All language subtitles for Sed de venganza_S01E15_Apasionados.mp4-es-1 (1)

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Original subtitles

CC: TELEMUNDO NETWORK

* Me pongo a temblar. *

* Y te siento en mi piel *

* con la boca fría. *

* Con aliento de hiel. *

* Mi misión ya acabó. *

* Tómame fuerte. *

* Tómame la vida. *

* Soy la muerte. *

* Solo yo, solo yo. *

- ¿Estás preocupado?

- Preocupado preocupado, no,

pero esto no tenía que haber pasado.

- Bueno, pero pasó y era algo que iba a pasar.

Los sentimientos no se pueden ocultar.

- Sí, pero nos podemos meter en un problema enorme, Fernanda.

- Tranquilo, no va a pasar nada.

Créeme, que si fuera por mí, ya hubiera terminado con Alfredo,

pero pues no es así de fácil.

- ¿En verdad tanto miedo le tienes?

* Solo yo. *

- Es terrible lo que me estás contando.

- No entiendo cómo alguien pudo ser capaz

de haber matado a Manue.

- ¿Y están seguros de eso?

- Sí, eso fue lo que salió en la autopsia.

Y no solo la mataron.

También le prendieron fuego a su casa.

Qué bueno que al menos Fernanda trató de ayudarla

y fue a su entierro.

Fue la única de la familia que estuvo ahí.

Es que te juro que cada vez que lo pienso me siento la peor.

[***]

- Es lo que les digo.

No sé qué le está pasando a Elisa últimamente.

La desconozco, se los juro.

Hasta ha llegado a decirme

que nunca debimos casarnos, imagínense.

- Lo sé, lo sé.

Me comentó que quiere separarse de ti.

Dice que sigue enamorada de Francisco.

¿Lo puedes creer?

- Está loca, está loca.

- ¿Francisco?

¿Ese quién es? ¿Lo conozco?

- Un muchacho que trabajaba de jardinero en la casa.

- ¿De jardinero?

- Cuando descubrimos lo que se traía,

hice que se largara y que la dejara en paz.

[***]

- Yo de verdad no entiendo cómo puedes comer tanto sin engordar.

Envidia de la buena.

- Hum, tengo buen metabolismo.

- Ujú.

- Uy, quién fuera taco.

Lo digo sin ánimos de ofender.

Es que rara vez se ven monumentos como ustedes,

comiendo con tantas ganas, con ese gusto.

¡Qué viva la vida!

- Sáquense de aquí, mugrosos.

Largo, largo, largo.

- Bueno, una princesa de su calibre

no nos puede ver de otra manera.

La verdad es que diosas como ustedes...

Ay, no, frente a diosas como ustedes,

cualquier hombre es un pelado mugroso.

Es verdad, ¿no?

- Me da una lástima.

Yo tanto me esmeré, miren, en sacarme puntito

y ponerme bello, miren.

- Sí, sí, con la cera del carro se sacó brillo.

Mírenlo.

[Risas]

Ah, pero qué mal educados somos. Permítannos presentarnos.

Yo soy Miguel.

- Rafita. A sus órdenes.

- Mucho gusto.

[***]

- ¿Es en serio que secuestraron a la hija de Alfredo?

- Ujú, y lo peor es que él no quiso pagar ni el rescate.

- No... no entiendo por qué.

- Ay, ¿cómo que por qué?

Porque Alfredo es el hombre más inhumano que he conocido

en toda mi vida.

O sea, yo estoy casi segura que ya Ana está muerta.

Eso es algo que nunca se lo voy a perdonar.

¿Qué clase de hombre puede ser,

si ni siquiera quiere a sus hijos?

No quiere a nadie.

[***]

- Sí, no tengo duda.

Hoy muy temprano me realicé una prueba de embarazo...

[***]

y estoy esperando un hijo de Alonso.

[***]

- ¿Sigues pensando en no tenerlo?

- Por favor, no me juzgues por eso.

- Pero yo no te estoy juzgando. Esa es tu decisión, Tani.

Y sea cual sea la que tomes, yo siempre te voy a apoyar, ¿ok?

- No voy a tenerlo.

Que Dios me perdone,

pero no le voy a decir nada a Marcelo.

No quiero perderlo.

- No sé por qué te preocupa tanto lo de tu hijo.

Si te divorcias, puedes criarlo tú sola.

Claro, eso si finalmente dejas al pelele de Gabriel.

