All language subtitles for Una historia negra-2024-span

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Original subtitles

UNA HISTORIA NEGRA

Es tarde.

- Te quiero muchísimo, ¿lo sabes? - Sí.

Tanto, tanto, ¿sabes?

- ¿Te apetece un café? - ¡Venga!

¿Ese es Manuel, mamá?

No, cielo.

Y te recuerdo que no hables de Manuel esta noche, ¿vale?

Sí.

Acuérdate del secreto.

¿Sí? Ah, ya has llegado...

- Lo que yo estoy diciendo no es eso... - No. Escucha un momento.

¡Nicola!

Chicos, yo aún estoy hecho una mierda,

anoche bebí muchísimo.

Madre mía...

¡Nicola!

Anda, mirad quién ha publicado.

Nicola,

oye, ¿puedes venir un momento?

Me estoy volviendo loca, no consigo envolverlo.

- A lo mejor, si lo pliegas... - Gracias, capullo.

Es así...

Nico, así también lo hago yo.

Espera.

- Ya. - Precioso.

Perfecto.

Coño, Nico. Ya ha llegado.

¿Mamá?

¿Mamá?

¡Ya han llegado mis perlas!

Mirad lo que me ha traído papá.

- Ven aquí... - Pero qué guapos estáis.

Rosetta mía.

Pero ¿qué llevas en los ojos? ¿Eh?

¿Pintura? ¿Ah, sí?

Nico, ¿y esos pelos? Hay que cortarlos.

Papá, otra vez.

¿Otra?

¿Me lo enciendes?

¿Por qué lo has invitado a casa?

¿Qué querías que le dijera a la niña?

¿Que su padre no podía venir a su fiesta?

¿Qué debía haber hecho, Nicola?

Pues haberlo celebrado en otro sitio.

Por favor...

Por favor, ¿qué?

Ya no es un problema, y lo sabes.

¿Cómo que no? Escribiste "Venid ya, daos prisa".

Vinimos corriendo.

Me pitan los oídos.

Y encima fumando...

Toca la tarta.

Qué bien estar aquí todos juntos.

Sí.

Lo echaba de menos.

¿Alguien viene a relevarme? Yo no puedo más.

A ver, ya voy yo.

Mara, te voy a tener que enseñar a ir en patinete, ¿eh?

Da la vuelta.

Cumpleaños feliz,

cumpleaños feliz,

te deseamos, Mara,

cumpleaños feliz.

¡Sopla! ¡Sopla!

- ¡Muy bien! - ¡Bien!

Adiós, mamá.

Adiós, cariño.

- Buenas noches, cariño. - Adiós.

¿Bajamos juntos?

Ya voy.

Nos vemos.

Adiós.

Más suave. Otra vez.

Milena, ¿tú has visto mis llaves?

Qué mala cara tienes.

Llegaste tarde anoche, ¿eh?

Pues nada, adiós.

¿Diga?

- Pásame a Vito. - Vito no está aquí.

Hazme el favor de no venirme con mierdas, zorra.

- ¿Quién es? - Como me entere de que está ahí contigo,

me planto allí y te aplasto la cabeza.

Esa guarra tampoco sabe nada.

Pues ahora se van a enterar de quién soy yo.

¿Has acabado? ¡Pues muévete!

Señora Semeraro,

todavía no han pasado ni 24 horas,

podría tratarse de un alejamiento voluntario.

¿Pero cómo que un alejamiento voluntario?

Yo llevo oyendo a mi hermano todas las santísimas mañanas

desde el día en que Dios lo puso en este mundo.

A las 7 de la mañana sin falta,

siempre, todas las mañanas.

¿Lo entiende?

¿Desde cuándo no tiene noticias suyas?

Ayer por la mañana. ¿A usted le parece eso normal?

A ver, es que ni siquiera ha vuelto a casa a dormir.

Mire usted, es que yo he criado a mi hermano como a un hijo.

Y presiento que le ha pasado algo malo.

Tiene usted que encontrarlo, ¿entiende?

Señora Semeraro, yo a su padre, don Peppino,

lo conozco de toda la vida... - ¿Y eso qué me importa a mí?

Pues que si su hermano ha desaparecido...

- Sí. - habrá sido en Roma.

- ¿Y qué pasa? - En ese caso, ¿qué puedo hacer yo?

¿Cómo que qué puede hacer? ¿Cuál es su trabajo, a ver?

Hágame caso, estará dando una vuelta.

- ¿Una vuelta? - Esté usted tranquila.

No, mira, tú vas a mandar a tranquilizarse a tu madre.

Es que no te has enterado de nada,

ahora mismo vas a descolgar ese puto teléfono,

te lo pegas a la oreja y llamas a todo el que haga falta, ¿entendido?

Y después me llamas y me informas de todo.

4 DÍAS DESPUÉS

DESAPARECIDO

¿Quiénes son?

Tú y yo.

Enero.

Enero...

Febrero. ¿Cómo se escribe febrero?

Dímelo.

¡No lo sé!

Enero, y después febrero.

A ver...

- Se escribe... - Con F.

- Sí. - Con F y E...

Y va con B.

Os quiero muchísimo.

Tenemos que mandarle desde aquí todo este amor a vuestro padre.

Mamá...

20 DÍAS DESPUÉS

Hola, ¿es la señora Mattei?

