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HULU PRESENTA
UN ORIGINAL DE HULU
[esforzándose]
[grita, gruñe] [toromorsa gruñe]
‐ Mis padres creen que las cuevas son trampas mortales, ¡pero esto me encanta!
‐ ¿Qué más se puede pedir?
Cuando conoces las cuevas tan bien como yo, no son peligrosas en...
[chirrido, quiebra] [gritando]
Bien, eso nunca sucede.
[chirrido, quiebra] [gritando]
[ambas gruñen]
[tose]
¿Ves? [tose]
Lo más seguro...
[tose] que hay.
[tose]
♪ Aunque este sea un mundo brutal ♪
♪ Construir la rueda y hacerla girar ♪
♪ Hay que domesticar el fuego y progresar ♪
♪ Ohh‐oh‐oh ♪
♪ Atascados, a, atascados ♪
♪ Juntos... intentando, evolucionando ♪
♪ Buscando la unidad ♪
♪ Para la humanidad ♪
♪ Estamos atados ♪
♪ En un árbol familiar ♪
EL ÁRBOL FAMILIAR DE LOS CROODS
‐ Amplio, polvoriento, espeluznante,
pero no demasiado espeluznante.
Este es mi tipo de cueva.
Pero ¿por qué tu mamá está por todas partes?
EEP: Espera. ¿Qué...?
Creo que esta es la cueva de memorias de mi mamá.
Después de que nos mudamos a la granja,
mi mamá dijo que necesitaba una forma de recordar el pasado.
¡Mira! Son mis padres antes de que fueran padres.
ALBA: ¡Vaya! Son tan jóvenes.
Y peludos.
‐ Supongo que ese era el estilo de entonces.
[grito ahogado] Mira, somos mi mamá y yo antes de nacer.
Y ahí están mi mamá y mi papá casándose.
Y esa debe ser su primera cita.
¿Qué es eso?
¿Y por qué tu mamá está saltando sobre él?
EEP: No tengo idea.
Pero sé cómo podemos averiguarlo.
[gruñe]
♪
Mamá, ¿qué es esto?
UGGA: Somos tu padre y yo.
[risita]
Mira qué joven éramos, Grug.
‐ Esos no somos nosotros.
‐ Sí lo somos.
Pintamos esto juntos, ¿recuerdas?
‐ [trago] No.
Completamente vacío.
‐ Argh. Olvidarías tu propio nombre si no estuviera aquí para recordártelo.
‐ Ja. Cierto.
Es, es Grug, ¿cierto?
Espera, no lo es. Grug no es un nombre de verdad.
‐ No, quiero decir, ¿qué es esa cosa?
UGGA: Ah, es una toromorsa.
Tu padre y yo, solíamos desplomarnos con las toromorsas.
Era tan peligroso.
Casi morimos cada vez.
[suspira felizmente] Qué tiempos aquellos.
ALBA: ¡Ooh! Mira el cabello de tu papá.
Es como un río... de cabello.
‐ Tenía una melena muy bonita en ese entonces.
‐ Sabes, Eep, yo tenía más o menos tu edad en esta pintura.
Tal vez sea hora de que tú y yo nos vayamos a sacudir.
‐ ¡Ooh! ¡Y yo! ¡Llévame, por favor!
¡Wuu! Ahora estás hablando mi idioma, mamá.
‐ Absolutamente no.
‐ ¿Qué? ¿Por qué?
‐ Es demasiado peligroso.
‐ ¡Pero tú lo hiciste!
‐ Solo porque hicimos cosas imprudentes y mortales
que eran divertidas y cambiaron nuestras vidas
no significa que tú puedes.
‐ ¿Así que ahora lo recuerdas?
‐ Por supuesto. Porque era genial.
Justo como nuestro amor.
‐ Tu papá tiene razón.
Somos tus padres y se supone que debemos mantenerte viva.
Pero sé cómo compensarte.
Un divertido día compartido entre madre e hija en los calientes manantiales ocultos.
GRUG: ¿Manantiales calientes?
¿Qué tan calientes?
