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Chicos, este libro parece normal, ¿verdad?
Podría ser un libro de aventuras,
un libro de amor,
un libro de nuestro Señor,
pero no, es un libro de magia.
Con todos ustedes,
la magia
y el ilusionismo...
de Arnold,
el prestidigitador.
¡Hala!
Que no entre nadie.
Todas. La principal también.
No lleva cartera ni documentación.
Subsuelo está de camino.
Estrangulamiento, ¿no?
Es pronto para saberlo.
Parece que lleva hundido varios días.
Claro. Siempre puede haber ocurrido que una sirena
lo atrajese hacia el fondo, ¿no?
Jefa...
Han sido los que han sacado el cadáver del agua.
¿Qué profundidad tiene el estanque? -60 centímetros en las orillas.
Va aumentando hasta los dos metros más o menos.
Cuando pasa algo así,
no hay que tocar nada hasta que lleguemos nosotros.
Es de cajón, vamos.
¿Cómo funciona la seguridad aquí?
Los guardias de seguridad repasan el recinto, pero no nos han dicho nada.
¿Y dónde coño estaban?
Porque, para ahogar a un chaval así, hace falta tiempo, digo yo.
Jefa, el chófer del juez está en la entrada.
Me dice que por dónde puede tirar. -Sal a buscarlos a la explanada.
Esteban, llama a la comisaría.
Entérate si hay denuncias por desaparecidos en los últimos días.
¿Cuántos pescadores son habituales aquí?
¿Aquí se practica pesca sin muerte?
Comisaria... -¿Sí?
Tiene que ver esto.
No se muevan.
Un lugar de encuentros.
Eso parece.
Hemos encontrado este teléfono móvil.
Estaba aquí escondido.
Lo revisan los de Tecnología cuanto antes.
Mira, las denuncias por desaparición que has pedido.
Hay tres desde el viernes.
Una camarera de 50 años desaparecida en un pueblo de Orense.
Al turrón, Esteban.
Un varón que salió de su casa el jueves en Las Rozas
y que nadie ha visto desde entonces.
¿Edad? -76.
¿A qué juegas esta mañana?
Un chico de 16 años de Pamplona.
El jueves salió de su casa para irse con los amigos
y ninguno de ellos lo vio. Ninguna novia ni historias raras..., dicen.
Y no has regresado a casa todavía.
Alejandro Sánchez Gandarillas.
Podría ser él.
¿Está la autopsia?
Nos van a decir algo sobre las cinco.
Vale.
Venga, hasta luego.
"María, qué alegría me das".
¿Cómo estás?
- "Ya recuperado". - ¿Totalmente?
- "Sí, sí". - Me alegro.
"Y aburrido también".
Pues ya no lo vas a estar.
"¿Y eso por qué? ¿Qué ha pasado?".
Tú tienes un desaparecido allí
y yo, un cadáver sin identificar aquí.
"Entonces ¿qué, vienes tú o voy yo?".
Dime.
"Luna, ¿quieres un regalito?".
Más bien quiero un Alka-Seltzer.
- "Venga ya". - El último se me acabó.
"Querrás un muerto bien fresquito para pasar este calor".
Ya no. Ya no me interesa.
# Este chico es normal que rapee así.
# Me costaba entrar en el ritmo. #
¿Se puede saber qué es esto?
¿Qué haces aquí ya? -¡Joder!...
Recoge y ponte a hacer la maleta, que me tengo que ir de viaje.
Chicos, los pies de la mesa.
Oye, que tampoco estamos haciendo nada malo.
Bueno, ya hablaremos.
Ahora no tengo tiempo. -Tú nunca tienes tiempo.
¿No me has oído? Ve a recoger tus cosas.
¿Puedo quedarme sola?
No. Te llevo a casa de la abuela ahora.
Que la abuela se va con sus colegas. Déjame sola.
Irene, no tienes edad para quedarte sola.
No insistas, por favor.
¿Qué pasa, Luna?
Entonces ¿esta es tu última palabra?
No queremos prescindir de ti. Piénsatelo.
Mira, tú al menos puedes cobrar por pieza.
El resto está directamente fuera.
Después de 40 años de lealtad,
¿me venís con esas?
Nadie duda de tu lealtad.
¿A quién se le ocurre dejarlo todo sin veteranos,
sin redacción, sin alma?
Tienes que entenderlo. Nos hundimos.
Vete al carajo.
María... Ya era hora de que vinieras a verme.
¿Qué tal? -Bien. ¿Tú?
Vamos...
Ay...
Joer, comisaria, cada vez que te veo, estás más buena.
- ¿Cómo lo haces? - Tú no.
Fuentes, tú no.
Ya te llegará la cuesta abajo. A ti también.
¿Cuántos años tiene ya? -39.
¿40 ya? -No, 39.
Me da igual, 39, eras una niña de teta
cuando empezaste conmigo, coño.
Dame esto. -No.
Que me lo des, coño. Venga, hombre.
Qué pesado eres. -Eres mi invitada.
¿Cómo está Irene? -Preciosa.
Y a su bola.
¿Ya ha empezado a salir de fiesta y eso?
Si por ella fuera, viviría sola.
Esa cría ha sido una espabilada desde que nació.
Tampoco le ha quedado más remedio.
Bueno, ¿qué?
¿Ninguno ha conseguido tirar el muro de Berlín todavía?
¡Qué muro ni qué muro!
No hay ningún muro, ni en Berlín ni en ningún sitio.
Ya, pero, para ser psicóloga, solo ves la paja en el ojo ajeno.
Estoy muy bien sola
y ya no soy psicóloga.
Has fumado.
No he fumado. -Sí, has fumado.
No se puede ser más gilipollas.
Puede ser él, es deportista.
Baloncesto, fútbol, buceo, surf...
Aunque también le gusta bastante la juerga.
Como a muchos. -A este, más.
Actividad digamos agitada en Tuenti y Facebook.
Alejandro Sánchez Gandarillas se llama.
Sus padres se divorciaron cuando tenía tres años.
Es el menor de tres hermanos.
Buenas tardes.
¿Qué hay?
El padre se fue a vivir con una puertorriqueña.
Murió hace poco.
Tomás...