- Sí. - Soy Orlandi, de la policía de Roma.

- ¿Podemos entrar? - Claro.

Gracias.

Debe venir a comisaría.

Tenemos que hacerle unas preguntas.

¿Por qué?

Tranquilo, Nicola, no pasa nada.

Mamá.

- ¿Tengo que ir ahora mismo? - Si quiere puede venir con nosotros.

¿Voy contigo, mamá?

Quédate con la niña.

Serán unas preguntas.

Sí, sí, lo tenemos en cuenta.

Mi compañero la acompañará a la sala.

Buenas.

Soy Grazia Alaimo, de la fiscalía.

Me temo que debo darle una mala noticia, señora Mattei.

Hemos encontrado el cuerpo de Vito Semeraro a la orilla del Tíber.

Sé que está impactada.

Pero debo pedirle que haga un pequeño esfuerzo

y que haga memoria y me cuente los hechos.

¿Cuánto tiempo estuvo con su exmarido?

12 años.

¿Lo estuvo esperando 12 años?

Y ni siquiera después de que Semeraro se separara de su mujer

se fue a vivir con usted, ¿cierto?

Pero ¿lo han encontrado?

¿Dónde estuvo la noche del 30 al 31 de julio?

En casa.

¿Ah, sí? ¿En casa?

¿Y qué hizo en casa?

Me despedí de todos, serían sobre las 11 y luego...

me fui a dormir a la cama con Mara.

¿Me da un poco de agua?

Claro.

Trae agua para la señora, por favor.

¿Y cómo fue aquella tarde?

Bien, todo bien.

Era el cumpleaños de mi hija.

Ella quería que estuviera su padre.

Gracias.

Gracias.

Y, entonces,

¿sus hijos y Semeraro salieron juntos a la calle?

Sí.

Vito...

le hizo una caricia a Mara

y luego se marchó con Nicola y Rosa.

La última caricia.

Sí.

¿Cómo se tomó usted esa reunión familiar?

Pero ¿por qué me está haciendo todas estas preguntas?

¿Se sintió traicionada?

¿Temió que Semeraro y Mattei volvieran juntos?

Pues no. Ahora ya...

entre nosotros ya no había...

¿No había vínculo?

¿Eso quiere decir?

Los dos vivimos toda una vida juntos.

Tuvimos tres hijos juntos, sería difícil no compartir un vínculo,

como usted dice.

Disculpe, yo me refería

a un vínculo...

sexual o sentimental.

¿Lo tenían?

No.

¿Por qué quiso separarse?

Tras tantos años, las cosas ya no nos iban nada bien.

Efectivamente, 23 años son muchos.

Fueron 23 años de maltratos,

abusos, violencia doméstica, denuncias.

Tenemos informes médicos y testimonios.

Su exmarido le hizo pasar un infierno.

Puede que un hombre así mereciese el asesinato.

¿Asesinado?

Sí, recibió dos cortes de arma blanca.

Uno en la espalda y otro en la yugular.

Se asfixió con su propia sangre.

Hemos hablado con su madre,

y la señora afirma que ella, la tarde del 30 julio,

salió de casa sobre las siete y volvió después de medianoche.

Aquí alguien está mintiendo.

Usted o su madre.

¿Dónde estuvo esa noche?

Allí.

Estuve allí.

Cuando él se marchó, ¿qué hizo usted?

Arreglé un poco la casa y luego me fui a dormir.

Así que, se fue usted a dormir con su hija Mara.

¿Y estuvo sola toda la noche?

Sí.

¿Y no se asomó al balcón para llamar a su exmarido

para que volviera a subir a su casa?

Hay un testigo ocular, señora Mattei.

Vito regresó al edificio.

Y usted fue la última persona que lo vio.

¿Qué hacemos? ¿Llamamos ya a su abogado?

Yo lo quería de verdad.

¿Ha confesado?

Él perdió la cabeza e intentó asesinarla.

Ella se resistió y para defenderse lo apuñaló.

¿Te lo tomas o no?

¿Y Spataro?

¿Tú invitarías a tu casa de noche

a quien lleva toda la vida pegándote y a solas?

Y esa mujer, ¿cuánto pesará?

¿50 kilos?

¿Cargando un peso de una tonelada hasta el Tíber? ¿Ella sola?

¿Qué puta confesión es esa?

Entonces, ¿qué hacemos con Spataro?

La dejamos irse, pero la vigilamos, porque estuvo allí.

La exmujer y la amante estaban en la escena del crimen.

Te lo voy a quitar todo, ¿te enteras?

¡Te juro por la memoria de mi hermano

que no vas a volver a ver a Mara nunca más!

¡Te lo digo yo!

Esta por aquí...

Aquí queda muy vacío.

Vale, ya está...

La enrollas así, le das dos vueltas y luego la cuelgas.

¡No pases de mí!

Hola.

¡Papá!

Hola, papá.

- Hola. - ¡Hola, papá!

Está muy bonito.

- Iremos a comer pizza. ¿Eh? - Sí.

Papá.

¿El sábado nos llevas a la aldea de Papá Noel?

¡De acuerdo!

Iremos todos juntos, ¿vale?

No, mamá no puede.

¿Mamá no puede? ¿Por qué?

Chicos, a comer. Vale, Nicola, siéntate.

