refieres a "se queda sola".

Quiero decir: "completamente sola".

La gente no puede vivir con tristeza indefinidamente.

sacrificándose por satisfacer tus deseos todo el tiempo.

¿Ya se lo has dicho a Wal con éxito?

No quiero disgustar a Walter, porque aunque no lo quieres está aferrado a ti.

En otras palabras, estás haciendo de guardaespaldas...

salvándole de su mujer.

No puedo seguir aquí.

Me voy de aquí, Harriet. Y expondré a Walter mis razones con claridad.

¿Qué razones son esas que se expondrán claramente a Walter?

Tu tía nos deja.

No tiene nada que ver contigo Walter.

¿Qué quieres decir tía Ellen?

- Me marcho mañana, Walter. - ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

Le resulta insoportable la forma en que dirijo la casa.

Te agradecería Harriet, que me permitieras exponerle a Walter las razones por las que me marcho.

Por favor sentémonos y nos cuentas.

Prefiero quedarme de pie, gracias.

Ninguna de estas sillas me hacen sentir en mi casa.

Tía Ellen, de qué va todo esto.

Te va a encantar, Walter, es todo tan increíble...

¿Qué es lo que le has dicho a tía Ellen, Harriet?

Ya te lo dije, le estaba explicando a la tita los inconvenientes de traer mujeres a la casa.

- ¿Te refieres a la Sra. Frazier? - Sí, a la Sra. Frazier.

Harriet, por el amor de Dios, ¿qué tienes contra la Sra. Frazier ahora?

¡No es sólo la Sra. Frazier, Walter, es cualquier persona!

- ¡Por favor, dile la verdad! - ¡Le voy a contar la verdad!

Incluso corriendo el riesgo de perder su afecto.

Nunca lo perderás, tía Ellen.

Tú eres un hombre, Walter, y estás enamorado de tu mujer.

Sé que puede suceder a cualquiera que interfiera entre vosotros.

Mi amor por Harriet no me influirá, si realmente te ha lastimado.

No estoy aludiendo a mi caso, sino al tuyo.

Walter, corres un grave peligro.

No entiendo lo que quieres decir.

Si lo entendieras, no necesitaría advertirte.

¿Acerca de qué?

De tu esposa.

Deja de reírte Harriet.

Harriet, no asustes a Walter, él no teme que tu secreto sea revelado.

¿Y cuál es mi secreto?

Supón qué me escuchas mientras se lo digo a Walter.

De hecho, lo he sabido desde hace mucho tiempo.

Incluso antes que la madre de Walter me reclamara.

Estoy envenenándote con secretos, cariño.

¡No tan secretos. Harriet!

¿Habéis perdido completamente el juicio?

No sólo una de nosotras ,Walter.

Siento no poder quedarme, porque esto promete ser muy divertido.

Walter, pídele a Harriet que se quede.

- Pues no pienso quedarme. - ¿Por qué no, Harriet?

Walter, haz lo que quieras. Desafortunadamente yo tengo más que hacer que escuchar tonterías.

¿Por qué crees que tu madre te hizo prometer en su lecho de muerte...

que continuaría viviendo contigo después de casarte?

Pensé que era algo natural, tía Ellen,

en vista de toda tu dedicación durante su enfermedad.

No, Walter.

Tu madre conocía a Harriet.

¡Por todos los santos, si es Tom!

¿Qué haces por aquí?

Oí que necesitaban un mecánico en el garaje de Shaeffer, así que pase por allí hoy.

- ¿Conseguiste el empleo? - No lo sé.

Dijeron que se lo iban a pensar.

Es lo que te dicen siempre. Pero creo que Shaeffer hablaba en serio.

Sra. Harold, éste es Tom de quien ya le he hablado.

- ¿Cómo está? - Encantado de conocerla.

Bueno, Mazie, tengo que irme...

sólo estaba de paso por aquí y entre un momento a verte...

¡Oh! No te vayas.

Quédate aquí y échanos una mano.

Mira esto, puedes pelar las patatas.

¡Oh, me estás entrenando para la próxima guerra! ¿Eh?

- Espero que Shaeffer te contrate. - Y yo también.

¿Quieres decir que a mamá no le gustaba Harriet?

A nadie le puede gustar Harriet, Walter.

- A ella tampoco le gusta nadie. - A mí me gusta.