Comisaria, ¿cómo estás?
Am...
No me puedo quejar. ¿Tú qué tal?
Pues muy contento por saber que venías.
Yo también me alegro de verte.
Alex es un alma bendita. El pobre es el pequeñín.
Sufrió mucho cuando se fue su padre.
¿Sabe si tiene algún tipo de relación extraña
o difícil con alguien?
Su hermano le toma el pelo,
que si ha llamado Lucía, que si Andrea le viene a ver...
Pues lo típico.
Pero yo creo que nada formal con ninguna.
Necesitamos cualquier detalle que nos permita su identificación.
Ropa, fotos recientes..., lo que sea que se le ocurra.
¿Podemos ver su dormitorio?
Sí, claro. Está al final del pasillo.
Gracias.
Mi hermano vive con su abuela.
Prácticamente desde que tiene 12 años.
Es la madre de mi padre.
Ella se lo consiente todo, así que está allí siempre.
¿Aquí no tiene nada?
Sí, sí. Tiene parte de sus cosas, sí. Al fondo.
Buenas tardes, señora. -Buenas tardes.
Ya era hora de que vinieran aquí.
¿Quiere sentarse?
Gracias.
Bueno, entonces ¿nos podría decir
cuándo vio usted a Alejandro por última vez?
Ya se lo dije a la mojigata de mi nuera.
Se lo habrá dicho a ustedes.
El joven salió por ahí con unos amigos y no ha vuelto.
Y eso no lo ha hecho nunca.
¿Nunca?
Ha podido llegar de madrugada de una juerga.
Pero después le han caído buenas broncas
o se ha quedado a dormir en casa de su madre,
que siempre anda lloriqueando.
Pero siempre me ha avisado. Siempre.
Faltar días enteros, jamás.
A mi niño le ha pasado algo.
Eso no me lo van a descubrir ustedes.
Eso yo ya lo sé.
Señora, ¿quién cree que puede haberle visto por última vez?
El chico que anda con él. Se llama David.
David. Le localizaremos.
¿Y qué otros amigos tiene su nieto?
Van y vienen.
Le recogen en coche...,
en moto.
Como yo le digo,
cualquier día van a venir a recogerte en avioneta.
Pero ¿cómo quieren que controle yo al chiquillo?
Es verano, ha aprobado todo.
Es un nieto muy bueno.
Siempre con una sonrisa.
Siempre con una atención.
¿Podemos ver su habitación?
Está ahí arriba. Pueden subir.
Gracias.
Podría ser este el tal David.
Es el que más sale en las fotos.
Sí, puede ser.
Carlos...
Y aclárate, que sepa por dónde tirar.
"Por el puente de Segovia te puedes tirar".
"¡Venga ya!".
Bueno, ¿lo queréis o llamo a otra puerta?
"Que sí, Luna, nos interesa".
"Mañana comemos y lo comentamos. ¿Vale?".
Disculpe..., soy conductor.
Tengo... Tengo el encargo de recoger a una familia
que no está en condiciones. -¿Nombre?
Me he dejado la nota en el coche.
Es la familia del chaval muerto en el parque.
Samuel Gómez Pescador.
Teresa Pescador es su madre. Están ahí, en el pasillo.
Gracias.
Buenas noches, Javier Luna.
Soy periodista.
¡Que no fumes!
Que es solo de noche.
Que no eres mi madre, ¿eh? -¿Qué tal?
Bien, ¿y tú? -Hola.
¿Qué quiere tomar? -Una caña.
Bueno, el dueño del móvil que encontraste en Madrid
es un chico que hace días que no volvía a casa, Samuel Gómez.
Su madre pensaba que estaba con amigos y no denunció.
Ya lo han localizado.
Y ha llegado el informe preliminar de la autopsia.
Se descarta deterioro por drogas,
pero toxicología no terminará hasta dentro de 15 días.
¿Causa de la muerte?
Pues todo apunta a asfixia por inmersión.
Al chico pudieron arrastrarlo hasta el lago
porque tenía pequeñas piedras en la espalda,
pero lo ahogaron en el agua, eso seguro.
Y mira esto.
Dime.
"Fuentes, tenemos un 10-33 en el Arga".
Alejandro Sánchez Gandarillas.
Es él.
Un momento.
Hombre, Luna.
¿Qué tal?
"¿Qué tienes, Ruiz?".
Mucho cansancio. ¿Tú?
Tengo la identidad del chaval muerto en el parque.
Y no es el que te has ido a buscar a Pamplona.
Ya, eso ya lo sé. A ese acabo de encontrarlo.
¿Sí?
¿Cómo haces para enterarte de todo?
¿Otro asesinato?
Ruiz, si nos ayudamos, podemos sacar algo en claro los dos.
No me fío, Luna, son muchos años ya.
¿Y si te digo que ayer me dieron la patada en el periódico?
No me lo creo.
He llamado a la competencia.
Quiero darles bien fuerte en el morro con esto.
Te tengo que dejar.
Me lo pienso y te llamo, ¿vale?
¿Qué quieres?
"Saber cómo estáis".
Tengo una fiesta aquí montada con la abuela.
Muy graciosa.
Está harta de nosotras.
Bueno, pues que no se queje, que ella hacía lo mismo.
¿Y lo tengo que pagar yo?
Irene, no tienes edad para quedarte sola.
Por favor, no insistas.
¿Por qué nunca confías en mí?
¿Qué vais a hacer mañana?
No sé.
¿Y tú, vas a llegar para el sábado?
No sé, Irene.
Pues vale. Adiós.
"Adiós...".
Están todas hechas en el mismo sitio.
Parece una casa antigua. -Bueno, tenemos poco para saberlo.
Lo que sí que os he chequeado ya es esto. Mirad. Samuel Gómez Pescador
estaba en 4.º de la ESO en Los Penitentes,
en Plaza Elíptica, en Madrid.
Alejandro también iba a Los Penitentes, pero de aquí.
Coincidieron en un campamento de verano
en Estella el verano pasado.
Y el tatuaje que compartían.
¿A quién se le ocurre tatuarse una corona de espinas?
Pues no sé decirte. Y mira, lee esto.
Son mensajes de Alejandro. Es que parecen compañeros de colegio.