‐ Eh, en realidad son más bien como manantiales tibios.
‐ Genial. Exactamente lo opuesto de lo que quiero hacer.
Manantiales tibios.
Está bien, pero puedo traer a Alba.
‐ Yo le entro. ¡Manantiales tibios!
‐ Eh, sí, en realidad, Eep, estaba pensando que seríamos solo tú y yo.
Además, Alba, tu mamá nunca estaría de acuerdo
con que fueras más allá del muro a los manantiales tibios.
ESPERANZA: ¿Manantiales tibios?
Nos encantaría ir.
‐ Y deberían.
En otra ocasión.
Porque hoy solo seremos Eep y yo.
‐ ¿Y Alba y yo? ¡Genial!
‐ Eh, es decir, ¿estás segura?
Los manantiales son en realidad bastantes calientes.
‐ ¿Caliente? Tú dijiste que estaban tibios.
‐ Sabes, es, es la parte tibia de lo caliente.
Además, están muy lejos.
‐ ¿A quién le importa lo lejos que estén?
Cualquier cantidad de caminata vale la pena para los manantiales tibios.
‐ O para desplomarnos con las toromorsas.
Así que, tal vez mejor hacemos eso.
‐ ¡Yo le entro!
¡Toromorsas!
‐ De ninguna manera, Alba. Demasiado peligroso.
Además, ¿qué es más emocionante que sentarse en agua
que es la misma temperatura que el aire?
Me encantan los manantiales tibios.
‐ ¿Manantiales tibios? Yo le entro.
‐ [suspira] ¿Cómo ha salido esto tan mal?
‐ Tú no vas, amor.
Esto es la unión entre madre‐madre‐hija‐hija.
‐ Ah. Ya veo.
Bueno, estaba bromeando, obviamente.
Era una simple broma.
En realidad no quería acompañarlas en un relajante baño en aguas lujosas
calentadas por la mismísima Madre Naturaleza
porque, eh, ¡Grug y yo nos vamos de hermano‐cación!
‐ No, no es cierto. ‐ Sí, sí es cierto.
¡Va a ser una verdadera hermano‐jaja! [ríe]
‐ Bueno, los dejaremos a su hermano‐gorio.
‐ Sí. Disfruten su hermano‐asis
‐ No, no, no me dejen aquí con...
‐ ¿Listo para esto, hermano?
‐ ¡No! No más "hermanos".
‐ Como quieras... ¡después de unos cuantos más!
Para almuerzo, tendremos una hermano‐coa
con focallina asada y puré de hermano‐tatas.
[ríe] Está bien, ya acabé. Por ahora.
ESPERANZA: ¿No es refrescante?
Estamos fuera del muro, al aire libre,
caminando hacia un paraíso secreto de agua tibia.
‐ Estoy feliz de hacer cualquier cosa.
‐ Sí. Celebrar las pequeñas victorias.
Y esta victoria es definitivamente pequeña.
‐ Y hora de un descanso.
‐ ¿Qué? Acabamos de salir de la granja. Literalmente.
‐ Cariño, abanícame.
[esforzándose, grita]
‐ Saben, los manantiales aún quedan muy lejos.
¿Por qué tú y Alba no se quedan aquí y se dan un chapuzón en la laguna
mientras Eep y yo pasamos el día juntas a solas?
‐ Lo siento, me convenciste con lo tibio, Uggs.
¿Te importa si te llamo Uggs?
Ya sabes, ¿ya que hoy viajamos juntas a un tibio oasis?
‐ Y por el resto de nuestras vidas a este ritmo.
‐ Buen punto. Vámonos, todas.
Los manantiales no se están haciendo más tibios.
Y descanso.
Cariño, ¿te dije que dejaras de abanicarme?
[esforzándose]
‐ Por última vez, no quiero ir de "hermano‐cación" contigo.
FÉLIX: Ni yo, Grug.
Eso fue solo una artimaña para nuestras medias naranjas.
Porque vamos a mostrarles lo que es relajarse.
Mimándonos a lo loco.
‐ Diviértete.
Voy a cazar cuerlotones. Solo.