¿Qué tienes tú que hacer el sábado?

Nada, ¿qué voy a hacer?

- Mamá tiene que ir a trabajar. - Ah, ¿sí?

¿Qué me he perdido?

A ver, es Giulia, que quiere que le eche una mano con la tienda

durante la semana de navidad, pero...

no es nada.

Voy a por el agua.

Estupendo.

Haces bien.

Así sales un poco de casa,

que siempre estás con los niños.

Te distraes un poco.

¡Puta!

Vale, no iré, te lo juro.

- Pero ¿adónde vas a ir? - Vito, por favor. Por favor.

¿Adónde coño crees que vas a ir tú?

Perdona...

Perdona...

Luna a medias, media luna, luna llena...

¿Te das cuenta de que todo lo que nos ha dicho eran mentiras?

Nos ha tomado el pelo todo el tiempo, mareándonos...

¡Jopé, pero, miradme, venga!

Cariño, lo haces genial, te lo digo en serio.

Nos ha engañado todo el puto tiempo.

¡Has dicho una palabrota!

Porfa, ¿me miráis ya?

¡Livia! ¿Quieres un helado?

Sí.

¡Livia!

Llévatela a por un helado, anda.

Nicola, estaba estudiando.

Venga, cinco minutos.

- ¿Quieres un helado? - Sí.

- ¿Vamos? Venga. - Sí.

Nosotros sabíamos que esto acabaría así.

Lo habíamos hablado, ¿te acuerdas?

Que estaríamos juntos.

Y seguimos juntos, ¿vale?

¿Y qué hacemos?

Mañana vamos a verla.

¿Y Rosa?

Se ha quedado con Mara.

Me odia.

- ¿Y tú? - No.

¿Tú no me odias?

El abogado me ha dicho que la tía Mimma ha pedido la custodia de Mara.

Tú vas a tener que cuidar de tus hermanas.

Tenéis que estar siempre juntos, ¿lo entiendes?

Siempre juntos.

¿Cómo conoció a Carla Mattei?

En el centro donde trabajo.

Tratamos con mujeres víctimas de violencia.

¿Y qué le contó ella sobre Semeraro?

Que era un hombre violento, obsesivo, celoso.

¿Y fue gracias a usted que consiguió encontrar el coraje para dejarlo?

Gracias al apoyo que recibió de nosotros, sí.

Es nuestro trabajo darles

a las mujeres las herramientas para liberarse

de esas relaciones que las atrapan.

Pero ustedes tuvieron una relación.

Sí, Carla y yo, sí.

¿Y Semeraro? ¿Estaba al corriente?

Sí.

¿Y cómo se lo tomó?

Nada bien. Nos seguía, nos acechaba debajo de mi casa.

Un día incluso me agredió.

Yo lo denuncié. Me dijo que...

estaba dispuesto a todo para recuperar a Carla.

¿Dispuesto a todo? ¿Hasta a matar?

Me imagino que sí.

¿Matarla a ella, por ejemplo?

Sí.

Así que, en cierto modo, le ha beneficiado a usted su muerte.

Señora fiscal.

Bocci, los registros demuestran que usted

esa noche estuvo allí. Seamos claros.

- ¿Qué hacía usted allí? - No tiene que responder.

¿Entonces?

- ¿Estuvo allí o no? - Sí, sí, estuve allí.

Mucho calor.

Mejor, ¿no?

¿Puede decirme qué hacía allí?

Carla me llamó llorando,

yo sabía que Semeraro iba a cenar allí esa noche y fui para allá corriendo.

¿Y qué se encontró?

Pues vi a Carla desesperada y el cuerpo de Semeraro en el suelo.

¿Y por qué no llamaron a la policía?

Oiga, mi cliente es muy consciente de que se equivocó.

Estamos aquí por eso.

Señora fiscal, yo no digo que hiciésemos las cosas bien, oiga, pero...

Carla lo denunció durante 20 años, y no consiguió nada.

A mi parecer, si ella no se hubiera defendido,

ahora mismo estaría usted interrogando a Semeraro.

Pero en el momento del homicidio, usted no estaba, ¿correcto?

Correcto, en el momento del homicidio no.

Y, ¿cómo sabe que fue en legítima defensa?

Ya se lo he dicho, porque le pegó y la agredió durante más de 20 años

y no estaba dispuesto a dejarla marchar.

Salvo que estuviera muerto.

Por eso Mattei y usted decidieron asesinarlo.

No, no fue así en absoluto. Abogado...

Señor Bocci, queda usted arrestado.

Por fin estáis aquí.

Mi niña.

Hola.

Hola, perla de la tía.

¿Por qué no venís a quedaros unos días con nosotros?

En casa, con nosotros, con nuestra familia.

Así os distraéis, ¿no? Estamos para ayudaros.

Papá.

Papá.

Papá.

5 MESES DESPUÉS

Avísame para ayudarte, no lo hagas solo. ¿Vale?

No se preocupe, yo me ocupo sin problema.

¡Semeraro! Cuando acabes vienes a echarme una mano.

Sandro, ¿te acuerdas que mañana había pedido libre?

Sí, pero hoy tienes que quedarte.

Mara, por favor, déjalo ya.

¿No quieres ir al cole a jugar con los otros niños?

Ya están entrando todos.

Le preguntamos a la profesora si te puede dar algo de merienda, ¿eh?