¿Qué pasa, Esteban? -¿Qué?
Absorbe el calor del infierno y guárdalo para el invierno.
¿Qué pasa, Luna? -¿Qué pasa?
Niña, vete al hotel y te traes unos cafés, anda.
Sí, señor. -Yo me apunto también.
Ya tengo donde darle aire a esto.
¿Seguro? -Claro que sí. Si no, ¿de qué?
Si me entero de algo,
podrás colgarte una medalla antes que Ruiz.
¿Qué más habéis encontrado?
Vente por aquí, anda.
Buenos días, Policía Nacional. -Buenos días.
Queremos hablar con Matías, el bedel del centro.
Pues está ausente por enfermedad.
Pues necesitamos que alguien de la dirección nos atienda.
¿Por qué no prueban mañana?
Lo normal será que ya esté de vuelta.
Estamos investigando la muerte de un alumno de este centro.
Haga el favor de avisar a quien corresponda.
Por supuesto.
Tenemos el recinto cerrado hasta que acabe la investigación.
Y al director del parque lo hemos mandado para casa.
No parece que haya mucho.
Pues es todo lo que hemos encontrado tras las batidas.
Con cuidado, Luna, que son periciales, coño,
y están sin analizar.
Ya lo sé, Esteban. Tranquilo, tranquilo.
¿A quién se le ocurre tener tantos críos hoy en día?
Pues a quien puede.
Y estos pueden.
Algo más podrás ofrecerme.
Aquí no hay nada más.
Venga, vamos. -Aquí no.
¿Y dónde hay?
Pues no tengo ni idea.
Venga.
Mira, si te das una vuelta esta tarde por la central...,
los amigos del chaval estarán por allí declarando.
E igual te cruzas con alguno de ellos de casualidad.
¿Me entiendes?
Buenos días. Soy el padre Damián, director del colegio.
Buenos días, comisaria Ruiz, inspector Fuentes.
Sí, me lo acaban de anunciar.
Están aquí por la tragedia de Alejandro.
Eso es. ¿Algo interesante que comentarnos?
Yo conozco muy poco a la familia.
Siempre se ha dicho que este muchacho estaba demasiado... suelto.
Un adolescente necesita ciertas normas en casa.
Y parece que este no era el caso de Alejandro.
¿Alguien que quisiera hacerle daño? -No lo sé.
Yo desconozco qué relaciones tenía.
Lo que sí puedo decirles es que...
era muy buen chico. Un poco perdido, pero muy buen chico.
A lo mejor esto le ayuda a hacer memoria.
¿Conoce a alguno de estos hombres?
No.
¿No?
¿Y si se las enseño así?
¿Quiénes son?
Haga el favor de quitar estas fotografías de mi vista.
Pues sea más claro al contestarnos.
Entonces...
ninguna de esas personas es el bedel de este centro.
¿Correcto?
Correcto.
Se lo pregunto porque la víctima, Alejandro, lo nombra en sus redes.
No, el bedel es muy buena persona,
lo que ocurre es que suele ser el blanco habitual de las bromas
de muchos alumnos, nada más.
Escuchen, yo...
no sé ni puedo saber qué hacía Alejandro fuera del colegio.
Y ahora, si me disculpan,
tengo que seguir con los trámites del cierre del curso.
Hola, sois los amigos de Samuel, ¿verdad?
Eh..., sí.
Quedaba en la caseta del parque con sus rollos.
¿Por qué allí?
No tenía otro sitio.
¿Ibais con él?
No, solo lo sabía yo.
A él no le gustaba hablar mucho.
Conoció a un tío mayor y empezó a tener problemas.
¿Qué clase de problemas?
El tío no estaba bien.
Se le fue la pinza y empezó a amenazarle con citas de la Biblia.
¿Qué citas eran esas?
Pues una movida muy rara.
Como de cerdos que se ahogan en un lago
después de haber sido poseídos por espíritus o algo así.
Algunas noches le espiaba desde enfrente de su casa.
Me moría de celos.
Venían a buscarle tíos mayores y él se iba con ellos.
¿Era alguno de estos hombres?
No lo sé. Los veía de lejos.
¿Conoces el lugar en el que Alejandro se reunía con ellos?
No, nosotros siempre íbamos a...
casa de su abuela o a mi casa cuando mis padres no estaban.
No sabía que tenía un sitio para follar con esos tíos.
Follaba con ellos por dinero.
Al principio nos lo tomábamos a coña, pero...,
antes de terminar el curso, Samu me dijo que quería denunciarlo.
Gracias.
Quevedo...
¡Hombre, Luna!
¿Cuántos años han pasado?
Casi 30 años, jefe.
¿Y a ti cómo te va?
Digamos que sobrevivo.
Se acabó la era de los periódicos.
No, Luna, no. Se acabó la era del papel.
Espíritus impuros que salen del hombre y entran en cerdos.
¿Te dice algo?
Acércame esa Biblia.
Lee tú, por favor.
La vista también me falla.
Abre en san Mateo 18...,
4-5, creo.
A ver, san Mateo...
Zacarías...
San Mateo...,
18, 4-5.
Al que escandalizara a uno...
A uno de estos pequeñuelos que cree en mí
más le valdría que le colgasen una piedra
y lo hundieran en el fondo del mar.
No se andaban con gilipolleces en el Evangelio.
Es el castigo al pederasta.
Jesucristo perdonaba todos los pecados menos ese.
No hay perdón para el pederasta.
Pues no parece que en Roma hayan tomado nota.
Por eso se está abriendo una herida tan profunda en la iglesia.
Porque protegen a esos curas.
Eso no es lo que quiso nuestro Señor.
Y se lo permitió. Y los espíritus impuros salieron y entraron
en los puercos, y la piara, en número de 2000,
se precipitó por un acantilado
en el mar y en él se ahogaron.
El espíritu impuro abandona al abusador, posee a los cerdos
y muere ahogado con ellos.
¿Significa eso que Samuel...
cargó con el espíritu impuro de su asesino?
La Biblia dice que el castigo no es para los niños,
es para quien violenta a los niños.
Pero el asesino se cree poseído y quiere librarse de su maldad.
