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Anteriormente...
- ¡Hola! - ¡Mi chica!
¿Quieres mi número? Creí que querrías subir.
- ¿Qué haces? - Pedirte matrimonio.
Ya no estoy enamorada de ti, Mikey.
No sabía que estabas en el grupo, Tammy.
Qué va, no lo estoy.
Lo pasábamos bien.
Sí, justo hasta este preciso instante.
- No me digas que nos han quitado. - A mí no. A ti.
¿Qué es eso que dice Patrick
de que quieres dejar el baile?
¿A qué os dedicáis?
¿Os pasáis el día hablando de mí en lugar de ensayar?
No me extraña que la obra sea un fiasco.
No. A veces hablamos de ti porque nos caes bien.
Pero responde a la pregunta.
¿Por qué piensas dejar de bailar?
Porque llevo seis meses haciendo pruebas
- y no he conseguido nada. - ¿Seis meses? Vaya.
Si lo único que estás dispuesta a dar son seis meses,
es que no lo quieres de verdad.
Tardé tres años en conseguir mi primer curro en Nueva York
y, en serio, tú tienes mucho más talento que yo.
- ¿Eso crees? - Lo sé.
¿Lo dices porque te lo he trastocado todo?
Es que lo has hecho.
Pero no, lo digo porque es la verdad.
En serio, ¿vale?
Te presentaré a mi representante. Te conseguiré reuniones.
Como sabes, tengo muchos amigos en el sector.
Anda, el tipo que quiere ayudarte incluso después de acostarse contigo.
Supongo que hice bien llamando.
Sí, estoy de acuerdo.
Qué maravilla, ¿eh?
Papá, hazme un favor.
- Deja de regodearte. - No me regodeo.
Estoy contento porque mi hijo pasará el verano en casa.
Al menos alguien está contento.
Es que estoy preocupado. Maya no lo está pasando bien.
Las relaciones a distancia son así.
Pero es que tampoco es tanto. Son tres meses.
Y cuando vuelva,
habré montado el viaje por el país.
Me alegra que al final vayas a hacer ese viaje,
pero lo de la distancia...
¿Hablasteis de las reglas mientras estéis así?
- No. ¿A qué te refieres? - ¿Tú qué crees?
¿Os seréis fieles
o haréis una pausa?
Joder, papá. Estamos enamorados. Claro que seremos fieles.
Lo digo porque cuando tu madre estuvo fuera,
- quiso tener su libertad. - ¿Cómo?
Stacey, ¿estás ahí?
¡Vale! ¡Ya te oigo! Jolín.
Joder.
- ¡Sorpresa! ¿Cómo estás, hija? - Hola, papá. Gina.
Qué agradable sorpresa. ¿Qué os trae por aquí?
Tengo que ver a un tipo por negocios.
Así que la señora y yo hemos decidido venir a comer a la ciudad.
A mí me sale mejor. ¿Qué te parece, cariño?
Me parece increíble. Es enorme.
¿Solo vivís tú y Jill en este pisazo?
Por cierto, ¿cómo está Jill?
Pues mira, no sé.
¿Y eso? ¿Está fuera o algo así?
- No. Decidió mudarse. - Ya, nos hemos enterado.
- ¿Qué has hecho? - ¿Cómo que qué he hecho?
Estaba con un tío que no me gustaba y se cabreó.
Se mudó. ¿Qué pasa?
No me gusta. Hace mucho que es tu mejor amiga.
No lo estropees por un puto novio.
Es un capullo, papá. No quiero ver su jeto cada mañana.
Qué boquita tiene. Yo hice lo que pude.
Sí, lo intenté.
Quizá podría hablar con ella y conseguir que haga una tregua
este par. ¿Tú qué dices, G?
¿Por qué tenéis que meteros? Quedaos al margen.
No, yo sé qué es mejor. Por eso, Stacey.
Yo te conseguí el piso.
Y no me gusta que vivas aquí tú sola.
Y, lo más importante, los amigos son lo primero.
Eres muy joven para entenderlo pero cuando pierdes a un amigo,
pierdes una parte de tu alma, y eso no es bueno.
Muy bien, papá. Hazme un favor. No te metas, joder.
Vale, no me meteré. Ya sabes cómo soy.
Nunca me meto donde no me llaman.
- Sí. Mola. - Genie.
- Lizzie. - ¿Qué?
No os creeréis lo que voy a contaros.
- ¿Qué? - Siéntate.
- ¿Qué? - Vale.
Acabo de hablar con Jules,
que habló con Maria Hernandez,
que habló con Lisa Bishop.
La representante de Atlantic Records, si recordáis.
