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HULU PRESENTA
UN ORIGINAL DE HULU
[esforzándose]
[grita, gruñe] [tiburón gruñe]
[pájaros trinando]
[Eep echando alaridos, riendo]
[continúan echando alaridos, riendo]
‐ ¡Guau!
[ríe]
¡Sí!
¡Wuu‐huu‐huu!
[risita]
[grita, gruñe]
¡Wuu!
Y eso es planear en cuerlotón.
‐ ¡No!
Esto es planear en cuerlotón.
¡Levántame!
[Eep se esfuerza] [Alba grita]
[risita]
¡Sí! ¡Wuu‐huu!
¡Ve grande o ve a casa!
¡Oh, no! ¡Estoy perdiendo el control!
[Alba gritando]
‐ ¡Sujétate!
[Alba gimotea]
‐ ¡Oh, no! ¡Me caigo!
[gritando]
[esforzándose]
[gritando]
♪ Aunque este sea un mundo brutal ♪
♪ Construir la rueda y hacerla girar ♪
♪ Hay que domesticar el fuego y progresar ♪
♪ Atascados, a, atascados ♪
♪ Juntos... intentando, evolucionando ♪
♪ Buscando la unidad ♪
♪ Para la humanidad ♪
♪ Estamos atados ♪
♪ En un arbol familiar ♪
EL ÁRBOL FAMILIAR DE LOS CROODS
[gritando]
[gruñe]
‐ ¡Te tengo!
¡Eso fue genial!
No hay nada como un poco de Caos de Medianoche
para hacer que la cosa en tu pecho se acelere.
‐ La mía está tan acelerada como si quisiera escapar.
‐ ¡Genial!
Cuanto más fuerte, mejor.
Pero será mejor que regresemos antes de que todos despierten.
[cuerlotón graznando] [Alba grita]
[Eep ríe]
♪
Te vuelo más tarde, cuerlotón.
[Alba grita, gruñe] [Eep ríe]
Niño‐Guy, ¿en dónde estás?
‐ Estoy aquí.
[grita]
Lo siento. [ríe]
No quise asustarte.
‐ ¿Cómo hiciste eso?
‐ ¡Solo es humo y espejos!
Literalmente. Usé humo y espejos.
‐ ¡Qué bien! ¿Así que nadie sabe que nos fuimos por el Caos de Medianoche?
‐ ¿Alguna vez te he decepcionado?
Cuando te cubro, estás cubierta.
Entra.
♪
♪
♪
‐ Niño‐Guy, te has superado a ti mismo.
‐ Ah, no es nada.
Solo son algunas pelucas que hice,
algo de comida estratégicamente colocada
y unos cuantos ensayos con Brazo, Cinta y Pedro.
[risita] [gorjeo]
‐ Sí, pero ¿qué quieres decir con:
"No hay panqueques de baya para el desayuno"?
‐ ¿Es un pregunta real?
[gruñe suavemente]
‐ Panqueques de baya para mí, por favor.
‐ Alba, ¿no estabas escuchando?
No hay panqueques de baya porque fueron robaron.
‐ No, escuchamos porque obviamente no acabamos de llegar.
[risita]
[chillido] [grita, carraspea]
‐ Eh, pero por si acaso alguien más no estaba escuchando, como Gran...
‐ [grita] ¡Porque no necesitamos a los hombres!
Oh. Aquí estoy. ¿Qué hay para desayunar?
‐ ¿Podemos hacer un resumen rápido?
‐ Claro. Los chimpapuños están robando comida
de la cocina, los campos, todas partes. [chillido de chimpapuños]
Y eso es todo.
‐ Eh, de todas formas necesitábamos reducir nuestra cantidad de comida.
Comer te hace débil.
Tengo una historia para comprobarlo.
Hace muchas lunas...
‐ Ahora no es el momento para una de tus largas historias, Gran.