- Papi, no se trata de que mi hijo crezca sin sus dos padres.

- ¿Cuál es el problema? Lo podría fungir.

- Ay, Adalberto, ya, por favor, que vas a volver loca a la niña.

Cuéntame, ¿cuándo te toca revisión?

- Hum, justo ayer fui al doctor y me dijo...

- Como se lo dije desde un principio,

a veces hay que intentarlo varias veces

hasta que funciona.

Hay que programar su próxima cita

para que usted y su marido vengan.

- ...que todo va estupendamente bien.

Ujú, cuando se vengan a dar cuenta,

ya van a ser abuelos.

[***]

- Claudia, ya vámonos.

Erika y Fermín deben estar esperándonos.

- Erika es nuestra hermana y Fermín nuestro cuñado.

Quedamos ir a comer con ellos, pero nos qanó un antojo.

- Ah, entiendo.

Bueno, pero por lo menos dejen que paguemos la cuenta, ¿no?

- Ah, claro que sí.

- No, no, no... por supuesto que no.

Nosotras tenemos nuestro propio dinero.

No es necesario.

- Paty, no seas sangrona, por favor.

- Claudia, ¿será que me pasas tu número

y un día de estos salimos?

Un helado, un café. Qué sé yo.

- Va, claro que sí. - ¿Sí?

- Pásame tu teléfono para anotarlo.

- Sí, ok.

- ¿Tú me das el tuyo?

- No tengo.

- Claudia. - Ah.

- Aquí está. - Gracias.

- Ella es así.

[***]

- Son etapas.

No le hagas caso. Ya se le va a pasar.

- Eso espero, porque he puesto lo mejor de mi parte.

Pero es difícil.

- Mira. - Imagínense...

- Si el sexo no te funciona, ponte romántico.

Tienes que ir entrenándola

para que sepa hacer feliz a papá.

* Ese es el juego, money, money. *

- Qué bien está esa Claudia.

Tal como decimos en el bajo mundo: explotá de buena.

- ¿Y la hermana? La hermana tiene como...

Está buenísima, pero nadie se la cala.

- Ah, Rafita, es que tienes que aprender a hacerla reír.

Si te enseña los dientes, eso es tuyo, hermano.

- ¿Sí? - Sí.

La voy a invitar a salir ya.

Esa tuna me la como yo,

aunque me espine las manos, la boca.

* Ay, morena, ven y quítame esta pena, cosa buena. *

[Risas]

- A mí ya me urge galán.

Pero tú, con las ínfulas que te cargas,

no te va a caer ni una mosca.

- Es que yo verdaderamente prefiero meterme de monja,

antes que salir con alguno de esos asquerosos, no.

- Se portaron muy educados.

Además, nos ficharon los tacos. ¿De qué te quejas?

- No, es que a mí no me gusta

que extraños me anden pagando la cuenta.

Y menos, si son pobres y nacos como esos, no.

- Ay, a mí sí. Extraños, conocidos.

Mientras [Chista] se mochen.

- La... la señora que murió hace poco,

que en paz descanse, era la nana de Alfredo.

Y él la corrió de un día para otro y no le dio ni un centavo.

Eso a mí se me hace una crueldad.

- Estoy... totalmente de acuerdo contigo.

- La policía dice que... que están casi seguros

que alguien la mató y de una manera muy agresiva.

- Pero ¿quién pudo haber odiado tanto a esa señora

para hacer algo así?

- No sé.

Bueno, yo sí sé que Alfredo la odiaba mucho,

pero no, yo no creo que él sea capaz

de hacer algo así, no.

Aunque, si te soy sincera,

no pongo las manos en el fuego por él.

- No sé.

Si ella fue la nana de Alfredo, no creo que la hubiera matado.

- Ay, Emilio, si no le importó su propia hija Ana,

¡qué le va a importar la nana,

que para él es como una sirvienta!

Yo sé que así la ve.

- Bueno, ¿hace cuánto tiempo fue

que esta señora trabajó en la casa?

- Hace como unos diez años, por ahí.

Sí, yo he tratado de... de pasar por la casa,

de darle dinerito, de ocuparme de ella,

pero pues ella no quiso.

Cortó todo tipo de comunicaciones conmigo.

Y, pues ni modo, ¿no?

- Ni modo. - Ni modo.

Hablemos de otras cosas, ¿te parece?

Otro.

[***]

- Bueno, entonces, salud.

Y te felicito.