‐ Sí. Cazar. Juntos. Buena idea.
‐ Eso no es lo que dije.
‐ Pero es lo que quisiste decir.
Y sé cómo podemos cazar de forma más inteligente, no más difícil.
En lugar de salir a cazar, traeremos la caza a nosotros.
‐ Eso no es cazar.
‐ Exactamente.
♪
‐ ¿Podemos encontrar otro camino?
Este está demasiado tibio.
‐ [susurrando] No creo que así funcionan los caminos, mamá.
‐ Si no te gusta lo tibio, ¿por qué vienes a los manantiales tibios, Esperanza?
‐ Porque es un tibio mojado.
Esto es un tibio seco. Muy diferente.
[insecto zumbando] Argh.
¿Por qué hay tantos insectos fuera?
[retumbado]
‐ ¡Cuidado! ¡Aquí viene! [gritos ahogados de Alba y Eep]
♪
[gruñe con fuerza]
‐ Estos insectos son un verdadero problema.
Oh. Hola, Uggs.
Estás un poco cerca.
Aprovechemos el espacio personal.
‐ Te daré algo de espacio para aprovechar.
‐ Gracias.
¿Esa roca siempre estuvo ahí?
‐ No.
‐ ¡Guau! Eso fue increíble.
¡Tu mamá es tan genial!
‐ Sí.
Pero tu mamá también es...
‐ ¡Ah!
[grita]
‐ Una mamá.
[grita, gruñe]
‐ No más insectos.
‐ Guau. Y una maestra asesina de insectos, supongo.
¿De dónde vino eso?
‐ No lo sé.
Sé que mi mamá odia los insectos.
Dice que son como tierra con alas.
‐ ¿Podemos encontrar otro camino?
Este tiene demasiados insectos.
‐ Primero, pongámonos de acuerdo, si nos separamos,
se dirigirán directamente a la granja, ¿de acuerdo?
‐ Claro. Pero eso no sucederá.
‐ Claro que no. Solo es una precaución.
¡Guau! ¿Qué fue eso?
‐ ¿Dónde? ¿Qué estamos mirando?
¿Ugga?
‐ Mamá, ¿qué estás haciendo?
‐ [susurrando] Estamos reclamando nuestro tiempo juntas.
Si no nos movemos, no nos verá.
‐ Ugga, te puedo ver.
[gruñe frustrada]
‐ [risita nerviosa] Lo sé.
Esa fue una, eh, prueba de separación.
Se suponía que debían volver a la granja.
Pero aún siguen aquí, así que fallaron.
‐ Espera. Uggs, ¿intentas deshacernos de nosotras?
‐ ¡Sí! He estado intentando de deshacerme de ustedes antes de que nos fuéramos.
Quiero que se vayan a casa.
‐ Vaya. Comienzo a creer que quieres que Alba y yo nos vayamos a casa.
‐ Probablemente porque acabo de decir eso.
‐ Mira, si no nos quieres aquí solo dilo.
‐ ¡Ya lo dije!
¡Por favor, váyanse!
‐ Pero ¿por qué?
‐ Porque se suponía que hoy íbamos a ser solo Eep y yo.
Y no vamos a los manantiales tibios.
Solo lo dije para que Grug no se asustara.
Vamos a desplomarnos con las toromorsas.
ALBA Y EEP: ¡Sí!
‐ No. Absolutamente no.
Nos vamos a casa.
Ugga, llévanos a casa.
‐ Por supuesto. Quédate aquí y las recogeremos
después de que acabemos de desplomarnos con las toromorsas.
Si hay problemas, solo hagan lo que hicieron con esos insectos.
Estarán bien.
‐ Así es, mamá. Te veremos del otro lado.
‐ No. Alba, tú y yo vamos a volver a casa por nuestra cuenta.
[zumbido de insecto]
[gruñe] Hoy no, cariño.
‐ Pero ¿por qué no puedo desplomarme con las toromorsas?
Básicamente soy una adulta.
‐ Si fueras una adulta, entenderías que es demasiado peligroso.
‐ Pero ¿cómo lo sabrías?