Te dejó prácticamente sin amigos.

No creo que eso sea verdad, tía.

- ¿Tus amigos te visitan? - La mayoría de ellos han estado aquí alguna vez.

- Sí. - Hace un año y medio que nadie aparece, Walter.

Y sólo llevas casado dos años.

Pero, ¿por qué no querría Harriet que me visitasen mis amigos?

¡Oh, Walter! ¿No te das cuenta?

Cuando te casaste eras uno de los hombres más populares de la ciudad.

Pero ahora, has perdido tu sitio y ya nadie pregunta por ti.

Porque temen que la lleves contigo,

y eso es lo que no desean.

Eso son tonterías, Ellen. ¿Por qué no querrían estar con Harriet?

Porque ella ha dejado perfectamente claro que no los aprecia.

Ella es terrible, Walter.

Te aisló en esta "preciosa"casa.

Tita, cuando hayas reflexionado sobre esto, te arrepentirás de haber hablado así de Harriet.

De lo que me arrepiento amargamente es de no haberlo hecho antes.

¡Bien! ¿Quién es él?

¡Oh! Este es Tom, Sra. Craig. Tom McGuire.

Entiendo.

¿Lo contrató para trabajar aquí, Sra. Harold?

No, Sra. Craig.

¡Oh, no! Sra. Craig. Tom fue a buscar un trabajo y pasó por aquí antes de irse a casa, nos echaba una mano con la cena.

¿No se le ocurrió Mazie que no me gusta ver mi casa...

como un refugio para cualquier vagabundo que llame a la puerta?

¡Oh cálmense Sra.! Me marcho ahora mismo.

Sra. Craig no puede tratar así a Tom cuando sólo vino a...

¡Cállate, cariño! No tienes que dar ninguna explicación...

a la dueña o a esta dama.

Sra. Harold haga el favor de hacer el finiquito de lo debido a Mazie.

¡Has visto cómo se las gasta!

La semana pasada durante un almuerzo en la ciudad, vi a un amigo tuyo con su esposa.

Ellos no me vieron.

La mujer le enseñaba cómo sentarse y cómo comportarse una vez sentado.

Por fin, él le dijo:

"¿Quién te crees que eres, la esposa de Craig?"

Tengo qué evitar que ella sea mi "dictadora". Yo puedo marcharme.

Tú no.

Pronto, tendrás que resolver, tú esta situación.

¿Cómo se supone que debería resolverla?

¡Presionándola hasta que admita que hay un hombre en esta casa, y qué tú eres ese hombre!

Si no lo haces,...

no pasará mucho tiempo antes de que creas que cada uno de tus amigos es una mala persona.

Haciéndote pagar un barato rescate por salvarte de ellos.

Harriet no me pondría nunca contra mis amigos.

¡Oh, Walter! Las mujeres como Harriet pueden hacer creer a un hombre que su madre es su peor enemigo.

¿Qué harás cuándo te vayas?

Viajar,..., por todo el mundo.

Para no sentirme menospreciada.

¡Oh...! Y olvidar definitivamente estos dos años.

Le prometí a mi madre que siempre te daría un hogar para vivir conmigo.

Pero no tienes un hogar para ofrecerme, Walter.

Sólo tienes una casa muy bien amueblada.

Es lo que siento cuando veo estas habitaciones, las habitaciones de la muerte...

de un velatorio.

¡Lo siento, Walter!

¡Hola, Billy!

- ¿Walter? - ¿Sí?

- ¿Walter, qué sucedió allí? - ¿Qué sucedió dónde?

Donde Passmore. ¿Llegó ella antes de que te fueras?

- Es algo terrible. Pobre Fergus. - ¿De qué diablos estás hablando?

- ¿No leíste los periódicos? - No, ¿qué ha pasado?

Fergus y su esposa están muertos.

- ¿Qué? - Encontraron a los dos en la biblioteca.

- Fergus y Adelaida. - Casi tuve un síncope cuando leí.

Yo mismo la vi al filo de la medianoche.

- ¿Ella llegó a casa antes de que tú te fueras? - No.

¡Cómo pudo ocurrir! Billy, yo estuve allí hasta casi la medianoche.

Estaba allí cuando ella se arreglaba para salir.

- Ella iba a salir. - Sí, yo mismo la vi con un tipo en un night club.

