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Extraña e impactante tragedia esta noche en Times Square.
Un joven cayó o fue empujado del tercer piso del hotel Broslyn.
Pero lo inquietante de la historia
es que no estaba solo. Según testigos oculares,
le acompañó en su caída lo que definieron
como una pequeña y grotesca monstruosidad.
Esta criatura fue también descrita como...
- ¡Dios mío! - Estará en todos los canales.
...estos contradictorios informes apuntan a que podría ser humano.
...una pequeña y retorcida deformidad con cara humana.
Una cara muy parecida a la del joven
que cayó desde el hotel Broslyn.
Este hombre ha sido identificado como Duane Bradley,
vecino de Glens Falls, al norte del estado de Nueva York.
El portavoz de la policía ha prometido mantenernos informados.
- Son ellos, ¿verdad? - No cabe duda.
Aún hay pocos detalles, pero los testigos dicen que el monstruo,
si podemos usar ese término, vivía en un gran cesto de mimbre
que su acompañante llevaba siempre consigo.
- ¿Le conocía? - Era un tío simpatiquísimo.
Es horrible lo que ha pasado.
- ¿Ha visto la criatura? - La vi muy bien.
- ¿Sabe qué era? - Sí, su hermano.
El pequeñín era el hermano de Duane. ¿Puedes creértelo, tío?
Según informes que nos remiten desde el norte del estado,
Duane y su hermano nacieron siameses.
Al más... pequeño
se le daba por muerto en una operación de separación.
Vámonos.
También tenemos razones para creer
que entre las víctimas de los Bradley
se encuentran los cirujanos que participaron en la intervención.
- Hola, guapo. - Hola, ¿qué tal?
¿Cómo están las celebridades esta noche?
No van a ir a ninguna parte.
¿Estabas por aquí cuando les trajeron?
- No, entré hace una hora. - ¡Te lo has perdido!
Menudo circo. Había cámaras por todas partes, una locura.
- Seguro que sí. - En fin.
¿Quieres hacer algo después del trabajo?
No se puede hacer mucho a las ocho de la mañana.
Se me ocurren unas cuantas cosas.
- Seguro. - Oye.
Me refería a desayunar.
Ya, tengo trabajo que hacer. Nos vemos luego.
No está mal, nada mal.
Chico, tienes varias posibilidades...
Enseguida vuelvo, ¿vale?
Aquí.
¡La recepcionista me ha dejado pasar!
Bien, pues iremos a hablar con ella primero.
El médico de los Bradley me dio 5 minutos con ellos.
- Está cometiendo un gran error. - Ya lo veremos.
- Creía que se habían ido todos. - Entraría por la cafetería.
- La encontré en el cuarto. - Tengo permiso de dirección.
Enséñeme alguna identificación.
Me dijeron que tendría la colaboración de todo el personal.
Sólo quiero cinco minutos con ellos.
Nadie tiene por qué enterarse. Será como un favor.
- Nada del otro mundo. - Lo comprobaré.
Yo os ayudo y vosotros me ayudáis a mí. ¿Hay trato?
No, esto no está bien.
Esto sólo me deprime y me cabrea más.
Son las cosas que harán que nuestra relación sea horrible.
¿Quiere que me cabree de verdad?
Sólo quiero cinco minutos con ellos.
Tiene un problema de actitud de la hostia,
¿Lo sabe?
¡Duane!
¡Duane Bradley!
¿Belial?
Somos amigas, conocía a tu tía.
Podemos ayudarles.
Por favor, suban antes de que alguien los vea.
Por favor, vamos.
¿Vamos a meter a alguien de fuera?
No, no quiero correr riesgos. Yo misma curaré sus heridas.
Será más seguro así.
¿Dónde estoy?
- Está despierto. - Ahora estás a salvo, Duane.
- Estás entre amigos. - ¿Dónde está mi hermano?
Está aquí también. Cuidaremos de vosotros.
¿Qué ha pasado?
- ¿Quiénes sois? - Me llaman "abuela Ruth",
y ésta es mi nieta Susan.
- ¿Cómo he llegado aquí? - ¿No te acuerdas?
No, Belial estaría en mi cabeza.
Habrá que mover esa pierna.
Y le quitaré la naftalina a mi viejo aparato de rayos X.
- ¿Dónde está su hermano? - En la guardería.
Está muy alterado, confuso y asustado.
Será mejor que vaya a verle.
Te llamas Belial, ¿verdad?
Nunca conocí a tu tía,
pero me pidió ayuda cuando murió tu padre.
Hablábamos muy a menudo, ¿sabes?
Me lo contó todo sobre ti.
Aquí hay otros como tú,
otros a los que han hecho daño
y que necesitan esconderse y refugiarse
del mundo exterior.
Otros como tú que han hecho de estas paredes
un lugar que llaman hogar.
¡Estás ahí!
