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¿Por qué ser buena?
En el piso 50 de un moderno rascacielos... en Nueva York.
Un elegante apartamento, más cerca del cielo que sus ruidosos huéspedes.
Peabody junior, hijo del presidente de unos grandes almacenes, joven,
vivaz y millonario.
- ¡Bebamos por la última noche de libertad de Peabody!
Bebamos por el pobre viejo Peabody, ¡que debe ir a trabajar por la mañana!
Tranquilos, chicos. ¡Los almacenes de papá emplean a mil monadas!
- Si encuentras una monada tan picante como la pequeña Gladys en
esos almacenes, me lo dices.
- Veo que mi hijo está entretenido.
- La pandilla quiso venir a decirme adiós. Ya sabes, mañana empiezo
en los almacenes.
- Una especie de despedida... ¿cómo lo llamarías... juerga?
Quiero hablar contigo. Ese trabajo del que hablas es de una seria responsabilidad.
Como director de personal de los almacenes, tu trabajo es vigilar
a doscientos hombres y mil chicas.
Eres joven, rico y bien parecido. Algunas de esas chicas son...
bonitas y provocativas.
No debes mezclarte con ninguna de ellas. Primero, va contra las
normas del establecimiento; y segundo, porque harías el ridículo.
- Nos vamos todos a terminar la noche en un nuevo local,
calle arriba, el Boiler.
Un día me gustará hacerle un favor. ¡No importa el que sea!
Algunos pisos más abajo, en otra vecindad, hay una reunión menos
elegante pero igual de ruidosa.
"País del jazz. Campeonato. Concurso de la juerga."
"Campeonato de charlestón. Primer premio."
Pert Kelly, una efervescente chica americana.
- ¡Siempre eres la mejor!
- ¡Claro, soy buena! ¡Y demasiado picante para estas antiguallas!
- Pert Kelly, ¡si tú no eres una patata caliente...!
- ¿Quién es ese grasiento y mocoso niño mimado?
- ¡Jimmy Alexander! ¡El pez gordo en persona!
- ¡Se lía con cinco pavas a la semana!
¡Y las invita a vino en los moteles!
- Encantada de conocerle, mister "vino".
¡Es un extracto de aromas!
- ¿Te va esto? ¿O sólo bailas hot?
- Escucha, muchachote, tengo tres alarmas contra incendios.
¡Ten cuidado que no suenen!
- Bailemos. Seremos la pareja más admirada del club.
Ahí estás, nena. Te he buscado durante años.
- No, querido, no quiero verte doble. Con una copa tengo bastante.
- Espera, ¡tienes algo en un ojo!
No suelo quedarme encantado, pero contigo haré una excepción.
Escucha, nena, eres lo más auténtico. Te voy a llevar a un
precioso lugar y llenaré tu copa de plata con vino.
Demasiado rápido para ti, ¿no, nena?
- ¡Por el amor de Dios!, ¿puedo respirar?
- ¡Venga, muchachote! Vayamos al Boiler... ¡dicen que allí uno se quema!
- ¡Vamos, maestro! ¡Enciende el fuego!
Bueno, nena, ahora que estoy a punto, vamos a lo nuestro.
- ¿Desde cuando una chica no puede empolvarse la nariz?
- ¿No nos hemos visto antes?
- Podría ser... ¿en la recepción de los Vanderbilt, quizá?
- No, creo que fue en el baile de los camioneros.
- Bueno, yo gané el concurso de baile de los camioneros.
- ¿No... no estás sola, verdad?
- Podría ser... pero el jeque de mis sueños debe pasar frío.
Te ha tocado; por tanto, llévame a casa.
Creo que sería mejor cerrar el trato con un depósito en efectivo.
- Un momento. Vuelvo enseguida.
Buenas noches.
- Buenas noches.
- Buenas noches, querida.
- Buenas noches, querido.
- ¡Buenas noches!
¿Podré volverte a ver?
- ¿Mañana noche? ¿A las siete?
- Cantemos "Dulce Adelina".
- Dame la nota...
- Ahora que lo pienso, guapo, ¿cómo te llamas?
- Oye Romeo, ¿se te ha ocurrido pensar que hay gente a la que le gusta dormir?
- Papi, ¡llamé para decirte que vendría tarde!
¡No me hagas sufrir, querido!
- Y aún hay más: ¡ninguna chica decente vestiría de este modo!
- Bueno, ¡yo visto así y soy decente!
- Estoy a punto de meterte en una escuela reformista.
¡Vas derecha a la perdición!
- Papá, escúchame. Estamos en 1929 y no en 1899. Contribuyo con más dinero
que tú a esta casa. ¡Creo que esto es inofensivo y vestiré como
quiera y lo que quiera!
