All language subtitles for S1E47 Corazón Partido - Un hijo vivo.mp4-es-CC1

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Original subtitles

♪ No vamos al fracaso o felicidad. ♪

- Qué parte no entendiste, ¿eh?

De la advertencia que te hice, ¿eh?

- Nelly, por favor, no hagas un escándalo,

solo me quería despedir.

- Despedirte, mis calzones, imbécil.

Te estás acercando a mi marido y a mi hijo y te lo advertí

que no se iba a poder y lo sigues haciendo.

- Mamá, no te enojes. - Cállate, vete para allá,

no quiero que veas esto, Esteban.

- Haz lo que dice tu mamá. - Deja de ser hipócrita

ya también, diciéndole cosas a mi hijo,

calentándole la cabeza como lo haces con toda la gente.

¡A dónde vas, imbécil! No te vas a ir,

te vas a quedar a escucharme.

Adrián: ¡Hey, hey, hey, hey, hey!

¿Qué pasa? ¿Qué pasó? - ¿Qué pasa? Que le pasa a ella

que está aquí otra vez con mi hijo, Adrián.

Y tú la sigues solapando. ¡Estoy ya harta de lo mismo!

César; ¡Contéstame! - Te dije que yo no sé nada.

¡Suéltame!

- Te lo voy a preguntar por última vez,

¿a dónde está la gente a la que le entregaste a la hija de Aura?

¿Dónde está mi nieta? ¡Contéstame!

- ¡No sé nada, ya se los dije!

- Me vas a llevar a donde está esta gente

o te vas a morir, te lo advierto,

¡contéstame!

- La princesa no me quiere robar, mamá.

- Tú cállate, no sabes de lo que estoy hablando.

- Hazme un favor, Grillo, vete a tu salón, ¿sí?

Por favor. Ya, bájale.

- ¡No le bajo nada! No le bajo porque yo se lo advertí

y tú sigues solapándola, te tiene absorbido el cerebro.

¿En qué momento pasó todo esto?

- Ya le dije que vine a despedirme.

En un momento voy a estar en Los Ángeles.

Ni me vas a ver. - Pu's, ya te despediste.

Deberías estar ya volcando el ala, imbécil.

¿Por qué no se lo dices tú, Adrián?

Tú tienes que decírselo que se largue y que no regrese.

- Nelly, por Dios, no te das cuenta que tienes un hijo,

que es el ejemplo que le estás dando,

lo estás haciendo sufrir con todo esto.

- No me vengas a sermonear que tú no tienes tampoco nada

que decirme, estúpida.

- A mí no me vienes a insultar, con qué autoridad moral.

¿Es que ya se te olvidó que tú andabas enredadísima

con mi hermanastro? - Saben que ya, ya, ya estuvo,

ya estuvo y vamos a pararla ahí.

Ahora lo mejor sí es que te vayas.

- Sí, tienes razón, me voy.

Nunca debí acercarme a ti.

[♪♪♪]

[Sollozo]

- ¿Aura?

Aura, ¿estás bien?

- ¡Soy una idiota!

Es eso es lo que soy, Dios mío.

- Dios mío, ¿qué pasó? ¿Quién te hizo esto?

- Yo no debí permitir que esto pasara.

¿Cómo pude ser tan imbécil?

De verdad, ya me tengo que ir, me tengo que ir.

- No, no, no, ¿cómo te vas a ir así?

No puedes manejar así.

Tranquila, ven, vamos a sentarnos un rato

que te tranquilices, ven.

- Entonces, hay algo que debo decirte, Chelo.

- Sí, señora. - Tu mamá se tiene que seguir

atendiendo y tú sola no vas a poder con los gastos.

Así que, mira, saca a tu mamá de ahí del hospital

en donde está para que no haya problemas con mi madre.

Y búscale un lugar ad hoc,

un lugar en donde la atiendan bien,

en donde ella esté bien, segura y yo voy a correr

con todos los gastos.

- Pero, señora. - Saqué

esta tarjeta de crédito para ti, Chelo.

Por favor, no se discute esto.

Fírmala ya para que no haya problemas

porque está a tu nombre.

- Señora Fernanda, el señor César se está peleando

con Erasmo allá afuera. Fernanda: ¿Qué?

- ¡O me dices dónde está esa gente

o te juro que te mando al infierno, maldita rata!

- Se fueron fuera de México, es lo único que sé.

- Y tú crees que te voy a creer ese maldito cuento

que te ha hecho repetir mil veces esa maldita bruja.

¿Dónde está mi nieta?

- ¡Se murió! Si no me cree pregúntele a doña Virginia.

- No te creo nada, cobarde.

¡No te creo nada!

Siempre escondido detrás de esa maldita vieja.

¡Siempre eres un cobarde!

Fernanda: ¡Cesar, no!