Bienvenido.
Pero...
tendrás que vivir según mis reglas
bajo mi techo.
Eso significa contribuir,
ayudar y formar parte de nuestra pequeña comunidad.
Tengo entendido que te resulta cómodo dormir en un cesto.
¿Servirá éste?
¡Susan!
Y ahora me gustaría presentarte a los demás.
¡Niños, niños!
Tenemos un nuevo miembro en nuestra comunidad.
Ha pasado por un verdadero suplicio estas últimas horas,
así que sed amables con él.
Si desea que le dejen tranquilo,
por favor, dejadle.
Acercaos, niños.
Acercaos y conoced al nuevo miembro de nuestra familia.
Te presento a Lorenzo.
Viene de Sudamérica.
Nació con la cabeza hipertrofiada
y el cuerpo subdesarrollado. Sus padres le abandonaron
y fue exhibido en exposiciones cutres y clandestinas.
También tiene una de la voces más bonitas que he oído nunca.
¿Te importaría, Lorenzo?
Ahora me gustaría que conocieras a Ellice.
Nadie ha podido determinar su origen.
Leyó sobre mi trabajo y vino aquí por sí misma.
Es como una segunda nieta para mí.
También es nuestra poetisa.
- Hola, Belial. - Ahora te presento a Frederick.
Se lo compré a sus padres.
Sí, comprado.
Era o yo o una barraca de feria.
Es muy introvertido y muy difícil de entender,
y también el primero en ofrecer ayuda
cuando alguien de la familia la necesita.
Y aquí hay alguien a quien espero que puedas ayudar.
Alguien muy parecida a ti.
No sabemos cómo se llama,
así que la llamamos Eve.
Lleva con nosotros algo más de un año.
Parece tan encerrada en su dolor y desesperación que...
En fin, nos está costando mucho conectar con ella.
Parece tan sumida en su propio mundo
que no ha podido compartir nuestra felicidad
y unión.
Tal vez, Belial,
tal vez puedas ayudarla.
Cuida de ella. Demuéstrale que tiene un amigo.
JUEZ Y JURADO El periódico más osado de EE.UU.
Escucha. Tengo una gran idea
sobre tu historia favorita que sé que te encantará.
Ya la odio.
Las cuatro partes del especial aniversario para tus gemelos.
"Un millón de recompensa por el paradero de los gemelos monstruo"
A ver cuánto podemos exprimir esto.
Quiero que hagas un refrito de lo que sabemos
y que me des ideas brillantes de lo que no sabemos.
Nacieron siameses,
los separaron, mataron a unos médicos
- y se esfumaron del hospital. - No me lo recuerdes.
- ¿Dónde están? - ¿Quién sabe? Estarán muertos.
No, muertos no venden nada,
- mantengámosles vivos. - He seguido esto cuanto pude.
Si hubieran dejado algún rastro lo seguiría.
¡Pero la historia sigue vendiendo!
Pero no tengo nada con qué seguir. No hay pistas,
nada de nada.
Pues tráeme suposiciones, opiniones.
Pregunta a algunos médicos, sabios, adivinos.
Tráeme posibilidades.
¿Y si han ido aquí? ¿Y si han ido allá?
¿Qué hay de ese detective amigo tuyo?
¿Phil? ¿Qué pasa con él?
Hace unos años se lió con un personaje que llamamos
la "doctora Monstruo".
¿La doctora Monstruo?
Ruth Smoeller. Fue antes de llegar tú.
Dio a luz a un niño
con once brazos.
Murió, pero la hizo luchar por los derechos de los monstruos.
Hasta tenía una comuna para ellos por el oeste.
Hace años sacábamos montones de historias sobre ella.
- ¿Vive todavía? - Averígualo.
Consigue su opinión.
Pero cuando escribas esto, no olvides mencionar
que los Bradley son fugitivos y que el periódico ayuda a la ley
mediante el rastreo de su pista y bla-bla-blá.
- ¿Una serie de cuatro partes? - Y en primera plana.
Y voy a promocionarlo enérgicamente.
¿Y me llevo el millón si les encuentro?
¿Millón? ¿Qué millón?
¿Diga?
- ¡Diga! - Hola, usted es el de...
- El de la sirena, ¿no? - Sí.
Hola, me llamo Marcie Elliot, de Juez y Jurado,
y escribo una historia sobre los gemelos Bradley.
Ya, ya,
pues tengo a uno de ellos aquí ahora mismo.
- ¿Cómo dice? - Digo que tengo
al monstruo número uno aquí ahora mismo.
Es lo más novedoso de mi exposición.
Acabo de empezar a anunciarlo.
Vale, escúcheme. Está usted
a unos 60 Km de Manhattan. Puedo llegar en una hora.
Pues no sé.
Está haciéndose tarde. La exposición está cerrada.