¡Saldré, bailaré y me divertiré tanto como pueda y mucho más si puedo!
¿Qué pasa, mamá?
- Pert, no hagas caso de lo que dice papá. Yo sé que eres una buena chica.
- ¡Claro que lo soy, mamá! Pero llevo mucho tiempo escondiéndolo.
¡Sería desgraciada si esto se descubriera!
- Entiendo, Pert, y confío en ti.
- Quiero cuellos duros para hombres, talla doce y medio.
- Su marido no debe ser tan guapo como tú. Seguro que tiene barba y
lleva gafas.
- Preséntate al director de personal... Retraso.
- ...Y debo poner fin a su deplorable hábito de llegar tarde por la mañana.
Negligencia. ¡Ignorar los deberes es la ruina de muchas de las chicas de hoy!
- Vamos, gríteme un poco más. Me gusta.
- He terminado. ¡Ahora váyase!
- ¿Me ha llamado, querido?
- Alguien me ha dicho que este año ha llegado tarde cada mañana.
- ¿No tiene nada más que decirme? ¡Es usted muy poco galante!
- ¡He terminado!
- Entonces adiós, querido. ¡Nos veremos mañana por la mañana!
- ¡Tarde por séptima vez este año! ¿Cuál es su excusa?
- Me fui a bailar y mi chico terminó como una cuba...
Conocí a un tipo agradable y no me llevó a casa hasta las tres.
Y tenemos una cita para las siete de esta noche, ¿no es así?
- Necesitamos tener más disciplina. Cuando digo a las ocho de la mañana,
¡significa a las ocho, no a las ocho y quince!
Señorita Kelly, probablemente será despedida.
Así que, señorita Pert Kelly, ¡no quiero volver a verla en
esta oficina!
- No, hijo, ¡ésa no es la manera!
Por supuesto, necesitamos disciplina, pero después de todo,
esa pobre chica no ha matado a nadie. Sólo llegó un poco tarde.
- Espera, papá.
Ha sido un juego estúpido. Verás, esta noche estuve con ella hasta
las tres de la madrugada.
- Eso plantea una luz diferente a la situación, ¿no es así?
Te veré luego, hijo.
- Escucha, la nueva monada de personal es el hijo único del
Rockefeller propietario de estos almacenes.
- Ralph, ¿tienes a una chica llamada Pert Kelly trabajando aquí?
- Está con nosotros desde hace dos años. ¡Una de nuestras mejores vendedoras!
- Dale dos semanas de sueldo y despídela ahora mismo.
- ¿Me sigue?
"Vea el contenido. Nº 1026. Nombre: Pert Kelly. 6 días, 48 horas."
"Incluimos dos semanas de salario. Sus servicios no se requieren tras
el día de hoy."
- Pert, ¿qué te ha pasado?
Estaba arreglando tu ropa, querida.
- Esta noche me quedo en casa. No tengo ganas de salir.
Me han despedido de los almacenes.
¡No me importa ese trabajo! Era una maldita buena vendedora.
Encontraré otro empleo.
Pero no podía suponer que sería el tipo que me despediría.
Supongo que iré a ver a Sis. Es una buena cura para el romance.
- Vamos, nena, no te preocupes por lo de la otra noche. ¡Todos
vamos a saltar!
- No, cariño, ¡esta noche no me apetece bailar!
- Te animaré. ¡Hago desaparecer los problemas de la gente!
- ¡De acuerdo, muchachote! Vamos a pisar... ¡fuerte!
Perdonad, pero tenía otra cita... ¡Nos vemos en la cárcel!
- No sólo gana copas, sino al hijo del jefe.
- ¡Esa dama está loca! ¡Y ese tipo no es bueno!
- ¡Y supongo que tú vas tras su hermosa alma!
- Oye, ¿sabes que llevo esperando aquí desde hace dos horas?
- Y yo supongo que tú tratabas de mantener la cita cuando te he
visto esta mañana...
- Bueno, ¿damos un paseo o no?
- ¡Para inmediatamente!
¡Estas enfermo! Una noche me cortejas...
...y al día siguiente me despides. No soy demasiado buena para ti.
Y supongo que esta noche quieres volver a charlar de amor conmigo...
- No sabía que te habían despedido. ¡Lo juro!
Pert, te lo probaré. ¡Mañana te devuelvo el trabajo!
- ¡No volvería a trabajar en esos almacenes ni que me muriese de hambre!
- Ven conmigo, Pert. Aclaremos las cosas.
Pert, lo siento mucho. Me siento responsable... por favor, deja que...
haga algo... cuidarte.
Mira... no te preocupes por ese estúpido trabajo. No dejaré que
te falte de nada...
- Eres el noveno en la lista. Ahorra... ¡y cómprame una muñeca de papel!
