Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Traditional)
Corsican
Czech
Danish
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
SON DE MAR
Estando en la cueva el héroe y la hermosa Dido,
el cielo comenzó a turbarse con una gran tempestad.
La diosa Juno, al ver a los dos amantes abrazados,
dio enseguida la señal.
Comenzaron a brillar los relámpagos,
y las ninfas empezaron a bailar
en la boca de la cueva.
Dile a tu madre que la sepia no ha llegado todavía.
Pero mira,
te he puesto en estas bolsas
los calamares
y las gambas.
- ¿Vale, bonica? - Vale, yo se lo digo.
- Hasta luego. - Adiós.
Te agradezco que hayas adelantado tu llegada.
Así, durante las fiestas puedes ponerte al día.
Casillas, tu antecesor, murió sin dejar ningún plan de estudios.
Nada. De manera que tendrás que organizarte con tus alumnos.
Aula de Lengua y Literatura.
Pasa, pasa.
Tendrás una hermosa vista.
Perdón.
- La revista que me pediste. - Ah, gracias.
Mira, te voy a presentar.
Ulises Adsuara, el nuevo catedrático de Lengua y Literatura.
Xavier Leat, de Dibujo.
- Encantado. - Mucho gusto.
- Oye, ¿ya tienes alojamiento? - No, justo quería preguntarle...
¡Martina!
¡Baja esa música!
Bueno...
Esto ya está.
A ver si os gusta.
- Basilio, ¿cuántos para dentro? - Cuatro.
Vale. Venga, sirve platos.
Apaga eso.
Gracias, Martina.
¿Qué, le gusta?
Tiene buen aspecto.
¿Tú también lo haces como tu madre?
Pues no, pero hago unas patatas fritas buenísimas.
A mí me encantan. ¿Me las haces algún día?
Yo no soy la criada de nadie.
¿Me traes un poco de limón?
¿Qué lees?
La Eneida.
¿Y de qué va?
"El héroe Eneas y la hermosa reina Dido, herida de amor,
se preparaban para huir juntos al bosque.
La diosa Juno les dijo:
"Allí en una cueva estaré yo para uniros en un lazo muy firme."
¿Qué les dijo la diosa?
"Allí en una cueva estaré yo para uniros en un lazo muy firme."
Muy bonito,
¿no?
Venga.
Tú al mostrador.
- ¿Qué, se queda con la habitación? - Sí, sí.
Ojo con mi hija.
- María Luisa Martín. - ¡Yo!
- Marta Muñiz Soriano. - No está.
- Raquel García. - Yo.
- Antonio Pérez Monteagudo. - Tampoco ha venido.
¿Qué pasa hoy que falta tanta gente?
¿Hay una epidemia, o qué?
No.
Están en los naranjos.
¿En los naranjos?
Sí, en los naranjos.
Qué guapo.
¿Trabajando?
No, follando.
Vale, vale.
Vale.
Hoy hablaremos de la llegada de Odiseo al país de los Feacios.
- Hola, don Alberto. ¿Un cortadito? - Sí, por favor.
¡Martina!
- Atiende bien al Sr. Sierra. - Como siempre.
Me ha dicho mi sobrina que te gusta mucho Alejandro Sanz también.
¿Y qué?
Está el sábado en Valencia.
Si quieres, te vienes con nosotros.
Martina, acércate.
Tú y yo podemos ser buenos amigos, Martina.
¿Qué, te vienes?
No.
Sr. Basilio, ¿me pone un café con hielo?
Mamá. Me voy.
¿Qué miras?
Nada, nada.
Pues el que nada no se ahoga.
¿Tú no sales nunca?
¿Dónde?
Pues a tomar una copa, a dar un paseo,
a la discoteca, yo qué sé...
Éste es.
¿Te gusta?
Un poco viejo, ¿no?
Pues tenías que haberlo visto hace 4 años cuando rodaron la peli aquí.
Sube, no hay nadie.
Ahí donde estás tú ahora, estaba él.
¿Quién?
El artista, al final de la película.
Vestido con un esmoquin y tomando una copa.
Estaba muy triste porque su chica le había dejado.
Y entonces por ahí,
se acercaba un coche, se paraba ahí y ella se bajaba
se subía al barco y se besaban.
Qué romántico.
Ríete, pero yo le conocí.
- Pero si no me río. - Sí te estás riendo.
¿De verdad?
Yo estaba sola en el bar.
Era muy pronto, por la mañana, por eso no había nadie.
