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Zulu
Hemos encontrado a una chica muerta en el Lux,
parece que es prostitución ilegal.
Ella trabajaba aquí, ¿no?
Sí, es Afina, trabajaba aquí, en la barra.
No se me da bien recordar caras.
-¿Qué es eso? -Pingüinos.
Oye...
Intentamos reanimarlo, pero su padre ha fallecido.
-Patata. -Patata.
Las tortitas.
¿Y por qué me has escondido esto?
¡Porque no confío en ti!
Quiero que esta vez respetes mis límites.
Como te vuelvas a escapar,
lo corto en pedacitos delante de ti, ¿está claro?
Ven, no pasa nada.
Creías que no te tocaría, ¿verdad?
Es la investigación de un homicidio.
¿Sylvia Steenhuyzen es la principal sospechosa?
Sí, Eric Savenije era su cliente.
Ya, pero no podéis interrogarla por ahora.
-Eric me iba a dejar. -¿En serio?
Sí, encontré una carta de despedida.
Verá, el hombre debe especificar
si su semen puede ser usado tras su muerte y quién tiene ese derecho.
-¡Ese semen es mío! -Lo siento.
-Me gustaría volver a casa. -¿Es que no puedes?
Adiós.
Entiendo que no pueda abrir el ataúd,
pero quería meter algo significativo.
Querido Eric, ahora que ya no estás con nosotros
sigo preguntándome quién eras en realidad.
Esther es muy buena persona. Mejor que muchos de nosotros.
Usted hace muchas cosas por ella.
Sí. Sí, es mi trabajo.
Eres una persona difícil de querer.
Corre, vete.
¡Alto, policía!
¿Puedo pasar un momento?
Sí, claro, adelante.
Lo siento, la verdad es que no tengo ningún otro sitio donde ir.
Sí.
No pasa nada, adelante.
-Toma. Aquí tienes. -Gracias.
Estoy embarazada.
Enhorabuena.
Sí, claro...
Mi novio me va a matar cuando se entere de que sigo embarazada.
¿De cuánto estás?
Más de... 14 semanas, le dije que iba a abortar,
pero no me atreví a hacerlo.
Y ahora no sé qué debo hacer.
¿Quieres algo de comer, tienes hambre?
Pues sí, no he comido.
Vale. ¿Quieres pan blanco o integral?
-Blanco. -¿Blanco?
¿Qué le pongo?
Tiene buena pinta.
Está rico.
¿Me prestas diez euros?
¿Diez euros?
Para el albergue.
No tengo donde dormir.
Aparta.
Cuidado. Venga, tranquilo.
Un pavo real.
Me encantan.
Es un pájaro con cien ojos.
¿No tienes algo así... en la espalda?
Sí.
Es como un ángel de la guarda, por así decirlo.
Alguien que me cuida.
-¿Ya? Vale. -Ya.
¡Hala!
Es un símbolo de vigilancia.
Es un símbolo de belleza, dignidad y vigilancia.
Vigilancia.
¿De qué te ríes?
Es que... estoy muy cansada, me voy a dormir.
Que descanses.
Te cuidará... cuando yo no esté.
Gracias.
Felicidades.
¿Qué?
¿Cuándo...?
¿Cuándo empezó a visitarte Eric?
Es muy tarde y querría dormir si no te importa, estoy cansada.
Perdona, pero estás en mi casa
y me gustaría que respondieras algunas preguntas.
Quiero saber cuándo empezó a visitarte Eric.
Hace dos años empezó a venir una vez al mes, ¿vale?
Ahora quiero dormir.
Es mentira, no me lo creo.
Mira, entiendo que puedas hacerlo por curiosidad o,
o cuando estás borracho, hayas salido y estés borracho.
O porque una noche en concreto te dejes llevar pero eso...
Vale, está bien, era mentira.
Apenas lo conocía, vino a verme solo una vez y estaba borracho,
ni siquiera se le levantó.
No significó nada, vete a dormir.
Eso es todo.
Por Dios... ¿Es cierto lo que dicen?
¿Sylvia Steenhuyzen ha desaparecido?
Sí... Tengo buenas y malas noticias.
Ya podéis interrogarla, pero se ha fugado.
Siento decirlo, pero menuda panda de novatos.
