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CC: TELEMUNDO NETWORK
- Un millón y medio es mi última palabra.
- Antes de darle un solo centavo,
yo necesito pruebas de que mi hija está viva.
- ¿Sí? ¿Y qué quiere que le envíe?
¿Una oreja, un dedo...
o prefiere el bracito completo?
- ¡Ah, no sea imbécil!
- Mire, mi don, su hija está todo el tiempo dormida.
No podrá hablar con ella.
- Sin pruebas no le voy a dar nada,
- Papá.
- Recuerde que usted no está en condiciones de exigir,
mi don, ¿entiende?
- ¡Púdrase, pedazo de imbécil!
¡A mí nadie se me pone al brinco!
[Tono en la línea]
Se negó a darme pruebas que Ana está viva.
Pues que se vaya al diablo.
- De acuerdo, de acuerdo. Sin eso no se puede pagar.
- Y menos millón y medio.
Fue a lo que finalmente accedió.
- ¿Y entonces ahora qué?
- Nada, no hay más por hacer.
Es más, yo estoy segura que ya la mataron.
- No, por supuesto que no.
- ¡Da...dame eso! Hija, dame eso.
[Suena el celular]
- ¿Sí?
- Habla la hermana de Ana del Pino.
Por favor, no le hagan nada.
Díganos cómo quieren que les demos el dinero.
Nosotros vamos a hacer todo lo que nos piden.
Pero, por favor, no la lastimen.
- Ahora sí nos estamos entendiendo.
Quiero que lleve el dinero a la dirección que le voy a dar.
[***]
- Marcelo aquí es más que un hermano para mí.
Le debo todo lo que soy.
- No, no le hagas caso. No me debe nada.
Pero sí, Francisco es como... como el hermano que nunca tuve.
- Quiero que, por favor, le cuentes a él
todo lo que me dijiste a mí.
Él nos está ayudando y puedes confiar en él plenamente, ¿sí?
- Al haberme arrebatado el teléfono
y hablado con ese criminal,
asumiste toda la responsabilidad.
Que te quede claro.
- Si el problema es por el dinero, papá,
yo puedo poner parte de mis acciones
para que paguen el rescate.
- No, no, no, eso no sería justo.
- No, ¿por qué no?
Que se haga responsable de sus acciones.
Además, seguramente nos están tomando el pelo
y Ana ni siquiera está viva.
[***]
- No puedo hablar mucho. No quiero que me oigan.
- Entiendo.
Antes de hablar con la hermana de la drogadicta,
pensé que ya todo el negocio se había echado a perder.
- Ya lo ve.
Lo último que muere es la esperanza.
- Preciosa, sabe que yo no me puedo arriesgar
a que me agarre la policía, ¿verdad?
- No van a enterarse.
- Bueno, si me agarran, canto...
y la más perjudicada será usted.
Así que vamos a hacer las cosas a mi manera, ¿sí?
Esto es lo que tiene que hacer.
- Pero, por supuesto que me parece una locura, Elisa.
- Ana es mi hermana. No pienso dejar que la maten.
- Pero es mucho dinero, por favor,
para soltarlo así por así.
Dime, ¿cómo vas a hacerte responsable
de una cantidad tan grande?
- ¿Es en serio?
¿Es el dinero lo que más te preocupa?
- No, no, no... por supuesto que no.
- Por Dios, Roberto.
El dinero se repone. La vida de mi hermana no.
[***]
- Bueno, ¿qué quieres que haga?
Me ganó el sentimiento. Soy humana.
- No, yo también soy humano, pero no soy tonto.
Ahora solo falta que te agarren a ti cuando entregues el dinero.
Sería lo último.
- ¿Qué, piensas que todo es una trampa?
¿Crees que... crees que quieren secuestrarme?
- Fernanda, con ese tipo de gente nunca se sabe.
[***]
- Se va a hacer mañana.
Supuestamente, ustedes no saben nada,
pero es mi deber tenerlos informados.
Que mi esposa deje el dinero y cuando vayan a recogerlo,
ustedes los atrapan.
- Si quieres desheredarme, ¿yo qué puedo hacer, ah?
- Que dejes a ese imbécil y regreses a tu casa.
- Gabriel es mi esposo, papá.
- Nada que no se pueda solucionar, hija.
- Brenda tiene que buscar la manera de hacer feliz a su papá.
Tú no puedes permitir que la separe de ti.