Hasta que por fin se te hizo el milagrito, ¿ah?

- Ay, Mirna, y de qué manera.

No puedo dejar de pensar en él.

- Cuidadito, con cautela, despacito,

porque acuérdate que, el que juega con fuego,

siempre se quema.

- Eso nunca me ha pasado, Mirna.

Cuando yo juego con fuego,

han sido otros los que se han quemado.

[***]

- ¿Qué?

¿Qué? Ya, ya, no se los voy a negar.

Sí, pasó lo que tenía que pasar, ya, ya.

- Ay. - Y, bueno, ¿y?

- Y estoy confundido.

- Sí, ya sabía.

Yo te dije que esa mujer te iba a enredar más.

- Tienes que tener más cuidado que nunca.

En serio, Francisco.

- No estoy confundido por lo que pasó con Fernanda,

sino por lo que me dijo.

Habló de mi abuela. Dijo que sospechaba de Alfredo.

Ella no tiene idea de quién soy, y aun así, culpa a Alfredo.

¿Y si dice la verdad?

¿Y si no fue ella ni Beltrán, hum?

[***]

- El investigador me va a cobrar por hora más viáticos.

- ¿Viste? Yo te lo dije.

No necesitabas una fortuna

para empezar a buscar a tu hija, ¿viste?

- Nada más $5,000. de adelanto.

- Fernanda, eso es nada para ti. - No te creas, ¿eh?

Yo tengo las tarjetas de crédito,

pero no tengo disponibilidad en efectivo,

porque Alfredo, aparte de feo y anciano, es codo a morir.

- ¿Puedes creerlo? - No, no, no.

Pero, Fer, hay una cosa importante ahí.

¿Sabes qué es?

Que por fin diste el primer paso para empezar a buscar a tu hija.

Y eso me hace sentir tan orgullosa de ti, Fernanda.

- No estoy diciendo que Fernanda sea inocente.

Lo que digo es que ella es el único camino que me queda

para averiguar la verdad.

- Hum. - Sí, entre sus piernas.

- Exacto. - Ey.

- ¿Y lo que dice Ana? De plano, ¿ya no le crees?

- Bueno, bueno, Ana, no sé. Pueden ser inventos de ella.

- Pero si Fernanda es inocente,

¿te parece justo para ti que abuses de ella,

de sus sentimientos?

- A menos de que le guste, ¿no?

Que le guste un montón y nosotros no sepamos.

Pero bueno, también está Elisa.

- A ver, Elisa está casada.

La perdí hace mucho tiempo.

Aunque, mi corazón va a ser siempre de ella.

La verdad es que yo no podría enamorarme de otra mujer.

Y sí, sí, soy hombre, al final del día.

Fernanda me prende

y no me gusta saber que la estoy usando.

- Pero... - Hum.

¿Qué hago?

Tengo que saber quién mató a mi abuela,

y tengo que hacer que esa persona pague por su crimen.

- Pues ya se ve que no la odia tanto.

- Ay, no estoy enamorado de ella.

No me miren así. No me voy a enamorar.

- ¿Estás seguro?

- Seguro. - Hum.

[***]

- Lo que pasa es que, si te enamoras de él,

no vas a soportar estar con Del Pino ni un día más.

- No sé si lo que siento es amor.

Digo, yo creí que estaba enamorada de Eugenio.

Quería compartir con él mi vida, tener hijos por con él.

- ¿Y con Emilio? - Es diferente.

Pienso en él todo el tiempo.

Me entra como mucha ansiedad

cuando pasan muchos días y no lo veo.

Solo quiero que me bese, que me acaricie.

- Ay, Fernanda. - ¿Qué?

- Eso es amor.

- ¿Sí? - Amor.

Amor.

* Con aliento de hiel. *

- Entre más lo pienso, solo hay una solución, Mirna.

- ¿Cuál?

- Tengo que matar a Alfredo.

[***]

* En un mundo de sombras *

* donde el silencio grita, *

* cada palabra es un eco *

* de promesas marchitas. *

* Sed de venganza *

* con fuego en la piel. *

* Buscando la verdad *

* en un mundo cruel. *

* Lealtades rotas. *

* Corazones de piedra. *

* En esta selva de cemento *

* sálvese quien pueda, * quien pueda. *

* En la sombra de la noche *

* miradas de acero. *

* Dos familias en lucha, *

* un legado está en juego. *

* Juramentos que se quiebran, *

* secretos por saber. *

* Cada momento es un recuerdo *

* de un pasado por volver. *

* Sed de venganza *

* con fuego en la piel. *

* Buscando la verdad *

* en un mundo cruel. *

- Fernanda, Fernanda, por Dios, no más asesinatos.