No te quejes, Sam, he conseguido una orden de registro para el club.
Genial, pero ahora ella no estará.
Evi, no tienes ni idea de todo lo que está pasando en este caso.
Eso es porque tú no nos cuentas nada.
Chorradas...
¿Puedo fumar aquí dentro?
Estás embarazada...
Sí, por ahora.
¿Por qué dices eso?
No me lo voy a quedar.
Afectaría demasiado a mi vida, no es que lo planeara, ¿sabes?
Tú quieres uno, ¿no?
¿Por qué?
Eric me contó que lo estabais intentando.
¿Eso te dijo?
Sí, ¿o no es verdad?
Los dos hablabais de nuestros planes para...
Sí.
Creo que deberías irte.
Ya.
Oye, espera...
Toma, para que puedas irte a un hotel.
Buena suerte con todo, que te vaya bien.
No lo entiendo.
Tiene las manos atadas, no tiene nada en tu contra.
-Nadie la creería si dijera algo. -No lo entiendes.
¡Ella me necesita!
-No sobreviviría sin mí. -Bueno, ¿y ahora qué?
Alto, policía.
Tenemos una orden de registro.
¿Nos puede enseñar dónde vive?
Buenas noches, quería una habitación.
-¿Christóphe? -¿Sí, jefa?
Busca cualquier objeto afilado que pudiera usarse como arma.
Vale. Claro, enseguida.
Mira esto.
Se creerá agente de viajes o algo.
Qué susto... ¿No puedes llamar al timbre?
Me diste la llave para cuando no estuvieras.
Sí, pero ahora estoy en casa.
Vaya desayuno.
Sí, ya, tenía mucha hambre.
Bueno, ve a vestirte.
¿Para qué?
Tenemos esa entrevista.
-Te dije que no quería. -Esther...
De todas formas, no puedo ir, he quedado con Jeroen.
Cariño, estoy intentando salvar lo que se pueda.
He dicho que no.
Vale, Milán quiere una respuesta sobre la serie de primavera.
No puedo pensar en eso ahora.
Es cuestión de prioridades, puedo cancelar tu cita con Jeroen.
No quiero que canceles nada, ni que llames a nadie.
¿En serio?
Está bien, pero mi trabajo como representante es imposible
si no me dejas llamar.
Estoy hecha un lío.
Perdóname.
Pareces cansada, ¿por qué no te echas un rato en el sofá?
Sí.
Tienes razón, estoy cansada.
¿Has dormido esta noche en el sofá?
¿Por qué?
Sí, anoche me dormí un rato en el sofá.
La cama se hace grande cuando estás sola.
Sí.
Luego te llamo.
-Que descanses. -Vale.
Cuatro, siete, uno, cinco, tres, cuatro, dos, siete, siete.
Sí, hola, soy Sylvia, llamaba porque he manchado un poco.
¿Cuánto?
No mucho, pero sí que he visto un poco de sangre.
¿Y cuándo ha pasado eso?
Hace un momento, cuando hacía pis.
¿Tienes dolor abdominal?
No, no me duele, siento como malestar,
me pica y me arde un poco.
-Aquí abajo. -Suena a infección de orina.
-¿Sí? -Tendrás que tomar antibióticos.
¿Podrías mandarme la receta, por favor?
Claro, sin problema.
Gracias, pero tendrás que mandarla a Ámsterdam.
Bueno, eso sería un poco complicado, ¿cuándo vuelves?
No sé, todo está un poco en el aire.
De momento estoy aquí.
Espera, ¿me podrías mandar un correo electrónico con tu firma
para que sepan que es de un médico? Yo me encargo del resto.
¿Estás bien, Sylvia?
Sí, pero la infección me molesta mucho, no la aguanto.
Vale, apunta: info@verdi.nl.
De acuerdo. Sylvia...
-¿Sí? -Bebe mucha agua.
Lo haré. Vale, gracias.
Adiós.
Tenemos preguntas sobre Eric Savenije.
Yo también las tengo, pero ahora me preocupa más mi esposa.
Eric era cliente suyo, ¿no?
Sí, eso ya está bastante claro.
¿Alguna vez le dijo algo sobre él que nos pudiera ayudar?
No conozco a todos sus clientes.