- El viejo está furioso conmigo.
Ayer la estuvo llamando todo el día.
Obviamente, no le contestó,
pero en este momento está con él.
Ve tú a saber qué le va a decir.
- Papi, a ver.
Hay algo que no sabes y que complica aún más las cosas.
Estoy embarazada.
[***]
- Aunque Brenda logre que su papá olvide
el pequeño incidente que tuvo con Alfredo,
sí sabes que él nunca va a terminar de aceptar
que esté casada contigo, ¿no?
- Ya lo sé.
- Además, sus hermanos tampoco te quieren mucho que digamos,
y ellos son los que van a heredar
la mayor parte de la empresa.
- Ujú.
- Yo creo, Gabriel,
que va a ser imposible que esta constructora sea tuya algún día.
Imagínate cómo, de qué manera.
A no ser que...
Adalberto y sus hijos desaparezcan.
[***]
[***]
- Recuerdo...
[Gritos]
...gritar, gritar como loca
cuando vi a Fernanda matar a...
¡Asesina!
...a mi mamá.
Y luego... llegaron los demás.
Les dije que había sido ella.
[Sollozos] Mató a mamá.
[***]
No sé.
No recuerdo... no recuerdo más.
Solamente despertar en una clínica horrible.
- En la que estuviste diez años sedada y drogada
prácticamente todo el tiempo, ¿no?
[***]
- He seguido soñando que Fernanda me asfixia.
Y yo de verdad...
de verdad no quiero que eso pase.
- Anita, Anita, de verdad, tranquila, ¿sí?
Cálmate. Todo va a estar bien.
Todo va a estar bien.
[***]
[***]
- Tranquilo, no me voy a volver a meter a la alberca.
Con Mónica ya te dije que no hay bronca.
- Mira, Claudia, un día te van a correr
y nos vas a llevar de calle a tu hermana y a mí.
¿Me escuchaste?
- Ya, pues, no me regañes.
Mira, te prometo que me voy a portar muy bien.
- Conste.
- Me contó Erika que le presentaste
a tus nuevos amigos.
¿Dónde los conociste o qué?
- En la calle.
Son jardineros igual que yo, ¿hum?
- Hum. - Ujú.
Es un asunto muy delicado, Erika.
Si te fuiste de hocicona con Claudia...
- Ay, no, pues la verdad no entiendo lo que dices.
- A ver, ¿cómo que por qué lo digo, Erika?
Porque empezó a interrogarme y estaba muy rara,
como que quería sacarme algo, ¿entiendes?
- Ay, pero tú sabes que la Claudia es una metiche.
- Mira, si se entera de quién es Emilio en realidad,
Francisco estaría en peligro.
Lo sabes perfectamente.
Ya mataron a doña Manuela y al tipo ese que te conté.
Mucho cuidado con lo que dices, Erika, por favor.
¿Me escuchaste?
** Bronceado estoy de arena. *
** Esto es amor. *
** Bronceado es el precio del calor. *
** La playa es nuestra, ven sin in temor. *
** Baila, baila, que se sienta el amor. *
- Vino de Monterrey solo para verme
y hoy vamos a cenar juntos.
- Te lo dije, ¿te acuerdas?
Cuando más oscurece, es porque ya va a amanecer,
- Me quiero ir temprano a mi departamento
para ponerme en salmuera.
Quiero estar radiante.
- Ah, tú siempre estás divina,
como una muñequita de porcelana, mi princesa.
- Mirna, estoy tan feliz.
- Y yo estoy feliz por ti.
¿Viste? Te lo dije.
- Oye, si mi papá quiere recuperar ese dinero,
no te preocupes.
Yo pongo la mitad.
- Gracias, Sebas.
Yo también estoy dispuesta a dar todo lo que tengo.
Lo importante es que recuperemos a Ana
y que pueda recibir la atención que necesita.
- Perdón, perdón.
Quería disculparme
por la forma tan cobarde en la que me comporté.
Pero es que últimamente ando muy alterada.
[***]
- Elisa me decepciona mucho.
Yo pensé que era una mujer fuerte, de carácter,
y resultó ser igual de cursi sentimental que muchas.
- Ya traté de hacerle entrar en razón.
- Roberto, aunque seas su esposo, el jefe soy yo
y tú tienes que hacer lo que yo te ordene, ¿ok?
- Sí, sí, señor.