Pobre tipo, el viejo Fergus.

Sabía que estaba deprimido, pero...

Debí haberme quedado allí, no debí haberlo dejado en ese estado.

¿Crees que lo hizo, crees que la mató?

- No habla acerca de ello. - Pues la policía parece tenerlo bastante claro.

¿Eh...?

- Será mejor decir que estuve allí. - Tranquilo, Walter, no te apures en esto.

Aunque fuera Fergus el que la matara, espera antes de involucrarte.

Fue él mismo. ¿Cómo no me di cuenta ...

Escucha, vamos a coger el coche y acercarnos hasta allí.

- Voy a llamar a la policía. - Lo harás más tarde si es necesario.

- Billy, no puedo creerlo.. - Lo sé,...

a mí aún me cuesta creerlo.

¡Walter!

¡Walter!

Walter, ¿dónde estás?

- ¡Sra. Harold! - Sí, Sra. Craig.

- ¿Dónde está el Sr. Craig? - No lo sé.

¿Dónde está? ¿Ha salido?

No lo sé, no lo he visto.

Pase, por favor. Aviso inmediatamente a la Sra. Craig.

Sr. Kettel, del departamento de policía, Sra. Craig.

¿Sí...?

La empleada dice que el Sr. Craig no está.

¿Cuándo va a volver?

En cualquier momento. Volverá a cenar, eso lo sé.

Tal vez nos pueda aclarar una cosa.

¿Qué desea saber?

Bueno, es lo siguiente, Sra. Craig...

Imagino que ha leído en los periódicos lo de las muertes en Willow Avenue...

- Fergus Passmore... - Sí, acabo de leerlo. Es terrible.

Fue un robo, ¿no? ¿Han encontrado alguna...

No, no fue un robo.

Parece un asesinato.

y un suicidio.

¿Es cierto? ¿Ya están seguros?

Todavía no. Por eso queremos hablar con el Sr. Craig.

¿Ver al Sr. Craig? Pero después de todo, el...

Su marido conocía al Sr. Passmore; ¿no es cierto?

Sí, eso creo, pero...

mucha gente conocía a los Passmore.

Bueno, sólo estamos investigando un detalle.

- ¿Qué quiere decir? - Estamos vigilando el teléfono de Passmore.

Es sólo cuestión de rutina.

¿Sí...?

A las 5:00, la compañía telefónica nos informó que se hizo una llamada desde este teléfono.

- ¿Desde este teléfono? - Sí.

Sí, Sra.

- ¿Por qué se habría de... - Eso es lo que nos gustaría saber.

Alguien llamó desde aquí...

pidiendo información sobre el nombre y la dirección de la persona cuyo teléfono era Levering 3100.

- ¿Por qué alguien haría eso? - No lo sé.

El nombre y la dirección están en el periódico. El teléfono aparece en la guía telefónica.

Debe haber algún error.

- Acabo de volver de Albany, así que... - ¿No tiene ni idea de quién hizo la llamada?

No. Es tan extraño.

A menos que una de las empleadas...

¿Puede llamarlas, por favor?

Claro.

¿Diga? Sí...

Sí, está aquí.

¿Desea hablar con él?

Un momento, por favor.

Hola, ¿Kettel...?

Al habla Dawe.

Ya hemos revelado las fotos.

Necesitamos su presencia para el visionado.

O.K. Estaré en un momento.

Mi presencia es necesaria en la central, Sra. Craig.

En la central se ha procedido al revelado de algunas fotos que quizás nos aclare algo del caso.

Tengo que supervisar la identificación de las mismas;

me dejaré caer por aquí cuando el Sr. Craig ya esté en casa.

Sí, se lo diré.

Siento haberla molestado. Hasta luego.

Hasta luego, Sr. Kettel.

A veces me da pena por él.

Es realmente lamentable.

Ella hace de gata y ata su zapato y él ni siquiera se da cuenta.

Nunca he trabajado para una mujer tan difícil de complacer.

No sabría hacerlo. Nunca intenté complacerla.

Hago mi trabajo. Si no le gusta que mire para otra parte.

¿Sabías que me dijo que limpiara el polvo de las hojas del árbol frente a la ventana del comedor?

-¿Limpiar el polvo de las hojas? - Lo juro por Dios.