- ¿Dónde está mi nieta? - ¡Por favor, César! ¡Déjalo!

[♪♪♪]

- Maldita rata, ¡ven! Te crees muy valiente con las mujeres,

¿no infeliz?

Fernanda: ¡Déjalo! ¡No!

- ¡Quieto! César: ¡Qué! ¡Qué!

- ¡Voy a llamar a la policía para que te saquen de aquí!

- Tú no le vas a hablar a nadie y me vas a dejar resolver

este problema, por favor. César: Déjala, déjala,

que le llame a quien quiera.

Yo voy a levantar un acta por secuestro de niños

a ver de qué perros salen más pulgas.

- Pero me cae, cómo eres inconsciente, ¿eh?

¿No le viste la carita al Grillo?

¿No lo viste cómo estaba aterrado? ¿Eh?

¿Cómo te comportas así delante de él?

¿Dónde tienes la cabeza? - Qué poca vergüenza tienes

de venir a reclamarme a mí cuando tú te citaste con ella

fuera de la escuela ¡para que viera a mi hijo!

- Yo no me cité con nadie, ella se quería despedir de él

que eso es diferente. Nelly: ¿Estás seguro?

Porque Sergio me dijo otra cosa, ¿eh?

Sergio me dijo que tú hablaste por teléfono con Aura

para citarla. - Después de lo que te hizo

ese imbécil, todavía la...

¿Qué quieres? ¿Que le haga una porra a tu maravilloso

espía, ¿eh? Sabes que me vale, me vale.

- ¿Sabes que eres? Un maldito traidor.

Eso es lo que eres, un traidor. - Ay, ya, ya, lo que quieras,

pero ahora vete de aquí. - Tú me habías dicho,

tú me habías dicho que ya no te ibas a arrastrar ante ella.

- ¿Y qué te importa, eh? - Sí me importa, Adrián.

Cómo no me va a importar si eres mi esposo.

- No. No, no, no. - Eres mi esposo te guste o no

y me respetas.

- Qué es lo que quieres de mí, ¿eh?

Qué es lo que quieres de mí.

Yo a ti ya no te importo, lo que pasa es que te duele

el orgullo, ¡eso es lo que te duele!

El orgullo de que yo sea feliz con otra mujer, ¿eh?

- Tu mujer soy yo, la única.

Adrián: No, no. - Sí. Sí me duele que andes

arrastrándote tras una mujer

que te tiene absorbido el cerebro.

- Tú no eres mi mujer, okay?

Y así no esté con Aura, nunca voy a estar contigo,

pa'que te quede claro.

- ¿Ya cerraste los contratos de Pascual?

- Ya todo está listo, pero si tienes alguna duda

te los traigo para que los revises tú mismo.

- Bájale a ese tonito.

Después de todo tienes trabajo gracias a mí.

- Ay, muchas gracias, papá, y muchas cosas por las cuáles

te tengo que estar agradecido.

Sergio: ¡Ya, no, señores!

Quedamos de que íbamos a ser una familia normal.

Germán: Sobre todo con un hermano como tú,

tan bueno, tan respetuoso de los demás.

[Timbre de teléfono]

- ¿Bueno?

- Ven a la casa inmediatamente, Rogelio.

- ¿Qué pasa? - Aquí está el delincuente

ese de César Echarri con tu mujer.

- ¿Qué está haciendo ahí?

- Vino a armar un escándalo y Fernanda lo está solapando.

O vienes a poner orden en esta casa

o lo pongo yo, Rogelio.

- Y la próxima vez te arranco la cabeza,

¡rata asquerosa!

- Por el amor de Dios, César, nada vas a ganar con esto.

- Fernanda, ¿qué no te das cuenta

que nos están ocultando la verdad?

¿Y tú crees que esta rata asquerosa

no sabe todo, todo, todo acerca de nuestra hija?

- A golpes no vas a resolver nada, César.

- Entonces, ¿cómo? Entonces, ¿cómo?

¿Qué? ¿Prefieres que se vaya nuestra hija

con la incertidumbre sin saber nada nada

acerca de nuestra nieta?

- Hay que aceptarlo, César,

esa niña murió.

Por terrible que sea mi madre, ¿tú crees que sería capaz

de inventar una cosa así? Por favor.

- Fernanda, tu madre es capaz de inventar

la peor de las mentiras.

¿Y sabes qué? yo no voy a permitir

que ella se salga con la suya, no lo voy a permitir.

Le voy a sacar la verdad por las buenas o por las malas.

- Recuerda que le hiciste una promesa a Aura, César.

- Sí, pues, mes desdigo de esa estúpida promesa, ¿eh?

Yo voy a hacer que esa criminal, porque es lo que es,

pague por lo que ha hecho.

- ¿Vas a seguir suspirando por una mujer

que te tiró a la basura?

¿Te vas a quedar chillando toda la vida?