- Bueno, mañana hay que pagar el rescate,
y necesito que te encargues de preparar el botín
de esos mamarrachos.
[***]
- Me da mucha pena verla así. - Sí.
- Es evidente que no está bien.
No está bien. Ha sufrido mucho, la pobre.
- Es que la verdad, no es para menos.
- Sí, no, y siento que se le olvidan las cosas.
No sé, me cuesta mucho meter las manos al fuego
pensando que lo que nos dijo es verdad.
- Mataron a mi abuela
justamente después de que Ana le contó de Beltrán
y abuela llamó al número de Fernanda.
- Ok, ¿y si...?
¿Y si Fernanda le contó al esposo
y él fue el que hizo todo?
[Soplido]
No sé... aquí puede pasar cualquier cosa, ¿no?
- Elisa, o sea, eres mi heroína.
Me encantaría tener los pantalones que tú tuviste
para hacer lo que hiciste.
- Fue lo correcto.
Fernanda, yo de verdad quiero agradecerte
por todo el cariño que le estás demostrando a Ana.
- Sí, ella te acusó de haber matado a mi mamá.
Digo, lo más lógico sería que le guardaras rencor.
- No, Sebas, no, ¡cómo crees!
¿Cómo le puedo guardar rencor a una persona que está enferma?
Imposible.
Yo les prometo a los dos
que yo mañana voy a hacer todo lo que esos hombres me pidan.
Y si tengo que hablar con Alfredo,
voy a hablar con Alfredo, aunque no esté contento.
Hijo, seguramente me va a decir que...
- Te has convertido en una mujercita ridícula.
¿Cuándo has sido llorona, histérica?
Nunca. ¿Que vas a empezar ahora?
- El único culpable de todo esto eres tú,
después de la manera en la que me trataste anoche.
- ¡Tú me hiciste perder los estribos por lo mismo,
con esa actitud que te traes!
- ¿Sabes qué? Tienes toda la razón.
No voy a volver a perder la calma.
Pero que te quede claro.
Si lo de anoche vuelve a repetirse, Alfredo, te denuncio.
Y no me importa que sea tu esposa.
Tú no puedes obligarme a tener relaciones contigo
si yo no quiero.
Además, cuando estés dormido, te corto eso que ya sabes.
Y no me importa lo que pueda llegar a pasar.
[***]
cal *]
- De verdad que Fernanda está en un plan que no puedo creerlo.
- Lo malo fue que se haya metido con mi papá.
Yo creo que por eso la veíamos con recelo, ¿no?
- Oye, ¿y si fue mi papá el que la enredó?
Fernanda no ha tenido una vida nada fácil.
Acuérdate cómo trataba a mi papá mi mamá.
- ¡Cállate, histérica insoportable!
- ¡Alfredo, no me hables así, por Dios!
- ¡Eres repugnante! ¡No hay quien te aguante!
- Alfredo, por favor, por lo que más quieras...
- ¡No te aguantas ni a ti misma!
- Siempre le dio una vida de perros.
[***]
- Nos estamos.
Mañana a primera hora
me imagino que vamos a tener el billete listo.
Ay, la vida que me espera.
Primero una buena rumba con los brothers Rafita, Mao.
- En vez de estar pensando en fiestas,
debería de estar encontrando a Ana.
Eso es lo que debería hacer.
[***]
- Ya te habías tardado, mi reina.
- ¿Qué haces aquí?
- Esperarte, ¿qué más?
- Fui muy clara contigo.
Te dije que no te quería volver a ver.
- Tania, por favor, deja de estar peleando
y mejor vamos a tu departamento, ¿sí?
Mira, además tengo un regalito
que estoy seguro que te va a encantar.
- Hum-hum, eso ya no va a volver a pasar.
[***]
- ¿Ya lo ves, mi reina?
Por algo dicen que no es bueno decir "nunca",
porque siempre llega.
Servida, mamacita.
¿Y sabes qué es lo mejor?
Que no me tienes que dar ni propina.
[***]
- Bueno, Fermín y su esposa pueden venir aquí...
- Eh, eh, un momento, momento, momento...
- ¿Qué?
- ¿Qué pasa si Fernanda te vuelve a buscar
como lo hizo en el hotel?
- Bueno, aquí primero tienen que llamarte de Recepción
para dejarla pasar.
Fermín pudo haber venido a lavarme el coche, no sé.