- Sí. - Al lío.
- ¿Qué ha dicho? - Para empezar,
Maria quiere que volvamos al club.
Dentro de dos sábados, en el hueco de las 23:00.
- No me jodas. - ¡Qué fuerte!
- ¡Es muy fuerte! - Sábado noche.
¡El puto sábado por la noche!
Pero hay más. Lisa la llamó para hablar de nosotros.
Porque ese fin de semana estará aquí
y vendrá al puto bolo.
- ¿Qué? - La hostia.
Nos van a contratar. ¡Nos van a contratar, joder!
Sí, pero aún hay un problema.
Necesitamos batería, pero los que hemos visto son pésimos.
- Lo hacen de puta pena. - De verdad.
Ya. Y tiene que ser una chica
porque Lisa ha dicho que quiere un grupo de chicas
porque es lo que quiere Atlantic.
Hay que encontrar a una chica batería.
¿Qué pensáis? ¿Se lo vuelvo a pedir a Tammy?
Sí, es muy buena.
- Sí. Hazlo. - Habla con ella.
- Lo haré realidad. - Sí.
Voy a hacer de mánager, joder.
- Ven. - Ven, Pags.
Haz de mánager, hermanito.
Voy a hacer de mánager que te cagas. Ya os contaré.
- Eso es. - ¡Que nos van a contratar!
¿Me he muerto?
- Creo que soy un puto fantasma. - Te daría un beso.
- Tammy aún no ha llamado. - Ni lo hará.
- Quizá debería llamarla yo. - No, por supuesto que no.
Se acabó. Tienes que seguir con tu vida.
¿Recuerdas la última vez que estuviste así?
No, mamá. No recuerdo haber estado así jamás.
¿Recuerdas cuando perdiste el título estatal?
- Sí, fue duro. - ¿Qué pasó el año siguiente?
- Gané la estatal. - Pues claro que sí.
Porque mi hijo no se rinde. No se queda lamentándose.
Mi hijo es luchador. Échale un vistazo a esto.
Mira este chico. ¿Qué ves?
- Pues no sé. - Un campeón.
¿Y sabes por qué lo fuiste?
Porque después de aquella paliza,
¿recuerdas qué hiciste?
Te levantaste y te dejaste la piel.
Y eso es lo que tienes que hacer ahora mismo.
Vuelve a buscar ese espíritu.
- Sal y conoce a otra persona. - Sí.
Eh, Tammy. Perdona que te moleste en el trabajo.
Tengo un problema. No, es algo bueno.
Una pregunta. Necesito hablar contigo.
- ¿Te importa? - Adelante.
Vale, enseguida vuelvo.
¿Qué pasa?
Lo que pasa es que te necesitamos en el grupo.
Y antes de que digas nada, es una gran oportunidad.
Hay posibilidades de que nos contraten.
Hemos intentado encontrar a un batería,
pero no son como tú.
Y tenemos la oportunidad de lograr la gloria del rock and roll.
¡De verdad! Si no lo aprovechas, estás loca.
¿Y cómo podría hacerlo?
Sigo estudiando y trabajo aquí.
No tengo tiempo para tocar en un grupo. Es...
Pero ¿cuántas oportunidades como esta hay?
Te ofrezco la oportunidad de tu vida.
Ya, pero es que no lo veo, Pags.
No me veo en un grupo de rock. No soy ese tipo de chica.
Sí que lo eres. Te vi esa noche.
Vi lo contenta y feliz que eras sobre el escenario.
¿No quieres volver a sentir eso? Y fue en un club pequeño.
Piensa hacer eso mismo
ante miles de personas en un estadio.
Porque, si conseguimos grabar este disco,
nos pondrán a telonear a grupos más grandes.
El año que viene podríamos estar en Tokio de gira mundial
abriendo para Pretenders.
¿Crees que podría pasar?
- ¿Crees que Fuego Ardiente...? - Tammy, ¿trabajo yo sola?
Ah, sí. No. Ya voy. Lo siento, Pags.
Es un disparate. Tengo que volver al trabajo.
Tammy, no seas...
Tenemos una oportunidad de conseguir la gloria.
¡Toma ya! Sales de casa, sin bata y hasta vas a correr.
He vuelto, chaval. Se acabó el lloriqueo.
Basta de compadecerme.
Ha salido el sol. Hora de volver al ruedo.
Pero quiero pedirte un favor.
- Claro, dime. - Quiero salir hoy.
Quiero saber qué me he perdido. Pero necesito apoyo.
- ¿Qué me dices? - No fastidies.
Si no vas a llorar más, cuenta conmigo.
