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En mayo de 1972, en un parque de atracciones de Hokkaido,
circulaban rumores de que desaparecían mujeres jóvenes una tras otra.
Se rumoreaba que las drogaban
y las secuestraban cuando iban al baño.
¡Secuestrador!
¡Las raptaste tú!
Sin embargo, no era cierto que esos incidentes hubieran ocurrido.
Aun así, a finales de mayo,
hubo un día en que el dueño se vio rodeado de gente y al borde del linchamiento.
Aunque había informes que desmentían los rumores,
la situación no se calmó.
Como en el caso del parque de atracciones,
los rumores se extienden y no desaparecen, aunque se confirme que son falsos.
Más o menos cuando surgieron los orificios,
aumentó el número de visitas a hospitales por asma.
Incluso cuando quedó claro que la causa no eran los orificios,
muchos seguían culpándolos.
A la gente le gusta difundir mentiras, incluso cuando se revela la verdad.
Por favor, contribuyan a difundir información verídica.
VIERNES, UNO DE DICIEMBRE
¿Hay alguna bebida caliente?
El vino se puede tomar caliente, ¿no?
Sí.
He traído material de acampada, voy a por él.
¿Se ha acabado el vino?
No, aún queda.
Bueno…
Todos vemos los orificios,
pero ¿y si nos los estamos imaginando todos al mismo tiempo?
¿Quieres decir que tal vez no existan?
Pero todos creemos que están ahí.
Es decir, ¿que si todos creemos que están ahí, todos podemos verlos?
Si es así, ¿dónde está la gente que entró?
No lo sé.
¿Quién quiere vino caliente?
Yo quiero un poco.
¿Calentamos toda la botella o la echamos aquí y lo calentamos?
Ya lo hago yo.
Te toca a ti, Watanabe.
Ah, sí.
Me da vergüenza contar esta historia, sobre todo delante de mujeres.
- A mí también me dio vergüenza. - Tu historia estuvo bien.
Tengo una hermana un año mayor que yo.
Nuestros padres se divorciaron cuando éramos niños.
Nos fuimos a vivir con nuestra madre,
Jugábamos mucho juntos.
Cuando íbamos al instituto, nuestro padre falleció
y nuestra madre tuvo que pagar sus deudas.
Por eso mi hermana empezó a trabajar a tiempo parcial.
No tenía tiempo para nada.
En fin,
los dos pudimos ir a la universidad.
Mi hermana empezó a trabajar después de graduarse, pero yo no busqué trabajo.
Quería hacer el examen judicial.
He estado estudiando a fondo y haciendo los exámenes hasta hace poco.
¿Cuántos años tiene?
Tengo 54. Sí…
Y…
ni siquiera he trabajado a tiempo parcial.
Me centré en estudiar y dependía del dinero que me enviaba mi madre.
Hola.
¿Te has buscado algo de media jornada?
No.
Estudiar es más difícil de lo que pensaba.
Escucha.
¿No deberías olvidarte del examen judicial?
¿Cuántos años tienes?
Bueno…
¿Cuántos años tenía?
Mamá ya no tiene dinero para mantenerte.
Quiero que sea la última vez.
Este será mi duodécimo intento.
Sea como sea, quiero que sea la última vez que te envía dinero.
Pero…
aunque apruebe el examen, tardaré en encontrar trabajo.
Seguiré necesitando dinero durante ese tiempo.
No sé cómo lo voy a hacer.
Si apruebas, te prestaré yo algo de dinero.
Un préstamo…
¿Qué dice mamá de esto?
Lo que te acabo de decir.
Para Watanabe, dejar de recibir dinero significaba el final de su vida.
Obviamente,
ya se le había pasado por la cabeza qué pasaría cuando su madre falleciera,
pero era algo en lo que evitaba pensar, más incluso que en los exámenes.
¿Y qué hago?
¿Me suicido aquí mismo?
No, solo necesito 100 000 yenes.
Es la mitad de lo que me mandaba mamá.
Tienes trabajo estable, ¿no?
Solo hasta que encuentre algo a media jornada.
¿Qué hago si no encuentro nada?
O sea, que por ti, mejor me suicido.
Al final, mi hermana no me prestó dinero.
Pero me presentó a un conocido que tenía un cine.
Que disfruten.
Que disfruten.
Que disfruten.
Han pagado 500 yenes por una bebida que cuesta 100 en el supermercado.