- Lo que yo haga con mi vida es un asunto mío y tú a lo tuyo.

Métete con quien se te pegue la gana,

¡pero ya, vámonos respetando!

- Entonces, te duele, te duele lo de Sergio

porque si no, no me lo sacarías, ¿eh?

Te digo una cosa, Adrián.

- Ay, ¿qué? Nelly: Te vas a quedar

como el perro de las dos tortas.

No sabes qué gusto me va a dar verte solo.

- Mira como tiemblo de miedo. - ¿Sí? ¿ah? ¿Quieres temblar?

Cuidado porque en una de esas te dejo sin hijo también.

- ¿Y ustedes qué ven? ¿No tienen nada que hacer o qué?

Aura: Gracias por escucharme, Betina,

de verdad. - Yo sé que, la verdad,

no nos conocemos mucho, pero la neta me caes muy bien

y se ve que eres una chava que tiene un corazonzote

del tamaño del mundo.

- Gracias.

- Quizás esta vez, pos, no tuviste tanta suerte,

pero uno jamás debe de arrepentirse

de haberse enamorado.

Es lo más bonito que hay en el mundo.

- Tienes razón,

pero no me arrepiento, solo me da coraje

no haberme dado a cuenta a tiempo de las consecuencias.

Es que no debí permitir que esto llegara tan lejos.

- Adrián te quiere, Aura.

De verdad, te quiere.

Yo misma lo vi cuando habló con tu papá.

Adrián: Aura.

Aura, podemos hablar, mi amor.

- No me digas mi amor.

[♪♪♪]

♪ He tratado de olvidar. ♪

♪ No consigo. ♪

♪ Quisiera irte a buscar. ♪

♪ No me atrevo. ♪

♪ Quiero verte, aunque sea como amigo. ♪

♪ Doy todo por tenerte de nuevo. ♪

♪ Eres parte de mi alma y mi cuerpo. ♪

♪ Quizás te siente incompleto. ♪

♪ Tú no sabes que por ti yo me muero. ♪

♪ Amor, acaba de llegar ♪

♪ para sanar un corazón... ♪

♪ partido. ♪

♪ Corazón partido me va a matar. ♪

♪ Dime para dónde me va llevar. ♪

♪ Corazón partido no llores más. ♪

♪ Corazón partido me va a matar. ♪

♪ Dime para dónde me va llevar. ♪

- Aura, perdóname, mira,

de verdad, yo nunca me imaginé

que Nelly, de pronto, se apareciera así.

Eso lo dijo tu pariente, Sergio.

Le avisó, ella me lo dijo.

- Adrián, no tienes que darme explicaciones, ¿está bien?

Ya para qué, me voy a ir,

ni siquiera nos vamos a volver a ver.

- No quiero que esa sea la última impresión

que tú tengas de mí, por favor.

Aura, por favor.

- Yo me retiro, Aura,

pero que tengas un excelente viaje.

- Betina, gracias, de verdad.

- Chao, Adrián. Adrián: Órale.

- Espérame, espérame, espérame, que esto me lleva la fregada.

- No, a mí sí que me lleva la fregada.

¿No te das cuenta lo que le hicimos a Esteban?

¡Él no tiene por qué pagar mi estupidez!

- Ay, no digas eso, por favor.

Aura: Entonces, qué es lo que quieres que diga.

¿No te diste cuenta?

Él estaba ahí presenciando todo.

¡Por qué tiene que vivir nuestros problemas, Adrián!

- Espérame, espérame, ¿te pido un favor?

Vamos a empezar por hablar en calma, ¿sí?

Por favor. - ¿Hablar de qué?

Para nosotros ya no hay futuro.

¿Qué no te das cuenta que tú siempre vas a estar

con tu familia?

Tienes que estar ahí

y yo voy a ir donde quiero estar.

- Eso no es lo que quieres.

Aura, por favor. - Te estás equivocando

porque sí es donde quiero ir.

Yo sé que nunca te voy a dejar de amar, Adrián,

pero ahora más que nunca tengo claro que no puedo estar contigo

y que me tengo que alejar.

Así que lo único que te pido

es que, por favor, no me detengas,

¿está bien?

[♪♪♪]

- Cualquier paso que des sin consultarlo con Aura,

lo único que va a lograr es empeorar más las cosas, César.

- Sí, eso es justamente lo que no entiendo, Fernanda.

Por qué Aura le tiene tantas consideraciones

a esa maldita víbora cuando debería de estar

en la cárcel y encerrada.

- Porque es su abuela.

- El hecho de que sea su abuela le da derecho a destruirle

la vida, ¿eh?

Por culpa de ella perdió a su hija.

- También a mí me cuesta mucho trabajo concebir

que mi madre es una criminal, César.

- Pero lo es, Fernanda, y merece un castigo.