Y él entró.
No me dijo nada.
Sólo me miraba y sonreía con unos dientes blancos,
y me señalaba la botella de ginebra.
Yo tenía 16 años y me temblaba todo.
Cuando se dio cuenta me cogió la mano mientras le servía.
Estuve una semana en la cama con fiebre.
Si un día tengo dinero voy a comprarme ese barco.
¿Por qué no me cuentas qué les pasó a esos dos en la cueva?
Estando en la cueva el héroe y la hermosa Dido,
el cielo comenzó a turbarse con una gran tempestad.
La diosa Juno,
al ver a los dos amantes abrazados dio enseguida la señal.
Comenzaron a brillar los relámpagos
y las ninfas
empezaron a bailar...
- Así me gusta la música. - ...en la boca de la cueva.
Oye, el don Alberto, el que estaba en el bar, ¿te gusta?
No.
Pero a tu madre le cae bien.
Es constructor, está forrado.
Pero yo sé lo que quiere.
¿Qué quiere?
Llevarme a la cama.
Ésta es la música que me gusta a mí.
Anoche soñé contigo.
Es preciosa.
Ven.
Agárrate al presente
y no pienses en el día de mañana.
Mi padre estuvo aquí de soldado.
y dice que un día vieron brillar los ojos de un caballo
en el fondo de ese lago.
Así que removieron el agua
y encontraron dos ojos.
Y dicen que eran de ese caballo.
Este sitio es mágico.
Mira.
Del profundo mar en calma
salen dos serpientes
de inmensas espirales.
Por encima de las olas
levantan
su cresta
y su pecho...
mientras el resto de su cuerpo
se desarrolla a flor de agua.
Una de ellas ahora me aprisiona
en medio de dos vueltas
y me oprime
con el doble anillo de su amor.
Y yo
intento romper
su nudo.
Tus pechos me recuerdan al mar.
Me estoy mareando.
Cuando zarpes rumbo a Ítaca, procura que sea una larga travesía,
llena de aventuras, llena de conocimientos.
Pide que sea muy largo el camino,
con muchas mañanas de verano en que, lleno de dicha,
arribes a calas desconocidas.
Detente en los puertos de Fenicia y adquiere mercancías preciosas,
corales, nácares, ámbar,
ébano y voluptuosos perfumes.
Visita muchas ciudades y aprende de sus sabios.
Lleva siempre a Ítaca en tu mente,
pero no apresures por nada el retorno.
Muy bien, Raquel.
¡Martina!
Martina, ¿adónde vas?
- ¿A ver a tu profesor? - Pues sí, ¿y qué?
- ¿Lo tuyo con ése va en serio? - ¿Por qué?
¿Pero le has preguntado cuánto gana?
- Mucho menos que usted, seguro. - Martina, si tú quisieras...
Pero no quiero.
Pues es una pena.
Diosa Juno.
Hola.
¿Vamos a dar una vuelta?
No, vamos a casa.
¿A casa?
¿Y para eso hemos quedado aquí?
Sí.
Tengo que darte una sorpresa.
¿Qué sorpresa?
Algo que te va a gustar mucho.
- ¿Seguro? - Seguro.
¿Qué escondes?
- Te dije que fueras con cuidado. - Pero nos vamos a casar.
Eso faltaba, que no os casarais.
Quedarte preñada...
- ¿Por qué no lo has dicho antes? - Pues porque quería estar segura.
- Ay, qué desgracia, Dios mío. - Y además así ya no puedo abortar.
Señora, señora,
- que yo me caso con su hija. - Más te vale.
¿Tú crees que alguien habrá notado que estoy embarazada?
¿Pero qué te importa? Si estás casada, ¿no?
Sí.
Ven.
Me encantan las alianzas.
Bombón y cortado.
No puedes fumar.
¡Ulises!
¡Venga, hombre, que vas a perder el tren!
Mejor esta noche, en Valencia.
Dime que me quieres,
acabamos de casarnos y no me has dicho que me quieres. Dímelo.
Martina, te quiero.
¿Y sabes?
Quiero comprarme un barco.
- ¿Un barco? - Un barco, sí, una barca de pesca,
para traerte muchos, muchos atunes.
Me gusta.
¡Mira qué cama!
Pero, ¿no vamos a cenar?
Yo no tengo hambre.
- Vamos a dar una vuelta. - Claro.
Ven.
Ven.
Me has dicho que en Valencia,
y estamos en Valencia.