¡Ahora es el momento para la venganza
contra esas bestias insoportables con puños!
‐ Cierto. ¡Por eso los voy a encontrar y pulverizar!
[chillido de chimpapuños]
¡Ey!
‐ Me temo que esta tarea requiere un enfoque más sofisticado,
libre de rimas simplistas.
Es decir, mi enfoque.
[chillidos de chimpapuños]
¡Ey!
‐ ¿Por qué no solo hablamos con ellos?
‐ ¿Hablar? ¿Con los simios que se comunican a través de la violencia pugilística?
Un ejercicio de inutilidad.
Por suerte, yo tengo una mejor idea.
Inventaré una trampa brillante para atrapar a los chimpapuños.
‐ Y yo tengo una mejor idea que su idea.
Yo los atraparé con mis propias manos.
‐ Y yo tengo una idea aún mejor.
Usa tus palabras.
Las palabras resuelven más problemas que la violencia.
‐ El primero en atrapar un chimpapuños puedes dormir en una cama.
‐ Siempre eres bienvenido a dormir en una cama, pero yo le entro.
‐ Odio no comer e irme,
pero Alba y yo tenemos un gran día por delante, ¿cierto, Alba?
‐ Sí. Un gran, callado, no peligroso de ninguna manera día.
¡Vámonos!
[pájaros trinando]
♪
‐ ¡Alba! ‐ ¡Ah!
‐ Lo siento. Sé que te asustaste por el cuerlotón anoche,
y por mí ahora,
pero tengo una gran idea para el Caos de Medianoche.
Dos palabras, cueva derrumbada.
‐ ¿Rocas cayendo, aire viciado, sin luz?
Tentador, pero creo que voy a pasar.
‐ ¿Qué tal nadar por arena?
Y por arena, me refiero a arenas movedizas.
Y por nadar, me refiero a tratar de no hundirnos.
‐ ¿Enterrada viva?
[risita nerviosa] Me encanta.
Pero ¿tal vez en otra ocasión?
‐ Tienes razón.
Que sea sencillo.
¿Cuándo fue la última vez que estuviste en un volcán?
‐ No tengo ganas de lava.
‐ De acuerdo. Te entiendo.
Casi tuviste un accidente y quieres volver a ello con facilidad.
Sé lo que hay que hacer.
[pájaro graznando]
ALBA: ¿Salto en rama?
‐ Sí, es fácil. Yo iré primero.
[gritando, riendo]
[gruñe]
‐ ¿Llamas a eso un salto en rama?
[esforzándose]
‐ Oh‐oh. [Gran gruñe]
Gran, ¿estás bien?
‐ Eh, si tus articulaciones no se están rompiendo, debes estar holgazaneando.
‐ Bien, Alba, tu turno.
‐ Genial.
Porque no esperaba que te olvidaras de mí.
Aquí voy.
[gruñe]
♪
Sí. Salto en rama.
Qué divertido.
‐ ¿Qué le pasa a la otra chica que vive aquí?
‐ Eh, Alba casi tuvo un mal incidente anoche.
‐ No es gran cosa.
Casi me estrello por última vez.
Eso es todo.
‐ Hm. Así que perdiste tu grrr, ¿eh?
‐ ¿"Grrr"? ¿Qué es eso?
‐ ¿Alguna vez has tenido fuego en el estómago?
‐ Claro.
Una vez comí unos pimientos de lava...
‐ No ese tipo de fuego.
Hablo del fuego que nunca deja de quemar.
Un fuego que te mantiene en marcha cuando quieres renunciar.
Pero no un fuego.
¡Eso es grrr!
¿Entiendes?
‐ ¿Así que grrr es valentía?
‐ Exactamente.
Hace muchas lunas,
una buena amiga mía llamada, eh, eh...
[gruñe] ¿Quién recuerda nombres?
Como sea, ella perdió su grrr.
¡Así que subió a la cima de la Montaña Grrr
para recuperar su grrr!