¿Entonces para quién trabaja, para sí misma?
-¿Para quién si no? -Pues para usted.
Esas mujeres son trabajadoras y son fuertes,
deben serlo con todos los idiotas que entran y salen.
Sí, yo me encargo.
Usted no duraría ni medio día.
Perdón, es Veerle, tengo que cogerlo.
Bueno, es importante que sepas cuáles son tus límites.
¿Estaba celoso de él?
Evi...
Bueno, lo veré en la comisaría para seguir hablando.
¿No podemos hablar aquí?
Quiero verlo mañana a las ocho de la mañana.
¡Joder!
¿No puede hacerlo algún vecino o alguien más?
No.
Estoy bien, estoy bien.
Lo siento.
El personal de asistencia se acababa de ir.
Intenté coger el teléfono.
-¿Estás de broma? -Y lo cogí.
Increíble.
Oye, ¿te duele, te has hecho daño?
¿Te ayudo a sentarte?
Cógela de las piernas.
Vale.
Cuidado, espera.
A la de tres. Una, dos y tres.
Sí.
-Genial. -Lo siento.
No... Hay que ver lo que haces para que venga a casa...
Hemos venido a toda velocidad.
-Bueno, tenía ganas de verte. -Cómo eres...
-Estoy bien. -Gracias.
Pude hacer algunas llamadas.
¿A quién? Espero que esto me lo compenses.
-¿Seguro que estás bien? -Sí.
Hola, ¿qué os pasa?
¿Queréis salir?
Ven aquí, perrito, ven aquí.
¿Tienes frío?
Venga, dime todo lo que sabes.
¿Qué has visto?
Tómatelo con calma, tío.
No hay problema, está controlado.
Vamos, date prisa.
Dice que no ha visto a Sylvia.
Vamos a ver a Hagar.
¡Mamá, estoy aquí!
¡Doctor!
Serás imbécil, ¿por qué no coges el móvil?
Te he llamado diez veces.
¡Estaba con una paciente!
¿Dónde está Sylvia?
¿Dónde está?
Creí que estabais en Ámsterdam.
¿Por qué?
Llamó para pedirme una receta, pensé que estabas con ella.
-¿Dónde? -Hotel Verdi.
¿Una receta para qué?
Antibióticos, una infección de orina.
¿Está enferma?
¿Le hiciste mal el aborto?
No puede ser...
Maldita sea, me dijo que te lo había contado.
¿Qué?
Que sigue embarazada.
Pensaba que tú lo sabías, no tenía ni idea.
No sabía nada...
-¡Yo no lo sabía, no sabía nada! -¡No! ¡No lo hagas!
No... No lo sabía.
Como le pase algo...
Como le pase algo te mato. ¿Te enteras?
Eres patético...
¡Joder! Llama a Red, está en Ámsterdam.
¡Maldita sea!
Sam, ¿quieres que diga que estás enfermo?
¿Qué, he dicho algo malo?
No es culpa tuya.
-¿Estás bien? -Sí.
No me sorprendería que tuviera una aventura.
No sé dónde está la mayor parte del tiempo.
¿Qué dices? No.
Bueno, entendería que lo hiciera.
No creo, la verdad.
Suele llevarse el móvil cuando va a ver a los perros.
Últimamente no hay mucha acción en nuestro dormitorio.
Lo entendería.
Él te quiere mucho.
Demasiado.
¿Lo haría?
Antes siempre estaba contento, cuesta creerlo, ¿no?
-La gente cambia. -Cierto.
¿Y tú y Gust, qué tal?
Bueno... el tiempo dirá.
Tiempo.
Tenerlo es genial.
¿Crees que viviré bastante como para ver qué decides?
Me tengo que ir.
¿Necesitas algo antes?
No, estoy bien.
-Si quieres te explico lo que... -No, no, no. Deja que lo lea sola.
-No lo entiendo. -¿Qué no entiendes?
¿Cómo se puede dirigir cinco años una empresa que pierde dinero?
Es posible, si consumes el capital despacio.
¿Qué?
-Pero dijo que tenía mucho éxito. -Tenía, sí.
¿Puedes ver las cuentas privadas de mi padre?
No, ¿por qué?
Sí...