‐ Lo sé porque soy tu madre.
Es mi trabajo mantenerte a salvo.
‐ ¿Puedes mantenerme a salvo como Ugga mantiene a salvo a Eep?
Ese seguro es increíble.
‐ Porque ese seguro no es seguro.
Pero mi seguro es seguro.
‐ Seguro de, digamos, ¿cuerlotones?
‐ Cuerlotones, hongos letales, quemaduras de sol, lo que sea.
‐ Quise decir esos cuerlotones.
[graznan]
[chillando]
‐ ¿Sabes qué? Es tiempo de ser la persona madura y tomar el buen camino.
Deberíamos encontrar a Ugga y perdonarla
y luego quedarnos lo más cerca posible de ella.
‐ Pero acabas de decir... ‐ El perdonar no espera a nadie, Alba.
No hay un momento que perder.
[rama quiebra] [ambas gritan]
‐ [grita] ¡Oh, no!
Ahora vamos a llegar tarde para perdonar.
‐ ¿Necesitan ayuda?
‐ No pensaron que las íbamos a dejar morir aquí, ¿verdad?
‐ [gruñe] Yo no.
Pero yo soy confiada, posiblemente demasiada.
Gracias por salvarnos.
‐ Y me alegro mucho de que nos hayamos encontrado contigo
porque hemos cambiado de opinión.
Iremos a esto de desplomar con las toromorsas.
Pero estaremos mirando desde una distancia segura.
Muy seguro.
Planeamos salir vivas de esta.
¿Así que podemos encontrar otro camino? Este tiene demasiados hoyos.
[rama quiebra] [Esperanza grita]
¿Ves?
GRUG: ¡Argh!
¿Qué estás rociando?
Huele a flores muertas.
‐ Son feromonas.
Y a las bestias de la selva,
el olor es tan delicioso que no pueden resistirlo.
[trinando]
[chillando]
La belleza está en la nariz del inhalador.
O la hermano‐riz, si quieres.
‐ ¿Por qué me deja las manos tan suaves?
‐ Esa es mi mano.
‐ ¿Y dónde están todos los animales?
‐ Oh, se necesita un tiempo para que el viento disperse el aroma,
así que relajémonos y vayamos con el hermano.
‐ [suspira] Ese tiene que ser el último hermano.
‐ Ni hablar, Hermano‐sé.
‐ Conseguí esta cicatriz durante mi último desplomo.
[grito ahogado]
Estaba atrapada entre dos toromorsa
Pero las toromorsas no querían mi sangre.
Querían la sangre del otro.
Así que, cuando vinieron hacia mí, brinqué.
Pero uno de sus cuernos me cortó.
Y en lugar de ser aplastada, quedé cicatrizada.
‐ Guau.
Espeluznante... de buena manera.
Mamá, ¿tienes alguna cicatriz como esa?
‐ Oh, claro, tengo una cicatriz.
‐ La veo. Creo.
¿Cómo la conseguiste?
‐ Es una gran historia.
[gritos ahogados de todas]
Tenía algo de lodo en mi brazo,
así que intente limpiarlo,
pero estaba muy pegado a mí.
Así que fregué más fuerte y... fregué demasiado fuerte.
Es un eterno recuerdo de mi calvario.
[ambas gruñendo]
Estaré bien... con tiempo.
[gruñendo]
‐ Vaya, mamá, ¿Cómo hiciste eso?
‐ Qué, ¿crees que las hamacas de la granja se atan solas?
‐ No, pero las hamacas tampoco atacan.
‐ Y cuando algo ataca, se suele pedir ayuda.
¿Qué sucede, Esperanza?
‐ ¡Quizás estoy cansada de las lianas!
Y de caminar. Y de ti.
¿Por qué no hemos llegado aún?
¡Muévanse, gente!
♪
‐ No puedo esperar el desplomo de las toromorsas.
Va a ser tan divertido.
Eh, para mirar.
‐ No solo vas a mirar, Alba.
Vas a desplomar.
‐ Ya escuchaste a mi mamá. Es un no rotundo.