En fin.
‐ ¿Eso es todo? Guau.
Esa fue mucho más corta que tus historias usuales.
‐ Eh, sí, lo fue, ¿no?
‐ Pero tiene todo lo que necesitamos para recuperar el grrr de Alba.
‐ ¿Lo tiene?
‐ ¡Sí!
Solo hay que subir a la cima de la Montaña Grrr
y, bum, ya tienes grrr.
Gracias, Gran.
‐ [suspira] Fue un placer conocerte, Gran.
‐ Siento que estoy olvidando
una parte importante de esa historia.
Eh, seguramente no importa.
‐ ¿Esta es tu idea para atrapar chimpapuños?
¿Jugo de manzapaya?
Sé que les encanta la manzapaya pero...
‐ No, eso solo es el cebo.
Cuando esos ladrones con cara de peluche, sedientos por el robo
alcancen este vaso de jugo de manzapaya,
se desencadenará una elaborada red de enredaderas
que los arrastrará hacia los árboles,
inmovilizándolos, de pie y de pata, con esposas de lianas.
‐ Fftt, los chimpapuños no se lo creerán.
‐ Por supuesto que sí.
Son casi tan descerebrados como tú.
Ahora observa y llora.
‐ Hola, eh, ¿qué están haciendo?
‐ Tu padre está existiendo
y yo estoy atrapando chimpapuños.
‐ ¿Como los que están justo detrás de ti?
[chillido de chimpapuños] FÉLIX: ¡Oh! ¡No!
Arruinaron mi trampa.
Rápido, necesito arreglar esto antes...
¡Ohh!
Esos traviesos malhechores pusieron mi propia trampa en mi contra.
¿Cómo?
‐ Porque trajiste inteligencia de granja a una pelea en la selva.
Pero voy a detener a esos chimpapuños con mi bestia interior.
‐ ¿Cómo es diferente a tu bestia exterior?
‐ Oh, si quieren deshacerse de los chimpapuños,
todo lo que tienen que hacer es...
FÉLIX: ¡Ahora no, Tonk!
¡Bájame!
[gruñe]
Gracias.
EEP: Si tus padres nos descubren
escalando la Montaña Grrr,
se enloquecerán.
Así que necesitamos ayuda.
‐ O tal vez mis padres tengan razón.
‐ Ja, qué graciosa.
Ahora vamos a pedirle a Guy que nos cubra.
GUY: Me encantaría.
[ambas gritan]
[Guy gime]
[Guy suspira con fuerza]
‐ Lo siento, Niño‐Guy. Fue por instinto.
‐ Sí. Mi culpa.
Oh, entonces, Montaña Grrr, ¿eh?
¿Un poco de caos a medio día?
Hmm, con poca anticipación, con mucho en juego,
pero las tengo cubiertas.
Solo necesito madera. Mucha madera.
♪
‐ Niño‐Guy, ¿quieres que nos metamos en eso?
GUY: Sí.
Porque es el último lugar en que las buscarían.
‐ Tiene razón. Yo nunca nos buscaría ahí.
‐ Eh, yo tampoco.
♪
[olfateando]
[resopla]
♪
‐ Espera un momento, Guy.
‐ ¡Esperanza y Ugga!
Ja, justo con quien esperaba encontrarme.
Y, ¿qué hay de nuevo?
‐ Hablas chimpapuño, ¿verdad?
‐ ¿Chimpapuño? Sí.
‐ Genial. ¿Puedes enseñarnos como decir...?
‐ Me encantaría, pero tengo prisa.
Tengo una focallina enferma conmigo, así que, ah, tengo que irme.
[risita]
‐ Esa focallina sí parecía estar un poco rara.
‐ Si. Porque estaba hecha de madera.
‐ Lo has vuelto a lograr, Guy. La focallina funcionó perfectamente.
‐ Ya extraño estar ahí dentro.