- ¡Eso! Nos vemos esta noche. - Claro que sí.
- Papá, ¿estás en casa? - ¡En la cocina!
Un día más, otra carta. ¿Te la leo?
Por más que me guste, Jimbo, creo que paso.
- ¿Quieres otra? - No, gracias.
Papá, es que tengo que decirlo. Es increíble.
Después de Jill, no pensé que podría volver a sentirme así.
Pero con Maya es aún más intenso.
Es como que estamos destinados.
Somos la pareja ideal.
Nos encanta viajar, estar al aire libre.
Te preocupaba la distancia,
pero con una buena comunicación funciona.
Estás loco por ella.
"Querido Jimmy, me da mucha pena hacer esto por carta".
Bien, te dejo para que termines de leerla.
Me acabaré el bocata en el patio.
Mamá, he ido a comprar. ¿Quiere algo más, majestad?
Ven, cariño. Tenemos un invitado especial.
¿Qué?
Hola, señor Ross. ¿Cómo está?
¿Qué tal, Jill? Quería hablar contigo.
Sí, siéntate. Queremos hablar.
¿Os habéis puesto de acuerdo?
Podría decirse que sí.
Tu preciosa madre, que está estupenda...
Gracias. Jill me hizo este vestido.
Ah, ¿sí? Estoy impresionado.
Tiene mucho talento. ¿Por qué no trabaja?
Mamá, basta. Señor Ross, ¿qué ocurre?
Tu madre y yo hemos hablado.
No nos hace ninguna gracia
que dejéis que un idiota os separe.
Y tenía que ofrecerme para ayudaros.
- ¿En serio viene por eso? - Es importante.
Sois amigas desde que erais así,
y esto no puede ser.
Que no os habléis no está bien, Jill.
- ¿Y quieres saber qué es peor? - ¿Qué?
- Ese tipo con quien estaba... - Ojo.
- Estaba casado. - ¡Mamá!
- Un hombre casado. - Ya. Terrible.
¿Por qué hablamos de esto si ya se acabó?
Ya no nos vemos, que es lo que querías.
¿Podemos dejarlo en el pasado?
Puedo decirte, Jill,
que le disgustó que estuviera casado.
Después de lo que hizo su madre,
le entran todos los males con cualquier lío extramatrimonial.
- No me acordaba de eso, Louie. - Bueno...
¿Quién era el tipo con quien estaba?
Un gilipollas del inventario.
Pero ¿quién era? ¿Un músico?
Ninguno sabe estarse quietecito.
¿Ves, Jill? Tu madre sabe de qué habla.
Pianista.
Y quería romperle los dedos,
pero luego pensé que no era culpa suya.
Él se lo pasaba bien tirándose a un pibón.
No nos conocía. No sabía qué le hacía a nuestra familia.
- Pobrecito. - Pero ella sí.
Y, de verdad, eso es lo más desgarrador de la historia.
Que ella hiciera eso a su propia familia.
Pero ¿sabes de qué me arrepiento?
De no haberle roto los putos dedos.
Ahora que ya sabes los detalles sórdidos,
¿qué podemos hacer para que os arregléis?
¿Por qué no le extiendes una rama de olivo?
Tu madre vuelve a dar en el clavo. Una llamada estaría muy bien.
A menos que te parezca bien perder
una amistad de toda la vida. ¿Quién soy yo para hablar?
Creo que llamaré fuera, pero gracias.
Señor Ross, un placer, como siempre.
Muchas gracias. Pensaba que no me la sacaría de encima.
No es nada.
Ha cortado conmigo por carta, joder.
En su defensa, ¿no está en Suecia?
Es una llamada a distancia cara.
No me estás ayudando, Mikey.
Lo siento. Sé lo mal que lo estás pasando.
Confía en mí. Lo sé.
Y no te tocaré los cojones, como tú y Pags.
Ni te cantaré canciones tristes
que te harán llorar, sino que estaré contigo.
Porque soy un puto buen amigo. A ver, ¿qué razón te ha dado?
Ya ha aceptado otro curro.
No volverá hasta después de fiestas.
Como estará tanto tiempo fuera, cree que es más fácil romper.
Te daré el regalo que me ha hecho mi madre.
Mírame. Esta noche vas a salir
y conseguirás que pase algo. Conocerás a alguien.
No, escúchame tú. Porque tú no te rindes.
Mi chico no se queda lamentándose.
Es un luchador. ¿Me oyes? Pues ya está decidido.
Esta noche nos vamos al bar.
Conoceremos a chicas.
Conocerás a un bellezón que te hará olvidarla.
Ya está. No acepto un no por respuesta.