Para, para.

A ver, primero lo hacías,

porque estabas manipulada por Eugenio.

¿Y ahora por quién estás manipulada?

- Estoy manipulada por mi propia conveniencia, Mirna.

Pero primero tengo que asegurarme

de que lo voy a heredar.

Porque si no,

todo ese dinero se va a ir para los hijos.

Ellos no se merecen que yo les haga ese favor.

[***]

- Qué bueno que te quedaste un poquito más.

- No, por mí, me quedaría a vivir contigo.

- ¿Ah, sí? - Sí.

Tú ya sabes, el deber me llama.

- Bueno, ¿y cuándo vas a volver?

- No sé.

Pronto, pronto.

Más pronto de lo que tú te imaginas.

- Los días se me van a hacer eternos.

- ¿Sí? - Ujú.

- ¿Sí? - Ujú.

- ¿Por qué? - Te voy a extrañar.

[***]

- Mi amor, no se trata de que no seas tú.

- A ver, Sebastián.

Si quieres que me vista como Elisa o como Fernanda,

me voy a sentir dispersada.

- Te prometo que no.

- Sebastián, con elegancia se nace.

Y si quieres una esposa, no sé, fina y distinguida,

la verdad es que no soy yo.

- Moni, tú me gustas tal y como eres.

Pero, a ver, ¿qué tiene de malo

que empieces a vestirte un poco mejor?

* Recuerda que aquí siempre estoy. *

Tú déjate aconsejar y trata de disfrutar, ¿sí?

* I love you y siempre adorarte. *

- Mira. - Miro.

* Se trata de tener buena actitud. *

- Ok, sí, a ver.

El problema es que estoy muy enamorado de Tania

y no quiero perderla.

- Pues demasiado tarde, Alonso.

- Además, tú ya no le interesas. - ¿Qué?

¿Lo dices, porque está saliendo con el ranchero ese?

- A ver, Marcelo no es ningún ranchero.

- Ay, por favor. - Es un empresario muy exitoso.

- Por favor, reina, ayúdame. - No.

- Ayúdame a convencerla de que estoy muy arrepentido,

y de que a, partir de ahora, todo va a ser diferente.

- No, por supuesto que no. - Por favor.

- No, ya olvídate de ella, por favor.

- ¿Por qué me preguntas eso?

- Eh...

Bueno, porque es evidente, ¿no?,

que Elisa y Roberto como que no se la llevan muy bien.

Es solo como que lo veo, ¿no?

No sé.

- ¿Tanto se nota?

- No, no sé, no sé. Te estoy preguntando.

¿Es...? O sea, ¿tengo razón?

- Mira, Elisa pasó por una crisis, por muchas cosas,

pero ya lo va a superar.

- Ok.

- ¿Algo más que quieras saber?

- ¿Que tengas escrito o...? - Sí, una pregunta.

- No, no. - ¿No?

* Yo lo que quiero. *

- Me parece ridículo que hayas ido al entierro de Manuela.

¿Qué diablos te importa lo que le pasó?

- ¿Por qué no? Me dio pena enterarme.

Pobrecita, Alfredo.

- Bueno, al menos eso sirvió para saber

que Francisco no está en Miami.

Porque no fue al entierro, ¿o sí?

- No, para nada.

Oí que comentaron que desde que se fue,

no han vuelto a saber de él.

Pero ¿por qué lo preguntas?

- Hum, solo para confirmar

que no es por él que Elisa se puso así.

* Me pongo a temblar. *

* Siento tu aliento en mi piel. *

* No puedo parar. *

- Imagínate lo feliz que estoy.

Ser papá me llena de ilusión, de felicidad.

- Hum.

- Cuando Elisa quede embarazada, te vas a dar cuenta.

- Para eso tendríamos que...

escribirle a la cigüeña.

Y últimamente no quiere ni que la toque.

Y qué bueno que tú arreglaste ya tu... tu problemita

y sí... pudiste.

- Sí, sí, todo... todo solucionado.

- Ah, qué bueno.

- Gracias a Dios,

Brenda y yo tenemos una relación y plena y feliz.

- ¿Sí? - Sí, sí, sí.

- Qué bueno. Me alegro mucho, ¿eh?

- Hum.