Digo, si se lo encuentra en el lobby tiene una buena excusa.
- Sí. - Ah.
- Mira, a los que quiero invitar, antes de que te vayas,
es a Sebastián con su novia.
Me da buena vibra.
Me gustaría hacer amistad con ellos.
- Bueno, bueno, vamos a inventarnos algo...
algo diferente.
Una noche de tequila...
- Una cenita, una cenita tranquila.
Yo cocino.
- Sí, pero mañana, porque hoy estás muy ocupado.
Ocupadísimo, ocupadísimo.
- Voy con calma, con calma... sí.
- Ya te prometí
que no voy a hacer comentarios de eso con nadie.
Ya deja de andarme moliendo.
- Pero al Fermín le pareció bien sospechoso
que te pusieras a interrogarlo.
- Yo solo le pregunté por sus amigos... muy casual.
Ese morro anda viendo moros con tranchetes por todos lados.
- Shhh. - Ay, chicas, ¿agua?
- Señora Brenda, sí.
En el refri hay unas botellas. Yo ahora le llevo.
- Gracias.
- Disculpe, señora Brenda. - Dígame.
- Tengo algo que quiero darle. - Claro.
- Encontré esto en el cuarto de Alonso tirados bajo la cama.
Se los lavé.
- ¿Y qué te hace pensar que son mías, Claudia?
- Pues son idénticas a las suyas.
- Ni que fuera la única en el mundo que las tiene.
No sé, tíralas o dáselas a Alonso para que se las coma.
Yo misma voy por el agua, chicas.
[***]
- Vivir aquí ha sido un cambio radical
a lo que había sido nuestras vidas desde que nos conocimos.
- ¿Me lo estás diciendo o me estás preguntando?
- No, te lo estoy diciendo. - Ok.
- Y, bueno, el regresar acá a mi casa con mi familia
me hizo darme cuenta
de que tú eres lo único bueno que tengo.
Lo más bonito y lo más puro.
- Ay.
- Moni, tú eres lo que le da sentido a mi vida...
y no quisiera perderte nunca.
[***]
Mónica Rodríguez...
¿aceptarías ser mi esposa?
Es lo que más deseo en este mundo.
- Siempre nos hemos llevado de maravilla
y eso no tiene por qué cambiar.
- Cambié, porque tú lo quisiste.
- Ya, por favor, ¿eh?
Olvidemos los pequeños incidentes que hemos tenido
y que todo vuelva a ser como antes, ¿hum?
Un pequeño regalito que te compré para hacer las paces.
- ¿Acaso crees que todo lo puedes arreglar con regalos?
- Ya sé que no, pero...
para quitarnos el mal sabor de boca.
Anda, sé feliz.
- ¿Te gusta? - Hum.
- Está bonito, ¿verdad, eh?
Haz feliz a papá.
[***]
*]
- En serio que este depa está muy perro, brother.
Ha de costar un billete.
- No, eso es lo mejor de todo.
Lo conseguí en un precio que ni te imaginas.
- Me da mucho gusto que te vaya bien.
Me siento muy orgulloso de ti, hermano.
Mírame a mí.
Erika y yo trabajamos como desesperados
y todavía me faltan muchos años
para pagar la hipoteca de la casa.
Pero con lo que han subido los intereses, ni te cuento.
- Esa es una de las cosas de las que quiero hablarte.
Voy a pagar todo lo que debas.
- No, hombre, chapulín, no.
- Eso es lo menos que puedo hacer.
Además... cuidaron a mi abuela.
[***]
- Ah... es el anillo más bonito que he visto en mi vida.
- Me alegra que te haya gustado.
Pero no me has dado una respuesta.
- ¿Estás seguro de que esto es lo que quieres?
- ¿Y todavía me lo preguntas? Por supuesto que sí, Moni.
Y si vas a vivir aquí,
ya tiene que ser como parte de la familia.
Quiero que seas mi esposa.
Y también ya quiero
que te vayas a vivir a la casa grande conmigo,
a mi cuarto, como toda una señora Del Pino.
- Sebastián, tú eres lo único que yo tengo en esta vida.
Por supuesto que me encantaría ser tu esposa.
[***]
- Hey.
¿Qué tienes? Estás...
Estás como rara, como como pensativa,
como en otro mundo.
¿Qué te pasa?
- Son cosas tontas que hago.
Perdóname, no te fijes.
- ¿No te da alegría verme?