Cree que se libra de sus pecados al matar.
Es un delirio místico.
Hay episodios psicóticos
que se parecen a ciertas experiencias religiosas.
Entonces el asesino es creyente.
O arrastra una secuela emocional relacionada con todo esto.
En la época de "La unidad"...,
Sí.
...contactó conmigo un grupo de hombres abusados por la iglesia.
Se estaban asociando legalmente para hacerse oír.
¿Y consiguieron algo?
No lo tenían fácil.
La sociedad civil no se hace cargo del problema.
La Iglesia... La Iglesia no colabora en absoluto.
Son delitos que suelen estar prescritos.
¿Y si alguno de ellos
está reaccionando así de mal ante tanta indefensión?
- "¿Dónde estás?". - Llegando a casa de la abuela.
Pero ¿no estabas con Martina?
Su padre tenía que madrugar y me ha traído.
Joder, Irene, no me mientas.
Que ya llego.
No vuelvas a hacer esto, por favor. Si te llamo, me contestas.
Lo tenía en silencio. Estoy bien, mamá.
Vale, venga, pues acuéstate ya.
Luego hablamos.
Buenos días. Es usted Matías, ¿verdad?
Sí.
Venimos a hablarle de Alejandro Sánchez Gandarillas.
Somos policías.
Buenos días. ¿En qué les puedo ayudar?
¿Sabe usted lo que le ha ocurrido?
Sé que ha muerto. Nada más.
Ya.
Pues puede haberle implicado usted.
Yo no tengo nada que ver con lo que haya podido pasar en este colegio.
¿Y qué ha podido pasar en este colegio?
Disculpe, comisaria, se equivocan ustedes molestando a este hombre.
No se preocupe. No les tengo miedo.
Soy inocente ante los ojos de Dios.
No les voy a decir que aquí todos estamos libres de mancha,
pero trabajamos todos los días con Dios y la oración
para limpiar nuestras culpas y redimir nuestras faltas.
Quiero un listado de todo el personal
que haya tenido usted trabajando.
Le llamarán para recogerlo.
Y ahora, por favor, si no nos deja hablar a solas con Matías,
tendremos que llevárnoslo detenido.
Gracias.
Me costó años de psiquiatras...
y de fracasos personales y laborales...
superar el trauma de haber sido... abusado por un sacerdote.
Todavía tengo recaídas.
Pérdidas de atención, cambios de humor...
Si no llega a ser por mi familia, no hubiera salido adelante.
Puedo imaginarme lo que es.
No, Luna, no puede. No si no le pasó a usted.
Su llamada me ha sorprendido.
Desde la asociación siempre hemos querido hablar con la prensa,
pero... son casos delicados.
Aún hay gente que se atreve a ponerlos en duda o...
medios a los que no les interesa airearlos.
Puedo ayudarles a que eso cambie.
Yo no... Yo no tenía ninguna relación con Alejandro.
Ninguna. Dios me libre, vamos.
Yo no soy ningún sodomita, ¿eh?
O gay, como se dice ahora.
No, yo...
Yo lo único que... Bueno, yo solo...
¿Solo?
Yo solo miraba para otro lado y ya está.
¿Y mirar para otro lado no es pecado?
El padre Damián me confesó
y Dios me perdonó.
Matías...,
cuando miraba para otro lado,
¿qué es lo que evitaba ver?
Ustedes... Ustedes tienen que comprender...,
,
que yo le debo mucho a oscuras.
Ellos me dieron este trabajo sin tener estudios.
Metieron a mis sobrinos en el colegio por delante de muchos...
inmigrantes que estaban por delante
por..., por..., por puntuación, por proximidad.
Muchos favores. Muchos, muchos.
Y les debo todo. Y entonces cuando...
Cuando yo veía alguna cosa rara,
me encerraba en la garita y ya está.
¿A qué se refiere con alguna cosa rara,
por favor?
O sea... cosas raras.
Ruidos raros en los baños.
O...
niños que salían con la cabeza agachada del gimnasio.
Cosas así.
¿De cuántos niños estamos hablando?
Eran muy pocos los que lo pasaba mal.
Eran muy pocos y Alejandro no era uno de ellos.
Alejandro no lo pasaba mal. -¿Cómo lo sabe?
Alejandro era otra cosa.
Era mayor.
¿Mayor? Tenía 16 años.
Era mayor que los demás.
Y no era ningún inocente, vamos.
¿Está diciendo que en este colegio se abusa de los niños,
se mira hacia otro lado
y ahora es un chaval de 16 años el que no es inocente?
¿Qué mierda de moral tienen? -Voy a decirle una cosa.
Alejandro era un sodomita integral.
Alejandro era un demonio, un provocador.
Ese niño no era bueno. Era peligroso.
Esa es la verdad. No era ningún inocente. De todo menos inocente.
Yo creo que fue por eso por lo que al final
se arregló todo ese tema de la denuncia. Fue por eso.
¿Qué denuncia?
¿De qué demonios está hablando?
¿Qué denuncia?
Matías, ¿quién denunció a quién?
Nadie. Nadie...
Al final, nadie denunció a nadie.
No hubo...
ninguna denuncia.
Algunos padres quisieron denunciar y hubo jaleo.
Pero todo se arregló.
Y al final no pasó nada.
"Ha estado durmiendo casi todo el día".
"Y ahora vamos a cenar". Vale.
"¿Sabes a qué hora llegas el sábado?".
No, aún no lo sé.
"María, ¿no vas a venir?".
Te he dicho que aún no lo sé, mamá.
Ahora no puedo hablar.
"No estaría de más saber cómo organizarme".
Luego hablamos.
Si tienes que volverte, puedes dejarnos esto a nosotros.
Ni hablar. -Se acaba de jubilar, María.
Pues por eso, se puede quedar con su nieta.
¿No? -Bueno...
Si lo hace, es porque quiere, no la obligues.
¿Me explicas entonces cómo coño lo hago?
¿No, verdad? No tienes ni idea.
Si la tuviera, te la diría. -Claro.
A ti Carmen te lo ha dado todo hecho.
Así que no hables de lo que no sabes.
Perdona, yo hablo de lo que quiero.
No me jodas.