¡Mara, basta! Tienes que ir al colegio, en serio.

Tienes que entrar, por favor. Entra.

¡Mara! ¡Oye! ¿Estás sorda? ¿Puedes entrar, por favor?

¿Va todo bien?

Se ha dejado la merienda en casa y no quiere entrar al cole.

- ¿A ti te gusta la tarta? - Sí.

Yo siempre traigo de más, porque nunca se sabe.

Gracias.

- ¿Entras ya al cole, por favor? - Sí.

Adiós, cariño.

POLICÍA PENITENCIARIA

La señora Carla Mattei asesinó a su exmarido

y padre de sus tres hijos, el señor Vito Semeraro.

Y lo hizo a sangre fría.

Y con la complicidad además de su amante, el señor Manuel Bocci,

quien la ayudó a ocultar el cadáver lanzándolo al Tíber.

La fiscalía está dispuesta a demostrar ante este tribunal

que la imputada no actuó en legítima defensa,

como ella misma sostiene.

Mantenemos, que fue algo premeditado.

Y que decidió con muchísima anticipación el lugar,

el día y la forma de asesinarlo.

Gracias. Nada más que añadir.

En pie.

Entonces, señora Spataro, si he entendido bien,

pasó toda la tarde frente al domicilio de la señora Mattei

por celos, ¿es correcto?

Sí.

Señora Spataro,

acérquese al micrófono y alce la voz, por favor. Gracias.

Sí.

¿Y qué es lo que vio?

Vito salió con sus hijos

y los chicos cogieron la moto

y Vito se marchó él solo a pie.

Y luego ella,

la señora Mattei, salió al balcón y lo llamó.

Y Vito, pues... volvió a entrar.

Él volvió a entrar, ¿y usted qué hizo?

Me quedé esperando.

¿Y luego?

Me marché a casa.

¿Se fue a casa?

¿Así? ¿Se pasa toda la tarde esperándolo y luego se marcha?

¿Cómo es eso?

Pensé que habría decidido pasar la noche con ella y me marché.

¿Y sabría más o menos a qué hora?

Pasada la medianoche.

Señora Spataro, ¿definiría usted al señor Vito Semeraro

como un hombre violento?

Conmigo siempre fue muy amable,

dulce.

¿Le hablaba de su mujer?

Se quejaba de Carla,

decía que... que era caprichosa,

distraída, egoísta.

Pero siempre volvía con ella.

¿Volvía siempre con ella?

Explíquese.

¿Quizás porque continuaba enamorado?

¿Enamorado, dice? Estaba enamoradísimo.

Hacía lo que hiciera falta por ella.

- Pero le pegaba, según... - ¿Qué le iba a pegar?

- Se lo ha inventado todo. - Hay denuncias...

A Dios pongo por testigo. Esa mujer es un demonio.

Asquerosa...

Una asquerosa, señoría.

No limpiaba ni su casa.

Nunca hacía ni de comer.

Dejaba a Nicola solo en casa cuando era un niño pequeño,

cuidando de Rosa.

Mientras mi hermano se tenía que ir a trabajar

para alimentar a toda la familia. ¿Y sabe qué hacía ella?

Se iba por ahí a hacer el putón con sus amigas.

- Señora Semeraro, por favor... - ¡Es verdad!

- Oiga, está ante un tribunal, contrólese. - ¡Vaya! Mi hermano era un santo.

Guapo como él solo.

Un hombre muy trabajador.

Un padre y marido maravilloso.

Y esa se aprovechó.

Y luego...

¡Hala! Al río y fuera.

Duerme.

¿Cómo ha ido?

Bien.

Hemos cenado, luego hemos visto dibujos y cayó redonda.

¿Ha dado guerra?

Nicola, es que el problema no es Mara.

Bueno, no solo.

No os entiendo, perdonad.

Chicos, esta no es una casa adecuada para una niña.

Unos días vale, pero no podemos quedárnosla todo el juicio.

Estamos pensando en qué hacer.

Además, esos periodistas...

Todo el día ahí fuera, parece que no se cansan nunca.

- Hoy no me ha cundido una mierda. - ¿Entonces?

Pues...

Nicola, lo siento, pero,

no podemos continuar así.

- No... - ¿Así que, se tiene que ir?

Responde.

¡Responde!

- ¡Venga! - Oye...

Oye, ¿ya estás?

¿Es verdad que mamá te dejaba solo para salir con amigas?

Pero ¿qué amigas?

¿Es verdad o no?

Rosa, no lo sé, a lo mejor lo hizo un par de veces.

A ver, piensa en la vida de mierda que papá le dio a mamá.

Digo yo que, de vez en cuando pensaría en ella misma, ¿no?

No me parece mal.

¿Por qué no entráis?

¿Nos vamos a casa?

¿Me quieres?

Sí.

¿Te gustaría estar conmigo?

Si ya estoy contigo.

No, me refiero a vivir aquí conmigo y con Mara.

¿De verdad, quieres?

Sí.

Pero ¿qué pasaría si él no me liberase jamás?

¿Quién se acercó primero al otro de ustedes dos?

Mire a su señoría o a la fiscalía cuando responda.

Un día decidimos salir a tomarnos algo juntos.

¿Quién lo propuso?

No me acuerdo.