- Más de lo que te puedes imaginar.
- Y entonces?
A ver, tú puedes confiar en mí,
y pase lo que pase, puedes hablar las cosas,
me puedes contar,
puedes tener la confianza de decirme.
¿Qué tienes?
- Es que... es que me da tanta vergüenza.
[***]
- Bueno, lo importante es que con el embarazo,
mi papá se medio tranquilizó.
No es que se haya alegrado mucho, ¿no?
Al contrario.
- Y si la inseminación que te hicieron no funciona...
¿qué vamos a hacer?
- Pues... le decimos que lo perdí, ¿no?
¿Qué más?
- Y dile a tu mamá que te ayude.
Ella es la única que medio lo pone bajo control.
- Hum.
- Gabriel, ¿tú sabías que tu papá tiene un medio hermano?
- De verdad que a ti ni quién te entienda, Erika.
Primero estabas bien enojada con Fermín
y hasta lo ibas a correr de la casa,
que porque salía con sus amigos.
Y ahorita estás de lo más contenta.
- Porque ya me di cuenta que es gente decente.
Y, además, no anda metido en líos de viejas.
- Hum.
Oye, mana, que te presente uno, a ver si ya te ligas a alguien.
- Ay, ya me irá a llegar mi príncipe.
- Oigan, se traen un desmadre en la constructora que ni les digo.
Ay, no sé si debería contarles, pero ahí les va el chisme.
Siéntense.
Eso sí, piquito de cera, no vayan a decir nada.
Pues resulta que mañana van a pagar el rescate de Ana.
[***]
- ¿Entonces solo tu abuela sabía
que don Alfredo le robó el dinero a su medio hermano?
- Al menos eso es lo que dice Fernanda.
- Pero lo lógico sería que el Beltrán ese
se quisiera vengar de él.
Pero tu abuela ni vela en el entierro.
Aunque lo haya sabido, ¿ella qué?
- Eso es lo mismo que quisiera saber yo.
Y, créeme, lo voy a averiguar, ya te dije, al precio que sea.
[***]
- Me siento la mujer más asquerosa del mundo.
Y no sé por qué lo permito,
pero va más allá de mis fuerzas evitarlo.
[***]
- No sé. De pronto...
estás muy enamorada.
- No, lo estuve hasta que me di cuenta
de quién era Alonso en realidad.
Pero me domina de una manera que no te puedo explicar.
[***]
- No sé qué decirte.
Estoy en choque.
- Marcelo, es que de verdad, yo quiero que tú sepas...
- Oye, ¿sabes qué?
Soy la persona menos indicada para que hables de estos temas.
No sé, creo que...
deberías hablarlo con un psicólogo que te escuche,
que te aconseje, que te entienda,
y no con la persona que viajó desde otro país
para compartir contigo y para estar contigo en este momento.
No me parece justo.
[***]
- Yo la verdad sigo muy confundido
en lo que se refiere a Fernanda.
- Si Fernanda no es la culpable, es Beltrán.
- Y los mensajes de Beltrán que Ana vio en su celular, ¿qué?
- Lamentablemente, a Ana no podemos creerle nada.
Hasta Marcelo me lo dijo.
Ana ni siquiera es capaz de distinguir entre la realidad
y lo que alucina.
- ¿Y piensas usar a Fernanda para seguir averiguando cosas?
- Tengo que aprovechar la... confianza que me tiene.
- Ah, confianza.
Yo creo que es calentura, carnal.
Pero pues ¿a quién le dan pan que llore?
Suponiendo que Fernanda fue la asesina de tu abuela,
de tu abuela,
¿serías capaz de acostarte con ella?
[***]
a musical *]
- Según esto, don Alfredo no quería pagar el rescate
y fueron Elisa y Fernanda las que presionaron.
- Hum, pues miren nada más.
- ¿Cómo? ¿Ustedes no sabían?
¿No escucharon nada en la casa?
- No, no.
- Por cierto, no les había contado.
Fernanda quedó de regalarme ropita que ya no usa.
Pensé que me la iba a llevar hoy.
Pero bueno, supongo que con todo este merequetengue, ya no pudo.
- Hum, vestida como ella, vas a parecer su doble.
- Y no vaya a ser que don Alfredo te confunda
y venga y te haga tu riquito.
Asco.
[***]
[***]
[***]
- Ese hombre es un viejo degenerado.
Lo único en lo que piensa es en tener sexo.