‐ De nada, doncellas de la travesura.
Y, hasta que regresen, su secreto estará a salvo conmigo,
¡gracias a mis trucos astutos de Guy!
‐ ¡Guau!
Desapareció.
‐ ¿Niño‐Guy? ¿A dónde te fuiste?
‐ Aquí estoy. [gruñe con fuerza]
[Guy gime]
‐ Vaya.
‐ Realmente tienes que dejar de hacer eso.
Por tu propio bien.
‐ [débilmente] Sí.
Buen consejo. Sí.
[pájaro graznando]
♪
[gruñe]
‐ No estoy segura de esto.
¿Tal vez no necesito grrr?
‐ Es tu decisión, Alba.
La pregunta es, si renuncias a tu grrr ahora, ¿te arrepentirás?
‐ Bueno, definitivamente no quiero pasar el resto de mi vida sin grrr.
‐ Entonces, hagámoslo.
Ahí está. La Montaña Grrr.
♪
[chillido de pájaro]
‐ No puedo hacer esto sola.
[gruñe] ‐ No tienes que hacerlo.
Porque lo haremos juntas.
‐ Gracias, Eep.
Oye, tal vez grrr signifca gr‐r‐rupo de refuerzos.
[Grug olfateando]
‐ ¿Cómo es exactamente que esto atrapa a los chimpapuños?
‐ Si quieres atrapar un animal, tienes que ser un animal.
[olfateando]
‐ Nada difícil para ti.
[chillido de chimpapuños]
‐ ¿Manzapayas?
Ooh, no voy a mirar la boca de esta fruta regalada.
¡Gracias, cielo!
[ríe, chillido]
[olfatea]
‐ ¡Ohh! Huelo manzapaya.
Y dónde hay manzapaya, hay chi‐chimpapuños.
[olfateando]
[gruñendo]
[continúa gruñendo]
¡Hmmf! Hmm.
‐ ¿Qué estás haciendo?
‐ Sigo el rastro de los puños.
[gruñendo]
¡Oh!
Mono ve, mono hace.
♪
[gruñe con fuerza]
[grito ahogado]
‐ Papá, estás aplastando mis manzapayas.
[gimotea]
‐ ¿Eh? Este chimpapuños se parece a mi hijo.
Pero ¿cómo?
‐ Papá, soy yo. Tonk. Tu hijo.
‐ Incluso suena como él.
‐ Porque soy él.
[grito ahogado] ¿Que no me conoces, papá?
‐ Bueno, sí. Por supuesto.
Es solo que, olí manzapaya.
‐ Porque los chimpapuños te estaban engañando como lo hicieron conmigo.
Oh, son astutos, esos primates puños‐felices.
Eludieron nuestros esfuerzos individuales.
Pero ¿y si unimos tu perspicacia animal
con mi ingenio inventivo
contra nuestro enemigo común?
♪ música triunfante ♪
¿Qué dices, Grug?
‐ Digo que no tengo idea de lo que dijiste.
[suspira profundamente]
‐ Te pido que te unas conmigo.
‐ Oh. Bueno, trabajar por nuestra cuenta no está funcionando, así que, claro.
Ya que me necesitas tanto.
‐ Una alianza frágil, eso es.
¡Vamos, Equipo Puños!
‐ De acuerdo.
Avísenme cuando quieran escuchar mi idea
de cómo evitar que los chimpapuños sigan robando.
¡Mis manzapayas!
ALBA: Esta montaña es más grande de lo que parecía.
Y parecía una montaña.
‐ No pienses en la montaña.
Hablemos de algo más para distraer tu mente.
¡Ohh! Lo sé. Intercambiemos secretos.
‐ Está bien. Pero no tengo secretos.
Especialmente contigo.
Soy una libreta de corteza abierta.
‐ Vamos, Alba.
Todos tienen secretos.
Yo iré primero.