‐ Y yo soy una Eep rotunda.
[grita]
Oye, Esperanza. Parece que necesitas algo de ayuda.
¿Quieres una mano?
‐ Con gusto.
[Eep grita]
[gruñendo]
‐ Y para recompensarme por esto,
¿tal vez dejes que Alba se desplome?
‐ Nunca. Bajo ninguna circunstancia.
No. Mi respuesta es no.
‐ Antes de que contestes, déjame decir una cosa.
¡Por favor! Tienes que dejar que lo haga.
¡Por favor, por favor, por favor por favor, por favor, por favor!
[Esperanza gimiendo]
‐ Lo siento, mamá.
[susurrando] Eep, es demasiado.
‐ La tengo justo donde la quiero.
[osocuda gruñendo] Oh, ¿ves?
Suena a un sí para mí.
‐ Suena a un gruñido para mí.
‐ Sí es un gruñido.
Un gruñido de un osocuda.
Son gruñidos de tres osocudas.
[gruñendo]
[Eep y Ugga gruñendo] [osocudas rugiendo]
[rugidos graves]
‐ ♪ Por favor deja de llorar y deja de gritar ♪
♪ Ya no lo puedo soportar ♪
♪ Cierra los ojos y ponte a dormir ♪
♪ Te ruego que ronques ♪
[ruge suavemente]
♪
A Alba no le gustaba dormir la siesta cuando era un bebé.
Esa era la única manera de ponerla a dormir.
[roncando]
♪
♪
‐ [suspira aliviado] Esto es la caza.
‐ No se siente como la caza.
‐ Eso es porque estás atascado en tus viejos hábitos.
Cuando los animales vengan corriendo, gracias a las feromonas,
nos verán aquí fuera, flotando y relajando.
¡Y entonces es cuando atacamos!
Ahora, ponte estas rebanadas de pepinolacha en los ojos.
‐ Oh, ¿para qué son estas?
‐ Camuflaje. Y reducen el hinchazón.
Por la caza.
EEP: ¿Esas son toromorsas?
No se ven peligrosas.
‐ Sí.
Parecen que comieron demasiado, pero ahora se arrepienten
así que están listas para comenzar haciendo cambios en sus vidas.
He pasado mucho tiempo sola.
‐ Se ven inofensivas porque aún no se están desplomando.
‐ Así que, ¿por qué no las dejamos así?
Esto puede ser el "dejar en paz a las toromorsas".
‐ Oh, Esperanza tonta.
Déjame explicar porque el desplomar y las toromorsas son inseparables.
‐ Alba, vas a hacerlo.
Así que aquí está el plan, camuflaje de desierto.
Te pondremos en un cactus
y tu mamá ni sabrá que te estás desplomando.
‐ Oh. Usar un cactus suena divertido.
Y doloroso.
Pero no quiero que mi madre se preocupe, así que no lo haré.
‐ ¿Qué? ¿Está segura?
‐ Realmente quiero ir.
Pero mi mamá no se desploma.
Así que, supongo que yo tampoco.
‐ Te escucho. La sangre corre más el desplomo.
‐ Cierto. Y iu.
‐ Ahora de irnos. Estamos perdiendo mucha luz para el desplomo.
‐ De acuerdo. Entonces, ¿cómo funciona de nuevo?
‐ Nos dirigimos a la manada de toromorsas,
y cuando comiencen a desplomarse, nosotras salimos.
Si podemos.
Te encantará.
‐ Así es. Porque estaremos desplomándonos juntas.
[Eep y Ugga gritan emocionadas]
♪
[roncando]
Son mucho más grandes de cerca.
Pero no se desploman tanto como esperaba.
¿Estás segura de que están vivos?
‐ Oh, sí. Tienes que ponerlos en marcha.
¿Estás lista?
‐ He estado lista desde que me enteré de que esto era una cosa.
Gracias por traerme, mamá.
‐ Ah. No hay nadie más con quien quiera desplomarme.
Bien, aquí vamos.
[bramido]
[roncando]
Hmm. Así no es. ¿Qué tal...?