- Bueno, tú sabías a lo que te enfrentabas
cuando te casaste con él.
- El otro día fue casi que capaz de violarme.
Claro, yo no quería tener intimidad con él
y él vino y me obligó.
Mirna, yo te lo juro que estoy harta, harta.
Y un día él me va a pagar todas las que me debe.
Yo le voy a prender candela a él
y a todos en esa maldita familia.
[***]
- Lamento que tengas que hacer esto sola.
- Tranquilo, todo va a estar bien.
- Bueno, vete, y cualquier cosa, avisa.
[***]
[***]
[***]
[***]
[***]
[***]
- Acabamos de verla. Vamos.
[***]
- Hasta que Fernanda no regrese, no voy a estar tranquilo.
- Solo tiene que arrojar el maletín por la ventana.
¿Qué podría pasar?
- Con esa gente nunca se sabe.
- Si algo pasa, tú vas a tener la culpa.
- Es que es una locura esto que están haciendo.
¡Qué manera de tirar el dinero, papá!
- Aquí están las acciones que cubren lo del rescate.
- Gracias.
¿Y qué pensabas? ¿Que no te la iba a aceptar?
Pues te equivocas.
En mala hora repartí las acciones entre ustedes.
[***]
- Como comprenderás...
mi cita fue un completo desastre.
- Pobre chava, en verdad.
Es que lo que le hace ese imbécil no es justo.
- No, perdóname, pero ella se lo permite.
- No, pero quién sabe
cuántas cosas se le están pasando por su cabeza.
- Nah, a ella le gusta es el...
y seguro se lo debe estar haciendo así.
- A ver, si te lo contó y estaba tan decaída,
es porque le importas, ¿no?
¿Qué vas a hacer?
- No sé, no sé, no sé...
Créeme que...
[Soplido]
lo que menos quiero en este momento es meterme en dramas.
[***]
[***]
[***]
[***]
[***]
- Quien haya pedido el rescate,
obviamente sabe que no secuestraron a Ana.
- O está aprovechando la oportunidad.
Los secuestradores nunca se comunicaron.
- No, no, no, esa ni se te fue, maestro.
Es ilógico que si secuestran a alguien no piden un rescate.
- Pues ni modo que pida el rescate yo, ¿no?
- Tienes que esperar a ver qué dice Fernanda.
[***]
[***]
- ¿Dónde estás? Te estoy esperando.
- Bueno, bueno, bueno, no puedo hablar.
[Tono en la línea] [Pitido]
Fernanda: Estoy con la policía.
Mirna, ven.
No puedo quedarme más que un segundo, ¿sí?
- Sí, no, yo también tengo que regresar ya.
Se me está haciendo tarde y tengo que volver a la tienda.
¿Por qué no me llamaste para reunirnos...?
- No, no, no, Mirna, me urgía verte.
- Ok, siéntate.
¿Qué pasa?
- Eso es una gran noticia.
- Sí, pero... shhh. Eres la única que sabe.
Hoy en la noche le vamos a echar el rollo a todos.
- Felicidades, Sebas.
Estoy segura que Mónica y tú van a ser muy, muy felices.
- Espero que más que tú y Roberto.
Aunque no lo digas, hay cosas que se notan.
- Yo sé, no debí de haberme casado con él.
Pero te juro que no sé en qué momento me dejé llevar así.
- Roberto es un gran hombre. - Sí.
- Pero yo no estoy enamorada de él.
[Toques] - Hola. ¿Se puede?
** Puedo ser la razón. *
- "FE".
- Son nuestras iniciales. Un poco disimuladas.
** Puedo ser esa razón. *
Tema musical *]
[Sonido del videojuego]
- Pero mira qué sorpresa.
Oye, no te esperaba por aquí, pero muchas gracias por venir.
[Quejido]
[***]
- No tengo tiempo de seguir hablando
ni de entrar en mayores explicaciones.
Pero tenía que verte,
porque necesito que me guardes esto.
Guárdalo como tu vida. Anda, guárdalo, por favor.
- ¿Qué hay aquí?
- Un millón y medio de dólares.
Es el rescate que iban a pagar para recuperar a Ana.
Con esto voy a poder buscar a mi hija.
[***]
- Raro hubiera sido que el viejo ese no se hubiera puesto
a hablar estupideces con Brenda.
- No, pues, yo quedé frío cuándo me contó.