- Salud. - Salud.

[***]

[***]

[Pitido]

[Pitido]

* Y te siento en mi piel con la boca fría. *

* Con aliento de hiel. *

* Mi misión ya acabó. *

* Tómame fuerte. *

* Tómame la vida. *

Tema musical *]

[***]

[***]

- Paty, lo prometido es deuda.

Ahí está toda la ropa que te prometí.

- ¿Dos maletas? - Ujú.

- Te dije que tenía muchas cosas.

Eso sí, espero que te sirvan, ¿no?

Si no te queda algo,

se lo puedes regalar a cualquier persona.

- Guao. Muchísimas gracias.

- Oye, mis maletas cuando termines de usarlas,

me las regresas,

- Sí, sí, sí, claro que sí.

Muchas gracias, señorita Fernanda.

[Exclama]

- Mira, Brenda, eso de la inseminación artificial,

que se lo crea tu abuela.

- Es la verdad.

- Brenda, en ninguno de nuestros... encontrones

nos hemos cuidado y lo sabes muy bien.

- ¿Adónde quieres llegar, Alonso, hum?

- El hijo que estás esperando, ¿es mío sí o no?

- Cada día que pasa me siento más... fuerte.

Bueno, a ver, a veces me entran ansias,

pero cada vez mejor.

- Ya pronto vas a poder salir de aquí, vas a ver.

- ¿Para ir a la casa?

- No. Todavía no es el momento.

Voy a rentarte un departamento para que vivas allí.

Pero quiero encontrar a alguien para que te acompañe,

que viva contigo.

- No creo que sea necesario.

A ver, si me vas a ayudar, que sea para vivir sola, ¿no?

- Yo sé que Roberto es un buen hombre.

Y, créeme, que eso es lo que más me atormenta.

- Fueron novios mucho tiempo, Elisa.

Aceptaste casarte con él, te veías tan enamorada.

¿Y luego? ¿Qué pasó?

¿Cambiaste de opinión en un dos por tres?

- Ay, no sé. Eso mismo quisiera yo saber.

Por eso fui a buscar a Manue, porque quería ver a Francisco.

Daría lo que fuera por tenerlo conmigo

y poder darme cuenta si... si son ideas mías

o si lo sigo queriendo como antes.

- ¿Averiguaste dónde está?

- No... nadie sabe nada.

Desde que se largó,

es como si se lo hubiera tragado la tierra.

[***]

- Hola. Buenos días.

- Guao. Buenos días.

¿Y esa carita tan bonita?

Eso quiere decir que pasaste buena noche.

- Mirna, tengo muchas razones por las cuales estar feliz.

- ¿Ah, sí? - Ujú.

¿Y esas flores?

- Adivina. Son para ti.

Y nada más ni nada menos que rosas rojas.

- Es que Marcelo es un sol.

[***]

No son de Marcelo.

Son de Alonso.

[***]

- No sigas insistiendo.

No estoy esperando un hijo tuyo.

- Y tampoco de Gabriel, porque los dos sabemos...

- No, y tampoco de Gabriel.

- ¿Entonces?

¿Te has estado viendo con alguien más?

- Ay, por supuesto que no, idiota.

Cuidado y dices algo, ¿eh?

La verdad es que no hay embarazo.

Es algo que yo inventé para contentar a mi papá.

[***]

[Exclama]

- Elisa, no está bien que sigas atada a cosas del pasado.

- Yo sé, pero te juro que no puedo evitarlo.

- Pues tienes que buscar la manera de salvar tu matrimonio.

Me da tanta pena ver a Roberto tan triste.

- ¿Tú de verdad crees que le importa lo que siento?

- Ay, por supuesto que sí.

Créeme, haz un esfuerzo. Él es un hombre extraordinario.

No es justo que lo hagas a un lado pensando en un joven

al que evidentemente no le importaste.

Tan es así...

que en diez años no se ha vuelto a comunicar contigo.

- A ver, nunca he dudado de tu versión, Ana.

Eso no lo pienses ni de broma.

- Mira, tal vez haces bien en dudar.

He estado hablando con el doctor, con los psicólogos.

Y sí... existe una posibilidad

de que en mis alucinaciones haya visto a Fernanda

matar a mi mamá.

- ¿Y si hubiera sido así?

- No, espérate, a ver.

El celular de Fernanda y los mensajes de Eugenio...

No, no, no hay forma.

No hay forma de que supiera el nombre

de alguien que no conocía.