Solía pensar que mi sombra estaba viva y moría cuando el sol se metía.
‐ [risita] Bueno, yo también pensaba eso.
Cuando tenía seis.
‐ Sí, dejé de creerlo la semana pasada.
Oh. Es tu turno.
‐ Hmm. Bueno, como dije, nada de secretos, así que...
‐ ¿En serio? ¿Nunca hiciste algo vergonzoso?
¿Incluso de niña?
‐ Oh, no.
Acabo de recordar algo terrible.
‐ Ohh‐ohh. Suena jugoso. Dímelo.
‐ Eh, tal vez más tarde.
Solo sigamos... ¡Ah!
Oh, esa es una gran grieta.
¿Cómo voy a cruzar?
‐ Sencillo. Yo te ayudaré.
Después de que me digas tu secreto.
‐ De ninguna manera. Es demasiado vergonzoso.
‐ En ese caso, te veo del otro lado.
¡Yah! [gruñe]
‐ De acuerdo. Tú puedes. Tú puedes.
¿Estás loca? No puedes hacer eso.
[gimotea] Solo cuéntale el secreto.
No puedes contarle el secreto.
[se queja] De acuerdo.
Es todo, vas a hacer esto.
[jadea]
[grita]
[gruñe, gimotea]
[gruñe]
[suspira] ¡Lo hiciste!
‐ Tan vergonzoso es tu secreto, ¿eh?
ALBA: Hmm.
¿Y si Gran se equivoca y no recupero mi grrr?
‐ Entonces vives el resto de tu vida con miedo.
Pero eso no va a suceder
porque vamos a llegar a la cima de esta montaña.
‐ Eh... no si tengo que entrar ahí.
‐ Relájate. Estaré contigo en cada paso del camino.
Si confiesas tu secreto.
‐ Sabes, si te cuento mi secreto, ya no es un secreto,
así que no hay un secreto que contar.
Eh, no te la estás creyendo, ¿eh?
Entonces entraré a la cueva. [carraspea]
[gritando enérgicamente] ‐ ¡Oye! ¡Espera!
¿Te chupaste el pulgar?
‐ No.
‐ ¿Terrores nocturnos?
‐ Ni siquiera cerca.
‐ ¿Tus padres son cuerlotones?
‐ Eso explicaría mucho, pero no.
Entonces, ¿vas a ayudarme a cruzar esta liana o no?
‐ Claro. Tú puedes, Alba.
‐ ¡Yah!
‐ ¿Orinabas la hamaca?
‐ Aún no entiendo.
‐ De nuevo, cuando los miserables vagabundos simiescos
entren en el perímetro,
estos oinkodrilos empezarán a chillar.
Eso significa que nuestro objetivo está en la zona caliente.
Entonces, lanzaré la primera "red viviente", es decir, tú,
para atrapar a los chimpapuños.
Es a prueba de tontos.
O, de forma más directa, a prueba de ti.
‐ Hm. ¿Dolerá?
‐ Sí, inmensamente.
Pero sin dolor, no hay contención.
Y es la simbiosis ideal
de mi genio infinito y tu volumen utilitario.
‐ Escuché "sí" y después un montón de sonidos.
‐ Hola, chicos. ¿Aún intentan atrapar chimpapuños?
Porque sé cómo hacerlo.
‐ Estoy seguro de que crees que sí, Tonk.
Pero como podrás ver, el Equipo Puños está trabajando.
‐ ¡Yo voy a ser una red!
[cuerda se rompe] [grito ahogado de Grug]
[chimpapuños chillan]
‐ ¡No! ¡Nos han saboteado de nuevo!
[temblando]
[gruñe]
¡Mi adorada balista!
[llorando]
‐ Sí. Oye, oye.
No necesitamos eso porque somo quienes somos.
¿Y sabes qué?
Eres un éxito porque mira lo lejos que hiciste que esa cosa llegara.
‐ Sí, ascendió como una majestuosa Ánguila.