Imagínatelo.

Se sorprendió cuando me negué.

¿Te atreviste?

Y le dije que no creía que nadie se dedicara a poner polvo en los árboles.

- Jolines. - Y ella dijo: "¿Se niega hacerlo, entonces?"

Y yo le contesté: "Sí, sigo sin querer hacerlo."

Y ella dijo: "Sigo viendo polvo". Y le contesté: "Polvo podrá haber porque lo trae el viento y no porque lo ponga nadie".

Ella estaba equivocada.

En justicia, tengo que reconocerte que no hay casa en la ciudad donde se pague y se coma mejor.

Supongo que es así.

Pero sigo creyendo que es la peor mujer con la que yo haya trabajado y que convierte la casa en un manicomio.

Sí, tienes razón. Está realmente loca.

Pero Mazie aunque te vayas sabiendo lo que en verdad pasa en la casa, las cosas van a seguir su curso y nada se puede hacer.

Estuve con Birkmire.

- ¿Dónde? - En casa de Fergus.

¡Santo cielo! ¿Por qué has hecho así?

- ¿Y por qué no? - Porque se supone que no has estado allí, Walter.

- ¿Y por qué no? - Pues por el policía que ha venido preguntando por ti.

¿Quién dices?

- Él que acaba de marcharse de aquí.

¿Un policía?

Un detective, dijo que era el jefe de la central.

¿Pero por qué vino aquí?

- Pues porque estuviste allí ayer noche, ¿no? - ¿Dijo él que yo había estado en casa de los Passmore?

No recuerdo exactamente lo que dijo. Estaba demasiada alterada...

cómo para entender cada palabra. Tienes que darte cuenta en la posición en que me has colocado por primera vez en mi vida.

Estoy segura que la línea telefónica estaba intervenida.

Voy a llamar inmediatamente a la central de policía, en todo caso.

No, no Walter, no hagas eso. Deja que él vuelva si quiere algo, no vayas tú a buscarlo.

No puedes jugar con una cosa así, Harriet.

Ni tampoco tú deberías verte involucrado en un escándalo como éste...

ni tu nombre aparecer en todos los periódicos del país.

¿Es que quieres fastidiarme?

- ¿Fastidiarte? - Al menos tengo mi conciencia tranquila.

Lo que quiero es que no des un paso en falso que te involucre innecesariamente.

¿Qué quieres decir con que no dé un paso en falso?

No quiero seguir con esta conversación, Walter,

¡Walter...!

Toma.

- ¿No lo quieres? - ¿Para qué si no puedo fumarlo?

- Hay muchos otros lugares para fumarlo. - Yo no quiero ir a ningún otro.

¿Dijo ese tipo cuándo volvería?

No lo recuerdo, supongo que sí.

Cuando vuelva ni una palabra, ¿me has entendido?

Deja que interroguen a otros amigos de Fergus.

Llamaré a Birkmire para saber si lo buscaban.

¡Walter!

¡Walter, espera un momento, no hagas eso!

- ¿Por qué no? - ¡Deja ese teléfono!

¿Qué pasa contigo?

¿No te das cuenta de que tanto este teléfono y el de Birkmire están siendo vigilados?

- ¿Vigilados por quién? - Por la policía.

La primera cosa que hicieron fue vigilar las llamadas hechas desde casa.

- No, desde esta casa. - Estoy hablando de la casa de Fergus.

¡Pero yo no iba a llamar a la casa de Fergus!

A Birkmire, entonces. ¿Qué diferencia hay?

- Mucha. - Walter, ¿cree que esos detectives son estúpidos?

Birkmire te llamó ayer en la casa de Passmore, ¿no?

- ¿Cómo lo sabes? - No importa. No hay duda que la llamada se registró.

- ¿Por quién? - Porque una telefonista la interceptó.

¿Por qué? No tiene sentido, Fergus estaba vivo anoche.

¿Por qué habrían de haber interceptado sus llamadas?

- Interceptó la llamada desde aquí, ¿no...? - ¿Qué llamada?

¿Qué interceptó?

¿Cuál fue la llamada que la operadora interceptó?

No lo sé. El hecho es que este teléfono está siendo vigilado.

¿Y yo quiero saber por qué?

Walter Craig, tienes que escucharme. No puedes usar ese teléfono.