Carlos ya sabes cómo es.
Pero te quiere mucho. Se preocupa por ti.
Se le cae la baba con tus logros.
Que sí. Vale. No me entiende.
Sabe que no ha sido fácil para ti.
¿Irene cómo está? ¿Cómo lo lleva?
Bien.
Pero ¿se lo has contado?
Aún no.
No sé cómo explicárselo.
Yo creo que ya es hora, ¿no?
Se está haciendo mayor. Tiene que saber. Es importante.
Fíjate todo lo que estamos descubriendo.
¿Quiénes han sido nuestros padres metafóricamente hablando?
Los curas. -Los curas.
Es importante saber la verdad.
Fíjate lo que hay detrás a veces.
¿Cómo has estado este tiempo?
Pues sin tiempo para pensar.
¿Tú sigues sola o no?
Sí.
Yo tampoco he vuelto a estar con nadie.
Justo al fondo. Nos están esperando.
Compañeros...
Os presento.
Fernando San Gregorio y su mujer, Elena.
Fernando, Elena.
Julio Casas y su madre, Rosario.
Julio.
Y Raúl Bayarri. Javier Luna, periodista.
Mucho gusto y muchísimas gracias por recibirme.
Gracias a ti, Javier. Siéntate, siéntate.
No os importa que lo grabe, ¿verdad?
No.
Bueno, pues me gustaría que me contaseis
un poco vuestras experiencias.
Para, para.
¿Tú qué buscas con esto?
Nada. Me lo he encontrado.
Pero creo que desde mi posición os puedo ayudar.
Aunque los delitos hayan prescrito.
Menudos hijos de puta.
Según la ley, el año pasado se me acabó el tiempo.
No..., no entiendo por qué..., por qué hay un tiempo para estas cosas.
El daño sigue.
Me sorprende que...,
en una democracia, las instituciones no digan nada.
Ha prescrito para ellos. Para mí..., para mí no ha prescrito.
En la asociación estamos ya muy cansados,
incluso creo que nos ha afectado a la salud mental
porque darte de cabezazos contra la pared una vez
y otra, y otra y otra y que no te hagan caso, pues es muy duro.
En nuestra casa todos saben por lo que pasó Fernando.
Pero hurgar tanto no te deja cerrar la herida.
Una vez conseguimos entrevistarnos con un cura.
Uno de los que mandaban.
¿Y quién era?
Monseñor Clemente Herráez.
Un fontanero de la Conferencia Episcopal.
Es arzobispo.
Nos dijo que...,
palabras textuales,
así como los enfermos acuden al médico,
los otros enfermos, como los sacerdotes que abusaron de nosotros,
acuden a nuestro Señor Jesucristo.
Y los remedios son extraordinarios, nos decía.
Luna, esto no es algo puntual.
Esto es un problema estructural
que estadísticamente le pasa a mucha gente.
Y no se está haciendo nada para pararlo.
Nosotros éramos víctimas...,
pero empezamos a convertirnos en supervivientes...
cuando fuimos capaces de aceptar lo que había pasado.
Yo era muy creyente.
Y toda mi vida se desmoronó.
Yo no tengo nada en contra de la Iglesia ni voy contra la Iglesia.
Son ellos mismos los que van contra su propia Iglesia.
Luna...,
nosotros lo que queremos
es que las nuevas generaciones
no tengan que pasar por lo que hemos pasado nosotros.
Piedra, papel, tijera. Piedra, papel, tijera.
- ¿- Señor Ganuza? - Sí.
Buenos días, Policía Nacional.
¿Qué necesitan?
El bedel del Colegio de los Penitentes nos ha contado
que hace un par de años ustedes quisieron denunciar al centro.
Pero el director no nos lo aclara. No sé si nos puede ayudar.
¿Vamos dentro? -Gracias.
"Mi hijo vino con una historia muy fea".
Por lo visto había un par de profesores
que tenían la mano muy larga con algunos alumnos.
¿Qué edad tenía entonces?
Nueve años.
Pero, vamos a ver, ¿para qué han venido?
¿De qué sirve todo esto a estas alturas?
Nunca es tarde para hacer justicia
ni para resarcir a una víctima. -¿Que no?
Mi hijo no había sido el único y había muchos padres
que íbamos a denunciar. ¿Saben en qué quedó todo aquello?
Eso queremos que nos cuente, por favor.
Apareció por allí una comisión de curas.
De los gordos.
De los importantes.
Los mandaron de Madrid
y nos reunieron a todos los padres.
A todos, no solo a los que nos habíamos quejado.
Esa gente dijo que no era posible
que estuviera pasando eso en el colegio,
que seguramente fueran imaginaciones de los críos
por lo que veían en la tele o internet,
que era todo mentira y mala prensa para desprestigiar a la Iglesia.
Algunos saltamos, pero otros...
¿Qué?
Otros hicieron cadenas humanas para proteger el colegio.
Los indignados eran ellos.
Nos llamaron de todo.
¿Se lo pueden creer?
Yo saqué al crío del colegio, pero algunos padres los dejaron allí.
Y allí seguirán.
¿Los profesores implicados pueden ser alguno de estos hombres?
Ahí están. Este pájaro es el padre Montes.
Les daba Religión.
Y este, Fanjul, el de Químicas.
¿Y él?
A ese no le he visto nunca. No sé quién es.
Eso es.
Venga. Muy bien. Movemos el balón. Al otro lado.
Al otro lado. Seguimos.
¿Quién organiza esto?
Cuida la defensa. Hay un corte.
Venga, hablamos, hablamos.
Venga, bien, bien, bien, bien, bien.
Venga, por favor.
Por favor.
Muy bien, muy bien. Seguimos, ¿vale? Esto es.
Hola. Buenos días.
Buenos días.
Tenemos que hablar con el padre Damián.
Lo siento, no está.
Avisó anoche que salía de viaje.
Ya. ¿Sabe a dónde ha ido?
No, no lo ha dicho.
Padre Damián,
monseñor Clemente le recibirá ahora.
Gracias.
Gracias.
Gracias por recibirme, monseñor.
He leído su mail, padre.
No tenía constancia de esos hechos ni de las supuestas irregularidades
de los profesores de los que me habla.