Escuche, le daré 100 dólares si le veo esta noche.
100 dólares, ¿eh?
Vale, ya tiene mi dirección.
Está bien, la espero.
¡Joder, cien pavos!
¡Cien pavos!
¡Vaya, cien pavos!
¡Ya va, ya va! ¡Joder, qué rapidez!
¡Ya va! ¡Aguante los caballos!
Enseguida voy.
Enseguida.
- ¿El señor Barker? - Sí, ¿qué tal?
- ¿Howard Barker? - Sí.
¿Es éste su anuncio?
Pues sí, pero está cerrado y...
Por favor. Vengo de muy lejos
y el tráfico era terrible. Mire,
sólo puedo quedarme unos minutos. ¿Me haría usted el favor?
Está bien. Como de todos modos espero a otra persona...
La tienda está detrás, se lo mostraré.
¡Verá qué gran sorpresa!
Espere a ver a mis niños. Todos son mis niños.
Y les quiero. Encenderé las luces para que les vea mejor.
¿No son preciosas? Les quiero a todos.
Pase, ya verá.
Aquí están, damas y caballeros. Misterios de la naturaleza.
¡La vanguardia de una nueva forma de vida!
Ajenos a la tierra
como esta señorita de aquí,
o engendrados por seres del espacio
como este chiquitín. Le encontré abandonado una noche en un campo.
O son producto
del mismísimo infierno.
Como este amiguito de aquí, el monstruo Bradley.
Esta asombrosa criaturita
se arrastró hasta aquí
desde los antros infestados de drogas de Nueva York.
Y cuando llegó aquí,
llevaba una niña bajo un brazo
y un médico muerto bajo el otro.
Un granjero le disparó.
¿Sabe qué le hicieron entonces?
Echaron su cuerpo a un barril lleno de lejía.
- ¡Sí, un barril de lejía! - Pero es muy grande.
¿Cómo podía caber en ese cesto?
Acromegalia.
El acento va en "ga".
Significa que creció antes de morir.
Huesos de animales.
Alambrera.
Escayola.
Cartón piedra.
He oído que los ha llamado "misterios de la naturaleza".
- Sí, señora. - ¿Y cómo llama usted a alguien
que explota los misterios de la naturaleza?
¿Basura, delincuente, escoria?
Oiga, señora, tampoco hay por qué ponerse tan seria.
No le importa si están vivos o muertos.
¡Ni siquiera si son reales! ¡Es usted despreciable!
¿Basura, delincuente y escoria?
Sólo trato de ganarme la vida, señora.
¿Qué le habrá pasado
a la tía de los cien pavos? ¡Malditas mujeres!
¡Malditas sean!
Creo que le debe una disculpa al Sr. Bradley.
¡Yo no debo ninguna disculpa!
Ya me ha oído. Arréglenlo entre ustedes.
Estaré en el coche.
Ni hablar.
Ni hablar. ¿Por quién se toma?
Basura, delincuente, escoria.
Basura, delincuente, escoria, estás vacío.
¡Sr. Barker!
¡Hola!
¿Sr. Barker?
Y cuando acabé de vomitar, llamé a la policía.
Tengo que hablar con los forenses más tarde.
Pero ¿dónde está ese cadáver?
¿Por qué no me llamaste, Marcie?
Sólo tenía una hora. No sabía que iba a visitar a un fiambre.
Creía que formábamos un equipo.
Ese tipo de equipo no. Ciñámonos a lo profesional.
En fin, tienes una buena pista.
"Belial alarga la mano desde la tumba. "
Ya, "Monstruo destroza a hombre y sirena".
- Encantador. - ¿Qué tal esto?
Barker asesinado
por secta de adoradores de Belial.
Sostienen que su imagen era sacrílega y que
- odian las reproducciones cutres. - Dame un respiro, anda.
Vale. Entonces... No, eso no sirve.
Ya sé lo que pasó. Un ovni aterrizó en las tierras de Barker
lleno de seres como Belial. Vieron la exposición y creyeron
que había secuestrado a uno de ellos.
Arty...
Tal vez había un tercer gemelo.
¡A lo mejor nacieron trillizos siameses!
Y el tercero va por ahí vengando el nombre de la familia.
Mañana voy a Staten Island. ¿Quieres venir?
¿Staten Island? Me encanta ese lugar.
Hola, ¿cómo estás?
Vaya, ¿toda esa comida para ti y tu abuelita?
No sé, ¿no crees que podríais invitarme alguna vez?
Oye, sólo trato de ser simpático.
Si fuera un monstruo, a lo mejor serías más simpática.
Mi abuela se ha jubilado.
- Ya no trata con monstruos. - Insisto en invitarte a una copa
pero aún no has pisado mi local. No es lo bastante bueno, ¿eh?
Venga, te prepararé un margarita.
¡Con sombrillita y todo!