¿Diga?
Hola. Soy Jill.
- Ah, hola. ¿Qué pasa? - Nada.
Solo llamo para ver qué tal, para saber cómo estás.
- ¿Mi padre te ha dado la idea? - No.
Más o menos. Está en casa.
Me ha explicado por qué te molestó tanto lo de Henry.
¿Sí? ¿Por qué?
Por lo de tu madre con el pianista.
Lo siento. No sabía que se divorciaron por eso.
- ¿Por qué no me lo dijiste? - Porque es vergonzoso.
¡No lo es! Pero ¿qué dices?
Después de haber visto todo lo que ha pasado mi madre...
Que lo entiendo. Además, ya no estoy con Henry.
Me alegro.
También quiero disculparme
por cómo me he comportado estos últimos meses.
Llegar a casa a cualquier hora, no respetar tus horarios
y haber sido una cabrona.
Y lo más importante es que te echo de menos.
¿De verdad? Porque yo también te echo de menos.
¿Sí?
¿Seguirás con tu madre o quieres volver conmigo?
Pues no sé. ¿De verdad quieres que vuelva?
Acabo de decir que te echo de menos. ¿Quieres volver?
Claro, coño. Haré la maleta y cogeré el primer tren.
Vale. Vente ya. Hasta mañana.
¿Por qué una biografía?
Cuando te fichan, sacan una nota de prensa.
Y necesitas una puta biografía para que la gente sepa detalles.
Si necesitamos una biografía,
deberíamos decir que somos de Nueva York, que mola más.
No, diremos que somos de Long Island.
Los mejores de Nueva York son del puente.
- No son de la ciudad. - Pero ¿qué dices?
The Talking Heads, Blondie, Television. Todos de Nueva York.
No, qué va. No son de Nueva York.
Quizá ahora estén allí, pero no es donde nacieron.
Blondie, por ejemplo. Debbie Harry es de Jersey.
Digo que todos los grandes son como vosotras.
Chavales del puente, que crecieron a la sombra de los rascacielos,
a quienes les atraían las luces de la ciudad.
Dime un gran artista del puente,
- aparte del Boss. - Hasta yo te lo puedo decir.
Solo en Queens, están los Ramones, Kiss, Lou Reed.
Es verdad.
Por no hablar de Simon and Garfunkel,
Carole King, Neil Sedaka y Neil Diamond.
Barbra Streisand es de Brooklyn.
¿Cómo ha terminado esa en esta conversación?
Vale. ¿Y de aquí? ¿De Long Island?
¿Te suena el del piano? ¿Billy Joel?
Por no hablar de Mountain, Vanilla Fudge, Eddie Money
y el grupo con el mejor álbum del año,
mis favoritos de siempre, Blue Oyster Cult.
A mí no me va ninguno de esos grupos.
¿Cuenta Frank Sinatra? También es de Jersey.
- El viejo de los ojos azules sí. - Eso.
Pues ya que estamos en Nueva Jersey,
¿por qué no pasamos a tu favorita?
Patti Smith, joder.
Me habéis convencido. Diremos que somos de aquí.
- Tienes razón. - ¿Ves?
Así trabaja un buen mánager.
Me alegra que lo hayáis solucionado.
Siento ser aguafiestas,
pero ¿qué más da si no tenemos batería?
No sé, estoy desorientada...
Nunca había sentido nada igual.
Me pareció algo profundo y conmovedor...
¿Hablas de tocar la batería?
Muy bueno. Pues claro, sigo hablando de la batería.
Dices "profundo y conmovedor".
Creía que hablabas de un tío.
No hace tanto de lo de Mikey.
Siento ser más recatada que tú.
Por eso me sorprende que te plantees decirle que sí a Pags.
Pero es lo que te digo: una sensación. Yo qué sé...
¿Cómo darle la espalda a eso?
¿Al sentimiento profundo y conmovedor?
Sí, a ese sentimiento.
Y quiero volver a sentirlo.
- ¿Tan malo es? - Sí, Tammy.
Creo que irás al infierno por tocar en un grupo.
Es genial, sobre todo viniendo de ti.
No sé. Ay, madre.
No te vas a creer quién ha entrado.
No sé qué pedir, pero voy a beber.
Yo tomaré lo mismo.
- ¿Sabías que venían? - Mierda, no.
- ¿Seguro? - ¿Cómo iba a saberlo?
Dime que no lo sabías.
Pero ¿qué dices? Si no quería salir.
- Ha sido idea tuya. - Mierda.
Hoy no puedo con esto. Vámonos.
No. Vamos a saludarlas.
Bueno, ya nos han visto.