No quiero ver mi nombre mezclado en esto.

¡Pero yo quiero saber cuál es mi situación en este caso!

Si usas ese teléfono, dejaré esta casa.

¿Qué quieres decir con que dejarás esta casa?

Es fácil de entender. Pensar que mi nombre pudiera verse involucrado en un escándalo como este.

¡Harriet, entiende en qué situación me encuentro! ¡Cuánto más tiempo pasa, más sospechas recaen sobre mí!

- ¿Y no hay razones para sospechar? - ¿Cuáles?

- Lo que hiciste anoche. - Nada en absoluto.

- No es solo lo que tenga que ver conmigo. - ¿Sino contigo?

¿Qué diferencia puede haber para mí...?

que al final seas declarado inocente o culpable? No me interesa.

¿No te interesa?

Solo estoy interesada en mantener mi reputación ante la sociedad.

¿Quieres decir que por voy a dejar de hacer lo necesario por mantener el respecto de la sociedad?

¿Qué voy a permitir que me juzguen, víctima de las circunstancias, y perder?

¿Es eso?

¿Qué pasa, Sra. Harold?

La cena está servida, Sra. Craig.

Gracias. Ahora vamos.

Oh Sra. Harold.

¿Sí, Sr.?

¿Sra. Harold, recuerda que se hiciera o recibiera alguna llamada ayer noche desde aquí,

u hoy mismo?

No, Sr. Craig, hoy no.

A no ser el caballero de ayer noche.

Sí, pero yo me refiero a hoy.

Usted o Mazie no han recogido ninguna llamada.

¡Oh, no, Sr. Craig!

De acuerdo, Sra. Harold. Gracias.

Ahora recuerdo, Sr. que la Sra. Craig preguntó. por el teléfono y la dirección que usted. dejó apuntados en la agenda de la entrada.

De acuerdo, Sra. Harold, muchas gracias.

Tú eres la que llamó. ¿Por qué, me estás espiando?

- No te hagas ilusiones, Walter. - Sí, eso es exactamente, lo que estabas haciendo.

Aún está por nacer el hombre que no necesite ser controlado.

¿Por qué no dijiste la verdad?

Intentas hacerme responsable ante el detective que estuvo aquí.

¡Cuándo en realidad vino a buscarte a ti!

Ahora no intentes culparme, diciéndome eso, Walter.

Esto no habría ocurrido de haberte quedado en casa, en lugar de haber ido a jugar a las cartas con un tipo como Fergus Passmore.

Pero sé que no soportaría que te quedarás de nuevo en casa con tus amigos.

¡Claro, cómo que eras tú, la que los ha mantenido fuera de esta casa!

¡Y también imagino otras muchas cosas...!

- Ahora, crees que tu tía tenía razón, ¿eh? - Sí, tenía razón.

- En eso y otras cosas más. - ¿De veras?

Dijo que querías deshacerte de mí, expulsándome de esta casa al final.

- Creo que eso también es cierto. - ¿Quieres que todos te escuchen en casa?

¡No querías a mis amigos aquí porque eso pensabas que te desprestigiaría!

Eso es lo que siempre pensaste, ¿no?

Quieres que sea como esos maridos que no compran corbatas por miedo a que a sus esposas no les gusten.

No te hagas la víctima, Walter. Cumplo con mi parte del trato.

Nunca consideré nuestro matrimonio como un trato.

¡Ahora veo que tú sí!

Walter, ¿Crees que tomaría una decisión tan importante con los ojos cerrados?

Quería que la tomaras de una manera honesta.

- Todo este tiempo has estado fingiendo. - Yo me ocupaba de la casa.

No te importa que recaigan sobre mí sospechas de asesinato, mientras tú estés a salvo.

Estoy intentando proteger mi casa.

No, esa es solo tu eterna coartada desde el día que nos casamos.

¿Qué más tiene una mujer aparte de su casa?

- Tiene a su marido. - Los maridos se pueden perder, una mujer ha de tenerlo en cuenta.

¿Y no puedo perderte yo a ti?

No..., no, sin darme una seguridad.

¡Esa es la cuestión, y de qué modo, Harriet!

¡Y hasta qué punto ella sabe cómo mantenerla para sí misma!

¿Cómo puedes decir mantenerla para mí misma?