¡Te lo haré ácido! ¡Y le pondré guindas!
¡Que tengas un buen día!
¡Puta!
Relájate.
Tranquilo, relájate.
Abre tus sentimientos.
Relájate.
Vamos a empezar por donde lo dejamos la última vez.
Hablando de la separación de tu hermano Duane.
Lo sé. Lo hemos discutido varias veces.
Pero hoy quiero que afrontes de verdad tus sentimientos,
que afrontes de verdad tu ira.
Lo entiendo. Para ti fue algo más que perder un hermano,
también perdiste una parte de ti mismo.
No te sientes una persona completa.
Le echas de menos y le necesitas,
y le odias al mismo tiempo.
Entiendo esa tristeza,
entiendo tu sufrimiento,
pero puede que arrancar la cara a la gente
no sea lo que más te convenga.
Perdone.
Cuando sea hora de comer prepararé la cena...
Te has levantado temprano. ¿Qué tal la pierna?
Bien, bien
- ¿Aún rígida? - Sólo el tobillo.
Pero no me quejo, no después de lo que habéis hecho Ruth y tú.
No podemos dejar en la estacada a los nuestros.
Gracias, chato.
¿Sabes qué? Puede que no hable mucho con los demás,
pero sé que te quieren mucho.
Y yo les quiero aún más.
Nunca he conocido a nadie como tú.
Nunca he tenido a nadie
que me cuidara y ayudara.
Pero siempre has tenido a tu hermano.
Sí, pero ahora es diferente, ¿no?
Todo ha cambiado.
Es feliz aquí, no tiene ninguna razón para marcharse.
Y mientras esté aquí no me necesita.
Por fin soy libre.
Por primera vez, puedo vivir mi vida.
Subirme al coche e irme a cualquier parte.
- ¿Irte? - Sí, ¿no sería fantástico?
Tú y yo huyendo a alguna parte,
haciendo lo que nos dé la gana,
- yendo a donde queramos. - Yo jamás podría irme,
y tampoco tú. Somos parte de esto.
Pero ¿por qué?
- No somos uno de ellos. - Yo sí,
y tú también. Y siempre lo seremos.
Somos de la misma sangre, Duane.
¿Una segunda opinión? ¡Bobadas! Llevo 12 años de opiniones.
- Estamos hablando de su hijo. - ¿Hijo?
Mi hijo es Duane, no esa cosa.
Sólo quiero que Duane sea normal. Es tarde para cambiar al otro.
- Sepárele de Duane. - No sé.
El hospital dice que no, todos los médicos dicen que no.
Puede que ustedes dos sean mi última esperanza.
No les conozco, no sé dónde les encontró Lifflander y da igual.
No haré preguntas. Sepáreles y ya está.
Tiene razón. Hay una oportunidad de que lleve una vida normal.
No comparten órganos ni huesos, sólo tejidos y carne.
Si la operación va bien, lo más que tendrá Duane es una cicatriz.
- ¿Y el otro? - Doctor,
ni siquiera estoy segura de que sea humano.
Duane.
Ése era uno de mis favoritos.
¿Estás bien?
Sí, claro. Fenomenal.
Vivo en una casa llena de monstruos en Staten Island,
y todavía le siento conectado a mí.
¡Todo va de maravilla!
Duane, créeme, entiendo lo confuso que puede resultar.
¡No, no lo entiendes! ¿Cómo vas a entenderlo?
- No tienes ni idea. - Duane, no eres el único.
Tengo que enterrar el pasado.
Tengo que escapar de lo que era.
Tengo que estar solo por un tiempo,
¿de acuerdo?
¡No, socorro!
¡No te resistas, joder!
¡Sólo vamos al comedor, Duane!
No te hará daño, Duane. Te lo prometo.
¡Estáte quieto, Duane!
Esto no va a funcionar si sigue retorciéndose.
¡Sujetadle!
Ése ya no soy yo.
- ¿Está aquí mi hermano? - No.
Terminamos hace un rato. Habrá vuelto a subir.
- Vale, gracias. - Un momento, Duane.
Sé que no te gusta, pero quiero hacer sesiones contigo.
Me inquietas,
- estoy preocupada por ti. - No lo esté.
Pronto me marcharé.
¡Vaya! ¿Adónde irás?
No lo sé, pero yo no formo parte de esto.
Le agradeceré siempre todo lo que ha hecho,
pero no siento que éste sea mi lugar.
¿No te sientes uno de nosotros?
Antes sí, pero ya no.
¿Sabe tu hermano todo esto?
Por eso voy a hablar con él ahora mismo.
¿Belial?
Belial, ¿estás aquí?
¡Belial!
Emmo, hola.
¿Cómo te va?
- ¿Está mi hermano aquí arriba? - Sí. Está aquí arriba.
Al fondo,
con ella.
Belial, Belial.