Nos quitó a nuestra nieta.

Esa mujer ni siquiera le dio oportunidad de ver la luz

a una niña que era nuestra sangre,

era hija de nuestra hija, era nuestra nieta.

- Mira, César, yo esto

lo he sufrido durante muchos años en silencio.

Así que mi madre no es la única culpable aquí.

Aquí todos tenemos nuestra parte.

Yo por haber callado y tú por no estar ahí.

La única que tiene el derecho de decirnos quiénes somos

y qué merecemos, es Aura.

- Qué diferente hubiera sido todo esto si tu madre

no nos hubiera separado, ¿no crees?

- ¿Sabes para qué va a servir toda la rabia y todo el rencor,

César?

Para nada.

Eso no va a poder resolver nada.

¿Quieres ayudarnos?

Respeta la promesa que le hiciste a mi hija.

Olvídate de esta venganza, César.

Olvídala, por favor.

- Perdóname, Fernanda, pero...

eso no te la puedo asegurar.

[♪♪♪]

- Mira, de veras, nada más porque me llegó el pitazo,

quién sabe qué tantas cosas le hubiera podido decir

a la estúpida.

- ¿Y tú cómo te enteraste, hija?

- Eso es lo de menos, papá.

Me enteré y punto.

¿Cómo te enteraste?

Lo importante es que me enteré

porque si no, le hubiera arrancado cada uña,

una por una.

- Pero Adrián también llegó, ¿verdad?

¿Por qué?

- Por qué, por qué, ¿cómo que por qué?

¿Cómo que por qué?

Obviamente porque se queda de ver con ella ahí afuera

de la escuela, ¡qué preguntas me haces!

- ¿Y qué quería esa mujer? ¿Por qué lo está buscando?

- Se quería despedir de él.

Se quería despedir de él porque se va a vivir a Los Ángeles,

imagínate nada más.

- Pues, qué bueno que se vaya, por fin vas a estar tú en paz,

hija.

- Mamá, el día que voy a estar en paz

va a ser el día que la vea enterrada bajo tierra viva,

arañando el sarcófago.

Ese día voy a estar feliz.

- Mira,

si es verdad que Aura se va,

debe ser porque no sabe cuál es la verdad sobre Esteban.

- No lo sabe con la cabeza, viejo,

pero sí con el corazón,

si no ¿por qué tanto apego al niño?

¿Por qué?

- Pero qué idiota eres, Erasmo.

¿Cómo permitiste que te golpearan así?

- El tipo sabe pelear, señora.

Además, yo ya no quise armar más bronca.

- Menos mal que Fernanda lo pudo controlar

sino ese salvaje se hubiera ido contra mí.

- ¿Qué vamos a hacer ahora, señora?

El tipo estaba furioso y no se va a conformar

con lo que le dije.

Además, no me creyó ni media palabra.

Y la próxima vez no me va a soltar

hasta que le diga la verdad.

- Lo primero que hay que hacer es que te desaparezcas

por un tiempo, así ni él ni Fernanda

te van a poder interrogar otra vez.

No vaya a ser que, en una de esas,

sueltes la verdad.

Consuelo,

¿todavía estás aquí? ¿No que te ibas a ir?

- Una vida no se mete tan rápido en una maleta,

señora,

pero no se preocupe que ya me estoy yendo.

No quiero seguir viendo tanta infamia en esta casa.

- Ya, Consuelo, vete, vete de una vez por todas.

[♪♪♪]

- Es que, caray, Tanque,

no es posible que sigas en "babalandia" todo el tiempo.

O sea, todo el mundo se dio cuenta,

fue un escandalazo.

- A lo mejor tenía yo mi radio subido a todo volumen

y, pu's, le estaba dándole la chamba, mi Betty,

pues, por eso no me enteré,

pero pu's, de haber sabido

me cae que salgo a ver qué se ofrece, ¿no?

- Pu's que parece que la Nelly se puso como loca.

Me lo dijo la vecina de la panadería, Tanque.

- Sí, doña Filo, pu's es que mi comadre es de armas tomar.

Ella no se anda con diplomacia,

cualquier cosa que se presente,

ella, pu's, le entra, no le saca.

- Pobrecita de Laura, hombre.

Yo ahora sí que de verdad que la vi muy mal.

Yo creo que se de haber encariñado muchísimo

con el Esteban, ¿no?

- Patrón, ¿qué pasó?

- ¿De qué? - Que hay problemas

y que todo el mundo se enteró de lo de Aura y...

- ¿Y qué hay que se hayan enterado?

¿Pu's qué tiene? ¿Eh?

Que los griten a los cuatro vientos y qué,

y qué, qué les importante, ¿eh?

- Tanque: No, pu's... - Es que no estoy bien,

no estoy bien, ¡Aura me dejó! y me dejó para siempre y ya.