¿Tú no has salido perdiendo en esto?

He mirado por ella tanto para mí como para ti.

Tu hogar es éste. Si yo no hubiera tomado el control, no estaría en pie ahora.

Después de lo que le pasó a mi madre, me prometí a mi misma que nunca me ocurriría a mí.

Ella era una de esas esposas..., casi una criada para su marido.

Hacía todo lo que le mandaba mientras él empeñaba la casa por otra mujer.

Cuando lo descubrió, hizo lo único que una mujer como ella podía hacer.

Morirse de tristeza.

No me puedes reprochar nada, Harriet.

Tampoco tú tienes nada que reprocharme.

Tú simplemente te casaste con el hombre equivocado.

Yo me casé con un tonto romántico, ese es con el que yo me casé...

que no se ha dado cuenta del mundo real en el que vive.

¡Bien, bien, ahora empezamos a entendernos, Harriet!

Pues yo no te entiendo a ti, vale, y debo dar gracias por ello, sino ¡qué habría sido de mi!

¡Qué arrogancia! ¡Qué presunción!

¿Qué?

¿Qué derecho tienes a asumir esta superioridad sobre tu marido?

- No es superioridad. - No sabes lo que esto supone para mí.

- Realmente no lo sé. - Qué presuntuosa.

Sra. Craig, Sra. Craig, la cena se está enfriando.

- Gracias, Sra. Harold. - ¡Piensas que puedes controlar el destino de la gente!

- ¡Tratándome como si fuera un retrasado! - ¡Voy a llamar a mi sobrina para la cena!

Mejor será que cenes antes que se enfríe.

¿Se rompió algo, Sr. Craig?

¡Ohhh! ¡Cielos! ¡Está noche la casa parece embrujada!

¿Cómo pudo ocurrir?

¿Se cayó?

No, yo lo estrellé contra el suelo.

¿A propósito, Sr. Craig?

Sí.

No me gustaba.

Espero que le diga que fue Ud., Sr. Craig.

No se preocupe, asumo todas las consecuencias, Sra. Harold.

¿Quiere que vaya por un recogedor para barrerlo?

No, no se moleste.

¿Estás ahí abajo, Walter?

Sí.

¿Se cayó algo hace unos minutos?

No

¿Estás seguro?

Sí, estoy seguro.

Parecía que la casa se viniera abajo.

Quizás ocurra, Harriet.

Aquí estoy sentando preguntándomelo.

Buenos días, Sr. Craig.

- Hola Sra. Harold, ¿Tiene el periódico ahí?. - Sí, Sr.

- ¿Se ha quedado sentado en el diván toda la noche, Sr. Craig? - Sí, eso parece. Me quedé traspuesto.

Estará cansado. ¿Quiere que le prepare un café?

Sí, gracias.

¿Va a volver pronto?

Sí, ¿por qué?

Porque se lo tome con calma. No hay mucho movimiento a esta hora, puedo esperarle.

Está bien. Haga lo que quiera.

Quiero hablar con la Srta. Landreth. Soy el Sr. Fredericks.

No sé si está despierta, pero puedo comprobarlo.

Voy a esperar, si me permite.

Entre Sr.

Es el Sr. Fredericks que quiere hablar con la Srta. Ethel.

Hola, Sr, Fredericks.

Soy Walter Craig, el tío de Ethel.

Encantado.

¿Cómo está? ¿Le apetece un café? Yo iba a tomar uno ahora.

No, gracias, Sr. Craig. He venido a hablar con Ethel.

Pues entonces pase y espere a que baje.

Tiene una silla ahí.

- ¿Sí? . - Oh, Srta. Ethel no sabía si estaba despierta.

- Hay un caballero esperándola. - ¿Qué caballero?

Me dijo que era el Sr. Fredericks.

¡Oh!

Discúlpeme.

Gene, cariño.

- ¡Oh cielos!... - Está muy preocupado por ti.

Gene, ¿Vienes directamente de casa?

¿Gene, está mama peor?

No, cariño, vengo de la universidad.

Oh, Gene ¿Estás seguro, no estarás mintiéndome?

¿Ha ocurrido algo que yo deba saber?

No cariño, sólo quería saber de ti.

Oh. Hola, tío Walter. Este es Gene Fredericks, mi prometido.

Ya nos hemos presentado. El café sigue en pie después de que ustedes hablen.