No quiero interrumpir nada,
pero tenemos que hablar.
No sé muy bien cómo decir todo lo que llevo en la cabeza.
Sabes que he estado molesto los últimos dos meses
porque podía sentir cómo intentabas entrar en mi cabeza.
Pero ahora todo es diferente. Todo ha cambiado entre nosotros.
Cambió en el momento en que llegamos a Nueva York.
Siempre te he querido,
ayudado y luchado por ti.
Siempre he dado prueba de ello.
Pero mi deuda contigo está saldada, ya no estamos unidos.
Ya no formo parte de ti.
Quiero ser libre y quiero marcharme.
Quiero empezar de nuevo, formar parte del resto del mundo.
No es que te abandone, has encontrado un hogar aquí.
Y parece que has encontrado a alguien que te importa.
¿Qué?
¿Susan? ¿Qué pasa con ella?
Sí, creo que la quiero,
y creo que ella a mí también. ¿Te parece mal?
Bien, porque la quiero a mi lado.
Es importante para mí,
es mi esperanza, la llave de una nueva vida.
Si la consigo, podré huir del pasado.
Podría despedirme del viejo Duane Bradley
y empezar de nuevo. Si puedo tenerla a mi lado...
- ¿Seguro que quieres ir sola? - Quiero hablar, no asustarla.
- Déjame ver cómo va la cosa. - ¡Espera!
- ¿Voy a quedarme aquí sentado? - Toma, lee un libro.
DE LA MISMA SANGRE Dra. Ruth Smoeller
¡La hostia bendita!
¡Hola! Ruth Smoeller, por favor.
Es usted increíblemente persistente, Srta. Elliot.
Bueno, no cogía el teléfono, pasaba por el barrio, así que...
aquí estamos.
- Aquí estamos. - La respeto.
- Sólo quiero su opinión. - Y yo la desprecio a usted.
Desprecio todo lo que defiende.
Fueron personas como usted y periódicos como el suyo
los que destruyeron mi trabajo. Hicieron imposible que diera
a algunas personas excepcionales la privacidad que merecían.
Todo lo relativo a usted me parece cutre y deleznable.
Sólo quiero hacerle unas preguntas sobre los Bradley.
Si estuvieran aquí, jamás les dejaría con alguien como Vd.
Que conste que les buscan por lo menos por cinco asesinatos.
Pues que conste que no recibirá ninguna ayuda de mí.
Estoy jubilada. Mis pacientes son algunas ancianas del barrio.
Ya no trato con personas excepcionales.
Y me parece que esta entrevista ha concluido.
- Tal vez la semana que viene... - Le agradeceré que en el futuro
no nos llame ni nos moleste de ningún modo.
Aquí no hay nada que pueda interesarle, Srta. Elliot.
¡Susan, debo hablar contigo!
¡Michael! ¡Nos has asustado!
Michael trabaja en el barrio, suele hacernos recados.
Sí, claro.
Les he traído las provisiones que querían.
Están aquí dentro.
Hola, Michael.
En fin, como decía, le agradezco el tiempo que me ha dedicado.
No hay de qué. Seguro que lo entiende.
¿Cree que me ha reconocido? Yo creo que no.
No ha dicho nada, no ha actuado como si lo hubiera hecho.
Si no, habría dicho algo.
¿Qué piensa usted? ¿Cree que me ha reconocido?
¿La encontraste? ¿Podemos sacar fotos? ¿Qué pasa?
- ¡Bradley está ahí dentro! - ¡Dios mío!
- ¿Estás segura? - Estaba mirándole a los ojos.
¡Joder, les has encontrado!
- ¿Y el otro tío? - No le vi. Llevaba un cesto.
Un cesto de mimbre la hostia de grande.
¡Me cago en la puta! Espera a que se lo digamos a Lou.
¡Olvídate de Lou! Esto vale más de lo que Lou podría pagar.
- ¿Cuánto más? - Hablamos de la revista People.
Hablamos de siete ceros, de derechos de cine y televisión.
Puede ser la historia de nuestra carrera, y está a nuestro alcance
siempre que no la jodamos.
- ¿Qué hacemos ahora? - Déjame que recobre el aliento.
- Creía que habías avisado. - Creía que estaba con los demás.
No es culpa suya.
Estábamos en el garaje y no llevaba la llave de atrás.
¿Le ha reconocido?
No me cabe la menor duda.
Me marcharé, cogeré a Belial
y nos marcharemos. No quiero que...
Pero vendrán a buscar de todos modos,
- y cuando lo hagan... - Encontrarán a los demás.
- ¡Dios mío! - Vendrán a buscarnos a nosotros
- y encontrarán a los demás. - Exacto.
- No puedo permitir que ocurra. - ¿Y qué vas a hacer?
Lo que tenga que hacer.
Si no puedo escapar, me quedaré.
- Me quedaré y lucharé. - ¿Me das tu palabra?
