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Adoro Starved Rock.
Mi padre me llevaba de ruta por el parque.
Se llama Starved Rock por una guerra tribal.
Una tribu rodeó la roca,
la otra no pudo bajar de lo alto de roca
y murieron de hambre.
Me han dicho que podría ser un mito, ¿no?
Todo en el valle de Illinois podría ser un mito.
Así que nunca se sabe.
Visitamos el Parque Estatal Starved Rock al sur del río Illinois,
condado del sur.
Los turistas que huyen en busca de paz y tranquilidad
son recompensados con paisajes maravillosos y extraños.
3 MUJERES ASESINADAS
LaSalle es un pueblo tranquilo. No estaba preparado en absoluto.
Aquí no pasaban cosas así.
ASESINADAS
Nadie cerraba la puerta de casa, no había miedo a la violencia.
Era un paraíso invernal.
Pero eso fue antes del violento asesinato de tres mujeres.
Ocurrió el 16 de marzo.
Tres mujeres asesinadas
en un parque a 145 kilómetros de Chicago.
Murieron apaleadas y las arrastraron a una cueva
a kilómetro y medio de su hotel.
¿Cree que esa persona podría seguir en la zona?
Es posible, estamos valorando esa posibilidad.
Las autoridades tenían cero pistas del brutal triple asesinato.
En marzo de 1960, yo tenía solo siete meses,
pero viví con los asesinatos de Starved Rock
desde el primer día que tengo recuerdos.
Condado de LaSalle, 160 kilómetros al suroeste de Chicago.
Es una comunidad pequeña y muy aislada,
por eso los asesinatos desataron el caos en el pueblo.
Cerraban la puerta con doble o triple cerrojo
por miedo a que ese loco anduviera suelto.
El pueblo ya estaba conmocionado, pero la conmoción fue más allá
cuando acusaron a un joven del pueblo.
Chester Weger fue condenado a cadena perpetua
tras declararlo culpable en 1961...
De niño, cuando oía el nombre de Chester Weger,
el miedo me recorría el cuerpo, porque mi abuela
tenía un libro gordísimo lleno de recortes de periódico
y artículos de revistas de todo el mundo de Chester Weger.
Se parecía a James Dean.
Llevaba un peinado supermoderno,
era el epítome del chico malo de los 50.
Al mismo tiempo, me acostaba en la cama aterrorizado
porque Chester Weger se colaría por la ventana y me mataría,
porque mi padre fue el fiscal
que metió a Chester Weger entre rejas de por vida.
Weger fue mi hombre del saco.
Con 43 años,
ha pasado casi toda su vida adulta entre rejas.
Encerrado 14 años antes de construirse la Torre Sears,
tiene la condena más larga de Illinois.
Durante 45 años, Weger ha insistido en su inocencia.
Y cada año, espera que le concedan la condicional.
Insiste en que no participó en el triple asesinato.
ACUSADO
Mi abuela siempre me decía
que si algún día salía de la cárcel, nos mataría a todos.
Weger, asesino de Starved Rock...
El asesino de Starved Rock va a salir en libertad.
Comida para llevar en Route Six, West Peru.
Rod y Jeremy por la mañana, 103.9, WLPO, LaSalle.
Son las nueve y cinco, noticias WLPO. Espero vuestras llamadas y mensajes
para opinar sobre el caso de Chester Weger.
Es un asesino convicto, yo opino que es culpable,
vosotros quizá no,
y respetamos vuestras opiniones.
WLPO. Y estamos con Phyllis, que va a ser la primera en comentar.
- Buenos días. - Buenos días.
Yo no creo que Weger fuera culpable.
Hablamos de tres mujeres y un joven de poca envergadura.
¿Y no pudieron resistirse?
Conocí a sus hermanas y a Chester, y lo siento, es culpable.
Deberían juzgarlo de nuevo,
han pasado muchos años y la condena sigue en duda.
Ya, bueno...
Descuelgue el teléfono o baje la radio, por favor.
Sesenta años después, la gente sigue temiendo ir a Starved Rock.
Empecé mi libro en los 80
y mis amigos de Chicago decían que no iban a Starved Rock
por el asesinato.
Les dije que no iba a Chicago porque hubo un incendio.
Pasan cosas malas en lugares buenos y eso pasó aquel día.
Tres amigas y vecinas de Riverside
visitaron el parque el lunes.
Hoy hallaron sus cuerpos
cerca del hotel del parque.
Eran Lillian Oetting, de 50 años.
Mildred Lindquist, de 50 años,
y Frances Murphy, de 47 años.
Las tres mujeres dejan huérfanos a nueve niños.
Cuando era niña, no hablábamos demasiado de mi abuela.
Era demasiado doloroso y por eso nunca sacaba el tema.
Evidentemente, sé por mis tías y mi madre
lo que hacía tan especial a mi abuela,
pero lo trágico es que me preguntan cómo era
y digo: "Pues no sé cómo era.
No sé por qué era especial, porque no llegué a conocerla".
La foto que de verdad me hace polvo es esta.
Veo a mi madre tan ilusionada por casarse
y pensar que solo nueve meses después, se...
Se enteraría de algo tan terrible y perdería a su madre.
No sé, cuando miro esta foto, me da mucha angustia.
LUNES 14 DE MARZO, 1960
Mi abuela se fue unos días con dos amigas
a hacer senderismo a Starved Rock.