Gracias, tío Walter.

¿Sí?

¿Hay algunas maletas para recoger para llevar a New York?

¿A petición de una persona llamada Austen?

¡Oh, sí! Venga por la puerta lateral, que le abro.

O.k. hermana. Tú mandas.

¡Oh, querido! Estaba tan sola, preocupada y confusa.

- ¿Cómo estaba tu madre cuando te marchaste? - Creo que estaba mejor.

Tía Harriet decía que estaba fuera de peligro y que sólo estábamos estorbando.

Sé que no debería haberme ido, pero...

estaba tan cansada y Harriet...

Cuando me di cuenta, ya estaba en el tren.

Cariño, estabas tan enferma que ni siquiera pude hablar contigo anoche.

¿Qué quieres decir?

Te llamé ayer alrededor de 6:00.

¿No te lo dijo tu tía?

Gene, me volveré contigo tan pronto empaquete mis cosas y saldré de esta casa.

¿Ethel?

Te lo contaré todo, es una historia horrible.

- Pues dímelo ahora. - Espera a que vuelva.

- Ahora tengo que despedirme de ella. - ¡También a mí me gustaría decirle unas cuantas cosas!

No, quédate aquí.

Pase.

- El transportista está aquí, Sra. Austen. - Oh, sí.

- Las maletas están listas para bajarse. - Sí, Sra.

¿Ha hablado con la Sra. Craig?

No, Srta. Austen.

Pues creo que debería Sra. Harold. Puede que quiera preguntarle algo.

De acuerdo, hablaré con ella.

- ¿Ya se despertó el Sr. Craig? - Sí, está abajo desayunando ya.

Gracias, Sra. Harold.

- ¿Quién es? - Soy yo, tía Ethel.

Entra, querida.

¿Dormiste bien?

No dormí, Harriet.

Oh, es una pena, querida.

Sólo vine a decirte adiós. Me vuelvo a casa.

Gene está aquí y nos vamos juntos a Albany.

¿El Sr. Fredericks vino hasta aquí?

Sí, estaba preocupado por mí.

Como le dijiste que no podía hablar, cuando llamó aquí por teléfono, pensó que estaba enferma.

¿Por qué lo hiciste, Harriet?

¿Para qué preocuparte, querida?

Pero era muy importante para mí.

No me pareció tan importante.

Y le colgaste.

Fue muy insistente y no había ya nada que discutir.

¿Por qué no me dijiste esta mañana que había llamado?

Ya no quiero responder a más cuestiones sobre el Sr. Fredericks.

Me parece que ya me he preocupado lo suficiente por el Sr. Fredericks.

¿Harriet, tío Walter te va a dejar?

¿De dónde sacaste esa idea?

Anoche no pude evitar oír lo que decía Walter.

No conseguía dormirme y estabais hablando tan alto.

Pensé que lo habías descubierto.

- ¿Descubrir el qué? - Tus planes.

Todo lo que me dijiste en el tren no me pareció honesto.

¡Qué tonterías!

Ethel, abre la puerta, por favor.

Gene me está esperando, Harriet. Te avisaré en cuanto sepa de mamá...

¡Tenga cuidado, por favor!

¡Oh!....

¡Oh, mire lo que ha hecho!

Lo siento, Sra., pero se me escapó de las manos.

¡Tonto, tonto! ¿No sabe que no puede arrastrar una maleta en un suelo así?

¡Tienes que levantarla!

¡Levantarla!

¡Cargarla!

Sí, Sra.

- Adiós, querida. - Adiós, tío Walter.

Adiós Sr.

Adiós.

Gracias.

Ah, está Ud. aquí, Sra. Craig.

Encontré sus llaves en el cuarto de la Sra. Austen, Sra. Harold.

Sí Sra., las puse yo allí.

Se va, ¿no es así?

Sí, Sra. Craig, me voy con la Sra. Austen.

Así que se va sin dar previo aviso.

Tampoco Ud. le dio a Mazie previo aviso, ayer noche, Sra. Craig.

¿Adónde va con la Sra. Austen? No sabía que tuviera intención de establecerse en una casa.

No la tiene. Vamos al hotel Ritz Carlton en Nueva York.

Después viajaremos por todo el mundo tan pronto como ella compre los pasajes.