- ¿Y si escuchaste ese nombre en otra conversación?

No sé, ¿en una entre mi abuela y tu papá?

Puede ser.

[Jadeos]

[Gritos]

- Si tanto te quejas de no tener oxígeno,

ahora sí te voy a dar una razón.

- Ana, por Dios.

- ¿Y entonces qué te parece si salimos hoy en la nochecita?

- Hoy... ya tengo un compromiso.

- Entonces mañana.

- Sí, bueno, mañana está bien.

- Bien. Entonces me dices adónde te busco.

Por usted voy hasta el fin del mundo, hermosa.

* Un ritmo que nunca se acaba. *

[***]

[***]

- ¿No te enseñaron a tocar?

- Perdón, cuando sentí, ya había abierto la puerta.

- ¿Me estabas buscando a mí?

- Sí, quería pedirte ayuda.

Sebastián quiere que me compre ropa bonita.

¿Y quién mejor que tú para aconsejarme?

- Ay, yo estaría encantada de llevarte de compras.

Es más, aquí estoy para servirte.

Eso sí, corazón, ¿eh?

Yo no prometo hacer milagros.

[***]

- Yo tampoco quiero seguir peleando.

Tú eres lo que yo más amo en el mundo y lo sabes.

- Te prometo que voy a poner todo de mi parte

para que este matrimonio funcione.

- Te amo.

- Entonces, ¿no te gustaron las flores?

Las compré con mucho amor.

- No, no me gustaron.

Y, por favor, olvídate de mí.

Para ti no existo, ¿estamos?

- Tania, te oigo hablar y se me rompe el corazón.

Ya sé que soy un gandaya,

pero tú eres lo que más amo en esta vida.

- Pues qué lástima que te estés dando cuenta hasta ahora.

- Ya, Tania, por favor, dame una última oportunidad, ¿sí?

Yo sé que podríamos empezar de cero y todo podría...

- Adiós, Alonso.

Adiós para siempre.

- Ah.

- Ya a le pedí a Elisa que hablara con Roberto

y lo van a intentar.

- ¿Ahora yo le tengo que pedir a ella que hable contigo

para que tú vuelvas a ser la misma?

- No, no, no, no te confundas. Yo no he cambiado nada.

Lo que pasó es que yo me enamoré como una estúpida

de un hombre guapo, inteligente,

con una gran personalidad y amoroso.

- Lo sigo siendo.

Yo no sé por qué tú no lo quieres ver.

- Los mejores años de mi vida, ¿y tú qué?

A veces siento que me... que me vas a dejar en la calle,

me tratas de la patada y me vas a dejar sin un peso.

- Ay, Fernanda, por Dios, por favor, no digas estupideces.

Ven, ven aquí, cosita, ven.

- No, no.

Yo no pienso hacer feliz a papá, si papá no hace feliz a mamá

y me demuestra que de verdad me ama.

- Los detectives están por llegar.

Hazlos pasar enseguida, por favor, ¿sí?

- Claro que sí, don Alfredo.

Por cierto, quería que me firmara...

Sí, eran estos.

Estos documentos. Por favor, aquí su firma.

- ¿Es natural?

- Sí... sí, sí, sí. Son... son naturales.

- Te felicito. Están muy bonitas.

- Muchas gracias, don Alfredo.

- Con permiso. - Adelante, adelante.

[***]

[***]

[***]

[***]

* Me pongo a temblar. *

* Te siento en mi piel con la boca fría, *

* Con aliento de hiel. *

* Mi misión ya acabó. *

* Tómame fuerte. *

* Tómame la vida. *

* Soy la muerte. *

* Solo yo, solo yo. *

* Solo yo. *

- De verdad, yo no sé por qué

tú y Sebastián insisten en ser tan sencillitos, ¿eh?

Cásense a lo grande.

Ese día hay que celebrar.

Digo, es algo que no pasa a diario.

- Gracias, pero no nos interesa más que estar casados.

Lo vamos a celebrar a nuestra manera.

- A estas alturas

ya le han de haber dado rienda suelta a la pasión, ¿verdad?

Digo, mi hermanito debe ser un diablito en la cama

para tenerte así, tan enamorada.

- Eso no es algo que a ti tenga que interesarte, ¿ok?

Son asuntos privados.

- Ay, ay, Mónica, por favor, no seas mojigata, ¿sí?

Hoy en día todo se puede hablar abiertamente.