Aparcaron el coche en el hotel, fueron a las habitaciones.
Dejaron casi todo en las habitaciones, fueron a comer
y decidieron dar un paseo. Salieron del hotel.
Estuvieron haciéndose fotos
en la cascada de hielo de St. Louis Canyon.
Y nunca regresaron.
MARTES 15 DE MARZO, 1960
Uno de los maridos llamó al hotel porque no recibió noticias
y su mujer no había llamado.
Esa noche hubo una ventisca tremenda que hizo que se cerrara todo.
El miércoles volvieron a llamar: "Aquí pasa algo raro,
ya tendrían que haber llamado, ¿qué pasa?".
Fueron a buscarlas.
Las camas estaban intactas, el equipaje sin tocar, todo tal cual.
Salieron a mirar el coche y estaba cubierto de nieve,
no se había movido.
Ahí supieron que había tres personas desaparecidas
en el Parque Starved Rock.
CADÁVERES ENCONTRADOS
3 ASESINATOS
ASESINAN A 3 MUJERES DE RIVERSIDE
El mensaje de Phil en WLPO dice:
"¿Y si no fuera culpable?".
Llevaría toda su vida encerrado por un error.
Pero hay que creer en la justicia.
Participaron personas con personalidad,
como los abogados del caso.
Ese asesinato cometido en 1960 dejó al pueblo dividido sin remedio.
Como en todo, cada uno tiene su opinión.
Yo tardé mucho tiempo, años,
varios años, en encontrar mi postura.
Un hombre encarcelado en Illinois desde 1960
pedirá al gobernador clemencia.
En 2003, un buen amigo me mandó un recorte de periódico
que decía que una abogada de apelación
iba a reabrir el caso de Weger para demostrar su inocencia
porque no lo creía culpable.
Donna Kelly abogó por el perdón de su cliente.
Para Weger, esta vista es su último intento de libertad.
La abogada acusó a mi padre de hacer alegaciones inciertas
sobre el caso de Chester Weger
y fue curioso, porque eso me caló muy hondo
y me hizo darme cuenta... y preguntarme si podía ser cierto.
De niño, consideraba a mi padre el héroe del caso,
por eso leer ese artículo con todas esas acusaciones
me enfadó mucho, la verdad.
Mi madre falleció cuando tenía nueve años.
Mi padre nos crio a mi hermana y a mí con ayuda de mi abuela.
En LaSalle, mucha gente me trató muy bien
porque Anthony Raccuglia, mi padre, había encerrado al asesino.
Al mismo tiempo, otras veces me trataron de pena,
porque mucha gente del pueblo cree que mi padre encerró a un inocente.
Tenía amigos que no venían a mi casa
y me metía en muchas peleas
por defender a mi padre por llevar el caso.
Llegué corriendo a casa y abracé a mi padre,
que me dijo: "No te preocupes.
Weger es culpable, he encerrado al culpable".
Y yo me sentía bien
sabiendo que mi padre era de los buenos.
Pero ¿era posible que Chester Weger fuera inocente?
Tenía que investigarlo a fondo.
Todo listo. Sonido.
Eso fue lo que me animó a rodar un documental.
¿Te gusta que venga a tu despacho a interrumpirte?
Solo te veo cuando quieres algo, la verdad.
- Bueno... - Al menos, así aprovecho
para hablar contigo.
Tengo muchas preguntas, ya hemos hablado del tema.
¿Por qué lo haces?
Sé que siempre te ha obsesionado este caso.
¿Recuerdas cuánto te preocupaba que saliera de la cárcel
y viniera a hacernos daño?
¿Y cómo querías dormir conmigo todas las noches
y me esperabas hasta que llegaba?
¿No es un poco irónico que ahora hagas un documental
sobre su posible inocencia?
No hay duda de que el hombre es culpable.
Me interesa la historia, la verdad.
Quiero volver al principio, anular leyendas urbanas
e intentar contar la historia como ocurrió realmente.
Volví a LaSalle.
- ¿Estás grabando? - Sí.
Madre mía.
Algunos lo creen inocente.
Y una de las primeras cosas que hice fue recabar todos los datos,
las transcripciones del juicio, la documentación de la investigación.
- ¿Así está bien? - Sí.
Pude contar con mucha gente del caso gracias a mi padre.
El asesinato de Starved Rock le dio fama.
Y mi abuelo fue concejal durante 45 años.
Entrevisté a varios fiscales.
No hay que ser muy listo, basta con tener sentido común.
Eso resuelve muchas preguntas.
Periodistas de la época.
Quise ir donde estaba la información real,
en la calle.
CONDADO DE LASALLE 2005
Se celebró el Festival Burgoo.
Fueron cientos de personas.
Anunciamos que estaríamos en el pueblo
y la gente hizo cola para hablar con nosotros.
Si fue Weger, tuve que ser yo su cómplice.
Es imposible que un solo hombre pudiera reducir a tres mujeres.
Los que creían en su inocencia eran muy apasionados.
Me da igual, nunca me lo creeré.
¿Sensatos? No siempre.
- ¿Qué opina de Chester? - Es inocente
y me iré a la tumba creyéndolo así.
No podría con una mosca.
¿Has probado a atar a tres mujeres cabreadas?
El otro 50 por ciento creía en su culpabilidad a pies juntillas.
- Sí, es muy culpable. - Culpable.
Hay malos por naturaleza.
Hablamos de una comunidad apasionada. Es casi un tema político.