- Pues empieza a entrar en calor,
porque a mí no me gusta hablar de esas cosas, ¿eh?
Que Adalberto escupa sapos, si quiere.
A mí no me importa eso.
- Papá, ¿tienes o no tienes un medio hermano?
- Ya te he dicho que no, hijo.
[***]
- Aprovechando que Marcelo está aquí en Miami,
pues quería invitarlos a cenar esta noche a mi casa.
- Eh... me encantaría, pero hoy va a ser imposible.
Tenemos algunos asuntos familiares que platicar...
- No, nada que no pueda esperar.
Digo, Moni y yo encantados de poder ir.
- Perfecto.
Pues espero que también puedas ir.
** Puedo ser la razón... *
- Con tu esposo, claro.
** La razón de poder dejar. *
[***]
[***]
- Yo no la obligo a nada, imbécil.
Si se acuesta conmigo,
es porque quiere, porque le fascina.
- Yo no sé qué clase de dominio tienes con ella.
- El único dominio que tengo
es el que tengo aquí entre las piernas, papá,
y a ella la vuelve loca.
- ¿Sí? - Sí.
- ¡Mira, estúpido, la vuelves a tocar,
y te lo juro que te parto la cara!
- A ver, ya, ya, ya.
Mira, si tanto te interesa, quédatela, ¿sí?
- A mí las mujeres me sobran. - ¿Te sobran?
- Eso sí, espero que estés muy bien equipado
o no la vas a tener contenta.
Te lo digo en serio.
- Estúpido.
- Tania es una gatita en celo.
Imbécil.
- Ahora, no se trata de que Brenda pelee con su papá
y pierda parte de su herencia,
- No, no, por supuesto que no.
Que busque la manera de mantenerlo tranquilo, ¿hum?
- Ya la encontró.
Le dijo que estaba embarazada
y que quiere que su hijo crezca con sus dos papás.
- Y eso, por supuesto, no es verdad.
- No por el momento, pero estamos trabajando en eso.
- Hijo, para evitar que todos hablen...
que piensen que sí, ¿eh?
- Fernanda,
es una responsabilidad muy grande para mí
guardar toda esa cantidad de dinero, entiéndeme.
- Entiéndeme tú.
Yo no puedo regresar a la constructora.
Por favor, no vayas a empezar con tus discursitos de moral.
Este dinero para los Del Pino no es nada.
Es como quitarle un pelo a un gato.
Y tú tranquila,
que a ti te va a tocar tu parte, ¿sí?
Bueno, ahora sí me voy.
Y ya sabes, cuídame mucho al niño, ¿no?
[***]
- Espero que le quede claro al idiota ese lo que le dije.
- Ah, por eso querías venir a la constructora,
para amenazarlo?
- Bueno, yo sí, a eso. ¿Y tú?
A ver a Elisa.
- Sí, pero bueno, a ver, no solo por eso.
En la noche viene ella y su esposo a la casa.
Sebastián y la novia también.
- Con tal y no me salgas
con que tiremos al esposo por el balcón...
- No, no, ¡cómo crees! No.
Y pues Fernanda no está.
La gente aquí está como que muy nerviosa, ¿no?
¿Será por lo que tú y yo sabemos?
[***]
[***]
- Si fuiste a partirle la cara a Alonso,
es porque Tania te importa.
- Obviamente me importa, me importa.
Lo que lo que me enerva es que se esté aprovechando de ella.
Y ella se lo está permitiendo, que coste.
- Bueno, invítala esta noche, ¿no?
- Hey. - No sé, no sé, no sé.
- Que por ti no quede.
- ¿Qué significa esto?
El maletín está lleno de periódicos.
- ¿Le avisaste a la policía?
- ¿Qué esperabas que hiciera?
¿Se puede saber dónde está el dinero?
- Pues esos hombres se imaginaron
que la policía iba a intervenir y me hicieron llegar esta nota.
Luego me pidieron que echara el dinero en otra bolsa
y que metiera los periódicos en el maletín.
Ahí fue donde me indicaron que dejara el dinero.
- ¡¿Por qué no me lo dijiste?!
- Porque no podía poner en riesgo a Ana.
- Pues ahora es peor,
porque había unos miles en dinero,
pero el resto era papel.
Cuando lo descubran, ahí sí se van a desquitar.
[***]
CC: TELEMUNDO NETWORK captioning@telemundo.com
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