Sí, le debo eso y mucho más.
No me marcharé hasta que usted,
Susan y los demás estén a salvo.
Ésa era mi esperanza.
¡Susan, convoca asamblea! Reúne a todos.
Va a ser como en los viejos tiempos.
Niños, niños.
¡Tenemos otra vez a los lobos en la puerta!
Una reportera de un importante tabloide
quiere, una vez más, explotar a uno de nosotros.
Y de ese modo
ponernos en peligro de sacarnos a la luz a todos,
destruyendo todo aquello por lo que hemos trabajado
todos estos años de desesperación.
Una vez más, nuestro derecho a vivir con intimidad
y con dignidad
se ve invadido por la mentalidad de barraca de feria.
Una vez más, los ojos llenos de odio del mundo exterior
pretenden cegarnos con sus crueles focos.
¡Nuestro santuario ha sido profanado!
Podemos huir y buscar otro lugar donde vivir
...o luchar.
Esperad, sé que algunos de vosotros
no sois capaces
de enfrentamiento físico alguno,
o que os oponéis filosóficamente a él.
Y lo respeto.
Os pido a todos que lo respetéis.
Pero a los demás
os ruego una respuesta.
¿Huimos?
¿O luchamos?
Si nuestra amiga reportera no nos ha traído aún a la policía
es porque busca otra cosa.
Lo más seguro es que ella,
o alguien que trabaja con ella,
intenten acceder aquí.
No hay duda de que intentarán colarse en nuestro hogar.
Yo digo...
que lo permitamos. Recibámosles con los brazos abiertos.
¡Démosles una bienvenida que jamás olvidarán!
- ¿Sabes a qué hora se acuestan? - No, no lo sé.
¡Mira!
Quizá Bradley esté en la furgoneta.
No, fíjate en la casa. Está claro que hay alguien.
- Ahora o nunca. - Saca una foto de Duane.
Recuerda que el otro es demasiado peligroso.
- Sácala y entraremos mañana. - Yo entro esta noche.
¡Haz lo que te digo, Arty!
- No me jodas. - Soy un profesional.
Estate preparada para salir pitando.
Sí, está enfermo, muy enfermo.
No puede moverse. Está en su cesto y sólo mira.
Está muriéndose...
¿Qué?
No, no puedo moverle.
No.
No, está en el desván. Está demasiado débil para bajarle.
¿Qué?
De acuerdo.
De acuerdo.
Belial, ¿me oyes?
La abuela ha ido a traerte medicinas.
Bajaré al sótano a buscarte unas mantas.
¿Qué? No.
No, le he dicho que no puedes moverte.
Le dije que de ninguna manera te bajaría.
Dijo que esperáramos hasta mañana.
¡Espera!
Creo que he oído algo. Iré a echar un vistazo.
¿Qué tal?
No tengas miedo, no te haré daño.
No te encuentras bien, así que quiero que te relajes.
Sólo tomaré unas fotos
y luego me iré. Esto está oscuro, tendré que usar el flash.
Habrá un gran fogonazo, pero no te alteres.
Tranquilo. Di "patata".
Mierda.
Dios mío.
¡No!
- Espero que valga la pena. - Phil, soy Marcie Elliot.
Necesito tu ayuda. Estoy metida en un buen lío.
¿No puede esperar a mañana?
Creo que han matado a Arty.
¿Cómo que han matado a Arty?
¿Recuerdas a los gemelos monstruo de Times Square?
Les he encontrado, en casa de Ruth Smoeller en Staten Island.
- ¿La doctora Monstruo? - Sí.
Hacía años que no oía ese nombre.
Una vez tuve que liberar a un monstruo
de esa comuna que tenía en el oeste.
No fue agradable.
Mira, quiero a Duane. Antes de ir a la policía
quiero hablar con Duane.
Pues entrar en su casa y preguntar por él no funcionará.
Tienes que conseguir que Duane salga.
Conseguir que salga,
sentaros y darle a la sinhueso.
- ¿Diga? - No cuelgues
o me presento en tu puerta con la pasma en cinco minutos.
- ¿Entendido? - ¿Quién es?
- Déjame hablar con Duane. - Aquí no hay ningún...
Que se ponga o mando a la caballería a llamar a tu puerta.
Un momento.
Es para ti.
Funciona.
- ¿Quién es? - Alguien que sabe quién eres tú
y quién es tu hermano.
¿Me explico?
¿Qué quiere?
Quiero hablar, Duane,
vernos cara a cara, tomar unas cervezas,
hablar de la vida.
Sin tu hermano, claro está.
¿Eres Duane?
- Le he pedido una cerveza. - Gracias.
Me llamo Phil, tenía ganas de conocerte.
¿Trabaja con esa reportera?
Algo así.
Somos viejos amigos.
Pero esta noche estamos solos.