Y han comprado dos.
Probablemente tenían 20 años menos que yo.
Con mi sueldo de 920 yenes la hora, tendría que trabajar dos horas.
Este chico va a comprar dos refrescos y palomitas prémium.
Dos refrescos y palomitas prémium, por favor. De caramelo.
No puedo permitirme este estilo de vida.
Si tuviera un sueldo adecuado para mi edad, también podría comer y beber aquí.
Disculpe, va a empezar la película. ¿Podría darse prisa?
Seré rápido.
No quería respirar el mismo aire que alguien incapaz de hacer sus compras
antes de entrar en el cine.
TRES MESES DESPUÉS
¿Podemos hablar?
Últimamente…
los días que vienes a trabajar,
el inventario de helados no cuadra.
- ¿Cómo? - No.
No te hagas el tonto.
Es decir,
te agradezco que trabajes casi todos los días.
Pero me pareció raro,
así que revisé las cámaras de los últimos días.
¿Tienes algo que decir?
No sé muy bien qué decir.
Si no sabes qué decir, no pasa nada.
Espera aquí.
¿Qué vas a hacer?
¿Con qué?
Si muero, ¿qué harás?
Nadie te ayudará.
Tienes que morirte tú antes.
Antes que yo.
El siguiente trabajo de Watanabe fue en un salón de bodas.
Sin embargo, tampoco le duró mucho.
Empezó a buscar formas más rápidas de cambiar su vida.
El lugar más de moda ahora es Dubái.
Con los métodos y estrategias adecuados, hasta un mono puede tener éxito.
No me interesan los productos informativos.
Pero mucha gente vive en lugares como Tailandia y Dubái,
y creo que puede ser útil reunirme y hablar con ellos.
¿Y esa gente se reunirá contigo?
No creo que haya nadie más que tome la iniciativa de ir a conocerlos.
No tienes por qué hacer eso.
Ya es un gran cambio que hayas decidido olvidarte del examen judicial.
No se trata de eso.
Quiero cambiar de perspectiva de vida.
¿Qué te parece?
Solo para asegurarme. No me estás pidiendo dinero, ¿verdad?
Claro que no. Voy a ir por mi cuenta.
Cámbieme esto por dinero tailandés.
Vale.
Al aeropuerto de Narita.
Me quedé dormido el día del vuelo.
No quería pagar un taxi.
Voy mal de dinero este mes,
así que le agradezco el trayecto al aeropuerto.
De nada.
Pensé que podía ser algo bueno darle dinero a esa persona.
Al fin y al cabo, solo sirvo para pedir dinero prestado y gastarlo en los demás.
Watanabe estaba desanimado, pero buscó billetes que pudiera comprar al momento.
Me da igual adónde.
¿Hay algún vuelo con destino a Asia?
Watanabe fue a reunirse con influencers de Dubái.
Sin embargo, no conocía a ninguno personalmente
ni tenía sus datos de contacto.
Lo que le impulsaba era una mentalidad similar a la del juego.
Obviamente, no apareció ningún influencer en los lugares que había visto en redes
y el tiempo pasó.
¿Cuánto?
No negocio.
Primero, al hotel.
¿Hablas japonés?
Medio asiática.
Vamos. ¿Dónde es?
Pero antes necesito saber el precio.
1000 dírhams.
Vale.
Tengo dinero, ¿vale?
Dame un minuto.
Vale…
Qué mal.
Es terrible.
Tenía pensado ir a Tailandia hoy.
Por eso cambié yenes por bahts en vez de dírhams.
Pensé…
que no pasaba nada al tener tarjeta de crédito.
Por eso no tengo dírhams aquí.
Pero tengo dinero y voy a pagarte.
Los bancos están cerrados, ¿no?
Madre mía.
Podría pagarte en bahts, pero…
No, eso no…
Lo sé.
Bueno…
¿Sabes qué?
Déjame calcular cuánto sería en dírhams.
Vale…
A ver.
Me he equivocado.
Bueno…
Un segundo.
- No hay prisa. - Vale.
Bien, entonces…
Tengo 1,000 dírhams. No hay problema.
Toma.
¿Y si te pago en bahts?
Son billetes de verdad.
Puedo darte más de 1000 dírhams si quieres.
No sé si son verdaderos,
así que me quedaré aquí hasta que lo cambies.
De hecho, este incidente creó un vínculo entre Watanabe y Rina.