Un chaval de pueblo no haría algo así.
Hablé con todos los que quisieran contarme algo de Weger.
Hoy en día, el libro de Steve Stout es la razón principal
que secunda la culpabilidad de Chester.
De niño, oír Starved Rock
- era pensar en Steve Stout. - Gracias.
En casa de mi padre, hay una foto suya del cañón.
Adoro el parque
y me enorgullece que la gente piense en el parque y me relacione con él.
Respeto el parque, lo considero mío, nunca lo perjudicaría.
Es increíble.
Por eso esas tres mujeres visitaron St. Louis Canyon aquel día.
Bautizaron Starved Rock por un acto violento y ha cumplido.
Bill Danley, periodista del News Tribune de LaSalle,
estuvo allí cuando hallaron los cuerpos.
Solo quedan seis minutos de cinta.
Pero cuénteme la historia.
Tenía 29 años
y había cumplido ocho años de 15 que estuve en el periódico.
Esa mañana, pronto, nos llegó la noticia
de que habían desaparecido tres mujeres en Starved Rock.
Fuimos a St. Louis Canyon y seguimos a pie.
Al llegar al centro del cañón,
te encuentras con una majestuosa cascada de hielo.
Como un órgano gigante, una isla de hielo.
Con la nieve recién caída, parecía una foto de calendario.
Al dar la vuelta, vimos la masacre.
Los cuerpos de las tres mujeres.
Nadie se esperaba ver eso,
fue como recibir un puñetazo.
Lo que lo hizo más profano si cabe
es que no estaban en el lugar de la agresión,
descuidadas, las había colocado
con las piernas abiertas y la ropa interior desgarrada.
Yo estaba en contra de la pena de muerte,
pero ese día, en ese cañón, mi ideología cambió,
porque al ver aquello,
pensé que si podían llevar ante la justicia al culpable
y la única forma de darle su merecido
era que yo pulsara el botón, lo haría.
Y después de tantos años, mi opinión no ha variado.
Esas mujeres no solo fueron asesinadas,
les dieron una paliza brutal, hasta dejarlas casi decapitadas.
Los testigos nunca olvidaron aquella imagen.
Aprietas los dientes, haces las fotos
y redactas la noticia,
pero eso no te impide soñar por las noches.
Allí empezó la investigación
y se decidió que se ocupara la policía estatal.
Pero la investigación despertó cierta competitividad,
la policial estatal, la oficina del sheriff y Harland Warren
querían resolver el crimen.
FISCAL DEL DISTRITO DEL CONDADO DE LASALLE
No me había formado para resolver casos penales.
Pero hay que tener sentido común, y yo tenía sentido común
porque nací y me crie en una granja de Serena.
No conozco a nadie que recuerde a otra época más que Harland Warren.
Tiene ese estilo conservador de los 60.
Para hablar del caso, cierra los ojos y...
Sobre las 12:30 horas del miércoles 16 de marzo,
estaba almorzando en el club jugando a las cartas.
¿Cartas en un club a la hora de comer?
Era astuto.
Habían encontrado los cadáveres
de las tres desaparecidas
y me recogerían para llevarme a St. Louis Canyon.
La policía estatal ya estaba allí recogiendo pruebas.
Llevaron lanzallamas para derretir la nieve.
Empezaron a reunir pruebas.
Cuando estaba allí, pisé un objeto duro.
Me agaché, aparté un poco la nieve y vi una rama de árbol.
Pensé que la rama podía ser el arma homicida
y luego encontraron restos de madera en los rostros de las víctimas.
Encontraron el arma homicida,
la rama con la que apaleó a las mujeres.
También encontramos unos prismáticos rotos y una cámara.
Las había golpeado con la cámara,
otra arma homicida, eso había quedado muy claro.
Y el cordel que usó el asesino para atar a las víctimas.
Atadas, desnudas como en una violación.
Buscan a un delincuente sexual o similar, imagino.
Así es, eso pensamos.
También hallaron varias fotos de las víctimas
minutos antes de los asesinatos.
Una foto mostraba a un desconocido
acechando que podía ser el asesino.
Tenemos una fotografía de un hombre,
probablemente el agresor, y contamos con pruebas de gran valor.
Quedaba mucho trabajo policial por hacer.
Desde LaSalle, John Drummond, Noticias de CBS 2.
Soy John Drummond, con D de David,
R de Robert, U-M-M-O-N-D.
Trabajé de periodista en el Canal 2 de Chicago, Illinois, WBBM.
Algunos me llamaban "Bulldog".
Era perseverante como un bulldog, de ahí el apodo.
En marzo de 1960, saltó una noticia de gran calado,
uno de los crímenes del siglo.
Allí no había asesinatos,
asesinaron a tres mujeres de Chicago
y la prensa invadió el pueblo.
Life mandó a un equipo a cubrir la noticia.
Chicago Tribune se alojó allí
para actualizar a diario la información del caso.
¿Quién fue el asesino o asesinos, por qué las mataron?
¿Hubo agresión sexual? ¿Robo?
Esas eran las preguntas.
Hablamos con Ray Eutsey, sheriff de LaSalle.
¿Cree que pudo ser obra de un solo hombre?
Pudo hacerlo un hombre.
¿Pudo participar más de un hombre?
Sí, es una posibilidad.
Quería saber a quién tenían en mente, por qué, cuál era el móvil,
todo lo que pudiera sacar a la luz, partiendo de la investigación.