¿Tiene usted por costumbre ir a tomar algo

con las mujeres que acuden a su centro?

Señoría, protesto.

Denegada. Responda a la fiscal, señor Bocci.

No.

Nunca antes lo había hecho.

¿Y cómo empezó esa relación?

¿Cómo... cómo lo diría...? Cuando consumaron ustedes esa relación,

¿tomó usted la iniciativa o, por el contrario, fue la señora Mattei?

Fue Carla, pero la verdad... - Una mujer atrevida, ¿no es verdad?

¡Señoría, es inadmisible! - Vaya usted al grano.

¿Cuántas veces diría que se acostaron?

Imagino que será difícil recordarlo...

Tres.

¿Tres?

¿En seis meses? ¿En los que se vieron todos los días?

Sí.

A ver si lo entiendo. Una relación nueva...

¿por qué tan poca pasión?

Una mujer que ha pasado por todo lo que ha pasado Carla necesita tiempo.

Claro.

Y mientras la señora Mattei se tomaba su tiempo,

¿qué hacía usted?

Pues lo que debería hacer cualquier hombre,

concederle ese tiempo y esperarla.

¿Esperarla?

Y mientras la esperaba,

usted llevaba a su hija al colegio,

le hacía la compra, la llevaba al médico,

le pagaba las facturas.

El coche de la señora Mattei,

cuando lo vio por primera vez, ¿en qué condiciones estaba?

Nada buenas.

Ya, si no me equivoco, usted lo describió...

como "averiado,

con el seguro caducado ya y la batería descargada".

Son sus palabras, señor Bocci, ¿correcto?

Sí, correcto.

¿Cómo podía estar en ese estado de abandono?

Porque Vito Semeraro no la dejaba usarlo.

Pero, ese vehículo sí que arrancó aquella noche

y llevó el cadáver del señor Semeraro hasta el Tíber.

- ¿Lo arregló usted? - Sí.

¿Motu proprio?

Carla me dijo que le vendría bien tener el coche disponible

- al ser la niña pequeña y... - También le pagó usted el seguro.

Lo llevó al mecánico, ¿correcto?

Sí.

Solo una semana antes del asesinato. ¡Qué oportuno!

- ¡Señoría! - Cíñase a los hechos.

Siempre estuvo...

dispuesto a ayudarla.

Y también aquella noche.

Cuando la señora Mattei necesitó que alguien la rescatara

de ese "monstruo", de ese "orco", como ella misma lo definió,

que la habría... la habría matado sin duda.

Cuando yo llegué ya estaba muerto, señoría, como he dicho.

¿Y tampoco la ayudó cuando ella, tras haberse defendido,

según usted, sin ayuda decidió llevarse el cadáver

de Semeraro para ocultarlo?

No, en absoluto.

Me marché de allí.

¿Y por qué? ¿Por qué se echó atrás?

Porque tuve miedo.

Porque fui un cobarde.

¿Un cobarde?

Así que usted, ahora,

ha decidido ponerse a interpretar el papel

del pobre hombre manipulado por esa mujer,

cuando en realidad lo que está intentando es librarse

de un homicidio premeditado que cometió usted

junto con esa mujer de ahí, el amor de su vida,

¿simplemente admitiendo

que es un cobarde?

Nicola.

No sabes cuánto pienso en ti y en tus hermanas.

Seguramente no te acuerdes,

pero cuando erais pequeños salíamos de vez en cuando.

Íbamos con tu padre y Rosa.

Una vez fuimos a patinar sobre hielo.

¿Te acuerdas?

Te caíste y te hiciste daño,

pero no querías llorar delante de tu padre.

Así que lloraste conmigo, me abrazaste...

Pero ¿tú qué coño quieres?

Me gustaría hacer algo por vosotros, a lo mejor os podría ayudar con Mara.

¿Puedo al menos llevaros algo de comer?

Hey.

¿Qué tal?

Esto ya está, Rosa.

Demasiado.

¿Cómo estás?

Mañana a Mara le toca pescado, pero yo no lo sé hacer.

Ya me encargo yo.

¿Qué tal?

Me ha llamado la tía Mimma.

Dice que solos no vamos a poder seguir

y que Mara debería irse al pueblo con ella.

Mara se queda, ¿para qué le contestas?

¿Por qué le contestas?

- Rosa, ¿por qué le contestas? - Y, ¿qué coño quieres?

¿Quién coño eres tú para decidir lo que hacemos Mara y yo?

Tú no eres quién.

Yo no soy tu mujer, y no soy tu esclava.

Tengo 20 años, no puedo ponerme a hacer de madre.

Te he hecho una pregunta, ¿por qué le contestas?

¿Por qué le contestas?

Te he hecho una pregunta.

¿Quién mantiene unida a esta familia? ¿Eh? ¿Quién?

¿Quién mantiene unida a la familia? - ¡Quítame las putas manos de encima!

- Mírame. ¿Quién? - Pero ¿qué familia?

Oye, pero ¿qué coño dices?

¿Acaso no entiendes que puede que mamá no salga nunca?

Basta.

Perdona.

No quiero quedarme también sin ti.

Es la primera vez desde que cumplí los 20 años

que no tengo que ocuparme de nadie.

Es la primera vez que puedo pensar en mí.

Que tengo tiempo para mí.

Es un pensamiento horrible, ¿verdad?