♪
Tienes razón.
Nos impondremos sobre esos ladrones primates.
Porque Equipo Puños.
[grita, gime] [golpe de cuerpo]
‐ Y porque yo sé cómo atrapar chimpapuños.
‐ [suspira] Está bien, Tonk.
Escuchemos tu idea.
Todo lo que tenemos que hacer es compartir nuestra comida con ellos.
Entonces, nos dejarán en paz. Mira, mira.
Oye, chimpapuños, tengo una manzapaya aquí.
[chillidos]
Aquí tienen, amiguitos.
Ahora, pueden tener algo de manzapaya,
pero tenemos que compartir.
[chillidos enojados de todos]
[gritos ahogados de todos]
♪
GRAN: ¡Guy!
‐ [gruñe] ¡Oof!
‐ Nunca va a suceder, Cara de Guy.
Yo inventé el miedo.
¿En dónde está Eep y la otra chica?
‐ ¿Eep y Alba?
Sí, están justo por allá. Jugueteando.
[Brazo y Cinta trinando]
GRAN: Ah, esos son Brazo y Cinta con horribles pelucas.
Estoy buscando a la verdadera Eep y la otra chica.
¿Ya regresaron de la Montaña Grrr?
‐ Espera, ¿tú sabes de eso?
‐ Por supuesto.
Le conté a Eep una historia de una amiga que perdió su grrr
y escaló la Montaña Grrr para recuperarlo.
El fin.
‐ ¿Eso es todo?
¿Esa es toda la historia?
‐ Acabo de recordar el resto de la historia.
La montaña era mortífera y mi amiga nunca regreso.
¡Fiuu! Pensé que lo estaba perdiendo, pero Gran todavía lo tiene.
‐ Espera, ¿la montaña es mortífera?
¡Tenemos que salvar a Eep y a Alba!
GRAN: ¿Nosotros?
No. Entonces tendría que salvarte a ti también.
Yo traeré a las chicas a casa.
Tú quédate aquí y cúbrenos para cuando todos despierten.
‐ ¿Despertar? Pero no estoy...
[jerigonza]
‐ ¿Qué estás haci...?
GRAN: ¡Golpe de Siesta!
[gime débilmente]
[roncando]
EEP: [esforzándose] Lo tengo.
‐ [ríe] ¡Sí!
Bueno, yo... no pensé que podría hacerlo, pero ¡lo hice!
Montaña Grrr, ¡me adueñé de ti!
[eco] ¡Ti! ¡Ti!
‐ Un pequeño paso para Alba...
‐ Un enorme Eep para la amistad.
‐ ¿A quién llamas enorme?
‐ Oh. [ríe]
Sí, eso no salió bien.
¡Pero llegamos a la cima!
[ambas ríen]
¡Lo hicimos!
[echa alarido, ríe]
Supongo que eso significa que recuperé mi grrr.
Gracias por toda tu ayuda.
‐ ¿Sabes qué? Nunca perdiste tu grrr.
Siempre lo tuviste. Justo como yo.
‐ ¿De qué estás hablando?
Estaba aterrada.
‐ Te dejaré saber de otro secreto.
‐ Yo también tengo miedo.
‐ ¿Qué?
‐ Sí, así es.
Tormentas, osocudas, incluso volcanes.
Pero no dejo que eso me detenga.
Y tú tampoco.
Eso es grrr de verdad.
‐ Guau. Eso es increíble.
Este es un día para recordar.
Necesito un recuerdo.
Ooh. ¿Qué tal esta piedra rara?
‐ Esa no es una piedra.
Ese es un diente.
¡Un diente bien grande!
[ambas gritando]
¡Y vino de ahí!
[rugiendo]
¡Esta montaña tiene una boca!
[ambas gritan]
¡Sabía que la historia de Gran era demasiada corta!
‐ ¡Sí, se le olvidó la parte en que la montaña estaba viva!