Las tres mujeres habían estado junto a la cascada
y teníamos la foto de Oetting y Murphy
de pie sobre la nieve.
Era la ruta Billy Goat Trail.
Ya sabíamos qué ruta habían seguido para llegar hasta St. Louis Canyon.
La ruta Billy Goat Trail salía del hotel.
La policía creía que el asesino vio a las mujeres
salir del hotel y se adentró en el bosque siguiéndolas de cerca.
Desde el día uno, hubo rumores por los interrogatorios al personal.
Algunos pensaban
que la familia Spiros estaba involucrada.
Nick Spiros era el propietario del hotel Starved Rock Lodge
y le preocupaba que el caso perjudicara a su negocio.
Decían: "No volveré a Starved Rock.
Por nada del mundo".
Los maridos ofrecieron 30 000 dólares
y Nick Spiros, del hotel, añadió otros 5000 dólares.
Quiso sacarle partido al caso, con las recompensas,
se sometió al polígrafo.
La policía mandó a dos especialistas
para someter al polígrafo a los empleados.
George Spiros era hijo de Nick Spiros
y también fue sospechoso. Le hicieron la prueba del polígrafo.
Dijo que tenía una coartada,
pero también que había visto a unos empleados con las mujeres.
Investigaron a la plantilla,
algunos con antecedentes,
en busca de sospechosos.
Weger y su amigo Stanley Tucker trabajaban en la cocina
y eran sospechosos,
como todo el personal del hotel era sospechoso en ese momento,
casi todo Illinois era sospechoso.
Interesaba la recompensa.
Llegaron cartas, seguían el caso muy de cerca.
La policía habló de la mafia,
pero la mafia no pintaba nada.
Uno huyó del manicomio,
se habló de un loco que andaba suelto.
Muchas pistas que no llevaron a nada.
Yo tuve claro que había sido un delito sexual,
pero al examinar los cuerpos, no hallaron esperma.
No sabían descifrar lo que había pasado.
Llegó la primavera, empezó el verano y la investigación estaba estancada.
Las autoridades no tenían pistas.
Se veía a un hombre de fondo, pero al final no fue así.
La señora Oetting no había pasado la foto del todo
y se revelaron una sobre otra.
Las fotos no ayudaron.
TRIPLE ASESINATO ¿UN CASO MÁS SIN RESOLVER?
El caso estuvo ocho meses abierto.
La gente tenía miedo.
No iban al parque, ni al hotel.
Los niños no salían de noche, la gente estaba aterrorizada.
¿Quién podía haber matado a esas mujeres?
- ¿Estás grabando? - Sí.
¿Sabes en qué página he abierto el libro?
Habeas corpus , ¿sabes qué es?
Sí. Pero dígame qué es.
Significa que has encontrado lo que estabas buscando.
Mire el libro como si estuviera leyendo a Harland,
- solo un par de minutos. - Vale.
El tiempo corría, pero no había sospechosos.
Y el Chicago Tribune me acusó de echar a perder las pruebas.
Pensé: "Si me dejan de chivo expiatorio,
más me vale investigar a fondo a ver si descubro algo".
Hablé con el sheriff
y le pedí que me asignara a Wayne Hess
y a Bill Dummett en exclusividad.
Sin publicidad, que nos dejara trabajar.
Hess era un caballero, un policía de campo, un tipo genial.
Dummett era diferente, pero era un policía duro de pelar.
Era 1960, eran la típica pareja de poli bueno, poli malo.
Formaban un buen equipo.
No era mi caso, yo era un novato.
Pero cuando Harland lo reabrió,
Wayne y yo tomamos el mando.
Dijo textualmente:
"Todos los delitos se resuelven...
...con las pruebas del crimen".
Me pasaba las horas en mi despacho con todas las pruebas
y pensaba: "¿Dónde está aquí la solución?".
Sin ser muy consciente, cogí el cordel anudado
que habían desatado de las muñecas de las víctimas
y empecé a contar las hebras, que resultaron ser 32.
Llamé al señor Spiros y le pregunté si el cordel podía ser del hotel.
Fui al hotel por la noche, cuando no había nadie.
Entré en la cocina
y vi una tabla con una bobina de cordel.
Colgada en una percha había una bola de cordel.
Corté un trozo,
volví a mi despacho en plena noche
y me puse a contar.
La bobina tenía 20 hebras, y la bola tenía 12 hebras.
Vale. Empecé a desenrollar el nudo.
Y tenía dos hebras.
¿Qué suman 12 más 20? 32 hebras.
Hablé con John Reid, del polígrafo, de reputación internacional.
Trajeron a Steve Kindig, uno de sus especialistas.
Steve instaló el polígrafo en una cabaña de dos salas
y Dummett y Hess empezaron a llamar a los empleados.
Uno de los hombres interrogados se identificó como Chester Weger.
Weger era friegaplatos.
¿Usas cordel así?
"Sí. Me gusta hacer formas con el cordel
y poner cepos y trampas para animales en el parque".
Steve solía pasar 15 minutos con cada interrogado.
Pasó media hora, pasaron tres cuartos de hora.
A la hora, Steve salió blanco como la leche.
Dijo: "Es él".
Dijo: "Estoy completamente seguro".
Ya teníamos al sospechoso.
Es aquí.
Aquí estaba la casa familiar de Chester Weger.