¿Cómo pudo usted aceptar,

después de todo lo que le había hecho su marido,

dejarlo entrar en su casa?

Mara me lo pidió muchas veces.

Quería celebrar su fiesta de cumpleaños en casa con su padre.

Sé que mis hijos no han tenido una vida normal.

Me sentí bien al poder decirle que sí por una vez a mi hija.

Pero, si había otra razón...

no lo sé...

Le dije que sí también porque supongo que quería

que él comprobara que estaba bien sin él,

porque quería... dejar de quererlo.

En cualquier caso, no tenía escapatoria.

Si él quería venir a por mí, en casa, o donde fuera,

podría haberlo hecho.

¿Qué clase de marido era Vito Semeraro?

Antes de que nos casáramos era un hombre dulce, enamorado.

Nos conocimos de vacaciones.

Y luego, ya no nos separamos nunca más.

Desde ese momento yo no volví a Francia, me quedé aquí con él, en Italia.

Pero,

luego, en cuanto nos casamos se convirtió en un hombre muy violento,

y lo fue desde entonces.

Y entonces, ¿por qué decidió...

dejar entrar a un hombre violento en la casa donde estaban sus hijos?

Pensaba que podría manejarlo.

Había convivido con él 20 años.

En su día me enamoré de él porque era un hombre maravilloso.

Y siempre tuve la esperanza de que volviese a ser

el hombre que conocí en el pasado.

Usted ha dicho que de repente se volvió violento.

Entonces,

¿cómo puede decir que de alguna manera aún lo quería?

¿Ustedes...

sabrían expresar perfectamente todo lo que piensan?

¿Todo lo que quieren?

Yo... yo maté a Vito,

es cierto, pero fue solamente para defenderme.

¿Podría explicarnos lo que sucedió?

Rosa,

Nicola y Vito

acababan de salir de casa.

La velada había ido estupendamente.

Y yo quise pensar que ya no era peligroso.

¡Vito! El teléfono...

Y me equivoqué.

Gracias.

Carla, ¿puedo darle a Mara un beso de buenas noches? Un minuto.

¿Qué otra cosa podía hacer?

Le dije que sí, porque...

parecía que estaba muy tranquilo.

Buenas noches, mi amor.

Venga, Vito.

Quiero ver más a mis hijos.

Claro.

Que está Mara...

Primera regla: no plantarle cara.

Segunda regla:

fingir que todo es de lo más normal.

Déjame participar en la vida de mis hijos,

solo te pido eso, Carla.

Si a Mara no le gusta la muñeca, pues le compro otra cosa.

Yo no sé lo que le gusta,

y eso es solo culpa tuya.

Tercera regla:

habla, hazlo entrar en razón.

Tú siempre has sido un buen padre para ellos.

Cuarta regla...

¿Todavía te ves con ese? - Si las 3 anteriores no han funcionado...

¿Todavía te ves con ese? - Huye.

Pero... Mara estaba en casa.

¿Cómo me iba a marchar?

¡Calla!

Comprendí que estaba a punto de morir.

Hacía años que sabía eso.

Él mismo me lo decía,

"Eres una muerta que aún camina".

Mis hijos se quedarían sin mí...

Lo juro.

Les juro por Dios que no era mi intención matarlo.

Pero lo más importante para mí eran mis tres hijos.

No quería perderlos.

Tenía que ser fuerte, por ellos.

Por ellos lo limpié todo.

Y luego llamé a Manuel, suplicándole ayuda, pero...

pero no lo hizo.

Yo pensaba solo en mis hijos.

Fueron ellos los que me dieron fuerzas

para arrastrar a Vito hasta el ascensor.

Hasta el garaje.

Para cargarlo en el coche.

No hay más preguntas.

¿Tienen más preguntas, desde la fiscalía?

Señora Mattei, estamos todos muy conmovidos por sus palabras.

Así que,

¿mató usted a su marido para salvar a sus hijos?

Sí.

¿A esos hijos a los que, según su propio testimonio,

el señor Semeraro nunca jamás tocó, ni jamás maltrató?

Al contrario:

con ellos era estupendo,

¿o no?

¿A usted le parece normal que alguien se dedique a pegar

y a agredir a su mujer durante más de 20 años?

¿Usted dejaría a sus hijos con un hombre así?

Responda a la pregunta de la fiscal, señora Mattei.

- Usted es mujer, me comprenderá, ¿no? - ¡Señora Mattei!

Bien, ya hemos oído, eh...

la versión de los hechos de la señora Mattei.

La señora Mattei sigue manteniendo que lo hizo todo ella sola.

De hecho, nos ha explicado cómo lo consiguió:

con la fuerza de una madre.

Esa fue la clave.

Pero si eso fuera posible,

tal vez la señora Mattei podría demostrárnoslo ella misma.

Si el jurado lo permite.

¡Rosa!

- Hola. - Hola.

Vamos al parque...

Cariño, ve yendo tú. Pero ponte donde yo te pueda ver.

¿Cómo estás?

Aún enfadada, ¿eh?

La verdad es que nos pasamos un poco el otro día.

Fuisteis unos capullos.

¡Mírame!

¡Bien, cariño!

¿Y Livia? ¿Cómo está?

Bueno,

hace tiempo que no la veo, ¿sabes?

Lo siento.