Eso es lo que me tiene mal, ¿qué me ve?

Que quede muy claro, la perdí y la quiero y qué.

[Suspiro]

- Lo único que me faltaba, que el cretino de tu exmarido

viniera a armar un escándalo aquí en mi casa.

- Dale gracias que vino a armar un escándalo aquí en tu casa

en lugar de denunciarte a la policía como amenazó.

- César no va a poder conmigo, Fernanda.

Ya se lo demostré una vez

y fácilmente lo puedo hacer de nuevo.

Si sabe lo que le conviene, más le vale no retarme.

- Yo no estaría tan segura, mamá.

- ¿Me puedes decir qué demonios está pasando en esta casa?

¿A qué vino ese imbécil?

- ¿Tú lo llamaste?

- Pero por supuesto que sí.

Él es tu marido, tiene que estar al tanto

de lo que pasa en la familia, ¿no?

- Discúlpame, pero no, mamá.

Rogelio, tú no tienes nada que ver en este asunto.

César vino a arreglar un asunto que tiene que ver

directamente con su hija.

- Fernanda, tú y yo tenemos que hablar muy seriamente.

- ¿A dónde vas?

Rogelio, ¿a dónde vas?

¡Rogelio!

Te felicito, mamá.

Te felicito.

Ruégale a Dios que ahora sí no se haya desatado

un escándalo de verdad.

- ¿Llegó a tiempo?

- Sí, ya estoy terminando de empacar,

solo me falta esto.

- Pasó algo, Aura, yo no vi,

pero me enteré que mi papá fue a,

a la casa y golpeó a Erasmo,

parece que quería sacarle la verdad a fuerzas.

- ¿Qué? Ay.

No, no, esto sí, verdaderamente, es lo que me faltaba.

Él me había prometido que iba a dejar que yo arreglara

las cosas. - Ya sé, pero ya sabes

como es mi papá, no se pudo contener.

Además, de alguna manera,

me da gusto que lo haya golpeado.

Erasmo no es de, de confiar

y, pues, le sirvió para sacar toda la ira que trae, ¿no?

Ignacio: ¿Qué tienes?

- Definitivamente, desde que llegué a México

no he hecho más que cometer estupideces.

Yo no puedo más, Nacho.

De verdad, ya me urge irme de aquí.

No aguanto más.

- Maldita rata sarnosa, vas a pagar por cada lágrima

que le has hecho derramar a mi hija.

- ¿Qué te pasa a ti? ¿Qué crees que puedes llegar

a mi casa a armar un escándalo? ¿Eh?

¿Qué crees que no hay un hombre que la defienda?

[♪♪♪]

♪ Corazón partido. ♪

♪ No vamos al fracaso o felicidad. ♪

- Mira, Rogelio, en primer lugar,

tú no entras aquí armando un escándalo, ¿sí?

Y en segundo lugar, si irrumpí en tu casa

y te ofendí te pido una disculpa,

pero tenía que arreglar un asunto de mi hija ahí.

- Pero tú qué te crees, imbécil.

Crees que puedes ir a mi casa a poner orden,

¿con qué autoridad?

- Con la autoridad que me da ser el padre de mis hijos

y con la misma que tú no has tenido para cuidar de ellos,

como Fernanda sí lo ha hecho con los tuyos.

- Los problemas entre Fernanda y yo son nuestros nada más.

- Y me queda perfectamente claro, Rogelio.

Pero yo no voy a dejar de ver a los míos, ¿sí?

Si tú hubieras estado al pendiente no hubiera sucedido

lo que sucedió.

Y, bueno,

aunque estabas consciente de lo que estaba pasando,

jamás lo hubieras evitado,

ya que siempre has sido una lombriz que se arrastra

a los pies de Virginia. - ¡Te voy a partir la cara!

- ¡Rogelio!

Pero, a ver, qué es lo que está pasando aquí, ¿eh?

[♪♪♪]

[Trinos de aves]

[Suspirando] Ay.

- Esta niña trae apagado el celular.

- Pues, síguele intentando, Fer.

A lo mejor lo está cargando

y en un ratito de estos lo prende.

- ¿Qué es lo que pasa, Chelo? ¿Todavía estás aquí?

Yo no sé qué es lo que esperas para largarte.

- Ay, por favor, mamá.

- Por favor, nada.

Voy a salir y cuando regrese

espero que haya desaparecido de mi vida

esta criada malagradecida y la desvergonzada de tu hija.

No quiero verlas más a ninguna de las dos.

- Ya, aliviánate, compadre,

pu's, ya la güerita se fue, la cosa estaba bien pelona,

ya ni pa'dónde te hiciera, la neta.

- Qué fácil es decirlo, la verdad qué fácil es decirlo,

pero me siento como un idiota.