[gluglutea]
No te preocupes. No te preocupes. Ya se me ocurrirá.
[muge]
Hmm.
[ruge]
[grazna]
[barrita]
[chilla]
[canta a la tirolesa]
‐ ¿Soy solo yo o no hay mucho desplomo?
‐ Porque lo están haciendo mal.
Se supone que debes silbar.
‐ ¿Cómo sabes eso?
‐ Oh, yo, eh, conocía a alguien que solía desplomarse hace mucho tiempo.
‐ ¿Por qué... no... se... desploman?
¡Argh! [suspira profundamente]
[jadeando]
‐ Vaya, para que este desplomo es un fracaso.
[gruñe frustrada]
‐ ¿Qué estoy haciendo mal?
‐ Bueno, si no se van a desplomar entonces es seguro para Alba.
¡Oye, Alba!
[silba]
[toromorsas resoplan]
[bramido]
‐ ¡Un silbido! Sabía que era algo.
¡Esto es todo, Eep!
¡El desplomo!
♪
[ambas jadeando]
[ambas gruñendo]
[echan alarido, ríe]
[Ugga ríe]
EEP: ¡Mamá!
[gruñe]
¡Esto es genial!
[ríe]
¡Ohh!
[Ugga echa alarido]
EEP: Guau. ¡Ja! ¡Agarré de cola!
UGGA: ¡Salto de cabeza!
‐ ¡Golpecito de colmillo!
[Ugga grita indistintamente]
¿Qué?
‐ ¡Dije atado de lengua!
También, esto es húmedo y tibio de mala forma.
[gruñe]
¿Te estás divirtiendo?
‐ ¡Es... muy... divertido!
[riendo]
[grita]
[riendo]
♪
[gruñendo]
[jadeando]
¿Soy yo o se están desplomando más estas toromorsas?
‐ Sí, y son más alborotadas.
Salgamos de aquí antes de que el desplomo se ponga...
‐ [Eep gritando] ‐ Peor.
[gimiendo]
‐ ¡Parece muy divertido desplomarse!
‐ ¡No, es una pesadilla!
Están en peligro.
Y esas toromorsas las van a aplastar si alguien no las salva.
Qué bueno que yo estoy aquí.
‐ ¿Qué quieres decir?
Oh, ¿por apoyo emocional?
‐ Aquí voy, Alba. No te muevas.
‐ ¿Ir a dónde? ¿Allá?
ESPERANZA: ¡Wuu‐huu!
‐ ¿Mamá?
[toromorsas gruñendo]
[grita]
‐ ¿Y ahora qué?
‐ No te preocupes. Siempre hay una salida.
O solía haberla.
Ha pasado mucho tiempo.
Las toromorsas han cambiado.
O quizás solo sea yo.
Sabes, cuando eres mayor...
‐ ¡No es el momento, mamá!
‐ Oh, cierto, cierto. Tienes razón.
Vamos a desplomarnos o soltarnos.
‐ Te veo del otro lado, mamá.
[Esperanza gritando]
‐ ¡Ja! ¡Oh!
¡Ja!
[gruñe]
Desplómense conmigo si quieren vivir.
♪
[todas gruñen]
♪
♪
[todas gritan]
[ambas gimen]
[jadeando]
‐ ¡Esperanza! ¿Qué... fue... eso?
‐ ¿Alba sabe que puedes hacer eso?
¡Va a enloquecer!
ALBA: ¡Estoy enloqueciendo!
¡Lo siento! ¡Solo quería ayudar!
‐ Argh. Le dije: "¡No te muevas!"
Ahora les digo a ustedes, no se muevan.
[Alba gimoteando] [gruñe]
‐ ¡Oh!
[golpe de puños] ‐ Oh, no.
[Esperanza gritando] ‐ Uff.
‐ Eso tuvo que doler.
‐ [Alba gritando a lo lejos] ‐ ¿Dónde está Alba?
[gruñe]
‐ Hola, chicas. Hablando del desplomo de una parada.
[ríe]
Me siento mal.
[toromorsas resoplando]
‐ Los acantilados deberían ser menos como acantilados.