- Cuéntame eso que tanto me gusta. - ¿Qué es eso que tanto te gusta?
- Del profundo... - ...mar en calma,
salen dos serpientes
de inmensas espirales.
Por encima de las olas
levantan
su cresta y su pecho,
mientras el resto de su cuerpo
se desarrolla a flor de agua.
Una de ellas
ahora...
me aprisiona en medio de dos vueltas
y me oprime
con el doble anillo
de su amor.
Lo pegáis bien a la pared, ahí.
Y ahora subís a la mesa.
Yo no lo vendería ni por todo el oro del mundo,
pero como no me dejan salir a pescar... Con esto se arranca,
ésa es la caña del timón,
y ya sólo queda soltar amarras.
¿Estás contento?
Sí.
¿Porque te has comprado un barco, o porque ya tenemos nuestra casa?
Por las dos cosas.
Al barco le vas a poner mi nombre, ¿verdad?
Dicen que da mala suerte,
pero se lo pondré.
Léeme un poco.
Si una fuerza prematura se lleva en ti una parte de mi alma,
¿qué hago yo, que soy la otra, la menos amada?
Un día mismo traerá a ambos la ruina.
Adonde quiera que me precedas los dos iremos
caminantes dispuestos a hacer juntos el viaje sin retorno.
Ay, qué cosa más linda.
Ven aquí con la abuela, corazón.
Hola.
Hola, mi vida.
Venga, dale un beso, hombre.
Dame un beso.
Qué cosita.
Qué cosita.
Qué cosita.
"Del querer al no querer hay un camino muy largo
que
todo el mundo
corre
sin
saber ni cómo
ni cuándo."
- ¡Martina! - Hola.
Seguid pa dentro.
¿Qué haces tú por aquí?
Pues nada. Que tengo una gotera en casa desde hace 3 semanas.
He llamado cuarenta veces pero sigo esperando.
¿Y por qué no me has llamado a mí?
- No te voy a molestar por eso. - Tú no molestas nunca, mujer.
Está hecho un hombre.
¿A que es guapo?
Ha salido a su madre.
Y a su padre también.
- Oye, ¿qué pasa con la gotera? - Hoy mismo mando a que la vean.
- Gracias. - Hasta luego.
Oye, llámame siempre que tengas un problema.
Gracias.
Martina, espera.
Esta noche doy una fiesta en mi casa nueva.
Cena al aire libre, orquesta. ¿Por qué no venís?
- ¿Ulises y yo? - Claro.
- Pues no sé... - Habrá mucha gente, os divertiréis.
Os espero. Y si no vienes,
no te arreglo el tejado.
¡Alberto!
Carla, baja.
Señora, señor...
Gracias.
Ah, Xavier Leal.
No, por favor, qué pereza.
Oye, es un colega.
Pues yo me voy a comer algo.
- Hola. - Hola.
¿Qué, cómo estás?
Harto.
¿De qué?
De todo.
Gracias.
El momento peligroso es cuando
lo coges.
Una vez lo tienes, si lo amarras con fuerza no hay ningún problema.
Toca, toca.
¿Cómo se llama?
Morgan.
- ¿Y qué comen esos bichos? - Carne, es lo que más les gusta.
Ahora es mono, ¿pero cuando crezca, que? A mí me da asco.
Pues es lo que está de moda en América.
A mí es que me gustan los animales fuertes.
De hecho, el cocodrilo es un animal de defensa.
Sí, y además da unos zapatos maravillosos.
Estoy absolutamente en contra de la explotación de los animales.
Oye, ¿y crecen mucho?
Pues... ¡Epa, cuidado!
Da miedo.
Puede llegar a los 2 metros,
y la mandíbula puede llegar a los 50 cm.
Cuidado, que se lo digo a Martina.
De hecho en el mundo hay tres tipos de cocodrilos:
éste que es un Mississippiensis del trópico,
el Acutuque, también es americano,
y el tercero...
Martina, ven.
Tienes que ver la casa y lo último que he hecho.
- Espera, Ulises me estará buscando. - Ya te encontrará, mujer.
¡Otra piscina!
26 grados todo el año.
- Está calentita. - ¿Te gusta?
Cuando quieras puedes venir a bañarte.
Ven, que te enseño la planta de arriba. Ven.
Y éste es mi dormitorio.
Ya.
¿Sabes? A veces pienso que si no hubiera aparecido ese profesor,
podría haber sido también el tuyo, Martina.