¿Qué quiere?
Pues para empezar, saber qué le ha pasado a otro viejo amigo mío.
Se llama Arty,
entró en esa casa donde vives
y no ha vuelto a salir.
Eso no ha ocurrido.
Yo creo que sí.
Y creo que conoció a tu hermano.
- Me hace perder el tiempo. - Espera.
Siéntate.
Termina tu cerveza.
Relájate.
Relájate.
¿Qué quiere de mí?
Quiero saber dónde está tu hermano.
- ¿Por qué? - Porque mata.
Y porque necesita ayuda.
Ya, quiere ayudarle, ¿verdad?
¡Quiere ayudar al monstruito!
- Ayudar al bicho raro. - Yo no le he llamado así.
Le he llamado "tu hermano".
Es lo que es, ¿verdad?
Necesita ayuda, Duane.
Necesita mucho amor y mucha ayuda.
Yo puedo llevarle a personas que le cuidarán,
- que le darán lo que necesita. - ¿Y si le digo que ya lo tiene
o que ya recibe toda la ayuda que necesita?
Pues entonces preguntaré: ¿y tú qué?
¿Yo? ¿Qué pasa conmigo?
Nada, ése es tu problema.
Estás atrapado bajo la sombra de tu hermano.
Sí, todos te asocian a él como si aún estuvierais unidos.
Joder, tú no eres un monstruo.
No eres distinto al resto de nosotros.
Hasta eres condenadamente guapo.
No puedo imaginar que una tía te diga que no.
Podrías ser un mujeriego.
No se me ocurre que nadie pueda pensar
que no seas un tío
normal y corriente.
Eso es lo que he querido siempre.
Que la gente piense que soy normal.
Lo único que he querido es encajar con los demás.
Pues eres normal, Duane.
Lo eres. Eres tan normal como yo.
Pero no puede ser tan sencillo.
O sea, dice que soy normal porque lo parezco, ¿no?
Me parezco a la mayoría.
¡Me parezco a todos los demás!
Baja la voz, Duane.
Pero en una casa de monstruos la cosa cambiaría.
En una casa los fuera de lugar seríamos nosotros.
¿No?
Yo hablo del mundo real, Duane.
¿No quieres ser normal en el mundo real?
No si no tiene sentido.
¿Se nos considera normales aquí dentro?
¿Acaso encajamos?
- Pues claro. - Tal vez sí...
¡Y tal vez no! Sometámoslo a votación.
¡Duane, siéntate! ¡No seas tonto! Alguien podría...
Mierda.
¿Quién es esta gente?
Dios mío.
¡Disculpen!
¿Podrían prestarme atención?
Queremos hacer una votación. Nos gustaría averiguar
cuántos de ustedes piensan que yo y el señor...
- ¿Cómo ha dicho que se llama? - ¿Qué coño pasa aquí?
¿Cuántos piensan que "Qué coño pasa aquí" y yo
somos normales? Levanten la mano, por favor.
¿Nadie?
¿Ninguno?
¿Ninguno de ustedes?
¡Vaya! Pues vale.
¿Cuántos piensan que no encajamos aquí?
¿Cuántos piensan que los monstruos somos nosotros?
Pues no me parece que esta gente esté de acuerdo con usted.
No quiero ningún problema.
No quiero lastimar a nadie.
Muy bien, despacito.
No os acerquéis a mí.
¡Dios!
Dios Todopoderoso.
¡Vamos, niños!
- Venga, deprisa. - Así.
Eso es.
¡Frederick!
Eso es, Frederick, agáchate.
- ¿Estás bien? He oído disparos. - Estoy bien.
¿Le has registrado los bolsillos?
Lo he encontrado.
Marcie Elliot, 443 Palisades Terrace, puerta 4.
- Flushing. - Tiene sentido.
¿Phil? ¿Phil?
¿Diga?
Hola, ahora no puedo coger el teléfono,
pero si deja su nombre y número, le llamaré en cuanto pueda.
¡Maldita sea, Phil! ¿Dónde estás?
¡Estoy preocupadísima!
- Buenas noches. - ¿Qué quieres?
- ¿Qué haces aquí? - Creía que quería verme.
Creía que quería escribir una gran historia sobre nosotros.
Ahora no. Esta noche no.
¡Vaya!
Qué decepción va a llevarse, estaba deseándolo.
- ¿Y Phil? ¿Qué le habéis hecho? - Es que ha estado alteradísimo,
muy emocionado. Se muere por conocerla.
- ¿Quién? - Mi hermano, por supuesto.
Belial.
El monstruito del que quería saberlo todo.
Dios mío.
No quiero verle ahora. Esta noche no.
Ésa no es forma de comportarse para una reportera.
Quiere concederle una entrevista.
Una entrevista personal. Es su primera vez.
Está emocionadísimo.
Ya no está en el cesto.