He visto que sacó del banco 800.000 euros este mes, en efectivo.
No tengo ni idea de para qué o qué pasó con el dinero.
-¿Y tú? -No, no tengo ni idea.
Mi padre tenía a Eric vigilado.
¿En serio?
-¿Tú no lo sabías? -No.
-¿Y? -¿Y qué?
¿Encontró algo?
Es un poco raro hacer que un detective siga a tu yerno.
Hola.
Sube, siéntate.
Sería más fácil si tú entraras a casa.
Quería hablar contigo sin los niños delante.
Vale.
Sí.
Siento no haber vuelto a casa.
No... puedo hacerlo.
¿Qué... estás diciendo?
No creas que es culpa tuya.
Por favor, Evi, no lo entiendo.
-La familia, los niños... -¿Qué?
Yo...
Yo...
No estoy hecha para ser madre.
Lo eres, lo eres.
Yo... No puedo hacerlo.
No quiero.
Pues ya no es cuestión de querer o no.
Los niños ya están aquí.
Es solo que tienen una edad en la que necesitan más atención.
Quieres a tus hijos, ¿no?
Sí, pero...
Los has criado tú solo, sin mi ayuda, Gust.
Ellos no me necesitan.
¿Por qué dices eso?
¿Qué ha dicho tu terapeuta de esto?
Es mi decisión.
Pero no puedes...
No puedes dejarme solo con los niños.
Muchos hombres abandonan a sus hijos.
¿Y qué?
¡Esos hombres son imbéciles! ¿Qué quieres que diga?
Lo siento...
Lo siento...
¿Quieres volver a verlos?
¿A qué te refieres?
Parece que piensas que depende de ti,
que puedes tener una familia cuando te venga bien y cuando no, no.
¿Sabes qué voy a hacer? Voy a entrar en casa
y te agradecería mucho que tú también me acompañaras.
Así que sal del coche, por favor. Venga, vamos.
Pero tengo que trabajar, Gust.
Si tienes tiempo para estas chorradas,
tienes tiempo para ver a tus hijos. Ya estoy harto, Evi.
Di que estás enferma.
Espero verte dentro antes de cinco minutos.
Mira...
Aquí...
Tengo la nota, ¿te acuerdas? De la que te hablé.
Es muy... banal, muy general, podrías enviársela a cualquiera.
Me pasé la mitad de la vida con él.
-Son garabatos. -No eres tú, soy yo.
Lo que hay escrito es algo que dices al cortar cuando eres adolescente.
Nada de esto es culpa tuya.
Maldita sea.
Trae.
Dámela.
Solo era un borrador.
Hola, amiga, ¿quieres tomar algo?
-Hola, Maman. -Hola.
¿Me das un cigarrillo?
Claro que sí, será la mejor noche de nuestras vidas.
Mira esas de ahí.
Estoy bien, estoy mejor que nunca,
vamos a disfrutar de la noche, amigo.
Hola, chicos.
Hola, señorita...
¿Buscáis algo de acción?
-¿Cómo has dicho? -Que si buscáis acción.
-¿Chupar y follar? -Pues claro.
-50 euros. -150.
-¿Cuánto? -150.
¿150 y por eso podemos hacerlo todo?
¿Qué os parece? ¡Genial!
¿Por qué lo hacéis?
¿Es por las dos?
No, dime por qué haces esto, ¿por qué te parece divertido?
Tú estás muerta por dentro.
Vamos a pillar, chicos, seguidme.
¡Vamos a meterla!
¡Hay que meterla ahí!
¡Hay que meterla ahí!
¡Hay que meterla ahí!
-Hola. Diga. -Buenas noches.
Vengo a por antibióticos, tengo la receta.
¿Podéis protegerme?
¿De quién quieres que te protejamos?
Sé que me están vigilando,
pero... sé también a por quién van en realidad.
¿Qué puedes ofrecernos, Hagar?
-Pues ya está. Adiós. -Sí, gracias.
Adiós.
Sylvia Steenhuyzen, debería estar aquí.
Dame el libro y las llaves. Las quiero ya.
Sé que está aquí.
Vaya...
¿Trabajando tarde?
Ojalá no te esperen en casa.
¿Por qué?
Tenemos al médico de Ingmar, ¿quieres hablar con él?
