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En 1522,
Erhard Brenz, favorito de su tío Nikola,
se mudó a Wittenberg a trabajar como profesor de latín.
Este es Erhard.
Tiene mucho talento.
Nikola se ofreció a cuidar de Erhard en todos los aspectos de su vida
y le enseñó todo.
Un día, mientras Erhard andaba por un camino,
descubrió un agujero que flotaba en el aire.
¿Qué es esto?
¡Tío Nikola!
¿Qué pasa?
Nada más ver a su tío,
Erhard le habló del agujero flotante y lo llevó hasta él.
Sin embargo, no fue capaz de volver a encontrarlo.
Te juro que aquí había un agujero.
Debes de estar agotado después de la mudanza.
Avísame si te puedo ayudar en algo.
Esa noche, Erhard escribió una carta y se marchó.
Voy a averiguar qué era ese agujero misterioso.
Cuando lo haga,
revelaré los detalles al mundo entero mediante una carta impresa.
Este suceso no está registrado en ningún documento oficial
y, debido a la falta de una fuente fiable, no es muy conocido.
VIERNES, UNO DE DICIEMBRE
Ahora solo quedan Iguchi y Okamoto.
¿Conoces a alguien
que entrara en un orificio sin avisar a nadie?
La gente que conozco casi siempre celebraba una fiesta de despedida.
Yo no conozco a nadie que haya entrado por un orificio.
Quizá algunos solo se lo dijeron a unos pocos.
Igual entraron sin que yo lo supiera.
Sí, puede ser.
¿Puedo ir a por algo para comer?
¿O ya has empezado?
- Adelante. - Gracias.
¿Puedo hacerme una sopa?
Ah.
¿Me haces un poco a mí también?
Vale.
¿Hacemos sopa para todos?
¿Quién quiere?
- Yo quiero un poco. - Y yo.
- Vale, pues hacemos sopa para todos. - Suena bien.
Cuando estaba en primaria,
me gustaba plantearme todo tipo de retos,
dicho positivamente.
¿Y negativamente?
Actuaba sin pensar.
- Ah. - Entiendo.
Todos tenemos momentos así.
A veces, he llegado a pensar que quizá no me hiciese bien.
Había una mujer famosa
que vivía en el mismo edificio que yo, varios pisos por debajo.
Siempre se ponía a gritar números de pisos desde la primera planta.
Había una chica, Umemoto,
que vivía en el mismo edificio y era un año más joven que yo.
Solíamos responder a la mujer, que salía corriendo detrás de nosotras.
Los padres de Umemoto eran buenos amigos de mis padres.
Cuando Umemoto entró en primaria,
sus padres me pidieron que la acompañara al colegio.
La avisaba para que se apartase cuando venía un coche por detrás,
como si fuera su hermana mayor.
Una vez, sugerí un atajo a casa y nos perdimos por calles desconocidas.
¡Apartamento número 813!
¡Apartamento número 813!
¡Apartamento número 813!
¡No me faltéis al respeto!
¿Has oído eso?
Sí.
¿Sí?
¡Esperad ahí!
¡No os mováis! ¡Voy a subir!
¡No os mováis!
¡Voy a coger el ascensor!
¡He dicho que no os mováis!
¡Que no os mováis!
¡Eh!
Es esa mujer.
No le hagas caso.
¿Qué pasa?
¿Puedes sacar mi basura?
¿Cómo dice?
Tengo una bolsa de basura, ¿puedes sacarla?
El contenedor está en el primer piso.
Quiero que la lleves tú.
Pero…
Usted vive más cerca del contenedor, señora Kobuchi.
¿Por qué no la tira usted de camino a casa?
No abras la puerta cuando estés sola.
Vale.
Desde ese día, la señora Kobuchi empezó a venir todos los días
a pedirnos que sacáramos su basura.
Iguchi no había olvidado la promesa que le había hecho a sus padres.
Pero la persona que tenía delante le hacía sentir curiosidad.
¿Sí?
No me funciona el teléfono, quiero que lo veas tú.
¿Puedes echarle un vistazo?
Si no hubieras abierto la puerta,
le habría prendido fuego a la estufa de queroseno.
No funciona.
¿A quién quiere llamar?
¿Qué más te da?
Entonces…
¿por qué siempre gritas números de apartamentos?
No me interesa tu curiosidad.
¿Por qué no le funciona el teléfono?
Si no sabes qué le pasa, vete a casa.
Hoy estaba muy callada, ¿no?
Sí.
Aunque sabía que la regañarían,
Iguchi les contó a sus padres lo que había pasado ese día.
¿Por qué no me haces caso?
Espero que no te hayas llevado a Umemoto.
Unos días después,
la mujer saltó del edificio.
Al principio, mis padres no me lo contaron.
No recuerdo quién me lo dijo, pero me enteré
y fui con Umemoto a ver el sitio donde la habían encontrado.
Ya habían limpiado el lugar.
Pero…
Umemoto encontró algo que parecía una mancha.
Pero no sabíamos
si era sangre de la señora.
Fue la primera vez que sentí remordimiento.
La verdad es que me costó olvidarlo.
¿La mancha era claramente de sangre?
No estaba muy claro,
pero era visible.
Aunque estaba borrosa.
Porque se había difuminado.
Por eso, a partir de entonces, decidí no meterme en cosas raras.
La mayoría de la gente no querría ver el lugar donde ocurrió.
Nunca habíamos visto un cadáver, así que solo queríamos ver uno.