Espero que cuando acabe el tour encuentre trabajo tan fácil y bien pagado como está éste.

No se preocupe por mí, Sra. Craig.

Nadie de mi entorno termina sus días en una casa de caridad.

¡Walter!

¡Walter! Puedes venir aquí, por favor.

¿Sí?

Oh. ¿Qué dice el periódico sobre el caso Passmore?

Míralo tú misma.

Oh, todo lo que se sabe ya.

Asesinato y suicidio.

Si había alguien con alguna razón para hacer tal cosa, sin duda era Fergus Passmore.

¿Eso crees?

Sabes muy bien cómo se comportaba esa mujer.

Sí, sé mucho acerca de Adelaida.

Ella se enamoró de Fergus.

Algo salió mal y él la decepcionó.

No consiguió amarlo más, así que se enamoró de otro hombre.

- ¿Eso te parece correcto? - No, no me parece correcto.

Pero creo que puedo entenderlo.

Pero una cosa hay que concederle.

Se destruyó a sí misma y a Fergus porque amaba a alguien.

Oh, Walter, ¿cómo se ha caído ese jarrón?

- No se cayó. - ¿Qué quieres decir?

Yo lo estrellé. Lo cogí y lo estrellé contra el suelo, deliberadamente.

- No doy crédito. - Es la verdad.

¿Ves las colillas?

Me lo pasé muy bien por unas pocas horas.

Debes haber perdido el juicio.

Harriet, ese no es mi papel.

Sólo sé interpretar papeles románticos.

¿Walter de qué estás hablando?

Te dejaré las llaves de la casa y del garaje.

Walter Craig, no estarás diciendo en serio que abandonas esta casa.

Deberías estar contenta, así será todo más práctico.

¿Qué hay de práctico en abandonar a tu esposa y tu hogar?

No tengo esposa que abandonar porque ni me amaba ni me honraba.

A pesar de todo estás casado conmigo.

- Anoche te vi tal como eres. - ¡Pero yo sigo casada contigo!

Te casaste con la casa. Y así será.

Para siempre.

Todo porque no te dejé utilizar el teléfono y meterte en problemas.

Deberías agradecerme que tu nombre no esté en todos los periódicos de la ciudad esta mañana.

Gracias a ti me di cuenta de lo tonto que era.

Y cómo puedo evitar repetir la experiencia en el futuro.

No puedo quedarme más aquí, Harriet.

- No digas tonterías. - Si me quedara, siempre recordaría cómo te amaba.

De los planes que había hecho para nuestro futuro.

Y cómo tú dilapidabas cada segundo de ese futuro por el tuyo.

- No podría soportarlo. - Pero, Walter, yo sólo quería... - Cállate.

¿No ves que una esposa no puede participar en un juego deshonesto indefinidamente?

¡Pero yo no participo en un juego deshonesto!

Yo creo que sí.

Y creo que tú lo sabes.

Si el caso del Passmore no me lo hubiera revelado, otra cosa hubiera sido.

Que más da que hubiera sido hoy o mañana.

Adiós, Harriet.

Telegrama para la Sra. Walter Craig.

¿Podría firmar esto, por favor?

Gracias.

Oh, buenos días, Sra. Craig.

Oh, disculpe que entre así...

pero la puerta estaba abierta y nadie respondió al timbre.

Traje unas rosas para la Sra. Austen.

Ella parecía...

que le gustaron tanto...

y tengo tantas.

Gracias.

Dígale a la Sra. Austen que se las dejé ...

Gracias.

¿Ha tenido alguna noticia de su hermana esta mañana, Sra. Craig?

Su marido me dijo que estaba muy enferma.

Ella murió hoy a las seis de la mañana.

Lo siento mucho.

Muchísimo.

Acabo de recibir este telegrama.

No tenía ni idea de que estuviera tan enferma cuando la dejé.

Reciba mi pésame. Espero que me haga saber si hay algo que yo pueda hacer.

No creo que nadie pueda hacer nada.

Nadie...

Nadie puede hacer nada.

Ahora estoy sola en la casa.

Estoy sola aquí.

Si no le importa, yo...

"Quien sólo vive para sí mismo, se queda solo consigo mismo."

FIN.

TRADUCIDO POR RATONA Y RATONDAMAS PARA NOIRESTYLE.

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