Le había sacado ya.
Estará escondido por aquí con sus amigos.
- ¿Sus amigos? - Sí, amigos,
como él.
La casa de la Abuela Smoeller está llena de ellos.
Eso se le escapó, ¿sabe?
No tenía ni idea de que hubiese alguien más,
- ¿Verdad? - ¡Juro que no escribiré nada!
Juro que no se lo contará a nadie. Tienes mi palabra.
La verdad es que depende de Belial.
Es que estaba deseando
que le entrevistase. Pensó
que podría hacerle unas preguntas, conocerle un poquito.
Así luego podría arrancarle la cara. Nada del otro mundo.
- ¡Vaya, ha vuelto! - ¡Está bien, hijo de puta!
¿Tu hermano quiere conocerme? Pues conozcámonos.
No me asustáis ni tú, ni él,
ni ninguno de vosotros.
Así que venga. Que me mire cara a cara
para poder trincharle su retorcido y ridículo cuerpo.
¿Dónde está?
Pues no sé.
Estaba aquí hace unos minutos.
A lo mejor le ha disgustado.
A lo mejor esas barbaridades que ha dicho de él, le asustaron.
A lo mejor le tiene miedo y está escondido.
A lo mejor...
¿Qué hay en el cesto?
Vaya, Marcie. Debería verse.
Ahora también usted es un monstruo.
¿Cómo os va por aquí, niños?
¿Te has puesto bastante mostaza?
Leon, veo que ya tienes tu refresco.
Te gusta, ¿eh?
Pues hay más.
¿Qué tal unas patatas fritas?
¿Susan?
¿Está bueno?
¡Quema, quema!
Sé que has cogido más de cinco.
Estoy tan orgullosa de ellos. Sobre todo de...
- ¿Dónde están los hermanos? - He dejado a Belial con Eve.
Estaba tan triste cuando se fue que...
- Es su primera oportunidad solos. - Qué tierno.
- ¿Y Duane? - No estoy segura de dónde está.
Estoy preocupada por él, abuela.
- Y yo. - Iré por un suéter y miraré.
Hay de sobra para todos, niños. Adelante.
Comed cuanto queráis.
Duane, ¿qué haces aquí?
No puedo dormir, tengo que hablar contigo.
Quiero estar contigo.
- Eres cuanto quiero y necesito. - Duane...
No sé. Yo...
Salgamos de aquí, tú y yo, esta noche.
- Ahora mismo. - No puedo irme.
No soy del mundo exterior.
¿Qué dices? No eres distinta a mí.
Tú tampoco formas parte de ese mundo.
- No podemos ignorar qué somos. - Si eres tan normal como yo.
¡No, no lo soy!
¿Qué ocurre?
Es Belial. Está pasando algo.
Lo noto.
- Está... - También está enamorado.
Duane, espera. Hay algo que deberías saber.
Ya he estado con un hombre,
una vez, cuando era muy joven.
- No me importa. - Había algo de mí que no sabía.
Y estar con él lo empeoró, lo cambió todo.
Me lo cambió interiormente.
Sea lo que sea, no me importa. Te quiero.
Duane, espera.
No. No puedo.
Estoy embarazada.
Lo he estado desde hace seis años.
Hemos tratado de sacarle, pero no quiere salir.
La abuela se ha ocupado de mí hasta que esté listo para nacer.
¿Qué?
No le tengas miedo.
No es peligroso, sólo necesita tomar el aire de vez en cuando.
- ¡Dios, no! - ¡No me hagas esto, Duane!
¡No, por favor!
¡Duane, basta! ¡Mírame!
¡Mírame!
¡No!
¡Mírame!
¡Mírame!
- ¡Por el amor de Dios, Duane! - ¡Déjame en paz!
¿Dónde está Susan?
Me lo advirtió. Me lo dijo.
Me dijo que era uno de ellos.
Dijo que yo también lo era.
Dijo que no encajábamos ahí fuera.
Dijo que no podíamos fingir.
Encontrad a Duane.
Estaba engañándome a mí mismo.
La mitad no hace dos individuos independientes,
sólo dos mitades separadas.
Es decir, que le hagan un tajo no lo convierte a uno en persona.
Sólo una parte extraviada.
Pero sé qué hacer.
Sé cómo arreglar las cosas.
Sé cómo arreglar bien las cosas.
Sé cómo arreglar las cosas entre nosotros.
Hola, ¿tienes un momento?
¡Duane!
¿Cómo dices? ¿Que ahora eres feliz?
¿Que estás enamorado? ¡No!
No, sólo eres media persona.
No puedes ser feliz a menos que yo también lo sea.
No puedes estar enamorado a menos que yo lo esté.
Da igual que me des tu palabra.
Ésta es la única forma de arreglar las cosas.
¡Duane!
No pasa nada. Estamos unidos de nuevo.
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