CASA DE INFANCIA DE WEGER
Eran cazadores de mapaches.
Este es el paraíso de la caza de los mapaches.
Ten en cuenta que alguien podría llamar a la policía.
No lo digo en broma. Sé que...
Cuando hice el documental, mi objetivo,
no sé si es algo catártico o cuál es el motivo,
pero quería hablar con Weger en persona.
Necesitaba sentarme frente a él y hablar con él,
era muy importante para mí.
Quería entender a Chester Weger como hombre, cómo es,
porque me ha atemorizado toda la vida.
Le escribí una carta a Chester, no me contestó.
Le escribí otra, tampoco me respondió.
Apellidarse Raccuglia tampoco ayudó, claro,
así que empecé a recopilar todo lo que se había publicado sobre él.
Y se cuentan un montón de historias.
Mi tía Theresa, hermana de mi padre, estudió con Chester.
Tenía mucho que decir sobre Weger.
Claro que sí. A ver.
Estamos aquí para celebrar un reencuentro de antiguas alumnas.
Chester Weger estudió dos años en nuestra promoción.
Nunca fue muy hablador.
Mi recuerdo de él es que salíamos por la puerta,
siempre estaba comiendo en un árbol y nos hacía sonidos.
Se oía un... que venía del árbol
y era él, comiendo subido al árbol.
Era raro, muy huraño, solitario.
Tuvo problemas con su mujer, tuvo dos hijos.
- Se contaban muchas historias. - No lo sabía.
Se contaron muchas historias a raíz de aquello
que ahora mismo no voy a reproducir, pero sí.
Cada uno puede pensar lo que quiera, claro.
Se dijo que abusó sexualmente de su mujer.
Lo oímos y nos lo creímos, sí.
Es posible que Chester tuviera un problema,
siempre hubo rumores.
Sé que Chester tenía antecedentes por violación, con 12 años.
- Cuando era menor. - Siendo menor.
Ese fue un clavo más en su ataúd, que se suele decir,
que demuestra que fue capaz de hacerlo.
No tengo ninguna duda
de que Chester abusó de las víctimas a las que mató.
No hallaron esperma,
pero puede que fuera estéril, desconozco el motivo.
Tenía tendencia a hacer cosas de ese tipo
y esa fue la razón principal por la que se pudo resolver el caso.
En 1959, siete meses antes de los asesinatos,
se cometió otra violación en el Parque Estatal Matthiessen,
un parque muy cercano a Starved Rock,
muy cerca de la casa de los Weger.
No hubo pistas durante meses.
Encontramos una carta de una profesora
llamada Sue Ocepeck,
que, en mi opinión, es la heroína olvidada de todo este asunto.
¿La violación ocurrió cuánto antes de los asesinatos?
Desde septiembre a marzo.
Hace 45 años, una de mis alumnas, en mi primer año como maestra,
me contó que la habían violado
en el Parque Estatal Matthiessen.
Era adolescente.
Iba dando un paseo con su novio
y apareció un tipo con un rifle.
Le pidió que le atara las manos al novio.
Ella pensó que al darle la cartera, los dejaría marchar,
pero no fue así.
Y dijo que nunca olvidará su cara mientras viva.
En todo momento, mientras la violaba, llevaba una bala en la boca.
Los ayudantes del sheriff no se creyeron su versión,
yo no lo entendía, ¿por qué no los creyeron?
Después me enteré de que esos agentes habían sido Dummett y Hess.
Lo siguiente que pasó es uno de esos momentos
que recordaré siempre.
Estaba planchando con la radio encendida.
Pasado el mediodía, sobre la una,
hallaron a las tres mujeres de Chicago.
Sus cuerpos estaban en una cueva de Starved Rock
y dos de ellas fueron violadas.
Me entraron escalofríos
y sentí que un relámpago me atravesaba la espalda.
Ahora sí lo ha hecho y puede que fuera la misma persona.
Nos abrazamos y lloramos juntas,
porque ella también pensó lo mismo en ese instante.
Me contó
que el violador había usado cordel para atarles las muñecas.
Les escribiré para decirles que podría ser la misma persona
a la que no encerraron entonces y ahora pudo cometer el asesinato.
Después de eso, cogí unas cuantas fotografías,
fui a casa de la chica
y ella dijo que Chester la había violado.
Se puso a llorar, a gritar y montó un buen sainete.
Dummett y Hess llevaron a Chester a una rueda de identificación.
Y James Supan, el novio de la víctima de la violación,
también identificó a Chester como el violador y atracador.
Llevaron a Chester a la sala de interrogatorios
y lo acusaron de tres delitos.
Dijeron: "Ya te tenemos por estos dos,
es mejor que reconozcas los asesinatos de Starved Rock".
Ya iría a la cárcel por el robo con violación,
sabía que iría a la cárcel.
PRIVADO
Lo habían pillado.
Al final, pidió hablar con sus padres.
Su madre le dio un beso y le dijo: "Cuenta la verdad, hijo".
Y cuando su madre le dijo: "Hijo, cuenta la verdad",
salió y eso fue lo que hizo.
Suena a película de Cagney.
Cierto, pero eso no significa que no pasara.
A medianoche, por fin, Chester se vino abajo y lo confesó todo.
Un friegaplatos de 23 años, Chester Otto Weger,
ha confesado que mató a tres mujeres el pasado marzo
en Starved Rock,
uno de los crímenes más brutales que se resuelve
tras ocho largos meses de investigación.