Rina se convirtió en la primera amiga que Watanabe hizo de adulto.
Pero dejemos esa historia para otra ocasión.
¿Has estado en Japón?
Es al revés.
¿Qué quieres decir?
Que, en realidad,
era mentira lo de que soy mestiza.
Bueno, suele pasar.
Me vine a trabajar porque aquí gano más dinero.
¿Esperando de pie?
Antes tenía un intermediario que me conseguía clientes.
La primera vez que vine gané mucho dinero, y esta es la segunda.
Pero, al parecer, estaba prohibido
y pillaron al intermediario.
No quería irme a casa con las manos vacías.
Al menos quería recuperar el dinero del vuelo.
¿Has venido solo?
Sí, bueno…
No he venido de vacaciones.
- ¿Qué? - Sí.
He venido a aprender algo, aunque aún no he hecho nada productivo.
¿Qué quieres aprender?
Pues…
Sobre la vida.
Valores.
Principios. Cosas así.
Entiendo.
¿A qué te dedicas?
A nada.
Quería dedicarme al derecho para ayudar a la gente, ¿sabes?
Ya veo.
Pero siempre suspendía el examen judicial.
Así que lo dejé.
Quise ponerme a trabajar, pero a mi edad…
Así que me busqué trabajos a media jornada.
Quería vivir una vida apropiada para mi edad
y pensé en probar cosas diferentes.
Ya.
¿Has aprendido algo hoy?
No, hoy no he aprendido nada.
No encuentro por ninguna parte a la gente que vi en redes sociales.
¿Has conocido a alguno en Dubái?
No.
Ya veo.
¿Y si te buscas un trabajo normal?
Es imposible.
A mi edad, ya no puedo empezar de cero.
Pero…
En ningún sitio me respetan.
Todo cuesta dinero, ya sea sacarse un título o salir a divertirse.
- Pero… - Ya no puedo tener una vida normal.
Pero…
Nada de "peros".
Es imposible para mí.
Hay cosas que yo ya no puedo hacer.
Doy gracias si puedo ver una película al mes.
Doy gracias si puedo salir a tomar algo con amigos dos veces al mes.
Con los trabajos que consigo, no me da para invitar a mi hermana a comer
o llevar a mi madre de viaje por el Día de la Madre.
Ya puedo volver a empezar.
Si hubiera sabido que la vida
no da segundas oportunidades, no habría perdido el tiempo con exámenes.
Espero que encuentres trabajo pronto.
Es el doble de mi tarifa.
Acéptalo, yo ya no lo necesito.
Vale,
pero cuando vuelva a Japón, te invitaré a comer. Pero solo una vez.
Gástatelo en comer bien en Dubái.
¿En qué parte de Tokio vives?
En Iogi.
Estoy pensando en decirle a mi hermana que voy a entrar en un orificio.
Tu historia no es nada vergonzosa.
Claro que lo es.
Para nada.
¿Llegaste a salir a comer con esa persona en Japón?
Sí.
Quedamos un par de veces.
No esperaba que nos hiciéramos amigos.
Es más fácil hacer amigos cuando estás de viaje, ¿no? Te entiendo perfectamente.
Aunque no sé cuál es su nombre real.
- ¿Me pasas el vino? - Claro.
- Aquí tienes. - Gracias.
Yo nunca he robado nada.
No lo hagas.
Aunque el helado estaba delicioso.
SÁBADO, DIECISÉIS DE NOVIEMBRE
Watanabe no había visto a su hermana desde que le dijo que se iba a Dubái.
Ya veo.
De hecho, voy de camino.
¿Qué?
No.
Sí, pero…
Bueno…
No es urgente,
así que puedo ir a donde estés.
Pero…
Bueno, sí,
no tengo que entrar hoy en el orificio.
Ese día, Watanabe fue a ver a su hermana y a su madre.
Lamentaba no haber podido conseguir lo que deseaba en la vida.
Su hermana le sugirió entrar en la empresa en la que ella trabajaba,
lo que se convirtió en su primer trabajo a tiempo completo.
Subtítulos: Lucas Marín Arenas
Soy Shingo.
Promocioné hoteles y casas de huéspedes.
Tu hotel en Oita fue todo un éxito.
Gané más que nunca.
Tus vídeos nunca han tenido éxito, ¿verdad?
Lo que me hizo no desaparecerá.
Seven Orifices.
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