Aura es la mujer que amo y Nelly es la mamá del niño,

y yo ahí, pu's, qué podía hacer,

ahí en medio de esos dos fuegos, ¿qué hago?

- Pu's, la neta es que lo que deberías

de haber hecho es, pu's,

no hubieras dejado que la güerita fuera a ver

al chavito.

Pero, bueno, pu's, también tú qué podrías hacer.

No ibas a saber que Nelly iba a llegar justo en el momento.

- Por eso me pareció fácil.

Yo qué iba a saber que Nelly se iba a aparecer ahí, compadre.

¿No? La verdad. Digo, lo que sí me molestó

es que el niño haya tenido que estar ahí presente

en el pleito de ellas dos.

- Ah, no, eso estuvo gacho.

- Total yo qué iba a saber, pues, sí me pareció fácil,

y ella me habló y me dijo que se quería ir a despedir

del Grillo y, bueno, pu's, ¿y qué hago?

Si se encariñó con él y lo adora,

también el Grillo es adorable.

[Claxon]

Lo cierto es que, si se despidió de él,

es porque,

porque ya se va, compadre, y si se va a Los Ángeles

y yo ya la perdí.

- Pu's, 'ora sí que las cosas pasan por algo, compadre.

- Muy bien, Carola, gracias.

No. No, no, no, no.

No, yo le vuelvo a llamar,

gracias.

No está, Chelo.

- Cálmate, Fer, nada ganas con ponerte así.

- Pues, es que no me puedo calmar,

si salió de aquí Rogelio hecho una furia.

Seguramente, se fue a buscar a César.

¡Más problemas, Chelo!

- Pues, entonces, llámale a César

y ya salimos de dudas.

[Marcación telefónica]

- No, perdóname, Aura, pero yo no voy a permitir

que ningún abogadete me venga a gritar.

- ...ningún imbécil vaya a mi casa a armar

ningún escándalo.

- Sí, bueno.

- Hola, César, soy Fernanda.

- Sí, ¿qué pasó, Fernanda?

- Es que perdón que te moleste,

pero Rogelio salió fúrico de aquí

y tengo miedo que haya ido para allá.

- Sí, aquí está. - Y de lo advierto,

si te vuelves a presentar en mi casa con mi mujer

¡te parto la cara, imbécil!

- ¿Ya lo oíste?

Sí.

Mira, Fernanda,

yo quiero que te quede bien claro a ti

y que se lo aclares a él, yo no voy a alejarme

de mis hijos.

[César suspira]

Perdón.

Sí, después hablamos con calma.

Adiós.

Perdón, muchachos, creo que las cosas...

se me volvieron a salir de las manos.

- Papá, me prometiste que ibas a dejar que yo manejara

la situación. - Sí, te prometí

que no iba a ir a hacer nada en contra de tu abuela,

pero no en contra de Erasmo.

Sí, ¿a eso vienes a reclamarme?

Aura: No. - Aura, estoy tratando

de defenderte. - No, no vine a reclamarte.

Vine porque,

porque me quiero despedir.

Ya me voy.

- Aura, hija, este no es el momento de tomar esa decisión.

Escúchame, quédate.

- Papi, ya hablamos sobre esto, ya quedamos que me voy a ir

y que es lo mejor para todos, ¿o no?

- ¿Y nosotros qué?

- Yo no te voy a volver a perder.

Después de haberte recuperado,

sé que ustedes son lo más importante para mí,

te lo juro, así esté a no sé cuántas horas

de distancia, siempre vas a estar

aquí conmigo, en mi corazón.

- Hija, por favor, no te vayas.

Quédate, ¿será?

Aura. - Déjala que se vaya, papá.

Es lo mejor, por alguna razón no pudiste acompañarla

cuando debías, ¿no?

Así que,

pues, no te equivoques con ella también.

[♪♪♪]

- Adrián, puedes recoger a mi hijo,

por favor. - Ajá, ¿Por qué?

- Porque tengo cosas que hacer.

- Ah, mira, ¿y qué tienes que hacer?

- Eso a ti no te importa.

- Cuidado con las tonterías, ¿eh?

- ¿A qué le tienes miedo, Adrián?

¿A que le vaya a hacer un escándalo a su casa

a tu noviecita?

¿A que le vaya a quemar la cara con ácido o algo así?

- Tú sabes muy bien de lo que estoy hablando.

Ten cuidado con las tonterías que cometes contra ella

porque ya desapareció de nuestra vida, Nelly.

- Y cómo te duele profundamente eso, ¿verdad?

Esa zorra te supo envolver muy bien.

- Bájale, bájale.

- Tú sí sabes que todo se paga en esta vida, ¿verdad?

Aquí.

Pues, te juro por mi vida

que esta tipa va a pagar por todo

lo que me está haciendo,

te lo juro.

Con permiso.