Pero apareció...
- Dame un beso. - ¿Qué dices?
- Dame un beso, Martina. - ¿Qué dices, Alberto?
Por favor, por favor.
Déjame, déjame.
¡Que me dejes!
Vale, un revolcón, ¿y luego qué?
Te equivocas, Martina. Te equivocas.
Pero en fin... Lo que importa es que eres feliz.
Pues sí.
¿Y para eso me has invitado a la fiesta?
Si quisiera cambiar de trabajo, podría ser mi contable.
No creo que sepa contar hasta 100.
Me tienes loco.
¿Cómo puede gustarte un hombre que no sabe ni ganar dinero?
Sabe contar historias.
Vámonos, que estoy cansada.
Para un día que salimos, Martina...
Vámonos.
Era muy guapa.
¿Quién?
¿Quién va a ser? La del vestido rojo.
Duérmete.
Mañana saldré temprano a pescar.
¿Me quieres?
Te traeré un atún,
para que veas que te quiero.
Yo te haré las patatas fritas como a ti te gustan.
¡Martina!
¡Martina, hija mía!
"Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados,
y yo os aliviaré."
Que esta celebración nos sirva a todos para pedir a Dios
por el eterno descanso de Ulises.
Del profundo mar en calma
salen dos serpientes
de inmensas espirales.
Por encima de las olas levantan su cresta
y su pecho,
mientras que el resto de su cuerpo
se desarrolla a flor de agua.
Agárrate al presente,
y no pienses en el día de mañana.
- ¿Lo quieres con hielo? - Sí, mucho.
Qué bochorno, ¿no? Me voy a bañar.
¡Te quiero!
Bueno, pues diles que no estamos dispuestos a esperar.
O lo cogen como está, o nosotros se lo ofrecemos a los alemanes.
Sí, sí, tal cual.
- Papá, papá, ¿jugamos al dinero? - Espera un momento.
Venga, tírate.
¡Mamá, mamá, mira!
¡Papá, una!
¡Venga!
Mira, mamá, he cogido 7 monedas.
Muy bien, Abel.
Pero ahora ve a cambiarte, que llevas mucho tiempo en la piscina.
Vuelve a tu pileta.
¡Que vuelvas a tu pileta,
puto cocodrilo de mierda!
Tira, para atrás, joder.
Tira para atrás.
Vuelve a tu pileta,
que estoy hasta los huevos de limpiártela. Tira para atrás.
Mamá, mamá, el jardinero le está pegando a Morgan.
¿Qué ha pasado?
Que le ha llamado puto cocodrilo, cocodrilo de mierda.
Perdone, pero yo al cocodrilo no le he hecho nada.
Me limito a limpiarle la pileta que es lo que me ha dicho el señor.
- Además embustero. - Yo no miento.
Señora, al teléfono.
¿Sí?
Sí, diga.
Hola.
¡Abel!
Quiero saber qué posibilidades tendríamos en el Supremo.
Muy pocas, Alberto.
Después de lo del marítimo están durísimos.
- No creo que podamos hacer nada. - Yo hay una cosa que no entiendo.
¿A quién le molestan esas plantas de más
si los edificios son tuyos y no hay nadie detrás?
A esos cabrones del ayuntamiento, amor.
Ya tendré que comerme dos plantas del edificio de al lado.
Debe ser Villacañas.
¿Luis?
¿Luis?
¿Quién es?
¡Hable, coño!
Algún mamón.
¿Sí?
Agárrate al presente
y no pienses en el día de mañana.
Martina, he cruzado todos los océanos de este mundo
para saber que no puedo vivir sin ti.
¿Quién es?
¿Quién es?
¿Quién era?
Han colgado.
¿Otra vez?
¿Te ocurre algo?
Estoy agotada.
Ven aquí.
Vamos a relajarnos.
Es que estoy muy cansada, de verdad.
Ven aquí.
¿Algún problema?
No.
Martina.
Martina, he cruzado todos los océanos de este mundo
para saber que no puedo vivir sin ti.
Cariño.
Me voy.
¿Sí?
Si quieres verme,
estoy en el Hotel Internacional.
Habitación 35, la misma de entonces.
Gracias.
¿Quién es?
La peluquería. Han cambiado de hora.
- ¿Vienes a comer? - No, veo a unos alemanes.
Pues hasta la noche.
- ¿Estás bien? - Sí.
¿Ningún problema?
No.
Te he traído el atún que te prometí.
Eres un hijo de puta.