Nos están mirando, joder.
- Hola. - Mierda.
- Mierda. - Vamos.
- Vienen. - Hola, chicas. ¿Qué tal?
Hola, Jimmy. Mikey.
Tammy, Jill, ¿cómo va?
Mikey, Jimmy. ¿Qué haces aquí? Creí que te ibas.
Y yo, pero han hecho recortes en el presupuesto.
¿Y tú? ¿Has vuelto a casa?
No, solo un par de semanas.
- Me vuelvo mañana con Stacey. - Vale.
Vamos a pedir unas cervezas.
¿Os pido otra ronda?
No porque tengo que ir a hablar con Pags
y Lizzie, tu hermana.
Creo que voy a decirles que me uno al grupo.
- Mola. Enhorabuena. - Sí. Gracias.
Mejor que vaya porque estaban nerviosos
con el problema de la batería.
- Mejor que me vaya ya. - Sí, vete ya.
Sí, me voy ahora.
Pero me alegro de veros.
Y yo te acompaño porque estoy contigo.
Tammy, antes de que te vayas, ¿podemos hablar?
- Sí, claro. - ¿Nos dejáis un segundo?
- Sí, voy a por las cervezas. - Hasta ahora.
Vale. ¿Estás...?
Voy contigo.
Mikey, antes de que digas nada, quería pedirte disculpas.
Me han dicho que has estado muy mal por la ruptura,
y quiero que sepas que no quería hacerte daño.
- No era mi intención. - Lo entiendo.
He estado un tiempo bastante hecho polvo,
pero verte esta noche
ha sido lo mejor que me podía pasar.
¿Sí?
¿Estás bien? ¿Estás mal por lo del trabajo?
Sí, pero no es solo eso. Mi novia y yo lo hemos dejado.
Vaya, Mimi y tú habéis roto. Qué pena.
Es Maya, pero ya lo sabías, listilla.
- ¿Me haces un favor? - ¿Un favor? Vale.
Dame.
Dame las manos y mírame.
- Mikey. - En serio.
Cógeme de las manos.
Bien.
- ¿Y tú qué tal? ¿Bien? - Sí.
Mi novio y yo lo hemos dejado pero bueno...
¿Tu novio?
- ¿Salías con alguien? - Sí.
- ¿Alguien que conozca? - No.
- Qué pasada, ¿no? - Me parece que no te sigo.
Mírame. No estoy llorando. ¿Te lo puedes creer?
¿Sabes qué significa esto? Que he superado lo tuyo.
Anda, pues mira qué bien.
Genial.
¿Y qué pasó?
Lo de siempre. Se precipitó un poco.
Pobrecita, qué difícil es contigo.
Pero no insinúo nada con esto.
Expongo los hechos, te doy conversación.
Tengo que aclararme de una puta vez
antes de acostarme con otro, aunque seas tú.
No porque no vaya a ser divertido, que lo sería.
Pero no sería sensato.
- ¿Coincides? - Sí.
- Bien. - Sí. No sería sensato.
Sería estúpido y demasiado pronto.
- Acabamos de dejarlo. - Ya.
Siempre me gusta verte.
- Sí. - Me alegra que estés mejor.
Otro día entonces.
Sí.
¿Otro día?
- Sí. - Adiós.
Hola. Espero no interrumpiros.
No, pero dime que traes buenas noticias.
Bueno, no sé.
He pensado que si de verdad creéis que soy tan buena,
me encantaría unirme al grupo.
- ¡Gracias a Dios! - Espera.
¿De verdad quieres entrar?
Si aún os parece bien, sí.
¿Cómo que si nos parece bien? Eres un ángel.
Nos salvas el culo. Eres preciosa.
¡Sí!
Qué fuerte ver a Jill y a Tammy.
Qué casualidad.
Pues no tanta, ya que este es nuestro bar
- y casi todo el mundo... - Sigue siendo fuerte.
Vale. Tienes razón.
Pero a esa no la conocemos.
- No. - ¿Voy a presentarme?
¿Nos has visto cómo te ha sonreído?
Es preciosa.
Voy a poner una canción. Ya vuelvo.
Ha vuelto a sonreírme. ¿Qué hago?
Ve cagando leches, tontolaba.
- Hola. - Hola.
- Soy Mikey. - Lucy.
- Lucy, encantado. - Igualmente.
Dime, ¿qué quieres poner?
La verdad es que esperaba que vinieras.
- ¿En serio? - Sí.
- Tu sueño se ha cumplido. - Sí.
- Sí. - ¿Vamos?
Vamos a bailar.
Montse Meneses Vilar Iyuno-SDI Group
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