- Entonces, ¿no me crees?
Vendré mañana a las siete... ¡para llevarte a una fiesta!
- ¡Oh, mamá, todo está bien! ¡Él no me ha despedido!
Incluso me ha ofrecido dinero para probármelo. ¡Cientos de dólares!
- ¿Él ha... ha dicho algo sobre... casarse contigo?
¿Está... todo bien, Pert?
- Mamá, ¿por qué me has preguntado eso?
¿Ya no confías en mí?
- Me pregunto si un hombre rico como ése tendrá una idea correcta
de... una chica trabajadora.
- Mamá, le quiero... ¡No puedo vivir sin él!
¡No quiero vivir sin él! ¡No le dejaré!
- Bueno, hijo, ¿cómo fue el nuevo trabajo?
- Papá... despediste tú a esa joven, Kelly?
¿Por qué?
- Porque pensé que hacía lo mejor.
- Bueno, ahora que ya no trabaja en los almacenes,
estará bien que salga con ella.
- Desde luego, hijo mío... si crees que vale la pena.
Verla mucho... ¿la conoces bien?
Supongo... que hablas de casarte con ella...
- ¡Sí, papá!
- Hijo, no hago distinciones por clases. Es correcto casarse con una
chica que trabaja para vivir, sea cual sea... De lo que sabes
de ella, ¿crees que es... una buena chica?
Es bastante difícil decirlo hoy en día, con la bebida, el coqueteo,
los besos y... y la mentalidad abierta.
Hijo, eres muy joven y yo sólo trato de salvarte de una vida
de sospechas, de dudas y de infelicidad.
- Es... es difícil decirlo hoy en día, ¿verdad?
- Bueno, de una cosa puedes estar seguro: si una chica se enamora
de ti, se puede enamorar de cualquier otro.
"He ahorrado dinero... y te mando la muñeca de papel."
- ¡Siempre había soñado tener vestidos como éstos!
- ¿Me estás diciendo que un hombre te ha comprado tus vestidos?
- Pues claro. ¿No es maravilloso?
- ¡Mi propia hija aceptando vestidos de un hombre como una simple ramera!
- Eso es lo que pasa contigo, papá. ¡No estás al día!
- ¡Saca esas ropas de aquí o te echo de casa!
- ¡Oh, papá! Soy muy feliz. ¡No destruyas toda mi alegría!
¿No hacías regalos a las chicas... cuando eras joven?
- Me parece recordar a un tipo joven y guapo que se gastaba su paga conmigo.
- Pero te repito, alguien que hace esto por ti, tratará de sacar algo a
cambio: espera y verás.
- Perdone, señor, ¿cuál es el camino para volver a Nueva York?
- Hay alguien nuevo en tu círculo habitual.
Hijo, esa chica ha visto la vida y lo demuestra.
- Papá, esa chica es la pequeña Kelly.
No la conoces. Ven y verás. ¿Quieres saber cómo es de verdad?
- Hay mucho tiempo para eso... después.
Después... seguro.
- Salgamos. Vayamos donde estemos solos.
Ésa es la posada Stumble. ¿Has estado ahí?
- Muchacho, ¡no podrían tener abierto ese local sin mi asistencia!
- Una habitación, por favor.
Pediremos después.
- ¿Qué pasa, Winthrop? ¿Por qué pareces nervioso?
- Me has dicho que... conoces estos lugares muy bien.
Entonces imagino que conoces toda la casa.
- ¡Oh!, ¿es esto lo que piensas de mí?
¡Ciego y loco! ¡Nunca estuve aquí antes en mi vida!
¡Y nunca he hecho esto antes en mi vida! Pero tú me pediste...
¡Tú me lo pediste! ¡Hubiese hecho cualquier cosa que me pidieras!
- Pero entonces, los besos, las caricias... todo...
- ¿Quién es el que pide besos y caricias en estos días? ¿Quién, sino
tú... vosotros, los hombres.
Supongo que te gustaría que llevase faldas largas y mitones,
y estuviese en casa haciendo calceta... ¡Sí, te gustaría!
¡Hombres! Insistís en que una chica sea como queréis... ¡y luego os
quejáis de que sea así!
¡Siempre he sido honesta contigo, entre la diversión y la frivolidad!
Lo hice serenamente, mientras esperaba a un hombre que
me comprendiese.
Escucha, ¡soy una buena chica! ¡Y lo que hago y me pongo es lo
que tontos como tú me exigen!
- No, escucha, mi amor. ¡Déjame explicarte!
Pert, mi pequeña Pert, perdóname. ¡Nunca he dudado de ti!
Papá, ¡me he casado con "la chica Kelly" hace una hora, según
el meridiano de Greenwich!
Papá, ¡es una buena chica!
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