La intención del asesino confeso era atracar a las víctimas, no matarlas.
- Chester Weger. - Cuando quieras, Bill.
Chester Weger tuvo una pulsión,
a tres mujeres con una rama de roble mató.
Sí, Chester Weger fue capaz de mantener la calma
hasta que su madre no derramó una lágrima.
Le pidió que la verdad contara,
Chester agachó la cabeza,
y dijo con aire amable: "Wayne, soy culpable".
Lo repito.
Se me fue la letra.
Chester Weger se despertó la mañana después de haber confesado
y le pidieron que bajara al cañón para recrear los hechos.
Lo ataron con una cadena de metal y lo llevaron al cañón,
donde explicó a varios periodistas cómo cometió los asesinatos.
Los ayudantes imitan a las mujeres
mientras Weger recrea su crimen.
Vio a las mujeres llegar por aquí.
Intentó robarle el bolso a una mujer y vio que llevaba una cámara.
Las amedrentó para dejarse atar las manos
y poder escapar, y eso hicieron.
Se giró para salir del cañón,
pero una de las mujeres se soltó, corrió detrás de él
y lo golpeó con unos prismáticos.
Murphy lo siguió.
Él cogió una rama y la golpeó con ella.
Cogió una rama congelada para golpearla
y ella cayó al suelo.
Ahí se dio cuenta de que no podía dejar ilesas a las otras dos mujeres
para evitar que lo identificaran y eso fue lo que hizo.
Las golpeó hasta matarlas.
Les arrancó la ropa para que pareciera
una violación, para que buscaran a un violador.
Él quería dinero, solo eso, dinero,
el dinero siempre es la clave del asunto.
Me gustó la idea de que mi abuela fuera la más guerrera,
porque cuando entendemos la historia,
deberías quedarte quieta, no levantarte y correr, si...
No sé, me gustaba pensar que ella fue una mujer luchadora
que defendió a sus amigas.
¿Chester mostró remordimientos?
Ah, sí, ha mostrado tristeza en varios momentos,
incluso ha soltado alguna lágrima.
Firmó todas las páginas de la confesión, no firmó al final,
firmó todas las páginas de su confesión,
esta es la auténtica y lleva su firma.
Después de recrear los hechos, confesó de nuevo ante más personas.
No una, no dos, no tres, sino nueve veces.
Y a las 24 horas, revocó su confesión y dijo que no lo había hecho.
Dijo que firmaría la confesión
y demostraría su inocencia en el juicio.
CÁMARAS STARVED ROCK
Ya me ha contado todo lo que quería, mi objetivo es...
- Estoy haciendo... - Me interesa saber tu objetivo.
Estoy haciendo lo que me pide...
Si no fueras el hijo de Raccuglia, pondría en duda tus intenciones.
- Sabes que es culpable. - Pregúnteme.
Sé que sabes que es culpable, sé que tu padre sabe que es culpable.
¿Cuál es tu... punto de vista?
Porque quiero saber si formas parte de Libertad para Chester Weger,
porque eso hacen muchos documentales,
sacar a la luz una injusticia para corregirla.
No se cometió ninguna injusticia en este caso
hasta que la abogada de Apelación de LaSalle reabrió el caso,
eso sí es una injusticia.
Si creo que es inocente o culpable,
no quiero responder a eso,
quiero llevar mi cámara...
Te pregunto como hijo.
Un segundo, déjame meterlo debajo. Vale, ya está.
Recuerdo que hablé con mi padre y le dije
que no quería estudiar, quería ser peluquero.
Fue un trago bastante duro para él.
Mi padre quería que fuera abogado,
que no malgastara mi inteligencia.
Mi hermana se hizo jueza.
Yo tenía alma de hippy,
quería un trabajo creativo, ver mundo.
Al final, me dijo:
"Si quieres ser peluquero, tienes que ser el mejor".
Me fui a Londres, abrí varios salones allí,
hice demostraciones, trabajé para empresas de productos,
he tenido una carrera increíble y he recorrido mundo.
Pero Donna Kelly decidió
reabrir el caso de Chester Weger.
Me impactó mucho.
Tenía que saber por qué había firmado esa confesión.
La película se convirtió en algo más que "voy a rodar un documental",
se convirtió en una obsesión.
Mi padre tiene mucho mérito, no se opuso, aunque lo creyó
una pérdida de tiempo y dinero,
porque mi padre cree que es culpable.
Sinceramente, tendríamos que haberlo detenido mucho antes.
Me sorprendió que Harland Warren esperara a las elecciones.
Lo habría ayudado a recuperar el puesto,
porque el tema de aquella campaña fueron los asesinatos.
Mi adversario dijo que había hecho una chapuza con las pruebas.
Pero si hubiera confesado antes de las elecciones,
dirían: "Ah, el fiscal
le ha sacado una confesión para salvar el pellejo".
Por eso esperamos a después de las elecciones,
y claro, perdí por goleada.
Resolvió un caso que no defendió ante los tribunales,
pero se lo dejó en bandeja al nuevo fiscal,
Robert Richardson, un buen hombre
que nunca había dirigido un caso penal,
y a Tony Raccuglia, su ayudante, un abogado recién licenciado.
Los dos tipos al mando
de la acusación del caso penal más importante de EE. UU. en los 60
se iban a estrenar así.
Imagínate la presión.