Además, ¿qué tiene de malo?

El sexo es...

El sexo es algo natural

y un ingrediente fundamental en tu relación de pareja.

- Entonces, ¿tus padres los dos... los dos murieron?

- Sí.

La verdad es que no lo sufrí tanto.

Mi padrastro, como ya te conté,

era un hombre horrible... que abusaba de mí.

Pues yo le tenía mucho miedo, terror.

- ¿Y tu mamá?

- Era una mujer muy sumisa, ¿no?

Ella sabía lo que estaba pasando, pero le daba igual.

- Eras muy pequeña. ¿Adónde fuiste, qué hiciste?

- Pues a la calle.

No me quedó de otra que pedir limosna,

tratar de buscar trabajo.

Pero bueno, ese es... es un episodio de mi vida

que ya sabes que no me gusta hablar mucho.

[***]

- Eso es algo que siempre me va a tener angustiada,

no saber qué pasó con Ana.

- Mi amor, no quiero que pienses

que es por mí que salieron las cosas así.

- No.

Yo sé que tú solo seguiste órdenes.

El culpable de todo siempre va a ser mi papá.

- ¿Ya tienen listos los planos del proyecto de Pompano?

Van a hacer una maqueta

y necesito que aceleres el presupuesto, ¿ok?

- Está bien. - Gracias.

- Muchas gracias por su participación.

Y espero que puedan encontrar el cuerpo de mi querida hija.

Soy un hombre de justicia

y ojalá que cuando encuentren a los culpables...

tengan su merecido.

Gracias.

[***]

- Uf. - Hola.

- ¿Y eso que no te has ido a la oficina?

- No, apenas me voy a alistar para ir.

- Hum. - Oye, ¿y tú cómo vas?

¿Cómo va esa pancita?

Ya dentro de poco, cuando menos lo pensemos,

ya va a nacer ese bebé.

- Cuando estemos solas

no tienes por qué seguir el juego, Fernanda.

¿O me vas a decir que no sabes que me inventé todo

para tranquilizar a mi papá?

- Ay, menos mal.

Yo la verdad estaba bien preocupada.

Ay, gracias a Dios.

Yo pensé que el bebé era de Alonso.

- Fíjate que él también, pero no.

Afortunadamente, él no es tan paternal, ¿no?

- Ya, bueno, pero si quieres tranquilizar a tu papá

y te quieres embarazar,

pues embarázate de Alonso y ya está.

El bebé queda en familia, tranquila.

Piénsalo.

[Exclama]

[***]

- No, no trató de pasarse de listo conmigo.

Pero no me gusta hablar con él.

Que alguien se ponga a preguntarme

sobre mi vida sexual,

obviamente me hace sentir incómoda.

- Voy a hablar con él.

- No, ¿para qué?

A Alonso es mejor evitarlo y ya.

- Bueno, al menos ya vas a empezar con tus clases.

Oye, te ibas a ir de compras. Ya hemos hablado.

- Sí, le pedí a Fernanda que me ayude con eso

y sinceramente me arrepiento.

Le caigo como patada en el hígado.

Ni siquiera lo puede disimular.

- Se lo hubieras pedido a Tania. Ella tiene tienda.

Ahí te podría haber dado un guardarropa completo.

- Sí, quería tratar de acercarme a Fernanda para irla llevando,

pero estaba en el cuarto de tu mamá

prendiendo cerillos como desquiciada.

Los veía arder sobre un cenicero con mirada de loca.

Eso me sacó totalmente de onda.

- Bueno, ya, suficiente por hoy.

Todavía me duele mucho el cuerpo.

Yo le agradecería mucho si me puede dar algo para el dolor.

- Es normal que te sientas así.

El proceso puede ser muy frustrante,

pero tienes que tener paciencia.

Ahora los dejo para que estén tranquilos.

- Gracias. - Gracias.

- Sé que es muy duro, pero va a pasar.

Si usted está aquí,

es porque le importa mucho a Francisco.

Él la está protegiendo.

Él se preocupa muchísimo por usted.

- Las torres serán las mejores de la zona

con 400 unidades cada una.

- Sí, sí, sí.

Pues espero que se vean muy bien en el proyecto.

- Vamos a emplear materiales de primera calidad

para su construcción y tendrán un acabado de super lujo.

En esta carpeta podrá encontrar toda la información

para que usted y su socio la analicen tranquilamente.

- Muchas gracias, señor Ferrero.

Yo hoy mismo reviso todo esto.