¿Qué?
[gruñe incrédula]
Está bien. Solía desplomarme mucho con las toromorsas.
Era joven, imprudente e intrépida.
Oh, y hermosa y encantadora.
‐ ¿Por qué no nos dijiste?
‐ ¿Qué hay que contar?
Solía desplomarme y ahora no.
‐ Eh, dile eso a las toromorsas en las que acabas de desplomar.
¡Eso fue increíble!
No puedo creer que esta Esperanza es la misma Esperanza de la casa de árbol.
‐ Sí, bueno, sucedió y ahora no volverá a suceder.
Ahora tengo diferentes prioridades.
Como la granja y nuestra familia.
Así que nadie puede saber nada de esto.
Siento no haberte dicho.
No quería que te hicieran daño como a mí.
EEP: Espera un momento.
¿Así es cómo conseguiste esa cicatriz, por desplomarte?
‐ Oh, no, esa es de limpiar.
Pero esta cicatriz sí es de desplomarme.
‐ ¡Oh! Eso es horrible.
‐ Sí. Ya no puedo dejar de verlo.
‐ Guau. Es la cosa más genial que jamás he visto.
‐ Lo sé, ¿verdad? Gracias.
Ahora aléjate de esa cornisa antes de que te hagas daño.
‐ Ahí está. Es es la Esperanza de la casa de árbol.
‐ Bueno, fue divertido mientras duró.
‐ Sabes, en tanto a desplomos, este tiene que ser uno de los mejores.
‐ ¿Así que es un desplomo superior?
‐ Sí, un desplomo superior.
[Eep ríe]
‐ Quiero recordar esto para siempre.
‐ Y sé cómo podemos hacerlo.
♪
‐ Así que todas estamos de acuerdo, esto nunca sucedió, ¿verdad?
TODAS: Cierto.
‐ Y ahora hay una cosa más que quiero hacer.
[graznan]
GRUG: Félix, si los animales aparecen y atacan,
estamos muy visibles aquí.
FÉLIX: Reléjate, Grug. Somos depredadores.
Somos invencibles.
‐ Esto nunca fue una cacería, ¿verdad?
‐ Claro que lo fue.
Se trataba de una cacería para relajarnos.
Para los dos.
Porque eres un rollo apretado de rabia
y yo hago todo por aquí.
Nos lo merecemos.
‐ Pero ¿qué hay del par‐de‐huesos?
¿Eh, el, el, el pelo‐de‐teléfonos?
‐ ¿Quieres decir feromonas?
‐ Sí, la cosa de olores que los animales huelen.
[hace arcadas]
‐ Humectante. Con infusión de lavanda para promocionar relajación.
‐ Ohh. Así que por eso mis manos están tan suaves.
‐ Esa sigue siendo mi mano.
‐ ¡Argh! ‐ [trina]
‐ Estúpidas, sedosas y suaves manos de bebé.
‐ ¿Estás molesto?
‐ Estoy demasiado relajado para estar molesto.
Pero, si alguien pregunta, esto nunca sucedió.
‐ Ciertamente.
Lo mantendremos en her‐bajo perfil.
[grita] [grazna]
‐ Bueno, aquí hay otra cosa que mantendremos de her‐bajo perfil
porque nunca lo diré otra vez.
Eres un buen amigo, Félix.
Gracias por lo de hoy.
Sin palabras, ¿eh?
Sí, lo entiendo.
Este realmente es un hermano‐mento.
EEP: De acuerdo, lo admitiré.
Los manantiales tibios son mucho mejores de lo que esperaba.
‐ No es una experiencia mortal, pero no es tan mala.
Gracias, Esperanza.
‐ No te preocupes, Uggs.
‐ Sí, sobre ese apodo...
[Félix grita]
[agua salpica]
‐ Ooh. Un tibio húmedo.
ESPERANZA: ¡Félix!
[gritando] ¡Fuera de aquí antes de que arruines nuestro día!
[agua salpica]
Lo siento, Uggs. ¿Qué decías?
‐ Eh, nada. Nada en absoluto.
[vocalizando]
♪
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