EL ESTADO CONTRA WEGER FEBRERO, 1961
Te declaras inocente, ¿verdad?
Así es.
La prensa te vio recrear el crimen,
sabemos que confesaste haberlo hecho
cuando te detuvieron, ¿qué te ha hecho cambiar de idea?
Cuando firmé la confesión no había podido hablar con un abogado.
Y la firmé pensando que eso me salvaría el pellejo.
TRIBUNAL DEL CONDADO DE LASALLE
La primera vez que entré en la sala, mientras grababa el documental,
tenía un montón de fotos,
miré la sala y las mesas
donde mi padre defendió el caso, sin experiencia alguna.
Había gente por todas partes.
Todo el mundo quería entrar, como en un concierto de Springsteen.
Aunque suponía una gran responsabilidad,
egoístamente, quería usarlo para demostrar
que era capaz de llevar un juicio con solo 26 años.
Había revistas, periodistas de todo el mundo.
El comportamiento de Chester en el juicio y apariciones
me pareció muy extraño, parecía disfrutar de su popularidad.
Entonces lo llamaban Rocky Weger, no Chester, sino Rocky Weger,
lo etiquetaban de exmarine,
llevaba el nombre de Rocky tatuado en el brazo.
Daba el perfil de chulo, un tipo duro con peinado rockabilly.
No mostraba ninguna humildad.
Para nada, qué va.
Lo llevaban a la sala y le hacían preguntas,
Rocky esto, Rocky aquello,
y disfrutaba siendo el centro de atención.
Era la estrella, de él dependía
que las pruebas sacaran o no el caso adelante.
En el juicio, mi padre no tenía demasiadas pruebas,
más allá de los arañazos y la cazadora de ante.
La cazadora de ante fue clave para la fiscalía,
porque en ella habían encontrado manchas de sangre humana.
Encontraron restos de sangre humana de golpes en una zona ensangrentada,
y yo insistí mucho en eso,
fue una de las claves, y los arañazos.
Interrogamos a varios empleados de la cocina del hotel
y todos dijeron que había aparecido lleno de arañazos.
Y luego estaba Stanley Tucker,
amigo de Chester, compañero de trabajo en el hotel.
Stanley Tucker también dijo que Weger sufrió arañazos en la cara
cuando se cometieron los asesinatos.
Esa tarde, en la cocina se comentó:
"Por tu cara, parece que te hayas peleado con un gato".
Y él contestó: "Me corté afeitándome".
Es imposible que se provocara esos arañazos
afeitándose.
¿Cómo va progresando el juicio?
Lo único que puedo contarle
ahora mismo es que Chester saldrá a testificar para defenderse.
Chester Weger era muy engreído, muy seguro de sí mismo,
él pensaba que se saldría con la suya.
Me senté con Bob Richardson y me dijo:
"No quiero dirigir su interrogatorio, no creo que pueda".
Tendrás que interrogar tú a Weger.
Mi padre no había defendido ningún caso como el de Starved Rock,
tenía 26 años.
Pero, en muchos aspectos, era un superhombre.
Me lo imagino con 20 años, con algo que demostrar.
En aquella época, podías ponerte cara a cara con el testigo,
los juicios eran agresivos, y eso hice.
Me puse cara a cara con él y le dije que las había matado.
Eso marcó el tono de mi interrogatorio.
Mi objetivo era que sus respuestas parecieran irracionales, ridículas,
para que el jurado tuviera que creer
que las respuestas que me iba dando eran mentiras.
Papá, dame un ejemplo.
Le dije: "Chester,
si de verdad crees que eres inocente, ¿por qué confesaste?".
Dijo que Dummett y Hess le dijeron
que si no confesaba, le harían daño a su mujer.
ESPOSA DE CHESTER
Yo cambié de tercio
porque su coartada era que le estaba escribiendo una carta de amor
a otra mujer de la que afirmó estar enamorado en aquel momento.
Y él no supo qué responderme.
No tenía coartada, la coartada que presentó es
que estaba escribiendo una carta a solas, y nadie lo podía confirmar.
Con el interrogatorio de Weger, quise demostrar
que había otras pruebas que corroboraban su confesión.
Y le dije: "¿Cómo supiste lo del avión rojo?".
El avión fue la clave de la confesión.
Después de matar a las tres mujeres,
trasladó los cuerpos a una especie de cueva.
Le hicieron una pregunta clave:
"¿Por qué las moviste?".
Oyó un ruido.
Alzó la vista y vio un avión rojo y blanco sobrevolando la zona.
Pensó que era de la Policía Estatal
y decidió meter los cuerpos en la cueva
para que no lo vieran desde el aire.
Dije: "Pues más nos vale encontrar ese avión rojo y blanco".
Y fuimos al aeropuerto de Ottawa.
Allí encontramos un avión rojo y blanco.
Llamaron al piloto, que confirmó
que había sobrevolado Starved Rock el 14 de marzo.
Si Weger no estuvo aquí, ¿cómo supo lo del avión?
No veo otra explicación.
También encontraron un nombre grabado en la cueva, que ponía "Rocky".
Lo llamaban Rocky.
Teníamos pruebas circunstanciales, teníamos las confesiones
y la verdad de nuestro lado.
Chester Weger tuvo un juicio justo y no fue condenado por Tony Raccuglia
ni por Harland Warren, sino por un jurado de 12 personas.
Pedimos la pena de muerte, pero el jurado pidió cadena perpetua.