¿Ahora quieres colaborar?
No confío en cualquiera.
Pues gracias por confiar en mí
y tener la oportunidad de hablar con él.
Si lo que nos ha dicho Hagar es cierto, necesitaremos a todos.
-¿Has dormido en el sofá? -Sí.
La cama se me hace grande y solitaria.
Ya...
Esther, yo...
quiero que sepas, que para cualquier cosa que necesites,
-siempre estaré aquí, ¿vale? -Vale.
Esther, Esther, espera.
-¿Es que no quieres? -No.
¿Qué quieren los hombres ahora? No lo entiendo.
-¿No te parezco atractiva? -Sí.
Sí.
No, no. No quiero esto.
No lo quiero. Así no.
Lo siento.
Perdona.
¿Por qué no?
Quiero sentir algo.
¿Y qué crees que siento yo?
-Te llamo mañana, ¿vale? -Sí, está bien. Adiós.
-¿Qué haces aquí? -¿Quién era ese?
-¿Por qué? -¿Es amigo tuyo?
Sí, ¿pero qué haces aquí?
Ingmar encontró el hotel en el que estaba.
Está bien, pasa, rápido.
¿Seguro que no te ha seguido?
-¿Sabe que estás conmigo? -No.
¿Estás bien?
Es una infección de orina.
-Toma. -Sí, gracias.
¿Crees que él tiene algo que ver con la muerte de Eric?
-¿Quién, Ingmar? -Sí.
¿Por qué?
Bueno, porque Eric pasó su última noche contigo.
¿Y...?
Es que no lo entiendo, no sé por qué alguien querría matar a Eric.
Pues no sé, era tu marido.
Sí, ¿y el tuyo?
¿Sería capaz de hacer algo así?
¿Por qué lo iba a hacer?
-¿Has cerrado la puerta? -Sí.
¿Por qué no acudiste a la policía para que te protegiera?
-Lo harán si delato a Ingmar. -Sí, ¿y?
Lo intenté, pero no funcionó.
Eso no significa que no puedas acudir a la policía.
A ellos ya no les sirvo para nada,
pueden echarme la culpa de todo lo que hizo él.
-¿Por qué? -Porque todo está a mi nombre.
Lo siento, pero necesito dormir, estoy cansada.
Sí, yo también.
No puedes quedarte.
¿Y dónde voy a dormir?
Aquí viven las chicas y muchas de ellas trabajan aquí.
Cuando acaban su turno legal, trabajan allí varias horas.
Hotel Lux, claro.
¿Desde cuándo lo sabéis?
Yo no sabía nada de esto.
Ven.
Mañana iré a abortar.
Vale.
¿Ya puedes notar al bebé?
No lo sé. No, no.
Es posible a las 14 semanas.
-¿Sí? -Sí.
Es una niña, me hice una ecografía.
Fue muy raro, es pequeña, como un cacahuete.
¿Sabes que tienes 10 semanas más para pensártelo?
Anda, no lo sabía.
¿Por qué no te la quedas?
No, ¿por qué no me la compras?
¿Perdona?
Si quieres, te la puedes quedar.
No tiene gracia lo que dices.
No es broma, ¿por qué te crees que he venido?
Tú quieres un bebé y yo puedo dártelo.
Pero ¿por qué iba yo a querer... criar a tu hija?
¿Por qué iba a querer criar a tu bebé?
Porque el padre es Eric.
¿Te crees que soy tonta?
¿Con cuántos hombres te habrás...?
Sé exactamente cuándo sucedió, de eso no hay duda.
Ese día pagó de más por hacerlo sin condón.
Ingmar estaba en Rumanía. Me acuerdo muy bien.
Si quieres, podemos hacer una prueba, se puede hacer embarazada.
Estás loca.
Es posible, pero es de Eric.
Buenas noches.
PRÓXIMAMENTE
Ve por detrás.
¡Policía!
Lo haré yo.
Es sencillo, si me tomo esto, desaparecerá.
No lo hagas. Y ahora, compórtate.
Evi Vercruyssen, policía de Amberes, ¿puedo pasar?
Cuéntame ahora mismo todo lo que pasó.
Todo. La verdad.
-¿Sí? -La tenemos, sigue en Ámsterdam.
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