Creo que sus ilustrísimas no son conscientes del problema
al que nos enfrentamos.
Nuestro lugar está siempre al lado de las víctimas.
No, gracias. -Siéntese.
Verá, monseñor...,
esta lacra que amenaza la Iglesia tiene que ser extirpada.
Este asunto ha llegado demasiado lejos.
Estoy de acuerdo.
Pero tenemos que saber cuándo y cómo proceder.
Pero mirar para otro lado
nos convertiría en encubridores, monseñor.
¿Qué está insinuando?
No sé si sabe que estoy al frente de las comisiones
que preparan la visita del Papa en noviembre.
¿Y eso qué tiene que ver?
Las iglesias hoy están en entredicho.
Las noticias de todos esos casos tan desagradables
aún no han cruzado los Pirineos.
Tenemos que evitar que lo hagan.
¿Y seguir permitiendo que muchachos inocentes sufran un calvario?
Desde luego que no.
Pero el Santo Padre quiere que este país
sea punta de lanza para que la Iglesia recupere su respetabilidad.
No podemos dejar que esto
nos estalle con él aquí,
ni que nuestros enemigos nos sigan difamando.
No, no, ilustrísima.
No son difamaciones.
Estamos hablando de pederastas
sospechosos de la muerte de un alumno del colegio.
Me hago cargo de la gravedad.
Pero tenemos que resolverlo en el seno de nuestra Iglesia.
La policía no lo ve así.
Ellos se rigen por el Código Penal y ahí se habla de abuso de menores.
Yo mismo he tenido que proferir falso testimonio
para salvaguardar el buen nombre de esta institución.
Una actitud que le honra.
Pero quiero que sepan que no puedo volver a hacerlo
porque mi conciencia no me lo permite.
Necesitamos mayor sacrificio y escrutinio, monseñor.
Necesitamos una gran exigencia pública.
Deje eso de nuestra cuenta.
Monseñor, le esperan.
Sigue vivo. Bicho malo nunca muere.
¿Le conoces?
Hace años llegó a "La unidad"
un caso de abusos en un seminario de Pamplona.
Después del franquismo se respiraba otro ambiente
y pensé que se podría hacer algo.
Ja..., me equivoqué.
¿Qué pasó?
Conseguimos que uno de los chavales hablara.
Me comprometí a ayudarle a perseguir al abusador.
Le convencí para publicarlo.
Incluso iba a acompañarle a presentar la denuncia.
Pero jamás se publicó.
Y la persona que intervino
para detener todo aquello
fue Clemente Herráez...
desde la Congregación para la Doctrina de la Fe.
¿No piensas que te rendiste?
Era demasiado poderoso.
Claro. ¿Recuerdas el nombre de aquel abusador?
Por supuesto.
No pude ir a por él, pero...
nunca se me ha olvidado. Era un sacerdote.
Andrés Soler se llamaba.
Hora de ir al comedor, Quevedo.
Tengo que irme.
Así es mi vida aquí.
Gracias, Quevedo.
Jefe, ¿conservas aún aquel material?
Por supuesto.
¿Te duele? -Un poco.
Se pasará enseguida.
He lanzado el aviso a la central.
Ya hay orden de búsqueda para Montes y Fanjul,
y no creo que tardemos demasiado en encontrar al padre Damián.
Ahora nos quedaría el campamento de Estella,
donde se conocieron los dos chavales.
Hombre, dale recuerdos para sus palmeros de Coslada.
Díselo tú si eres tan chulo.
Venga.
Gálvez.
Bien, bien.
¿Y cómo va el asunto?
¿El asunto? ¿Qué asunto?
El asunto que os tiene a los dos ocupados desde siempre,
tonto del culo. -Yo qué sé.
Pues se tendrá que aclarar ella, digo yo. Tú cállate.
¿Y bien?
Quiere que paremos la investigación hasta nueva orden
y que me vuelva a Madrid.
¿Y eso? -¿Por qué motivo?
No me lo ha querido decir.
Pues una vez más, amigo Sancho, con la Iglesia hemos topado.
Bueno, pues... adiós, ¿no?
Otra vez.
Yo no sé si es bueno que esto vuelva a pasar.
Mira, ese es mi problema, comisaria.
¿Seguro?
¿Le puedo ayudar en algo?
Necesito hablar con el responsable del centro.
Están todos en el bloque nuevo.
Pues avísele.
Aguarde fuera del edificio, por favor.
Voy a avisar.
¿Quién es este hombre?
Es Luis Ángel Humanes, uno de nuestros monitores.
Avísele solo a él. ¿Entendido?
Como quiera.
Estáis a media hora. Daos prisa. "¿Dónde?".
En el monasterio de Estella. "Vamos para allá".
¡Alto!
¡Policía! Las manos, donde pueda verlas, Luis Ángel;
te vienes conmigo a comisaría.
Todos tranquilos. Soy policía.
Nos va a pasar nada. Luis Ángel, obedece.
Obedece. ¡Alto!
¡Apartaos!
¡Alto!
¡Alto!
¡Para, coño! ¡Que te pares!
¡Alto!
¡Apartaos! ¡Apartaos, fuera!
¡Para!
¡Alto!
¡Luis Ángel, para!
Mierda.
Sal.
¡Sal!
Escondeos.
Escondeos en las habitaciones. Sal del baño con las manos en alto.
¡Ahora!
¡Que salgas, joder!
Las manos, donde las pueda ver. Camina de espaldas a mí.
Escondeos y cerrad las puertas.
Camina rápido. Apóyate en la columna.
¡Ah!
Que el agua...
borre el resto del pecado
y los canales atascados de la fe.
Solo tú hablas a través de mí.
No permitas... que me aparte de ti de nuevo.
No lo permitas.
No permitas... que me aparte de ti de nuevo.
Joder, mamá...,
¿qué te han hecho?
Nada que no se me vaya a pasar en seguida, cariño.
¿Vale?
Hija...
Me quedo.
No, vete de viaje tranquila.
¿Vale? Esto es más aparatoso que otra cosa.
Venga, nos vamos.
¿Vale? -Vale.
Deja, que ya lo hago yo.
Yo puedo.