No podíamos decirle al jurado que si le concedían la perpetua,
podrían darle la condicional a los 11 años.
¿Has tenido suerte de evitar la silla?
No creo que haya tenido suerte, no.
- ¿No te crees afortunado? - No, la verdad.
¿Quién te ha incriminado?
Todo el Departamento del Sheriff ha mentido,
no puedo decir quién exactamente, pero han sido varias personas.
La Junta de la Condicional me llama siempre
que Chester Weger solicita la condicional.
Y quiero decirles que no quiero volver a ver a Weger en la calle.
De pequeñas, nos daba cierta seguridad saber
que se pasaría la vida en la cárcel.
Luego supimos que iba a pedir la libertad condicional
y nos pareció un escándalo.
Parecía inconcebible que lo dejaran salir de la cárcel,
había asesinado a tres mujeres, ¿cómo iba a salir de la cárcel?
Lo condenaron a cadena perpetua, no tiene sentido.
Seguimos en el estudio. Soy Rod Thorson, en WLPO,
tenemos al fiscal Anthony Raccuglia.
Sabemos que has defendido con firmeza
que Weger siga entre rejas,
pero solicita la condicional todos los años.
Lo que más me inquieta es el hecho
de que tiene 74 años y hay muchos asesinos de 74 años.
Después de recibir su veredicto, nos dijo:
"Voy a ir a por vosotros".
No me interesa formar parte de ninguna venganza
del señor Weger si sale en libertad, ni a mí ni a mi familia.
La realidad es que debe seguir encerrado.
A los tres años de proyecto,
recibí una carta de Chester Weger donde decía que podría entrevistarlo,
con lo cual iba a tener que grabar
en la cárcel de Menard.
Y bueno, Menard no es un lugar fácil...
Allí no entras tan tranquilo con cámaras y un equipo.
Hay muchos delincuentes condenados por asesinatos múltiples,
es una cárcel muy dura.
Todo mi trabajo se resume en esto.
Estaba preparado para esa entrevista.
Pero cuando por fin llegó el día, me entró el pánico.
Vi a un tipo apuntándome con un rifle desde la torre
y la noche antes no pegué ojo.
Cuanto más me acercaba a la cárcel, más pánico me entraba.
Si te soy sincero,
fue probablemente uno de los momentos donde más miedo he pasado en mi vida.
No me daba miedo que me hiciera daño,
en parte quería caerle bien, quería que confiara en mí.
Metieron a Chester en una sala y me dijeron que estaba preparado.
Iba a grabar a mi hombre del saco, Chester Weger.
Lo que más recuerdo es la cara de Chester.
CHESTER WEGER 66 AÑOS
Chester, me alegro de que hayas decidido hablar conmigo.
¿Cómo ha sido tu vida los últimos 46 años?
¿Cómo has sobrevivido en la cárcel sabiendo que...?
Todo lo que sabes en cuanto a tu...
Voy a repetirlo, me he expresado mal.
Al principio, no podía hablar.
No me salían las palabras y me...
Seguro que él notó mis nervios, porque estaba muy nervioso.
¿Cómo ha sido tu vida en la cárcel?
No sé, llegué a la cárcel,
y la primera vez que entras en la cárcel
al principio te da un poco de miedo,
pero ya me he acostumbrado, claro.
Vivo día a día, dejo pasar los días
sabiendo que soy inocente o...
intentando demostrar mi inocencia, porque siempre lo he sabido.
Sé que algún día la gente se dará cuenta
y podré salir de la cárcel.
¿Por qué decidiste que era el momento de hablar con nosotros?
Quiero que la gente sepa lo que me hicieron las autoridades.
Que entiendan lo que han hecho.
Me destrozaron la vida. Me quitaron lo que más quería.
Mi madre murió en el 2000, perdí a mi padre en el 96.
Mis hijos se criaron sin su padre, perdí a mi mujer.
¿Por qué firmaste la confesión que te hizo acabar entre rejas?
Me amenazaron, me dijeron
que o firmaba la confesión o acabaría en la silla eléctrica.
Y se pasaron así la noche entera. Tenían una linterna
y me aporreaban con ella en el estómago.
Me tenían esposado
y Bill Dummett y Wayne Hess se desahogaron conmigo,
me pegaban sin parar y...
Firmé la confesión que me dieron, no lo niego.
Por lo menos, la gente sabrá lo que me han hecho.
Si tengo que morir en la cárcel,
al menos la gente sabrá lo que hicieron.
Ya he dicho que ya no pueden hacerme más daño.
Ya han hecho todo lo que podían, ahora ya solo me queda morirme.
Me quitaron todo lo que tenía, todo lo que siempre he querido.
Me esperaba a un hombre malo y arrogante,
pero pude ver su humanidad.
Yo no maté a esas personas.
Chester Weger me dejó consternado.
Mi primer impulso fue hablar con mi padre.
Le dije: "A ver, papá".
¿De verdad crees que pediría la pena de muerte
si no lo creyera culpable
y no tuviera pruebas de su culpabilidad?
Sé que crees a pies juntillas que es culpable,
pero la gente se equivoca.
Si hay algún dato que pueda desvelar que es inocente,
quiero sacarlo a la luz.
Perfecto, Chester, ahí.
Este caso tan pulcro del que mi padre me había hablado,
un hombre que confesó y fue a la cárcel,
acabó en diez años de altibajos para mí.
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