‐ Esto está en mi lista de miedos.
¡Oh!
[grita]
‐ La mía también.
Pero tengo grrr.
Incluso hay un fuego en mi estómago.
O es la liana que me está apretando.
De cualquier forma, ¡venceré a esta montaña!
[montaña rugiendo]
[grita]
‐ Así es, otra chica.
Porque Gran esta aquí para salvarte.
‐ Me llamo Alba.
‐ ¡Sí! Y Alba nos va a salvar.
¡Porque ella es puro grrr!
‐ ¡Grrr!
[gritando, gruñendo]
[Alba gruñe]
[gritando]
[esforzándose]
¡Fiiiuu!
GRAN: Nada mal.
Pero si te puede salvar a ti,
¿por qué tuve que subir hasta acá arriba?
‐ No me están gustando como se ven esas lianas. [grito ahogado de Alba]
‐ Bueno, no es nada que un poco de Caos de Medianoche no puede arreglar.
‐ Sí, hagamos grrr a esta montaña.
‐ ¿Así que esta parte es para mí, no?
‐ Está bien, Gran, nosotras nos encargaremos,
‐ ¿En serio?
Es la última vez que me apresuro a salvarlas de una montaña viviente.
♪ música inspiradora ♪
[gruñe]
♪
[bosteza]
♪
♪
[tragando]
♪
‐ ¡Bloqueo de liana! ¿Cómo lo superamos?
‐ ¿Por qué me preguntas a mi?
Este es asunto de la otra chica.
¿Y a dónde se fue?
‐ ¿Alba? ¡Oh, no!
¡No está aquí! ¡Alba!
[cuervlotón graznando] ‐ ¿Necesitan un aventón?
¡Agárrense!
[todas echan alaridos]
[ríen]
[cuervlotón graznando]
‐ Gracias por salvarnos.
‐ No te salvé.
Salvaste...
Oh, sí, te salvé.
Gracias por recordarme que podía hacerlo.
GRAN: De nada.
Y gracias por hacer mi trabajo, Alba.
‐ Oye, recordaste mi nombre.
‐ No seas arrogante, Grrr.
♪
‐ Así que, resolvimos el problema de chimpapuños.
‐ Mientras ustedes se atrapaban a sí mismos.
‐ ¿Cómo? [grito ahogado]
¿Encontraste mi adorada balista?
‐ No. Usamos nuestras palabras.
‐ Palabras que pudieran entender.
[chillidos]
♪
[chillidos]
[chumpapuños gimotean]
♪
Así que, no más tonterías por un tiempo.
Gracias a nosotras.
Y no gracias a ustedes.
‐ Entonces, porque no nos ayudaron, no vamos a ayudarlos.
‐ Para ser justos, nuestras fallas hicieron sus éxitos posible.
Así que, de alguna manera, resolvimos el problema de chimpapuños.
‐ ¡Sí! ¡Vamos, Equipo Puños!
‐ Oye, ¿sabes quién sería perfecto para el Equipo Puños?
¡Los chimpapuños!
[ambos gruñen]
♪
‐ Así que... te tengo algo.
Un grrrecuerdo.
O grrrvenir.
Como prefieras.
‐ Me casé con una calabaza.
‐ ¿Qué?
‐ Ese es mi secreto.
Cuando era muy pequeña,
mi mejor amigo era una calabaza llamado Gordo
y lo quería tanto, que pretendí casarme con él.
‐ Guau. Eso es increíble.
‐ Deberías ver el álbum de bodas.
♪
♪
Gracias por ser la mejor mejor amiga.
‐ Ahh...
Gracias por compartir el mejor secreto que jamás haya escuchado.
[roncando]
‐ ¿Cuánto tiempo más crees que Guy seguirá dormido?
‐ Oh. Gran dijo que no será mucho tiempo.
Tres días, máximo.
[vocalizando]
♪
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