Si no puedes ni moverte, siéntate.
Oye, no exageres.
Que tú hablas mucho de lo poco responsable que soy yo.
Pero ¿contigo qué pasa?
Estaba trabajando.
Tú estabas poniéndote en peligro.
Estas cosas pasan a veces, Irene.
Pero estoy bien.
Entonces ¿tengo que vivir así,
esperando a que cualquier día me llamen
y me digan que te han pegado un tiro...
como a mi padre?
Nunca me hablas de él.
A ver si te crees que no os oigo a ti y a la abuela.
Siéntate.
A ver...,
tu padre...
era...
el mejor policía que yo he conocido.
Era inteligente.
Era sensible, honesto.
Nosotros nos conocimos
cuando yo empecé...
de psicóloga en el cuerpo.
Yo era muy joven.
Y pasó lo que no tenía que pasar.
Me enamoré de mi paciente.
¿Qué le pasaba?
Tenía síndrome depresivo crónico.
Entonces... ¿se suicidó?
Y yo no supe ayudarle ni...
Yo ni me di cuenta.
Entonces llegaste tú.
Nos dejó solas.
No.
No, porque no sabía que yo estaba embarazada.
Estoy segura que te habría querido muchísimo.
Tienes lo mejor de él, mi amor.
Después seguí trabajando de psicóloga un tiempo, pero...
tuve que dejarlo.
Y..., bueno, ahora creo que soy más útil.
Nosotras solas podemos organizarnos, mamá.
No necesitamos a nadie.
- Hola. - Buenos días.
Joder, comisaria...
Sabes de sobra que no puedes ir sola.
Siento la torpeza.
Ven, mira esto. Ven.
¿Qué pasa?
La tienda de tatus.
Mira.
Los chicos se hicieron el tatu en la tienda de un tal Comandante.
Ayer lo encontramos por fin.
Y ahora fíjate aquí...,
en quien aparece en la ventana.
¿Es él?
Sí. -¿Es Luis Ángel Humanes?
Míralo.
Tenemos que encontrarle, Esteban.
¿Qué quieres que haga? -Comisaria..., tiene visita.
Estoy bien. -Vale.
¿Sabe en qué lugar ha quedado al desaparecer así?
Estoy aquí por mi propia voluntad, comisaria,
no solo porque su gente me esté buscando.
¿Se encuentra bien?
Sí. Gracias. Siéntese, por favor.
Gracias.
¿Por qué se fue?
Porque alguien tiene que hacer algo.
Ahí están las identidades de los dos profesores
que fueron trasladados a Los Penitentes.
Ese asunto se zanjó después de convencer
a esos padres, pero...
Pero no se hizo justicia.
¿Está usted admitiendo que nos engañó?
Me debo al protocolo de la Santa Madre Iglesia
y a las órdenes de sus más altas jerarquías.
Entienda que tuve que actuar con mucho cuidado.
Peor que el culpable es el encubridor.
Puede que esté violando el secreto de confesión
después de darle esta información.
Eso a la ley no le importa.
Pero a mí sí.
A mí sí, comisaria. A mí sí.
Verá,
la política de la Iglesia consiste en trasladar de centro
a todos los curas presuntamente pederastas
y así esquivar ese problema.
Yo sé que todo aquello a lo que se están enfrentando
les va a superar en algún momento, pero, por favor,
por favor, le pido que no paren.
No lo dejen porque todo nuestro sistema de creencias está en juego.
Gracias.
Tenías orden de volver.
Era una pista fiable, señor.
Que casi te cuesta la vida.
Este trabajo es así.
Estás pegando muy alto
y lo único que puede traernos esto son problemas.
Dos chicos han sido asesinados.
Por supuesto que sí.
Siéntate.
Pero vamos a limitarnos a eso.
¿De acuerdo, Ruiz?
Señor...,
no podemos no hacer nada.
Es demasiado gordo.
¿Y qué me quieres decir con eso?
Hay pruebas, señor. Hay pruebas.
Te aseguro que tener de uñas a sus ilustrísimas
es algo que no nos interesa ni a ti, ni a mí, ni a nadie.
Tenemos que andarnos con mucho cuidado.
Ruiz..., todos estos casos de abuso no son cosa nuestra,
así que olvídate
y vamos a centrarnos en cazar a ese perturbado,
no vaya a volver a matar, ¿entendido?
Entendido.
Buenas tardes.
Joder, María, ¿te duele? -No.
¿Qué le has dicho a la niña?
La verdad. -Estoy deseando escucharte.
Investigando la muerte de los chavales,
me he topado con algo que...
podría ser la exclusiva de tu vida.
Gálvez quiere que cierre la boca.
Dime.
La potencial lista de pederastas de la Iglesia española.
Se puede extraer de sus expedientes de traslado.
El responsable es un arzobispo que se llama Clemente Herráez.
Estoy al tanto del tal Clemente.
El otro día le vi con Gálvez dándose besitos en un coche.
Parece que lo suyo encubriendo abusos viene de largo.
Hay tantas víctimas a las que no se les ha hecho justicia...
¿Tú qué tienes?
Varias denuncias que nunca prosperaron.
Una es contra un sacerdote de un seminario de Pamplona.
¿De Pamplona?
¿Y quiénes son los implicados en ese caso?
El cura que se libró se llamaba Andrés Soler.
Ya está retirado.
Y el chico que quiso denunciarlo era Humanes,
Luis Ángel Humanes.
¿Qué tal?
Hola.
Por favor, pasen.
¿Sí?
"La madre de Alejandro recibió un vídeo al día siguiente
de su muerte, pero lo escondió. Se avergonzaba de su hijo".
¿Cómo?
"Su hermano nos ha dado el aviso".
"Lo tienes en tu correo".
"Mamá...,
abuela, estoy metido en un lío de la hostia".
"No sé qué va a ser de mí cuando veáis esto".
¿Qué pasa?
¿No lo puedo ver?
Es trabajo, cariño.
Este chico no ha tenido una vida fácil.
Tiene miedo.
Déjame verlo, anda.
Es que no sé lo que vamos a ver.
Venga, mamá. Venga.
"En el colegio, todo el que quiere saber...
sabe que había curas... que abusaban de niños".