¿Por qué?
Te dije que volvería.
¿Por qué?
Te necesito, Martina. ayúdame.
¿Y yo? Yo estoy casada y tengo un hijo.
Me gustaría verlo.
Yo me casé con Sierra.
Él lo ha reconocido y Abel no sabe nada.
Tú no tienes un hijo.
¿No quieres saber qué he hecho en todo este tiempo?
No me interesa.
No me interesa nada.
Sólo...
¿Te fuiste con aquella mujer de la fiesta?
¿La de rojo?
- ¿Qué importa eso ahora? - Dímelo.
Cuando fui a pescar el atún,
subí a su yate y perdí la barca.
La perdí.
¿Dónde fuisteis?
Si me quieres, un día te llevaré a la isla de Sumatra.
¡Sumatra!
Tú no me puedes llevar a ningún sitio.
¡Tú no existes!
¿Cómo que no existo?
Estás muerto.
¿No lo entiendes?
Si mi padre se entera de que estás vivo te mata.
Y si no te mata él te mata Alberto.
¡Tú estás muerto!
Cuéntame aquello que tanto me gustaba.
Del profundo mar en calma.
Sí.
Del profundo mar en calma
salen dos serpientes de inmensas espirales.
Por encima de las olas
levantan su cresta y su pecho
mientras el resto de su cuerpo
se desarrolla a flor de agua.
Una de ellas me aprisiona en medio de dos vueltas
y me oprime con el doble anillo de su amor.
Y yo intento romper su nudo...
Me tengo que ir.
No me dejes.
Martina
no me dejes.
Cuando coge hierba se queda parada.
Buena buena. Cuatro deditos.
Buena ¿eh?
Hola.
Se ha quedado un poco corta.
Hola.
Benasha tráeme otra cesta.
Mete eso en el maletero.
No puede verte nadie antes de llegar tendrás que esconderte.
¿Estás bien?
Me duelen las piernas.
Pues vamos a tener que subir andando.
- ¿Qué piso es? - El ático.
Pero ahí estarás seguro.
- ¿Pero aquí no vive nadie? - No.
Estos apartamentos no se pueden vender.
La cosa está en el juzgado.
Quieren que derribe dos plantas
porque dicen que es abusivo.
Espera espera.
¿Por qué
no le dices que he vuelto?
¿Tú estás loco?
Mira de momento te quedas aquí.
Luego ya pensaré lo que hago.
Aquí vas a estar bien.
He comprado todo lo que necesitas.
Y acuérdate de no subir nunca las persianas.
Del profundo mar en calma
salen dos serpientes sí
de inmensas espirales.
Sí.
Por encima de las olas
levantan su cresta y su pecho
mientras el resto de su cuerpo sí
se desarrolla a flor de agua.
Ven.
Una de ellas ahora me aprisiona en medio de dos vueltas. Ven.
Ven... Y me oprime con el doble anillo de su amor.
Ven ven.
Y yo intento romper su nudo.
Del profundo mar en calma sí
salen dos serpientes sí de inmensas espirales.
Por encima de las olas
levantan su cresta y su pecho...
Sí.
Mientras el resto de su cuerpo se desarrolla a flor de agua.
Ven otra vez. Una de ellas
me aprisiona ahora en medio de dos vueltas.
Ven otra vez sí otra vez.
Mientras el resto de su cuerpo me oprime me oprime...
Ven otra vez.
Ven otra vez.
...con el doble anillo de su amor.
Sí sí.
- ¿Quieres otro? - No.
Lo tomaré en el despacho.
¿Tienes mucho trabajo hoy?
Alguna visita nada especial.
¿Y tú?
Gimnasio.
Bueno
me voy.
Hola.
Espera.
Nunca pensé que volvería a oír esto contigo.
Tengo que irme.
No.
No.
Quédate.
Quédate Martina quédate.
Tengo que irme.
No.
- Tengo que irme. - No.
No.
Quédate Martina por favor.
Una agencia de viajes inglesa quiere comprarme el rascacielos.
Pero no puedes venderlo.
¿Puedes?
Pues parece que esos cabrones del ayuntamiento quieren pactar.
Mañana te vienes conmigo a Londres.
¿Mañana?
Mañana.
El avión sale a las 10.
¿Qué tal el gimnasio?
Bien.
Como siempre.
Martina...
Martina...
Ulises...
Lo siento.
Lo siento.
He tenido que ir a Londres y...