[♪♪♪]

♪ Corazón partido. ♪

♪ En el alma quedó toda esperanza. ♪

- Nada más de pensar que esa mujer busca a mi nieto

y quiere despedirse de él la piel se me enchina.

- Oye, Filo, ¿estás segura que ella no sabe nada?

- Completamente.

Si ella se encariñó tanto con el niño,

eso solo tiene una explicación, Amador.

- Eso es lo que yo digo, la sangre nos llama,

porque no nos hagamos,

mi nieto también se encariñó mucho de ella.

- Pues, era el sereno,

pero ya la quiero bien lejos de mi nieto.

- No se crean que yo no siento un poco de pena

por esa muchacha, porque, pues,

es otra víctima de Virginia Graham.

Pero también pienso que es demasiado tarde

para arreglar las cosas y yo tampoco quiero perder

a ese niño tan lindo.

- Nadie nos va a quitar a mi nieto.

¡Nadie! ¡No, señor!

No me lo van a quitar.

- Gracias a Dios que esto ya es asunto cerrado.

Por lo que me cuenta Chelo,

esta pesadilla está a punto de terminar.

Aura se va del país.

En un rato más se va a Estados Unidos.

- Perdón. Amador, puede ir por el niño a la escuela,

porque tengo cosas que hacer, ¿sí? Gracias.

Amador: Eh, ah, eh... Ernestina: ¿Qué pasa?

- Bueno, ¿y este de cuándo acá tanta prisa?

- ¿Te llevo al aeropuerto?

- No, no hay necesidad.

Ya hablé con Rosi, quedamos de que iba a meter

todas las cosas en el coche de Ignacio.

El chofer me va a llegar, no te preocupes.

- Aura, no sabes lo mucho que significa que te vayas

otra vez.

Me estás partiendo el corazón.

- Mami, la otra vez me fui contra mi voluntad,

pero esta vez es mi decisión.

Yo creo que es lo mejor para todos.

- Para mí no, no es lo mejor.

- Mamá, yo no quiero que sufras por mi culpa,

de verdad.

Por favor, yo solamente quiero evitarte problemas,

que no pelees con Rogelio.

Soy consciente que en esta casa he sido...

he, ay...

Ha sido un error haber venido, mamá.

Les he hecho daño a todos, yo sé.

- ¿Qué estás diciendo, hija?

¿Qué estás diciendo? Si tu llegada ha sido

lo más maravilloso que me ha sucedido en la vida,

mi vida.

Tú no le puedes hacer daño a nadie, mi amor,

porque eres un sol.

- Tu madre tiene razón, mi niña.

Tú no eres culpable de nada.

[Sollozo]

- Mamá, perdóname.

Yo, yo me quisiera quedar

y tú sabes que regresé a México por mi hija

y aunque, aunque ya no esté y nunca la pueda recuperar,

los tengo a ustedes y los gané otra vez.

Fernanda: Sí. - Y no solamente eso,

también gané a Adrián y gané a Esteban que,

aunque no es mi hijo lo quiero como si lo fuera.

Fernanda: Te quiero mucho, mi amor.

Te quiero mucho.

Aura: Ay.

[♪♪♪]

Ay, Chelito.

[Suspirando] Ay.

Te cuidas mucho, por favor.

Bueno, ya, me tengo que ir.

Fernanda: Te llevo al aeropuerto, Aura, por favor.

[♪♪♪]

[Llanto]

[Llorando] Se me fue, Chelo.

Se me fue mi niña.

- No pude hacer nada para retenerla, Chelo.

Se me fue otra vez.

- No puedo más, no puedo más.

No puedo más con este dolor.

Te engañaron, Fernanda.

- ¿Qué? ¿Qué?

- Sí, sí. - ¿De qué hablas, Chelo?

No puedo más, detén a tu hija.

Ve por ella.

Alcánzala y dile que la engañaron.

Que todo fue una mentira.

- ¿Qué mentira, Chelo?

¿Quién la engañó? Chelo: Doña Virginia.

Doña Virginia la engañó.

Que me mate si quiere,

pero doña Virginia siempre le ha mentido.

- ¿De qué me estás hablando?

- Es que le dijo que era una niña y que había muerto,

pero no es cierto.

Aura tuvo un hijo varón

y ese hijo varón vive, Fernanda.

¡Vive! Corre y díselo a tu hija.

Alcánzala.

[♪♪♪]

♪ No llores más. ♪

o felicidad. ♪

♪ Nos vamos o

- Es que esto que estás diciendo es muy grave, Chelo.

¿En qué te basas? ¿Estás segura?

- Tan segura como de que Virginia me mata

cuando sepa que se los dije.

Búscala, tienes que alcanzar a Aura

y decirle que su hijo está vivo.

- ¿Pero dónde está, Chelo?

¿Cómo lo sabes?

- Yo sé lo que te digo.