"Decidí denunciar a los abusadores".
"Quería que se supiera lo que hacían esos babosos y no tenía pruebas".
"Por eso me hice vídeos y fotos con ellos".
"Se llevaron del colegio a los abusadores".
"Y me ofrecieron 2000 euros por callarme
y los cogí como un idiota".
"En los campamentos de verano del año pasado, conocí a Samuel,
un chico de Madrid".
"Me contó que Luis Ángel, mi entrenador de baloncesto,
mi amigo, al que ayudaba en su tesis...,
también le quería mucho a él".
"Luis Ángel era como los demás".
"Por eso también le hice fotos".
"El tío ahora se ha enterado de que queremos denunciarlo y...
se ha vuelto loco. Dice cosas muy raras".
"Mamá, abuela...,
siento deciros esto...,
pero tengo miedo".
Qué guapo es.
Era.
¿Quién lo ha matado?
Un pobre loco.
Padre.
Dios lo querría así.
La Iglesia tiene suerte de tener a hombres como usted, padre.
¿Y ha llegado Martina?
"Sí. Su padre nos lleva a un coreano esta noche".
Planazo.
"Y luego se queda a dormir".
Pero a dormir.
"Mamá, no empecemos".
Cariño, haz lo que quieras.
¿Vale?
Los profesores de los penitentes trasladados fueron dos,
Montes, el de Religión, está retirado en Guatemala,
pero Fanjul, el de Química, no tiene nuevo destino aparente.
Y Luis Ángel Humanes no figura en el listado.
No, pero mira esto.
A Fanjul lo enviaron a Bilbao y ahí se perdía su rastro.
Pero tiene su vehículo a nombre de un familiar
que nos ha llevado hasta él.
Suéltalo. ¿Dónde está?
Dando clase en una academia en Ansoáin.
¿Y el padre Andrés Soler? -Sí, aquí está.
Tiene su domicilio en el barrio de San Jorge, calle Irati.
¿Sí?
¿Te acuerdas de mí?
No.
Fíjate bien.
¿Luis Ángel?
¿Eres tú, Luis Ángel?
Cuánto tiempo.
¿Cómo estás? ¿Cómo te va?
Arnold, el prestidigitador.
Pasé muchos años odiándote.
Estoy muy arrepentido.
¿Puedo pasar? -Claro.
¿Álvaro Fanjul? -Sí, dígame.
Policía Nacional.
Me figuro por qué está usted aquí.
Pero, mire, yo ya me salí de cura y tengo todo aquello muy olvidado.
No se metan en mi nueva vida.
Se lo pido por favor.
Por el amor de Dios, pero ¿qué hace sacando eso aquí?
Necesito saber la dirección en la que se reunía con Alejandro.
El lugar en el que se hicieron estas fotos.
¿Y me dejará fuera de todo?
Ya veremos.
Necesitamos una orden de registro en la calle Baigorri, número tres,
en Oteiza.
"Interrogamos a Soler y vamos".
Sí, vale, daos prisa.
Dime.
"Luis Ángel Humanes está en lista de espera
en un viaje a Montevideo vía Lisboa".
Espero que no sea un farol.
¿La orden de Oteiza?
"Te la llevan en cuanto el juez la firme".
Espera, ahora te llamo. ¿Vale?
Buenos días, comisaria Ruiz.
He llamado antes y no me ha abierto nadie.
No he oído nada. Estaba en el patio. ¿Pasa algo?
¿Vive usted aquí?
No, hago el mantenimiento a la parroquia.
Pero esta casa pertenece a una familia del pueblo, ¿verdad?
Sí, a mi amiga Mercedes.
La donaron a los curas cuando ella se murió.
¿Reconoce a este hombre?
Claro.
Es Luis Ángel, el hijo de Mercedes.
¿Viene mucho por aquí? -Sí.
Como esta fue la casa de su infancia
y la iglesia no la usa, le dejan que venga.
¿Y cuándo ha sido la última vez que le ha visto?
Esta mañana.
Este lugar, ¿lo reconoce?
Es... la casa de mi amiga Mercedes.
¿Puedo echar un vistazo? -Claro.
¿Por qué le buscan? -No se preocupe.
No es a ti a quien busco, Luis. -¿Qué quieres decir?
Estoy buscando el escondite de Alejandro.
El lugar donde Alejandro grababa a sus amigos.
¿Amigos? -Amantes.
Sigue.
Alejandro traía y grababa aquí a sus amantes.
Y guardaba en su casa una colección de fotos.
Tú sales en ellas.
Uno de sus amantes me dijo que limpiara el rastro, que...,
que borrase las pruebas. Por eso estoy aquí.
¿Quieres decir que estás cumpliendo con un encargo?
Tengo pruebas. Tengo pruebas.
Fui yo quien le enseñé. Yo le hacía fotos, le grababa.
Yo le necesitaba para mi tesis.
¿Cómo pudo engañarme y traer estos hijos de puta aquí?
Este es mi escondite.
La casa de mi madre.
¿Cómo pudo profanar mi santuario?
¿Era tu santuario?
Era el santuario de mi madre.
¿Y qué pasó?
Llegó el pecado.
La soledad.
La traición.
¿Quién te traicionó?
Todos.
Todos me traicionaron.
Pero no te lo voy a contar.
El pecado se puede limpiar.
Sí.
Claro que sí.
Por ello, Jesucristo liberó al poseso
y arrojó sus espíritus al lago.
Está en san Mateo, san Lucas y san Marcos.
Con arrepentimiento y salvación.
No para el pederasta.
Ay del que moleste a los chicos.
Le será colgada una piedra en el cuello.
Siempre hay salida.
Para todos hay salvación.
Para mí ya no la hay.
Y para ti tampoco.
¡Ah!
Nombres, parroquias, sacerdotes, destinos...
Está casi todo.
El Papa ha prometido llegar al final
y entregar los casos a la justicia,
pero la jerarquía española se resiste.
Oye, ¿y Clemente Herráez?
Intocable.
Así ha sido siempre y así va a seguir siendo.
Ahí tenemos poco que hacer.
Te debo una, comisaria.
"Espero volver a verte pronto".
Yo también, Luna, cuídate.
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