Escucha, esta noche iré a San Lorenzo,

a un local, ¿quieres venir?

Ya hemos presentado el nuevo vídeo.

¿En serio?

Espera, que te lo enseño.

Toma...

Oye, es Mara.

¡Mara!

¡Mara!

- ¡Me he caído! - ¿Qué tienes?

¿Semeraro?

¿Semeraro?

Por aquí.

Ah, aquí está soplando el viento.

Ya lo veo. ¿Qué más pasa?

¿Pintas más?

¡Ya ha llegado el hombre de la casa!

¿Qué hace esta aquí?

¡Nico!

- ¿Qué ha pasado? - Que me he caído.

¿Qué coño ha pasado?

¡Esa boca! Haz el favor de hablar bien, hombre,

controla esa lengua, que tienes a la niña en brazos.

Tú cállate y vete.

¿Qué ha pasado?

¡Oye! Que te vayas ya.

Bueno,

la tía ya se va.

Buenas noches.

A mí, mi madre me enseñó a hablar bien desde bien pequeña,

no como la vuestra.

Ven conmigo.

- Bueno, ¿qué coño ha pasado? - Oye, no ha sido culpa mía.

¿No? ¿Y de quién? ¿De quién?

¿Por qué no me has llamado?

Rosa, ¿por qué no me has llamado?

¡Eh! ¿Por qué no me has llamado?

- Porque tenía miedo. - ¿De quién?

¡De ti, porque has cambiado, pareces otro! ¿Te enteras?

Ah, ¿yo he cambiado? ¿Y tu solución es llamar a esa zorra?

¡Porque ella quiere ayudarnos!

¡Yo os ayudo, yo os ayudo, no ella!

¡Yo os ayudo! ¡Yo me rompo los cuernos, no ella!

¿Te enteras o no? ¿Sabes qué quiere ella?

- Quiere llevarse a Mara con ella. - ¿Y si tiene razón, eh?

¿Y si al final mamá no lo hizo para defenderse?

Señora Mattei, repita exactamente lo que hizo

la noche del 30 al 31 de julio, por favor.

Enséñenos cómo hizo para mover el cuerpo de su marido,

tras asesinarlo brutalmente.

Oiga, señoría...

No tenemos todo el día, señora Mattei.

Creo que hemos visto bastante.

La situación es la que es, yo no sé qué decirte.

Tu madre no ha pasado la prueba de la fiscalía,

así que nadie cree en su palabra.

Si mintió sobre el hecho de ocultar el cadáver,

van a pensar que ha mentido sobre todo lo demás,

la mente de las personas funciona así.

¿Entonces?

Pues que, sobre lo más importante de todo,

que es la legítima defensa,

nadie va a creer que sea verdad.

Pues mi madre no ha mentido.

Escucha, en un juicio lo importante no es qué es verdad y qué es falso.

Lo importante es lo que cree el jurado.

Y a tu madre, el jurado ya no se la cree.

Hola.

¿Rosa?

¿Mara?

- Hola, Nicola. - Pásame a Rosa.

No, es que ahora Rosa no se puede poner.

Pásame a Rosa.

Cálmate, Nicola.

Las chicas están conmigo en el pueblo.

Prefieren estar aquí.

Han regresado a casa.

¿Qué tal por aquí?

- ¿Todo bien? - Sí, sí...

- Buena la tarta, ¿eh? - ¡Anda, déjame en paz!

Veo que os ha gustado...

Es mi peluche favorito.

Me lo regalaron por mi cumpleaños.

¡Venga, déjamelo!

Ya sé cómo se hace.

Mira, ya me sale... ¿has visto?

¿Te apetece zumo?

Gracias.

¡Yo te mato!

Vito, te lo suplico.

¡Te juro que te mato!

¡Yo te mato!

¡Te juro que te mato!

¡No puedes hacerme esto a mí!

¡Te mato, coño, te mato!

- ¿Mamá? - Dime.

No pasa nada, cielo.

Tú no te marcharás nunca, ¿verdad, mamá?

¡Mi niño, no!

Yo no me voy a ninguna parte.

Estoy con vosotros.

- Te quiero mucho, mamá. - ¡Cariño!

Tú sabes que te quiero.

Nicola...

¿Querías ayudar?

Déjame el coche.

¿De verdad que no te pegaba?

A mí no... no me quiso nunca.

Tú también has venido...

De aquí no se van a marchar.

Nico...

¿Cuándo has llegado?

Quiero contarte algo.

¿Qué ha pasado?

Voy a contárselo a todos, pero sin ti no lo conseguiré.

El Tribunal considera absolutamente necesario

con el fin de obtener un cuadro probatorio completo,

de conformidad con el artículo 507,

escuchar ahora el testimonio de Nicola Semeraro.

- Estoy nerviosa. - Tú no te preocupes.

Señor Semeraro, según la defensa de la acusada,

tiene usted algo relevante que declarar

sobre esa noche.

Yo, todos estos años...

estuve allí.

Estaba cuando...

mi padre pegaba a mi madre.

Estaba cuando...

cuando decía que la iba a matar.

Estaba cuando venía la policía,

pedía la documentación, la declaración y luego se iba.

Mi padre se quedaba allí.

Estaba cuando...

él le suplicaba que no lo dejara.

Y...

ella lo perdonaba.

Yo estaba siempre.