Y sí, efectivamente, pues se ven muy bien.

- Le aseguro que es una muy buena propuesta,

y con diferencia a cualquier otra

que le pudieran hacer los Del Pino.

Es más, estoy seguro que ellos no podrán superarla.

- Bueno, todavía no nos presentan nada.

- Lo sé.

Y el que da primero, da dos veces.

Con ellos ustedes no solo podrían perder su dinero,

sino que podrían meterse en muchos líos legales.

Emilio... yo sé lo que le digo.

[***]

- Fernanda, ¿y si la policía decide seguir investigando

la muerte de esa señora?

- Pues que investiguen.

No hay manera de comprobar que yo estuve con ella

en el momento de su terrible asesinato.

¿Sabes qué me preocupa?

- ¿Qué? - Ana.

- ¿Y de verdad no tienes ni la menor idea quién se la llevó?

- No.

De hecho, contraté a un investigador privado

para que me la buscara en cada rincón de la Florida,

y hasta el momento no sabemos nada.

- ¿Y te has puesto a pensar qué pasaría si de repente aparece?

- Hum, pues aquí estaré esperándola... preparada.

[***]

[* Tema musical *]a musical *]

- Si Alfredo fue capaz

de robarle la herencia a su medio hermano,

¿qué no podría hacer con ustedes?

- Señor Ferrero, yo le agradezco muchísimo

todas las atenciones que ha tenido con nosotros,

pero también le suplico que entienda

que nosotros somos totalmente ajenos

a los problemas profesionales y personales

que tiene usted con la familia Del Pino.

- Lo sé, lo sé.

Pero considero mi deber prevenirles

de lo que se les puede venir encima.

Esa es una familia de gente sinvergüenza, Emilio.

Mire a mi hija. Es el mejor ejemplo.

Ha ido a caer en lo peor.

Ustedes consideren mi propuesta, que es lo más importante,

y cuando estén listos, podemos firmar, ¿hum?

- No le entiendo.

- Ya tengo a alguien buscando a Eugenio Beltrán

y localizando el testamento

que el viejo cara de pizza hawaiana de Alfredo

hizo perdidizo.

A ese infeliz, Emilio...

le esperan momentos muy amargos.

- ¿Por qué me está ayudando, Ignacio...

si usted sabe que se está poniendo en riesgo?

Aunque, bueno, me imagino que le están pagando muy bien.

- No solo lo hago por el dinero.

Es porque la vida siempre te da una segunda oportunidad

para hacer las cosas bien.

- Yo quisiera pensar como usted,

y trato de verlo como una oportunidad,

pero no... no puedo.

Solo tengo mucha rabia,

y quiero que la persona que me llevó a este infierno pague.

Y que pague con creces.

- Mirna, es que Emilio es el hombre

que cualquier mujer desearía tener.

O sea, es guapo, alto, inteligente...

me da colágeno... es dulce, amable.

Lo es todo.

- Fernanda, ya.

Yo creo que tú te estás dejando ir con él demasiado lejos.

- Ay, ¿y no que tú me habías dicho que:

"entrégate, entrégate al amor"?

- No, no, no... señorita.

Yo lo que dije fue lo que tenías que hacer,

una vez te hubieras divorciado de Del Pino.

Fernanda, un hombre se compromete

hasta donde sabe que puede.

Y Emilio sabe perfectamente que tú eres una mujer casada.

- Infelizmente. - Sí, no importa.

De todas formas, no estás libre.

Fernanda, escúchame, ¿sí?

Mira, una cosa es que...

él esté divertido

y que, además, tenga sus momentos candentes contigo,

y otra bien distinta es que te tome en serio

y que se enamore de ti

como yo sé que a ti te gustaría que pasara.

* Y te siento en mi piel *

* con la boca fría. *

- Hoy día en la mañana,

Fernanda se fue con el mexicano en el yate.

- ¿Con Emilio? - Ujú, sí.

Y no sé, que Dios me perdone, pero yo los vi muy acaramelados.

No sé cómo explicártelo.

Como que había entre ellos una confianza, una complicidad.

No podría jurar que no hay nada más entre ellos.

No me parece que sea la actitud correcta de una señora casada.

O sea, está bien que se lleven bien,

pero ¿tratas asuntos de negocios así?

- No, por supuesto que no.

Sígueme diciendo, ¿qué más viste?

[***]

CC: TELEMUNDO NETWORK captioning@telemundo.com

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