Tengo que sacarte de aquí porque Alberto va a venderlo.
Hace
mil años
una princesa se enamoró
de un viajero
que había llegado hasta su reino desde una región desconocida.
Ella temerosa de perderlo
lo encerró en un sótano de su palacio
y cada tarde lo visitaba
y lo iba devorando de amor.
Aquella mazmorra no tenía puertas ni ventanas
y la única forma de escapar
era seguir amando a la princesa
como si fuera la muerte.
Yo...
ya no puedo
seguir amando a la princesa.
No puedo seguir aquí.
Voy a marcharme.
Y si quieres ven conmigo.
¡Hola papá!
¿Qué haces aquí tan pronto?
Te he llamado desde la oficina.
Tendría el móvil desconectado lo siento.
¡Hola Abel!
Papá ¿jugamos al dinero?
Venga un beso.
Venga cógela.
¿Quieres una copa?
No gracias.
Yo sí.
He llamado aquí y no estabas.
No.
Al marcharnos dejé algunas cosas por hacer y luego recogí a Abel.
¿Qué hacías en Valencia?
Yo hace mucho que no voy a Valencia.
Pues alguien vio a un hombre subir a tu coche.
Pues alguien se habrá equivocado.
Hay muchos coches como el mío ¿no?
Ojalá.
- ¡Paco! - ¿Sí?
- ¿Has limpiado la pileta? - Sí como siempre.
¿Como siempre? ¡Como una patena la quiero!
¿Eso está limpio? ¡Eso es una puta mierda!
Alguien nos vio en Valencia.
Alberto lo sabe.
Tenemos que irnos.
No me voy a esconder nunca más.
- ¿Éste es el hombre que nos vio? - Sí.
Vámonos.
Volveré esta noche. No enciendas las luces. Y no salgas para nada.
No me has entendido Martina.
No me voy a esconder nunca más.
¿Estás segura de lo que vamos a hacer?
Sí.
Cariño....
Cariño me he quedado sin gasolina.
He estado horas hasta que me han ayudado.
Ulises no está muerto.
Es el hombre con quien te vieron en Valencia.
No juegues conmigo Martina.
Y ten cuidado.
Te mataría antes que perderte.
Vete.
Vete.
Alberto...
¡Que te vayas coño!
Abel...
Mamá tiene que irse.
Te quiero mucho.
¡Oiga!
¿Quién es?
- El Sr. Sierra quiere hablarle. - ¿A mí?
Sí le espera en el pantalán.
Ahí está.
De modo que eres tú.
¿Pero no te habías ahogado?
Ya ves que no.
Pues yo un día pagué de mi bolsillo un funeral por tu alma.
Así que tú estás muerto.
Dile a Martina
que ella escoge.
O vuelve con los vivos
o se queda con los muertos.
Ella verá.
O vuelve con los vivos
o se queda con los muertos, ella verá.
¿Dónde estabas?
Martina...
¿Qué pasa?
No lo sé los motores... Voy a ver.
Del profundo mar en calma
salen dos serpientes de inmensas espirales.
Por encima de las olas levantan su cresta y su pecho.
- ¿Qué pasa Martina? - El motor de arranque no funciona.
Una de ellas ahora me aprisiona en medio de dos vueltas
mientras me oprime con el doble anillo de su amor.
¡Martina!
¿Qué pasa?
¡Ulises está entrando agua!
¡Dios Dios! ¡Aguanta!
¡Aguanta! ¡Trae mantas Martina!
¡Trae mantas!
¡No puedo taparlo! ¡No puedo taparlo! ¡Trae mantas!
- ¡Ulises! ¡Ulises! - No puedo pararlo.
¡Por Dios!
¡Ulises!
¡Tira de ese cabo!
¡Dios!
¡Cuidado!
¡Ulises!
¡Ulises ven aquí! ¡No te vayas!
¡No te vayas!
¡Ulises! ¡Ulises!
¡Ya está!
¡No puedo! ¡No!
¡No quiero morirme!
¡No quiero! ¡No quiero!
¡Ulises!
¡Ulises!
Si una fuerza prematura se lleva en ti una parte de mi alma,
¿qué hago yo, que soy la otra,
la menos amada?
Un día mismo traerá a ambos la ruina.
A dondequiera me precedas, los dos iremos,
caminantes dispuestos a hacer
juntos el viaje sin retorno.
Martina...
Martina...
He cruzado todos los océanos de este mundo para saber
que no puedo vivir sin ti.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.