Umemoto y yo nos moríamos de ganas de ver el cadáver.
¿Qué buscabais, partes mutiladas?
Exacto.
¿Vamos al karaoke?
Claro.
Cuando Iguchi estaba en segundo de bachillerato,
había un grupo con el que se juntaba casi todos los días.
Eran un grupo muy unido.
A veces, se enrollaban entre ellos
y otras, salían con gente de fuera del grupo.
Iguchi no era una excepción.
¿Dónde está Miki? ¿Has venido sola?
¿Eh? Sí.
Hoy empezaré explicando qué es el aislacionismo.
Fijaos en cómo se escribe.
"País cerrado".
¿Te ha contestado?
No. Nada.
A partir de ese día,
Miki dejó de ir a clase.
Pasó una semana
y empezó a correrse un rumor entre los alumnos.
Se rumoreaba que Miki había desaparecido.
No sé quién empezó el rumor.
Pero los mensajes que le enviaba aparecían como no leídos.
Iguchi.
¿Está su hijo?
Tampoco sabemos dónde está.
¿De verdad ha desaparecido?
No lo sabemos.
Lo siento.
No se había mudado a otro lugar.
Pero me dio la sensación de que no debía preguntar más.
A partir de ese momento,
en mi grupo de amigos se respiró un ambiente triste durante un tiempo.
Pero con el tiempo, empezamos a olvidar.
Tardamos un año.
Como habíamos salido juntos, su desaparición me dejó triste.
A veces, lo recordábamos y compartíamos momentos de tristeza.
Hablábamos sobre qué estaría haciendo y si estaba bien.
Pero yo
di por hecho que no había desaparecido
y que estaba en casa.
¿Qué?
Una decisión.
- Ah, una decisión. - Claro.
¿Quién?
Yo.
Lo que quiero decir
es que ya he tomado una decisión.
¿Quieres salir conmigo?
¿Qué?
Lo he estado pensando,
teniendo en cuenta la situación.
¿No crees que es inútil esperarlo?
No te llama, no está en su casa…
Creo que es mejor que lo olvides y pases a la siguiente relación.
Pero aún no hemos hablado de romper ni nada.
Así como están las cosas,
no parece que tengáis una relación, ¿no crees?
Es una cosa de dos.
No puedo decidir yo sola que hemos roto, ¿no?
¿Qué sientes por mí?
Bueno…
Pues…
No fue ni un sí ni un no.
Iguchi se lo contó a Umemoto, que era un año más joven que ella.
Creo que deberías esperar a Miki.
Umemoto se había convertido en alguien
capaz de dar consejos con una calma impresionante en situaciones como esta.
Pero si seguimos así sin vernos,
estaré en una relación unilateral para siempre.
Bueno…
¿Quieres que averigüe si está de prácticas en algún sitio?
También decía cosas así.
Yo me encargo.
Gracias, sería genial.
Pero si resulta que para él hemos roto,
quizá debería decirle que sí a Yamashita.
Dijiste que no te gustaba tanto.
Sin embargo, el tiempo pasó
sin que Iguchi y Umemoto averiguaran nada.
No había mucho más que pudiéramos hacer.
¡Espera!
¿Qué pasa?
Ah, nada.
Creía que tenía turno hoy en mis prácticas.
Pero resulta que no.
¿Dónde vamos a celebrarlo?
¿Karaoke, bolos y bufé libre?
- Mola. - Suena bien.
Primero el karaoke.
¿Qué? ¿Primero el karaoke?
Miki me escribió
para quedar por primera vez en mucho tiempo.
Como había estado posponiendo el momento de responder a Yamashita…
Eh, Iguchi.
Toma.
Le respondí a Miki con la ubicación de mi café favorito.
Anotó las cosas que quería preguntarle a Miki para no olvidarlas.
¿Dónde había estado todo ese tiempo?
¿Qué había estado haciendo?
Iguchi y Miki siguieron hablando hasta el día de su cita.
Aunque Miki dejó de responder a veces.
Al final,
por muchas horas que lo esperara, no apareció.
Cinco horas después de la hora en que habíamos quedado,
Miki me envió un mensaje.
"Qué pena que le pidieras a tu amiga que investigara sobre mí".
Eso decía su mensaje.
Resultó que se metió en un trabajo turbio
y acabó pasando un tiempo en un centro de menores.
- Ah… - Vaya.
Cuando se enteró de que Umemoto y yo habíamos investigado sobre él,
pensó que habíamos descubierto en qué había trabajado.
Pero no teníamos ni idea.
Supongo que quería saber si se lo había dicho al resto de nuestros amigos.
Obviamente, no he vuelto a ver a Miki desde entonces.
Fin.
¿Cómo escribo eso?
Ya lo escribo yo luego.
Me di cuenta de que no puedes estar con la persona que amas para siempre.
Nunca pensé que me dejarían así.
Bueno, mientras quieras ver un cadáver…
No, eso ya pasó.
Ahora te toca a ti, Okamoto.
Sí.
JUEVES, VEINTIUNO DE DICIEMBRE
Iguchi sabía por Umemoto que Miki había entrado en los orificios,
pero no había constancia de ello.
Sin embargo, sí quedó registrado
que, cuando Iguchi entró, Umemoto hizo lo mismo.
Subtítulos: Lucas Marín Arenas
Aún recuerdo un sueño que tuve cuando estaba en primaria.
Pero desde ese sueño,
he vivido con una sensación de confusión mental constante.
¿No va a entrar en los orificios, señor Ozawa?
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