Y...

también la...

la noche entre el 30 y el 31 de julio estuve allí.

No es verdad, salimos juntos a la calle. ¿Qué estás diciendo?

Señor Semeraro, debo interrumpir su declaración.

Está usted claramente haciendo declaraciones auto inculpatorias.

¿Desea usted atenerse a su derecho a no declarar?

No, quiero continuar.

Adelante.

Después de la...

la fiesta de...

de mi hermana, yo me fui al Trastévere,

con dos amigos.

Después, sobre las dos,

o las dos y media, volví a casa.

¿Qué ha pasado?

¿Qué ha pasado?

Ayúdame, Nicola.

¿Qué has hecho?

Ayúdame.

Mi madre nunca habría hecho una cosa así

si realmente no se hubiese encontrado...

en una situación desesperada.

Yo la ayudé.

¿Qué iba a hacer?

¿Mara sigue durmiendo?

Mara dormía.

Decidimos dejarla en casa, confiando en que no se despertase.

Entonces, cogimos el coche, yo...

conducía.

Pero nunca me planteé ir a la policía,

porque yo no pensaba en nada.

Entonces llegamos con el coche hasta el Tíber y...

y lo tiramos.

¡Nicola!

¡Nicola!

¡Nicola, a tu propio padre!

¿Qué coño me cuentas?

¡Era papá!

¿Qué coño dices?

¿Qué coño dices de que lo sientes? ¡Me das asco! ¡Vete!

¡No quiero verte! ¡No quiero verte nunca más!

¡Fuera!

Silencio. Silencio, o hago desalojar la sala.

Mi madre ha... ha mentido.

Porque toda la vida ella nos ha protegido

a mí y a mis hermanas.

Y todo lo que ha hecho lo ha hecho siempre por nosotros.

Yo...

mi hermana y yo ya sabíamos cómo acabaría.

Y yo me imaginé miles de veces

testificando aquí sobre la muerte de mi madre.

Y si eso no ha sucedido

es porque mi madre se defendió aquella noche.

Y...

por eso yo no la juzgo.

Porque sé perfectamente

y comprendo perfectamente

cuánto ha sufrido y por todo lo que ha pasado.

Así que todo lo que pido,

es que antes de juzgarla,

intenten comprenderla.

- Gracias. - Gracias, puede irse.

Por hoy, hemos terminado.

Se levanta la sesión y se inician las deliberaciones.

2 MESES DESPUÉS

¡En pie!

En nombre del pueblo italiano, el Tribunal de lo Penal de Roma,

conforme al artículo 530 del Código de Procedimiento Penal,

absuelve al acusado Manuel Bocci

por no haber cometido el acto.

Conforme al artículo 530 del Código Penal,

absuelve a la acusada Carla Mattei

porque el hecho no es constitutivo de delito,

habiendo actuado en legítima defensa

conforme al artículo 52 del Código Penal.

¡Qué vergüenza!

Quien interrumpa será expulsado de la sala.

Conforme a los artículos 530 y 535 del Código Penal,

se declara a la señora Carla Mattei culpable únicamente

del delito de ocultación del cadáver

y se la condena a una pena de 6 meses de prisión.

En aplicación del artículo 163 del Código Penal,

concede a la acusada el beneficio de la suspensión condicional de la pena

y ordena su inmediata puesta en libertad.

¡Debería darles vergüenza a todos!

Por la potestad que me ha sido concedida,

- doy por concluido este proceso. - ¡Déjame!

Ha ido muy bien.

Gracias.

¿Y Nicola?

La sentencia es favorable, ya verás, no le va a pasar nada.

No te preocupes, irá bien.

Vale...

Perdona, ¿te importa darme un cigarro?

Claro.

Gracias.

Gracias.

¿Cuál es la cocina?

Está aquí abajo.

¿Dónde vas a poner el dormitorio?

Aquí.

¿La casa está lista?

No.

¿Qué hay dentro?

Nada.

¿Y Rosa?

Ha ido a comprar velas.

¿Y también va a venir papá?

No, cariño, no va a venir.

¿Y por qué la otra vez sí que tenía que venir a mi cumpleaños?

¿Quién?

¡Papá!

¿Por qué?

Es un secreto.

Cuéntamelo.

¿No?

A la oreja.

El año pasado mamá me pidió que dijera que yo quería

que papá viniera a mi fiesta.

¿Te has acabado todo el pescado?

No.

Venga, ven aquí.

No es verdad.

Dime que no es verdad.

Me engañaste como a un imbécil.

Me llamaste llorando, yo te creí.

Quizá esa noche ni siquiera te pegó.

¿Qué diferencia habría habido entre esa noche u otra?

Sabes que me habría matado al final.

¡Las tengo!

¡Ya está aquí Rosa!

¡Dame, dame, dame, dame, dame!

¡Mamá!

Nunca fue mi intención involucrarte.

Te lo juro.

¡Mamá!

¿Me ayudas con esto, porfa?

Mira cuántas velas, Mara. Ya son muchas...

Te has hecho muy mayor, ¿eh? ¿Cuántas hay?

Venga, si ya lo sabes...

¡Cuenta, son muchísimas!

¡Nicola!

Nicola. ¿Vienes?

Cumpleaños feliz,

cumpleaños feliz,

te deseamos Mara,

cumpleaños feliz.

¡Sopla!

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