Alcanza a tu hija, búscala y párala,

¡que no se vaya! ¡Anda!

¡Apúrate, Fernanda!

- ¿Y ahora? ¿Qué te pasa?

¿Por qué tan alterado?

- Vengo de poner en orden al imbécil ese,

al papá de los hijos de Fernanda.

- ¿César? ¿Te peleaste con César?

- Sí, fui a su tugurio de mala muerte a hablar con él.

- Bueno, pero ¿qué fue lo que pasó?

- Fue a la casa a hablar con Erasmo y lo golpeó.

¡A mi casa nadie va a hacer esas cosas!

¡A mi casa se le respeta!

Qué bueno que esta desgraciada de Aura ya se va,

ojalá y no regrese jamás.

[♪♪♪]

César: Bueno, pues, entonces, busca a la señora Fernanda,

dile que me urge hablar con ella,

¡que me urge!

- ¿Y qué es lo que pasa, César?

¿Por qué estás así?

- Lo que pasa es que se lo está llevando toda a la fregada

y luego este imbécil que me cuelga.

- ¿Toda a la fregada?

Y no será que los problemitas que tienes con tu exmujer

te están volviendo como loquito.

- Sí, ¿bueno? Escúchame, me urge hablar con Fernanda.

¡Búscala!

- Suficiente, César, estoy harta.

¡Fernanda, Fernanda! No aguanto más.

Ya.

- Rocío, por favor, ahora no, ¿sí?

Ahorita no. - Mejor me voy, entonces.

- Sí, ¿sabes qué? Mejor vete, ¿sí?

Tengo demasiados problemas, no necesito uno más.

Me da pena, pero es la verdad.

¿Bueno? ¿Bueno?

- Dios quiera que la alcance.

- ¿Por qué le angustia tanto, Chelo?

- Nunca me lo voy a perdonar si la niña Aura se va si saber

la verdad.

- Pues, ¿qué verdad, oiga? Ahora sí me está asustando.

- Qué más da seguirlo ocultando, Dios mío.

Pues, que la niña Aura tiene un niño, Rosa,

tiene un niño y que ese niño vive.

Y que ella no debe irse sin saber la verdad.

He guardado tanto tiempo este secreto.

Pero ya, ya, ya la culpa no la aguanto más

y se lo dije a la niña Fernanda.

Se lo dije, Rosa, para que ella corriera

y alcanzara a la niña Aura y se lo dijera.

- Ay, Chelo.

Pues, eso sí está canijo.

- La niña Aura me va a odiar y con toda la razón.

Rosa: ¿Y qué va a hacer?

- Pues, esperarla.

Esperarla y contárselo todo,

y pedirle perdón, y después desaparecerme

para que no me vuelvan a ver jamás.

- La vamos a extrañar mucho, doña Chelo.

- Y yo, Rosa.

Qué te puedo decir, si no conozco más casa que esta.

Y mi niña Fernanda, mi niño Nacho y mi niña Aura,

ellos son los hijos que yo nunca tuve, Rosa.

Pero qué le vamos a hacer.

Así es la vida, Rosa.

- Rosa, vete a tus quehaceres.

Ya sabes que a doña Virginia no le gusta que te la pases

en el chisme.

¡Órale!

[♪♪♪]

- Buenas tardes. Chekinera: Buenas tardes.

[♪♪♪]

- Sus documentos y pase de abordar.

Tenga usted buen viaje.

Aura: Muchas gracias. Gracias.

[♪♪♪]

- Debe estar en la sala B.

- Que no se vaya. - ¡Córrele!

- Que no se vaya. - Igual te espero, te juro que no me voy a mover, ¿eh?

[♪♪♪]

- Buenas tardes, señorita. Aura: Buenas tardes.

- Pase. - Gracias.

[♪♪♪]

- Sus documentos, sus documentos.

Adrián: ¿Qué? - Sus documentos.

[♪♪♪]

[Turbinas de avión]

- Con permiso. Con permiso.

Perdón.

Con permiso.

[♪♪♪]

- Gracias.

- ¡Permiso! ¡Permiso!

¡Aura! Permiso, es una emergencia.

Es una emergencia. La orden está en mi bolsa.

Aura: ¿Mamá? - Gracias a Dios.

- Mamá, ¿qué haces aquí?

- Aura, no te puedes ir.

- Mami.

Mami, ya hablamos de esto.

Tú sabes que yo no me quiero ir,

pero si tú de verdad quieres lo que sea mejor para mí,

te pido que me apoyes.

-Fernanda: Aura... Aura: Por favor.

- ...no se trata de mí, mi amor.

Tú no te puedes ir.

Tu hijo no murió, mi amor.

¡Todo es mentira! ¡Tu hijo está vivo!

[♪♪♪]

♪ Corazón partido, no llores más. ♪

♪ Nos vamos al fracaso o felicidad. ♪

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